Mostrando entradas con la etiqueta DEL BOSQUE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DEL BOSQUE. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de junio de 2020

REDONDEZ Y ESQUINAS MURCIANAS



Sin pasión, por la soledad, el gozo vuelve a instalarse en los aficionados. Y me cuentan corazones afligidos que también en algunas consortes, que por fin pueden descansar de ciertos metementodos afanados durante el encierro en hacer del hogar su sayo cuando antes pasaban. Ahora, que sus colegas futboleros aguanten su sobrada sapiencia y las depresiones consiguientes por acertar rara vez al confundir deseos con conocimiento.

Pero para redondez, la de Del Bosque, un legendario sin aristas. Aparte de su reconocida sabiduría futbolística, ha tenido el acierto de no meterse en política, como le hubiera recomendado el mismísimo Franco de haberle pedido consejo o escuchado quejas en su momento, quien dentro de su redonda prudencia, por donde lo miraras, sin embargo, era la némesis del salmantino: más esquinas y penumbras que un zoco.

Asimismo, asegura el seleccionador campeón del mundo que ama el deporte porque le gusta el fútbol base sobre el de los figurones y fichajes y toda su fanfarria; la del dinero también. En eso coincidimos muchos. Los millones son un dopaje que altera la competición hasta el límite de todo cuanto se puede comprar o vender. El poderío basado en la cartera nunca es sinónimo de bondad, de conocimiento ni de ejemplaridad, y es bueno ponerle coto y racionalizarlo, de ahí que aplaudamos los esfuerzos de los organismos futbolísticos para evitar quiebras, mangoneos y abusos por gastar más de lo que se tiene o se ingresa.

De eso deberían tomar nota nuestros gobernantes porque el dinero público sí tiene dueños, al revés de lo que afirmó con pocas luces una impropia ministra de un iluminado ex presidente, ahora metido a Quijote de pitiminí contra molinos gigantes —EEUU—que nos dan más harina que hambres; inteligencia que tiene el hombre para conservar amigos por intereses estratégicos nacionales, como ya demostró hasta largarse aprisa. Y ante los contribuyentes deberían rendir cuentas con todas las responsabilidades legales posibles la referida señora y cuantos manejen la cosa pública porque, chorizos al margen, negligencias manifiestas como endeudar inútilmente a generaciones y el simple descontrol o despilfarro también deberían figurar en los códigos civil y penal, más allá de esa liviandad que llaman responsabilidad política; obligatoria en todo caso por decoro partidista y vergüenza personal, salvo para quienes no la conocen. Y encima, los hay de cualquier nivel y color que tras dimitir por tontucios o echados por algo más se dedican a lucir palmito, asesorar o impartir conferencias e incluso a ocupar poltronas bobas; ¿por qué no se dedicarán a trabajar de verdad?  Ustedes mismos. Y como a nadie obligan, quien no quiera polvo que no vaya a la era.  

Decía que ávidos de fútbol y competición, este fin de semana hemos disfrutado en silencio —qué desaborío es— la calidad de algunos futbolistas. ¡Qué fácil hacen lo que es difícil para la mayoría! Desde D. Carlos del Sevilla a Gayá del Valencia o al propio Messi, y también de la mediocridad de quienes solo deberían estar en Primera un rato.
El Mallorca huele a Segunda, y no por perder ante un Barça más plomífero que lucido sino por su clamorosa falta de intensidad atrás; ni una falta en su campo y pérdidas infantiles. Y los azulgranas también deberán apretar pese a su engañosa goleada; pocos equipos les dejarán jugar tan a placer y desperdiciando ocasiones propicias.

PICOESQUINAS MURCIANOS

Aunque sin balón, por Murcia también se juega en despachos y picoesquinas. No conozco a Alfonso García, pero lo respeto como a Paco Tornel, a quien sí tengo el gusto y aprecio. Y desde tal consideración, planteo evidencias que no se valoran suficientemente.

¿Cómo va a poner dinero grande alguien si con los actuales estatutos nunca podría disponer de mayoría? ¿Con qué autoridad se puede negociar con Hacienda y Seguridad Social si no se es nadie en el Murcia? ¿Qué confianza otorga un consejo donde las decisiones son un hombre un voto, independientemente de las acciones que se tengan? ¿Por qué no son públicas las cuentas del Murcia cuando hay miles de accionistas que deberían conocerlas? ¿Por qué no ha aceptado García el ofrecimiento de Tornel de entrar en el consejo, sin arriesgar, para supuestamente enterarse de todo? Y una última fundamental: ¿por qué el empeño del Consejo en cambiar estatutos cuando el Presidente tenía conversaciones previas con García y otros? ¿Qué es el K-Bussines y qué busca?¿Está secuestrada la voluntad de Tornel? Blanco, líquido y en botella. Y para cuentos alemanes, los hermanos Grimm.

