miércoles, 2 de septiembre de 2015

ASÍ, CATALUÑA SERÁ INDEPENDIENTE.
El problema catalán no es nuevo. Hunde sus raíces en la Historia Moderna y sobre todo en la Contemporánea, mientras que la españolidad catalana se inicia mucho antes como parte del Reino de Aragón, en las postrimerías de la Edad Media, que junto al de Castilla formaron con los Reyes Católicos el Reino de España, al que se sumó pronto el de Navarra.
Cataluña progresó paralelamente a la importancia de Aragón en el Mediterráneo, en primer lugar, y después en todo el mundo como parte del imperio español. Cuestión aparte y  meritoria por la capacidad de emprender fue su revolución industrial, a mediados del siglo XIX, aprovechando las ventajas para el textil de pertenecer a España: materia prima asequible y necesidades perentorias que atender en sus vastos territorios.
Las caras ocultas
La cara oculta del problema catalán es doble: el egoísmo propio y la ceguera y cobardía españolas recientes.
Egoísmo porque se acendra cuando España pasa dificultades, y a partir del Desastre de 1898 el nacionalismo catalán se radicalizó. Había nacido como opción federal dentro de España en la Primera República, con apoyos de la Iglesia y de una parte de la intelectualidad a través de la revista Renaixença, pero aun en la II República, Company proclamó en 1934 la República Catalana dentro del Estado español, que duró horas por la reacción radical del gobierno republicano.
Después, con Franco no hubo devaneos, y a su muerte retornó del exilio el president Tarradellas, personaje de una talla política y honradez reconocidas, para abrazar al Rey Juan Carlos y aceptar la legalidad española, refrendada mayoritariamente también por los catalanes en el referéndum constitucional de 1978. Con el 90,46% de votos favorables fue la cuarta comunidad más entusiasta. ¿Hace 37 años eran españoles, que no castellanos, o tampoco?
Entonces, el ahora innombrable Pujol presumía de haber pisado la cárcel por antifranquista, pero la realidad es que ya apuntaba maneras con su protagonismo deshonesto en el asunto de Banca Catalana.  El propio Tarradellas, de ERC por cierto, ya advertía sobre lo que después hemos ido sabiendo; conocía bien a la saga.
La ineptitud española se ha manifestado desde la Transición con cesiones continuas sin calcular adónde íbamos —Pujol y sus adláteres, como Mas,  ladinos, siempre lo han sabido —, pero a cuentagotas y como contraprestación a los votos de la coalición burguesa catalana, CIU.
Y la torpeza histórica se ha completado por la cobardía de los distintos y sucesivos gobiernos españoles, que no han mostrado la firmeza democrática que permite la Constitución – incluso cambiar la ley electoral –, ni han tenido la valentía inteligente de ponerlos frente a sus contradicciones, yendo también al límite, invitándoles a marcharse con todas sus consecuencias si fuera su deseo mayoritario, pagando antes la cuenta, claro.
Los culpables
Y entre el egoísmo de unos y la ceguera y cobardía de otros, Cataluña se pierde para España con dudosa vuelta atrás. Son varias generaciones de catalanes aleccionados en la falsedad unidireccional del no somos españoles y además nos roban; los más jóvenes.
No será pronto, pero así,  Cataluña será independiente. Y ese camino se anda desde que Pujol le fue ganando la partida a Suárez, González y Aznar; se agudizó con  Maragall, Montilla y Zapatero, y se ha disparatado con Mas y Rajoy.
La penúltima oportunidad
Deberían hablar unos y otros sin prisa ni anteojeras y con todos los datos en la mano. Conozco catalanes con quienes se podía razonar con argumentos, sin pasiones, filias ni fobias; que ahora defienden la independencia como antes estaban en el nacionalismo clásico y en lo del derecho a decidir, y el diálogo es más complicado. Ya no solo es un problema de ‘pelas’.
Y denunciaban la extorsión de pagar siempre en sus autovías; una excepción dentro de España. Y que habían pagado desde el principio el céntimo sanitario en el combustible. Y que pagaban más impuestos y eran tan solidarios como el que más, sufriendo más recortes que nadie. Y que, a su costa, otras regiones españolas se permitían bajar impuestos. Y del agravio comparativo de los conciertos vasco y navarro. Y de la necesidad de defender su idioma minoritario frente al potente llamado español. Y yo los comprendía. Igual que les afeaba la imposibilidad de elección de cualquier contribuyente de que sus hijos estudiaran en castellano, la rotulación comercial obligatoria en catalán, o la manipulación tergiversada de la historia, la Diada por ejemplo, y de las cifras macroeconómicas, incluso con Franco.
Cataluña ha sufrido sus peores gobiernos con los tripartitos de Maragall y Montilla, y con Mas —este, criminal—. Pero es que, además, han sufrido al tiempo los dos peores centrales de Zapatero y Rajoy. Y en esa doble pena radican muchos males, pero deberían mirar primero lo que eligieron antes de llamar ladrones a los españoles, porque mienten y son indignantemente injustos.
El 27 de septiembre será un punto y final, de consecuencias imprevisibles, o un punto y seguido que permita dialogar. Y ese, aunque difícil, sería el mejor camino. Solo la inteligencia, el convencimiento mayoritario o los votos, pueden doblegar en democracia la voluntad de un pueblo. Ni solo la ley, porque al final se cambia, ni la fuerza podrán nunca, y mucho menos, en el otro sentido, la ilegalidad o el chantaje. Vendrían días luctuosos. ¿Pagarían entonces los verdaderos culpables?

Me temo que tras esos lamentos volveríamos a inventar patriotas y héroes anónimos del pueblo llano, que siempre abona las facturas de los egoístas, necios y cobardes de antifaz, mando y prebendas. 

martes, 1 de septiembre de 2015

EL DEBATE FALSO DEL GOL

EL DEBATE FALSO DEL GOL
Sorprende que desde medios de comunicación importantes españoles se proclame, pontificando, que al Madrid de Cristiano o al Barça de Messi les falta gol. Y eso ha ocurrido hasta la semana pasada; y sigue.
Y es que, estamos acostumbrados a que los máximos goleadores de nuestra liga superen últimamente con largueza la treintena de goles, cuando hasta el año 90 solo lo habían hecho Zarra en la 50/51 con 38, Di Stéfano en la 56/67 con 31, Baltazar en la 88/89 con 35 y Hugo Sánchez en la siguiente con 38. Incluso ha habido Pichichis con 14 goles, como Amancio en la 68/69, o con 16, como él mismo y Gárate en la siguiente.
Mientras Cristiano y Messi conserven la forma es absurdo hablar de falta de gol en los merengues y culés. Al margen de quién sean sus entrenadores, el portugués y el argentino superarán los treinta o treinta y cinco goles por temporada, sin contar con sus compañeros de ataque, que aseguran cifras también importantes. Neymar y Suárez andarán cerca de la quincena, cuando no la superen, lo mismo que Bale y Benzema o quienes les sustituyan. Así, aunque será difícil repetir los 50 de Messi en la 2011/12 o los 48 de Cristiano en la pasada, el Madrid y el Barça estarán por el centenar de goles a favor jueguen como jueguen y los dirija quien los dirija. Todo lo demás son cuentos para llenar páginas de prensa y horas de radio o tele. Y para avivar polémicas absurdas, que de ello viven determinados personajes acostumbrados más al infundio, a la palabra facilona y a las tertulias vanas que al análisis sosegado de la realidad futbolística.
El Barça empieza el año repitiendo sistema y jugadores porque sería de locos cambiar lo que ha funcionado bien. Y el Real, por el contrario, apuesta por variar su forma de juego e incluso la posición y nombre de algunos futbolistas porque aspira a destronar a su eterno rival.
Así, fiel a su costumbre, Benítez apuesta por tres medias puntas con un delantero más arriba, surtidos de juego y con el apoyo de dos medios centros y un lateral extremo, alternativamente salvo en casos puntuales, porque el otro suele mantener su posición junto a los centrales. Y en ese esquema, la novedad reside en que Bale ha dejado la banda para jugar por detrás del compañero más en punta y Cristiano tiene barra libre para entrar por donde quiera, a pesar de su querencia manifiesta de hacerlo desde la izquierda. De hecho, una de las inquietudes veraniegas de vestuario ha sido su negativa a jugar de delantero centro y su recelo respecto al papel del galés, posicionado en el imaginario de don Florentino como sustituto estrella del goleador portugués.
Ya veremos cómo lidia el madrileño Benítez tan espinoso asunto, porque a los celos naturales de estos grandes jugadores se suma el singularísimo del presidente blanco, nada acostumbrado ni complaciente con que nadie le reste protagonismo a su papel supremo en la casa blanca. A veces, como se ha comprobado hasta el esperpento, este juego de tronos perjudica el objetivo común que deberían presidir las decisiones deportivas en una institución como el Real Madrid.
Por otra parte, para algunos es una pena que en el once blanco solo jueguen uno o dos españoles, como ocurrió el otro día frente al Betis. Luego llegará el Barça al Bernabéu, con cuatro o cinco internacionales de nuestra selección, y los ingenuos de siempre sacarán banderas patrias para afearles; de risa.
Pero lo peor es que Benítez sigue apostando, como Ancelotti, por colocar a Kroos como medio centro retrasado en detrimento del único especialista que tiene a sus órdenes: Casemiro. Y eso, contra rivales de menor cuantía como Betis—claro aspirante al descenso salvo que refuerce su defensa— o Gijón puede funcionar. Ahora bien, frente a los Atleti, Barça, Manchester City, Chelsea, Bayern, etc., volverá a ser un punto débil. El alemán rinde a medias en esa posición y en inferioridad a los puntales de esos equipos, porque su verdadero sitio es de medio volante o media punta. Comparémoslo con Albelda en el Valencia o el mismo Alonso en el Liverpool de la mejor época de Benítez.
En cuanto a la selección, no le pidamos peras al olmo. Del Bosque, fiel a su norma, confiará el gol a sus leales. Nunca fue un hombre atrevido. El mejor delantero español de hoy, Adúriz, seguirá siendo un extraño.



