Mostrando entradas con la etiqueta UCAM. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta UCAM. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de marzo de 2021

JOSE LUIS MENDOZA

 

El presidente de la UCAM no siembra indiferencia. Deportista entusiasta y futbolero admirador de Di Stéfano, promotor de clubes y patrocinador del deporte en general, comparte y defiende sus profundas convicciones con tanta generosidad y pasión como vehemencia y argumentos, aunque a veces pueda resultar socialmente incómodo e incluso inconveniente para sus afanes. Y como ocurre a quienes van por la vida de frente, con autenticidad y no de bien queda, y mucho más si son relevantes y preconizan dar ejemplo, acumula legión de seguidores y también cosecha envidias y recelos.

No obstante, hay una paremia bíblica adoptada por la humanidad para valorar a los hombres: por sus obras los conoceréis. Y ahí, ante la realidad de la Universidad Católica de Murcia, dedicación de sus últimos veinticinco años, no caben interpretaciones, prudencias cobardonas, cautelas ni medias tintas. El fruto de su obra es admirable para quienes no lleven orejeras y difícilmente repetible, igualable ni superable por sus detractores, sin excepción. Aquí nos conocemos todos.

Una universidad privada con apenas veinte años que tiene matriculados veintidós mil alumnos de toda la geografía nacional y de otros noventa y siete países, con tres mil y pico docentes, profesionales y trabajadores en activo; ochenta y tres titulaciones oficiales; cerca de cuatrocientas líneas de investigación y más de quinientos artículos científicos; ochocientos atletas universitarios y catorce medallas olímpicas con un centenar largo de deportistas españoles patrocinados.

Y como guinda, la UCAM acaba de ser distinguida por Times Higher Education, una de las tres organizaciones de ranking más importantes del mundo, como la décima en calidad de enseñanza entre las doscientas mejores de Europa, según destacaban recientemente los medios de comunicación sobre el The Europe Teaching Rankings 2019.  

A quienes hemos crecido a la sombra del monasterio de los Jerónimos, llamado también el Escorial murciano, la sede de la UCAM nos toca el corazón. Un enorme y majestuoso edificio de primeros del siglo XVIII que se caía a trozos, sito en Guadalupe y propiedad de la Iglesia Católica, y que gracias a la clarividencia del añorado obispo Azagra se puso en condiciones y sigue restaurándose por la iniciativa y perseverancia de José Luis Mendoza y su familia, en lugar de perderse o convertirse en recinto hostelero, cuando siempre fue un lugar de irradiación espiritual, cultural y educativa para los habitantes de su entorno, de esta bendita región y de la propia ciudad de Murcia; la séptima capital española y también demasiado tiempo “la siete veces coronada y nunca bien barrida…”

La matrona de nuestro Almudí representa como nadie al murciano: acogedor, expresivo y generoso con los de fuera, pero también cicatero en exceso con los propios. El murciano de bien admira a los ajenos que más allá de nuestras fronteras chicas han sido capaces de hacer grande a su tierra. Y también llevamos con orgullo y a gala a los paisanos que han sabido destacar en España en cualquier faceta, pero deberíamos hacerlo más con quienes lo han hecho aquí engrandeciendo a Murcia.

Sin embargo, desde hace tiempo, está enfilado por no sé quiénes ni por qué intereses ni con qué fin para castrar sus posibilidades de crecimiento porque probablemente se habrá equivocado en algo; lo desconozco. Pero, ¿quién no tiene borrones en su vida?

El carismático Mendoza, hombre de mundo y cartagenero de laboriosas raíces, hace grande a su región de Murcia y a España persiguiendo sueños y haciéndolos fecunda realidad para millares de personas sin distinción de raza, género, origen social, geográfico o ideológico. Con virtudes y defectos, porque es humano, y con una declarada y militante espiritualidad y fe católica porque también es muy libre, tenaz e infatigable, ha remado desde el origen de su proyecto contra el viento y la marea de la “Murcia guapa” de antaño, con alguna loable excepción, y sigue haciéndolo porque todavía hoy, paradójicamente, insisten en boicotearle.

¿Qué arguyen y por qué quienes todavía no ven claro el indudable interés social para Murcia de su realidad universitaria? Tal vez algunos notables deberían reflexionar y obrar en consecuencia, recordando, además, que no ha habido aquí ningún hecho de su relevancia en cien años, precisamente desde la refundación de la propia UMU.

Me sumo al ruego de que Mendoza se quede en Murcia y siga ayudando a nuestro deporte, al mundo universitario, educativo, científico, humanístico e investigador y a esta tierra tan necesitada de grandeza, frente a tentaciones, proyectos, lugares y gentes que lo acogerían agradecidos.

¡Salud y mucho ánimo, Presidente!

 

 

lunes, 25 de marzo de 2019

LA FUNESTA CARENCIA DE GOL



Los goleadores son las aves raras más deseadas y por eso son los futbolistas más caros. Y también los más criticados, junto a los porteros, cuando no aciertan en el momento cumbre del fútbol.

El gol es el final y el comienzo de todo. El instante en que las gargantas se desatan porque aflora la ansiedad contenida en jugadores, técnicos, directivos y aficionados. No hay otra magia superior en este fantástico mundo. Y  a veces, como admiraba el maestro Ibarra, surge la plástica en el movimiento supremo de embocar la pelota. De ahí su lado artístico y la belleza que también atesora el fútbol. Porque el arte es emoción y eso es lo que ocurre tras un gol decisivo, y más cuando la estética encumbra ese instante. Entonces surgen hasta los pañuelos laudatorios. Y de la retina pasan a ocupar su rincón de gloria en nuestros recuerdos. Esos que se guardan para siempre en los corazones. ¿Quién no tiene atesoradas unos cuantos goles de los jugadores que alguna vez emocionaron? Son, de largo, junto a determinadas celebraciones, la memoria viva del fútbol; permanecen en movimiento dentro de millones de aficionados mientras las neuronas acompañan. 

Para los españoles, el gol de Iniesta a Holanda, el de Torres a Alemania y el de Marcelino a la URRS. Para los madridistas, aquellos de Di Stéfano, Puskas, Gento, Serena, Mijatovic, Raúl, Zidane, Ramos, Cristiano o Bale en Europa. Para los culés, los de Koeman, Baquero, Ronaldinho, Messi, el propio Iniesta e incluso alguno de Cruyff por su rara belleza intemporal, como los más antiguos recordarán los inverosímiles de Kubala. Y qué Atlético no recuerda el de Luis Aragonés en la desgraciada final empatada y luego perdida frente al Bayern, o el de Godín en Lisboa entre otros que pudieron dar títulos en la también larga memoria de desdichas colchoneras. 

La selección española de Luis Enrique anda buscando otro Villa, como le recordaba el sábado a mi amigo Faustino. Busca con arrebato un goleador que convierta repetidamente algunas de las muchas ocasiones que nuestros medios y jugadores de banda propician. En Valencia su pudo golear a Noruega, pero la funesta carencia de gol puede llevarse por delante las ilusiones que tantos queremos reverdecer. Jugando así puede que pocos nos igualen, pero sin acierto será un fútbol estéril que a la larga y a la corta los hace peores a todos. Es lo mismo que hemos reiterado respecto al Real Madrid tras la pérdida de Cristiano. Los buenos jugadores no se olvidan de jugar en pocos meses, pero necesitan el remate certero que haga bueno su trabajo. Por eso, siempre ha habido futbolistas que pasan desapercibidos en el juego y que, sin embargo, pasan a la historia del partido porque la tocan cuatro veces y hacen dos goles. Y algunos lo reiteran tanto y en momentos tan oportunos que forman parte de la grandeza histórica de sus equipos. Raúl, por ejemplo, está en la del Madrid y no en la de la Selección. Y Villa, por el contrario, estará más para siempre en la de España que en la de sus muchos clubes, aun habiendo sido un goleador importante en todos ellos.

Cristiano y Messi, singularmente, estarán tanto en la de sus clubes como en la memoria de millones de aficionados porque siguen marcando una época repartiéndose honores. El comienzo del siglo XXI es suyo. Dos futbolistas que cuando se retiren será difícil reeditarlos en demasiados años. Tantos como para pasar a legendarios de generación en generación. La nuestra tendrá el placer inolvidable de haber visto confrontarse  en directo a dos de la escasa docena de genios y artistas que el fútbol ha deparado. El luso como goleador y el argentino como futbolista total y goleador también; quizás el más completo de la historia, aunque  con su selección le falte capacidad de liderazgo.

GOLES MURCIANOS

El Murcia ha ganado un partido porque dos de sus delanteros acertaron después de muchos meses. Y con notables bajas en el equipo. La pregunta es si ha cambiado mucho su juego. Y seguramente la respuesta es no. La diferencia es el acierto de delanteros y portero. Y la consecuencia, el ánimo para escapar de la zozobra deportiva. Ojalá Algar dore el viejo sueño de tantos: cantera y gloria.