Hay pelotas que tienen más esquinas que púas un erizo de tierra.


miércoles, 21 de noviembre de 2018

NI MILAGROS SIN SANTOS NI GOLFADAS SIN GOLFANTES



Luis Enrique no hará milagros con España. Ni él es un santo ni tiene futbolistas en olor de santidad. Luis sí lo fue. Y no tanto por sí mismo, que también, como por intuir sus infinitas bondades y poner en valor a media docena de futbolistas que traslucían gloria. Los bajitos que acercó a los altares confirmaron su santidad con el milagro de hacer a nuestra selección campeona de Europa y enseguida del mundo con un franciscano del balón, Del Bosque, quien tuvo su aura de santidad en la rara humildad de continuar la labor de su antecesor. Pero el tiempo pasado no vuelve.
De los ilustres que  nos llevaron a lo más alto apenas queda Ramos, viviendo ya también sus últimas lunas aunque haya ganado en capacidad de liderazgo, también desgraciadamente empezando a ser discutido por su paisanaje.  En España somos así. Si fuera inglés, alemán o italiano, aunque tuviera algún fallo, saldría a homenaje y ovación cerrada cada vez que se enfundara la camiseta de su país. Pero, ¡ay amigo!, como ocurre con nuestra controvertida historia pasada, la leyenda negra que le han colgado los impotentes a los que ha vencido empezamos a creérnosla también nosotros. Que si da palos, que si va de sobrado, que si es anárquico, que si ya no llega… ¿Ya no recordamos a aquellos futbolistas extranjeros de corte parecido, aunque no tan laureados, que nos llevaron por la calle de la amargura tantísimos años? En fin, somos así demasiadas veces. Admiradores acomplejados de ajenos y crucificadores veletas de propios tras súbitas ascensiones a los altares.
Ya no tenemos a ningún Pujol, Xavi, Iniesta, Silva, Cesc o Villa activos o en edad de merecer. Nos quedan el sevillano y Busquets, que tampoco es el de hace años. En Zagreb se vio. Pudo hacer unos cuantos cambios de juego sencillos y pases profundos a compañeros desmarcados y no se atrevió. Ahora anda encorsetado en el seguro del juego corto, que también padecen en el Barça, para que no se le rompan las costuras. Sigue siendo un excelente medio centro, pero añoramos al que fue mejor del mundo.
Y el remate mediocre es que los jóvenes que tanto apuntaban también la prefieren cortita y al pie. Isco, y Asensio, por ejemplos, el primero por definición y el segundo por inseguridad pasajera, esperemos; se lían en medio y no profundizan lo que debieran aunque a veces asomen su clase. Alguien debe recordarles que Guti tenía tanta o más, seguramente que los dos juntos, y pocas veces fue titular indiscutible en el Madrid y nunca en la selección. Saúl también es intermitente y De Gea ataja lo que para un buen portero, pero no los imposibles y decisivos que detenía Casillas, que sí fue un santo con milagros demostrados.
En definitiva, sin santos, tampoco esperemos milagros de Luis Enrique; más hereje que beato. Lo demuestran sus controvertidas decisiones y la errática explicación que dio tras lo de Croacia, comparada con las dadas tras sus triunfos en Londres y Elche; ahora resulta que está formando jugadores jóvenes. ¿Oiga, y la sub 21 para qué es? A fin de cuentas, sus efímeros éxitos en el Barça, por decir algo bueno, fueron más por ‘san Messi’ que por sus virtudes de estratega.       
   
DESVARÍOS Y DERBI MURCIANOS
Califiquen ustedes de listo y tonto a quien les parezca, contrastado que De la Vega compró a Moro sus acciones del Murcia sin pagarle un euro, aunque le aguarde un complejo panorama judicial para hacer buena la opción de compra que ejecutó por mucha razón que le hayan dado las instituciones deportivas. Y así, aun con dudas respecto a los tejemanejes del extremeño y sus cuates, pasemos página hacia la presunta golfería.
¿Trincaron irregularmente del club quienes propiciaron la llegada del mexicano y luego su expulsión para el aterrizaje de Gálvez?  ¿Dónde está el dinero de los abonos y la publicidad de esta temporada? ¿Hay algún acuerdo oculto de no molestar que propiciara la llegada del nuevo consejo? ¿Para cuándo las demandas por el dinero negro y blanco desaparecidos? Hay pruebas clamorosas.
Y el derbi se lo llevó el Cartagena porque tiene gol y el Murcia no. Aprovechó sus escasas ocasiones en veinte minutos buenos, desde que Munúa acertó sacando al bético Gracia y cambiando de banda a Moyita, y los granas desaprovecharon media docena en sus superiores setenta; ganas le echaron, pero no basta ante un equipo con el empaque  albinegro.
    


