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martes, 17 de junio de 2014

GESTIONAR UNA DERROTA

En singular. Porque singular fue la media hora del desastre de nuestra selección contra Holanda. En la hora de las lenguas largas, aquellas que han  aprovechado un evidente mal partido para sacar el hacha y tratar de podar al equipo de Del Bosque de un modo inmisericorde, es cuando la serenidad de nuestro seleccionador debe influir en su conocimiento para relativizar lo sucedido y sacar las conclusiones oportunas.

Partiendo de que a veces el fútbol es cuestión de detalles, si nos fijamos en los momentos clave del nefasto encuentro hallaremos algunos fundamentales. ¿Qué hubiera ocurrido de acertar Silva en el que pudo ser el dos a cero? Pues me atrevo a afirmar que posiblemente la misma película pero al revés. Con toda una segunda parte para volcarse sobre España prescindiendo de su rigor defensivo, es muy probable que a Holanda también se le hubieran visto sus costuras. Y aunque eso nunca lo sabremos sería bueno que alguien convenciera de ello a nuestros jugadores. Es solo un apunte.

Como también lo es el accidente de Casillas en el gol que le regaló a Van Persie. O que el árbitro no señalara la falta que le hizo el mismo en el segundo gol encajado. Tanto el dos a cero que no fue como estos últimos son de esos detalles que marcan el desarrollo de un partido. Ni Robben es Messi ni Blind Roberto Carlos, no nos engañemos. Son buenos jugadores, sin duda, pero salvando al delantero centro reseñado, que es un grandísimo goleador, ninguno de ellos optará al balón de oro nunca. Así como tampoco nuestra selección es tan mala como ahora dicen algunos. No es la de hace cuatro años, claro está, porque el tiempo pasa para todos; pero sigue siendo un magnífico equipo que ojalá podamos disfrutarlo aún en este Mundial. Otra cosa es que, además, varios jugadores que deberían ser claves no han llegado en la forma idónea a esta competición. Pero ni ellos ni seguramente quienes podrían sustituirles.  Y tal vez alguno que sí lo podía haber hecho no ha ido por lesión.  

Vamos a ver, Casillas lleva un año jugando poco y con ciertos pájaros personales en la cabeza que influyen hasta en su semblante habitual. Y eso no es bueno. Xavi tiene el mismo fútbol excelente de siempre en su cabeza pero ya no en sus piernas, como Xabi. Y eso se nota mucho. Piqué está lento y ha perdido la capacidad de anticipación que siempre ha lucido. Y eso produce un roto en el centro de la defensa por donde se pierde también Ramos. Cuando se notan esas cosas uno se acuerda de Valdés, Thiago y Pujol, por decir imponderables. Porque ahora no vale aquello que pienso, como dije, de que Diego López es el portero español más en forma en este momento. Como también sería oportunista decir que Javi Martínez es quien debería haber jugado junto a Ramos, o en el medio campo en lugar de Busquets, que ha jugado a medio gas casi toda la temporada; y que Azpilicueta no tiene el nivel exigible para ser titular en este equipo estando Juanfran en el banquillo o Carvajal de vacaciones. Sería, en todo caso, un suplente para una emergencia por su polivalencia en los dos laterales.

De la misma forma que sería discutible afirmar, como hago, que con el navarro, los dos centrales y los dos medios centros, España juega con cinco defensas y eso se me antoja demasiado rácano para un equipo con la capacidad de juego de España. Ni pusimos por ello al interior que en un momento es delantero centro y que ayuda mucho a Xavi e Iniesta, caso de Cesc, o a un extremo goleador que ayudara al trabajo destajista de Costa, como es Pedro, o a incluso Torres por detrás. Discutible porque cada cual tenemos nuestra idea de fútbol.

Y acabo por donde empecé porque le supongo a Del Bosque infinitamente más conocimientos de fútbol y de los seleccionables que podamos tener muchos. El cinco a uno es más escandaloso que reflejo de lo que fue el partido. Un escándalo que ayuda a obnubilar las mentes de demasiados que ya ven a España como un pelele rodeado de gigantes futbolísticos. Y no es así ni por asomo. Como ejemplo el fracaso que pudo sufrir la favorita Brasil de no mediar un mal árbitro. Los chicos del ínclito Scolari, salvo destellos de Neymar, hicieron un partido penoso. Y Croacia no es Holanda.

lunes, 19 de mayo de 2014

DE PUPAS A CAMPEÓN

Estuvo a punto de ser de nuevo el pupas y darle la razón a la historia. El Atlético, sin embargo, ha tenido que ser campeón hasta el último minuto superando adversidades como que se le lesionen sus dos jugadores más emblemáticos sobre el campo en los primeros minutos. Y que a Alexis, un jugador del Barça más alocado de los últimos diez años, le saliera un golazo irrepetible. O que un otrora aliado del gol como Villa viva ahora un romance estéril con los palos.

Barsa - Atlético


Y menos mal que le pitó un árbitro que deja jugar, porque si lo coge cualquiera de las medianías que sufrimos no le deja pasar del medio campo. Me refiero a quienes confunden el fútbol con otros deportes donde el choque es falta. Matéu Lahoz es un grandísimo árbitro. De los pocos que no pitan en cuanto un delantero acosa a un defensa, como tampoco lo hacen los demás cuando es al contrario. Que parece que los defensas pueden empujar por detrás con el cuerpo y los delanteros ni rozarles a ellos. Y tampoco sanciona los cuentos, de los que algunos jugadores con más nombre que resultados como Neymar son campeones. Y tampoco se deja influir por el ambiente; a cualquier otro se le hubiese visto el plumero enseguida con las noventa mil gargantas contra unos centenares. Le bastó poner orden con varias tarjetas, la primera para Piqué, y ahí se acabó la historia. Y eso que a Messi pudo echarlo por desconsideración si le hubiese sacado una primera, que se ganó con una entrada por detrás impropia de su categoría. Pero en fin, estuvo por encima de los propios jugadores y del partido enarbolando la bandera de la serenidad y el buen juicio en sus decisiones. Enhorabuena al árbitro valenciano.

Pocas veces ocurre que el campeón de liga contenta a las dos mayores aficiones españolas, las merengues y las culés, y esta ha sido una de ellas. El Atlético ha concitado el consenso general de que ha sido el justo campeón de la Liga 2013/14, y como los grandes toreros que ponen a todos de acuerdo con una faena portentosa recibe el aplauso de la afición española. El público del Nou Camp puesto en pie al final del partido aplaudiendo a los colchoneros, disfrazados de amarillo por otra tontuna más de las muchas que abundan en nuestro fútbol, es un ejemplo de esa simpatía que  ha despertado el equipo de Simeone. Un equipo que les apeó de la Copa de Europa y que les ha ganado la Liga en sus barbas. Enhorabuena también a los aficionados blaugranas por esa lección de señorío, o de seny si lo prefieren, que a algunos nos no chirría para nada su lengua materna.

El Atlético de Madrid ha sido el justo campeón sencillamente porque ha sido el más regular y eso es lo que premia una competición liguera. Desde estas páginas hemos analizado muchas veces las razones de su éxito destacando sobre todo su espíritu de equipo y su enorme capacidad de lucha. Esas virtudes y la excelente preparación física demostrada por sus pilares fundamentales, junto con la humildad, son las claves. Y, como adorno final, quizás cabría decir aquello de que ha ganado el Atlético de Hombres. Porque ninguno de sus nombres, con las excepción del técnico, se recordarán cuando pase un tiempo. Este Atleti será siempre el de Simeone. Como el de la final perdida frente al Bayern fue el del gol de Luis más que el del churro a Reina; se recuerdan más las cosas positivas, afortunadamente.

Realmente es difícil destacar a ningún  jugador sobre otros en este equipo. Lo fácil es hacerlo con Costa o con Courtois, pero no podemos olvidarnos de Godín y Miranda, o de los exmadridistas canteranos Filipe y Juanfran, o de Koke y Gabi, o de Tiago y Suárez, o de Arda y Raúl García. Ni de las aportaciones puntuales de Villa, Diego, Adrián o de quienes menos han jugado. Felicidades a todos los colchoneros; se las merecen.

Y el sábado espera el Madrid con todas las velas encendidas a su santuario; si no ganan la décima ha amagado el señor Pérez con dejar el club. Y es que lleva gastados cerca de mil millones de euros para lograrla por fin después de echar a Del Bosque por “antiguo” tras ganar la novena. Sí, sí, ¡ciento sesenta mil millones de pesetas! ¡Qué disparate!

En fin, suerte y que gane el mejor.       

martes, 6 de mayo de 2014

LO QUE EUROPA NOS DEJÓ

No ha podido ser más elocuente el dictamen europeo tras el enfrentamiento de cuatro equipos con estilos muy diferentes: velocidad, toque, intensidad y defensa acumulada.