Y ojalá perseveren también los del Cartagena y el UCAM y el año que viene podamos disfrutar la plata del fútbol patrio. Lo merecen sobradamente, pero goles son amores y lo demás ruina.

martes, 26 de febrero de 2019

SEMANAS DE PASIÓN



Reina la intemporalidad de lo inmediato, pero afortunadamente, las pasiones aún alumbran caminos de ilusión. Aguardan semanas apasionantes en Europa con la Champions y días pasionales en España por el doble Madrid&Barça. Sobre todo el de Copa, porque el de Liga llega descafeinado; esperanza rojiblanca, pena blanca y alivio culé.

Messi dejó claro en Sevilla que no renuncian a nada, lo que supone un dedo en el ojo para los blancos. Lideró a discreción, goleó con un repaso a su repertorio, asistió de calle y hasta indicó a Valverde que debía entrar Dembélé para ser más incisivos. Cada vez se acerca más a lo que supusieron Di Stéfano y Cruyff, pero los supera en longevidad —catorce años en la cumbre —, en títulos individuales y seguramente muy pronto en colectivos también y en todo.

El Madrid llega bipolar y ansían en el Bernabéu que sean esos partidos la verdadera alternativa de un Vinicius que ha pasado en meses de becerrista a torear con caballos y aspira a matador de toros.  Los merengues necesitan la referencia que les hurtaron con Cristiano y el moreno brasileño es su esperanza blanca. Y tiene mimbres para serlo: descaro, regate eléctrico, potencia, velocidad, verticalidad, trabajo y ganas. Pero lo más sorprendente es que luzca también cabeza siendo juvenil. Lo demostró antes de vestirse de luces en el Bernabéu por la modestia y profesionalidad con que asumió su estancia en el Castilla a pesar de su costo y la aureola con que lo trajeron.  Su éxito sería trasladar también sus goles de Brasil y de Segunda B a la Primera española; palabras mayores. Y, entonces sí, estaríamos ante un presumible Balón de Oro si el carisma le durara un par de años. Tan difícil como posible y singular en la constelación futbolera del siglo XXI, donde impera lo urgente: cuajar en figura las virtudes de una promesa. Su sueño de imberbe, el de Florentino y el de millones de aficionados madridistas, que ya ven en Vinicius el Messi blanco. 

Tan irreal e incomparables todavía como ilusionante en este tiempo de pasiones desbordadas de un día para otro a bordo de ondas o de cable y prácticamente sin intermediarios. Las novedades, la realidad, las falsedades y los sueños ya no llegan de boca en boca durante semanas o meses sino de móvil a móvil en décimas de segundo, plataformas de cualquier cosa mediante. La tecnología que nos lleva.

Por eso no debe extrañar a Cristiano que le silben por todos sitios y hasta los propios. Recoge lo que ha sembrado aun siendo generalmente reconocida su capacidad goleadora. Lo que antes eran rumores entre periodistas o de vestuario ahora son evidencias tan palpables que todos las llevamos en el bolsillo. Antes era complicado y lento derribar un mito, y ahora dura en caerse por cualquier gesto menos que el instante de un sonido. Su manita en el Wanda arrogándose como individuales títulos colectivos es la última pata del banco tontarrón que se ha ido creando. Y ese absurdo pesa más que sus goles. Una pena personal grande que arrostrará mientras juegue y de ahí su aceleración hacia la antipatía general. Acabarán pitándole hasta en Turín cuando desinfle el globo de su fichaje. Ganar el scudetto goleando en Italia más que nadie se difuminará en el fracaso europeo. Simeone y los suyos pueden cerrarle la penúltima puerta a su carrera; luto que desea la inmensa mayoría futbolera.

Finalmente, lo de Guardiola ya es de traca. Cuanto gana como profesional lo pierde como hooligan catalanista. Y se da el caso, además, en el colmo de lo absurdo; de que en su Cataluña natal no es especialmente bien recibido a pesar de sus esfuerzos por querer disculpar con lazos pajizos y lengua suelta supuestas traiciones futboleras barcelonistas. Si espera algún reconocimiento futuro, algún día lo lamentará.

POR MURCIA CREARÁN OTRA COMISIÓN

En el trabajo sonreíamos cuando se creaba un comité. Y es que, demasiadas veces, en ellos se esconden las indecisiones, la ignorancia o la indolencia. Y el que se avecina no es minino. El grupo de ilustrados con másteres, miércoles y jueves deberán acometer en el Murcia la madre de todos los comités. El demonio acecha y no pedirá escrituras, como decíamos del agua, cuando enfile hacia lo hondo.

Mientras, el Cartagena perfila su presumible liderazgo final y el UCAM sus opciones de liguilla de ascenso.

¿Y lo de Gálvez?, se preguntarán. La semana que viene; supondrán. ¡No sea mal pensado, hombre!

martes, 5 de febrero de 2019

DE LEZO A GUARDIOLA Y A LA PRIMAVERA FUTBOLERA



Los ilustres suelen perderse por la bragueta, los listos por la soberbia y los tontos por la boca, aunque a veces se invierta el orden.

Dice un ‘juntaletras’ guionista de cine que “no escribe algo sobre Blas de Lezo porque no le da la puta gana”; fino el payo. Atiende esa lumbrera por Borja Cobeaga y tiene a gala “SuperLópez”, un bodrio entre la mediocridad más ramplona del cine español. 

Este ‘tontolpijo’, con perdón, desprecia al marino militar español más relevante de nuestra historia. Consulten aunque sea en google quienes quieran conocer a un almirante tuerto,  cojo y manco, vasco de Pasajes, al que debemos que de Méjico hasta la Patagonia se siga hablando español porque con seis barcos le dio un repaso al inglés Vernón, que con ciento ochenta y seis quiso tomar Cartagena de Indias a mediados del siglo XVIII.

Y traigo a colación este asunto porque Guardiola, que de tonto no tiene un pelo, y no es coña,  sigue metiendo la lengua cada vez con más fruición. Seguramente quiere emular a su padrino Laporta, quien en su trampantoja versión política ha pedido que retiren la estatua que el heroico almirante tiene en la ciudad condal. La guerra de Sucesión del dieciocho por la corona de España, de Borbones contra Austrias y no de catalanes contra españoles como tantos ignorantes independistas aseguran, adquiere actualidad en la futbolera de culés contra merengues. Un disparate se mire por donde se mire. El excelente técnico de Sanpedor ha dicho que el Bayern, el Barça y la Juventus son los tres mejores equipos de Europa del último decenio, olvidando que el Madrid ha ganado cuatro de las últimas diez Champions. Igual le traiciona algún complejo por emular también a su antagonista Mourinho, quien en lugar de número uno debería ser recordado como lenguaraz insuperable. O tal vez su ego porque cita a dos de los tres clubes a los que entrenado en ese decenio, o quizá la frustración de no haber ganado nada en Europa desde que salió del Barça. 

Efectivamente, los tres equipos que cita han sido los mejores en regularidad en sus competiciones domésticas, pero ninguno se puede asemejar a las cuatro Champions del Real Madrid en ese tiempo, las tres últimas consecutivas. Solo el Barça está cerca, con sus tres en 2009, 2011 y 2015, pero eso solo nos lleva a la reflexión de que el fútbol grande también florece en la primavera española.

Y es así porque con los tres próximos enfrentamientos entre el Barça y el Madrid, y no digamos si llegaran también a cruzarse en la Champions, la máxima atención futbolística europea se centrará en el fútbol español, quien es de largo quien protagoniza la cumbre futbolera mundial tanto a nivel de clubes como de selecciones en el último decenio que cita el lacero ‘apajizado’ Guardiola.

Ningún otro enfrentamiento actual acapara tanta atención como los Madrid- Barça en Liga, Copa o Champions. Y eso, diga lo que diga don Pep, evidencia que son los dos clubes más importantes de Europa.

Este año, además, con el interés añadido de que los de Solari, tullidos como Blas de Lezo tras la marcha de Cristiano, llegan a febrero tan lanzados como el Barça potente mientras conserve al mejor del mundo; Messi es de otra dimensión. Sin él, como se decía en la Murcia taurina de los sesenta respecto a un insigne torero venido a menos, Cascales ya no es Cascales.

PRIMAVERA MURCIANA

El Cartagena le dio el mismo repaso al UCAM en la Condomina  que su técnico Munua a Munitis en la primera parte. El cántabro se equivocó, o sus jugadores no supieron interpretarle, porque para atrás no se juega al fútbol salvo que el miedo te atosigue, saques el balón limpio y jugado o quieras lanzar enseguida balones largos para que la velocidad de tus puntas gane los espacios libres. Pero ese no era el libreto. Ni los universitarios tenían centellas arriba ni tienen mimbres para jugarle con personalidad a un equipo de calidad bien plantado. Un fútbol tan desesperante como suicida que propició una ventaja insuperable al excelente Cartagena de Belmonte y Breis para consolidar su liderazgo. Muy buen equipo, planteamiento inteligente, juego eficaz, pierna dura, velocidad, ideas claras y ambición. Las claves del éxito.

