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miércoles, 8 de noviembre de 2017

EL MAL ROLLO DE ZIDANE


“Ya roncan los rufianes al sonar la despierta, ávidos con sus dagas, torva mirada negra…”. Sí, si no logra enderezar el rumbo a tiempo, se avecina el amanecer en el que Zidane andará su último trecho blanco; en los aledaños del Bernabéu ya se escuchan los trajines de la erección patibular. Después expondrán sus restos en el funesto rollo futbolero de los cesados, como en la Edad Media se exponían los de los malhechores ejecutados en las entradas de los burgos para dar ejemplo, en forma de mil explicaciones tertulianas sobre sus fracasos y carencias.
La memoria del fútbol es corta y en el español aún más efímera. Para muchos madridistas, hasta septiembre era Dios y ahora Lucifer. Ha bastado un mes y  medio de penurias goleadoras para que el aura mesiánica se le haya enroscado al cuello cuan soga patibularia. Un año y medio de triunfos extraordinarios sin precedentes, al albur de media docena de partidos malos. Así es este deporte. Cuanto más te quiero más te mato. Un tobogán de locos. Pero bendita locura para tantos millones de aficionados por todo el mundo.
Zidane cultivó con éxito el jardín que ahora le devora, tras heredar el enésimo erial deportivo de don Florentino. Un equipo plagado de medias puntas, al gusto del amo, que ahormó dotándole con la solidez de Casemiro en el medio centro, su inicial apuesta visionaria, liberando a Kroos y Modric del penúltimo marrón defensivo; circunstancia que esbozó su antecesor Benítez sin perseverancia ni convicción. De esa manera, los laterales Carvajal y Marcelo podían subir al ataque con más libertad y  Ramos ejercer con menos preocupación su tendencia a distribuir juego desde atrás, y acudir con asiduidad al remate, así como Varane, aparte de acercar al alemán y al croata al área contraria con el peligro añadido de su indiscutible clase. Un peón estratégico fue suficiente para encajar los alfiles y caballos propios en el tablero contrario, propiciando de paso más lucimiento a los puntas; ahora tres, ahora dos —incluso hasta el barullo si la necesitad apretaba— en función de las esporádicas disponibilidades de Bale o las irrupciones desde el banquillo de Vázquez, Isco, Asensio y Morata, fundamentalmente, con James, Nacho, Pepe, Kovacic, Mariano y Danilo de bomberos.  Después puso en liza a todos los secundarios, su segundo gran éxito, y ganó partidos claves en un final de temporada catártico, donde afloraron sus enormes cualidades como gestor de recursos y egos, cuidando hasta la delicadeza a los tenores blancos: Cristiano, Benzema y Bale; su tercer acierto enorme. En resumen, una gestión valiosísima con dos Champions consecutivas y una Liga en medio, al margen de otra media docena de trofeos mundiales menores. En menos de dos años es imposible mejorarla.
Pero como en el fútbol el hoy es ya antes de ayer, henos aquí con su cabeza más cerca del mal rollo que del reciente laurel, y en lontananza cabalgan amenazantes los apocalípticos con sus relucientes guadañas en ristre. Incluso ya suena un posible sustituto, al parecer nuevamente del gusto presidencial, Pochettino, que ha podido ser el brazo ejecutor del francés. Sus dos partidos dirigiendo al Tottenham, con un merecido empate en el Bernabéu y una gran victoria en Wembley, pueden pasar a la historia agridulce blanca; descabalgados, pero con el fichaje en ciernes del técnico argentino y el del inglés Kane, que en efecto es bastante más que un eficaz goleador.
Es cierto que Pochettino en Europa y Machín en Liga , el técnico del Girona, le dieron un repaso táctico a Zidane, por encima de la actitud de algunas figuras inapetentes, pero también que el francés suele aprender rápido de los errores. Supongo que no volverá a desarmar al equipo con solo tres defensas, dejando al descubierto tanto las carencias de Casemiro de central único como las del equipo sin él mismo de medio centro, y liberará a Cristiano de jugar encajado entre los centrales rivales sin espacio para explotar su potencia con unos metros de margen de maniobra. Marcará goles siempre, pero los siete u ocho que debería llevar más en esta liga seguramente explican parte de los mismos puntos que el Barça le lleva de ventaja.
Yo no daría por muertos a Zidane ni al Madrid, aparte de la magnífica trayectoria del Barça con el pronto ilustre Valverde al frente. Tan importante como la superación de su fracaso agosteño frente a los blancos y la sordina respecto al enrarecido entorno. ¡Ahí es nada!       

  

jueves, 5 de junio de 2014

LAS RESACAS DEL FIN DE CURSO

De la temporada recién acabada podemos concluir tres evidencias: el Barça necesita refundarse, el Atlético mantener su base y reforzarse y el Madrid no creérselo.

Los blaugranas han tenido alguna posibilidad de éxito, como la temporada anterior, mientras les duró la inercia de la etapa Guardiola, herencia “laportiana”.  En cuanto quisieron cambiar el paso en busca de un protagonismo directivo con el fichaje estrella de Neymar se enredaron en sus egos, y seguramente en sus carteras oscuras, llevándose por delante el éxito y la excelencia deportiva junto con el presidente interrumpido Rosell.  Ya avisamos de la llegada del momento en que no podría pasar por Brasil ni subido en un avión a ocho o diez mil metros de altura.

El Barça ha sido siempre un club diferente, por eso hablamos de su necesidad de refundación, ya que si fuera atendiera solo a su faceta deportiva le hubiera ido bastante mejor a lo largo de su historia. Y me refiero a algo más que a su nefasta faceta politiquera. Los culés han vivido tradicionalmente de cara a la galería puntual, mirándose en el espejo de los grandes fichajes y de los triunfos efímeros – las Copas del Generalísimo o del Rey, por ejemplo -, mientras el Madrid lo hacía en el de los éxitos que vertebraron su reconocimiento como mejor club del siglo XX; Ligas, también copas domésticas y copas de Europa, aparte de otros galardones mundiales.

Esa lamentable historia la cambió Guardiola y su equipo de colaboradores, con el apoyo más obligado y oportunista que otra cosa de Laporta, pero fundamental, meritorio, alabable y decisivo sin ninguna duda; y los barcelonistas vivieron su etapa dorada mandando en el orbe futbolístico durante varios años seguidos. Algo similar al lustro mágico del Madrid de Di Stéfano de hace tantos años, y superior si tenemos en cuenta su repercusión en la coronación de la selección española también como la mejor del mundo coincidiendo con una buena parte de esa etapa culé.

Y para refundarse necesitará algo más que el fichaje de Luis Enrique y media docena de jugadores. El veneno está dentro. En sus cimientos actuales.  En su cabeza, en su base y en su seno. En su directiva, en parte de sus aficionados más catalanistas y en su plantilla. Bartomeu, con su gente, debería dar un paso atrás y seguir a quien ganó las elecciones y luego hubo de huir; son cómplices suyos. Los del minuto 17 que no perdonan ni que Pujol haya puesto a su hija el españolísimo nombre de Manuela deberían hacerse mirar su gilipollez congénita; cada día echan están más en su estrecha tribu estelada, echan a más buena gente y se ganan más enemigos. Y en el vestuario anida la división producida por el asunto Neymar. La envidia y los rencores por la lujuria económica de su fichaje necesitan un golpe de timón que saje el pus acumulado desde que se conocieron los entresijos de los mangoneos. Y eso no es nada fácil. Messi y su gente contra el brasileño y sus circunstancias, todavía con pocos apoyos internos. Uno de los dos sobra. La historia de los clubes está llena de situaciones parecidas.

El Atlético deberá arar con sus bueyes de siempre: hacer una plantilla nueva cada dos o tres años. Es su sino eterno, de ahí sus males y sus pupas en forma de escasas luces y muchas sombras. Al rico panal de sus mieles actuales acudirán los poderosos con sus carteras brillantes para club y jugadores. Y como ha ocurrido siempre también, la lujuria económica –como decíamos del vestuario culé en otros temas – es la que más adicción crea.


Finalmente, el Madrid haría bien en mantener los pies en el suelo; el éxito reciente de tamaña institución no puede basarse en dos minutos de fortuna: los que le posibilitaron ser Campeón de Europa. Hemos criticado y lo seguiremos haciendo que el señor Pérez haya “barcelonizado” al Madrid basando su política en grandes fichajes sin crear antes una identidad de equipo. Hasta el punto de parecerse tanto sus diez años largos de mandato a la vieja realidad culé señalada. El Madrid gana más por la calidad individual que por un estilo definido de juego. Y eso le hace irregular y poco fiable. Por eso ganó con suerte en Lisboa cuando debió hacerlo con holgura en el tiempo normal; los colchoneros llegaron claramente disminuidos a esa cita. Un mes antes hubiese habido desbandada por fracaso colectivo blanco.

lunes, 19 de mayo de 2014

DE PUPAS A CAMPEÓN

Estuvo a punto de ser de nuevo el pupas y darle la razón a la historia. El Atlético, sin embargo, ha tenido que ser campeón hasta el último minuto superando adversidades como que se le lesionen sus dos jugadores más emblemáticos sobre el campo en los primeros minutos. Y que a Alexis, un jugador del Barça más alocado de los últimos diez años, le saliera un golazo irrepetible. O que un otrora aliado del gol como Villa viva ahora un romance estéril con los palos.

