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martes, 3 de septiembre de 2019

COMANDANTES SIMEONE, MONCHI Y ALEMANY



Cada uno desde su versión, estos tres hombres manejan con acierto sus desempeños. El técnico atlético reinventando año tras año su equipo por la peculiaridad de un equipo que no acaba de encontrar su lugar entre los muy grandes, seguramente más por mal fario y tradición que por desméritos. El director deportivo sevillista rehaciendo plantillas en sentido tan amplio como rentable en un club cuya afición confía ciegamente en él; estatus ganado a pulso. Y el director general, ahora valencianista, imponiendo su criterio futbolístico a directivos paniaguados e inversores de fortuna.
 
El Atlético pinta bien, más allá del repaso que le dio al Madrid en pretemporada, que es más cierto incluir esta etapa preparatoria en tal categoría que en trofeos con menos sentido que importancia. Otra cosa serán los primeros resultados, pero tiene mucho mérito reconstruir esperanzadoramente la columna vertebral que ha sido santo y seña de los colchoneros varias temporadas seguidas exitosas. Imaginemos que al Madrid o al Barça, o a cualquiera de los grandes de Europa, se les hubieran ido de golpe cinco de sus once jugadores básicos.

 El Madrid aún llora la falta de Cristiano y el Barça anda gastando dinerales sin tino para suplir la de Neymar. Sería tal el desaguisado, si se les hubieran ido cuatro más, que tardarían años en volver a su nivel anterior. Sin embargo, parece que los jugadores que han llegado al Atlético este verano suplen con suficiencia a los perdidos; ya veremos en el liderazgo. Eso es buena gestión deportiva, con criterio, trabajo y oportunidad, con Simeone de primera estrella.  Quizás la diferencia sea que por el Metropolitano hay gestores futbolísticos con responsabilidad y mando, con un presidente en la sombra que aprendió de los desmanes paternos y lleva las riendas con discreción y firmeza, Miguel Ángel Gil Marín, mientras que por el Bernabéu y el Nou Camp cabalgan desbocados otros corceles que responden a motivaciones extradeportivas, además de jugar con dinero ajeno. Uno de los principios de un manual de gestión empresarial de éxito: En busca de la excelencia, era aquello tan viejo de zapatero a tus zapatos. Traducido al fútbol, sería que los hombres del fútbol al fútbol y los dirigentes a la representación, a la estrategia y decisiones institucionales y a las finanzas.

Otro tanto podríamos decir de Monchi y el Sevilla. Ningún club español ha ganado más dinero con sus fichajes que los de Nervión. Ni del mundo. Esto es, fichar jugadores baratos, hacerles jugar y venderlos ventajosamente, a veces como de lotería gorda, manteniendo el nivel competitivo de sus mejores años. Lo difícil sería entender cómo el ex portero gaditano sevillista no está ya en un grande español con mando en plaza, si no fuera por lo dicho anteriormente sobre los estrafalarios corceles que campan por sus despachos. A su lado no cabría un personaje como Monchi que exige responsabilidad y atribuciones plenas. Y ha terminado mal por celos ajenos con otro tipo que deseaba emular a los mandamases culé y blanco. Del Nido, su primer presidente en el Sevilla, también tenía ínfulas de emperador, pero acabó como acabó por excesiva ambición sin la suficiente economía detrás, siendo brillante en su profesión jurídica originaria y en su presidencia sevillista; dejémoslo ahí.

Y llegamos al Valencia de Peter Lim y Alemany —al presidente de turno no lo conoce nadie—.  El asiático tuvo el acierto de confiar al mallorquín el mando deportivo del club y no le ha ido mal. Confeccionar plantillas como la de estos dos años y confiar plenamente en Marcelino tuvo el colofón de clasificarse para Champions y ganar la Copa del Rey. Ya quisieran repetir cada temporada. Pero como ocurre cuando median mediocres entre el dueño y el gestor, quieren ser grandes y se alzan sobre peanas falsas para descollar ante los que de verdad son alguien. Alzas que demasiadas veces se nutren de insidias, celos, y maledicencias en el oído del amo para medrar, y acaban por distorsionar la realidad hasta hacerla irrespirable. Veremos lo que dura la paz a las orillas del Turia, pero mientras confíen en Alemany el club tiene una oportunidad para asentarse definitivamente en el lugar que le corresponde: uno de los cinco o seis grandes de España. Haber sido cocinero antes que fraile en el Mallorca, con gestiones ejecutiva y presidencial más que buenas, le ha servido para conocer la aguja de marear futbolera.