Al Madrid de la velocidad se le une, como consecuencia, el de la anticipación tanto en defensa como en la media y en ataque. Y, claro, si a ello le unes la efectividad de sus delanteros estamos ante un equipo difícilmente batible. Cuando un defensa es capaz de anticiparse no necesita hacer faltas y, además, sale con el balón jugado y crea superioridad en el medio o arriba. Es lo que le hemos visto en estos dos últimos meses a los Carvajal, Ramos, Pepe (Varane) y Coentrao.

Ancelotti


Ancelotti ha conseguido que sus jugadores mantengan una extraordinaria forma física – de ahí la velocidad y anticipación - y puedan jugar sin balón continuamente, lo que les otorga el plus de la excelencia cuando son capaces de unir esta cualidad a las anteriores. El único punto débil es su excesiva dependencia de un medio centro como Alonso, con sus años y sus heridas de guerra, lo que le hizo perder algunos puntos en la liga en el tiempo que estuvo ausente y hasta que no recuperó la forma, que ahora son determinantes. De no ser por ello tendría la Liga en su mano.

Lo anterior no es quitar méritos al campeón de la intensidad regular, el Atlético, que ha aprovechado al 120 % sus posibilidades. Ahí radica el magnífico trabajo de Simeone y sus ayudantes, junto a la gran entrega y profesionalidad de los componentes de una plantilla donde brillan los hombres por encima de los nombres. En Europa, además, han acrisolado sus virtudes sin perder ni un solo partido en la competición más exigente y se han plantado en la final eliminando al Barça del toque, pero romo, y en semifinales a un zorro especulativo como Mourinho, que no alberga problemas para jugar con siete u ocho defensas tanto dentro como fuera de su estadio. Desde que se le apareció la virgen eliminando al Barça de Guardiola hace años con Eto’o de lateral izquierdo en el Nou Camp, tras una victoria injusta en San Siro con un tercer gol en escandaloso fuera de juego, quiere hacer del autobús bajo el larguero virtud y así le va. Tiene la suerte –bien buscada por él, sin ninguna duda - de entrenar a grandes equipos con enormes jugadores y ello le permite optar siempre a los títulos, pero cuando le ponen en sus manos una plantilla para mayores logros deportivos y espectaculares el asunto se tuerce. Afloran los nervios, las excusas, las disensiones, etc., porque es incapaz de imaginar un fútbol bonito a la par que efectivo. Y mucho menos si no tiene el protagonismo absoluto del invento. En el Chelsea echó a Mata, echará a Torres y a cualquiera que no le haga la ola incondicionalmente.

Simeone, al contrario, felicita efusivamente a sus jugadores en el triunfo y se responsabiliza del fracaso. Como ha hecho Guardiola en la eliminatoria perdida de su Bayern con el Real Madrid. Al término del tsunami blanco del uno cero, cero cuatro – nuevo prefijo para llamar a Alemania, que dirían los cachondos -, y del baño de efectividad no exenta de un gran plasticismo rayano en la belleza eléctrica de un rayo en la noche oscura bávara, el técnico catalán, y por ello tan español como cualquier otro a pesar de tanta tontuna galopante, reconoció que se había equivocado. Algunos, sin ejercer de técnicos, aún no nos explicamos su manía de jugar con el alemán de apellido raro de medio centro, cuando es un volante ofensivo, dejando a un especialista como Javi Martínez en el banquillo.  En cuanto lo puso ahí en la segunda parte de ambos partidos la efectividad del contraataque blanco bajó muchos enteros. Pero él lo ve más como central y así le ha hecho jugar en la liga alemana. Claro que por delante le ponía a un todoterreno como Lahm acompañado de un extraordinario Thiago, que esperemos que se recupere bien para el mundial; ¡vaya un jugadorazo! Pep quiere que su Bayern juegue como su Barça, pero el toque sin gol – le faltan Messi e Iniesta – es como “el don sin din, capullos en latín”, que se dice por nuestra tierra.

En Lisboa puede ocurrir de todo. Además de ser un solo partido, la intensidad y la velocidad serán determinantes. Y en eso los dos madrileños son los campeones indiscutibles. 

lunes, 28 de abril de 2014

TRES ESTILOS Y UNA PENA

Con el final de la temporada se van también algunas ilusiones para retornar en la próxima, y un buen hombre para siempre.

Tito Vilanova


Tito Vilanova nos ha dejado el sabor triste de su propio semblante y la certeza absoluta de que en la enfermedad, en las desgracias y en la propia muerte todos somos iguales; circunstancia que olvidamos con demasiada frecuencia. Si la tuviéramos presente tal vez nos fijaríamos más en lo que nos une a quienes consideramos rivales que en las diferencias, que, en todo caso, deberían ser enriquecedoras en lugar de bombas para tirarnos unos a otros. Es fácil el halago a quien se muere, y hasta la disculpa de viejas disputas, pero también una buena lección para el futuro si somos capaces de aprenderla. Lo hacemos desde la comprensión piadosa. Sería muy bueno que fuéramos capaces de comprender a quien tenemos enfrente sin necesidad de piedades, sino con generosidad e inteligencia. Ante el dolor todos somos iguales y en la dicha debería ser igual. Pero somos humanos y en esa cualidad anidan nuestras flaquezas. Desde tal realismo, nuestra oración y recuerdo para quien supo ser una figura desde un segundo plano. Y también batir un record de puntos en su Barça en la liga que ganó al Madrid de Mourinho, quien ha tenido un rasgo de reconocimiento en su desaparición que le honra. Cunda este ejemplo del portugués y descanse el catalán en paz para siempre.

Hablando de diferencias, el Atlético, el Madrid y el Barça ejemplifican tres ideas de fútbol distintas: la intensidad, la rapidez y el toque. Y cada una de ellas necesita desde su excelencia de las otras.

El Barça de Pep y Tito, el más grande de todos los tiempos hasta el punto de convertirse en el mejor equipo de la historia en vistosidad y resultados, como afirmaron los grandes del fútbol mundial, unía a su toque y posesión una intensidad en la recuperación y una velocidad en los metros finales que le hacían imbatible. Cuando ha perdido la rapidez, en especial sus estrellas,  se ha convertido en un equipo previsible y anda purgando los males del poderoso venido a menos con poco que rascar en ninguna competición.

El Madrid de Ancelotti, por el contrario, tiene el mérito enorme de haber superado la etapa gris de los últimos años; a un juego ramplón se unía un estado permanente de crispación a todos los niveles con la salvedad de los chispazos de sus buenos futbolistas, en especial los de Cristiano, el mejor goleador de su historia. Y, además, ha consolidado su defensa con aportaciones como las de Carvajal y Nacho, más la mejor versión del controvertido Pepe y del discutido Coentrao en la recta final. Ramos sigue en buen nivel y el debate en la portería, otra nefasta herencia del técnico anterior, ha sabido el italiano llevarlo a buen puerto avalado por la evidencia de que Diego y Casillas son dos grandes porteros, además de dos enormes profesionales. Las sombras blancas han venido con los altibajos de Alonso, que cuando juega bien le da al equipo el equilibrio del que carece con sus ausencias. Lo que le falta al Madrid para ser fiable fuera de casa, que ahí radica su punto más débil, es que Illarra, Isco o Modriz se afianzaran en el mantenimiento del balón y no fueran a veces dos autopistas por las que los medios contrarios llegan al área propia con facilidad.

El estilo del Atlético pasa por la máxima intensidad siempre, y en cuanto le falla en algún punto es un equipo competitivo sin más que no podría aspirar a todo. Ese es el gran mérito de Simeone, hacer un equipo sin necesidad de estrellas. Porque los blancos y los culés en un mal partido tienen en los fogonazos de sus estrellas la válvula de escape. Los colchoneros, sin embargo, o están todos a tope o mal asunto. Sus figuras, Costa y Koke, por ejemplo, quizás no fueran titulares indiscutibles en sus dos rivales. Estoy deseando ver al brasileño-hispano con nuestra selección en Brasil.


A Guardiola, algún ilustre le critica en Munich su estilo, pero seguramente no haya caído en que su libreto es para varios años y no para una temporada. Si cuajara y en poco tiempo tuvieran a media docena de canteranos entre los mejores del mundo, y por lo tanto con escasos grandes fichajes, habría que oírle. Pero ese estilo necesita, como todos, el adorno de los trofeos.          

miércoles, 16 de abril de 2014

EL BARÇA HA LLEGADO ADONDE IBA

El equipo que asombró al mundo tanto con su juego de conjunto como por sus individualidades se ha ganado a pulso su situación actual. Y necesita, además, un aclarador porque sus aguas bajan demasiado turbias. No se ve nada claro en los despachos ni en el vestuario. El Barça ha sido en muchos estadios una caricatura de sí mismo. El mismo dominio de antaño pero sin pegada. El mismo cuerpo pero sin alma. El mismo nombre pero sin hombres. Ya, ni el blaugrana es su color. En la senda desaforada de los políticos que lo pastorean con oportunismo desvergonzado muestran sus dirigentes sus carencias entre balidos; salen al campo con los colores de Cataluña pretendiendo simbolizar a una región en la que juegan docenas de equipos a quienes no representan para nada, y molestan de paso a docenas de miles de seguidores que tampoco sienten esa bandería.  