viernes, 11 de mayo de 2018

DEL FÚTBOL AL ABURRIMIENTO



Donde hay goles hay alegría y sin ellos se aburren hasta las ovejas. Ya sé que es tan cierto como de Perogrullo, pero hay muchos que defienden el fútbol defensivo como otra forma de verlo y disfrutarlo. Y es que,  como le dijo el Gallo a Ortega y Gasset, presentado al torero sabio como filósofo por José María de Cossío, “tié q’haber gente pa to”. 
El jueves pasado me aburrí con el partido que hicieron el Atleti y el Arsenal. Además de ver solo un gol, bonito, eso sí; jugaron andando unos y otros hasta el minuto setenta, cuando a los de Wenger se les iba la eliminatoria. Y eso, tras disfrutar con los partidos que hicieron el Madrid y el Bayern y el Liverpool y la Roma en Champions, parece que también es fútbol. Pues sí, amigos, pero del cansino; cansa más verlo que seguramente jugarlo.
 Hay profesionales que también lo defienden, y están en su derecho, como lo estamos muchos aficionados en denunciarlo. Algunas veces se amparan en que con los mimbres que tienen no pueden jugar de otra manera, pero mienten, o, al menos, no dicen toda la verdad. Simeone, por ejemplo, que es el paladín del Atlético como don Florentino lo es en el Madrid y Messi en el Barça, ha llevado a su equipo a cotas importantes en España y en Europa, sin ninguna duda, pero solo conocemos una versión de su equipo. La de si no nos marcan normalmente debemos puntuar y la de si marcamos uno hay que defenderlo con uñas y dientes. Y así ha ganado una Europa League, una Copa de España y una Liga como títulos relevantes. Lo que nunca sabremos es lo que podría haber ganado jugando de otra forma, porque jugadores tiene para tal. Recordemos las dos finales de Champions contra el Real Madrid, al que tuvo contra las cuerdas en Lisboa —ganaba por uno y le empató Ramos en el último minuto— y en Milán, donde se conformó con llegar a los penaltis tras empatar Carrasco el gol inicial de Ramos; otra vez su verdugo. Es verdad que a su primera final llegó con el equipo entre algodones, pero en la segunda pudo y debió hacer bastante más por ganarla. Y seguramente lo merecía, pero no cambió el guion y como proclamaba Luis Aragonés nadie se acuerda de los subcampeones.
También hay otra forma de jugar que aburre si no hay goles, la del dominio apabullante sin profundidad, pero eso es otra historia, aunque se vean algunos detalles para el recuerdo. Como también se ven en el sistema Simeone: en el partido de ida de la pasada semifinal el héroe fue Oblak y en el de vuelta Godín, lo que indica a las claras el relato de la eliminatoria.
Ahora se está poniendo de moda el sistema de presión alta, robar y salir corriendo, que es el que manejan dos técnicos atractivos por su filosofía futbolera que medirán sus fuerzas en Kiev; Klopp y Zidane. Y está cayendo algo en desuso el del toque y toque hasta encontrar la ocasión; el famoso tikitaka de la España campeona de Luis y Del Bosque y del Barça de Guardiola, que después exportó a Bayern y ahora al Manchester City. Me gustan las dos formas de juego por lo que tienen de belleza,  pero el primero, el basado en el acoso y la velocidad, tiene más garantía de gol y sobre todo es más espectacular.
Por aquí tenemos también el ejemplo de Salmerón, el actual técnico del Murcia, que el año pasado decía en el UCAM, en Segunda, que sus aficionados debían acostumbrarse a sufrir; y les aseguro que así fue. Presencié en directo casi todos los partidos con él en el banquillo, dentro y fuera, y salvo contra el Almería en la Condomina no me divertí en ninguno; tal vez tenía la excusa de un presupuesto modesto. Pero este año, sin ese hándicap y en Segunda B, hace jugar a su equipo exactamente igual. Tres medios defensivos, balones largos a un delantero centro robusto y a esperar segunda jugada. He visto todos los partidos de su Murcia y me aburre tanto como el año pasado con los universitarios.
Pero ojo, que aburrir también puede tener premio. Al UCAM lo subió a Segunda, aunque lo dejó listo de papeles después, y este año puede subir al Murcia. Ojalá suceda, lo que no quita para que su fútbol aburra hasta decir basta.          

lunes, 14 de noviembre de 2016

LA MARCHA ATRÁS


Desde el 2013, adivinar el juego de la selección española es sencillo. Bastan los primeros diez minutos para saber qué va a hacer. Si empiezan sus jugadores con pases horizontales o atrás, habiendo espacio para ponerle el balón al compañero unos metros por delante, ya está todo explicado. Luego viene el no llegar al balón antes que el contrario, perder la mayoría de disputas del balón, fallar en los últimos pases, controlar con el muelle de la bota en lugar de con su cara amable propiciando que el balón se aleje, etc. Es la España de la marcha atrás.
Contra Macedonia se empezó así y solo gracias a la ineficacia de sus delanteros no empezamos perdiendo por dos a cero en la primera media hora. Si tenemos enfrente una selección notable, con muy poco nos hubieran dado un doloroso baño.  Así empezaron los de Del Bosque en el  último Mundial y en el reciente Europeo. El resultado, la mediocridad por bandera y el fracaso de la otrora campeona. El sábado, los de Lopetegui se escaparon del ridículo por chiripa; la suerte que tuvieron con el primer gol, marcado por un defensa macedonio en propia puerta. Luego vino el afortunado tanto de Vitolo, tras un lío en el área contraria después de una buena jugada de Thiago — ¡por fin! —  y los otros dos, de buena factura, como propina ante una selección que ya se había desmadejado buscando el gol.
He remarcado la acción del hijo españolista de Macinho, al que le tengo simpatía y admiración por su preferencia y por su juego, porque muchos pensaban, con Del Bosque al frente y yo también, que podía ser el  sustituto natural de Xavi.  Pero todavía hay demasiada diferencia entre uno y otro. Thiago atesora una calidad comparable sin llegar al manejo ambidiestro del pase en el de Tarrasa. Maneja la pausa y el tiempo en su media vuelta sin alcanzar la ductilidad de Xavi para salir igual de bien por derecha que por izquierda. Conduce con descaro y finura el balón, pero le falta el giro pasmoso de cuello, para orientarse y detectar a los contrarios, del mejor centrocampista que ha dado España; parecía que tenía una elasticidad de 360 grados. En llegada y gol hasta pueden igualarse, pero aun le falta mucho para disputarle la primacía del último pase; el del medio gol. Y le falta, al fin, levantar más la cabeza de verdad y aprovechar el tacto de su bota para conducir la pelota. Así ganaría la décima de segundo necesaria en el juego de toque, en el pase y en el disparo; aunque parece que atesora esa decisiva capacidad, engaña porque tiene la pose de la cabeza elevada sin perder nunca de vista, sin embargo, el esférico. El resultado es un juego más lento por las décimas de segundo perdidas.
Y justo eso es lo que decíamos al principio como diferencia entre un espectáculo de toque excelente, el famoso tikitaka que tanto nos dio, y el juego aburrido de ahora de nuestra selección. Por eso he tratado de especificar, como emblema de lo que sucede, las diferencias entre los dos canteranos culés. ¿Que parecida distancia existía entre el Xavi del 2008 al 12 y el de después?, pues también, porque los años dejan secuelas físicas. Como tantas veces hemos referido, la velocidad es lo que diferencia a un buen jugador de otro extraordinario. Y ese es el problema que tiene actualmente la Selección Española. Ni Thiago es Xavi ni Morata, Costa o Adúriz —meritísimoson Villa. Ni Piqué o Ramos, por buenos que sean, alcanzan la rapidez de Pujol. Y, no nos engañemos, también nos falta un Luis Aragonés que reinvente una selección ganadora. Del Bosque no lo fue, aunque tuviera la sabiduría de aprovechar la herencia alargando el rendimiento del excelente plantel que le dejó dibujado el madrileño, y Lopetegui todavía no ha tenido tiempo ni lugar. Necesita ambas cosas, aparte de vertebrar una columna adecuada, —su pasillo de seguridad, que diría don Luis —que todavía no tiene. De Gea y Busquets, al que también se le nota el paso del tiempo, igual que a Silva, aunque haya ganado en colocación; son tres vértebras básicas, pero le faltan dos existenciales: el organizador y el de los goles, que no es baladí.