Barsa - Atlético


Y menos mal que le pitó un árbitro que deja jugar, porque si lo coge cualquiera de las medianías que sufrimos no le deja pasar del medio campo. Me refiero a quienes confunden el fútbol con otros deportes donde el choque es falta. Matéu Lahoz es un grandísimo árbitro. De los pocos que no pitan en cuanto un delantero acosa a un defensa, como tampoco lo hacen los demás cuando es al contrario. Que parece que los defensas pueden empujar por detrás con el cuerpo y los delanteros ni rozarles a ellos. Y tampoco sanciona los cuentos, de los que algunos jugadores con más nombre que resultados como Neymar son campeones. Y tampoco se deja influir por el ambiente; a cualquier otro se le hubiese visto el plumero enseguida con las noventa mil gargantas contra unos centenares. Le bastó poner orden con varias tarjetas, la primera para Piqué, y ahí se acabó la historia. Y eso que a Messi pudo echarlo por desconsideración si le hubiese sacado una primera, que se ganó con una entrada por detrás impropia de su categoría. Pero en fin, estuvo por encima de los propios jugadores y del partido enarbolando la bandera de la serenidad y el buen juicio en sus decisiones. Enhorabuena al árbitro valenciano.

Pocas veces ocurre que el campeón de liga contenta a las dos mayores aficiones españolas, las merengues y las culés, y esta ha sido una de ellas. El Atlético ha concitado el consenso general de que ha sido el justo campeón de la Liga 2013/14, y como los grandes toreros que ponen a todos de acuerdo con una faena portentosa recibe el aplauso de la afición española. El público del Nou Camp puesto en pie al final del partido aplaudiendo a los colchoneros, disfrazados de amarillo por otra tontuna más de las muchas que abundan en nuestro fútbol, es un ejemplo de esa simpatía que  ha despertado el equipo de Simeone. Un equipo que les apeó de la Copa de Europa y que les ha ganado la Liga en sus barbas. Enhorabuena también a los aficionados blaugranas por esa lección de señorío, o de seny si lo prefieren, que a algunos nos no chirría para nada su lengua materna.

El Atlético de Madrid ha sido el justo campeón sencillamente porque ha sido el más regular y eso es lo que premia una competición liguera. Desde estas páginas hemos analizado muchas veces las razones de su éxito destacando sobre todo su espíritu de equipo y su enorme capacidad de lucha. Esas virtudes y la excelente preparación física demostrada por sus pilares fundamentales, junto con la humildad, son las claves. Y, como adorno final, quizás cabría decir aquello de que ha ganado el Atlético de Hombres. Porque ninguno de sus nombres, con las excepción del técnico, se recordarán cuando pase un tiempo. Este Atleti será siempre el de Simeone. Como el de la final perdida frente al Bayern fue el del gol de Luis más que el del churro a Reina; se recuerdan más las cosas positivas, afortunadamente.

Realmente es difícil destacar a ningún  jugador sobre otros en este equipo. Lo fácil es hacerlo con Costa o con Courtois, pero no podemos olvidarnos de Godín y Miranda, o de los exmadridistas canteranos Filipe y Juanfran, o de Koke y Gabi, o de Tiago y Suárez, o de Arda y Raúl García. Ni de las aportaciones puntuales de Villa, Diego, Adrián o de quienes menos han jugado. Felicidades a todos los colchoneros; se las merecen.

Y el sábado espera el Madrid con todas las velas encendidas a su santuario; si no ganan la décima ha amagado el señor Pérez con dejar el club. Y es que lleva gastados cerca de mil millones de euros para lograrla por fin después de echar a Del Bosque por “antiguo” tras ganar la novena. Sí, sí, ¡ciento sesenta mil millones de pesetas! ¡Qué disparate!

En fin, suerte y que gane el mejor.       

martes, 6 de mayo de 2014

LO QUE EUROPA NOS DEJÓ

No ha podido ser más elocuente el dictamen europeo tras el enfrentamiento de cuatro equipos con estilos muy diferentes: velocidad, toque, intensidad y defensa acumulada.

Al Madrid de la velocidad se le une, como consecuencia, el de la anticipación tanto en defensa como en la media y en ataque. Y, claro, si a ello le unes la efectividad de sus delanteros estamos ante un equipo difícilmente batible. Cuando un defensa es capaz de anticiparse no necesita hacer faltas y, además, sale con el balón jugado y crea superioridad en el medio o arriba. Es lo que le hemos visto en estos dos últimos meses a los Carvajal, Ramos, Pepe (Varane) y Coentrao.

Ancelotti


Ancelotti ha conseguido que sus jugadores mantengan una extraordinaria forma física – de ahí la velocidad y anticipación - y puedan jugar sin balón continuamente, lo que les otorga el plus de la excelencia cuando son capaces de unir esta cualidad a las anteriores. El único punto débil es su excesiva dependencia de un medio centro como Alonso, con sus años y sus heridas de guerra, lo que le hizo perder algunos puntos en la liga en el tiempo que estuvo ausente y hasta que no recuperó la forma, que ahora son determinantes. De no ser por ello tendría la Liga en su mano.

Lo anterior no es quitar méritos al campeón de la intensidad regular, el Atlético, que ha aprovechado al 120 % sus posibilidades. Ahí radica el magnífico trabajo de Simeone y sus ayudantes, junto a la gran entrega y profesionalidad de los componentes de una plantilla donde brillan los hombres por encima de los nombres. En Europa, además, han acrisolado sus virtudes sin perder ni un solo partido en la competición más exigente y se han plantado en la final eliminando al Barça del toque, pero romo, y en semifinales a un zorro especulativo como Mourinho, que no alberga problemas para jugar con siete u ocho defensas tanto dentro como fuera de su estadio. Desde que se le apareció la virgen eliminando al Barça de Guardiola hace años con Eto’o de lateral izquierdo en el Nou Camp, tras una victoria injusta en San Siro con un tercer gol en escandaloso fuera de juego, quiere hacer del autobús bajo el larguero virtud y así le va. Tiene la suerte –bien buscada por él, sin ninguna duda - de entrenar a grandes equipos con enormes jugadores y ello le permite optar siempre a los títulos, pero cuando le ponen en sus manos una plantilla para mayores logros deportivos y espectaculares el asunto se tuerce. Afloran los nervios, las excusas, las disensiones, etc., porque es incapaz de imaginar un fútbol bonito a la par que efectivo. Y mucho menos si no tiene el protagonismo absoluto del invento. En el Chelsea echó a Mata, echará a Torres y a cualquiera que no le haga la ola incondicionalmente.

Simeone, al contrario, felicita efusivamente a sus jugadores en el triunfo y se responsabiliza del fracaso. Como ha hecho Guardiola en la eliminatoria perdida de su Bayern con el Real Madrid. Al término del tsunami blanco del uno cero, cero cuatro – nuevo prefijo para llamar a Alemania, que dirían los cachondos -, y del baño de efectividad no exenta de un gran plasticismo rayano en la belleza eléctrica de un rayo en la noche oscura bávara, el técnico catalán, y por ello tan español como cualquier otro a pesar de tanta tontuna galopante, reconoció que se había equivocado. Algunos, sin ejercer de técnicos, aún no nos explicamos su manía de jugar con el alemán de apellido raro de medio centro, cuando es un volante ofensivo, dejando a un especialista como Javi Martínez en el banquillo.  En cuanto lo puso ahí en la segunda parte de ambos partidos la efectividad del contraataque blanco bajó muchos enteros. Pero él lo ve más como central y así le ha hecho jugar en la liga alemana. Claro que por delante le ponía a un todoterreno como Lahm acompañado de un extraordinario Thiago, que esperemos que se recupere bien para el mundial; ¡vaya un jugadorazo! Pep quiere que su Bayern juegue como su Barça, pero el toque sin gol – le faltan Messi e Iniesta – es como “el don sin din, capullos en latín”, que se dice por nuestra tierra.

En Lisboa puede ocurrir de todo. Además de ser un solo partido, la intensidad y la velocidad serán determinantes. Y en eso los dos madrileños son los campeones indiscutibles. 

lunes, 28 de abril de 2014

TRES ESTILOS Y UNA PENA

Con el final de la temporada se van también algunas ilusiones para retornar en la próxima, y un buen hombre para siempre.