¿Y el Murcia? Espere usted, buen hombre, que estamos buscando papeles y delanteros. Unos para denunciar a golfos y otros para golear y poder ganar algún partido. ¡¡¡Ah!!!
     
 

lunes, 24 de diciembre de 2018

DEL CUENTO AL ESPERPENTO Y LA ESPERANZA



Tan bonito es soñar situaciones agradables como horroroso despertar con pesadillas. Y al recordarme — que se decía en la huerta — del cuento soñado la semana pasada, hallé en el mundillo futbolero una esperpéntica amenaza: Mourinho cabalgaba de vuelta un ex brioso corcel tordo, blanco casposo ya de viejo.
De nuevo en el banquillo del Bernabéu. Otra vez en la Liga. Los forofos merengues y sus contrarios reverdeciendo horrores satanizándose con sus disparates. La palabra incendiada. La mesura por los suelos con dedos acosadores y agresivos y caballitos grotescos a lomos de cualquier paniaguado. Pancartas desvergonzadas. Un equipo convulso, una afición dividida hasta el odio y un presidente agilipollado. Y lo que es peor, una plantilla permanentemente bajo sospecha, viejas estrellas desacreditadas y un equipo desarbolado por su entorno inmediato con la consecuencia de jugar a  nada y ganar menos. Pero como todo tiene principio y fin, menos la energía, volví a entornar los ojos e imaginé la causa de mis pavores: la inseguridad, la avaricia o la intoxicación y el miedo. La inseguridad de algunos directivos blancos de pijama y orinal, la avaricia de ciertos medios de comunicación para vender más a costa de lo que sea o los correveidiles que Pérez tiene por ahí juntando letras para sondear a la plebe, y el miedo de quienes temen que la magnífica etapa blanca de los últimos cinco años llegue a su fin; justo desde que el depredador luso se marchó o lo marcharon.
Y desde la realidad de ser un  imposible teniendo a Löw en la recámara, mientras Solari persigue su lugar al sol con Abu Dabi como última etapa, pude descansar de nuevo. ¡Uf, que susto!
El Madrid ha ganado otro desvalorizado Mundial, con el único aporte de encontrar en Marcos Llorente un jugador apreciable que andaba despidiéndose de sus compañeros, y además canterano, porque el sueño presidencial del renacimiento de Bale como goleador seguro es solo humo nuevo sobre rescoldos viejos. Sus tres goles ante unos japonesitos que aquí estarían en Segunda B, o como mucho coleando en la A, son ‘milnovecientosna’. Y, eso sí, alargan una racha titulera que entona el camino sin retorno a una inevitable travesía desértica. El futuro espera a los madridistas, pero no debe enturbiarles las entendederas. Tras la marcha de un ciclón siempre hay que reconstruirse.
El Barça sigue a todo trapo sobre el infinito abanico de posibilidades que ofrece Messi. Un futbolista excepcional que ayuno de sus antiguos suministradores de balones francos se reinventa cada partido. Deleita, golea, hace jugar, contagia, lidera, mejora a sus compañeros, imagina, muerde y no descansa hasta ganar, ganar y ganar, que diría el recordado Luis Aragonés. ¡Qué lujo de futbolista!, para muchos, entre los que me encuentro, el mejor de la historia si los tiempos fueran comparables. La Liga es difícil que se les escape, pero es que ahora vemos que el objetivo fundamental desvelado por el argentino de ganar la Champions se antoja más cerca. El Barça y la Juventus tienen más argumentos que nadie porque se manejan con los dos mejores del mundo de la última década. Dos monstruos que se echan de menos en sus competiciones domésticas y que se han retado en Europa. Uno por quitarse sequías recientes que le roen los adentros, el otro, Cristiano, por reafirmar su hegemonía a despecho de su antiguo club, y los dos porque su cadena genética es un sinfín de trofeos: el ADN que los iguala. Ambos pertenecen a la familia de la docena de futbolistas que han marcado épocas en el fútbol. Nuestra gozosa esperanza es soñar que continúen medio lustro.

AGUILANDO MURCIANO

La Pascua nos ha traído el liderato del UCAM, el subidón del Cartagena, la continuidad airosa del Jumilla y el resurgimiento del Murcia con tres triunfos seguidos. El último de tanto valor que ha destronado al líder.
Los inverosímiles universitarios del deportista excelso y futbolero Mendoza están haciendo bueno el extraordinario trabajo de Munitis: con el presupuesto más austero de los tres grandes regionales, divierte, puntúa y manda en la clasificación. Y, encima, saca partido a canteranos y brillo a veteranos y promesas. ¡Cuánto mérito!
Los blanquinegros del ahora rutilante Munúa están haciendo del Cartagonova un castillo inexpugnable, que es el camino más seguro hacia la categoría superior. ¡Bendita esperanza!
Y los granas del valeroso Herrero se sobreponen a sus tenebrosas circunstancias, apoyados dentro y fuera por murcianistas de pro. El Murcia se resiste a morir. ¡Qué grandeza!   
       


lunes, 26 de noviembre de 2018

LA ACTITUD Y LA GRANDEZA NO SE COMPRAN



Modric quería irse este verano a Italia por la menor presión fiscal, siguiendo los pasos de Cristiano aunque sin enfado, y Bale continuó porque se fue el portugués. Pérez, ante el desencanto del galés, se lo había filtrado por boca de ganso antes del desbarre del archigoleador en Kiev, pero su actitud y la del croata están en mínimos. 
El mandamás blanco sabía que esa fuga ocurriría más pronto que tarde. Solo desconocía la fecha. Méndez, su intermediario de cabecera años atrás, le había advertido meses antes del cabreo preocupante de Cristiano por el incumplimiento de su reiterada promesa de renovación de por vida, ganando como el que más, tras ganar la decimosegunda. Pero en ese pulso de soberbias Pérez es mucho Florentino, más hecho y frío que el infantiloide luso. Y como ocurre a veces afortunadamente, por la maldad del egocentrismo, en el pecado lleva la penitencia de esta temporada el omnímodo empresario. Lo peor es el triste deambular madridista con el desastre de Éibar como última cuenta de un rosario que se antoja como aquel de la aurora que acabó a farolazos. La grandeza del Real Madrid no merece que se la jueguen  al yo más que tú dos personalidades pasajeras por muy acusadas y exitosas que sean. Afortunadamente, por otra parte, la excelsa categoría blanca permanecerá ligada a su historia porque un club tan laureado está por encima tanto de compras y ventas como de pasajeros y temporadas aciagas.  
En ese duelo tan evitable como larvado de Ronaldo y Pérez, uno de sus errores más graves como advertimos en junio a pesar del forofismo merengue, el futbolista ha ganado económicamente y va ganando en lo deportivo: líder destacado con la Juventus y pichichi con nueve goles en trece partidos, superando un record juventino goleador de hace cincuenta años y a símbolos como Inzaghi o Trezeguet. Ya veremos si al final de temporada consuma el doblete pasta/títulos, agregando la Champions al seguro campeonato doméstico.  Y puede ser un triplete si agrega el factor imagen mundial; la final de selecciones europeas a cuatro puede propiciárselo.
La aptitud puede comprarse, la actitud no. Nadie duda de la calidad de Modric, Bale, Varane o Kroos  ni de ninguno de los futbolistas blancos, pero es evidente que los cojones que abandera Solari  continúan gárgoles o lucen garlitos; estériles o uno solo a la vista aunque parezcan dos, que de apariencias también viven algunos.
Quienes sí lucieron hombrías fuero los de Mendilíbar, con el sorprendente canterano blaugrana y lateral extremo Cucurella a la cabeza, que le echaron lo que fue menester como suelen hacer en su reducido estadio y debería haber previsto el auxiliar ascendido Solari sacando una alineación más cojonuda que artista. Seguramente, sus figuras entrarían bufando al vestuario tras la dura derrota, y el argentino debería haberles dicho que esos cojones en Despeñaperros, como le dijera en Atocha en 1908 el insigne torero Rafael Gómez Ortega, ‘El  Gallo’, a la máquina del tren que le había llevado de Sevilla a Madrid viendo como soplaba desaforadamente humos en la estación, tras haber renqueado lastimosa en las cuestas de la celebérrima sierra.
Y también lucieron bemoles en el Wanda porque juego hubo poco. Los de Valverde pelearon con la garra que define a los de Simeone, rescatando un merecido punto al final por medio del tan sospechoso como arabesco Dembélé.  El Barça, aunque solo ha lucido a ratos sus excelencias, huele a reverdecer título porque está siendo el menos mediocre de los grandes. Y el Atlético suena a serio aspirante a todo a poco que Griezmann y sus figurones sean más efectivos; más fiables, en definitiva. Mimbres les sobran.
EL MURCIA SIGUE VIVO
La grandeza del Murcia también está al margen de fracasos puntuales o años de penuria; la multitudinaria respuesta a su ampliación de capital lo demuestra. El UCAM le ganó porque juega mejor y también tiene más gol, la justicia del fútbol, con un Isi Ros que cuando madure será un buen futbolista profesional. Mientras, es solo un proyecto ilusionante al que se le puede pasar el arroz; solo lleva un rato deslumbrando. Como él, y mejores, han habido muchos en la prodigiosa cantera murciana.
El domingo mañanero en la Condomina, aparte del resultado, fue un homenaje de los dos equipos a la actitud. Unos modestos y otros en precario; heroicos todos. Enhorabuena, así como al Cartagena y al Jumilla por sus gozosas goleadas. Buena temporada nos aguarda.