El miedo es libre, y la marcha atrás en el fútbol, como en la cama, es una maniobra defensiva cuando no se quiere o no se puede. Dos finales infructuosos.          

lunes, 30 de mayo de 2016

DE CASEMIRO Y DE PENALTY
Antiguamente se moría en la huerta de cinco causas diferentes: de repente, de trastorno, de dolor miserere o de paparajote, cuando no te apagabas como una velica; ahora, ventajas de la globalidad, solo de dos: de que fumaba o de ¡qué raro! Y al Atlético de Madrid se le han juntado dos plagas para morir con crueldad en Milán: Casemiro, y dos penaltis, al margen de su mala suerte habitual. Y lo más preocupante es que sus sufridos aficionados piensan que son portadores de la enfermedad del pupas: mala suerte congénita, como apuntó mi primo José María; mientras que Pepe Cuenca acertó la necesidad de cambiar a Benzema y nuestro ilustre y baloncestista Gras, con quienes vi el partido, se  asombraba de la rapidez con que jugaban ambos equipos dentro de su intensidad.
Lo de padecer a Casemiro es algo que engrandece a Zidane. Desde hace dos años venimos reiterando que el Madrid jugaba sin medio centro porque Kroos, buen jugador, no ejerce de tal. Y por fin, tras el amago infructuoso de Benítez de apostar por el brasileño, don Zinedine ha impuesto su prestigio para hacerle titular indiscutible. ¿Dónde se meterán ahora quienes lo ninguneaban con descaro: Maldini, Robinson y su monaguillo narrador del Plus, entre otros?  El resultado ha sido la undécima Copa de Europa y el nacimiento de una estrella. Si sigue apostando por él y sin ser un dechado de virtudes, que adquirirá con continuidad,  Casemiro será el medio centro del  Madrid y de la selección brasileña, ¡ahí es nada!, por muchos fichajes que hagan los blancos para reforzar esa estratégica posición. El cuasi canterano merengue –vino jovencísimo para el Castilla desde el Santos, donde había sido ya internacional- dio un recital en la ajustadísima final: anticipación, visión de juego, pierna fuerte, cabeza, colocación y hasta llegada; suyo fue el primer casi gol madridista a los pocos minutos de juego y se atrevió a tirar a puerta desde lejos, amén de llevar siempre peligro en las jugadas a balón parado. El joven brasileño se ha convertido en el seguro del Real Madrid. Y enfrente tuvo en Gabi otro jugadorazo, que llevó en volandas el juego rojiblanco, por el que no parecen pasar los años. Su enésima demostración de gran nivel, al que bien haría  Del Bosque en seleccionar; lleva cuatro años siendo el referente del fenómeno atlético con Simeone.
El penalti fallado por Griezmann, así como el malogrado por Juanfran, se sumarán a los recuerdos luctuosos de los atléticos, junto al gol que se tragó desde lejísimos Reina en la final del 74 frente al Bayern y el que le marcó Ramos en Lisboa a pocos segundos de poder levantar su primera  Copa de Europa. El central madridista, por cierto, protagonizó también la tercera pata de la mala suerte congénita del Atlético el sábado. Su gol fue un fuera de juego que se tragaron los excelentes árbitros ingleses, pero el sevillano hizo otro extraordinario partido en Milán. Junto al nobel Casemiro, se echó en su veterana espalda al equipo cuando peor lo pasó, en un verdadero ejercicio de líder sobre el terreno de juego. Destacar también la sorprendente facilidad  de los jugadores de ambos equipos para marcar sus penaltis en la fatídica tanda decisiva tras la prórroga, y la curiosa intranscendencia de los excelentes porteros, Navas y Oblak, que no vieron ni uno; solo el costarricense adivinó por dónde iba el que estrelló en el palo Juanfran, antiguo extremo que el eficientísimo Simeone ha reconvertido en lateral internacional, igual que ha recuperado dos veces a Filipe Luis y ha hecho figura a Saúl; los tres, por cierto, canteranos madridistas.  
Los llamados a ser estrellas del partido, Ronaldo, Bale, Griezmann y Torres, pasaron también con poca gloria. Si acaso los primeros veinte minutos del galés y los ratos en que el francés bajaba al medio campo para poder tocar algún balón. A Cristiano, sin embargo, le cupo la gloria de marcar el penalti decisivo y poner rúbrica a una extraordinaria temporada que le llevará, salvo sorpresas en la Eurocopa, a ganar el inminente balón de oro del año 2016.
Zidane se ha ganado a pulso su continuidad, afortunadamente para el Madrid, y disipa de momento las maniobras presidenciales que ya tejían la trama de un posible sustituto.