Aparte de la suerte, que también juega, cada mochuelo a su olivo.
        


martes, 28 de mayo de 2019

MESSI, SIMEONE Y FLORENTINO, Y DON MARCELINO



Ganar la Liga con Messi sabe a poco en Barcelona; la rutina del éxito aburre y ciega a los desmemoriados. El fracaso, más que de temporada es de soberbia desmedida porque los dobletes y tripletes forman parte inusual de su esencia reciente. Aunque se cuente con el mejor del mundo, tales multiéxitos nunca fueron normales. Antes, tres dobletes del Madrid de Di Stéfano, dos del Barça de Kubala y uno del Atletic de Clemente, aparte de otros tres en las catacumbas del fútbol español, y pare usted de contar. Es el momento de caer del burro y pensar que lo conseguido por Guardiola fue un hito tan difícil de igualar como repetir las gestas menores de Luis Enrique y del propio Valverde el año pasado. Un poco de humildad sería mano de santo.

Con efectos parecidos, los atléticos viven solo un estado insatisfecho de ambición por su reconocida capacidad de sufrimiento, con el agravante de que ha hecho mella en un vestuario del autor Simeone y paradójicamente ahora huyen del invento en busca de no se sabe bien qué. Años de ilusión reivindicando el lugar que le corresponde en el panorama nacional y europeo han aparejado un vacío en forma de escasez de títulos en el ánimo colchonero, que curiosamente se corresponde con su historia; por algo es el Pupas. Es probable que ni Godín ni Filipe ni el mismo Griezmann lleguen más lejos en ningún club, por mucho que el francés haya sido campeón del mundo con su selección. A estos les recomendaría agradecimiento de bien nacidos.

El Madrid de Florentino hoya la fosa abismal de un fracaso multiorgánico por desastres nacionales junto a sus recientísimos éxitos europeos. Pero han de pensar que las cuatro Champions en cinco años son títulos de autor, o autores, si sumamos a los reiterados goles de Cristiano el de Ramos al Atleti en Lisboa. Esos triunfos no fueron producto del buen juego colectivo ni de una planificación acertada de sus plantillas, bases de un campeonato de regularidad como la liga, aunque uno o dos jugadores tampoco basten.  A los merengues, realismo, inteligencia y sosiego.

Y llegamos al Valencia de Marcelino, que ya es don para la afición che, en una temporada donde pidieron su cabeza en la primera vuelta. Así es el fútbol. Y quizás lo viva pronto el nervudo asturiano en un equipo que para su gloria también es de autor. En estos equipos, como el Betis o el Sevilla, la importancia momentánea estelar de algunos jugadores quita y pone dones. El temporadón de Parejo y Rodrigo en el Valencia se contrapone con el también canterano madridista Jesé en el Betis, que si llega a enchufar la mitad de goles cantados que tuvo en sus últimos partidos, Setién sería igualmente don Quique en el Villamarín. Una lástima, porque el cántabro hace jugar más que bien a sus jugadores. En las Palmas y en Sevilla se recordará mucho tiempo el fútbol sedoso de sus equipos. Marcelino y Setién tienen visiones distintas del juego, ambas muy válidas, pero en clubes de segundo nivel dependen demasiado de la casuística de sus pocas cuasi estrellas. Parejo y Rodrigo representan el éxito de un técnico, como lo podían haber sido Canales y Lo Celso en un Betis donde  Jesé rubrica el fracaso de otro. Y como consecuencia, los dos primeros son ahora mismo de lo mejor del fútbol español, los interiores verdiblancos estarán poniendo velas a sus devociones por un nuevo técnico que los entienda y el canario vuelve al PSG peor que salió. Este deporte, como la vida de los entrenadores, es así de azaroso.