Tito Vilanova


Tito Vilanova nos ha dejado el sabor triste de su propio semblante y la certeza absoluta de que en la enfermedad, en las desgracias y en la propia muerte todos somos iguales; circunstancia que olvidamos con demasiada frecuencia. Si la tuviéramos presente tal vez nos fijaríamos más en lo que nos une a quienes consideramos rivales que en las diferencias, que, en todo caso, deberían ser enriquecedoras en lugar de bombas para tirarnos unos a otros. Es fácil el halago a quien se muere, y hasta la disculpa de viejas disputas, pero también una buena lección para el futuro si somos capaces de aprenderla. Lo hacemos desde la comprensión piadosa. Sería muy bueno que fuéramos capaces de comprender a quien tenemos enfrente sin necesidad de piedades, sino con generosidad e inteligencia. Ante el dolor todos somos iguales y en la dicha debería ser igual. Pero somos humanos y en esa cualidad anidan nuestras flaquezas. Desde tal realismo, nuestra oración y recuerdo para quien supo ser una figura desde un segundo plano. Y también batir un record de puntos en su Barça en la liga que ganó al Madrid de Mourinho, quien ha tenido un rasgo de reconocimiento en su desaparición que le honra. Cunda este ejemplo del portugués y descanse el catalán en paz para siempre.

Hablando de diferencias, el Atlético, el Madrid y el Barça ejemplifican tres ideas de fútbol distintas: la intensidad, la rapidez y el toque. Y cada una de ellas necesita desde su excelencia de las otras.

El Barça de Pep y Tito, el más grande de todos los tiempos hasta el punto de convertirse en el mejor equipo de la historia en vistosidad y resultados, como afirmaron los grandes del fútbol mundial, unía a su toque y posesión una intensidad en la recuperación y una velocidad en los metros finales que le hacían imbatible. Cuando ha perdido la rapidez, en especial sus estrellas,  se ha convertido en un equipo previsible y anda purgando los males del poderoso venido a menos con poco que rascar en ninguna competición.

El Madrid de Ancelotti, por el contrario, tiene el mérito enorme de haber superado la etapa gris de los últimos años; a un juego ramplón se unía un estado permanente de crispación a todos los niveles con la salvedad de los chispazos de sus buenos futbolistas, en especial los de Cristiano, el mejor goleador de su historia. Y, además, ha consolidado su defensa con aportaciones como las de Carvajal y Nacho, más la mejor versión del controvertido Pepe y del discutido Coentrao en la recta final. Ramos sigue en buen nivel y el debate en la portería, otra nefasta herencia del técnico anterior, ha sabido el italiano llevarlo a buen puerto avalado por la evidencia de que Diego y Casillas son dos grandes porteros, además de dos enormes profesionales. Las sombras blancas han venido con los altibajos de Alonso, que cuando juega bien le da al equipo el equilibrio del que carece con sus ausencias. Lo que le falta al Madrid para ser fiable fuera de casa, que ahí radica su punto más débil, es que Illarra, Isco o Modriz se afianzaran en el mantenimiento del balón y no fueran a veces dos autopistas por las que los medios contrarios llegan al área propia con facilidad.

El estilo del Atlético pasa por la máxima intensidad siempre, y en cuanto le falla en algún punto es un equipo competitivo sin más que no podría aspirar a todo. Ese es el gran mérito de Simeone, hacer un equipo sin necesidad de estrellas. Porque los blancos y los culés en un mal partido tienen en los fogonazos de sus estrellas la válvula de escape. Los colchoneros, sin embargo, o están todos a tope o mal asunto. Sus figuras, Costa y Koke, por ejemplo, quizás no fueran titulares indiscutibles en sus dos rivales. Estoy deseando ver al brasileño-hispano con nuestra selección en Brasil.


A Guardiola, algún ilustre le critica en Munich su estilo, pero seguramente no haya caído en que su libreto es para varios años y no para una temporada. Si cuajara y en poco tiempo tuvieran a media docena de canteranos entre los mejores del mundo, y por lo tanto con escasos grandes fichajes, habría que oírle. Pero ese estilo necesita, como todos, el adorno de los trofeos.          

miércoles, 16 de abril de 2014

EL BARÇA HA LLEGADO ADONDE IBA

El equipo que asombró al mundo tanto con su juego de conjunto como por sus individualidades se ha ganado a pulso su situación actual. Y necesita, además, un aclarador porque sus aguas bajan demasiado turbias. No se ve nada claro en los despachos ni en el vestuario. El Barça ha sido en muchos estadios una caricatura de sí mismo. El mismo dominio de antaño pero sin pegada. El mismo cuerpo pero sin alma. El mismo nombre pero sin hombres. Ya, ni el blaugrana es su color. En la senda desaforada de los políticos que lo pastorean con oportunismo desvergonzado muestran sus dirigentes sus carencias entre balidos; salen al campo con los colores de Cataluña pretendiendo simbolizar a una región en la que juegan docenas de equipos a quienes no representan para nada, y molestan de paso a docenas de miles de seguidores que tampoco sienten esa bandería.  


De aquel equipo cuyo juego sonaba como la mejor orquesta imaginable de la historia nos ha quedado una banda para “el chocolatero”, con todos mis respetos, que ha tirado por la borda sus dos máximos objetivos: Liga y Copa de Europa.

La pedrea puede ser que como los mimbres están y no se les habrá olvidado jugar, les salga un buen partido contra el Madrid en la próxima final de Copa, como ya ocurrió en el Bernabéu hace poco. Pero esas milagrosas reapariciones son escasas. Que le pregunten a los toreros. Y el Barça parece eso, un viejo maestro necesitado de reaparecer por obligación inconfesable; detrás siempre está el bolsillo.

Las causas del bajón barcelonista, que no desastre, siendo finalistas de copa, cuartofinalistas de Europa y yendo terceros en liga; son varias. Ya decíamos el año pasado que hasta los mejores motores necesitan mantenimiento y actualizaciones sucesivas, y su primoroso sistema de juego se ha gripado por falta de guía desde el banquillo. La falta de innovación y de capacidad para imaginar alternativas ante rivales que se le cierran atrás con mucha disciplina, oponiendo la intensidad a la exquisitez, es una de ellas. La pérdida de motivación por todo lo conseguido y por gobernar el vestuario sus figurones es otra. La ausencia de aportaciones de sangre nueva desde abajo es el añadido. ¿Quién con fuerza suficiente les va a imponer a las figuras compañeros que les aprieten? ¿Quién se la va a jugar sentando a alguno de ellos en el banquillo sin la excusa de las rotaciones? ¿Quién va a decir públicamente que no desea que sigan en el equipo determinadas estrellas? ¿Quién va a exigir un fichaje desde las necesidades deportivas y oponerse a otros de interés de los directivos? Pues todo ello son consecuencias y carencias de la falta de mando en el banquillo culé desde la marcha de Guardiola.

Si añadimos los sucesivos escándalos institucionales, con una dimisión  presidencial por presunta mangancia o la absurda sanción de FIFA por  la incorporación de menores, impidiéndole fichar en dos años; y la división en el alto barcelonismo pidiendo elecciones, tendremos el cuadro de su molicie al completo. Se equivocaba Rosell y yerra Bartoméu buscando luengas manos blancas como muñidoras de sus males. Han sido tan cenutrios ellos mismos que no necesitan enemigos. Les han bastado un par de años para dilapidar el legado del mejor presidente barcelonista de su historia desde el punto de vista deportivo, el más importante en un club de fútbol; por impresentable que fuera también en otros temas el esperpéntico Laporta.

Enfrente tiene a un imprevisible Real capaz de lo mejor y lo peor de una semana a otra. Con los lunares de su partido ante el Barça en el Bernabéu y el de vuelta contra el Borussia, amén de algún otro de liga, tiene sin embargo el mérito de golear sin su mejor goleador histórico, Cristiano, aunque carezca de un juego uniforme y reconocible. Quizás el futbolista que mejor define su estado sea Benzema; nadie discute su calidad pero es muy discutible, sin embargo, la regularidad de su rendimiento. No es una apuesta segura.

Y al Atlético, una máquina que para su rendimiento óptimo debe agotar sus revoluciones. Es la única duda que alberga. Porque ni en la extraordinaria dirección de Simeone ni en la excelente disposición de sus jugadores hay ninguna. Si la Liga es regularidad, tampoco las hay en que se la merece. Necesitará también la suerte del campeón. Sería increíble que el Barça se la diera al Madrid, ganándole en el epílogo liguero.    

lunes, 24 de marzo de 2014

CON LA COPA DE EUROPA EN EL HORIZONTE

Escribo estas líneas antes del partido Real  Madrid-Barça pero su resultado no será determinante, salvo que ganen los blancos, para lo que llevan todas las papeletas.



