Mostrando entradas con la etiqueta Guti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guti. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de noviembre de 2018

NI MILAGROS SIN SANTOS NI GOLFADAS SIN GOLFANTES



Luis Enrique no hará milagros con España. Ni él es un santo ni tiene futbolistas en olor de santidad. Luis sí lo fue. Y no tanto por sí mismo, que también, como por intuir sus infinitas bondades y poner en valor a media docena de futbolistas que traslucían gloria. Los bajitos que acercó a los altares confirmaron su santidad con el milagro de hacer a nuestra selección campeona de Europa y enseguida del mundo con un franciscano del balón, Del Bosque, quien tuvo su aura de santidad en la rara humildad de continuar la labor de su antecesor. Pero el tiempo pasado no vuelve.
De los ilustres que  nos llevaron a lo más alto apenas queda Ramos, viviendo ya también sus últimas lunas aunque haya ganado en capacidad de liderazgo, también desgraciadamente empezando a ser discutido por su paisanaje.  En España somos así. Si fuera inglés, alemán o italiano, aunque tuviera algún fallo, saldría a homenaje y ovación cerrada cada vez que se enfundara la camiseta de su país. Pero, ¡ay amigo!, como ocurre con nuestra controvertida historia pasada, la leyenda negra que le han colgado los impotentes a los que ha vencido empezamos a creérnosla también nosotros. Que si da palos, que si va de sobrado, que si es anárquico, que si ya no llega… ¿Ya no recordamos a aquellos futbolistas extranjeros de corte parecido, aunque no tan laureados, que nos llevaron por la calle de la amargura tantísimos años? En fin, somos así demasiadas veces. Admiradores acomplejados de ajenos y crucificadores veletas de propios tras súbitas ascensiones a los altares.
Ya no tenemos a ningún Pujol, Xavi, Iniesta, Silva, Cesc o Villa activos o en edad de merecer. Nos quedan el sevillano y Busquets, que tampoco es el de hace años. En Zagreb se vio. Pudo hacer unos cuantos cambios de juego sencillos y pases profundos a compañeros desmarcados y no se atrevió. Ahora anda encorsetado en el seguro del juego corto, que también padecen en el Barça, para que no se le rompan las costuras. Sigue siendo un excelente medio centro, pero añoramos al que fue mejor del mundo.
Y el remate mediocre es que los jóvenes que tanto apuntaban también la prefieren cortita y al pie. Isco, y Asensio, por ejemplos, el primero por definición y el segundo por inseguridad pasajera, esperemos; se lían en medio y no profundizan lo que debieran aunque a veces asomen su clase. Alguien debe recordarles que Guti tenía tanta o más, seguramente que los dos juntos, y pocas veces fue titular indiscutible en el Madrid y nunca en la selección. Saúl también es intermitente y De Gea ataja lo que para un buen portero, pero no los imposibles y decisivos que detenía Casillas, que sí fue un santo con milagros demostrados.
En definitiva, sin santos, tampoco esperemos milagros de Luis Enrique; más hereje que beato. Lo demuestran sus controvertidas decisiones y la errática explicación que dio tras lo de Croacia, comparada con las dadas tras sus triunfos en Londres y Elche; ahora resulta que está formando jugadores jóvenes. ¿Oiga, y la sub 21 para qué es? A fin de cuentas, sus efímeros éxitos en el Barça, por decir algo bueno, fueron más por ‘san Messi’ que por sus virtudes de estratega.       
   
DESVARÍOS Y DERBI MURCIANOS
Califiquen ustedes de listo y tonto a quien les parezca, contrastado que De la Vega compró a Moro sus acciones del Murcia sin pagarle un euro, aunque le aguarde un complejo panorama judicial para hacer buena la opción de compra que ejecutó por mucha razón que le hayan dado las instituciones deportivas. Y así, aun con dudas respecto a los tejemanejes del extremeño y sus cuates, pasemos página hacia la presunta golfería.
¿Trincaron irregularmente del club quienes propiciaron la llegada del mexicano y luego su expulsión para el aterrizaje de Gálvez?  ¿Dónde está el dinero de los abonos y la publicidad de esta temporada? ¿Hay algún acuerdo oculto de no molestar que propiciara la llegada del nuevo consejo? ¿Para cuándo las demandas por el dinero negro y blanco desaparecidos? Hay pruebas clamorosas.
Y el derbi se lo llevó el Cartagena porque tiene gol y el Murcia no. Aprovechó sus escasas ocasiones en veinte minutos buenos, desde que Munúa acertó sacando al bético Gracia y cambiando de banda a Moyita, y los granas desaprovecharon media docena en sus superiores setenta; ganas le echaron, pero no basta ante un equipo con el empaque  albinegro.
    