Y Simeone, triste y sincero, deshoja una inesperada margarita para seguir o marcharse. Una lástima porque, junto al justo campeón, en la intensa noche primaveral lombarda brilló un injusto perdedor.           

lunes, 12 de octubre de 2015

DE MOURINHO A DEL BOSQUE

De Mourinho a Del Bosque
Es tan difícil establecer comparaciones entre profesionales futboleros como entre personas corrientes. Todos llevamos en la mochila circunstancias tan distintas que nos harían irreconocibles en las experiencias de otro y, por lo tanto, en su trayectoria vital y profesional, que junto a la formación, el carácter y la personalidad que al final conforman, pueden explicar los éxitos y fracasos ocasionales. Sin olvidar, como diría mi desde hace sesenta años amigo Tato, la suerte. Ese azar que se busca en la lucha tesonera e inteligente diaria, y también en su lotería: andar el camino durmiendo lo justo. Luego hay tipos con suerte y otros que parecen gafados, pero siendo necesaria tal fortuna, no es suficiente.
Napoleón, además de buscar en su mujer el secreto de cualquier hombre relevante, indagaba si sus oficiales eran hombres de suerte antes de ascenderlos. Experiencia, valía e intuición no le faltaban al militar y emperador francés, aunque, como a tantos, al final le perdieron la ambición y la soberbia. Y es que, hay quien tiene la voluntad y la sabiduría de levantarse después de uno o varios fracasos, y, por el contrario, todos conocemos a gente que no se recupera nunca de un éxito, y sigue entontecido hasta que la vida les da una lección de humildad. Los más señalados dentro de esta categoría mesiánica, jamás se recuperan de su cadena de éxitos y terminan en el hoyo.
Desde esas premisas, vayamos a las figuras que originan estas líneas. Mourinho lleva en el candelero desde el año 2000, con el Benfica, hasta ahora, que anda empantanado en el Chelsea. Ganó dos Ligas con el Oporto, dos Premier con el Chelsea en su primera etapa, dos Serie A con el Inter y una Liga con el Real Madrid. A ello hay que sumarle como títulos más relevantes dos Champions: Oporto e Inter y una Europa League con el club portuario portugués, aparte de ser nombrado tres veces como mejor técnico del mundo. Un palmarés al alcance de pocos entrenadores: diez títulos en 15 años. Como jugador fue mediano en la mediocridad.
Del Bosque, por el contrario, estuvo 13 años en la primera plantilla del Real, jugando más de trescientos partidos y fue dieciocho veces internacional, con un Mundial. En esa época ganó cinco Ligas. De entrenador, se curtió en la cantera madridista hasta que en 1999 le dieron la alternativa en el primer equipo. En cuatro años ganó dos Ligas y dos Champions. Relevó en el 2008 al inolvidable Sabio de Hortaleza en la selección española, y con ella ha sido campeón de Europa y del Mundo. Individualmente, ha sido nombrado dos veces mejor entrenador del mundo y cuatro mejor seleccionador mundial. Otro palmarés deportivo – nueve títulos y dos titulazos en 11 años- difícil de alcanzar, por no decir imposible.
Es decir, que como profesionales, y con la decisiva fortuna de haber entrenado a grandes equipos, estarían los dos en el podio de los diez mejores de la historia, sin establecer diferencias notables, salvo que el portugués ha sido más errante y solo en clubes, con el valor añadido de triunfar en tres ligas importantes, y el español ha sido de un solo club de relieve y de nuestra selección, con el galardón de ser el mejor equipo del siglo XX, el Real, y la mejor del mundo en el último decenio: España.  
Ahora bien, si vamos a los valores personales que traslucen como personajes públicos, las diferencias son abismales. Hablando en callejero, Mourinho es un bocazas maleducado y Del Bosque un señor. El luso, además de metededos, metepatas y desatado saltarín, es tan lenguaraz en sus desvaríos con la sin hueso que resulta imposible sintetizarlos: desde despreciar a un periodista español calificándole de ‘mierda en su profesión’, proclamándose él como top en la suya, hasta retar a su último equipo pontificando que si lo despiden echarían al mejor técnico que pueden tener. Del Bosque, al contrario, como recomendaba Kipling en “If”; es hombre en la victoria y en la derrota. Sobran comentarios.
Por eso, el ensoberbecido “special one”, Xosé, es como Atila: por donde pasa no crece la hierba  – deja plantillas, y hasta aficiones, rotas: Oporto, Chelsea, Inter y Madrid-, y don Vicente genera equipos para el triunfo. Lo hizo en el Madrid y lo hará con España, como Luis Aragonés, salvando su enorme distancia: el Sabio valiente creó estilo y escuela. Como otros en diferentes momentos: Zagallo, Michels, Cruyff, Sacci, Guardiola..., o Bernabéu de presidente.


martes, 24 de junio de 2014

UN FINAL TAN IMPREVISTO COMO SIGNIFICATIVO

Si comentamos que el primer partido de nuestra selección fue un accidente, porque Holanda tuvo a su favor los detalles aparte de jugar treinta minutos en la segunda parte realmente excepcionales, la derrota ante Chile fue el compendio de todos los males que se pueden dar en un equipo de fútbol.

Decía don Salvador Ripoll, en uno de los puntos de su sabio decálogo sobre fútbol, que había que llegar al balón antes que el contrario. Y por ahí empezó a quebrarse el equipo de Del Bosque porque desde el principio, como ya nos pasara en la segunda parte ante los tulipanes, no nos llevamos ningún balón disputado. Y tampoco cumplimos con otro de sus aforismos en ninguno de los dos encuentros: “si no te meten ningún gol, normalmente debes puntuar”.