El Real llega al tramo final de la Liga con más carburante y mejores ruedas que su rival. Y también, como hace tiempo no pasaba, con un juego definido. Los barcelonistas siguen con el suyo de siempre pero han perdido demasiado tiempo en hacerle un sitio a Neymar, desperdiciando por ello la mejor aportación de su verdadera estrella, aparte de Messi: Iniesta. Ya dijimos que jugar por la banda izquierda con Alba o Adriano, el brasileño y el manchego era apostar por el atasco. Y de eso parece que se dio cuenta su técnico argentino y ya en la última aparición del capricho de Rosell lo hizo por la derecha.

Si el Barça continúa con tal sensatez puede plantarle cara a los blancos en el Bernabéu, e intentar la victoria para que la competición doméstica llegue con incertidumbre hasta el final. Contra el  Osasuna se vio algo de lo que digo, con Neymar en el banquillo. Ahora bien, si vuelven a las andadas se pueden llevar algo más que el disgusto de decir adiós a sus posibilidades.

El Madrid es una fábrica de goles basada en una defensa excelente, una media rocosa y jugona y un ataque demoledor. Como hacía años no tenía. Y con una condición que  han elevado a la categoría de arte: la velocidad. Justo la que le falta a los barcelonistas; ahí puede estar la clave no solo de la Liga sino de la Copa de Europa; en donde ambos tienen puestas muchas esperanzas esta temporada.

Y con esa meta en el horizonte inmediato se enfrentan en España. Para mí que los de Ancelotti tienen el título nacional en el bolsillo y mayores posibilidades también fuera. Salvo el Bayern de Guardiola, no veo ahora a ningún equipo a su altura. Y, además, han tenido la suerte de cara en el sorteo enfrentándose al club menos poderoso de los que quedaban. Por lo tanto, tendrán también menos desgaste. Lástima de la lesión de Jesé, que estaba llamado a tener un protagonismo relevante en estos meses, también con otro objetivo en su horizonte: el mundial de Brasil.

A ver si con esa desgracia le llegan más oportunidades a Isco y a Morata, dos auténticas joyas en su vitrina. El malagueño puede ser un jugador de época a poco que le den, y se dé el mismo, las oportunidades necesarias, porque debe apretarse más los machos para ser titular en un equipo en el que las partituras están fijas en manos de sus mejores solistas. Y el delantero canterano explotará, sin ninguna duda, en el equipo que le asigne ese número fantástico que es el nueve. Cuando juega ahora, dadas sus escasas apariciones, lo hace con demasiada precipitación, sin el sosiego y la calma que tan necesarias son para adquirir seguridad en el juego. Si le llegaran podría ser otro futbolista legendario

En el Barça, por el contrario, carecen ahora de canteranos en su plantilla que amenacen a sus titulares, y eso se nota. Con el mal negocio que hicieron con Thiago, de lo que los bávaros del Bayern se están aprovechando bien; su hermano Rafinha en el Celta, para gozo de los celestes; y Delofeu en Inglaterra, solo los fugaces destellos de los jóvenes a los que Guardiola dio oportunidades: Pedro, Busquets, Piqué y Tello, ya consagrados los tres primeros, hablan de su apuesta por la cantera. Y el canario, desgraciadamente, no juega lo que debería precisamente porque hay que hacerle hueco a quien ha costado, que se sepa, más de cien millones de euros.

En fin, que pase lo que pase esta noche –escribo esto por la mañana-  el Madrid continuará con todas sus opciones a todo y con un equipo muy engrasado y de toda fiabilidad, y el Barcelona, depende de cómo salga del Paseo de la Castellana, podrá continuar en la lucha doméstica o centrarse en Europa, donde, para colmo, le ha tocado un hueso con el Atleti de Simeone que se lo pondrá de todo menos fácil. Son unos gladiadores que no dan un balón por perdido y que también tienen sus opciones en todo; claramente menos en Europa. A los colchoneros les vendría muy bien un empate entre sus rivales, o una victoria azulgrana, para seguir con posibilidades.


Suerte para los mejores. Y goles.

miércoles, 19 de marzo de 2014

LA PUESTA EN VALOR

De fútbol hablamos todos sin cortapisas. Tanto los que hemos estado vinculado al llamado deporte nacional de cualquier manera – aparte del de la envidia –, como los que sin otras posibilidades ni obligaciones lo han hecho desde la grada o el sillón-bol, que es otra forma de ejercitar el cuerpo con menos riesgo para los meniscos.

Ayer domingo tuvimos la fortuna de poder charlar en una sobremesa con mi amigo Pedro Vidal en La Manga, con su entrañable Tina, maestra de verdad, a los mandos. Este cartagenero urbanita del campo, licenciado en ‘buscavidas’ y hasta maestro – máster, que se dice -, por la nada mentirosa ni endogámica universidad de la vida, con cuarenta y algunos años de experiencia laboral empinando la olla familiar, que se dice pronto, me dijo algo que excitó mis desgastadas neuronas: “Ancelotti ha puesto en valor el Real Madrid”

Venimos de una semana en la que se han evidenciado ciertas realidades. El Barça por fin ha encontrado una manera más sensata de rentabilizar deportivamente el ruinoso - por no hablar de desvergonzado - fichaje de Neymar. El conocido como Tata Martino, que vaya manía tienen los hispanos con apodar a sus deportistas con motes pretendidamente legendarios en cuanto empatan con alguien, tuvo el acierto de colocarlo en la derecha del ataque blaugrana. De ese modo, el chico pudo lucirse algo, que no es poco con lo que cae por la comanche Barcelona futbolera, pero sobre todo dejó que el mejor jugador culé junto con Messi, el manchego Iniesta, desarrollara su excelso juego ayudando a media parte de fútbol esplendoroso azulgrana. Ya era hora. En estas páginas venimos diciendo desde septiembre que la banda izquierda barcelonistas es una multitud improductiva con Alba o Adriano, Neymar y Messi; con dos, dada su calidad, bastan.

El Atlético tuvo su noche de gloria con el Milán, o Milan, que dicen los pretenciosamente ilustrados – deberían seguir hablando en italiano a continuación cuando lo llaman de esa manera, igual que los estultos del hat-trick en inglés -. Y bastó que sus legionarios jugaran a tope de sus posibilidades y un poco de suerte, porque de otra manera sería imposible dadas sus características reales. Los colchoneros cuentan con un medio que corre más que ningún otro del mundo, con el ‘metrónomo’ en la mano, Gabi, aunque no lo parezca. Y con dos ayudantes, Koque y Suárez, que aúnan calidad y fortaleza por igual, y unos medias puntas muy diferentes pero igual de efectivos como Arda y Raúl García, que unidos al ‘páncer’  Costa en estado de gracia y a la colaboración esporádica del eficaz goleador Villa, derriban las defensas enemigos a golpes. Si a ello le unimos una defensa rocosa en su centro y dos laterales aplicados que parecen saetas en cuanto pueden, los ex madridistas Philipe y Juanfran, con Courtois, uno de  los mejores porteros de mundo, hallaremos el secreto del bien ponderado Simeone. Todo un portento de equipo con escaso fondo de armario, vivo y con posibilidades en la Liga y en la Copa de Europa.

Es otro ejemplo de la puesta en valor que decíamos. Por el contrario, el técnico argentino del Barça ha menguado el del equipo que pusieron en sus manos. Sobre todo al del espíritu Guardiola, que como bien dice Xavi será siempre incomparable a ningún otro. Con el entrenador catalán Neymar difícilmente hubiera venido, y lo que es más grave, a Thiago nunca lo hubieran vendido. Al hijo de Mazinho se lo llevó él a Munich para hacerlo figura por 15 M de euros; poco dinero en comparación con lo que se mueve en esas alturas; sabiendo lo que podía esperar de su juego y dejando al listillo Rosell ‘enjugascao’ con el brasileiro, sus oscuras comisiones – por decir algo - y sus cosas.


Enfrente, como bien decía mi amigo Pedro, el italiano ha puesto en valor al Madrid haciéndole jugar a campeón, dando cancha a canteranos como Carvajal y Jesé, más su apuesta de futuro por Illarra e Isco, al que tiene que pulir ciertos desmayos; encontrando su sitio al excelente Modric y sabiendo marinear el tirón con el inicialmente lesionado Bale, y con los valores que ya tenían los blancos: su mejor goleador de la historia, Cristiano, el ‘guadiana’ Benzema y la brújula de Alonso, apoyados en el espléndido Ramos, en Marcelo y en sus seguros porteros, Diego y Casillas, más el contundente y alocado Pepe – qué lástima de cabeza, por cierto-. ¿Y para cuándo Morata?  

martes, 25 de febrero de 2014

NEYMAR, EL CAPRICHO OSCURO DE ROSELL

El fichaje del brasileño ya le ha costado a Rosell el cargo y le puede costar mucho más al Barça. Hubo pugna entre él y Pérez, el del Madrid, por hacerse con el joven futbolista, y por cosas de las que ahora nos vamos enterando acabó de culé. Pero no es ahora mismo el tema, enfilando como estamos el tramo final de la temporada. Lo de los dineros y las trampas irán saliendo a poco que la justicia haga su trabajo, gracias a la denuncia ejemplar de un socio barcelonista.