Por tanto, a los tenores longevos de los tres grandes: Messi, Florentino y Simeone, se une ahora un barítono que quizás sea tan efímero como histórico en el cuarto equipo español. Aquellos, desde el césped, el despacho y el banquillo son los emblemas del presente siglo de sus clubes, pero a orillas del Turia reina una añeja e irascible afición —su emblema— que devora desmedidamente entrenadores. Cooper, Benítez, Ranieri y Emery, por citar recientes, como antaño también Di Stéfano, deberían ser espejos para Don Marcelino, que puede pasar a villano en meses. Su recuerdo debería susurrarle aquello de “sic transit gloria mundi” que tan oportunamente le decía el esclavo al emperador de turno en la vieja Roma mientras le sujetaba el laurel por detrás en su victoriosa cuádriga.

La gloria es apenas un suspiro en clubes acomplejados de superioridad.               

viernes, 24 de noviembre de 2017

MADRID&BARÇA; LA HEROICA DE DIEZ PUNTOS


Decíamos que las certezas son tan efímeras como engañosas en el fútbol, pero diez puntos de ventaja a estas alturas competitivas para el eficaz Barça del Valverde parecen muchos. Significan cuatro partidos que debería perder y ganarlos el Real o el Atlético, y a la vista de cómo andan unos y otros se antoja una misión muy difícil; heroica si se consiguiera por parte de blancos o colchoneros, con especial fijación para los primeros por su sempiterna  obligación de aspirar a todo, y un derroche catastrófico para los blaugranas que por ahora no se vislumbra.
Sensato y práctico, Valverde ha dotado meritoriamente a su equipo de la eficacia imprescindible para ser campeón de liga; el trofeo de la regularidad se gana contra los modestos. Hay que sacar la renta suficiente para afrontar a los iguales con la calma como bandera. Las prisas, como en los toros, nunca son buenas. Y las urgencias tampoco.
En Madrid se jugaron el sábado algo más que dos partidos. En Leganés, el Barça refrendó su apuesta liguera con más resultadismo que brillo, como acostumbra desde el principio, y sumó tres muescas más a su martillo pilón con un Busquets muy fino.  A este ritmo batirá records y ya pueden echarle un galgo los blancos. Y en el nuevo estadio atlético también quedaron reflejados los porqués de merengues y colchoneros.
Sin ser exhaustivos, Correa confirmó por qué es difícil que pase de buen delantero a figura; no se puede fallar un gol como el que tuvo a los dos minutos de partido. En ese momento recordé al primer Ronaldo, el brasileño, experto en resolver partidos desde el primer instante. Griezmann está más fuera que dentro del Atlético, y eso se manifiesta en su poca determinación desde primero de año, tanto en la Liga como en Europa. Simeone sigue jugado sin delantera, de ahí sus ya viejas frustraciones y la costosa apuesta por los futuros Vitolo y Costa. Marcelo demostró por qué es una caja de bombas en los dos campos: el contrario y el suyo; por muy bien que suba la banda, un lateral no puede regalar tantos balones y tan en franquía a los rivales. Ni tantos espacios. Modric evidenció el tiempo que hace ya que tocó techo; tampoco pasará de ser un muy buen volante, pero nada más. Lo mismo que Kroos. ¿Cuánto hace que no resuelven un partido desde fuera del área? Los laterales blancos centraron veinte o treinta balones hacia atrás y no llegaron a ninguno desde segunda línea. Ni Benzema tampoco, y por muy exquisito futbolista que resulte debería cambiar el número de su camiseta; nunca ha sido un nueve y tal vez su lugar, como han dicho siempre por ahí, sea de nueve y medio, pero en ese puesto hay barullo en el Madrid con tanta clase como la suya y bastante más recorrido. Zidane estará echando de menos a Morata porque el año pasado le resolvió algunas papeletas determinantes jugando mucho menos que su paisano. Incluso a Mariano.  Y Cristiano, pues a lo suyo, buscando el gol desesperadamente; su razón de ser.  Por su profesionalidad y encomiable amor propio caben pocas dudas de que pronto empezará a enchufarlas de nuevo. Es su peor racha goleadora liguera desde que salió de Lisboa, pero en Champions sigue acertado.
Lo más destacable del derbi sabatino fue la intensidad de unos y otros, junto a la fortaleza defensiva grupal atlética y el excelente partido de Isco y Casemiro por los blancos, faros ofensivo y defensivo, que estuvieron en todas. Aparte, hay que señalar a Lucas, que además de lucir tapó una ocasión clara de Cristiano, y a Varane, que redimió su fallo inicial salvando una vaselina de gol de Gameiro sobre Casilla tras un fenomenal pase interior de Torres.
En resumen, la ventaja actual del Barça son diez puntos para la historia. Si la mantienen, Valverde inscribirá su gestión con letras doradas en el palmarés blaugrana. Y si el Madrid remontara sería otra heroica legendaria.