jueves, 15 de noviembre de 2018

ENJUGASCAOS



Estaba jugando de dulce el domingo pasado al medio día el UCAM en la Condomina, ya mediada la segunda parte, con el torreño estilista Isi Ros en un extraordinario estado de forma, cuando un cachondo gritó en la grada hasta tres veces intermitentes, ¡gol del Betis! Y automáticamente se volvieron varios aficionados con mirada de asombro, como esperanzada, envuelta en una media sonrisa que traslucía su corazón merengue. Y es que el personal contento tiene ganas de marcha cuando nos enjugascan los goles del fulibán. Los viejos aficionados saben que esa expresión divertida no tiene nada que ver con el Barça ni con el Madrid ni con nada que no sea un desahogo bienhumorado de los muchos que circulan por las gradas futboleras. Y los taurinos también, porque responde a la irónica expresión de un malhumorado Rafael Álvarez, Búfalo en la magnífica serie Juncal del celebrado Jaime de Armiñán que protagonizó nuestro no menos añorado Paco Rabal. Había salido el Brujo a las terrazas de la Maestranza, molesto porque pitaban al hijo de su admirado Juncal y, además, porque su vecina de asiento no le dejaba tranquilo con preguntas continuas. Alguien le inquirió desde la calle por la bronca que se escuchaba, y el ocurrente limpiabotas le respondió: “¡que ha marcado el Betis, anda ya…!” Cosas del bachiller callejero.
Y ya por la tarde, cuando el Betis marcó en efecto el tercero de sus cuatro goles, un amigo me llamó para preguntar si es que había intuido al medio día los goles de los del excelente Setién en can Barça.  Y entre risas, le dije que sí, pero que no se confiara porque los de Messi tienen mucho gol. Y así fue, aunque  luego vino fuera de guion el cuarto de los béticos del extraordinario Canales. Un cántabro que nos recuerda a otro de no menos clase y más garra, Munitis, campeón de liga y de Europa con el Madrid galáctico de Figo y Zidane, que tan bien lleva esta temporada a los universitarios de Mendoza. ¡Qué temporadón llevan y qué mérito tienen!
El Barça perdió justamente por lo azaroso del fútbol y porque el Betis hace un fútbol excelente que no lo ha llevado a encabezar la tabla por su escasez de gol. Y dentro del factor imprevisible de este juego, los sevillanos llegaron seis o siete veces ante Ter Stegen y marcaron cuatro goles, incluida una cantada increíble del sin embargo segurísimo cancerbero teutón. Cosas del fútbol.
Y lo del Madrid de Solari certifica el enjugascamiento que generan los goles.  Aún no conocemos su libreto, pero los quince goles en cuatro partidos y solo dos en contra lo licencian para acabar la temporada y quién sabe más.
Cinco goles en Madrid, siete en Barcelona y seis en Vigo nos enganchan.

EL LISTO, EL TONTO Y EL GOLFO

Sobre el quién es quién de ese trío fantasmagórico que ha manejado el Real Murcia en los últimos tiempos, Moro, De la Vega y Gálvez; les voy a dar una pista que ayudará a que vayan encasillando a los aspirantes. Resulta que el mexicano Mauricio no puso un euro para ejecutar la opción de compra de las acciones que le otorgó Moro. Y no lo hizo porque me aseguran que no tuvo que desembolsar los cuatrocientos mil que habían convenido, al comprobar, al parecer y según documentó, que el déficit causado por el extremeño superaba el millón de euros que habían puesto en el documento como límite admisible. Y, además, ejecutó dicha opción cuando faltaban escasos días para que se cumplieran los tres meses sin pagar a jugadores y empleados que también habían convenido como límite para que decayera la cacareada opción. ¿Dueño del club sin poner un chavo? Ustedes mismos.
Los entusiastas directivos que han cogido las riendas, producto de la admirable Plataforma en favor del Real Murcia, tienen tanto trabajo hacia fuera como hacia dentro: ir preparando tantas denuncias contra quienes se hayan aprovechado de un moribundo como recabar cuantos remedios alcancen para mantenerlo con vida hasta que se encuentre el único eficaz para sus males: dinero a mansalva.
Mientras, como por la Cartagena renacida y la Jumilla entusiasmada, seguiremos enjugascaos entre cábalas jubilosas, pasmosas o fúnebres, que como todo en la vida van por barrios.
Por cierto, el nuevo presidente murcianista Almela, del que hablan bien, y el dueño in péctore por el desembolso anunciado, el notorio notario Tornel, deben atajar la fuga de futbolistas importantes por los más de tres meses que les adeudan. Tras las espadas, ahora pintan bastos.  
 


martes, 30 de octubre de 2018

¿ANDE VAS, PÉREZ?



Ese quo vadis huertano habría que preguntarle al hombre orquesta del Real Madrid tras la deriva calamitosa del que es su equipo más que nunca, sin Cristiano, y el colofón de la debacle en el Camp Nou.
Algunos queríamos albergar al principio de temporada la esperanza de que el capo de tutti blanco hubiera reconvertido su vieja afición galáctica multinacional hacia el romanticismo de la juventud y los de casa. No traer figuras extranjeras para dar opciones a los Asensio, Isco, Ceballos y compañía nos hacía ensoñar tal anhelo. Pero no es así.  Para hacer creíble tan loable estrategia debería haber explicado a sus devotos madridistas que les aguardaba un desierto hasta conseguir un equipo aspirante de nuevo a todo tras la marcha de su mejor goleador histórico. Y no hubiera sido difícil, pues la historia le hubiese dado la razón con lo que hizo en 1963 don Santiago Bernabéu cuando invitó al primer monstruo merengue, Di Stéfano, a dejar el club. Tres años después, en el 66, conquistó su sexta copa de Europa con un equipo de jugadores españoles, la mayoría jovencísimos salvo el veterano capitán Gento. Cuando se va el figurón que ha guiado a un equipo muchos años no tiene sustituto. Hay que reinventarse. 
Pero no nos engañemos, en el fondo subyace la misma realidad del antiestético fichaje de Lopetegui. El ex seleccionador fue el postre desesperado de una empachosa comida de cinco indigestos platos; los que le dijeron que no antes de sacar el antitanques y cargarse a la selección española. Y si no es así, aún está a tiempo de explicarlo. De ahí el ¿ande vas, Pérez?
La tozuda realidad es que no ha traído unas cuantas figuras porque le costaban demasiado, en un periodo en el que remodelar el estadio es su obsesión, o porque le han dicho también que no, como Mbappé antes de irse del Mónaco al PSG.  Una verdad tan tozuda como don Florentino, que tiene ya tantos años como soberbia, prepotencia y vanidad para cambiar el paso, por mucho que saque la vocecilla de humilde curica cuando se enfrenta a foráneos y a la prensa.  Ahora tiene la ocasión de demostrar su peregrina creencia de saber más de fútbol que de otra cosa — es lo que confía a sus más cercanos—. El Real Madrid está a la deriva sin timonel y sin velas, veremos si también sin gobierno.
En lo  meramente deportivo, el Barça goleó con justicia por su gran partido sin Messi. ¡Chapeau! Y Lopetegui se irá derrotado por una serie de circunstancias adversas, además de por la mala planificación crónica reciente. No recuerdo que los blancos hayan jugado tanto con los palos contrarios en lugar de con las redes. ¿Alguien recuerda otra racha semejante de casi goles en su historia? Incluso en Barcelona se puso de manifiesto con el tiro al palo de Modric que hubiera sido el empate. El Madrid jugó unos esperanzadores quince minutos y de tener fortuna en ese lance el partido hubiese sido distinto. El estado de ánimo juega demasiado en el fútbol, los culés se hubieran ido hacia arriba y el Madrid, crecido y a la contra, hubiese tenido opciones de ganar, que no de golear, porque carece de matadores.
EL QUO VADIS MURCIANO
El UCAM de Munitis —¡qué gran labor está haciendo el cántabro con sus esforzados  jugadores!— ha encontrado con los buenos resultados el buen juego. El domingo hicieron un partido espléndido ante el filial sevillista, con fases de superior categoría y media docena de canteranos en liza, lo cual tiene un mérito extraordinario. Parecía un duelo de filiales de calidad. Pero la veteranía de Isi Ros y Onwu inclinó el partido hacia los universitarios, ahora líderes y con renovadas expectativas. Pinta muy bien el austero invento de este año.
¿Y el Murcia qué?, se preguntan miles de aficionados. Lo comentábamos el otro día en Radio Marca con Cascales y en Onda Regional con Gregorio León, y con Faustino, Carlos, Antonio y el maestro Ibarra el jueves, y ayer mañana en la Condomina con excelentes socios veteranos del UCAM y murcianistas todos, no obstante. Incluso el pasado miércoles en Cartagena en mi comida con un grupo de entrañables amigos caballistas. 
Pues lo primero es saber quién es el dueño. Es una SAD y se rige por legalidades societarias. Así que al margen de los encomiables intentos de un grupo de entusiastas aficionados, lo primero es saber a quién preguntarle: ¿acho, ande vas? 