De aquel equipo cuyo juego sonaba como la mejor orquesta imaginable de la historia nos ha quedado una banda para “el chocolatero”, con todos mis respetos, que ha tirado por la borda sus dos máximos objetivos: Liga y Copa de Europa.

La pedrea puede ser que como los mimbres están y no se les habrá olvidado jugar, les salga un buen partido contra el Madrid en la próxima final de Copa, como ya ocurrió en el Bernabéu hace poco. Pero esas milagrosas reapariciones son escasas. Que le pregunten a los toreros. Y el Barça parece eso, un viejo maestro necesitado de reaparecer por obligación inconfesable; detrás siempre está el bolsillo.

Las causas del bajón barcelonista, que no desastre, siendo finalistas de copa, cuartofinalistas de Europa y yendo terceros en liga; son varias. Ya decíamos el año pasado que hasta los mejores motores necesitan mantenimiento y actualizaciones sucesivas, y su primoroso sistema de juego se ha gripado por falta de guía desde el banquillo. La falta de innovación y de capacidad para imaginar alternativas ante rivales que se le cierran atrás con mucha disciplina, oponiendo la intensidad a la exquisitez, es una de ellas. La pérdida de motivación por todo lo conseguido y por gobernar el vestuario sus figurones es otra. La ausencia de aportaciones de sangre nueva desde abajo es el añadido. ¿Quién con fuerza suficiente les va a imponer a las figuras compañeros que les aprieten? ¿Quién se la va a jugar sentando a alguno de ellos en el banquillo sin la excusa de las rotaciones? ¿Quién va a decir públicamente que no desea que sigan en el equipo determinadas estrellas? ¿Quién va a exigir un fichaje desde las necesidades deportivas y oponerse a otros de interés de los directivos? Pues todo ello son consecuencias y carencias de la falta de mando en el banquillo culé desde la marcha de Guardiola.

Si añadimos los sucesivos escándalos institucionales, con una dimisión  presidencial por presunta mangancia o la absurda sanción de FIFA por  la incorporación de menores, impidiéndole fichar en dos años; y la división en el alto barcelonismo pidiendo elecciones, tendremos el cuadro de su molicie al completo. Se equivocaba Rosell y yerra Bartoméu buscando luengas manos blancas como muñidoras de sus males. Han sido tan cenutrios ellos mismos que no necesitan enemigos. Les han bastado un par de años para dilapidar el legado del mejor presidente barcelonista de su historia desde el punto de vista deportivo, el más importante en un club de fútbol; por impresentable que fuera también en otros temas el esperpéntico Laporta.

Enfrente tiene a un imprevisible Real capaz de lo mejor y lo peor de una semana a otra. Con los lunares de su partido ante el Barça en el Bernabéu y el de vuelta contra el Borussia, amén de algún otro de liga, tiene sin embargo el mérito de golear sin su mejor goleador histórico, Cristiano, aunque carezca de un juego uniforme y reconocible. Quizás el futbolista que mejor define su estado sea Benzema; nadie discute su calidad pero es muy discutible, sin embargo, la regularidad de su rendimiento. No es una apuesta segura.

Y al Atlético, una máquina que para su rendimiento óptimo debe agotar sus revoluciones. Es la única duda que alberga. Porque ni en la extraordinaria dirección de Simeone ni en la excelente disposición de sus jugadores hay ninguna. Si la Liga es regularidad, tampoco las hay en que se la merece. Necesitará también la suerte del campeón. Sería increíble que el Barça se la diera al Madrid, ganándole en el epílogo liguero.    

lunes, 14 de abril de 2014

DE MANOS NEGRAS, MANDAMASES, FÚTBOL Y TONTIESTRATEGAS

No hay manera de que algunos dejen de confundir la velocidad con el tocino. Cuando un mediocre está en cualquier poder y le sacan los colores, siempre acude a la supuesta y consabida mano negra para justificar sus desmanes. Es lo que ocurre ahora con los mandamases del Barça, que no quiero ni nombrarlos, salvo al president Bartomeu, que aducen una conspiración – naturalmente blanca – detrás de la sanción de la FIFA. Lo mismo que ven tras el saqueo fiscal, solo de momento, del caso Neymar, porque ya veremos los mangoneos que pueden estar todavía ocultos en este capricho cada vez más oscuro del ex Rosell. De momento, este último creo que no puede pasar por Brasil ni en avión a ocho o diez mil metros de altura. En cuanto a la florentinitis que manifiestan cada dos por tres, deberían dejar en paz al señor Pérez, si fueran inteligentes, porque ni el hombre creo que esté detrás de nada de eso – es bastante más listo y tiene otras ocupaciones – ni encontrarán nunca un rival que sea tan nefasto en lo deportivo para su club y, por consiguiente, tan bueno para sus intereses.

president Bartomeu

Pero vamos a ver, ¿no sería más fácil negociar una salida digna y razonable al enredo, si es que en realidad se ha incumplido algo? ¿O buscar alianzas en los equipos que se preocupan de buscar valores futbolísticos en cualquier país?, que los hay. Porque esa norma de la FIFA, además de absurda, va en contra de la promoción de chavales que en sus lugares de origen no tienen oportunidades. Pongamos dos ejemplos. Messi, a quien le han dado no sé cuántos balones de todos los colores ya, de no haber sido porque el Barça se lo trajo tan tierno y puso a su disposición no solo su célebre Masía sino los mayores avances de la medicina para corregir sus deficiencias de crecimiento, no sería hoy quien es y el fútbol mundial se hubiera perdido uno de esas estrellas que surgen cada veinte o treinta años. Otro caso es el de Eto’o. Pirri se lo trajo al Madrid también muy crío, quince años, y luego ha llegado adonde jamás lo hubiera hecho de seguir en su Camerún natal. ¿O piensa el señor Blatter o alguien de su entorno que sí?
Deberían los señores mandamases federativos ocuparse más de la realidad del deporte, que debe crecer con todas las ayudas posibles, y menos de vivir demasiado bien del cargo. Si se supieran los emolumentos de todos los personajetes que pululan por las moquetas de las instituciones futbolísticas, y todas sus mamandurrias varias, sin darle un palo al agua más allá de los oropeles de todo tipo que conllevan sus cargos, el personal se escandalizaría. Y, además, sus cargos se pueden considerar vitalicios, sin control de nadie, porque ya se ocupan ellos de repartir chupes, medallas y demás fanfarria a los representantes de los clubes y federaciones que les votan. Son, perdónenme algunos, unos reyezuelos de taifas futboleras en demasiadas ocasiones.

Y vamos al fútbol bueno. El partido del otro día entre el Atlético de Madrid y el Barcelona fue un homenaje al juego de intensidad, de clase y de emoción, digno de la eliminatoria que disputaban, con nota especial para los colchoneros en su conjunto y para Iniesta en los culés, que dio un recital acorde con su inmensa categoría resumido en el magistral pase de gol que le regaló a Neymar  Gran noticia para Del Bosque que el manchego llegue al final de temporada en tan buena forma. Dejaron la pelota en el alero para la vuelta, en la que puede pasar cualquier cosa, y han sacado esta semana sus partidos de liga con más pena que gloria seguramente por eso. El Madrid, por su parte, jugó uno de esos partidos europeos que siempre lo hicieron grande; ya está en semis. Habrá dos españoles en ellas. Y en Anoeta, casi andando, también barrió.


Y llegamos a los tontiestrategas. Precisamente en el gol de García al Villarreal los comentaristas de televisión se llenaron la boca de decir que había sido una jugada de estrategia. ¡Anda con Dios!, ahora resulta que marcar de córner, empujando descaradamente a un defensa, es otra estrategia. Serán primos de los que el otro día titularon: “hat-trick de estrategia” Fue una falta directa, un penalti y un vulgar rebote en otro córner en no sé qué partido. ¡Pos pijo, qué sabios! que diría aquel!  

martes, 1 de abril de 2014

DEL TANQUE ATLÉTICO A LAS COSICAS MERENGUES Y CULÉS

Si hay algo que diferencia claramente a unos y otros, aparte de sus diferentes aptitudes de juego, son las actitudes de sus integrantes.