Pero ¡ojo!, que en enero rearman el acorazado de Simeone, y como reverdezcan laureles el artillero Costa y el ingeniero Vitolo y puedan reilusionar a Griezmann, habrá un cuarto en discordia, contando con el Valencia, devuelto por Marcelino a la élite con un fútbol vistoso y una docena de futbolistas recuperados; los canteranos madridistas Rodrigo y Parejo son unos magníficos botones de muestra.  Hay Liga, aunque muchos tengan la engañosa certeza, por azarosa, de darla por liquidada.         

jueves, 5 de enero de 2017

2017 SERÁ MEJOR



No hay que recurrir a las cábalas para augurar un 2017 bueno. Ni ciencia. Solo pensamiento positivo y voluntad. Nosotros mismos nos encargaremos de que así sea. Para los cenizos, subrayar que acaba en siete y sus números suman diez; la suerte y una cifra redonda.
El año nuevo nos traerá también nuevas realidades. El Madrid ganará la Liga y el Barça la Champions, con el Atlético volviendo por sus fueros recientes y apretando a los campeones. Llegará su año, pero este le traerá un nuevo estadio, que tampoco es moco de pavo.  Simeone levantará en La Peineta rebautizada el Trofeo con mayúscula, que coronará su magnífico trabajo del quinquenio, dando inicio a la época brillante de los colchoneros. Lo del Pupas se quedará para siempre en el Calderón, como antes quedó la nostalgia del Atlético Aviación en el viejo Metropolitano.
Cristiano será en 2017 el goleador imparable que lo ha distinguido desde sus comienzos en el Sporting de Lisboa, con su eclosión definitiva en Manchester y la coronación mundial en el Real Madrid. Calderón tuvo la culpa de su fichaje por los merengues, ¡bendita responsabilidad, y Pérez la recondujo tras un mes de dudas. Afortunadamente, la calavera  shakespeariana de su ser o no ser particular le guiñó el ojo afirmativo del optimismo, Valdano mediante, en lugar del rancio egoísta por no haber sido él quien lo pensara. Y después todo vino sobre las ruedas del mejor goleador de los últimos cincuenta años. Y tal vez de siempre.
Messi, descubrimiento de Rexach, verá en 2017 la culminación de su decenio mágico con su enésimo Balón de Oro. Su deriva desde un punta sorprendente al jugadorazo que ahora es se lo debe básicamente, al margen de que sobre todo a su categoría y voluntad, a Guardiola, que lo sacó de la estrechez del extremo derecho al centro del ataque con libertad para moverse entre líneas. Y ese salto fue una de sus mágicas innovaciones tácticas. En un partido contra el Real Madrid destiló las gotas de grandeza que luego ha consolidado. ¿El mejor de la historia? Xavi dice que sí.
La Selección volverá a ser grande, Lopetegui obrará, con Iniesta haciendo de Xavi y de sí mismo, en un juego malabarista tan singular como su infinita calidad. Será otra reinvención de un jugador diferente, como ya hicieron algunos. Y es que, cuando se pierde la décima de segundo porque los años pesan más que los kilos, salen a relucir la inteligencia y la experiencia de mili; al manchego áureo le sobran esos valores en la misma medida que clase y ganas.
Finalmente, el Sevilla, Bilbao y la Real, y los amarillos villarrealenses de Roig, cuajarán una temporada para soñar con la siguiente, en la que partirán como serias amenazas de los tres grandes. Y el Valencia, ¡ay los chinos ches!, aunque sean de Singapur; salvará el pellejo a costa de algún damnificado modesto, que siempre los hay en esta Liga de nuestros pecados y alegrías. Parejo es el paradigma de sus pesares. De soñar en el verano con un cambio de aires sevillanos a verse envuelto en líos, con la sempiterna música de viento en las gradas cuando el carro se tuerce. 
Y en llegando a nuestra tierra, que se dice por la huerta, en Jumilla y Lorca recogerán cosecha y el Cartagena subirá a Segunda. El Murcia, pobrecico mío, enderezará su destino sobre la campana, si la suerte y los idus de los meses venideros, los buenos, se conjuran. Sueño con que sube y empieza a solucionar su ruina, para formar un tridente apasionante, con los del efesé y los universitarios del UCAM, en el hermoso intento de subir a Primera, donde los granas deberían estar siempre por historia, afición, estadio y categoría de ciudad; la séptima de España.
Para eso deberían los de Guadalupe y Sangonera mantener el tipo en Segunda, empalmando unos cuantos resultados positivos. Y en eso están Mendoza y compañía. Los veremos en Alcorcón. El problema del fondo de la sartén clasificatoria es que están calentitos y todos quieren meter la cuchara en su boyantía; en el fútbol, como en tantas cosas, se precisa imaginación, perseverancia, paciencia y santa mala leche, que decía un tío mío.  