martes, 25 de agosto de 2015

NUESTRO FÚTBOL, A PARES
El fútbol español se ha movido siempre a ritmo de pares. Madrid y Barcelona, los dos Atléticos, Valencia y Sevilla, han formado parejas de equipos protagonistas en diferentes dimensiones, con el añadido de otros que dinamizaron por épocas nuestra Liga. Y también ha habido y hay parejas de jugadores que en diferentes niveles y cualidades son referentes de su tiempo. Di Stéfano y Kubala son un claro ejemplo de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, como ahora pueden serlo Cristiano y Messi, todos extranjeros aunque aquellos llegaran a formar en la selección española.
De los nuestros, Raúl y Guardiola representan al fútbol español que con grandes jugadores fue incapaz de ganar nada como selección –salvo la medalla de oro olímpica del catalán —, y Xavi y Casillas, tan buenos como ellos, de la España campeona y envidiada por todos.
El de Tarrasa salió del Barça al final de temporada entre glorias y el de Móstoles lo hizo del Madrid entre penas. Es la diferencia que enmarca la trayectoria de estos equipos en el siglo XXI. Hasta el año 2000 el Real era el club más laureado, y desde entonces los culés le han echado el guante y superado en el número de títulos relevantes, aunque los madridistas aún reinen en Europa. Y eso, hablando solo de fútbol y al margen de gustos, preferencias, políticas y pasiones, es una realidad que enmarca otras de distinta índole y relieve que a veces hemos reiterado.
Y llegamos a la temporada 2015/16 con los blaugranas como recientes ganadores de casi todo, y los blancos de aspirantes a torcer esa racha en contra. Volverán a saltar chispas y puede que se les cuele un tercero para espabilarlos; el Atlético pinta bien este año y puede repetir lo de hace poco.
El Madrid ha vuelto a hacerlo: un equipo de medias puntas y con un solo medio centro puro: Casemiro, tal y como empezó el curso pasado, en el que Alonso no llegó ni a comenzar la competición. Y fue un lastre que arrastraron toda la temporada, con el fracaso final como consecuencia lógica de tan clamoroso desequilibrio. Y menos mal que su hombre orquesta, don Florentino: presidente, director deportivo y financiero, secretario técnico, jefe de comunicación —dircom, que dicen los ‘moernos’ — y muñidor de viajes; ha rectificado con Ramos, envainando sus pretensiones, mediante una jugada sabia al agacharse y poner un huevo por muy gallo que sea. De lo contrario, se hubiera unido  el asunto de los centrales al señalado en el medio campo y al de la portería, que aún colea.
El Barça tiene dos puntos débiles: anda justo en el centro de la defensa, como se ha comprobado, con solo dos titulares de solvencia y uno de ellos, Piqué, haciendo las tontería de siempre porque no es más bocazas quien puede sino quien quiere; y la otra amenaza es precisamente su punto fuerte: los tres tenores de arriba. Messi, sobre todo, Neymar y Suárez son tan buenos como insustituibles en el Barça actual. Y el día que falte alguno, no estén acertados o haya desgracia, no le darán ni a una casa con balcones. Y es una pena, porque así como Guardiola se inventó en su día a Pedro a quien deseamos suerte— y a Busquets, reubicando además a Messi, a despecho de las figuras consagradas que heredó; Luis Enrique no ha sabido hacerlo con Munir y Sandro, o quizás no le hayan dejado porque en el inicio de la temporada pasada lo intentó. Y, además, dejaron escapar a Thiago, que podría haber cogido la batuta de Xavi; otra carencia que echarán de menos enseguida. 
Simeone ha mantenido la base de su Atlético y la ha reforzado con un delantero de garantía: Jackson, aparte del retorno de Oliver, que suplirá con eficiencia al turco Arda, tan bueno como irregular — ¿qué le habrá visto el Barça, de vuelta de su mejor versión, teniendo a Rafinha?—, y de Filipe Luis, un lateral que completará con Juanfran  su antaño temible dúo de flechas.
Valencia, con dudas; Sevilla, con el mejor director deportivo histórico español, Monchi;  y Bilbao con tres promesas, Williams, Eraso y Sabín, y Adúriz, el delantero más en forma, animarán la competición. De sorpresa podría repetir el Villarreal, experto en eficiencia; el Málaga, en reinventarse; o el Betis, en resurrecciones.
Ojalá se rompan los pares clásicos: Messi/Cristiano y Barça/Madrid, y haya como mínimo tríos. Como en la Fiesta, ¡que Dios reparta suertes!

   

jueves, 20 de agosto de 2015

IGLESIAS, EL OSO DE SÁNCHEZ

IGLESIAS, EL OSO DE SÁNCHEZ
Como Pedro Sánchez se deje abrazar por Pablo Iglesias está listo. Ahora mismo, es el mayor peligro que se cierne sobre la esperanza blanca socialista. Porque, de rebote, darían a Mariano Rajoy el oxígeno que necesita para que la exigua mayoría del miedo que se le prevé al PP en las próximas generales adquiera relieve de gobierno, con el apoyo puntual, activo o pasivo, de Ciudadanos o de cualquier otra opción periférica no izquierdista.
La realidad de Podemos
Podemos ha alcanzado su adolescencia como partido, y con esa virtud juvenil también han llegado las contradicciones que desde aquí preconizamos hace meses. En cuanto se ha estructurado como un partido político desde sus orígenes asamblearios, la superestructura en torno al líder Iglesias, controla, censura, tacha, discrimina, señala y promociona. Es decir, lo típico de quienes tanto criticaban. La casta podemita es dueña de carreras y haciendas de sus patrocinados. Y todos quienes no se acogen a su sagrado, como el recinto interior amojonado por las cadenas en torno a los antiguos recintos eclesiásticos, quedan expuestos a las turbulencias externas y, normalmente, reducidos a la nada; la vulgaridad partidista española tan denostada.
Los desengañados del partido de los círculos lo definen como modelo leninista, recordando la vieja experiencia bolchevique rusa o los diversos y variados ejemplos que han tratado de imitarla, y desde fuera se ha visto siempre como la consecuencia lógica de un movimiento populista engendrado en torno a un triunvirato, con Iglesias como sumo sacerdote  y Monedero y Errejón de prelados distinguidos, junto al predicador del pueblo desencantado, Echenique, y la consiguiente cohorte de curicas obreros y monaguillos internautas. Lo que pronto derivaría, como sucede, hacia un liderazgo a la vieja usanza con cadáveres entrañables en el armario.
El único que resiste es Errejón, avezado en sueldecicos con la excusa de estudios sociológicos a distancia para universidades afines o infiltradas, y veremos por cuánto tiempo.  Porque el experto en grandes análisis internacionales para países ‘hermanos’, Monedero, hace tiempo que campa a sus anchas como el marrano de San Antón, y por eso da rienda suelta a sus peroratas. Pero igual que le llegaron las vísperas con la ingeniería fiscal que le desbarataron a tiempo, también le llegará el gran día en que sea un proscrito para su íntimo Pablo; y sanseacabó.  En cuanto al heterodoxo líder de Podemos en Aragón, Echenique, ha consolidado su baronía maña con un cargo de elección ciudadana que será difícil de anular por parte de la nomenclatura circuliana.  Ahí tiene Iglesias un callo difícil de limar. Tanto por lo anterior como por su discurso coherente con el espíritu originario de la formación morada, aparte de que ya le ganado algún pulso personal dentro del partido.
Su futuro
Pablo Iglesias se ha percatado de la realidad que le alcanza: el previsible resultado de Podemos en las próximas elecciones. Con el 15% como horizonte máximo de expectativas debería largarse a casa si es coherente con lo que siempre ha dicho: que él está en política para gobernar y no para ser oposición irrelevante. Pero también me temo que tal promesa quedará en el limbo de lo que el viento político se lleva, y optará a mercadear votos con tal de influir en el futuro gobierno y justificarse. Ahí se enmarca su novísima estrategia de acercar posiciones con el PSOE; otrora partido burgués  de casta y trinque.
Es lo que tiene la realidad numérica del voto, que es muy cabezona, y propicia arreglos matrimoniales de difícil previsión. Tanto a priori como a posteriori, en cuanto a relaciones, duración y consecuencias. Salvo en países con cierta madurez democrática, tipo Alemania, lo suyo es acabar en división de opiniones cuando no en bronca o gran bronca, que decían las antiguas crónicas taurinas.
El difícil equilibrio de Sánchez
En fin, que debería Sánchez andarse con mucho cuidado a la hora de elegir a sus colegas afines en el Congreso, más allá de los diputados propios, porque el PSOE solo tampoco podrá gobernar.
Pero antes, habrá de hilar muy fino en los apoyos a futuro que se  visualicen, porque como se deje abrazar por Iglesias, le ocurrirá, seguro, lo que al rey que fue a cazar un oso para hacerse un abrigo con su piel  y acabó siendo él ‘quitafríos’ del plantígrado.
No está el patio español para bollos tras lo de Grecia, y lo caribeño ya descontado, más el propio desbarajuste de los antiguos asamblearios de Iglesias y compañía. El personal quiere estabilidad para entrever un futuro de esperanza después del ‘langosterío zapateril’ y la pertinaz sequía ‘rajoyana’. Dos plagas bíblicas que nos duran ya doce años y hacen odiosa una tercera. Demasiado hasta para las pacientes y poderosas espaldas de los españoles.