Hablando exclusivamente de fútbol, desde aquí señalamos al principio que Neymar causaría problemas serios al Barça. Y el tiempo nos está dando la razón. Por un lado, como decíamos, con él a la izquierda y dos laterales muy ofensivos: Alba y Adriano, Iniesta perdía su sitio natural. Al menos en el que ha brillado más desde que eclosionó con Guardiola – antes jugaba a ratos en el Barça, eclipsado por Ronaldinho –, jugando ahí mismo también en la selección y llegando a ser considerado como uno de los tres mejores jugadores del mundo varios años seguidos. Pero claro, como es producto de la cantera y no hay nada económico que rascar a su costa, ante la posibilidad de fichar a una promesa brasileña que decían sucesor del mismísimo Pelé, como antes dijeron de Robinho, los dedos se le hicieron huéspedes a algunos; a Rosell el primero. ¿Ustedes se imaginan a cualquier equipo brasileño con dinero tratando de fichar a una promesa española con el riesgo de oscurecer el juego de un consagrado propio con multitud de títulos; campeón del mundo entre ellos? Pues yo tampoco.

Ni en ningún otro país harían nada semejante salvo apuesta firme de un técnico de prestigio. Algo de esto ha pasado en el Bayern de Pep con Thiago, compitiendo con éxito con algunas vacas sagradas bávaras. Pero en ningún caso es comparable ningún futbolista alemán con nuestro Iniesta, en nada.

El segundo problema viene de la convivencia en la plantilla con Messi. Al principio llegó aquél, y aún sigue, con el hábito de la humildad; pero conforme se van sabiendo cosas de sus emolumentos directos, indirectos y oscurecidos, el asunto se complica. De momento tendrán que subir notablemente el salario del argentino para evitar males mayores, pero el descosido ya está hecho. El varias veces balón de oro ya ha visto que los papeles lo aguantan todo y que sus actuales directivos, cómplices de Rosell, le hicieron el avión a sus espaldas. Y volaron billetes por doquier mientras a él le daban palmaditas de buen chico. Ese culebrón empieza ahora.

Y el tercero viene del ostracismo al que mandará a posibles canteranos o jugadores importantes en los últimos años, caso de Tello o Pedro, que juegan en su puesto. Éste, que puede parecer de menor importancia que los anteriores, no lo es de ningún modo. El canario, por ejemplo, ha demostrado cosas y ganado títulos que el brasileño tardará mucho en lograr, si es que llega. Y el extremo-extremo, si le dieran oportunidades tendría un techo muy alto.

Mucho me temo que el enigma Neymar será la herencia envenenada que el dimitido Rosell dejará al Barça. ¡Y vaya tela como no ganen nada este año!

Algo parecido le pasó al Madrid de don Florentino en su primera etapa. Ganó tres títulos seguidos con la herencia deportiva recibida y los importantes retoques personales de Figo, Zidane y algo de Ronaldo, pero con ellos en la plantilla tuvo que coger las de Villadiego en Mallorca después de una derrota vergonzante tras tres temporadas sin tocar pelo. Y esos fichajes estuvieron bien, pero dejar que el Barça se reforzara con Eto’o, entonces propiedad blanca, y con Ronaldinho, a quien tuvo prácticamente fichado del PSG pero que por querer dejarlo un año en París se le escapó rumbo al Camp Nou, fue malo; siendo a la postre la causa de su huida porque hicieron superiores a los blaugranas dejando al Real en plan segundón. Y como Rosell, Pérez dejó la herencia entonces de un Madrid ramplón, perdido entre galácticos e ingobernable.

Y hablando de los blancos, yo me pregunto cuántos goles hubiera marcado Negredo de haberle dado las oportunidades que a Benzemá, buen futbolista sin duda pero demasiado irregular para tener mucho recorrido merengue por mucho que ahora se le aplauda. Pero claro, fue otro capricho presidencial. Ningún canterano tendrá nunca esa confianza mientras Pérez presida fichando. ¡Oído, Jesé!     

miércoles, 19 de febrero de 2014

DE ALGUNOS AMIGOS, A LA BELLEZA Y AL MADRIDISMO

Hoy les pido a nuestros queridos lectores que me permitan un desahogo nostálgico en aras a reivindicar la belleza que hay alrededor del fútbol. Viene esto a cuento de media hora excepcional que vi el otro día en la vuelta de Copa entre la Real Sociedad y el Barça.

Real Sociedad - Barça


Los he comentado con algunos amigos que todavía se sorprenden de que a muchos nos deleite la exquisitez del juego blaugrana cuando lo hacen con los mimbres básicos de la Masía, puestos en su máximo valor por Guardiola en su club y por Luis en la Selección. Ver jugar a uno o dos toques a media docena de jugadores en medio campo o en las áreas tal vez sólo sea valorable, aparte de su belleza nada natural, para quienes sabemos la dificultad de hacerlo por haber sido torpes hasta la reiteración intentándolo en nuestros años mozos. Lo más difícil junto al gol.

Y suele coincidir su negación con quienes antes que del fútbol son madridistas irredentos. Y claro, olvidan que los blancos también han tenido épocas en las que brillaban con un juego tan bello, aun en la diferencia.

Yo iba con mi padre al antiguo hotel Regina en la calle de Riquelme, vecino nuestro por vivir en la plaza de San Nicolás,  a ver los partidos en blanco y negro de Copa de Europa del Real Madrid de Di Stéfano y Gento. Y también, más tarde, tuve la ocasión de verles en directo en la vieja Condomina; cuando el Real Murcia de Lalo, Marsal y compañía. Mucho después volvía ver en directo muchas veces a otro Madrid que encandilaba; el de la llamada quinta del Buitre. Y a otros ‘Murcias’ que también brillaban en cualquier división: el de tercera de Martín y luego Mesones con José, Ruiz Abellán, Murciano, Añil, Valenzuela, Canito y compañía; con el Cartagena de Fiol, Baby, Ginesín, Juanete, Melenchón, o García dándolas todas.  O el de segunda pimentonero del mismo Felipe con algunos de los anteriores y otros como Juárez, Cristo, G. Soriano, Vera Palmes, Ojeda y similares; o el de primera con varios de los citados, habiendo subido de la de bronce a la de oro en dos años. Luego disfrutamos de los Vidaña, Guina, Figueroa, Manolo, ‘los Sánchez’, Ramírez, etc., y también salíamos, como en aquellos viejos tiempos, jugando a la pelota con cualquier bote tratando de emular lo que habíamos visto. Como ocurre cuando se ve una buena faena de un buen torero, que sale uno dando pases de ensueño a la calle.

Y en otra dimensión, paralelamente, hemos disfrutado del Barça de don Johan – y antes del Ajax y de Holanda como jugador -, del Madrid de Zidane, del Milán de Sacci, o mucho antes del Brasil de Pelé. Y nadie puede discutir la belleza del fútbol que desplegaban. Pues eso les digo a mis queridos amigos, madridistas confesos y convictos como yo mismo lo he sido siempre: que el fútbol bueno no está reñido con los colores. Es más, engrandece a los propios cuando uno lo reconoce en los demás, añorando que nuestro equipo no lo haga igual de bien como tantas otras veces.

Últimamente se ha puesto de moda contraponer el fútbol fulgurante del contragolpe blanco. Y lo hacen algunos pareciendo que eso lo hubiera inventado un monosabio portugués, de cuyo nombre no quiero acordarme, olvidando que jugar a la contra es tan viejo como el propio fútbol. Que le pregunten al Atlético de Luis, de jugador  y técnico, por no hablar de los balones largos de los ingleses; la cuna de nuestro juego. O de cómo los italianos tienen cuatro Copas del Mundo.

En fin, amigos, que ganando todo es aceptable, pero emocionar sólo está al alcance de los elegidos. Y el Barça de Pep, como la Selección de Luis o de Del Bosque han sido equipos legendarios; de los que marcan época, tal y como los que de verdad saben de esto señalan. Los últimos en hacerlo, esta misma semana, han sido los extranjeros Lippi y Pellegrini. Como antes Pelé y muchos más. A ver si en Brasil seguimos haciendo historia este verano.