¿Que sigo soñando? Claro, es lo que toca ahora. Y  siempre. Si no alumbras  proyectos nuevos estás muerto, que dice mi amigo José Ignacio Gras. Optimismo, cabeza y voluntad. Los pesimistas, un zurrón y al campo, a echarse un pienso. ¡Feliz Año!

lunes, 5 de septiembre de 2016

DE JAMES Y ALCÁCER AL UCAM

De James y Alcácer al UCAM

05.09.2016 | 10:17
De James y Alcácer al UCAM
De James y Alcácer al UCAM
Siempre ha habido jugadores y equipos a medio hacer. El colombiano Jameses el caso típico de quien es figura antes de llegar a un gran equipo y le cuesta adaptarse. Para ser titular en el Real Madrid no basta con ser muy bueno. Lo mismo ocurre en el Barcelona. Podemos recordar a multitud de figuras indiscutidas en sus equipos y fracasados en un grande. Didí, por ejemplo y para no ser exhaustivos, había sido campeón del mundo con el Brasil de Pelé y no halló hueco entre Di Stéfano y compañía. Suele ocurrir, además, con futbolistas que ocupan posiciones ambiguas. El media punta es el más común, y en el Real Madrid hay barullo.


James, como algunos de su estilo, puede deslumbrar en momentos y pasar desapercibido el resto del partido. Y eso, en un equipo que tiene la exigencia de ganar siempre porque opta a todos los títulos, con el añadido de tener que ser tan exquisito como deslumbrante y eficaz en todos ellos, es un problema añadido para los jugadores intermitentes. Isco, el propio Benzema y ya veremos si Asensio, tienen idéntico hándicap. Hasta Kroos lo sufre desde que lo retornó Zidane del impropio lugar de medio centro que le encasquetó Ancelotti cuando se marchó Xabi. Muchos opinan que juega porque es alemán, pero olvidan que de interior es como brilló en el Bayern y en su selección, y sigue readaptándose. James tiene sus peores enemigos entre sus cercanos: los que piden a gritos su titularidad, tachando de injusta su suplencia, sin reparar en que tiene la suerte de estar donde está y con quien está. Como dijimos, el Madrid hubiera acertado cambiándolo por un segundo medio centro.