Simeone


El Atlético es un equipo con mayúsculas respecto a la unión que respira su vestuario. Y eso acompaña a que Simeone, su líder indiscutible, pueda sacar todo su partido a la enormidad de un delantero como Costa, quien juega de espaldas y frente a la portería como pocos con una velocidad increíble a pesar de su carrocería. Toca hacia atrás  para desmarcarse y recibir encarando al portero, o se da la vuelta con el balón en los pies y el marcador encima con una orientación sublime buscando espacio para ganarle la carrera hacia el marco contrario; además de que aguanta la presión  y la leña soltando también estopa. Muy pocos en el mundo están ahora a su nivel; ese es uno de los secretos de este atlético como se pudo ver en San Mamés.

Con él coinciden tres medios excelentes: el corre millas Gabi, Koke – enorme volante – , un Suárez omnipresente y cualquier otro interior  pegado a la banda para combinar con el medio punta de turno, Arda, Diego o García y servir balones al españolizado puntero brasileño, aparte de llegar ellos por sorpresa y posibilidades al área rival. Si le unimos una defensa rápida y fibrosa, con dos laterales incansables haciendo de extremos y gol ocasional también todos ellos, más un portero muy bueno, tendremos el cóctel que el técnico argentino ha unido en la santa conspiración de derribar a los dos mitos de nuestro fútbol. Pero sobre todo y ante todo está el espíritu de equipo sin fisuras en lo anímico y en lo personal, donde la mayor estrella es el objetivo a conseguir sin alharacas. Partido a partido, dicen desde su bien pertrechado tanque de estilo germánico.

Por el Bernabéu empiezan a salir cosicas poco buenas. Hasta hace  tres jornadas parecía que su velero iba con viento en popa y con una velocidad de crucero imparable viniendo desde atrás, como cuando en el atletismo de fondo es muy difícil esprintar a quien te sobrepasa con una inercia conseguida a tus espaldas con tiempo y distancia suficiente hasta la meta.

Parece que la culá frente al Barça en el memorable partido del tres a cuatro ha sacado a flote unas divergencias que estaban larvadas o escondidas. Las descabelladas excusas echando la culpa al árbitro con razones peregrinas, más lloronas que ciertas, por parte de algunos, Ramos y Cristiano sobre todo, de las que no quiso saber nada el propio Ancelotti con muy buen criterio; y cercanas a las que se escuchan en la calle a los forofos madridistas, han traído una ruptura peligrosa con quienes desde la objetividad hablaron de posibles errores arbitrales en lugar de las conspiraciones mourinhistas a las que se acostumbraron muchos. Es absurdo asegurar que Undiano tuviera premeditación en contra cuando señaló un penalti a favor  que no era antes de pitar dos que sí lo eran en contra. Se podría haber ahorrado el falso y el que le pitaron a Ramos por sospechosa exageración en la caída de Neymar tras el agarroncito de aquel,  y no hubiera pasado nada, cierto, pero tampoco hubiera cambiado el marcador final. Sí lo hubiera hecho Benzema, que estuvo bien, si acierta en el que tuvo para el tres a uno, como un ejemplo de los varios que hubo en los dos equipos; Messi falló otro, impropio de su categoría.

En resumen,  un partidazo en el que pudo ganar cualquiera que ha traído consecuencias diferentes a ambos. Al Madrid le han aflorado más divisiones, aparte de la desastrosa que dejó el portugués saltarín con el tema de Casillas. Otro efecto de ellas son los pitos en el estadio blanco.  Y al Barça le ha servido para tapar de momento la que tan bien señalaba Cruyff  con el asunto de las perras del brasileño capricho o negociete de Rosell. Efectivamente, ahí, como también hemos señalado aquí desde el principio, tienen los culés una cosica grave.


La Liga estará al final en uno o dos puntos, cuando no en golaverajes particulares, pero las cosicas o cosazas de unos y otros seguirán latentes para la temporada que viene, con el Mundial en medio – qué ganas tenemos algunos –, pero esta temporada quedará en el recuerdo porque unos admirables futbolistas medianos rojiblancos metieron los pavos a la sombra a los dos ricachones patrios. ¡Olé, colchoneros! 

lunes, 24 de marzo de 2014

CON LA COPA DE EUROPA EN EL HORIZONTE

Escribo estas líneas antes del partido Real  Madrid-Barça pero su resultado no será determinante, salvo que ganen los blancos, para lo que llevan todas las papeletas.



El Real llega al tramo final de la Liga con más carburante y mejores ruedas que su rival. Y también, como hace tiempo no pasaba, con un juego definido. Los barcelonistas siguen con el suyo de siempre pero han perdido demasiado tiempo en hacerle un sitio a Neymar, desperdiciando por ello la mejor aportación de su verdadera estrella, aparte de Messi: Iniesta. Ya dijimos que jugar por la banda izquierda con Alba o Adriano, el brasileño y el manchego era apostar por el atasco. Y de eso parece que se dio cuenta su técnico argentino y ya en la última aparición del capricho de Rosell lo hizo por la derecha.

Si el Barça continúa con tal sensatez puede plantarle cara a los blancos en el Bernabéu, e intentar la victoria para que la competición doméstica llegue con incertidumbre hasta el final. Contra el  Osasuna se vio algo de lo que digo, con Neymar en el banquillo. Ahora bien, si vuelven a las andadas se pueden llevar algo más que el disgusto de decir adiós a sus posibilidades.

El Madrid es una fábrica de goles basada en una defensa excelente, una media rocosa y jugona y un ataque demoledor. Como hacía años no tenía. Y con una condición que  han elevado a la categoría de arte: la velocidad. Justo la que le falta a los barcelonistas; ahí puede estar la clave no solo de la Liga sino de la Copa de Europa; en donde ambos tienen puestas muchas esperanzas esta temporada.

Y con esa meta en el horizonte inmediato se enfrentan en España. Para mí que los de Ancelotti tienen el título nacional en el bolsillo y mayores posibilidades también fuera. Salvo el Bayern de Guardiola, no veo ahora a ningún equipo a su altura. Y, además, han tenido la suerte de cara en el sorteo enfrentándose al club menos poderoso de los que quedaban. Por lo tanto, tendrán también menos desgaste. Lástima de la lesión de Jesé, que estaba llamado a tener un protagonismo relevante en estos meses, también con otro objetivo en su horizonte: el mundial de Brasil.

A ver si con esa desgracia le llegan más oportunidades a Isco y a Morata, dos auténticas joyas en su vitrina. El malagueño puede ser un jugador de época a poco que le den, y se dé el mismo, las oportunidades necesarias, porque debe apretarse más los machos para ser titular en un equipo en el que las partituras están fijas en manos de sus mejores solistas. Y el delantero canterano explotará, sin ninguna duda, en el equipo que le asigne ese número fantástico que es el nueve. Cuando juega ahora, dadas sus escasas apariciones, lo hace con demasiada precipitación, sin el sosiego y la calma que tan necesarias son para adquirir seguridad en el juego. Si le llegaran podría ser otro futbolista legendario

En el Barça, por el contrario, carecen ahora de canteranos en su plantilla que amenacen a sus titulares, y eso se nota. Con el mal negocio que hicieron con Thiago, de lo que los bávaros del Bayern se están aprovechando bien; su hermano Rafinha en el Celta, para gozo de los celestes; y Delofeu en Inglaterra, solo los fugaces destellos de los jóvenes a los que Guardiola dio oportunidades: Pedro, Busquets, Piqué y Tello, ya consagrados los tres primeros, hablan de su apuesta por la cantera. Y el canario, desgraciadamente, no juega lo que debería precisamente porque hay que hacerle hueco a quien ha costado, que se sepa, más de cien millones de euros.

En fin, que pase lo que pase esta noche –escribo esto por la mañana-  el Madrid continuará con todas sus opciones a todo y con un equipo muy engrasado y de toda fiabilidad, y el Barcelona, depende de cómo salga del Paseo de la Castellana, podrá continuar en la lucha doméstica o centrarse en Europa, donde, para colmo, le ha tocado un hueso con el Atleti de Simeone que se lo pondrá de todo menos fácil. Son unos gladiadores que no dan un balón por perdido y que también tienen sus opciones en todo; claramente menos en Europa. A los colchoneros les vendría muy bien un empate entre sus rivales, o una victoria azulgrana, para seguir con posibilidades.


Suerte para los mejores. Y goles.

miércoles, 19 de marzo de 2014

LA PUESTA EN VALOR

De fútbol hablamos todos sin cortapisas. Tanto los que hemos estado vinculado al llamado deporte nacional de cualquier manera – aparte del de la envidia –, como los que sin otras posibilidades ni obligaciones lo han hecho desde la grada o el sillón-bol, que es otra forma de ejercitar el cuerpo con menos riesgo para los meniscos.