Brindo estas líneas a amigos del alma como Paco López, Pepe Castillo, Pedro Manzanares, Pedro Conesa, Roberto LuengoJosé ‘el Torres’, Enrique y Pedro López, Paco Vera, Alfonso Morcillo o Jesús Belascoaín, entre otros; que quieren que el Barça pierda hasta en los entrenamientos. Jajajaja ¡La política es otra cosa, joer!                 

lunes, 27 de enero de 2014

EL FÚTBOL QUE NOS LLEVA

Rememorando aquella estupenda película de unos madereros transportando troncos sobre el Júcar, con un buen Alfredo Landa de protagonista, como siempre; podríamos hablar del fútbol español que nos lleva y nos trae cada jornada en estos tiempos tan absurdos. En cuanto a los clubes, es tan fácil aventurar sus clasificaciones finales que están perdiendo interés tanto la Liga como la Copa. Como alguien decía, no tiene mucho sentido que se enfrenten equipos de 500 millones de presupuesto con otros de unas decenas. Al final serán unas competiciones tan aburridas que sólo habrá cierto atractivo por la cola o por los ascensos de la categorías inferiores.

Afortunadamente hemos vivido unos momentos extraordinarios con nuestra selección nacional, que de tan buenos ya empiezan a cansar también a los agoreros que prefieren ver la botella medio vacía en lugar de medio llena. En cuanto hay un mal resultado, o el fútbol que despliegan nuestros internacionales decae en su brillantez, auguran la vuelta a la mediocridad de la que tanto sabíamos antes. Muchos estamos esperando la llegada del verano para ver competir de nuevo al combinado que nos representará en el Mundial de Brasil, dándole la espalda cada vez más a las jornadas de liga que se suceden monótonamente con la única expectativa de un pinchazo de los grandes. ¡Qué diferencia con aquellas temporadas en las que cualquiera le hacía un roto a los poderosos! E incluso aspirando a ganar los trofeos finales.

Pero quienes tienen la responsabilidad de primar la competencia están enredados en defender causas sonrojantes, como los señores Villar y Tebas pidiendo el indulto del condenado Del Nido, o diciendo que la desigualdad en el reparto de los dineros televisivos no le preocupa lo más mínimo. Lo de este sujeto, Tebas, antaño azote de poderosos y denunciante de chorizos amañadores de partidos, es escandaloso. Que ahora venga pidiendo árnica para un personaje cooperador  del saqueo al ayuntamiento de Marbella nos dice bien a la claras en manos de quién está nuestro fútbol. Tan bajo como el lagrimeo peliculero del expresidente sevillista, quien nunca reparó en fastos para testimoniar el lujo del que se rodeó cobrando facturas falsas. Este sujeto ascendió desde su asesoría jurídica sevilllista al palco del Sánchez Pizjuán con las ansias de señorito andaluz que siempre le ha caracterizado. Como diría Machado, un maestro en refrescar manzanilla y diestro en manejar caballos, en su despotismo de cacique y nuevo rico. Hasta en su buena época deportiva gracias a los buenos servicios de Monchi, que hay que reconocerle, despertaba la antipatía general por sus nunca disimulados aires de estirada y ridícula suficiencia. ¡Llegó a decir que el Sevilla era el mejor club del mundo!

Y lo del Barça es esperpéntico. Como hemos venido anunciando en este rincón del periódico, al final Rosell se ha visto desbordado por sus oscuros manejos del dinero ajeno. Ha tenido que dimitir porque sabe perfectamente que saldrán a la luz mangancias variopintas, no sólo lo de Neymar, que ya lo señalamos hace poco; sino que una vez destapada la caja de los trinques irán saliendo en cadena. Por Brasil no podrá pasar ni en avión a ocho mil metros de altura. Y su sustituto, secuaz suyo también en lo del brasileño, tendrá una presidencia efímera si la justicia sigue su curso. O, de continuar, dará sabrosos titulares diciendo gilipolleces.

El tal Bartoméu, la ha empezado a la defensiva señalando a extrañas manos ocultas, naturalmente madrileñas, como manejadoras del tema Neymar. Otro cantamañanas más subido al carro de los etéreos agravios centralistas para esconder sus carencias, cuando no sinvergonzonerías y otras cosas más impresentables. Pero claro, es lo que les enseñan sus políticos y demás bazofia aldeana que vive de los impuestos de los demás a costa de lo que sea; salvapatrias y redentores de pacotilla con más cara dura que vergüenza.

Y en medio de todo ello la pelota, los peloteros, y los aficionados. Aquélla, redonda como siempre y maltratada por demasiados. Los buenos entre éstos viendo cómo hacer alguna temporada, acorde con lo que ya cobran, para exigir aumento de contrato bajo amenaza de tristeza súbita o su marcha a otros equipos; y los sufridos paganos  cada vez más desesperanzados yendo cada vez menos a los estadios. Si a ello le sumamos la ruina endémica de los clubes tendremos el panorama en el que se mueve nuestro fútbol. ¿No se darán cuenta sus responsables? Yo creo que en su estulticia les da lo mismo.         

miércoles, 15 de enero de 2014

A BUENOS Y MALOS

Como cuando de críos jugábamos en las calles, ayer pudimos contemplar dos espectáculos bien diferentes con un mismo valor brillando: la intensidad. Y daba entonces igual quién hacía de quién. Niños policías y niños ladrones con idéntica ilusión en el juego. Buenos futbolistas y también menos lucidos con el denominador común de buscar el triunfo a base de ilusión, de lucha y momentos de juego excelente. Y en todas esas facetas se puede brillar si se ponen en juego los argumentos propios, pero sobre todo la intensidad citada.

El sábado, tanto en el Alfredo Di Stéfano como en el Vicente Calderón se vieron unos jugadores intensos en el juego, sin reservas, desde perspectivas distintas y valías diferentes, y con dos árbitros muy dispares: uno malo-malísimo y otro muy bueno.

Los futbolistas del Real Murcia hicieron un partido excelso sobreponiéndose a las circunstancias nefastas del horrendo arbitraje de un impresentable vestido de negro, pero desnudo de cualquier atributo que explique cómo le dejan ser juez de un partido de fútbol. No recuerdo su nombre ni tampoco me importa, porque de personajes así lamentablemente está sobrado nuestro fútbol. Se suele remarcar lo difícil que es arbitrar, y es cierto, pero hacerlo tan mal es aún más complicado. Echar a dos jugadores del mismo equipo en los primeros veintitantos minutos, en dos jugadas harto discutibles, sólo está al alcance de un indocumentado que, además, hace gala de ello con unas maneras de dictadorzuelo de opereta. Y los granas supieron hacer su partido adaptado a tales desgracias originadas por un árbitro que es una desgracia en sí mismo. Y lo hicieron con juego, intensidad y la ambición de ganar un partido que afrontaron durante setenta minutos con dos menos y un gol por abajo; y casi lo logran. Enhorabuena a los profesionales que ayer dejaron en Madrid un partido para el recuerdo.

En el Calderón vimos a los dos mejores equipos de la Liga hasta ahora con la misma intensidad y rachas de buen juego, cada cual desde sus excelencias. Los blaugranas tocando y los rojiblancos con una velocidad suprema. Y, además, tuvieron y tuvimos quienes disfrutamos del partido a quien es seguramente el mejor árbitro español de primera división. Y de los mejores que recuerdo en mis más de cincuenta años viendo fútbol de un modo consciente. Matéu Lahoz deja jugar al fútbol y tiene eso que se llama autoridad, porque además del poder que le da su papel en el terreno de juego lo ejerce desde la norma y la comprensión de lo que es un juego de choque. Es desesperante ver a otros trencillas que a la menor disputa con alguien en el suelo disparan con el pito como los malos de las películas sus pistolas. Y mucho más rápido si el que cae es un defensa acosado por un delantero. El resultado de los buenos arbitrajes es que propician más tiempo de juego real y una rapidez en el juego que otorga al fútbol su máxima belleza. Por eso los primeros sorprendidos son los futbolistas, que acostumbrados como están a los conciertos de pito desafinado de tanto mal árbitro, se quedan parados en cuanto alguno de ellos cae al suelo en la disputa de un balón. ¡Qué delicia ver partidos pitados por jueces de juego que dejan jugar!

Aunque hubo escasas ocasiones de gol, el Atleti y el Barça nos brindaron un partido estupendo. Y no sólo por su intensidad, sino porque adaptaron sus excelencias técnicas a las exigencias de aquélla, viéndose algunas jugadas extraordinarias de jugadores igual de extraordinarios. Y al final se dio un resultado justo a tenor de los méritos de unos y otros. Ninguno de ellos mereció perder y, sin embargo, sí ganar. Así que empate y punto.

El beneficiado de tal circunstancia será el Real Madrid si logra ganar al Español. La Liga se pondría en un pañuelo, dotándola por arriba del interés que los despachos le niegan con un reparto de los dineros de la publicidad televisiva también malo-malísimo, por injusto y favorecedor en extremo de culés y merengues.