Alcácer ha preferido ser cola de león a cabeza de ratón, aunque nunca llegó a ser indiscutible en el Valencia. Suena a esas eternas promesas que nunca alcanzan el lugar al que parecían predestinados. También podemos recordar multitud de ejemplos. Iván de la Peña o Guti, siendo tan enormes jugadores que apuntaban a figuras mundiales, nunca llegaron a ser indiscutibles en el Barça y en el Real Madrid. Y el valenciano, sin llegar a la extraordinaria clase de los anteriores ni a sus expectativas, me temo que pasará en el Barça con más pena que gloria; máxime siendo delantero y con lo que tiene delante. En el fondo, creo que hay un problema añadido: falta de carácter. Un futbolista de 23 años que tiene la posibilidad, por fin, de ser líder del equipo de toda su vida y la desprecia por ser suplente en otro, apunta en esa dirección. Y más si ya es internacional y se trata del Valencia, que aunque sea desde la tercera línea siempre es un puntero en nuestra Liga. Por otra parte, el delantero valenciano no es un futbolista que destaque por otra cosa que por su oportunismo goleador y por sus buenos desmarques, y eso no es una excepción mundial; cualidad que debe tener quien quiera ser titular en un grande.

Y llegamos al único equipo murciano en segunda división. He visto al UCAM en directo en Zaragoza y en La Condomina y por televisión en Sevilla, y nunca más oportuno el calificativo de que progresa adecuadamente. En la Romareda, aparte de la novatada pagaron el no meter la pierna con determinación, con jugadores como Basha que con la forma precaria apuntaron las buenas formas que empiezan a lucir ahora. El equipo de Cani y Zapater, como el Córdoba que vimos en Murcia, son equipos obligados a ser punteros; otra cosa es que lo consigan. Con todo, lo mejor de los universitarios fueron diez minutos en el Sánchez Pizjuán hasta que echaron al albanés, quien es el llamado a llevar la batuta de los azulones. También gustaron los que salieron en los últimos minutos y quienes mantuvieron durante todo el partido la seriedad táctica y la sobriedad física que debe caracterizar a un equipo que aspira a mantenerse. Además, el gol de Imaz a pase de Remón fue una jugada a primer toque ilusionante. Lo peor: otro gol encajado de chilena en el área pequeña. Y lo raro, la rácana atención mediática que se le presta en Murcia.

Los cainismos son malos, e informar del decano Real Murcia, del Cartagena, el Lorca o el Jumilla no está reñido con hacerlo proporcionalmente sobre quien es hoy el referente profesional del fútbol murciano, y con mucho mérito, aunque tenga menos historia. ¡Mucho ánimo!