miércoles, 6 de junio de 2018

CALVARIO Y GLORIA DE ZIDANE; Y LO QUE VIENE



El 26 de diciembre (Lo que el Barça se llevó) intuimos que el Barça había liquidado al Madrid de Zidane. En enero (La saeta de Zidane) sugeríamos una escalera de goles para quitarle los clavos al Madrid ‘zidanero’. Y aunque suene pretencioso, a primeros de marzo (Zidane está fuera) anunciamos las razones de una decisión diferida tomada dos meses antes: se iría a final de temporada. Solo algunos allegados conocen sus pesares desde que el Barça de Valverde afrentó a Pérez en el Bernabéu; ahí arrancó su calvario.
En ese tortuoso camino también se han quemado otros. El primero, Löw. Cuando J. A. Sánchez contactó en navidad con su entorno para sondear su fichaje, el seleccionador alemán renovó ilusiones; era una vieja aspiración. Después llegó la exitosa eliminatoria con el PSG y desde las alturas blancas, en plena negociación, solicitaron barajar de nuevo. Más adelante, en abril, llegó la victoria ante la Juventus y Sánchez, el recadero de Pérez, pidió cartas nuevas. Ahí se acabó la partida. Antes del Bayern, la federación alemana, con las orejas tiesas, le hizo una oferta y el antiguo objeto de deseo del mandamás merengue, despechado por las maniobras dilatorias de un Real Madrid enganchado a la tan sorprendente como rutilante marcha de Zidane en Europa, aceptó renovar el contrato hasta 2022. A primeros de mayo se hizo público sin bombo ni platillo; el teutón aún albergaba un último requiebro blanco. Pero tras eliminar a los de Heynkes perdió las esperanzas. De ahí su desahogado rechazo frontal ahora a sentarse siquiera con el de los mandaos de Florentino Pérez.
Y los otros dos chamuscados son Bale y Cristiano. El primero puede sanar por la marcha de Zidane, a quien hace responsable de su ostracismo sin tener en cuenta sus reiteradas lesiones. Se sabe una apuesta personal de Pérez, quien le ha ido filtrando sibilinamente que aguantara porque “el Moro” se tambaleaba, y tampoco entiende que haya ido apuntalándolo conforme pasaba eliminatorias; de ahí, también, su despechada sinceridad tras la final de su golazo en Kiev. Pero Ronaldo es otra historia. Con Zidane al frente, su rabieta sería otra estrategia para renegociar enésimas condiciones económicas; se ha entendido con el francés mejor que con nadie. Ahora la cosa cambia diametralmente. Con 33 años no está en condiciones de aguardar los aires del nuevo inquilino del banquillo merengue. O amarra ya el disparate de millones que pide por año —80 brutos—, o se dejará querer y fichar por quien se los ponga en la mano. El PSG  está al acecho con cartera y cuchillo entre los dientes, por sus prisas y el asunto Neymar, y el United de Mourinho aguarda agazapado con un chute en vena de imperiosa necesidad; son demasiados años en barbecho. Lo de Cristiano será una de las bombas del verano. Y esta vez, huérfano de Zidane, irá en serio.
Don Zinedine se ha ganado la paz y la gloria con la decimotercera, por la que apostó tras hacer piña con sus jugadores aun enfrentándose a su valedor Pérez, convencido de que no se lo iba a perdonar. Pero tenía poco que perder. Supo en navidad que la guadaña presidencial estaba presta para segarlo, con algunos más, por los desastres liguero y copero y la afrenta culé. Y ha sido finalmente coherente con sus convicciones. Dudó unos pocos días porque el horizonte era goloso, pero el empujón final de su entorno familiar le ha hecho ser fiel a sí mismo y a ellos, tan inteligente en el análisis como elegante en las formas.
Ha pasado al altar de las reliquias blancas y tendrá siempre abierta la puerta grande del Bernabéu. Como las de cualquier otro sitio futuro, que no será inmediato. La categoría ganada como técnico de primera fila en tan poco tiempo se lo garantiza. Y no solo como exitoso profesional, sino como un tipo honesto, firme, coherente, valeroso, suertudo, mesurado, distinguido y magnífico administrador de egos. La selección francesa, su sueño, será el próximo destino.  
¿Tras él? Pues dicen que Pochettino, Allegri o Klopp. Pero apunten a Wenger; excelente transición con Guti de segundo y Raúl en la recámara. Florentino quiere la decimocuarta Champions para igualar las seis de don Santiago y dejar semilla blanca, que no está mal, olvidados ya sus discutibles y frustrantes primeros diez años.
Arena y cal del aparente sorprendido Pérez, que se la tenía hecha a Zidane. ¿Su penitencia? Fichar despavorido por los pañuelos que imagina.