jueves, 11 de octubre de 2018

¿PA QUÉ QUIES QUE VAYA?



“Pa ver cuatro espigas arruyás y pegás a la tierra…”  Eso escribía nuestro Vicente Medina en su Cansera; un precioso e intimista poema en murciano dando voz al alma vieja de un huertano depresivo. Como ahora están los madridistas: esmirriaos y mustios.
Pero no hay que desesperar. Tampoco es el momento de añoranzas ni  lamentos por lo que Pérez no previó en su día, al decidir que el malestar de Cristiano siguiera su curso cuando aún estaba a tiempo de reconducirlo. Y es que, las promesas hay que cumplirlas o, si se consideran inapropiadas por inmerecidas, explicarlo y tener una alternativa sólida; exceso de confianza o un asomo insensato de prepotencia. Otro más. Este con visos de llanto y crujir de dientes.
Empezó ilusionante la apuesta de Lopetegui; enganchaba. Pero en el fútbol no funciona nada sin goles. Ahora hay que seguir a Kipling y reedificar un club desde sus brasas, camino de una travesía desértica como advertimos hace tiempo. Ocurrió igual cuando se marchó Di Stéfano, el primer monstruo, a primeros de los sesenta del siglo pasado. Tres años en blanco hasta que un Madrid reconvertido ganó su sexta copa de Europa con aquel equipo ye-ye del 66 y solo el vestigio de Gento respecto a las cinco primeras. Es difícil inventar nada en un juego más que centenario. Ni siquiera para una mente tan prodigiosa en los negocios como ramplona en lo deportivo. Don Florentino, siguiendo a Homero, debería explicar a los suyos que el gozo debe estar en el camino más que en la meta. Aunque sea zozobroso y estéril y otros ocupen el lugar señero acostumbrado. Como la vida misma.
En todo caso, es difícil entender que alguien ducho en estrategia empresarial no previera con tiempo las consecuencias de dejar el cuerpo muerto. Benzema y Bale, sus apuestas, no eran alternativas para cincuenta goles. Como tampoco ganar cuatro Champions de cinco debería tapar las evidentes carencias que reflejaban en liga; los goles de Cristiano tapaban algunas. Y también cuesta comprender cómo se obnubiló tanto con sus dos éxitos consecutivos, los de Figo y Zidane, y, sin embargo, no aprendió nada de sus subsiguientes fracasos, que es el pozo de sabiduría de los sabios, según Goethe. Ya le costó irse en el 2006 y a punto estuvo antes de la pírrica décima Champions. Lo impidió el celebérrimo cabezazo de Ramos en Lisboa.
Ahora toca levantar los ánimos y reinventar un equipo bajo mínimos. No creo que sea problema de entrenador, por mucho que a Lopetegui le tengan ganas tantos por su deserción de España. Jugadores tiene para pelear por todo. E ideas futbolísticas también; hemos visto fases brillantes de juego. Solo falta que lo dejen hacer con confianza y muchos ánimos. Pero temo que la guadaña de su soberbia majestad no soporte una pañuelada en Chamartín. Los brillos madrileños sugieren que la torva guadaña presidencial siegue de nuevo. Una lástima, porque hay mimbres para enhebrar un equipo de futuro brillante.
¡TENGO UNA CANSERA…!
Y así acababa el insigne lírico archenero su poema.  Esa misma que rumian los murcianistas por lo institucional y económico, ahora que lo deportivo ilusiona.
Y vuelvo a la misma pregunta de hace unas semanas. ¿Qué hacen dos personas aparentemente lúcidas peleándose por una ruina? ¿Tan listo fue Moro para liarlos a los dos y largarse de fiesta? Más pronto que tarde saldremos de dudas; lo que hoy no se sabe por dinero, mañana se conoce gratis. Y entonces sabremos quién fue el ingenuo, el tonto y el golfo.  
Gálvez y De la Vega deberían sentarse y mostrar sus cartas antes de que diluvie. No atisbo otra solución que negociar hasta el límite de la honra del Real Murcia. Ese club tan grande, capaz de superar los diez mil abonados en una categoría impropia con todos sus pesares, que ha resurgido de sus cenizas demasiadas veces. O tal vez sea el momento de que alguien venga con el mazo y separe el grano de la paja para garbillar después los restos, si es que queda algo tras la tragicomedia que nos deprime.
¿Y por Cartagena? Pues que no es el momento de alardear de dinero y sí de rearmar morales desde la humildad. No sea que se oscurezca la excelente gestión de Belmonte y Breis y al final no haya ni estaca.
Mientras, el UCAM de Mendoza, de austero a sencillo, haciendo camino como Machado; con palos y cañicas sigue encumbrando. Y que dure.     
  


viernes, 11 de mayo de 2018

DEL FÚTBOL AL ABURRIMIENTO



Donde hay goles hay alegría y sin ellos se aburren hasta las ovejas. Ya sé que es tan cierto como de Perogrullo, pero hay muchos que defienden el fútbol defensivo como otra forma de verlo y disfrutarlo. Y es que,  como le dijo el Gallo a Ortega y Gasset, presentado al torero sabio como filósofo por José María de Cossío, “tié q’haber gente pa to”. 
El jueves pasado me aburrí con el partido que hicieron el Atleti y el Arsenal. Además de ver solo un gol, bonito, eso sí; jugaron andando unos y otros hasta el minuto setenta, cuando a los de Wenger se les iba la eliminatoria. Y eso, tras disfrutar con los partidos que hicieron el Madrid y el Bayern y el Liverpool y la Roma en Champions, parece que también es fútbol. Pues sí, amigos, pero del cansino; cansa más verlo que seguramente jugarlo.
 Hay profesionales que también lo defienden, y están en su derecho, como lo estamos muchos aficionados en denunciarlo. Algunas veces se amparan en que con los mimbres que tienen no pueden jugar de otra manera, pero mienten, o, al menos, no dicen toda la verdad. Simeone, por ejemplo, que es el paladín del Atlético como don Florentino lo es en el Madrid y Messi en el Barça, ha llevado a su equipo a cotas importantes en España y en Europa, sin ninguna duda, pero solo conocemos una versión de su equipo. La de si no nos marcan normalmente debemos puntuar y la de si marcamos uno hay que defenderlo con uñas y dientes. Y así ha ganado una Europa League, una Copa de España y una Liga como títulos relevantes. Lo que nunca sabremos es lo que podría haber ganado jugando de otra forma, porque jugadores tiene para tal. Recordemos las dos finales de Champions contra el Real Madrid, al que tuvo contra las cuerdas en Lisboa —ganaba por uno y le empató Ramos en el último minuto— y en Milán, donde se conformó con llegar a los penaltis tras empatar Carrasco el gol inicial de Ramos; otra vez su verdugo. Es verdad que a su primera final llegó con el equipo entre algodones, pero en la segunda pudo y debió hacer bastante más por ganarla. Y seguramente lo merecía, pero no cambió el guion y como proclamaba Luis Aragonés nadie se acuerda de los subcampeones.
También hay otra forma de jugar que aburre si no hay goles, la del dominio apabullante sin profundidad, pero eso es otra historia, aunque se vean algunos detalles para el recuerdo. Como también se ven en el sistema Simeone: en el partido de ida de la pasada semifinal el héroe fue Oblak y en el de vuelta Godín, lo que indica a las claras el relato de la eliminatoria.
Ahora se está poniendo de moda el sistema de presión alta, robar y salir corriendo, que es el que manejan dos técnicos atractivos por su filosofía futbolera que medirán sus fuerzas en Kiev; Klopp y Zidane. Y está cayendo algo en desuso el del toque y toque hasta encontrar la ocasión; el famoso tikitaka de la España campeona de Luis y Del Bosque y del Barça de Guardiola, que después exportó a Bayern y ahora al Manchester City. Me gustan las dos formas de juego por lo que tienen de belleza,  pero el primero, el basado en el acoso y la velocidad, tiene más garantía de gol y sobre todo es más espectacular.
Por aquí tenemos también el ejemplo de Salmerón, el actual técnico del Murcia, que el año pasado decía en el UCAM, en Segunda, que sus aficionados debían acostumbrarse a sufrir; y les aseguro que así fue. Presencié en directo casi todos los partidos con él en el banquillo, dentro y fuera, y salvo contra el Almería en la Condomina no me divertí en ninguno; tal vez tenía la excusa de un presupuesto modesto. Pero este año, sin ese hándicap y en Segunda B, hace jugar a su equipo exactamente igual. Tres medios defensivos, balones largos a un delantero centro robusto y a esperar segunda jugada. He visto todos los partidos de su Murcia y me aburre tanto como el año pasado con los universitarios.
Pero ojo, que aburrir también puede tener premio. Al UCAM lo subió a Segunda, aunque lo dejó listo de papeles después, y este año puede subir al Murcia. Ojalá suceda, lo que no quita para que su fútbol aburra hasta decir basta.          