viernes, 26 de agosto de 2016

COMIENZA LA LIGA 2016/17

CON NOVEDADES EN EL FRENTE LIGUERO
La Liga 2016/2017 parece continuista, pero no lo es: los mismos actores principales bajo criterios distintos.  
En el Barça se van oxidando paulatinamente los antaño relucientes mimbres áuricos de su cantera, sin recambios aparentes a la vista, y se rellenan huecos con futbolistas foráneos que ni son ni tampoco eran indiscutibles en sus anteriores equipos. Quiero pensar que se trata de la falta de un técnico con el prestigio o el valor suficientes para imponer su criterio, y no un acomplejado tic directivo de emulación de lo que ha venido haciendo el de enfrente con dudoso éxito. Está bien repescar a Denis Suárez o el interés mostrado en recuperar a Nolito, pero ni entendí lo de Turán, aunque parezca renacido, ni entiendo lo de Umtiti, Digné o André Gomes, aun siendo buenos futbolistas. Máxime teniendo a Samper y Rafinha, entre otros —¿y Munir?—, o habiendo dejado marchar a su hermano Thiago antes y a Bartra ahora. Veremos en la práctica en qué mejoran  a los que permanecen y a los perdidos, si es que tenemos ocasión; jugarán poquito.
El Real Madrid parece que ha vuelto al sentido común. Y satisface que sea de la mano de un crecido Zidane, que ha sujetado la mano de su glamuroso presidente Pérez. Vislumbro que a poco que los resultados le acompañen se van a cambiar las tornas en el campeonato doméstico y, con permiso de Messi, que sigue siendo el mejor del mundo con mucha diferencia; el blanco irá imponiéndose al azulgrana. Es curioso cómo los humanos nos cansamos del éxito propio antes que los rivales hagan méritos para superarnos, por eso el Barça ha abandonado la senda canterana que tanto le dio. El Madrid, por el contrario, ha apostado por mantener su base e incorporar a jóvenes como Asensio, barato; y Morata, carísimo; aparte de retener al multiusos y eficacísimo Nacho — ¿ y a Mariano?—. No ha habido fichajes de relumbrón,¡alegría!; aunque a estas alturas aun tenga su punto débil en disponer solo de un medio centro auténtico: Casemiro. Si no lo remedia, ahí estará de nuevo su tendón de Aquiles. Y lo tenían fácil reteniendo a Llorente antes de cederlo, lo ideal; o desprendiéndose del tan talentoso como irregular James para fichar a un centrocampista de retención contrastado. En España hay posibles, como el ex atlético Camacho en Málaga, San José en el Atletic o el “muniqués” Javi Martínez, que serían mucho más útiles que mantener al colombiano en contante entredicho porque jugará poco.
En fin, rumbos distintos los abordados a partir de ahora por los dos grandes de nuestro fútbol, que puede suponer un cambio también de realidades; me apena lo del Barça y me alegra lo del Real. Los blancos pueden empezar a ser un equipo de fútbol, que ya era hora,  y fichar con criterios exclusivamente futboleros. Y los culés otra cosa, con Messi de “capo di tutti” en todo, como ya ejerce, y ya veremos cuando falte porque todo depende de él — por eso dio Guardiola su etapa como finalizada—; Suárez de ejecutor, ¡gran fichaje!, y Neymar de vedette en estado gaseoso. En la gloria efímera llevarán la penitencia de mañanas oscuros. No sería el primer caso, sino lo habitual en el planeta fútbol; repasen la historia.
El tercero histórico en discordia, el Atleti, está haciendo de la constancia virtud, lo cual es muy inteligente y de agradecer, y continuará la senda del éxito de la mano de Simeone. Ha mantenido su excelente plantel, ¡enhorabuena por fin!, y ha incorporado jugadores tan interesantes como Gameiro y Gaitán. Decisiones que le harán mucho más competitivo en los momentos cruciales de la temporada. Ojo a este Atlético, que también ha cambiado su trayectoria renunciando al dinero fácil de la venta millonaria de cada año, desprendiéndose, además, de medianías — ¿salvo Oliver?; y remendando con habilidad su descosido goleador.
Finalmente, el Sevilla y el Valencia son dos incógnitas. En los hispalenses sigue Monchi, el verdadero artífice de su éxito, pero ha llegado Sampaoli, un técnico ilusionante que conlleva la ingravidez de un cambio total de sistema de juego. Ojalá tenga suerte su vistosa apuesta, pero temo que se agote la paciencia del Pizjuán antes que lleguen los resultados. Y por el Turia, como antes se decía de Granada, todo es posible.  Veremos si la luminosidad de sus fallas no se torna en escandalosa traca; acecha la fiebre amarilla. Lo de Parejo es un mal augurio.                    


jueves, 26 de diciembre de 2013

CAMPAÑAS, FRESCOS Y CANTAMAÑANAS

Ya tenemos otra. Ahora resulta que según Pérez hay una campaña contra España en Europa; otro que siendo una parte se cree el todo. Y ha protestado el señor presidente blanco porque alguien desde el Parlamento Europeo ha denunciado las continuas ayudas de los políticos españoles a los clubes de fútbol españoles. No se explican, como tampoco nos lo explicamos algunos, que estando nuestros equipos entrampados hasta los corvejones con deudas mil se puedan hacer esos fichajes multimillonarios anuales.