Supongo que los madridistas que vieran el partido acabarían muy satisfechos con el empate, pero alguno de los que aman el fútbol de cantera también tendría el disgusto de ver a dos magníficos laterales: Juanfran y  Filipe Luis, dándolas todas con los colchoneros habiendo salido de las bases blancas. Y ambos, por cierto, internacionales con sus selecciones. Ahí está la mano de un gran entrenador: Simeone.           

martes, 7 de enero de 2014

AÑO NUEVO Y FÚTBOL VIEJO

Poco cambiarán las cosas en este año que ahora comienza. La única ilusión nueva será el Mundial de este verano, con nuestra laureada selección defendiendo el título.


Por la Liga de primera ya sabemos el cuento. El Barsa y el Atlético se disputarán el campeonato, con un Madrid esperando algún fallo de los anteriores para aspirar como mucho al segundo puesto, según marchan ahora las cosas. Los azulgranas continúan sólidos con sus estrellas atacantes Messi y Neymar casi en reserva, mientras que los de la segunda fila, Pedro y Alexis, les han cogido el relevo y el gusto en cuestión de goles siendo los máximos realizadores del equipo a mitad del ejercicio. Con tales argumentos parece difícil que tropiecen teniendo en cuenta que su fabulosa media le sigue funcionando como un reloj y que en la defensa, recuperado Valdés, no deben tener muchos problemas; con Montoya y Bartra cada vez más asentados supliendo estupendamente a los supuestos titulares Alves y Mascherano o Pujol.

El Atlético no baja el pistón, y aun tirando de garra por encima del buen juego que también lucen en ocasiones, parece que le han cogido el tranquillo a ir de colíderes y se dejan la piel en cada envite. La única duda es su escasez de goleadores en cuanto a número, que no en efectividad. Si Costa sigue en su excepcional momento de juego, tanto en goles como en colaboración con el conjunto y abriendo el área a sus compañeros, se mantendrán ahí, incluso con creces, si Villa recupera el olfato que siempre le ha distinguido y Adrián se entona.

 Lo del brasileño hispano sería, además, una gran noticia para Del Bosque, que no anda muy sobrado de delanteros en estado de gracia. Ojalá continúe don Pedro también metiéndolas en el Barça para que el gol no sea la debilidad en Brasil. Sin olvidar a Negredo, que anda por la Premier dándolas casi todas, o a un intermitente Torres que puede ser otra opción si Mourinho le da el sitio perdido. Soldado es quien menos posibilidades tiene por jugar a un nivel menor su equipo.

Por el Madrid hay luces y sombras. Por las primeras la eclosión de Jesé es una magnífica noticia siempre y cuando Ancelotti le dé la confianza suficiente haciéndole titular ya sin ninguna duda. Entre el canario y el ‘guadianesco’ Benzema no debería tener ninguna. Aunque reconozco que me pueda perder la querencia por los futbolistas jóvenes, a ser posible españoles, ahora mismo la progresión del canterano debería primar sobre la perenne espera de la calidad del gabacho. Pero claro, eso siempre que el ‘mánager’ de los fichajes deslumbrantes, el señor Pérez, no imponga lo contrario con su mimado francés. Ahora debería estar en otras lides, porque las sombras de su equipo empiezan con la cuestión de los dineros de las renovaciones y las exigencias de otros de segundo o tercer nivel, que han visto como con Bale se han roto las costuras de las fichas contenidas desde la única excepción de Cristiano. Y eso es un asunto tan grave como para poner en peligro algún éxito de esta temporada. La Copa de Europa es donde le veo más posibilidades si eso se supera y sus tres estrellas, los dos citados más Alonso sin olvidar a Ramos, aúnan sus esfuerzos sin reticencias en el empeño. Lo del donostiarra se puede complicar porque es muy goloso  negociar un fichaje en su condición de libre para la próxima temporada. Y las cuentas son fáciles. Teniendo en cuenta sus ficha anual, si pide a cualquier club una mejora de aquélla y encima solicita sólo la mitad de lo que valdría un traspaso suyo en el mercado, quince o veinte millones de euros, la cosa está clara. Le quedarían dos o tres años de fútbol a un buen nivel pero ganaría en esos años más del doble que en el Madrid, como poco. Así que D. Florentino tendrá que rascarse la cartera, con el riesgo de que a continuación vengan los otros damnificados de su clase con el cartelito de ‘la tristeza ronaldiana’; ustedes me entienden.

Y a nivel regional, el Murcia, como antaño, con peligro de desaparecer pero ahora con unas deudas insalvables. Pero siempre habrá un Murcia para sus sufridos incondicionales. Hay demasiada y buena afición para eso. El Cartagena en el mercado, con una buena situación deportiva, y por Lorca triunfando contra pronóstico ¡Toda la suerte del mundo a los tres! Hará falta.

jueves, 2 de enero de 2014

CARTA A LOS MAGOS

No se trata de volver a la edad de los sueños infantiles,  sino de desear a quienes mueven los hilos de los sentimientos deportivos que intenten cada día un mundo mejor. La auténtica magia.

Por eso me acuerdo en estas fechas de presidentes, técnicos y deportistas, sin olvidar a los informadores, que sean más ecuánimes en sus actividades o, simplemente, mejores personas. Y eso nos lo deberíamos aplicar todos.

 Al presidente del Barça habría que pedirle que deje de agitar banderas separatistas utilizando a su equipo; detrás de tales inquinas subyace demasiadas veces la paz de los muertos. Y no hable de eufemismos. No sería difícil hacer una relación cuantiosa de cuantos han caído realmente detrás de alguna bandera por ir de carne de cañón desde su ingenuidad, sin percatarse de que quienes les empujaron a ello nunca dan la cara, limitándose a azuzarles a ellos como  ladradores para luego venir a por la cosecha. Y ahí habría que mirar a los políticos irresponsables en su criminalidad en cualquier época que miremos. Y si alguno sufrió las consecuencias de sus actos fue tras huir primero para ser cazado después. No sé si me explico. Pero los que lanzó al infierno no podían huir, eran los tontos de aquel bote; la política para quienes viven de ella, que al menos lo dicen.

Rosell

Y ya de paso, al señor Rosell, rogarle que estuviera en el cargo por amor a unos colores y no, como parece su caso, para abundar en su bolsillo. Pero ya sé que solicitar esto es otra ingenuidad más.

Al del Madrid, a quien hay que felicitar por su grandiosa decisión de largar de una vez a los impresentables ‘Ultrasur’, también cabría pedirle que se decidiera por una vez a presidir con criterios futboleros en lugar de hacerlo mirando por sus intereses particulares. De esa manera veríamos jugar más a sus canteranos que a otros fichados para lucir cromos en sus negocios. Pero también sé que esperar tal bendición del señor Pérez es otra utopía.

A Guardiola lo dicho sobre la mezcla de la política con el deporte. ¡Qué desperdicio! Con el aprecio de tantísimos por su enorme caudal futbolístico tanto de jugador como mucho más de técnico y viene ahora con cuentos llorones de pertenecer a un ‘pequeño país…’ Otro que no ha leído historia. Y es que, como diría Jaime de Armiñán a través del recordado Paco Rabal en ‘Juncal’, nadie es perfecto.  Por eso tal vez muchos no crean que su extraordinaria humildad en cuantas declaraciones hace sea cierta. Si hubiera que hacer un listado de agravios en España respecto al poder del Estado Central, ¿qué no podríamos decir los murcianos?, por poner un ejemplo. Allí, en su Cataluña natal han sido siempre unos privilegiados, y lo siguen siendo, por mucho que se puedan compartir algunas de sus quejas por lo que tienen de verdaderas insolidarias otras regiones, donde miles de sus ciudadanos viven del cuento pagado por el resto de contribuyentes españoles.  

Pero en todo caso, habría que ponerle a este magnífico técnico  ante la dolorosa contradicción de cualquier chaval con una camiseta suya o de cualquier jugador blaugrana, de la región española que fuere, siendo insultado por aquéllos a quienes ellos dan alas para tal disparate por el mero hecho de no ser catalán.  Para llorar.

A quien ya no está con nosotros, pero quiere seguir estando, Mourinho; le pediría que se deje ya de chorradas, como la de que es el mejor técnico que ha tenido el Madrid, ¡que vaya tela!, producto de su frustración por el fracaso global cosechado en él, y se dedique a dirigir a sus equipos con algo más de humildad y menos crispación. Su política de que quien no está con él es su enemigo debería saber que genera actitudes extremadas de demasiados seguidores con la ignorancia por bandera; con el consiguiente peligro.

A ciertos informadores les rogaría que dejen de astillar para el gran circo que montan las declaraciones de deportistas que ni por asomo han dicho lo que ellos proclaman. Y es que, al contrario de en la guerra, en el deporte no debería valer todo.

Y ya, pero esta vez a los Reyes Magos de verdad, habría que pedirle que los clubes regionales alcancen sus objetivos al final de esta campaña, porque de otra manera: ¡largo me lo fiais, amigo Sancho!