jueves, 16 de noviembre de 2017

DEL BARÇA AL REAL MURCIA


O la invalidez de las certezas. Si dudar es de sensatos y rectificar de sabios, las certezas recalcitrantes desnudan a los estériles. Y en el fútbol, con su mezcla de oportunismos, realidades aparentes y fortuna, mucho más. Como muestras, dos ejemplos. Para su alegría, ¿quién les iba a decir a los culés a finales del verano que entrando el otoño serían líderes destacados en España y en Europa? Y en nuestra Región de Murcia, ¿cómo podían imaginar los pimentoneros que en ese mismo periodo, tras el esperanzador fin de temporada vivido y la apuesta decidida por fichajes costosos para esta, estarían más cerca del fuego purificador que de la gloria?
Valverde, tras el deslumbrante trampantojo merengue en la Supercopa española con Asensio de genio mágico,  y el fracaso descomunal de los dirigentes blaugranas con fichajes y desfichajes más mediáticos que efectivos, ha ido amalgamando una plantilla que a día de hoy, sin jugar todo lo bien que cabe esperar de sus jugadores, parece un equipo imbatible; otra realidad aparente que el propio fútbol se encargará de desmontar. Tiene medio once fijo: Messi, Busquets, Suárez, Piqué, Umtiti y Ter Stegen, que están entre los mejores del mundo; cinco más volátiles: Iniesta, Rákitic, Alba, Paulinho y Sergi Roberto; y juega con otros dos puestos adicionales para darles cancha a futbolistas como Deulofeu, André Gomez, Semedo, Denis Suárez, Alexis y Digné, que como los anteriores podrían ser titulares en cualquier equipo de campanillas. En resumen, los mismos que contra el Real Madrid cantaron la gallina y que su entrenador, desde su también aparente segundo plano y modestia, les ha hecho apretar los dientes para encaramarse al monolito de la victoria permanente. ¿Aprendieron de los errores? Es tan posible como que desde entonces solo saben ganar, con algún empate testimonial de su condición humana. 
Neymar se fue y es historia, a Dembélé se le espera ya con menos ansiedad, y Valverde aparece rutilante en el horizonte de los llamados a la leyenda; otro más, como lo fueron Cruyff y Guardiola. Y lo puede conseguir si en 2018 el Barça se alza con dos títulos tan distintivos como la Liga y la Champions, superando el horrible 2017 con un expresidente cacareando, Laporta; otro encarcelado, Rosell; un presidente en entredicho, Bartomeu, por sus connotaciones con el anterior y la desafortunada gestión tanto en la sonata y fuga de Neymar como en la búsqueda vodevilesca de su recambio; un inicio de temporada catastrófico ante su máximo rival y un entorno político y social enrarecido por la nefasta conversión del Nou Camp en muestrario permanente del catalanismo militante más cavernario.  El vasco-extremeño está  ahora en el banquillo a la altura de Messi en el césped por su relevancia en el éxito blaugrana. Y si persevera en su magnífica trayectoria con la penosa herencia recibida, al contrario de la que halló Luis Enrique, hará historia grande con su Barça.
Por su parte, los actuales gestores del Real Murcia también pueden hacer historia, buena o mala y hasta catastrófica, según les vayan lo deportivo y la economía. Quienes hemos vivido al equipo grana desde dentro somos optimistas por la propia naturaleza milagrosa del club, igual que los miles de entusiastas seguidores con los que respira, al borde de la desaparición varias veces en su centenaria historia. Y ahora no vamos a ser menos. Así, aunque hemos asistido más cerca del aburrimiento que de la alegría a los partidos de este año, el sábado en Cartagena atisbamos un rayo de esperanza. Ante el mejor equipo actual de la categoría, el Efesé, los murcianistas pudieron empatar el derbi, y algunos pensamos que jugando así y con todos sus efectivos incluso hubieran conseguido más. Los blanquinegros ganaron bien aprovechando los detalles de sus distinguidos futbolistas. Jesús Álvaro y Cristo Martín, como Sergio Jiménez, son jugadores de superior categoría, y con el oportunismo de su goleador Aketxe y la colaboración del sobremotivado Chavero, con sus luces y sombras, consiguieron tres puntos que pueden suponer el punto de inflexión que les lleve a no bajarse ya del caballo ganador.   
Con Monteagudo lo tienen claro, y en el Murcia esperemos al Salmerón eficaz del ascenso con el UCAM y no al que el año pasado recomendaba a sus aficionados acostumbrarse a sufrir. Al fútbol no se va a eso, señor mío.
Finalmente, algunos soñamos con cuatro equipos en Segunda, incluyendo al UCAM y al Lorca, y que el otro Lorca y el Jumilla salven la categoría.      

  

jueves, 21 de septiembre de 2017

SEGUNDA B: DE LA RIVALIDAD AL DESAFUERO

SEGUNDA B: DE LA RIVALIDAD AL DESAFUERO
Aparte de seguir a los grandes, llevo un mes disfrutando fútbol regional a destajo y a pesar de los años me sigue sorprendiendo la falta de educación deportiva y general de algunos especímenes que pululan por nuestros estadios. Y, también, me siguen emocionando los gestos de deportividad y buen rollo que conviven con la cafrería anterior (los árabes denominaron Kafir —cafre—a todo infiel del África subecuatorial).  A veces abundan los tachados así por incivilizados en nuestro lenguaje coloquial.
El sábado en la Nueva Condomina, como hace semanas en el Cartagonova, tuve ante mí en las gradas a diversos cafres de distintas modalidades, desde los simplemente deslenguados a los ignorantes futbolísticos y a los violentos en ciernes. Y es una pena que enturbien el ambiente, porque  la gran rivalidad regional que existe esta temporada en el grupo cuarto de Segunda B invita a degustar fútbol pequeño, comparado con el de primera, y no por eso menos apasionante.
He visto varios partidos dentro y fuera al Real Murcia, al UCAM y al Cartagena y me hago una idea de lo que pueden dar de sí este año. Los granas todavía no han encontrado el equipo ni el estilo que les posibilite alcanzar el ascenso, primer puesto clasificatorio mediante; objetivo confeso y obligado que se han impuesto sus dirigentes por razones obvias. Tiene dos puntas apreciables en Curto y Martín y cierta agudeza en las bandas, pero les falta fortalecer la defensa y mandar en el medio campo, aunque en esta zona tiene mimbres como Sánchez, Armando y Carnicer para hacerlo mejor. Si hubieran dispuesto de esas fortalezas habrían ganado al Écija, en Huelva y Melilla. En esta categoría es básico no encajar goles porque se suelen aprovechar poco las escasas  oportunidades de marcar y, como decía don Salvador Ripoll en su famoso decálogo futbolero, “si no te meten ningún gol normalmente debes puntuar”.
El UCAM sí tiene una defensa sólida para este nivel y contra el Murcia pareció que va apuntalando su medio campo, con Jony Ñíguez como agradable sorpresa, así como su punta de ataque con el tan larguirucho como jovencísimo Quiles —cedido del Córdoba— en plan estrella con dos golazos, sobre todo el segundo, de superior categoría. En los dos partidos que han jugado contra el Cartagena, uno en Copa en el Cartagonova y otro en Liga en la Condomina, echaron de menos ambas cualidades, y solo en Jumilla y Granada y contra los filiales canarios aprovecharon sus pocas ocasiones amparados por su solidez estructural.
Por su parte, el Efesé tiene un buen equipo titular —se le nota su base del año pasado—, para mí el mejor de los tres, pero tal vez adolezca de banquillo para mantener el excelente nivel que exhiben jugadores como Cristo Martín y Sergio Jiménez, el primero básico en el ataque y el segundo en la contención y distribución en el medio campo, bien acompañados por sus laterales y por el goleador Aketxe y el interior Chavero si gozan de frescura física. En defensa tienen altibajos preocupantes, sobre todo cuando cambian al medio centro de Los Belones, que le han costado varios goles y obligarse a ganar sobre el pitido final los puntos que lo encumbran en la tabla. A pesar del buen juego mostrado, Monteagudo deberá afinar en la gestión de la plantilla.
Es importante ver a los equipos fuera de casa para comprobar la casta, y  los tres me han parecido homogéneos en el desarrollo de su juego, circunstancia que invita al optimismo en los universitarios y los departamentales, y menos en el Murcia, que deberá  mejorar dentro y fuera y seguramente en algo más para no descolgarse; se juega la supervivencia en el envite. Solo me falta insistir con el Lorca y el Jumilla para calibrarlos.
Y volviendo a los cafres, se entiende por ancestral la inquina deportiva entre granas y blanquinegros, que no los justifica en sus extremismos ni tampoco en sus dispares trayectorias, pero de ninguna manera la desaforada e injusta animadversión de algunos forofos murcianistas contra el UCAM. Simplemente fueron mejores que el Murcia, igual que fueron inferiores ellos en su derrota en casa frente al Cartagena. En estos casos hay que reconocerlo e incluso aplaudir, al margen de la amargura interior, y olvidarse de los árbitros y los palcos, que generalmente ni marcan goles ni los evitan.