Pues mire usted, señor Pérez, a muchos nos parecería bien que alguien pusiera orden en ese arcano. Porque también es inexplicable la consabida huida hacia delante de muchos clubes, o ‘patá palante’ a la ruina, que llevan a cabo con sus presupuestos anuales. Tiene poca lógica financiera y económica, ni de nada, que pregonando desde ellos la supuesta riqueza de entidades como el Real Madrid, por lo mucho que ingresan, sus deudas sean cada vez mayores. Ya veremos lo que pasa cuando se destapen todos los pufos que sin duda hay detrás de sus creativas contabilidades.

Así que si no hay campaña, para aclarar las connivencias entre los poderes públicos y los intereses de todos con los clubes poderosos españoles sí debería haberla. Y más que campaña, una acción seria para dejar de ser desde la ruina nacional que nos asola a los contribuyentes, los tontos del bote de esta película protagonizada por tanto fresco. La última ha sido la alcaldesa de Valencia, la señora Barberá, que dice que el Valencia no se debe vender a pesar de la ruina estratosférica que soporta. Estará pensando en sanearlo ella desde su también arruinado ayuntamiento, o que sean todos los ciudadanos españoles quienes, con sus impuestos, ayuden una vez más a los descerebrados equipos de fútbol, entre ellos al suyo, claro. Mire usted, señora, si en el Valencia ha habido unos cuantos pelagatos de dineros ajenos, porque de sus cuartos ni medio, y todos ustedes lo han consentido, empezando por sus socios y aficionados y terminando por los mandatarios políticos, pues ‘a joerse tocan’, como ha pasado con otros equipos tan dignos como el del murciélago.

Y de can Barça vienen también vientos de frescos. Si en el Madrid piensan que hay una campaña en Europa contra el fútbol español,  creen que hay otra desde Madrid contra ellos. Es decir, que los blancos para tapar su penuria deportiva en cuanto a títulos y los blaugranas para cubrir las vergüenzas filibusteras de todo tipo de sus dirigentes, aquí todos tratan de tirar la pelota fuera del campo para seguir ocupando sus sillones curales, que diría el inigualable Ansón, don Luis María.

Ahora bien, contra la selección nacional, que sí es quien representa de verdad al fútbol español, mucho más que los clubes, no parece que vaya nada. Y nuestro combinado sí que levanta desde hace unos años las envidias del orbe futbolero mundial.

Más le valdría a los señores Pérez y Rosell limpiar sus casas por dentro y dejar de ser los mimados de otros frescos, como el señor Tébar, procurando que los dineros del fútbol se repartan mejor entre todos los equipos porque por el camino que vamos se cargan la Liga española. Es inconcebible que una competición que ha dado muchos representantes laureados en el fútbol europeo sea al final una cosa de dos, como la escocesa. O que la Copa del Rey sea una pugna con cierto interés y no una mamarrachada para los mismos. Si en lugar de a doble partido se jugara a uno sólo y el triunfador final tuviera algún aliciente europeo ganaría en emoción. Otra cosa es que haya a quien no le guste que en el cuadro último falten los grandes. Pero eso es otra frescura económica de quienes manejan la Federación. 


Y llegamos a los cantamañanas. Si un futbolista es contratado por un euro al año, por decir algo, ese dinero es sagrado juegue más o menos, mejor o peor, sea un buen profesional o un golfo, etc. Ahora bien, si resulta que le suena la flauta y lo hace muy bien, enseguida viene el representante de turno con la ayuda del periodista de cabecera exigiendo una mejora de su contrato en vigor y que le suban a euro y medio, dos o tres euros su ficha. O sea, si no juego cobro hasta el último céntimo, y si lo hago bien pido más. ¿Les suena Messi? ¿Y la pasada tristeza de Cristiano? Y tantos otros…     
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