Con Podemos rondándole, mal pájaro se le ha puesto al PSOE en la bardiza. Y el PP de Rajoy, mientras tanto, frotándose las manos.  Como repita, vaselina a Rivera y Ciudadanos mediante, habrá que alabar la inteligencia a largo del pontevedrés a pesar de todos los pesares, que no son pocos ni cuestiones menores, que él diría. 

jueves, 13 de agosto de 2015

EL MACHADIANO VOTO DEL MIEDO

EL MACHADIANO VOTO DEL MIEDO
Del miedo a la otra España, aunque ahora no lleguemos a lo que decía don Antonio Machado respecto a que una de las Españas nos helaría el corazón. Pero para algunos, demasiados, España sigue dividida en dos bandos irreconciliables. Y, sin embargo, también muchos estamos hasta los blandos de eso.
Del PP
Estos días, amigos votantes a ultranza del PP me han confesado que aun no estando de acuerdo con el gobierno de Rajoy, y coincidiendo en las críticas incontestables que se le hacen, lo votarán en las próximas generales. Y otros, que no son tan leales a ese partido y censuran sin tasa al Presidente – el que más poder ha tenido y el peor valorado en democracia-, han coincidido en la misma aseveración, porque temen como los anteriores que gobierne el PSOE apoyado por Podemos, o, lo que sería peor y auguran que desastroso, fuera Pablo Iglesias quien lo hiciera con el apoyo de Pedro Sánchez y sus socialistas, reforzados por los grupúsculos antisistema e incluso los independentistas catalanes y vascos, a quienes cuanto peor le vaya a España mejor para ellos. 
Es decir, que salvo los incondicionales conservadores, que también los hay, el granero de votos de Rajoy se nutrirá mayormente del voto del miedo.
El voto del temor a la otra España, representada por quienes hacen de la revisión de la historia y de sus simbolismos más recientes, de la negación de su unidad como nación, o del rechazo a las peculiaridades ancestrales españolas – los toros, por ejemplo-, incluso del seguidismo de ejemplos internacionales con pésima imagen pública —los bolivarianos de Chaves o los extremistas de Siryza y Tsipras —  su clave de bóveda para gobernar. Olvidándose de aplicar algunas de las medidas sociales que enarbolan como fundamentos de su ideario político. Unas veces por imposibles, otras por ilegales, y algunas de ellas por irrealizables económicamente o ser directamente demenciales.
Ciudadanos
Y abundan tales precavidos, unas veces con más razón que otras, en múltiples ejemplos, pero hay algo que debería preocupar a sus destinatarios: Ciudadanos y Rivera. Y es la duda sobre su utilidad como antídoto de todo lo anterior, cuando han posibilitado el gobierno en Andalucía de un PSOE hundido hasta los corvejones en la corrupción más cuantiosa. De ahí seguramente el empeoramiento de sus perspectivas.
Claro que, esa misma crítica, pero focalizada en Madrid, le hacen desde las filas socialistas, por el apoyo a un PP madrileño que tampoco escapa a las malolientes alcantarillas de todas las corruptelas imaginables.
La defensa lógica y coherente que hacen desde Ciudadanos es que han facilitado la gobernación a las formaciones más votadas para evitar males mayores. Y es razonable.
Pero en el caso que nos ocupa con los votantes cautivos del PP por miedo, la cosa se agudiza en contra de los de Rivera por el fenómeno de los vasos comunicantes. Argumentan muchos de los citados al principio que no tienen reparos en apoyar a los socialistas, quienes, a su vez, han posibilitado el poder a Podemos en lugares significativos, cuando el propio Sánchez proclamó a todos los vientos que nunca apoyaría a los de Iglesias.
Del PSOE
En fin, un relato político de las dos Españas, que se podría hacer perfectamente al revés desde la óptica de los votantes socialistas más fieles. Cuando Zapatero gobernaba, recuerdo los comentarios que me hacían algunos amigos de ese bando sobre las críticas que les argumentaba referidas a los desastres de su gestión. La música era muy parecida aunque la letra fuera en otra dirección: hacia los conservadores recalcitrantes, los liberales y neoliberales, las sacristías preconciliares, los bancos y ese todo revuelto de ‘los mercados’, e, incluso, hacia la entonces promesa de regeneración que era Rosa Díez y su UPyD, que calaba sus redes en el caladero del voto socialista; un calco en aquellas circunstancias, aun con mucho menos apoyos sociales, de lo que ahora representa Ciudadanos para el PP.
Enemigos&Rivales
Como resumen, quienes estamos en medio y no somos cautivos de ninguna opción política, tenemos que aguantar el encono de los forofos de cada partido, al considerarnos bultos sospechosos en connivencia con el enemigo.  Esa desafortunada alusión que tanto responde a la idiosincrasia española. El mismo Rajoy ha definido hace poco ante los suyos al PSOE como “el verdadero enemigo del PP”.
No cabe más desacierto en quien tiene la responsabilidad de gobernar una nación que debería abandonar de una vez las tesis de quienes justificaban el breve poema de Machado. Un rival, como debiera ser, no es un enemigo. Con un rival se compite, con un enemigo se lucha. Ante el rival se vence, se pierde o se empata, incluso se llega a acuerdos en beneficio de los ciudadanos. Pero ante un enemigo se mata o se muere, y el único diálogo es el de una rendición más o menos incondicional en función de cómo se llegue de fuerzas al final de la batalla.
En tierra de nadie
Lo peor, aparte de lo penoso que siempre ha sido para los españoles en general, es la situación de quienes no queremos ser azules ni rojos, ni blancos ni negros ni moros ni cristianos; nos llueven los palos de todos sitios. Y, como hemos citado ya alguna vez aquí, nos pasa como al buen periodista sevillano Manuel Chaves Nogales en la Guerra Civil, que tuvo que exiliarse por ser “perfectamente fusilable por los dos bandos”.
La pena es que mientras no seamos capaces de superar esas dos Españas, en la que se es incapaz de ver nada bueno en ‘el enemigo’, estamos condenados a una inmadurez política de consecuencias nefastas.

¿Cuándo olvidaremos aquella simpleza de estar con el amigo con razón o sin ella?  

martes, 4 de agosto de 2015

RIVERA&SÁCNHEZ, EL EQUILIBRIO BLANCO NECESARIO

RIVERA & SÁNCHEZ, EL EQUILIBRIO BLANCO NECESARIO
El equilibrio político puede ser Rivera para unos, o Sánchez para otros, pero una mayoría se inclina por la conjunción de ambos, no necesariamente coaligados, mientras  mantengan el blanco impoluto personal sobre corrupción.
En fuera de juego
Es una lástima que el PP de Rajoy no cuente en esa partida, lo que no invalida su ideario político para España, que es muy diferente a la que le encumbró en 2011 a la mayoría absoluta en las generales y a ostentar el mayor poder democrático en nuestra historia reciente.
Las causas son claras: la corrupción galopante que le ha sobrevenido desde entonces, anclada en vicios antiguos y consentida por la falta de un liderazgo claro y fuerte, además de en otras cuestiones claves como la de no resolver realmente los problemas que originan el desequilibrio en las cuentas públicas; y  su no renovación interna cuando el resto de instituciones han cambiado en este tiempo sus formas y caras más visibles.
Si a esas realidades le sumamos el desprecio por sus votantes en sus primeros tres años,  haciendo huir a muchos de ellos de sus papeletas en las urnas recientes, tendremos el perfil completo que explica su precariedad
Rajoy no quiere aceptar que es una rémora para su partido, y con él sus más conspicuos colaboradores, y ahora tratan de redimirse con bajadas de impuestos, subidas de sueldos públicos y medidas sociales que son a todas luces oportunistas, demagógicas y patadas hacia adelante, cuando no pasos en falso —con España, su empresa o su casa, endeudada hasta las cejas: de seiscientos mil millones a un billón de deuda pública, sube sus gastos fijos en lugar de bajarlos—. No han entendido nada. Por eso pretenden hacerse un lifting, estéril, encerrando el charrán y con cambios periféricos en sus distintas baronías, amén de en las escasas instituciones que aún gobiernan. 
Increíblemente, el Presidente promete ahora llevarnos a un Edén, dibujado como la mejor situación económica y social que hayamos conocido, sin hacerle caso al sentido común ni al sabio refranero. Si en él encontramos aquello de que segundas partes nunca fueron buenas, imagine el de Pontevedra como suena lo de las segundas promesas. Lo lamentable es que se irá a casa cuando su PP se pegue el siguiente batacazo electoral, y serán cinco seguidos tras el 27-S, dejando a su partido en fuera de juego para un tiempo muy largo.
Los titulares
Como consecuencia, Rivera ocupa en progresión geométrica el espacio centrista que disfrutaron los populares. Y se le podrá criticar que pacte con unos u otros abstenciones que permiten gobiernos en minoría, e incluso que sean más o menos acertadas, y en algún extremo de dudosa utilidad para lo que preconiza y para el bien de los ciudadanos, pero por eso precisamente ocupa el centro que decíamos; ser una pieza fundamental para sumar y huir de los extremos.
 También que no sea todo lo liberal que proclama, o que Ciudadanos está libre de corruptos porque aún no ha tocado poder; lo que quieran. Pero nadie puede negarle que ha supuesto un balón de oxígeno en la maltrecha democracia parlamentaria que padecemos. Sobre todo el PP, por ocupar las mayores parcelas de poder, pero también el PSOE, han tenido que renunciar a sus querencias absolutistas anteriores y plegarse a las exigencias regeneradoras de la gente de Rivera. Y eso, en principio ya es bueno.
De cara al futuro ya veremos cómo administra Ciudadanos el poder que logre, pero habrá que darles el mismo margen de confianza que disfrutaron populares y socialistas en su momento.
Y Pedro Sánchez, como dijimos en estas páginas, esta ante su ‘añón’. El que puede elevarle a la presidencia del gobierno tras salvar los muebles en los comicios pasados y consolidar un liderazgo que estaba en entredicho hace solo unos meses.  Para ello deberá seguir remando y pulir las aristas que aún tiene: sus relaciones con los separatistas catalanes, ya definitivamente tirados al monte; con los nacionalistas vascos, que están a la espera de acontecimientos para tomar un camino u otro; y con los extremistas de izquierda que han tocado poder y andan enjugascados con simbolismos tan trasnochados e inútiles como nostálgicos de otras épocas, o empeñados en ganar batallas que sus antepasados perdieron hacer siete décadas.
 No entienden que España hoy no tiene nada que ver con la que anduvo casi tres años matándose, dividida en dos bandos irreconciliables; ni con la anterior a esa locura tampoco. Y el PSOE les otorga demasiadas veces un crédito que les aleja del equilibrio al que debe aspirar para centrar sus mensajes y políticas en la medida que millones de españoles exigen a quien quiera gobernarlos.
Si Sánchez logra que su PSOE discurra por la senda de la modernidad sin anclajes anticuados, y con la suficiente claridad en su programa político, explicando bien, por ejemplo, en qué mejora el estado federal al autonómico; formará con Ciudadanos el eje vertebrador de nuestro futuro, a la espera de que el PP se renueve a fondo.
La incógnita
Iglesias  es ahora mismo una incógnita después de las últimas elecciones y los acontecimientos internos de su formación. Si creemos su proclama máxima: que él solo aspira a gobernar y no a ser comparsa ni oposición de nadie, Podemos puede tener los días contados de no pasar del 20% de los votos en las generales, como parece que sucederá. En tal caso, IU volvería a ocupar el espacio a la izquierda del PSOE que ahora ocupan los anteriores.
La certeza
Mientras, el gobierno de España será cosa de dos: Sánchez y Rivera; PSOE y Ciudadanos. No lo duden, salvo milagrosa caída del caballo de Rajoy, tal que Saulo de Tarso, tan improbable como quizá tardía.