Los buenos aficionados a disfrutar y los otros un zurrón y al campo, pero con las ovejas. 

lunes, 22 de mayo de 2017

PERSEVERANCIA, CREATIVIDAD Y AGONÍAS


Una Liga, una Champions, un ascenso o un descenso, aunque a veces pueda parecerlo, no se ganan ni se pierden en el último minuto del último partido, ni por los árbitros o la fortuna, siempre necesaria en cualquier juego; perseverancia es la baza, como en la vida.
Es sábado y mañana el Real Madrid entonará el alirón frente al Málaga de Michel, dejando atrás sus demonios tinerfeños a manos de los chicos de Valdano, a quien los forofos blancos mantienen en el baúl de sus fobias. Y no por aquello, superado por un cinco a cero con él de técnico en el Bernabéu a los blaugranas del hípercreativo Cruyff, su bestia negra entonces, sino por cuitas comunicadoras más recientes derivadas de una supuesta inquina suya con el madridismo florentinesco.
Luis Enrique hubo de recrear con Suárez y Neymar la gloriosa creación canterana de Guardiola, a quienes asoció meritoriamente con el príncipe Messi , circunstancia de la que algunos dudábamos, sobre los rescoldos del legendario sistema que entronizó don Pep. Y aunque le salió bien sus primeros años, ha acabado devorándole.
Al más billetero que creativo Pérez, su apuesta por Zidane también le salió redonda a la primera. Don Florentino, muy acertado, halló el talismán que lo encumbrará finalmente al Parnaso de las glorias blancas, diecisiete años después y  mil trescientos millones de euros gastados en fichajes mediante, que se dice pronto. Y hay que felicitarle, por mucho que se le puedan criticar otras cosas. Lo que es el fútbol: hace tres años meditaba una segunda espantada porque tampoco veía el camino de sacarle punta a su segundo proyecto, pero aquel cabezazo de Ramos en el noventa y tres en Lisboa iluminó las sombras que rumiaba con sus más cercanos. La duda  es que el omnímodo mandamás no se aburra pronto de su propio éxito, veleidoso como es, y opte por buscar horizontes alejados de su guardiolesco Zidane enarbolando su errónea máxima: ser entrenador del Madrid es lo más fácil del mundo porque basta con sacar a los mejores. No creo que cometa tamaño error; demostraría ser tan poco inteligente, y no lo tengo yo por tal, como cuando presume de sabelotodo futbolero.
Si los blancos ganan esta Liga, por lo que venimos apostando hace meses, será porque habrán sido mejores —y si no, lo sería el Barça—, y como dice elegantemente el propio Luis Enrique, habrá que dejarse de excusas y felicitarles. Y lo mismo con la que sería su doceava Champions. Además, ambos logros, tendrían el valor añadido de finiquitar la hegemonía blaugrana en el siglo XXI y el inicio de otro reinado merengue, tanto nacional como europeo.
Bajando nivel, el UCAM ha logrado hoy un merecido triunfo, quizás suficiente para mantener la categoría. De ahí el alborozo en el banquillo de los universitarios, invasión de campo incluida, cuando el aguileño Morillas hizo el tercer gol al final del partido. El equipo de José Luis Mendoza está a dos o tres puntos de conseguir su modesto objetivo para este año, de la mano de un buen entrenador con los mimbres —salvo Iban Salvador— que heredó del agonías Salmerón, que nos recetaba triste sufrimiento hasta el final jugando con nueve o diez por detrás del balón y largando pelotazos hacia arriba; les he seguido toda la Liga tanto dentro como fuera. Francisco ha dotado de un creativo estilo de guerrilla a sus jugadores, suficiente para imaginar que con él en el banquillo desde el principio los azulones hubieran navegado por mitad de la tabla, superando la precaria realidad de ser los terceros con menos presupuesto de Segunda División.
Comprobada la igualdad en esta categoría, el año próximo deberían perseverar en su ambición deportiva a todos los niveles y aspirar con un presupuesto más generoso a otras metas, como en baloncesto. Tienen el espíritu, la categoría institucional, la base deportiva, la dirección técnica adecuada y una afición creciente, y esperemos que la creatividad para no padecer otro año lastimero.
 Y el Real Murcia galopa con suficiencia hacia el ascenso; en Pontevedra lo manifestaron. Deseado Flores ha demostrado creatividad futbolera dotando de eficacia y murcianía al legendario equipo grana; ¡gran acierto! Ojalá alcance su meta, junto con el Cartagena de Belmonte —en la dificultad reside el mérito— y el Lorca, y el año próximo disfrutemos de cuatro equipos murcianos en Segunda. ¿Lo imaginan?

 Si soñar es vivir ideales, la realidad más noble es luchar por ellos. ¡Imaginemos sueños y fuera agonías! 

martes, 28 de marzo de 2017

PASIONES



La magia engancha y la emoción enamora. El fútbol, como el arte, es  magia y emoción. De ahí las pasiones que despierta; el resumen del sentimiento que genera habitualmente a los futboleros y también a otros muchos en momentos importantes.
Tuve la fortuna de ver el partido del Cartagena contra el Real Murcia y sentí el cosquilleo de las emociones, más fuertes, aunque diferentes, a las que celebré hace poco en un Barça-Real Madrid. Y no me pude resistir en ambas ocasiones a expresar la emoción de los goles. Igual que soporté estoicamente la pasión desbordada de los aficionados contrarios, que es donde reside la esencia futbolera que tanto nos engancha. Si transcurre por los límites deportivos de esas dos fechas, es lo más sano y natural del fútbol. Y su punto mágico.
Isi, Armando, Guardiola y demás granas, sobre todo por sus tres goles, y Cristo, Rivero, Álvaro y sus compañeros, con algunos episodios de buen juego, hicieron vibrar a sus seguidores, con idéntica pasión que Cristiano y Messi a los suyos. Ellos pusieron el fútbol y los aficionados la emoción; como resultado afloró la magia de las pasiones.   
Porque esa magia no solo surge por la plasticidad del buen juego, la inverosimilitud de un regate, un control o el juego  a primer toque, ni en la belleza de un gol o la maravilla de una gran parada; un estadio lleno, con el alegre colorido que la pasión futbolera provoca, es un espectáculo en sí mismo.
Ahora llegamos al momento de la temporada en el que las pasiones se desbordan. Vibrarán en el Bernabéu, en el Calderón y en el Nou Camp con la misma pasión que en otros estadios. Igual que ocurrirá en Murcia, Lorca, Jumilla y Cartagena, o en los estadios de Segunda que dirimirán  ascensos y descensos. Es lo que también nos gustaría sentir en la vieja Condomina con el UCAM, un equipo recién ascendido que pelea dignamente por mantener la categoría con clubes relevantes: Córdoba, Zaragoza, Almería o Rayo.
El año que viene llegará el momento de apasionarnos con nuestra selección, que jugó un buen encuentro contra Israel. Un equipo hasta ahora menor en el que se vislumbra futuro si las buenas contras que hicieron no son un espejismo, más fruto de los despistes de los defensas españoles que de sus virtudes, destacando su velocidad y aseado manejo del balón. Ojalá que el buen tono de los jugadores que Lopetegui va incorporando crezca, así como la verticalidad que necesita España, que no está reñida con mantener las esencias que nos hicieron grandes. Como exponente, ya dijimos que Thiago no es Xavi, pero a su favor cuenta la grandísima calidad que luce aunque debería mejorar la rapidez de su fútbol. Un punto débil es que Busquets juegue solo, a pesar del buen partido que hizo; los años pasan, Iniesta y Silva no serán eternos, y se echan en falta apoyos para evitar agujeros por el centro.
 Como desearíamos que vibraran también en Cartagena y Murcia con el ascenso que tanto ansían, y, ¿por qué no?, en Lorca y hasta en Jumilla. Los de Julio Algar quizá lo tengan mejor, porque los de Monteagudo denotan cierta falta de empaque en los momentos decisivos y el nuevo Murcia de Mir todavía es una esperanzadora promesa.
Igual que anhelamos que los meritorios Jona, Rivas, Tekio, Morillas, Juande, Manolín, Tito, Vicente, Collantes, Kitoko, Albizúa, Pérez, Basha, Álvarez y Nono, con sus demás compañeros del UCAM, como Góngora la semana pasada, mantengan en alto el banderín ilusionado que a ratos hace que las emociones de sus seguidores limiten con la pasión que todavía no alcanzan. Los azulones de Francisco tienen la gallardía de ponérselo más difícil a sus oponentes fuera que dentro de la Condomina, y eso denota el carácter que debería mantenerlos en Segunda. Y la temporada próxima, viendo la igualdad de la categoría —salvo al destacado Levante de esta— reforzar bien el equipo para dar un paso más en su extraordinaria y generosa apuesta deportiva. Con un equipo brillando en la élite del baloncesto no extrañarían otro en la del fútbol.