jueves, 14 de diciembre de 2017

GOL, VELOCIDAD Y CHARLATANES


De las escasas verdades futboleras a la estupidez solo media el corto trecho que separa lo evidente de lo simplón. Los goles culminan el juego, bueno, malo o regular; y justifican explicaciones. La velocidad física y mental es la reina imprescindible en cualquier deporte competitivo; marca las diferencias. Y la estupidez es el corolario de quienes se empeñan en trasladar al campo de las certezas lo que no deja de ser un juego, con el factor suerte como determinante a veces.
El Madrid le puso velocidad e intensidad a su juego, que también es básica en los deportes de contacto, y los goles se sumaron a la fiesta del fútbol de la primera parte contra el Sevilla. Y a la postre, como lidian los taurinos de salón y quienes somos incapaces de ponernos delante, empiezan los supuestamente sesudos comentaristas a sacar sus simplonas elucubraciones. Ahora resulta que Casemiro, fundamentalmente, o Isco, e incluso Ramos y Varane, son los lastres del Real que sufrió su ocaso llegado el otoño tras un verano esplendoroso. Échale guindas al pavo Zidane, porque la semana pasada era la rémora, que yo buscaré las pavas; Kroos, Marcelo y Modric también portaban el moco largo del bajón otoñal. Puro oportunismo, siendo apreciable que no son máquinas y tienen sus baches puntuales, porque al acierto y a la suerte hay que sumar otro factor fundamental: el contrario también cuenta.
El súbito gol del siempre eficaz Nacho, merecida fortuna por su incansable perseverancia, descosió las primeras costuras del Sevilla, que tenía el libreto de la posesión en torno a Banega como apuesta más relevante. Y es que, a falta de jugadores más veloces, el trato sutil y pausado del argentino podía ser el adecuado ante la ausencia de tantos titulares defensivos blancos y su reciente asfixia por el centro del campo. Pero a esa suerte, los merengues sumaron esta vez la verticalidad veloz y en cuarenta minutos desnudaron a los sevillistas. Ahora dirán que Zidane dio con la tecla al dejar a Isco en el banquillo porque Asensio fue quien frotó la lámpara mágica. Sin embargo, la realidad es tan sencilla como que el malagueño y el balear son tan buenos futbolistas como diferentes en su juego, y, ante el planteamiento posesivo de Berizzo y su ayudante Marcucci, fue fundamental la rapidez física y mental del joven interior blanco. Y no solo la suya, sino la de Ronaldo, Lucas, Marcelo, Achraf —magnífica noticia el marroquí— y compañía, que con el sedoso nueve y medio Benzema arriba, los renacidos Kroos y Modric y el juego anticipativo del propio Nacho y del excelente Vallejo —¡por fin pudo demostrarlo!—, destrozaron al Sevilla en media parte para el recuerdo. Tan espectacular como difícilmente repetible porque se alinearon todos los astros: suerte —el absurdo penalti de Navas y la mala fortuna de Rico al escurrírsele el balón, fueron otras muestras—, rival lento y predecible, calidad, velocidad y acierto. Si se hubieran enfrentado a los de Bruyne, Sterling, Neymar, Mbappé, Griezmann, Coman o el mismo Messi, esos que ahora tachan de prescindible a Casemiro hubiesen echado de menos a un par de su corte para cerrar y que los artistas lucieran.
Lo de Isco es punto y aparte. En un equipo como el Barcelona podría ser titular indiscutible. El vistoso juego culé en el medio y su velocidad e imprevisibilidad arriba es idóneo para él; sería un Iniesta rejuvenecido junto a Messi. Pero ya dijimos que si quiere ser fundamental en el Madrid debería jugar a uno o dos toques en el centro para aportar velocidad, una vez descubierto que hay que defender también, y trenzar sus arabescos al borde del área. Guti, Xavi e Iniesta deberían ser sus referentes. El primero por expectativas truncadas, teniendo seguramente más clase que él, y los otros por cuajar en los mejores interiores españoles de los últimos decenios, si no de la historia, con permiso del gallego, barcelonista e interista Luisito Suárez, el único balón de oro español, y Luis Aragonés, el máximo interior- goleador hispano.

Y volviendo a Zidane, los vocingleros han pontificado que sí le funciona el plan ‘b’. Que sabe alinear, plantear, dosificar y tener a sus suplentes enchufados. Han bastado cinco goles en un rato para resucitar ante algunos. Lo paradójico es que dentro de unos días la burra trigueña de tales opinantes volverá al barro madrileño, salvo que Cristiano cabalgue de nuevo en liga. ¡Benditos goles! La verdad suprema del fútbol. 

Pd. En ese montaje cuasi pirotécnico (por sus numerosos petardos) del mal llamado Mundialito de Clubes, contra un equipo árabe que en España estaría en cualquier grupo de nuestra Segunda B, aunque disfrute de dos delanteros de superior categoría; se vio lo que prevemos que pueda ocurrir al equipo de Zidane en su retorno a la Liga; como con el pelo, si no hay goles no hay alegría.                       
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Web Analytics