Ayer domingo tuvimos la fortuna de poder charlar en una sobremesa con mi amigo Pedro Vidal en La Manga, con su entrañable Tina, maestra de verdad, a los mandos. Este cartagenero urbanita del campo, licenciado en ‘buscavidas’ y hasta maestro – máster, que se dice -, por la nada mentirosa ni endogámica universidad de la vida, con cuarenta y algunos años de experiencia laboral empinando la olla familiar, que se dice pronto, me dijo algo que excitó mis desgastadas neuronas: “Ancelotti ha puesto en valor el Real Madrid”

Venimos de una semana en la que se han evidenciado ciertas realidades. El Barça por fin ha encontrado una manera más sensata de rentabilizar deportivamente el ruinoso - por no hablar de desvergonzado - fichaje de Neymar. El conocido como Tata Martino, que vaya manía tienen los hispanos con apodar a sus deportistas con motes pretendidamente legendarios en cuanto empatan con alguien, tuvo el acierto de colocarlo en la derecha del ataque blaugrana. De ese modo, el chico pudo lucirse algo, que no es poco con lo que cae por la comanche Barcelona futbolera, pero sobre todo dejó que el mejor jugador culé junto con Messi, el manchego Iniesta, desarrollara su excelso juego ayudando a media parte de fútbol esplendoroso azulgrana. Ya era hora. En estas páginas venimos diciendo desde septiembre que la banda izquierda barcelonistas es una multitud improductiva con Alba o Adriano, Neymar y Messi; con dos, dada su calidad, bastan.

El Atlético tuvo su noche de gloria con el Milán, o Milan, que dicen los pretenciosamente ilustrados – deberían seguir hablando en italiano a continuación cuando lo llaman de esa manera, igual que los estultos del hat-trick en inglés -. Y bastó que sus legionarios jugaran a tope de sus posibilidades y un poco de suerte, porque de otra manera sería imposible dadas sus características reales. Los colchoneros cuentan con un medio que corre más que ningún otro del mundo, con el ‘metrónomo’ en la mano, Gabi, aunque no lo parezca. Y con dos ayudantes, Koque y Suárez, que aúnan calidad y fortaleza por igual, y unos medias puntas muy diferentes pero igual de efectivos como Arda y Raúl García, que unidos al ‘páncer’  Costa en estado de gracia y a la colaboración esporádica del eficaz goleador Villa, derriban las defensas enemigos a golpes. Si a ello le unimos una defensa rocosa en su centro y dos laterales aplicados que parecen saetas en cuanto pueden, los ex madridistas Philipe y Juanfran, con Courtois, uno de  los mejores porteros de mundo, hallaremos el secreto del bien ponderado Simeone. Todo un portento de equipo con escaso fondo de armario, vivo y con posibilidades en la Liga y en la Copa de Europa.

Es otro ejemplo de la puesta en valor que decíamos. Por el contrario, el técnico argentino del Barça ha menguado el del equipo que pusieron en sus manos. Sobre todo al del espíritu Guardiola, que como bien dice Xavi será siempre incomparable a ningún otro. Con el entrenador catalán Neymar difícilmente hubiera venido, y lo que es más grave, a Thiago nunca lo hubieran vendido. Al hijo de Mazinho se lo llevó él a Munich para hacerlo figura por 15 M de euros; poco dinero en comparación con lo que se mueve en esas alturas; sabiendo lo que podía esperar de su juego y dejando al listillo Rosell ‘enjugascao’ con el brasileiro, sus oscuras comisiones – por decir algo - y sus cosas.


Enfrente, como bien decía mi amigo Pedro, el italiano ha puesto en valor al Madrid haciéndole jugar a campeón, dando cancha a canteranos como Carvajal y Jesé, más su apuesta de futuro por Illarra e Isco, al que tiene que pulir ciertos desmayos; encontrando su sitio al excelente Modric y sabiendo marinear el tirón con el inicialmente lesionado Bale, y con los valores que ya tenían los blancos: su mejor goleador de la historia, Cristiano, el ‘guadiana’ Benzema y la brújula de Alonso, apoyados en el espléndido Ramos, en Marcelo y en sus seguros porteros, Diego y Casillas, más el contundente y alocado Pepe – qué lástima de cabeza, por cierto-. ¿Y para cuándo Morata?  

martes, 11 de marzo de 2014

DE CARDENAL A LA SELECCIÓN ESPAÑOLA CON MURCIA AL FONDO

El Secretario del Estado para el Deporte ha propiciado esta semana un gran debate en la España futbolera y deportiva haciendo una loa al Fútbol Club Barcelona. Y se puede criticar la oportunidad o no de su irrupción comunicativa, incluso es muy discutible su apoyo directísimo a unos personajes que lo dirigen con más sombras que luces, pero lo que dice es incuestionable.

Hay pocos ejemplos, si es que los hay – Cardenal dice que no -, que muevan tanto deporte bajo su marca, ni que sus equipos sean más laureados, si salvamos al Real Madrid en fútbol y baloncesto o al antiguo Liceo Caixa Galicia en hockey sobre patines. O que apoye tanto como sus equipos a sus canteras. Otra cosa es que pague más impuestos que nadie, que eso habría que verlo.

Ahora bien, lo de que pertenece a la marca España es bastante matizable. Efectivamente lo es por cuanto en el mundo compiten como equipos españoles, pero muy a su pesar por culpa precisamente de sus dirigentes y muchos de sus aficionados catalanes, bien cebados por los políticos oportunistas de turno.

Y, finalmente respecto del responsable del deporte español, es impresentable que insinúe la existencia de una conspiración anti Barça con el epicentro claro en Madrid. Menos mal que no ha dicho en el Madrid blanco, pero eso parece desprenderse de sus palabras.   

Cuestión distinta han sido sus diferentes deportistas que han competido sin nada que reprocharles, sino todo lo contrario, con las distintas selecciones españolas. Y como ejemplos tenemos los éxitos del hockey, waterpolo, baloncesto y fútbol, sobre todo. A nadie se le oculta que la gloria de nuestros futbolistas internacionales en los dos últimas Eurocopas del 98 y 2.002, y en el Mundial del 2.000, se basó en gran medida en el estilo de juego del Barça y en sus jugadores. Los Xavi, Iniesta, Pujol, Piqué, Busquets, Pedro, Cesc, o Alba así lo atestiguan. Con su técnico detrás, claro. Y de eso se dio cuenta Luis Aragonés, en primer lugar, y Del Bosque le siguió a pie juntillas. Y dentro de esos deportistas catalanes que han hecho bandera de nuestra selección no podemos olvidar a los baloncestistas actuales Gasol y Navarro, o antaño Epì, que lo dan y  dieron todo por los colores españoles, incluso presumiendo de nuestra nacionalidad en todo el mundo.

Otro vocero habitual y respetado del fútbol, como Valdano, ha dicho que cuando se habla bien del Barça o de alguno de sus futbolistas ejemplares, tipo Pujol, parece que en Madrid hubiera que hacerlo en voz baja. Y en esto, aunque en otros temas sea también perfectamente criticable, lleva más razón que un santo. Y lo hace con algo tan sensato como la grandeza de reconocer los méritos del adversario. Y eso, sin ninguna duda, es patrimonio de los fuertes; de quienes no van por la vida con complejos, vamos. Hacerlo es hacer aún más grandes tus propios éxitos, al tiempo que un ejemplo de excelencia deportiva y hasta humana.

Me emociono cuando veo a Raúl halagando a Guardiola, o cuando éste dice que aquél ha sido el mejor futbolista español. Como  cuando el único balón de oro patrio, el gallego y ex barcelonista Luis Suárez, dice que Di Stéfano es el más grande de la historia. O cuando el atlético  Luis hablaba maravillas de su amigo madridista Paco Gento. Ejemplos hay para todos los gustos, pero éstos son los buenos. Los productos del extremismo forofo son la grasa que le sobra al deporte.

Y llegamos a nuestra Región.  El ‘Efesé no anda muy allá, pero los blanquinegros parece que han encontrado el modo de enderezar su rumbo económico, con Gómez  por fin en el estribo. Pero el Real se encuentra en fase terminal. Ahora sí, su centenaria historia está llegando a término.

Al señor Samper parece que no lo quedan conejos en la chistera, y salvo milagro de algún grupo inversor valiente, pero mucho, su final llegará con ‘la calor’ del próximo verano. Demasiados millones en la gatera  oscura ‘samperiana’ para tan escasos recursos. Al final, el otrora todopoderoso mandamás de la Liga de Fútbol Profesional, que en los años noventa, tras el ascenso del 93 a 2ª A, no quiso meter al Murcia en el Plan de Saneamiento, será el enterrador póstumo del equipo grana.  Quien a hierro mata… Pero ya hablaremos otro día de este triste asunto, con sus palanganeros murcianos por medio. ¡Ay, Señor!       

martes, 4 de febrero de 2014

POR USTED, DON LUIS

Por usted he puesto los nocturnos de Chopín para escribirle,  en lugar de cualquier adagio. Porque con su inmensa figura sólo muere la persona, que no el personaje. Si ya es triste la desaparición de un hombre de su talla, mucho más sería la de su obra. Lo primero es ley de vida e igual para cualquiera; lo segundo  sólo  producto del olvido ignorante que tantas veces nos envuelve. Y es normal que en caliente se aireen los elogios merecidos, pero lo bueno sería que en el fondo de los corazones futboleros de todos  subyaciera el reconocimiento a su inmensa labor.