      

domingo, 12 de julio de 2015

HASTA LUEGO, PRESIDENTE

HASTA LUEGO, PRESIDENTE.
Muy lejos, a un día de viaje por carretera, me llega la imagen sonriente y hasta bonachona de Pepe Pardo; la suya de siempre. Pero la sustenta una noticia que me deja sin palabras: se nos ha ido el mejor Presidente del Murcia; el que más alto llevó a nuestro equipo en su historia. E inmediatamente se me han escarchado los recuerdos en esta tierra de verdes y meigas, de castros y lluvia fina, y hoy, también, de lutos.
A mil kilómetros tengo la doble pena de no poder darle un último adiós de cerca, y un abrazo a los suyos, pero también la distancia suficiente para calibrar su figura con serenidad. Porque Pepe Pardo no era solo un buen empresario, y de éxito, ni un extraordinario expresidente con registros también difíciles no ya de superar, sino de igualar, ni un padre de familia a la vieja usanza, rodeado de cariños cercanos, ni siquiera solo un hombre entrañable que rendía culto a la amistad, no, era algo más.  Pepe era un murciano de la cabeza a los pies hecho a sí mismo desde la más modesta humildad; cualidad que no le abandonó nunca. Como tampoco la inteligencia parda que hacía honor a su figura y a su apellido.
Recuerdo cuando me contaba sus tardes infantiles de cántaras saltarinas vendiendo agua en las puertas de la plaza de toros o de la Condomina. Y cuando acompañaba a su padre vendiendo ropa por la huerta en una bicicleta vieja. Y lo hacía con esa sonrisa suya tan singular desde su mirada socarrona y nada jactanciosa, anticipándose siempre a sus palabras; más lentas pero igual de grandes en su sencillez.
Y tuvo la sinceridad, tan difícil de hallar pero tan fácil de exponer, de explicarme por qué era presidente del Murcia sin que el fútbol le atrajera especialmente. Fue en un avión, de viaje a Canarias, para jugar contra el Tenerife y que ganamos dos a cero, en el que yo acompañaba al equipo como aficionado con varios amigos. Con esa parquedad suya, otra de sus características, me dijo: “José Luis, yo vendo más pantalones siendo presidente del Murcia que de mi empresa”. ¿Cabe más verdad en cualquier presidente no profesional de un equipo de fútbol? Pepe Pardo en estado puro, del que tanto debían aprender  otros mucho más rumbosos. Una realidad absolutamente lícita en quien no llega a un club a llevárselas directa o indirectamente, ni a vender humo de amores ni sacrificios por unos colores. Como a cualquier otro sitio de relieve social. Eso que todos sabemos pero que pocos implicados reconocen.
Le conocí a principios de los ochenta de la mano de un amigo de los de verdad: Juan Ignacio de Ibarra, a quién he llamado enseguida para darle el pésame porque sé de su íntima relación y amistad sin reservas. Después, desde mi trabajo,  negocié con Pepe la publicidad de la entonces Caja de Ahorros Provincial en las camisetas del Murcia para ir dando a conocer la nueva marca que queríamos implementar: Cajamurcia.
Luego tuve la inmensa fortuna de recibir su cercana y elogiosa felicitación cuando conseguimos que el Murcia volviera a segunda división, tras la primera injusticia que condenó a nuestro equipo a bajar a 2ª B en los despachos, dejado de la mano de propios y extraños, con Samper, curiosamente, de secretario general de la LFP. Porque Pepe Pardo siempre estuvo ahí, apoyando al equipo que hoy debe recordarle con gratitud, junto a todos sus socios y aficionados.
A lo largo de treinta y cinco años tuve ocasión de coincidir con él en diferentes lugares, y nunca faltó un abrazo ni unas palabras cariñosas en recuerdo de los tiempos en que compartimos equipo desde distintas responsabilidades. La última fue en un restaurante de su barrio, Santa Eulalia, en el que volvió a ganarme por la mano y antes de que pudiera reaccionar tenía una botella de champán en la mesa que compartía con familiares. Los detalles de generosidad de Pepe con sus amigos  y conocidos, como era mi caso, tampoco tenía límites. Nuestro mejor presidente, además de ser un murciano de pro, de los que van quedando pocos,  y un hombre con el mérito extraordinario de llegar a la cima desde la nada, siempre fue un caballero.
Desde tan lejos, mi admirado Pepe, miraré esta noche al cielo para descubrir tu estrella, porque seguro que brillarás también allí y no será difícil encontrarte.  Y la abrazaré en la distancia.    


OTRA LECTURA DEL REMOZADO PP

OTRA LECTURA  DEL REMOZADO PP
O del pretendido nuevo PP, que quizá sería más claro. Albergo dudas sobre si los cambios que alguna vez enjaretan los populares se los hacen amigos o enemigos. Y es que, tras la tibia reflexión reciente echando la culpa de sus males a la comunicación política, desde la base de que la gestión llevaba a cabo ha sido buena, empiezan por un debilitamiento de su identidad corporativa encerrando tanto su charrán como sus siglas en un círculo, con el añadido del apelativo común en plural, populares, a modo de cola de un cometa no sugerido por ninguna parte.
Ni gestión ni comunicación
Además de que la comunicación no ha sido mala, sino peor – lo de Floriano es el paradigma – y de que la gestión política gubernamental que han desarrollado con su mayoría absoluta ha devenido en estéril, y ese es el verdadero problema, ocurre que han tenido a sus peores enemigos dentro: la corrupción como plaga ha oscurecido cualquier atisbo positivo tras sus tres años y medio a los mandos del timón español.     
El gobierno de Rajoy confundió desde el principio los fines con los objetivos, y claro, usó los medios inadecuados. Si el fin era sanear España reduciendo su déficit público, y para eso reformaron la Constitución de la mano del PSOE, todavía en el poder, no es de recibo que pasado el tiempo continúe engordando la deuda pública española – de 600.000 M de Euros cuando llegaron al Billón largo que dejarán tras cuatro años, tan impagable como la deuda griega – porque no han logrado reconducir el gasto a pesar de haber sangrado a los españoles con una subida de impuestos tan brutal que no la llevaban ni los de IU en su programa en 2011. ¿Algún lumbrera de los de Montoro calculó, por  señalar un solo ejemplo, qué ocurriría con las miles de pequeñas empresas a las que subieron el IVA del 8 al 21%? Fueron micro empresarios de sectores culturales, de ocio y deportivos, la mayoría votantes suyos, a quienes hicieron cerrar o pasarse a la economía sumergida para poder subsistir, porque con la crisis encima era imposible subir ¡un trece por ciento! los precios a sus clientes.
Hemos reiterado que se dedicaron a ahorrar donde no debían porque no tuvieron valor para meter la tijera en cualquier gasto que sonara a mamandurrias clientelares; ni propias ni ajenas. Y, de paso, le dieron un eje muy potente a la oposición por aquello de la supuesta austeridad, que tanto les ha servido elección tras elección; y lo que queda.
Tiro al votante
Es decir, que machacaron a sus votantes y les dieron armas a sus contrarios. O lo que es lo mismo, son malos en comunicación pero aún peores en gestión. Y dentro de su tremenda confusión no quieren ver la evidencia: hay millones de ciudadanos que les votaron en el 2011 que se cortarían una mano antes de votarles de nuevo. ¿Y saben por qué? Pues porque siguen siendo los mismos. Se lo dijo el propio Aznar el otro día: o cambian radicalmente o están muertos. Lo del miedo no funciona y los votantes rehenes van a menos.
La quema del nuevo
Y ahora van a quemar a los escasos nuevos que han puesto en primera fila. Como ocurrirá con el prometedor Pablo Casado en cuando pasen unos meses y siga teniendo de telón de fondo a los de siempre, con el propio Rajoy y su compadre Arenas, entre otros, y el añadido plúmbeo del chico listo Moragas.
Ver al nuevo responsable de comunicación del PP presentar como un hallazgo el nuevo logotipo, fue todo un poema de tristeza rimbombante. Seguramente se estudiará en primero de comunicación corporativa como un ejemplo de lo que no se debe hacer nunca. Porque, señores peperos, encerrar a un charrán, que no gaviota por aquello de carroñera; uno de los dos mejores símbolos de identidad política en España – el otro es la rosa socialista– , que sugiere vuelo alto, libertad, sueños y futuro, en un círculo, junto con su eficaz acrónimo PP, significa caparlo, limitarlo, enclaustrarlo o encarcelarlo. Claro que, pensando mal, igual les ha traicionado el subconsciente; solo les ha faltado sombrearle una reja.
Un chiste y una pena
Tras su desconocida, por triste, sonrisa, diciendo que se trataba de centrar la identidad, como hallazgo del nuevo PP que pretenden, me acordé del chiste del ciego que parecía acariciar a su perro por detrás, y unas piadosas damas se le acercaron para encomiar su actitud. Aquel atribulado hombre, tras unos segundos negando con la cabeza, les espetó con crudeza que estaba centrándole para darle una patada en los c….., porque le había tirado al suelo de un tirón un momento antes.
Las cabezas pensantes del PP deberían hacer caso a su antiguo presidente y cambiar hasta las cortinas de la calle Génova, además de dedicarse a gestionar bien y, desde luego, a comunicar mejor. ¡Qué pena de ave simbólica, de siglas, de partido y hasta de votantes de buena fe! Esos que han dejado fuera de su círculo como ‘populares’; cosa normal, por otra parte, en el PP de Rajoy, que sigue con aquello de que gracias a él no nos rescataron.