En esas dos claves señaladas ha estado el imprevisto final de una selección que ha sido, de largo, la mejor del mundo en los últimos seis años. Nos han agujereado la portería con una facilidad increíble, y para colmo no hemos sido capaces de marcar ni un gol en jugada porque siempre llegábamos tarde. Lo primero también es consecuencia de lo segundo, por lo en la lentitud ha radicado el resto de nuestros males. Hay quien argumenta que los españoles llegaron demasiado cansados al Mundial, y puede que haya en ello algo de razón, pero muchas veces la velocidad está en la cabeza antes que en las piernas. Y creo que los seleccionados estuvieron espesos de ideas desde el principio.

Otro aspecto que tampoco ayudó fue el cambio de sistema jugando en largo para Costa, que debe olvidar cuanto antes su mal campeonato para intentar ser en el Chelsea lo que ha sido en el Atlético. Y aquí merece un inciso el seleccionador. Desde estas páginas hemos ponderado siempre sus virtudes, y seguimos valorándolas positivamente, pero hay un punto débil que también ha sido en él una constante: la imaginación no es su fuerte. Es un hombre que ha hecho siempre equipo apoyándose en los jugadores contrastados, como hizo en el Madrid de Raúl, Hierro y Salgado, imponiendo en el terreno de juego sus galones por encima de los menos baqueteados. Por eso lo hizo muy bien cuando sustituyó a Luis en la selección, continuando su línea y dando vara alta a quienes nos hicieron campeones de Europa con el madrileño. Pero seis años después sigue con aquellos y no tiene a más porque algunos de ellos ya no juegan. No ha renovado, seguramente con razón porque los que ya había son muy buenos, y tampoco ha acertado con el plan alternativo de los balones largos. Ha hecho debutar a bastantes jugadores pero a la hora de la verdad ha puesto de titulares a los de antes. Quizás los dos casos más significativos sean los de Casillas y Koque. El primero no es ahora el mejor portero español, y el segundo ha sido, por el contrario, el mejor centrocampista de los seleccionables en la pasada liga. El meta fue titular en los dos partidos perdidos y el atlético salió en la segunda parte contra Chile con el equipo ya hundido. Se notó durante un rato su aportación, hasta que se contagió de la pesadez de sus compañeros.

Don Vicente, por tanto, ha perdido siendo fiel a sus esquemas. Pero tampoco ha pasado de ser de los mejores a ser el peor. Ha sido un buen seleccionador mientras ha habido mecha, y eso tiene mucho mérito porque significa honestidad y sencillez. Mantener los criterios de su antecesor  habla a las claras, además, de su coherencia y humildad. Lo que funciona no hay por qué cambiarlo por egos aunque te recuerden siempre que el mérito fue de Luis. Y el famoso juego de toque tan alabado en todos sitios y que ha hecho que otras selecciones nos copien, ha sonado a gloria en las botas de nuestros internacionales. Pero el tiempo pasa, los sistemas se neutralizan y los jugadores cumplen años. Y no es que jugar a uno o dos toques sea viejo, que sigue siendo lo más difícil y vistoso, pero para mantenerlo hay que tener sustitutos que aviven continuamente la velocidad, una de sus condiciones fundamentales.

Y hay otra evidencia. En cuanto se ha acabado el Barça inmejorable se ha terminado la selección campeona. Más de medio equipo era blaugrana.  Y el sistema también. Echaremos de menos a ambos equipos durante mucho tiempo. Y el fútbol mundial también.   

miércoles, 11 de septiembre de 2013

LOS GALONES DE DEL BOSQUE

Cuando Del Boque era entrenador del Real Madrid recuerdo que comentaba con  algunos amigos madridistas que siempre jugarían preferentemente los veteranos de la plantilla que tuviesen galones en el equipo. Por eso, y reconociéndole entonces su buen hacer, no era santo de mi devoción y sigo en ello. Y, para ejercer eso tan sano que es la autocrítica, echo por delante mi debilidad por los jóvenes  y la innovación  en cualquier campo de la vida  manifestando que mis creencias siempre las he considerado relativas y nunca verdades absolutas.

del bosque


He valorado con admiración la espléndida labor de D. Vicente en la selección nacional, en detrimento de otros técnicos que en lugar de preferir los galones de sus futbolistas ponen siempre por delante los suyos personales; caso que considero infinitamente peor por lo que tienen de narcisismo y de la falsedad objetiva de creerse siempre en posesión de la razón suprema. Nadie tiene las escrituras de la verdad porque, como es fácilmente observable, siempre es relativa y depende en demasiadas ocasiones del color del cristal con que se mira.  Luego hay otro aspecto tan importante como el que más que es el de la humildad, y Del Bosque ha demostrado reiteradamente que es un superdotado en ella. La prueba más evidente es la misma que le ha llevado a lo máximo que un seleccionador puede aspirar, manteniendo y perseverando en los criterios futbolísticos de su antecesor, Luis Aragonés, quien para mí tiene realmente el mérito del cambio de nuestro equipo nacional. 