Luis Aragonés


Por usted, don Luis Aragonés, el césped de los estadios españoles, ese que tanto gustaba respirar, estará mustio muchas jornadas. Y le añorarán quienes tuvieron la suerte de que les dirigiera en sus distintos clubes, y muchos más en la selección española. Sus internacionales salían a competir con la seguridad de que en la banda les respaldaba alguien que había jugado a su nivel, o al de cualquiera de sus rivales, y que nunca escondió la cara. Y que se lo imprimía en la caseta en la charla previa. Un hombre que a fuerza de quedarse casi siempre a medio camino de lo que hubiera merecido, conocía como nadie que competir era distinto a jugar. Para lo segundo bastaba con ciertas cualidades y que te dieran la oportunidad, pero para lo primero eran necesarias muchas más cosas. Un entrenador de letra parda que inculcaba a sus jugadores la otra cara del fútbol; ésa que albergan quienes con suerte añadida conquistan los títulos. Un deportista que jamás diría esa tontuna de ser un ganador, como si alguien fuera siempre lo contrario, o eso mismo. Pero claro, de esos absurdos están llenas las palabrerías de demasiados lumbreras. Y don Luis, por poner un ejemplo, prefería que le llamasen ‘zapatones’ antes que ‘sabio’. Porque él jugó con los pies planos de tanto luchar en diferentes equipos y categorías antes de saborear el máximo nivel, y “sólo sabía que no sabía nada”. Otros, por el contrario, parece que hubieran nacido con una copa en la cuna dictando enciclopedias con la chupeta.

Por usted, don Luis, España rompió su gafe sempiterno y se encumbró con los grandes con el penalti de Cesc a Italia y el gol de Torres a Alemania. Y para eso hubo de echarle al cargo lo que sólo los valientes pueden, desde la inteligencia, haciendo algo tan sencillo y difícil como un equipo, y calibrando sus puntos fuertes y débiles. Y encontró el buen trato del balón entre los primeros, que no la furia ni los figurones, y que en los segundos abundaban los cuentos y cuentistas. Y les dijo a sus seleccionados que miraran a sus rivales con la seguridad de que tenían tanta calidad y categoría, o más, que ellos. Y que compitieran con el único fin de “ganar, ganar y ganar”. Y también  que debían empezar ganándose a los árbitros, dirigiéndose por su nombre o apellidos a sus auxiliares, porque eso también era fútbol. Y les habló de “pasillos de seguridad”; ésos que garantizan los ejes de un equipo: el portero, los centrales, el medio centro,  el pasador y el de los goles.

Y respetó, discrepando, a quienes no seleccionaba. Como en el caso de Raúl, reconociendo cuando se pedía multitudinariamente su llamada que era uno de los mejores jugadores españoles de siempre, pero que el tiempo pasa para todos. Eso lo sabía también mejor que nadie;  amasó su sabiduría con sus errores y los ajenos. Cincuenta y muchos años en activo dan para mucho a un futbolero de cabeza, calidad y raza; por ese orden.

Como detalle estratégico, que no las gilipolleces esas actuales de las jugadas a balón parado, me quedo con su iniciativa del famoso cinco, tres, dos; aparentemente defensivo pero con mucha velocidad y dos laterales extremos, reinventando el contraataque.

Sólo le saludé en un par de ocasiones, pero me habló de él un amigo común y compañero suyo de equipo, el murciano Juan Antonio, con quien  formó delantera en el Atlético  junto a Ufarte, Gárate y Adelardo. ¡Casi ‘na’! Y me lo definió como un heterodoxo hasta en los entrenamientos.

El fútbol español le debe tanto que se debería instaurar un trofeo con su nombre. ¿Qué tal al equipo más innovador?  ¡Qué lástima no verle más en la banda haciendo ese gesto suyo de tocar y tocar con su mano! Hasta siempre, maestro.             

lunes, 27 de enero de 2014

EL FÚTBOL QUE NOS LLEVA

Rememorando aquella estupenda película de unos madereros transportando troncos sobre el Júcar, con un buen Alfredo Landa de protagonista, como siempre; podríamos hablar del fútbol español que nos lleva y nos trae cada jornada en estos tiempos tan absurdos. En cuanto a los clubes, es tan fácil aventurar sus clasificaciones finales que están perdiendo interés tanto la Liga como la Copa. Como alguien decía, no tiene mucho sentido que se enfrenten equipos de 500 millones de presupuesto con otros de unas decenas. Al final serán unas competiciones tan aburridas que sólo habrá cierto atractivo por la cola o por los ascensos de la categorías inferiores.

Afortunadamente hemos vivido unos momentos extraordinarios con nuestra selección nacional, que de tan buenos ya empiezan a cansar también a los agoreros que prefieren ver la botella medio vacía en lugar de medio llena. En cuanto hay un mal resultado, o el fútbol que despliegan nuestros internacionales decae en su brillantez, auguran la vuelta a la mediocridad de la que tanto sabíamos antes. Muchos estamos esperando la llegada del verano para ver competir de nuevo al combinado que nos representará en el Mundial de Brasil, dándole la espalda cada vez más a las jornadas de liga que se suceden monótonamente con la única expectativa de un pinchazo de los grandes. ¡Qué diferencia con aquellas temporadas en las que cualquiera le hacía un roto a los poderosos! E incluso aspirando a ganar los trofeos finales.

Pero quienes tienen la responsabilidad de primar la competencia están enredados en defender causas sonrojantes, como los señores Villar y Tebas pidiendo el indulto del condenado Del Nido, o diciendo que la desigualdad en el reparto de los dineros televisivos no le preocupa lo más mínimo. Lo de este sujeto, Tebas, antaño azote de poderosos y denunciante de chorizos amañadores de partidos, es escandaloso. Que ahora venga pidiendo árnica para un personaje cooperador  del saqueo al ayuntamiento de Marbella nos dice bien a la claras en manos de quién está nuestro fútbol. Tan bajo como el lagrimeo peliculero del expresidente sevillista, quien nunca reparó en fastos para testimoniar el lujo del que se rodeó cobrando facturas falsas. Este sujeto ascendió desde su asesoría jurídica sevilllista al palco del Sánchez Pizjuán con las ansias de señorito andaluz que siempre le ha caracterizado. Como diría Machado, un maestro en refrescar manzanilla y diestro en manejar caballos, en su despotismo de cacique y nuevo rico. Hasta en su buena época deportiva gracias a los buenos servicios de Monchi, que hay que reconocerle, despertaba la antipatía general por sus nunca disimulados aires de estirada y ridícula suficiencia. ¡Llegó a decir que el Sevilla era el mejor club del mundo!

Y lo del Barça es esperpéntico. Como hemos venido anunciando en este rincón del periódico, al final Rosell se ha visto desbordado por sus oscuros manejos del dinero ajeno. Ha tenido que dimitir porque sabe perfectamente que saldrán a la luz mangancias variopintas, no sólo lo de Neymar, que ya lo señalamos hace poco; sino que una vez destapada la caja de los trinques irán saliendo en cadena. Por Brasil no podrá pasar ni en avión a ocho mil metros de altura. Y su sustituto, secuaz suyo también en lo del brasileño, tendrá una presidencia efímera si la justicia sigue su curso. O, de continuar, dará sabrosos titulares diciendo gilipolleces.

El tal Bartoméu, la ha empezado a la defensiva señalando a extrañas manos ocultas, naturalmente madrileñas, como manejadoras del tema Neymar. Otro cantamañanas más subido al carro de los etéreos agravios centralistas para esconder sus carencias, cuando no sinvergonzonerías y otras cosas más impresentables. Pero claro, es lo que les enseñan sus políticos y demás bazofia aldeana que vive de los impuestos de los demás a costa de lo que sea; salvapatrias y redentores de pacotilla con más cara dura que vergüenza.