Pero don Mariano, hombre, ¿lo de las antiguas Cajas no fue un rescate? Pues – discúlpenme la nueva licencia – como en el chiste clásico de la vigilia de los viernes, en vez de carne sería bacalao.         

lunes, 6 de julio de 2015

DEL PÚLPITO AL BANQUILLO

ÚLPITO AL BANQUILLO
Así andan Aznar y Rivera, uno predicando y el otro en la búsqueda necesaria de titulares. Y no solo ellos. Iglesias está en la prédica y en el campanario.
El caudillismo
Aznar debería saber que España no es tierra para profetas, pues rendimos culto al mesías de turno cuando manda, y se torna en irrelevante al dejar la vara. Somos un país de caudillos; desde Viriato a Franco. Al primero lo vendieron sus propios para heredarle, en su momento de mayor debilidad, e Hispania se hizo romana. Y al segundo, por mucho que se le critique y hasta parezca que fue un apestado,  se le tuvo devoción patria hasta el mismo día de su entierro: dos millones de españoles pasaron compungidos ante su féretro en el Palacio de Oriente.
Sería bueno que pasáramos la página del vasallaje y abriéramos al fin la de ciudadanos, en la que huir de cualquier caudillismo es la piedra angular.
Así, aunque don José María lleve razón señalando las carencias del PP de Rajoy, y el camino a seguir, no debe extrañarle que nadie le haga caso. Incluso que le recomienden callar la mayoría de militantes o le critiquen con saña sus antaño aduladores; es lo que da la mata.
 Claro que tampoco él ha entonado el mea culpa público por el sucesor que endilgó a su partido, aunque sí lo lamente en voz baja, y por ende a los españoles. La prueba más clara del caudillismo imperante es que le nombró su dedazo y nadie osó contradecirle desde sus filas.  Y es que, aunque cumplió a rajatabla su promesa de estar solo ocho años en el cargo, nadie creía – ni él tampoco- que fuera a apartarse totalmente del machito; de ahí la bendición general, o abstención unánime, según se mire. Tal vez por eso nombró a Rajoy, pero le salió rana.
En resumen, que o se decide a volver para retomar el mando, y eso le otorgaría una pléyade de nuevos ‘aznaristas’, por si acaso; o seguirá clamando en el desierto porque nadie espera o teme nada de él. Aquí solo se respeta al que se teme o al que puede dar algo, y a algunos que llevan decenios bajo tierra por aquello de que no les conocimos y solo nos han contado sus aciertos. Pero en todo caso, España tampoco es buena tierra para segundas partes; Suárez fue un ejemplo.
El equipo
Rivera hace bien en buscar plantilla porque su partido corre el riesgo de ir en paralelo a su trayectoria. Y eso, mientras le suene la flauta de la esperanza le irá bien, pero en cuanto flaqueen los votos, o empiecen a vérsele las costuras en los lugares donde ahora son decisivos para los gobiernos de turno, la cuesta abajo consiguiente será camino sin retorno. En este aspecto, los caudillismos funcionan cuando hay fuerza detrás. Como antes decíamos, si no pueden dar prebendas o leñazos se pasa pronto de ellos. Es condición humana, que no sé si general, pero desde luego muy hispánica.
Así, cuanto antes tenga un equipo de gente valiosa detrás que le asegure cohesión ideológica y territorial, aparte de relevancia y votos, mejor para Ciudadanos. Ahora mismo, salvando a los notables que le dieron su primer lustre económico a nivel nacional, Garicano y Conthe, y los escasos delegados regionales que han surgido en las pasadas elecciones, como Marín y Villacís, por hablar de quienes ahora están en candelero; no tiene equipo visible. Y eso le puede pasar una enorme factura. Las elecciones catalanas pueden catapultar a quien le sustituya, y sería otra baza interesante; las urnas dictarán sentencia. Si su partido se cuartea en Cataluña, Rivera tendrá poco futuro a nivel nacional. Y él lo sabe, de ahí sus dudas hasta última hora; y todavía.
En misa y repicando
Iglesias está sujetando las riendas de Podemos para que no se le desboquen los Círculos, porque él sabe mejor que nadie lo ingobernables que pueden llegar a ser los movimientos asamblearios. De ahí su empeño en estructurar un partido fuerte desde arriba controlando a los de abajo. Y en ello ha puesto su empeño. Sabe muy bien que en las generales se juego su futuro. Si al final repite el porcentaje de votos de las pasadas municipales y autonómicas, o poco más, habrá perdido el tren de la historia. No llegar al veinte por ciento será reeditar una Izquierda Unida, aunque con más fuerza por el impuso inicial del movimiento asambleario de donde procede, y es muy difícil que lo consiga.
Ahí se ancla también su empeño en defender hasta extremos casi suicidas a Syriza, porque si el enorme envite de Tsipras le sale mal, Podemos e Iglesias pueden ver lastradas sus esperanzas de replicar su éxito en España. Y al revés, si aquello saliera bien y lograran doblegar a Europa, cosa difícil aunque no descartable por el miedo consustancial de una Unión Europea de mercaderes, tendrían mucho ganado aquí. Desde luego, si los gobiernos europeos apelaran a la dignidad humana que enarbolan legítimamente los izquierdistas extremos helenos, hace tiempo que Grecia estaría fuera de todo. 
No tiene mucho sentido que quienes no pagan un IBI generalizado, por ejemplo, porque tienen un catastro tan precario y limitado como reciente, estén exigiendo a los ciudadanos europeos, que de media tiene que trabajar seis meses para pagar sus impuestos, que les permitan vivir eternamente como hasta ahora. Como les ha venido a decir el líder de los socialistas alemanes, no pueden pretender mantener sus privilegios e ineficiencias a costa de los pensionistas y ahorradores germanos. Ni de los españoles.

Ayudarles en lo razonable para que puedan cumplir con decoro sus compromisos, sí, pero a que parasiten al resto de ciudadanos europeos, un no con chorreras, don Pablo. O teta o sopas.        

domingo, 28 de junio de 2015

DEL FRAUDE POLÍTICO, AL CAMBIO Y A LO QUE VENGA

DEL FRAUDE POLÍTICO, AL CAMBIO  Y A LO QUE VENGA.
En otras circunstancias, el enunciado de esta columna causaría más escepticismo que estupor. Y como en los tiempos del todo a euro, del barato barato aunque dure un suspiro o consumamos porquería, del todo gratis desde internet a los servicios públicos, o lo de que ayer ya es pasado y lo de la semana pasada prehistoria; la memoria suele ser corta y tropezamos con frecuencia en piedras parecidas.
Miedos
Para una parte considerable de la ciudadanía, Iglesias y su Podemos son la amenaza de un futuro negro. Para otra, no menos relevante, el responsable de todos nuestros males es el PP de Rajoy. Y para la mayoría, que no milita en nada, la culpa es de los políticos en general.
Convendría, sin embargo, que nos diéramos un baño de realismo y con la mente fría, sin orejeras, mirásemos un rato hacia atrás para ganar perspectiva.
Podemos
Podemos no es más que la expresión del hartazgo de muchos que, huérfanos de políticos que de verdad nos representen, han sido convencidos por un partido político surgido al socaire de las asambleas ciudadanas. Hasta ahí entendible, pero lo inquietante que concurre en Iglesias y compañía es su querencia por regímenes políticos filocomunistas. Y es que, el comunismo en cualquiera de sus versiones es una ideología ya superada y de lamentable recuerdo.
Por eso, más allá de los ramalazos que con frecuencia les asoman: comprensiones dudosas de organizaciones terroristas  o hacia personajes más cercanos a dictaduras o populismos trasnochados, cuando no tercermundistas en el peor sentido del término, que a dirigentes o sistemas políticos homologables con la democracia libre; hace bien  su líder en tender puentes desde su legítimo izquierdismo ideológico a la socialdemocracia. Y en  sus guiños, proclamando que en su partido caben todos sin importar de dónde venga ni qué carnet dejen atrás. Otra cosa es que sea cierto –ojalá–, que lo sepa practicar sin ambages y que le crean. Ahora se juegan su mañana desde el apreciable poder que han conseguido tras las municipales, y España en parte, ¡ojo! Sobre todo, y aunque haya sido indirectamente, en los dos ayuntamientos más grandes: Madrid y Barcelona.
De todos modos, convendría recordar que han sacado un porcentaje de votos parecido, el 13%, a lo que antes sacaban los partidos a la izquierda del PSOE: la moderna IU, el antiguo PCE y similares. Y con muletas: las agrupaciones electorales de Carmena y Colau.
Conservadores
El PP de Rajoy, aunque han desarrollado una gestión nefasta desde su poder omnímodo, estafa masiva a sus votantes incluida, no hay que olvidar el estado agónico en que dejó el PSOE de Zapatero a España tras ocho años de desmanes: enfrentamientos territoriales agudizados, fractura social, paro galopante y ruina económica.
 Mención aparte para las significativa luces macroeconómicas tras sus tres años de mandato; aun engañosas. Sus causas más relevantes han sido ajenas al  gobierno: la bajada del euro, que favorece las exportaciones al margen de buena gestión empresarial; la inestabilidad en el Mediterráneo, que favorece a nuestro importantísimo sector turístico; la manguera del BCE, que ha regado a mansalva a los bancos y a los estados del euro – ¿qué otros países similares, mejoran menos? Sí, pero partían de mejor situación– ; y el repunte del consumo interno, procedente en gran parte de la solidaridad familiar y del dinero negro de nuestra boyante economía sumergida.  
Y, finalmente, lo que sí depende de la gestión gubernamental es el aumento ruinoso de la deuda pública: de unos 600.000 millones de euros que dejó Zapatero tras ocho años — el 60 % del PIB —, a más de un billón —el 100 % del PIB—; más de 400.000 M. en tres años. Y eso es el resultado de haber sido incapaces de reducir el déficit del Estado. Y ha sido así, aun subiendo los impuestos hasta la requisa más alevosa y por mucho que le critiquen la engañosa austeridad, porque Rajoy no ha metido la tijera por cobardía en lo necesario: instituciones, sociedades públicas, políticos, medios materiales, asesores, amiguetes, enchufados y un larguísimo etc.
 En todo caso y salvo torpezas ajenas, el PP está listo de papeles si no se renueva de verdad. Rajoy y Cospedal –¡ay, Bárcenas!–, Arenas, Montoro, Trillo, Pujalte, Pons, Aguirre… ¿Hasta cuándo? ¿Y aún culpan y demonizan a otros? ¡Qué jeta!
Socialistas
Y llegamos al PSOE que, con Ciudadanos, será el pivote futuro.
Los socialistas viven ahora sus precarios momentos de gloria tras la hecatombe de Zapatero y Rubalcaba –¡qué plaga!–. Y por ello, Sánchez tiene la oportunidad de hacerse un hueco en la historia. Es la ocasión que le augurábamos hace tiempo si salía bien parado de las municipales y autonómicas, pero deberán hilar muy fino en las instituciones que controlan en coalición con políticos de distinto pelaje: extremistas, independentistas y asimilados –ojo a Ribó y Compromís en Valencia–. Si pierden el sentido de estado y no gobiernan para todos, por mucha bandera española que Sánchez luzca, volverá su burra al prado de la irrelevancia. Y corren mucho peligro, favoreciendo de paso otras opciones.
Ciudadanos
Rivera ha hecho posibilismo de Estado con sus diversas alianzas, activas o pasivas,  enarbolando una encomiable responsabilidad política, y hará bien en vigilar muy de cerca que las intenciones regeneradoras de los acuerdos con sus favorecidos se cumplan sin excepciones. Será su banderín de enganche para las generales, o su entierro, ahora que por fin ha decidido echarse al ruedo de la nación y tras ser criticado por determinados apoyos; al PSOE andaluz de Díaz, por ejemplo, con la sombra de Chaves, Griñán, Zarrías…– ¡vaya banda! –, y tanta corrupción detrás.
 ¿Y si al final fuera el catalán el líder que España necesitaría desde una opción política centrada y liberal?  Buena falta hace. De aquí a las generales se juega– y nos jugamos– mucho. Y después, previsiblemente también, aunque sea todavía en una oposición de relieve o como aliado ocasional de quien gobierne.  El tiempo dirá.