Viene todo lo anterior a cuento de la titularidad de Casillas en la selección siendo suplente en el Madrid. En este momento es poco discutible que Valdés es el portero de primera fila más en forma del fútbol español, pero no será titular con España mientras que el del Madrid tenga resuello. Y ello, con más o menos razones, responde a los criterios generales de un  seleccionador que será siempre fiel a sus principios, lo que tiene, como casi todo, su lado bueno y el malo también. Nunca tendrá revueltas en sus equipos porque a éstos los manejan los veteranos, sus preferidos, pero tampoco nunca será un innovador. En su momento, el propio Iker sufrió este asunto en el Madrid cuando Del Bosque prefería al excelente César, y prueba de ello fue su suplencia inicial en aquella final de Copa de Europa del golazo de Zidane.

Es cuestión de gustos y de escala personal de valores, y en mi caso aprecio más la creatividad que el conservadurismo en cualquier aspecto de la vida; en el fútbol no iba a ser menos. Lo cual no quiero decir que desprecie esa otra virtud que es la prudencia o la de perseverar en lo que se demuestra que funciona bien, que en nada están reñidas con lo anterior.

Por eso mis preferencias van por un Cruyff que llevó su idea del fútbol total al Barça, por aquellos Di Stéfano y Amancio que le dieron la oportunidad a la llamada quinta del Buitre  o por Valdano que  apostó por un imberbe Raúl , y Guti, sin olvidar a quien hizo titular  a un juvenil Casillas ante la lesión de Illgner y Bizarri sin pedir refuerzos: Toshack.   De los actuales, sin lugar a dudas por el Wenger que tantos futbolistas jóvenes ha sacado en el Arsenal, o por un Guardiola que se la jugó a cara o cruz dándole los galones a los canteranos del Barça que estaban a la sombra de las vacas sagradas extranjeras, largándolas, y que tuvo los bemoles de hacer internacionales a dos chavales de 3ª división y a un jovencísimo  central que todavía no había demostrado nada.  Eso es  aportar verdaderamente algo al fútbol al margen de los títulos, que, además, suelen acompañar si se hacen las cosas bien.

De Del Bosque podemos esperar previsibilidad en sus planteamientos y seriedad, educación, mano izquierda, deportividad y la aplicación segura de la sabiduría futbolística que sin duda lleva acumuladas en su mochila, pero poco o nada de innovación o de dar la alternativa a chicos que despunten de abajo mientras que los veteranos estén para jugar.

Y esa es una opción tan válida o más que la que a mí y a otros nos gustaría. Así que nadie se rasgue las vestiduras en estos momentos con la titularidad poco lógica de ese  enorme portero que es Iker contra su propio criterio: quien no juegue en su equipo no debe jugar en la selección.              

martes, 16 de julio de 2013

LA TONTUNA VA POR BARRIOS

El éxito sólo aburre a los tontos. Ya decíamos que por can Barça las aguas bajaban demasiado revueltas de un modo sólo explicable desde los protagonismos absurdos de los ‘poltroneros’. O, pensando peor, desde los afanes crematísticos para beneficio propio de algunos personajes oscuros.

Rosell

Rosell ha iniciado su cuesta abajo y a estas alturas me inclino por la segunda de las opciones manejadas en el párrafo anterior, aunque como no disponemos de pruebas evidentes y sólo de los sospechosos extravíos actuales de dinero procedente de fichajes extraordinarios, y de algunos desvaríos que todavía están en manos de la justicia brasileña desde que este sujeto era un ‘mandao’ de Laporta, nos limitaremos a comentar la nueva etapa que se abre. Y, básicamente por lo anterior, este periodo se me antoja tres veces malo.

Laporta

Malo para el Barça y sus seguidores, malo para nuestra selección y malo para el fútbol en general. La hora de su cantera ha pasado y ahora llega la de las estrellas rutilantes fichadas a golpe de talonario, como si Rosell quisiera emular al peor Pérez posible.

Es curioso cómo el presidente madridista quiso hacer de su equipo el antiguo Barça a partir del segundo año de su mandato, allá por 2.002, encadenando la peor racha deportiva de mandatario alguno en la casa blanca; en sus siguientes siete años al frente del Real ha ganado dos ligas y una copa. De pena. Y, además, gastando cerca de mil millones de euros en fichajes, lo cual hace que su trayectoria pase de penosa a escandalosamente mala.

Pues bien, miren por dónde ahora viene  Rosell  y empieza lo que aquél pergeñó desde que se decidiera a largar a Del Bosque y compañía para oprobio de quienes habían creído que la apuesta por el fútbol bueno de los azulgranas era una seña de identidad genética en los tiempos modernos. La gran diferencia entre Pérez y Rosell está en la enormidad que les separa fuera del fútbol. El madridista, por muy criticable que sea su gestión deportiva y como presidente, para lo demás que se le conoce es un señor dotado de una preparación e inteligencia al alcance de pocos y no necesita el dinero líquido procedente del fútbol para nada. Otra cosa es su habilidad para convertir al Real Madrid y cuanto representa en el departamento de relaciones públicas de sus empresas. Del blaugrana no se conocen sus actividades económicas privadas más allá de su ligazón al mundo del fútbol en sus diversas variables desde que se dio a conocer como compi de Laporta en el Elefante Azul; la plataforma de socios que les llevó a dirigir el club. Así que se me antoja que este personaje tiene gatos en la barriga para defender a ultranza sus intereses particulares, sean cuales sean. De su antecesor ya sabemos que paso de ‘yernísimo don nadie’ con despacho de abogados de secano a la política gracias a su paso por el sillón presidencial culé, y ahora, cuando el asunto no le ha cuajado, prepara su vuelta al Camp Nou para reverdecer laureles.  Ya veremos en lo que acaba quien debió pasar a la historia como el mejor presidente barcelonista y no como un personaje de opereta por sus desméritos fuera del fútbol. Y ya veremos, también, en lo que termina el ‘gran fichaor’ Rosell.