Y en medio de todo ello la pelota, los peloteros, y los aficionados. Aquélla, redonda como siempre y maltratada por demasiados. Los buenos entre éstos viendo cómo hacer alguna temporada, acorde con lo que ya cobran, para exigir aumento de contrato bajo amenaza de tristeza súbita o su marcha a otros equipos; y los sufridos paganos  cada vez más desesperanzados yendo cada vez menos a los estadios. Si a ello le sumamos la ruina endémica de los clubes tendremos el panorama en el que se mueve nuestro fútbol. ¿No se darán cuenta sus responsables? Yo creo que en su estulticia les da lo mismo.         

miércoles, 22 de enero de 2014

EL BALÓN Y LOS PALCOS DE ORO

El Balón de Oro es una engañifla inventada por una revista francesa para dar lustre a sus paisanos a la menor ocasión, sustraída después por la FIFA con el fin de seguir perpetrando cacicadas a mayor gloria de sus dirigentes. No se explica, por ejemplo, que en tiempos de Di Stéfano sólo obtuviera dos galardones y el gabacho Kopa lo ganara una vez. Como tampoco que  Gento no lo fuera nunca con seis copas de Europa en su haber. O antes Kubala y después Puskas. La única excepción española fue Luis Suárez con un trofeo cuando ya estaba en el Inter, quedándose Amancio sin premio en aquellos tiempos habiendo sido campeón de Europa de selecciones con España en el 64 y por clubs con el Madrid en el 66.

EL BALÓN DE ORO


Más recientemente tenemos el ejemplo de Butragueño y el más flagrante de todos en el caso de Raúl. Que quien sigue siendo el máximo goleador europeo no lo haya obtenido, y jugadores coetáneos suyos como el inglés Owen o el italiano Cannavaro lo posean, dice bien a las claras la seriedad de tal invento. Unas veces se excusan con que determinados futbolistas no han ganado nada ese año con sus clubes o selecciones, y otras que es a título individual, como realmente fue instituido.

Y ya, en el colmo del disparate, veremos cómo los extraordinarios Xavi e Iniesta, habiéndolo ganado todo con su selección y club y siendo catalogados como los mejores centrocampistas del mundo durante varios años seguidos, coincidiendo con sus mayores triunfos; se retirarán sin obtenerlo. O sea, que tampoco es para tanto tal distinción. Que Messi haya sido el ganador varios años seguidos es de justicia discutible, porque si bien con el Barça sí fue el mejor, en su selección bajó muchos enteros. Y es que, sin los citados anteriormente ‘Cascales ya no es Cascales’, como se decía por Murcia hablando de un celebradísimo torero artista local con más sombras que luces. El argentino ha sido, sin duda, el delantero más determinante del fútbol europeo en los últimos años, a excepción del pasado, en el que Cristiano ha sido el mejor. Por eso ha sido de total justicia su reciente galardón. Pero hablamos de goleadores, que no de jugadores totales como otros que sí lo ganaron en su momento.

En ese caso podríamos reiterar a D. Alfredo, y a Boby Charlton,  Cruyff, que lo obtuvo en tres ocasiones, como Platini, aunque con menor recorrido; a Zidane y al desaparecido Eusebio, también más delantero.  Fenómenos que llenaban con su presencia casi todo el campo.

Viene lo anterior a cuento de que realmente debería haber un galardón por demarcaciones y no mezclar churras con merinas. Lo más equilibrado sería premiar al mejor portero, defensa, medio y delantero, dejando como mejor jugador a quien supla con su gran diferencia cualquier comparación con  otros. Y eso, amigos míos, sólo se da de vez en cuando, como es el caso de alguno de los citados que nadie discutiría.

Cambiando de tema, me decía mi amigo Ibarra en la comida semanal de la Peña del Pavo, con esa ironía suya que es un modo de señalar cariñosamente cosas chocantes, que se me notaba mucho el aprecio que siento por el actual presidente del Real Madrid. Y desde aquí aprovecho para aclarar la circunstancia.

El señor Pérez me parece un personaje tan brillante en sus negocios y seguramente a nivel personal, como oportunista en la presidencia blanca. Y no sólo eso, sino que su paso nunca será recordado por haber metido la mano en la caja, como sí se podría decir de otros en ese mismo club y en similares, sino por el brillo mediático y la seriedad que le ha dado a la institución. Otro aspecto también destacable fue sacarlo de la ruina económica anterior cuando accedió al cargo en el 2.000, aunque mucho me temo que su sucesor hallará una bola tan grande como el estadio Bernabéu, que esperemos no sea un socavón de esas mismas dimensiones. Que a  estas alturas, siendo el club mundial  que más ingresa, su deuda ronde los 600 millones de euros – cien mil de pesetas -  es de susto.


Diferentes cuestiones son el uso interesado para sus negocios del  palco merengue y  otros - cosa lícita - o en fichajes y demás lucernarios, y la evidencia de ser el peor presidente de la historia blanca en resultados deportivos; sin comparar el gasto, que sería de escándalo.           

miércoles, 15 de enero de 2014

A BUENOS Y MALOS

Como cuando de críos jugábamos en las calles, ayer pudimos contemplar dos espectáculos bien diferentes con un mismo valor brillando: la intensidad. Y daba entonces igual quién hacía de quién. Niños policías y niños ladrones con idéntica ilusión en el juego. Buenos futbolistas y también menos lucidos con el denominador común de buscar el triunfo a base de ilusión, de lucha y momentos de juego excelente. Y en todas esas facetas se puede brillar si se ponen en juego los argumentos propios, pero sobre todo la intensidad citada.

El sábado, tanto en el Alfredo Di Stéfano como en el Vicente Calderón se vieron unos jugadores intensos en el juego, sin reservas, desde perspectivas distintas y valías diferentes, y con dos árbitros muy dispares: uno malo-malísimo y otro muy bueno.

Los futbolistas del Real Murcia hicieron un partido excelso sobreponiéndose a las circunstancias nefastas del horrendo arbitraje de un impresentable vestido de negro, pero desnudo de cualquier atributo que explique cómo le dejan ser juez de un partido de fútbol. No recuerdo su nombre ni tampoco me importa, porque de personajes así lamentablemente está sobrado nuestro fútbol. Se suele remarcar lo difícil que es arbitrar, y es cierto, pero hacerlo tan mal es aún más complicado. Echar a dos jugadores del mismo equipo en los primeros veintitantos minutos, en dos jugadas harto discutibles, sólo está al alcance de un indocumentado que, además, hace gala de ello con unas maneras de dictadorzuelo de opereta. Y los granas supieron hacer su partido adaptado a tales desgracias originadas por un árbitro que es una desgracia en sí mismo. Y lo hicieron con juego, intensidad y la ambición de ganar un partido que afrontaron durante setenta minutos con dos menos y un gol por abajo; y casi lo logran. Enhorabuena a los profesionales que ayer dejaron en Madrid un partido para el recuerdo.

En el Calderón vimos a los dos mejores equipos de la Liga hasta ahora con la misma intensidad y rachas de buen juego, cada cual desde sus excelencias. Los blaugranas tocando y los rojiblancos con una velocidad suprema. Y, además, tuvieron y tuvimos quienes disfrutamos del partido a quien es seguramente el mejor árbitro español de primera división. Y de los mejores que recuerdo en mis más de cincuenta años viendo fútbol de un modo consciente. Matéu Lahoz deja jugar al fútbol y tiene eso que se llama autoridad, porque además del poder que le da su papel en el terreno de juego lo ejerce desde la norma y la comprensión de lo que es un juego de choque. Es desesperante ver a otros trencillas que a la menor disputa con alguien en el suelo disparan con el pito como los malos de las películas sus pistolas. Y mucho más rápido si el que cae es un defensa acosado por un delantero. El resultado de los buenos arbitrajes es que propician más tiempo de juego real y una rapidez en el juego que otorga al fútbol su máxima belleza. Por eso los primeros sorprendidos son los futbolistas, que acostumbrados como están a los conciertos de pito desafinado de tanto mal árbitro, se quedan parados en cuanto alguno de ellos cae al suelo en la disputa de un balón. ¡Qué delicia ver partidos pitados por jueces de juego que dejan jugar!

Aunque hubo escasas ocasiones de gol, el Atleti y el Barça nos brindaron un partido estupendo. Y no sólo por su intensidad, sino porque adaptaron sus excelencias técnicas a las exigencias de aquélla, viéndose algunas jugadas extraordinarias de jugadores igual de extraordinarios. Y al final se dio un resultado justo a tenor de los méritos de unos y otros. Ninguno de ellos mereció perder y, sin embargo, sí ganar. Así que empate y punto.

El beneficiado de tal circunstancia será el Real Madrid si logra ganar al Español. La Liga se pondría en un pañuelo, dotándola por arriba del interés que los despachos le niegan con un reparto de los dineros de la publicidad televisiva también malo-malísimo, por injusto y favorecedor en extremo de culés y merengues.