  

lunes, 15 de junio de 2015

PIQUÉ, O LA RESACA TONTA DEL ÉXITO
Dice un aforismo anónimo que el inteligente se recupera fácilmente del fracaso pero que el mediocre nunca lo hace de un éxito. Y tal vez eso explique mejor ‘la broma’ de Piqué, según él, que la euforia de la ‘rúa’ y la copita de más con que Cesc trató de justificar sus palabras en la celebración de la Copa de Europa y el triplete del Barça en un Nou Camp abarrotado de incondicionales. Y es que, el central barcelonista es recalcitrante en la celebración inapropiada de sus triunfos.
Pero el problema de fondo respecto a los pitos al central barcelonista en León no vienen de la tontuna referida al cantante que amenizó la inoportuna fiesta de cumpleaños de su amigo y ahora rival Cristiano Ronaldo, que no olvidemos su amistad desde que compartieron vestuario en el Manchester, sino de lo que comentábamos el otro día sobre la pitada al himno español en la final de la Copa del Rey. Y, francamente, ahora como entonces, algunos preferimos no tomarnos esa gilipollez en serio por la sencilla razón de que quienes deberían hacerlo por encima de los españolitos de a pie, que son los únicos que pueden tomar medidas porque son los responsables del deporte en España y los primeros ofendidos, tampoco lo hacen. La duda razonable es si se inhiben por aparente sensatez, cosa que algunos descartamos, o por falta de ideas inteligentes y valentía para llevarlas a cabo, circunstancia que consideramos más probable.
Quienes conocen bien a Gerard Piqué por haber sido compañeros suyos algunos años, coinciden en que es un buen chico pero un tanto especial. Y yo le valoro igual que ellos en la distancia. Sin embargo, si compartiera vestuario con él en el Barça actual le hubiese dicho en confianza que lleve cuidado porque la inteligencia tiene sus límites pero la tontuna es ilimitada: un tonto nunca reconoce ni aprecia sus limitaciones. Y en realidad, diciendo que con la indiscreción citada empezó todo lo bueno que han conseguido este año menosprecia de un modo flagrante a sus compañeros. No creo que, salvo broma compartida, los Messi, Iniesta, Busquets, Neymar, Suárez, Bravo, Alba, Mascherano y compañía estén contentos con que Piqué menosprecie su esfuerzo y gran juego. En todo caso, la situación en el vestuario blanco es anterior y más grave,  y tiene más que ver con las carencias propias que con la excelencia blaugrana. ¡Ay, ese palco!
Del Bosque señaló acertadamente que en realidad Piqué no había dicho nada del otro jueves, pero le faltó añadir que había tenido una gran ocasión de callarse y de celebrar su temporada sin recurrir a necedades innecesarias, demostrando, además, sus complejos. Alguno de estos chicos que viven en la nube de algodón y miel de su fortuna, a veces no valoran que son referentes sociales para millones de personas. Sobre todo y más lamentable para los más jóvenes y por lo tanto más influenciables. Y su ejemplo, para lo bueno y lo malo, tiene gran trascendencia.
De todos modos, no es el único caso de salida de madre conocido en el fútbol, tanto en el éxito como en el fracaso; Mourinho es un buen ejemplo. Y tampoco en su propio club. Recordemos a Eto’o, tan buen goleador como bocazas. O a Neymar, que algún día se arrepentirá de intentar lujos ridiculizando al contrario en la victoria. O al propio Laporta, que confundió su enorme dimensión directiva futbolera con idénticas perspectivas políticas, dándose un batacazo de época a las segundas de cambio y quedando para la opinión pública como un personaje de opereta bufa.
Como en la vida, yo no recuerdo a alguien importante en el fútbol que haya desertado de la sencillez tras un éxito: Pelé, Di Stéfano, Kubala, Cruyff, Eusebio, Beckenbauer, Boby Charlton; o los nacionales Gento, Amancio, Butragueño, Raúl, Casillas, Luisito Suárez, Guardiola, Pujol, Xavi o Iniesta. Al revés, han sido tan elegantes en el triunfo como en la derrota.
Mención aparte merece Maradona, pero sus excentricidades y escándalos  fueron mayormente extradeportivos.
De los actuales, Cristiano confunde con sus posturitas, y tras aquello de autoproclamarse envidiado por ser guapo, rico y famoso no se le conocen más tontunas de ese calibre. Y el mejor del mundo, Messi, sin embargo, es un personaje cuya timidez habla siempre por él, salvo en sus trajes. Por cierto, el sábado comprobamos una vez más que no es el mismo en el Barça que con Argentina; la Masía es mucha Masía.       


lunes, 8 de junio de 2015

REYES DE EUROPA, CON MESSI ANDANDO

REYES DE EUROPA, CON MESSI ANDANDO
El Barça ganó la Champions sin esforzarse el mejor del mundo. Eso sí, aun andando, dejó destellos de su enorme categoría; cuatro cambios de juego de un banda a otra en otros tantos pases de medio gol, uno de ellos preludio del único blaugrana en el primer tiempo, que fue una obra de arte entre Neymar, Suárez, Iniesta y Rakitic; y un par de jugadas de las suyas aunque sin final feliz, más su discontinuo apoyo a sus compañeros centrocampistas justificaron su permanencia en el campo. A cualquier otro le hubiesen cambiado por su aparente falta de interés.
Pero sin el papel estelar del argentino salió el juego de equipo que siempre ha estado detrás de la estrella. Iniesta y Busquets, con Rakitic más Alves y Alba de correcaminos, hicieron sólido a un Barça que solo jugó como siempre la mitad de la primera parte, en la que debieron resolver con holgura la final. Pero a partir de la quinta ocasión de gol se contagiaron del deambular anodino de Messi y dieron alas a la Juventus, que de sentir una goleada en el cogote pasó a soñar con el remonte del partido. Y a punto estuvieron tras el empate del excelente Morata, y antes de que el polibalón de oro culé hiciera un amago de una de sus grandes jugadas y el rechace del enorme Buffón a su tiro lo enchufara Suárez a la red.
La pena fue que los barcelonistas pasaran tantos apuros cuando de haber estado a su nivel los turineses se hubieran llevado un saco, igual que ocurrió en la final de Copa del Rey con el Bilbao, pero también aquí surgió el tan simpático como buen portero juventino con tres paradas espectaculares, sobre todo una de ellas con la mano izquierda a un remate cercano cuando estaba ya vencido hacia la derecha, que hubiese supuesto el dos a cero y tal vez el inicio de una goleada.   
En resumen, una final de nervios porque el tercero de Neymar fue el epílogo anecdótico a un partido ajustado. Brillante colofón a una extraordinaria temporada del Barcelona, con el segundo triplete de su historia, venciendo y convenciendo, que será difícil de repetir en años venideros.
Con la final de la Champions se da por concluido el ejercicio futbolero de clubes 2014/15 y ahora el interés estará en vislumbrar lo que nos puede deparar el próximo. Lo más inmediato será saber el futuro del gran triunfador: Luis Enrique, que nada más acabar el partido se lo dedicó al defenestrado Zubizarreta; síntoma de por dónde pueden ir sus tiros.
La gran novedad en el Madrid está en su banquillo, en el que Benítez tendrá que ajustar la plantilla para buscar el equilibrio perdido. De momento han repescado a Casemiro para apuntalar la posición de medio centro, cuyas carencias tanto hemos señalado desde esta columna. El brasileño ha hecho una buena temporada en el Oporto y puede ser un jugador clave para los merengues, cosa que ya apuntaba antes de que lo largaran el verano pasado en una decisión que les puede haber pasado una gran factura. El complemento sería que el nuevo técnico renovara también las condiciones de Illarra porque con Ancelotti se quedaron bajo mínimos. Si eso fuera así, Kross, como también hemos reiterado, podría jugar de volante derecho si jugara con tres medios, o de punta del rombo si lo hace con cuatro, y el Real ganaría mucho. Ahí es donde los de Ancelotti tuvieron sus flaquezas y perdieron la temporada.
También habrá que seguir el futuro de Casillas y Cristiano. El portero acabará saliendo porque lo de De Gea va en serio, y Pérez y Sánchez, los que gobiernan los fichajes y salidas del Bernabéu, no querrán más líos en la portería blanca. Solo es un problema de dinero. Y lo del portugués viene de lejos y se antoja más complicado porque responde a un pulso soterrado con el presidente, que nunca oculta su preferencia por los jugadores que llegan de su mano: Benzema y Bale, o el fiasco de Kaká; al mejor goleador de la historia madridista lo fichó Calderón y, gracias a Valdano, Pérez no lo deshizo al retornar. La sorpresa estará en su gran fichaje veraniego, que es como la canción de cada verano.