Y mientras, los magníficos canteranos del Barça y posibles futuras estrellas haciendo o preparando maletas para jugar en otros clubes por aquello de que tienen que coger experiencia. Lo ‘mismico’ que argumentaba Pérez para hacer igual con los jóvenes canteranos madridistas cuando entonó el canto galáctico de sus pesares. Ya me dirán la experiencia que tenían los coetáneos de Butragueño cuando Di Stéfano y Amancio les hicieron titulares en el Madrid, o la que acumulaban Pedro y Busquets cuando Guardiola los pasó del filial de tercera  al Barça de Xavi, Iniesta, Pujol y Messi  para ser titulares. Pero claro, hablamos de técnicos que apuestan por el fútbol y por trabajar con los jóvenes, no de personajes llegados a las presidencias de los equipos para medrar personalmente, o

Así que la tontuna va por barrios. Ahora le toca al Barça, porque el Madrid parece que afortunadamente ha iniciado una nueva andadura apostando por la cantera y por el producto joven nacional. Y más pronto que tarde veremos los diferentes resultados.

Rosell enterrará al mejor Barça de la historia y Pérez podrá hacerse perdonar el desastre de su gestión deportiva hasta ahora.

lunes, 2 de julio de 2012

LA PERSONALIDAD DEL MEJOR EQUIPO DE LA HISTORIA


Con el carácter se nace y la personalidad se va forjando a lo largo del tiempo. Influyen en ella el entorno, las experiencias, el aprendizaje, la voluntad y el propio carácter que nos viene en los genes. También la suerte juega a veces un factor decisivo que nos dota de un plus de confianza ante situaciones complicadas. Es la vida misma. Al final, es la personalidad, como resultado de todo lo anterior, quien nos distingue de nuestros semejantes.


Fue Luis Aragonés quien imaginó el futuro de nuestro fútbol aprovechando los rasgos propios de una generación de futbolistas con una personalidad futbolística muy acusada: la del fútbol asociativo basado en la calidad antes que en lo físico. Así, en torno a ciertos jugadores bajitos y extraordinariamente dotados de clase y de humilde solidaridad, configuró una selección que dio sus primeros frutos en la Eurocopa del 2.008. España empezó el camino de ser un equipo legendario.

Del Bosque heredó ese sueño hecho realidad y le dotó de nuevos mimbres para seguir forjando la personalidad de una leyenda. Y en el mundial de Sudáfrica confirmó el éxito de una forma muy singular de entender el fútbol. La primera estrella de la fama y el segundo entorchado internacional en dos años dotaron la personalidad de nuestra selección de un aroma de éxito, seguridad y confianza. Y ya se habló mundialmente de una de las mejores selecciones de la historia del fútbol, empezando a hacer escuela; muchos seleccionadores han querido copiar en estos años la personalidad de nuestro equipo.

En la Eurocopa del 2.012 aquel sueño hecho leyenda ha alcanzado la madurez. Del Bosque ha tenido que seguir imaginando porque no podía contar con el otrora máximo goleador, Villa, y ha encontrado el camino optando por más toque en el medio campo y más seguridad atrás, con el hándicap de no poder contar con el baluarte Pujol. Encajar un solo gol en los seis partidos del campeonato defendiendo con posesión hacia el ataque no lo ha hecho nadie en la historia de las grandes competiciones. Y a falta de un delantero indiscutible, como los que gozan otras selecciones, los goles se los han  repartido siete jugadores con dos dobletes y un triplete incluidos. Sencillamente inmejorable desde el punto de vista de la gestión de los recursos y del talento en unas condiciones adversas. Si a ese gran mérito le unimos el talante y la elegancia que le adornan, concluiremos que estamos ante un dirigente deportivo de una talla técnica y humana tan excepcional  como extraordinaria. Máxime en un entorno futbolístico como el español en el que ha tenido que encajar críticas periodísticas y de algunos técnicos de lo más peregrinas aun siendo, de largo, el equipo más competitivo del campeonato. Será, si me permiten la ‘bordería’, la envidia  de algunos zascandiles extranjeros que han querido inventar el fútbol o la grandeza en algún equipo de nuestra liga y ahora han osado criticar sus decisiones y el juego de nuestro equipo nacional. Pero la personalidad de nuestros futbolistas y técnicos, afortunadamente, dejan a cada cual en su sitio.

Hay otro rasgo que define una de las características más acusadas de la personalidad futbolística de nuestra selección: que no hay ningún seleccionado que pueda aspirar a ser catalogado como el mejor del mundo. Es, sencillamente y ni más ni menos, un equipo. Y tienen todos los valores que adornan a un equipo, ésos que se estudian en todas las escuelas de gestión del mundo.

Ser el mejor equipo de la historia del fútbol y del deporte sin ninguna figura individual que pueda aspirar a lo mismo es el triunfo de una personalidad extraordinaria. Olvídense los seguidores del Madrid o del Barsa de comparar sus equipos con nuestra selección. España tiene una personalidad de la que carecen ellos y cualquier otro equipo del mundo.

Y ya, el colmo de todo  ha sido la lección de fútbol de la final ante la gran selección italiana. Pero claro, cuando al enorme talento de nuestros futbolistas se le suma el libro de Xavi la victoria no tiene discusión. Y el maestro lo sacó inventándose controles y pases de su marca con su socios Iniesta o Cesc,  para deleite de quienes saboreamos el gran fútbol. Y cuando es preciso aparece el gran capitán Casillas para sosegar el ambiente. Pero han sido todos; qué decir de Alba, para mí la auténtica revelación del campeonato.

Próxima estación: el Mundial de Brasil.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Web Analytics