Y a nuestros queridos lectores, desearles  mucha suerte en el nuevo año. Ahora y siempre.

jueves, 26 de diciembre de 2013

CAMPAÑAS, FRESCOS Y CANTAMAÑANAS

Ya tenemos otra. Ahora resulta que según Pérez hay una campaña contra España en Europa; otro que siendo una parte se cree el todo. Y ha protestado el señor presidente blanco porque alguien desde el Parlamento Europeo ha denunciado las continuas ayudas de los políticos españoles a los clubes de fútbol españoles. No se explican, como tampoco nos lo explicamos algunos, que estando nuestros equipos entrampados hasta los corvejones con deudas mil se puedan hacer esos fichajes multimillonarios anuales.

Pues mire usted, señor Pérez, a muchos nos parecería bien que alguien pusiera orden en ese arcano. Porque también es inexplicable la consabida huida hacia delante de muchos clubes, o ‘patá palante’ a la ruina, que llevan a cabo con sus presupuestos anuales. Tiene poca lógica financiera y económica, ni de nada, que pregonando desde ellos la supuesta riqueza de entidades como el Real Madrid, por lo mucho que ingresan, sus deudas sean cada vez mayores. Ya veremos lo que pasa cuando se destapen todos los pufos que sin duda hay detrás de sus creativas contabilidades.

Así que si no hay campaña, para aclarar las connivencias entre los poderes públicos y los intereses de todos con los clubes poderosos españoles sí debería haberla. Y más que campaña, una acción seria para dejar de ser desde la ruina nacional que nos asola a los contribuyentes, los tontos del bote de esta película protagonizada por tanto fresco. La última ha sido la alcaldesa de Valencia, la señora Barberá, que dice que el Valencia no se debe vender a pesar de la ruina estratosférica que soporta. Estará pensando en sanearlo ella desde su también arruinado ayuntamiento, o que sean todos los ciudadanos españoles quienes, con sus impuestos, ayuden una vez más a los descerebrados equipos de fútbol, entre ellos al suyo, claro. Mire usted, señora, si en el Valencia ha habido unos cuantos pelagatos de dineros ajenos, porque de sus cuartos ni medio, y todos ustedes lo han consentido, empezando por sus socios y aficionados y terminando por los mandatarios políticos, pues ‘a joerse tocan’, como ha pasado con otros equipos tan dignos como el del murciélago.

Y de can Barça vienen también vientos de frescos. Si en el Madrid piensan que hay una campaña en Europa contra el fútbol español,  creen que hay otra desde Madrid contra ellos. Es decir, que los blancos para tapar su penuria deportiva en cuanto a títulos y los blaugranas para cubrir las vergüenzas filibusteras de todo tipo de sus dirigentes, aquí todos tratan de tirar la pelota fuera del campo para seguir ocupando sus sillones curales, que diría el inigualable Ansón, don Luis María.

Ahora bien, contra la selección nacional, que sí es quien representa de verdad al fútbol español, mucho más que los clubes, no parece que vaya nada. Y nuestro combinado sí que levanta desde hace unos años las envidias del orbe futbolero mundial.

Más le valdría a los señores Pérez y Rosell limpiar sus casas por dentro y dejar de ser los mimados de otros frescos, como el señor Tébar, procurando que los dineros del fútbol se repartan mejor entre todos los equipos porque por el camino que vamos se cargan la Liga española. Es inconcebible que una competición que ha dado muchos representantes laureados en el fútbol europeo sea al final una cosa de dos, como la escocesa. O que la Copa del Rey sea una pugna con cierto interés y no una mamarrachada para los mismos. Si en lugar de a doble partido se jugara a uno sólo y el triunfador final tuviera algún aliciente europeo ganaría en emoción. Otra cosa es que haya a quien no le guste que en el cuadro último falten los grandes. Pero eso es otra frescura económica de quienes manejan la Federación. 


Y llegamos a los cantamañanas. Si un futbolista es contratado por un euro al año, por decir algo, ese dinero es sagrado juegue más o menos, mejor o peor, sea un buen profesional o un golfo, etc. Ahora bien, si resulta que le suena la flauta y lo hace muy bien, enseguida viene el representante de turno con la ayuda del periodista de cabecera exigiendo una mejora de su contrato en vigor y que le suban a euro y medio, dos o tres euros su ficha. O sea, si no juego cobro hasta el último céntimo, y si lo hago bien pido más. ¿Les suena Messi? ¿Y la pasada tristeza de Cristiano? Y tantos otros…     

sábado, 21 de diciembre de 2013

PERSAS, FILIBUSTEROS Y POCHOLOS

Semanas atrás hablábamos de los presidentes con excesiva tendencia a que sus aficionados fueran como aquellos persas que se humillaban ante sus nuevos reyes manifestándoles su total disponibilidad y  su alejamiento de la funesta manía de pensar. Se trata de personajes acostumbrados a mandar con ninguna oposición y que no perdonan la discrepancia, por muy leal que sea con el club que presiden. Y decíamos que Florentino Pérez encajaría a la perfección en ese patrón.



Hace unos días un antiguo empleado del Real Madrid desde los tiempos de Bernabéu corroboraba esa versión en una entrevista a un diario deportivo nacional. Pero tampoco tiene demasiado mérito tal anticipación por cuanto es algo tan evidente como fácil si se tiene la curiosidad de preguntar en su entorno empresarial. D. Florentino, como tantos otros personajes de su nivel o parecido, sólo respeta a quien teme. Por eso, saquen ustedes mismos sus conclusiones. ¿A qué jugador le va a permitir cualquier cosa? Pues está claro, a D. Cristiano. Los demás que vayan atándose los machos si quieren echarle un pulso - ¡oído, Ramos!- E incluso al lusitano, y ahí demuestra su indiscutible inteligencia, le ha colado un gol con el fichaje de Bale. Dentro de poco, y si no al tiempo, ya no será aquél el referente exclusivo de los blancos. Tendrán que repartirse los honores y esa división serla la fuerza del presidente blanco. Así que a los de casa se les echa de comer, y cuanto más canteranos mejor por ser más fáciles, y a los de fuera, como siempre hacen estos personajes, se les da una carta lujosa para que elijan y se les pone en un sitial.

Pero claro, si hubiera que elegir entre un ‘dictadorcete’ y un filibustero, la cosa es muy complicada. En cualquiera de los dos casos hasta puede salir bien un tiempo si hay suerte; el Barça de Laporta, sin ir más lejos. E incluso la segunda opción tiene la ventaja de que se largan, más pronto que tarde, porque suelen planificar a más corto plazo sus verdaderos objetivos: la pasta a toda costa. En el primer supuesto es más difícil porque suelen estar dotados de una inteligencia superior, marcándose metas a más largo plazo, porque saben que se puede ganar de todo más indirectamente que metiendo las manos en el club. Como ejemplo me quedo con la frase del ilustre y veterano periodista JM García cuando asegura que es más difícil ser presidente de EEUU que del Real Madrid tras el cambio de estatutos del Sr. Pérez. 

En filibusterismo no hemos ido mal servidos en nuestro fútbol, y el mejor ejemplo actual sería el de la directiva que encabeza el Sr. Rosell en el Barça. O, para ser más exactos, quizás en él mismo y algún compadre de asiento cercano. ¿Cómo se puede decir que no es posible explicar el destino de 40 millones de euros de un fichaje presidiendo un club con varias docenas de miles de socios, siendo éstos los dueños, además? ¿Y hacerlo con el argumento de que tal circunstancia está amparada por una cláusula de reserva particular del receptor? ¡Pero, oiga, que el Barça no es su casa! ¿Se puede aguantar tamaña desfachatez?

Y lo más sorprendente es que aún no se ha visto en el Camp Nou ni una sola protesta generalizada por tal desmán. Pero claro, es que seguramente están más entretenidos levantando banderas esteladas o esperando a que llegue el minuto 17 para falsificar la historia enalteciendo a quienes sólo pelearon con una facción de españoles contra otra. Los partidarios de la Casa de Austria contra la francesa de los Borbones por la Corona de España. Nada de Cataluña ni de catalanes contra España ni los españoles. Y, con ese ejemplo se demuestra lo sencillo que es engañar de múltiples formas a cientos de miles de personas. ¡No, no sean mal pensados! Que la referencia histórica aquí sólo ha sido un desahogo sin pretender nada más ni politizar nada. Me refiero a lo fácil que es llevárselas cuando el personal está por la labor circense en lugar de por la seriedad, y con tal de ver a un tal Neymar vestido de azulgrana cualquier disparate es pasado por alto.

Y es cuando llegamos a los pocholos. Porque no me negarán ustedes lo tiernos que resultan cien  mil espectadores, la mayoría dueños del club, levantando banderitas tras birlarle 40 millones de euros quien les preside con el mayor descaro.  
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