Y otro tema apasionante será ver cómo perfila Simeone el futuro rojiblanco. Si se confirman los fichajes que apuntan, ojo con los colchoneros, que pueden consolidar su magnífica situación actual.

lunes, 1 de junio de 2015

VENCER Y CONVENCER

VENCER Y CONVENCER
Empezando por la punta, el ultraje a nuestro himno nacional en la final de Copa no se debe tomar en serio. Comparto el enfado de millones de aficionados españoles pero no su indignación, aunque es comprensible.
 Si el asunto se tomara en serio, este bochornoso espectáculo no podría darse. Pero para ello deberíamos echarle inteligencia al asunto, dejándonos de rabietas. Y analizar el tiempo que vivimos y las circunstancias que rodean a cuanto suene a español en determinadas partes de España. Miren lo de los toros en Cataluña, como ejemplo de un cerrilismo que yo no lo quisiera para mi país. Y es que, en lugar de leyes represivas, boletines oficiales, medidas policiales, multas, prohibiciones o sanciones; en este, como en otros, habría que dejar libertad poniendo al personal ante sus propias contradicciones. Solo de esa manera se puede convencer, que es más inteligente y duradero que vencer.
Los vascos y catalanes quieren tener sus propias selecciones de fútbol. Pues adelante con los faroles. Incluso lo apoyaría sin dudas en la UEFA y la FIFA. Pero de verdad, sin dobleces ni medias tintas; con un par de cojones, que decimos por ahí. Ahora bien, antes de ello deberían pronunciarse sus clubes. Y con mucha claridad; sin dejarle jugar con dos barajas, como acostumbran en la cosa política: con una mano pido independencia pero con la otra quiero la pasta. Y con la boca,… pues la uso según convenga: la abro mucho para exigir en público y bajo la voz en privado, prometiendo moderación a cambio de prebendas; chantaje puro.
Siguiendo al Reino Unido, por aquello de no inventar nada que encima les pueda servir para hacerse las víctimas, como acostumbran; si optaran por tener selecciones tendrían, obligatoriamente, que jugar sus propias ligas y copas. ¿Me pueden nombrar a algún futbolista importante que haya elegido fichar por un equipo escocés o galés? Ninguno. ¿Y algún equipo de esos sitios que haya brillado en el panorama europeo o mundial? Tampoco. ¿Y saben por qué?, pues porque en sus competiciones no hay pasta al no haber patrocinadores cuantiosos ni televisión ni interés alguno en aparecer en ellas, salvo sus propios regionales. Lógico, ¿no?
Pues aquí ocurriría lo mismo. Y no vale el supuesto de que el Barça, por ejemplo, pudiera apuntarse a la liga francesa, como dicen algunos, porque para crear sus propias ligas deberían votar democráticamente todos los clubes catalanes y vascos. Y no creo que la mayoría tuviera interés en ello, porque demasiado saben que todos no serían admitidos en otros países. Y, otra vez, con los dineros habríamos topado. ¿Se imaginan al Barça y al Español compitiendo con sus modestos regionales? Y así un año y otro… ¿Y al Bilbao y a la Real Sociedad? Y así, también, temporada tras temporada. Al final tendrían que llenar el Nou Camp o el nuevo San Mamés con conciertos y fiestas muy populares. Y tampoco llenarían, siendo siempre campeones, contra los grandes de Europa, porque en poco tiempo tendrían que confeccionar sus plantillas con jugadores de segunda fila; no tendrían extranjeros de calidad y sus buenos nacionales jugarían fuera. Eso ocurre en Gales y Escocia: los que pueden se largan a Inglaterra.
Y no le den más vueltas, ese sería el modo más sensato de acabar con los pitos. Si se fueran, adiós fraterno, algún suspiro y aquí no pasa nada; y si se quedaran, champán, canapés y, entonces sí, leña al mono. Al que no respete se le descalifica. Todas las demás serían medidas tan extremas como imposibles de implementar en la España de hoy; el remedio sería peor que la enfermedad.
Y hablando de la final del sábado, la cosa tiene poca historia. Es tanta la superioridad barcelonista sobre la bilbaína que el asunto estaba cantado. Y si además, el mejor futbolista del mundo, Messi, quiere y le sale alguna jugada de las suyas con un gol espectacular, apaga y vámonos. Y suerte que el jovencísimo portero Herrerín fue el mejor de su equipo; pudieron llevarse un saco.
Y como siempre tiene que haber un tonto, el maleducado de Neymar intentó un adorno gilipollesco. Lo raro es que después no lo mandaran a la grada. Servidor, lo confieso y discúlpenme, a ciento y pico pulsaciones hubiera intentado partirle el alma.

El Barça dio un espléndido paso más con todo merecimiento para conseguir un triplete, venciendo y convenciendo. Y por eso último, la Champions de 2015 tiene amo.  Ojalá sea con otro buen partido.    

sábado, 30 de mayo de 2015

ESPAÑA SE LEVANTA Y RAJOY SE CUESTA

ESPAÑA SE LEVANTA Y RAJOY SE ACUESTA

Emula a su paisano gallego Casares Quiroga cuando el 18 de julio de 1936, jefe del gobierno entonces, le alertaron de que los militares se habían levantado en Marruecos contra la República: “¿Qué se ha levantado el ejército? ¡Ah!, pues yo voy a acostarme”; dijo más o menos.
Segundo aviso
Igual de insensato, aunque en una situación afortunadamente en absoluto parecida a aquella, Rajoy desoye por segunda vez en un año la llamada de atención de los españoles, y más concretamente de sus votantes de 2011, envuelto en la maltrecha bandera de la estabilidad con ribetes económicos para decir que no piensa hacer ningún cambio hasta las generales. Autoproclamándose, además, como el mejor candidato de su partido, para pasmo generalizado de los suyos, incluidos la mayoría de sus barones.
Cinco millones de indolencia
Desde las municipales y generales de aquel año tan victorioso para el PP, los teóricamente conservadores, cuyos dirigentes realmente son socialdemócratas de remedo y tapadillo — a sus hechos de gobierno me remito—, y  en la peor de sus versiones porque no tienen ni el valor de reconocerlo; han perdido la mitad de sus votantes: un cuarto en las pasadas europeas y otro cuarto en las municipales y autonómicas del pasado día 24. Es decir, cinco millones de votos en tres años de mando omnímodo en España.
Hay que ser muy malo para conducir a su partido desde su inmenso poder a tal desastre, y, por ende, poner a España al borde de una situación inquietante.
Pero como les ocurre a los mediocres con sus silencios, su nefasta gestión no es escandalosa porque sigue la vieja escuela de los indolentes: lo mejor para no equivocarse es no hacer nada. Y tiene la suerte, además, de que cientos de miles de españoles aún se creen la inmensa mentira que ha propalado junto a sus secuaces de que estafó a sus votantes por la herencia recibida de Zapatero, haciendo todo lo contrario de lo prometido en su programa electoral. O que salvó a España del rescate. ¿Y lo de las Cajas qué fue?
Mentiras como mantras
Como hemos reiterado, es un insulto a cualquier inteligencia mantener esas falacias tras un año, el 2011, asegurando conocer el remedio para sacar a España adelante y gobernando ya ese tiempo e incluso decenios en la mayoría de Autonomías y Ayuntamientos, donde estaban los mayores pufos. Y, para mayor desfachatez, lo argumentan con que era de todos sabido que España estaba en quiebra con el anterior gobierno. ¿Pero en qué quedamos?: ¿sabía usted, señor Rajoy, que la cosa estaba tan mal, o no?
Solo hay tres respuestas posibles: que lo sabía, en cuyo caso mintió y miente mucho; que lo sabía a medias porque luego encontró culebras en los cajones, en cuyo caso le engañaron no solo los socialistas sino sus mandos en los ayuntamientos y comunidades, demostrando ser todos de poco fiar; o que no lo sabía, en cuyo caso sería muy tonto, circunstancia descartable por mucho que sea lo que él y sus adláteres han proclamado a todos los vientos.
Mi conclusión es que prometió en su programa algo coherente con su partido, que estaba contrastado y sonaba bien, para conseguir la victoria electoral, y luego, fiel a su forma de ser, optó por lo más fácil: subir los impuestos en lugar de meter la tijera en el gasto superfluo, que indudablemente le iba a suponer un mayor costo social a corto plazo, aún a costa de defraudar a la inmensa mayoría de sus votantes. La misma pauta de no afrontar los riesgos de cumplir su programa, que hubiera sido lo honesto y valiente: despolitización de la justicia, reforma de la Administración Pública, mercado único, política territorial y antiterrorista, aborto, etc.
Y las consecuencias de tantos despropósitos, junto con la misma laxitud respecto a los casos de corrupción, con el tema Bárcenas como máximo exponente y el propio Rajoy en primer e implicadísimo plano, son esos cinco millones de votos perdidos en tan poco tiempo.
Duda, sospecha y una leche
España se desperezó en las europeas y se ha levantado en las municipales pero Rajoy sigue durmiendo. Tiene tanta mersa, porque ya se acaban los calificativos, que quiere aguantar hasta que los ciudadanos le tiren al río con cama y todo; y con él a su partido. Y lo que es peor, también las esperanzas y la confianza de millones de españoles que de tan buena fe al final pasarán por tontos; ellos sí.
Queda una duda. Quizás cuente con que Ciudadanos apoye al PP de alguna manera en los Ayuntamientos y Comunidades para conservar algún poder y tirar hasta noviembre con palos y cañicas. Pero mal haría Rivera si se prestara a un juego tan suicida para sus propios intereses, que no creo.
Y también una sospecha. Tal vez cuente Rajoy con que la situación tras las municipales provoque un desgobierno tan notorio que le convierta a final de año, de nuevo, en la esperanza de los millones de votantes que le han dado la espalda. Pero si esa fuese su esperanza es que no ha entendido el momento actual de España ni acepta la realidad de su desprestigio ni ha aprendido nada de sus revolcones.