Supongo que los madridistas que vieran el partido acabarían muy satisfechos con el empate, pero alguno de los que aman el fútbol de cantera también tendría el disgusto de ver a dos magníficos laterales: Juanfran y  Filipe Luis, dándolas todas con los colchoneros habiendo salido de las bases blancas. Y ambos, por cierto, internacionales con sus selecciones. Ahí está la mano de un gran entrenador: Simeone.           

martes, 7 de enero de 2014

AÑO NUEVO Y FÚTBOL VIEJO

Poco cambiarán las cosas en este año que ahora comienza. La única ilusión nueva será el Mundial de este verano, con nuestra laureada selección defendiendo el título.


Por la Liga de primera ya sabemos el cuento. El Barsa y el Atlético se disputarán el campeonato, con un Madrid esperando algún fallo de los anteriores para aspirar como mucho al segundo puesto, según marchan ahora las cosas. Los azulgranas continúan sólidos con sus estrellas atacantes Messi y Neymar casi en reserva, mientras que los de la segunda fila, Pedro y Alexis, les han cogido el relevo y el gusto en cuestión de goles siendo los máximos realizadores del equipo a mitad del ejercicio. Con tales argumentos parece difícil que tropiecen teniendo en cuenta que su fabulosa media le sigue funcionando como un reloj y que en la defensa, recuperado Valdés, no deben tener muchos problemas; con Montoya y Bartra cada vez más asentados supliendo estupendamente a los supuestos titulares Alves y Mascherano o Pujol.

El Atlético no baja el pistón, y aun tirando de garra por encima del buen juego que también lucen en ocasiones, parece que le han cogido el tranquillo a ir de colíderes y se dejan la piel en cada envite. La única duda es su escasez de goleadores en cuanto a número, que no en efectividad. Si Costa sigue en su excepcional momento de juego, tanto en goles como en colaboración con el conjunto y abriendo el área a sus compañeros, se mantendrán ahí, incluso con creces, si Villa recupera el olfato que siempre le ha distinguido y Adrián se entona.

 Lo del brasileño hispano sería, además, una gran noticia para Del Bosque, que no anda muy sobrado de delanteros en estado de gracia. Ojalá continúe don Pedro también metiéndolas en el Barça para que el gol no sea la debilidad en Brasil. Sin olvidar a Negredo, que anda por la Premier dándolas casi todas, o a un intermitente Torres que puede ser otra opción si Mourinho le da el sitio perdido. Soldado es quien menos posibilidades tiene por jugar a un nivel menor su equipo.

Por el Madrid hay luces y sombras. Por las primeras la eclosión de Jesé es una magnífica noticia siempre y cuando Ancelotti le dé la confianza suficiente haciéndole titular ya sin ninguna duda. Entre el canario y el ‘guadianesco’ Benzema no debería tener ninguna. Aunque reconozco que me pueda perder la querencia por los futbolistas jóvenes, a ser posible españoles, ahora mismo la progresión del canterano debería primar sobre la perenne espera de la calidad del gabacho. Pero claro, eso siempre que el ‘mánager’ de los fichajes deslumbrantes, el señor Pérez, no imponga lo contrario con su mimado francés. Ahora debería estar en otras lides, porque las sombras de su equipo empiezan con la cuestión de los dineros de las renovaciones y las exigencias de otros de segundo o tercer nivel, que han visto como con Bale se han roto las costuras de las fichas contenidas desde la única excepción de Cristiano. Y eso es un asunto tan grave como para poner en peligro algún éxito de esta temporada. La Copa de Europa es donde le veo más posibilidades si eso se supera y sus tres estrellas, los dos citados más Alonso sin olvidar a Ramos, aúnan sus esfuerzos sin reticencias en el empeño. Lo del donostiarra se puede complicar porque es muy goloso  negociar un fichaje en su condición de libre para la próxima temporada. Y las cuentas son fáciles. Teniendo en cuenta sus ficha anual, si pide a cualquier club una mejora de aquélla y encima solicita sólo la mitad de lo que valdría un traspaso suyo en el mercado, quince o veinte millones de euros, la cosa está clara. Le quedarían dos o tres años de fútbol a un buen nivel pero ganaría en esos años más del doble que en el Madrid, como poco. Así que D. Florentino tendrá que rascarse la cartera, con el riesgo de que a continuación vengan los otros damnificados de su clase con el cartelito de ‘la tristeza ronaldiana’; ustedes me entienden.

Y a nivel regional, el Murcia, como antaño, con peligro de desaparecer pero ahora con unas deudas insalvables. Pero siempre habrá un Murcia para sus sufridos incondicionales. Hay demasiada y buena afición para eso. El Cartagena en el mercado, con una buena situación deportiva, y por Lorca triunfando contra pronóstico ¡Toda la suerte del mundo a los tres! Hará falta.

jueves, 2 de enero de 2014

CARTA A LOS MAGOS

No se trata de volver a la edad de los sueños infantiles,  sino de desear a quienes mueven los hilos de los sentimientos deportivos que intenten cada día un mundo mejor. La auténtica magia.

Por eso me acuerdo en estas fechas de presidentes, técnicos y deportistas, sin olvidar a los informadores, que sean más ecuánimes en sus actividades o, simplemente, mejores personas. Y eso nos lo deberíamos aplicar todos.

 Al presidente del Barça habría que pedirle que deje de agitar banderas separatistas utilizando a su equipo; detrás de tales inquinas subyace demasiadas veces la paz de los muertos. Y no hable de eufemismos. No sería difícil hacer una relación cuantiosa de cuantos han caído realmente detrás de alguna bandera por ir de carne de cañón desde su ingenuidad, sin percatarse de que quienes les empujaron a ello nunca dan la cara, limitándose a azuzarles a ellos como  ladradores para luego venir a por la cosecha. Y ahí habría que mirar a los políticos irresponsables en su criminalidad en cualquier época que miremos. Y si alguno sufrió las consecuencias de sus actos fue tras huir primero para ser cazado después. No sé si me explico. Pero los que lanzó al infierno no podían huir, eran los tontos de aquel bote; la política para quienes viven de ella, que al menos lo dicen.

Rosell

Y ya de paso, al señor Rosell, rogarle que estuviera en el cargo por amor a unos colores y no, como parece su caso, para abundar en su bolsillo. Pero ya sé que solicitar esto es otra ingenuidad más.

Al del Madrid, a quien hay que felicitar por su grandiosa decisión de largar de una vez a los impresentables ‘Ultrasur’, también cabría pedirle que se decidiera por una vez a presidir con criterios futboleros en lugar de hacerlo mirando por sus intereses particulares. De esa manera veríamos jugar más a sus canteranos que a otros fichados para lucir cromos en sus negocios. Pero también sé que esperar tal bendición del señor Pérez es otra utopía.

A Guardiola lo dicho sobre la mezcla de la política con el deporte. ¡Qué desperdicio! Con el aprecio de tantísimos por su enorme caudal futbolístico tanto de jugador como mucho más de técnico y viene ahora con cuentos llorones de pertenecer a un ‘pequeño país…’ Otro que no ha leído historia. Y es que, como diría Jaime de Armiñán a través del recordado Paco Rabal en ‘Juncal’, nadie es perfecto.  Por eso tal vez muchos no crean que su extraordinaria humildad en cuantas declaraciones hace sea cierta. Si hubiera que hacer un listado de agravios en España respecto al poder del Estado Central, ¿qué no podríamos decir los murcianos?, por poner un ejemplo. Allí, en su Cataluña natal han sido siempre unos privilegiados, y lo siguen siendo, por mucho que se puedan compartir algunas de sus quejas por lo que tienen de verdaderas insolidarias otras regiones, donde miles de sus ciudadanos viven del cuento pagado por el resto de contribuyentes españoles.  

Pero en todo caso, habría que ponerle a este magnífico técnico  ante la dolorosa contradicción de cualquier chaval con una camiseta suya o de cualquier jugador blaugrana, de la región española que fuere, siendo insultado por aquéllos a quienes ellos dan alas para tal disparate por el mero hecho de no ser catalán.  Para llorar.

A quien ya no está con nosotros, pero quiere seguir estando, Mourinho; le pediría que se deje ya de chorradas, como la de que es el mejor técnico que ha tenido el Madrid, ¡que vaya tela!, producto de su frustración por el fracaso global cosechado en él, y se dedique a dirigir a sus equipos con algo más de humildad y menos crispación. Su política de que quien no está con él es su enemigo debería saber que genera actitudes extremadas de demasiados seguidores con la ignorancia por bandera; con el consiguiente peligro.

A ciertos informadores les rogaría que dejen de astillar para el gran circo que montan las declaraciones de deportistas que ni por asomo han dicho lo que ellos proclaman. Y es que, al contrario de en la guerra, en el deporte no debería valer todo.

Y ya, pero esta vez a los Reyes Magos de verdad, habría que pedirle que los clubes regionales alcancen sus objetivos al final de esta campaña, porque de otra manera: ¡largo me lo fiais, amigo Sancho!


Y a nuestros queridos lectores, desearles  mucha suerte en el nuevo año. Ahora y siempre.
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