Pero lo más grave para la mayoría es su apariencia de que con tal de mantenerse en el palmito le importa una leche todo, empezando por las “hostias” de Rita Barberá y semejantes.

martes, 26 de mayo de 2015

DE XAVI A IKER

 DE XAVI A IKER
Del año de Xavi al calvario de Iker. Del adiós glorioso al presente inquietante. Del Barça triunfante al Madrid tristón. O lo que es lo mismo, del hoy al ayer; del mejor club de lo que va del XXI al mejor que fue del siglo XX.
Nada como la situación de dos de los más grandes futbolistas que ha dado el fútbol español, si no los mejores, como lo son por títulos conquistados; para comprender la deriva actual de sus dos equipos desde que brincamos  de milenio. Y, curiosamente, cuando los blancos viven desde entonces una estabilidad institucional envidiable, con el paréntesis de tres años de ausencia de Florentino Pérez; y los culés una sucesión de presidentes en entredicho por sucesivas escandaleras extradeportivas aunque manteniendo una buena gestión futbolística. Y eso nos corrobora que lo importante del fútbol son los futbolistas y lo secundario sus mandamases.
2015 será un hito importante en la historia del Barça porque es muy posible que consiga su segundo triplete – el primero lo consiguió hace pocos años con Guardiola —, y también porque seguramente la marcha de Xavi Hernández supondrá un antes y después en su trayectoria. Y es que, como ha dicho con acierto Luis Enrique, el tan grande como menudo genio futbolístico de Tarrasa es irremplazable. Tanto como lo fueron Luisito Suárez y Pep Guardiola para los culés, y Paco Gento o Raúl González para sus rivales merengues, hablando de jugadores nacionales desde los años cincuenta del pasado siglo. Y como lo será también Casillas el día que deje el Madrid.  
Pero lo que hará difícilmente inigualables a Xavi y a Iker son sus títulos con nuestra selección, que también pasará muchos decenios para que pueda reverdecer sus recientes triunfos en Europa y en el mundo. Y en ese tiempo irrepetible ambos han sido básicos.
Pero es que, además, han conjugado su enorme calidad competitiva con su gran categoría deportiva a todos los niveles y en todo momento, sabiendo ganar y perder con elegancia y respeto hacia el contrario,  manteniendo una amistad personal admirable. La misma, por cierto, que se profesaron dentro de su gran rivalidad otros dos referentes de sus equipos y del fútbol español, Raúl y Guardiola. Cuatro ejemplos admirables para niños y jóvenes, como también lo deberían ser para sus aficionados radicales, forofos extremos, cerriles y violentos, ¡ojalá!; y que lo trasciende hacia el ideal de cualquier actividad humana.  No es casualidad que los cuatro fueron siempre respetados por sus rivales a pesar de su enorme afán por ser mejores y querer ganar siempre; que la garra y la competitividad no están reñidas con la nobleza deportiva.
Sobre Xavi se han dicho y escrito estos días loas de todos los tamaños y colores, por lo que huelga añadir nada más que señalar su justicia. Para mí es el mejor centrocampista español de todos los tiempos, como Gento el mejor extremo, Raúl el mejor goleador, Casillas el mejor portero o Guardiola el mejor técnico.  Sin olvidarme del único balón de oro de nuestro fútbol, el centrocampista gallego culé e interista Luis Suárez; del balón de bronce y también gallego, media punta y madridista, Amancio, o su colega Butragueño; del inolvidable y espigado portero bilbaíno Iríbar; del goleador e interior madrileño rojiblanco y gran técnico Luis Aragonés, fundamental para la exitosa selección española campeona de todo, o su sucesor Vicente del Bosque; y, a nivel de técnico de club, Miguel Muñoz en la casa blanca.
Todos ellos, y otros más antiguos como los bilbaínos Zarra y Gainza, el también delantero pero valencianista Mundo o el rememorado portero Ricardo Zamora, formarían con el aún activo manchego y barcelonista Iniesta lo mejor de nuestro fútbol.
Finalmente, el Barça continuará sus éxitos mientras Messi siga siendo el mejor del mundo y no aflojen sus magníficos compañeros, nacionales y extranjeros, o no estropee el conjunto ningún técnico queriendo ser protagonista, como al fin asumió Luis Enrique, aunque veremos lo que dura dado su carácter. Y el Madrid no retornará al camino perdido de la excelencia futbolística mientras Pérez siga empeñado en dirigir la política deportiva desde su omnímoda e interesada presidencia.
Los buenos dirigentes en los grandes equipos son quienes lo hacen sencillo, como el juego los jugadores excepcionales, y pasan desapercibidos, como los mejores árbitros; lo difícil en este deporte es sacar adelante un club modesto.
Como lo será olvidar a Xavi. ¡Qué difícil hacer su exquisito fútbol fácil!  Y qué buen tipo. ¡Hasta siempre, campeón!   
    

martes, 19 de mayo de 2015

EL MADRID INVERTEBRADO

EL MADRID INVERTEBRADO
Hace años que el Real Madrid es un equipo sin base ni respeto a su historia. Al año siguiente de llegar Florentino Pérez a la presidencia decidió que la herencia recibida de Lorenzo Sanz había que laminarla. Y lo que pareció bien al principio, con aquello tan esperanzador de Zidanes y Pavones, tornó pronto en un despropósito generalizado.
Pérez inauguró su nefasta época galáctica emulando la trayectoria clásica de su gran rival: el Barça, que siempre había fichado a los mejores del mundo sin que ello sirviera para triunfar en el campo. Hasta ese momento, los merengues coleccionaban títulos y los culés destilaban frustraciones, salvo en el corto periodo del equipo que logró ahormar Cruyff desde el banquillo.
Y tras cuatro temporadas criminales, Pérez se largó aburrido de ver a su equipo lucir figuras y envidiar títulos ajenos. La guinda fue en Mallorca, en el 2006, donde los blancos cayeron lastimosamente cuando la temporada enfilaba su recta final con pocas esperanzas de levantar nada.
Cuando don Florentino volvió años después, con la lección aprendida según dijo, sus añorantes seguidores se las prometieron felices pensando en que el gran mago enderezaría el rumbo de un equipo sumido en escándalos administrativos pero con dos Ligas recientes en sus vitrinas, conseguidas sin él. Pero pronto prescindió de nuevo de su escudero Valdano, que se empeñaba en vertebrar el equipo desde el punto de vista futbolístico, y retornó a los mandos de la política deportiva. Y de esos polvos los lodos actuales.  El Madrid es un club cuya plantilla se recompone básicamente cada año con grandes fichajes de allende nuestras fronteras, coincidiendo sus procedencias con los intereses comerciales de la empresa del señor Pérez. Solo hay que comprobar dónde le otorgan sus mayores contratos de obra pública.
Y el resultado de que la marca más lustrosa de España sirva a una gran empresa de departamento de relaciones públicas es un equipo invertebrado y sin equilibrio en el campo, como hemos visto a la hora de la verdad esta temporada y en anteriores. Pero esto no es nuevo. El Real Madrid encadena actualmente sus peores registros en la Liga desde antes de Di Stéfano, con solo un trofeo en siete años; entonces estuvo diecisiete sin tocar pelo. Así, salvo el milagro del año pasado en Lisboa, con Ramos de Virgen de Fátima, los blancos ayunan. Y menos mal que Calderón le fichó a Cristiano, un delantero de cincuenta y tantos goles por año.
No hay otro equipo de su nivel que atesore tanto media punta en su plantilla y tenga tanta carencia de medios equilibrantes por delante de su defensa. Pero son los que le gustan a Pérez, que acomoda sus gustos futboleros a sus intereses empresariales. Recuerden sus grandes fichajes desde el 2000. ¿El fútbol del Madrid? ¡Eso es lo de menos! Se trata de lucir nombres y futbolistas capaces de encandilar a la gente en una jugada, pero incapaces de mantener el tipo toda la temporada. Hace poco le escuché a un forofo blanco, de los que rinden pleitesía al actual mandamás, que los buenos jugadores deberían jugar solo en el Bernabéu. Es un ejemplo de la afición que abarrota el viejo estadio, incapaces de volverse hacia el palco tras los dos últimos fracasos en los que su equipo se ha dejado sus posibilidades en Liga y Champions. Y al menos contra el Valencia sus futbolistas se dejaron la piel, pero contra la Juve cantaron la gallina de lo que realmente son: un equipo invertebrado sin base de juego donde asentarse. Por eso lucen con arreones de sus grandes futbolistas pero no controlan el juego.

Hay un detalle en el que pocos han reparado. La falta de un medio centro adecuado hizo que Ancelotti tirara de Ramos para ese puesto en Turín, y, al decir de casi todos, el invento resultó un fracaso. Y lo fue en la segunda parte, pero en la primera funcionó. Recuerden ustedes que en esos cuarenta y cinco primeros minutos el Madrid pudo y debió resolver la eliminatoria. En Madrid, sin embargo, salvo por el repliegue italiano inicial, los blancos no controlaron el partido de verdad en ningún momento. Y cuando los de Morata decidieron ir a por la eliminatoria se impusieron. Así de sencillo. Los grandes equipos, como las casas, se construyen desde abajo. Y si es con estilo propio, desde la cantera, mejor. ¿Les suena a algo? Pues sí. Al Madrid de antes y al Barça de ahora.
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