Si hay alguien en Murcia capaz de lograr ese hito histórico con los mismos colores es la Universidad Católica de José Luis Mendoza. Un aficionado cartagenero me decía  que nuestra región debería tener fútbol de Primera. Sería nuestra vieja pasión futbolera compartida, manifestada en los más de veinticinco mil aficionados que animaron a la Sub-21. Más que en Gijón a la absoluta.      

jueves, 9 de febrero de 2017

JUEGO, PASIÓN Y DINERO


El fútbol, más que un deporte es una enciclopedia de algunos de los valores sociales y hasta humanos más comunes. Aúna juego con preparación, reglamento, sentimientos, pasión y dinero. Y de cada uno de estos rasgos se podría hacer un tratado extenso.
En España tenemos cuarenta y dos equipos en el fútbol profesional, donde están las estrellas y los privilegiados, y varios centenares en el mal llamado amateur entre segunda B y tercera división. Todos los que juegan, dirigen técnicamente y ayudan, cobran más o menos de los clubes que aglutinan la mayor masa de aficionados deportivos en nuestro país. Y eso sin contar los innumerables profesionales que  viven a su alrededor, desde periodistas y comunicadores a intermediarios, sanitarios, gerentes, administrativos, etc.  Un compendio de miles de personajes de difícil simplificación deportiva.
Pero su hubiera que resumir todo eso en tres apartados, hablaríamos sin lugar a dudas de juego, pasión y dinero. Sin olvidar a las personas.
Desde que se instituyeron las sociedades anónimas deportivas como las adecuadas para dirigir a los clubes profesionales, poco ha cambiado, sin embargo, en esos cuatro emblemas. Y tampoco en cuanto a su espectacularidad y resultados. El Real Madrid y el Barcelona siguen siendo los grandísimos en España y forman parte de la crema mundial y europea; con el Atlético, el Atletic, el Sevilla o el Valencia, como clásicos aspirantes.
A ellos se pueden sumar excepciones ejemplares como el Villarreal, la Real o el reciente Coruña, y equipos como el Éibar actual,  que animan y ayudan a entender que el fútbol es algo más que masa social, grandes urbes o dinero. El factor humano juega aquí un papel esencial.
En nuestra Región, por ejemplo, tenemos al  histórico Real Murcia con ocho mil socios en Segunda B, que ha estado dieciocho temporadas en primera y es el rey de la Segunda A, con medio centenar largo de participaciones en la categoría de plata y el que más veces ha sido campeón en ella. Y pelea en la misma división “amateur”con equipos como el Cartagena, con más de seis mil socios, o los milagrosos La Hoya de Lorca y el Jumilla con pocos abonados —¡qué mérito tienen!—. Es la grandeza y la miseria de este deporte. La gestión de sus dirigentes ha marcado una u otra.
Sirva como punto y aparte el UCAM. Un equipo recientísimo de fútbol con pocos seguidores todavía, creado por la Universidad Católica San Antonio al hilo de su decidida apuesta por el deporte universal. Es el único representante murciano en nuestro fútbol profesional, compitiendo bien con históricos como el Zaragoza, Mallorca, Cádiz, Almería, Oviedo, Elche o Córdoba, que suman muchos miles de socios. En el Arcángel, escasísimos murcianos fuimos la afición universitaria, como siempre, y disfrutamos su empate ante catorce de los dieciséis mil socios verdiblancos.   
Cuando el fútbol se mueve en la noria económica de las grandes corporaciones deportivas o de los innominados fondos de inversión, pensar en mecenas es una utopía o un disparate. Como hermosa excepción, los clubes españoles más saneados siguen siendo los que pertenecen a sus socios, que es el sistema antiguo; Madrid, Barça y Bilbao. Aunque ha sido así siempre, ya veremos hasta cuándo.
No nos engañemos. Cuando alguien se acerca actualmente al fútbol es para sacar tajada dineraria. Siempre ha sido así también, pero antes se conjugaba con factores como la relevancia social, la vanidad o la pasión—señalemos a Don Santiago Bernabéu como exponente, entre otros más humildes—, y ahora solo cuenta el dinero, con escasísimas excepciones. Una de ellas reside en Murcia.
Si miramos nuestro fútbol,  comprobamos que por mucho entusiasmo que  pongan los actuales dirigentes del Murcia o el Cartagena, que es encomiable, no dejan de perseguir una meta económica; lícita,  esperanzada y aplaudida por sus aficionados, sin duda, pero no podríamos hablar de pasión, que es uno de los ejes que han hecho grande este deporte. Un fin, el económico, que rula hasta la chamba. Y no suele ser fiable, leal ni duradero.
Por eso, algunos, aunque tengamos colores apasionados en el corazón —en mi caso aclaro que murcianista eterno —, y deseemos el éxito de todos los clubes regionales, queremos que equipos como el UCAM triunfen y rompan la dictadura monetaria del fútbol.
 A fin de cuentas, sus personas juegan, se apasionan y persiguen fines con valores que superan al vil metal. Si hay que elegir dueños, reitero, los prefiero así, de la tierra y de bolsillo transparente.



jueves, 5 de enero de 2017

2017 SERÁ MEJOR



No hay que recurrir a las cábalas para augurar un 2017 bueno. Ni ciencia. Solo pensamiento positivo y voluntad. Nosotros mismos nos encargaremos de que así sea. Para los cenizos, subrayar que acaba en siete y sus números suman diez; la suerte y una cifra redonda.
El año nuevo nos traerá también nuevas realidades. El Madrid ganará la Liga y el Barça la Champions, con el Atlético volviendo por sus fueros recientes y apretando a los campeones. Llegará su año, pero este le traerá un nuevo estadio, que tampoco es moco de pavo.  Simeone levantará en La Peineta rebautizada el Trofeo con mayúscula, que coronará su magnífico trabajo del quinquenio, dando inicio a la época brillante de los colchoneros. Lo del Pupas se quedará para siempre en el Calderón, como antes quedó la nostalgia del Atlético Aviación en el viejo Metropolitano.
Cristiano será en 2017 el goleador imparable que lo ha distinguido desde sus comienzos en el Sporting de Lisboa, con su eclosión definitiva en Manchester y la coronación mundial en el Real Madrid. Calderón tuvo la culpa de su fichaje por los merengues, ¡bendita responsabilidad, y Pérez la recondujo tras un mes de dudas. Afortunadamente, la calavera  shakespeariana de su ser o no ser particular le guiñó el ojo afirmativo del optimismo, Valdano mediante, en lugar del rancio egoísta por no haber sido él quien lo pensara. Y después todo vino sobre las ruedas del mejor goleador de los últimos cincuenta años. Y tal vez de siempre.
Messi, descubrimiento de Rexach, verá en 2017 la culminación de su decenio mágico con su enésimo Balón de Oro. Su deriva desde un punta sorprendente al jugadorazo que ahora es se lo debe básicamente, al margen de que sobre todo a su categoría y voluntad, a Guardiola, que lo sacó de la estrechez del extremo derecho al centro del ataque con libertad para moverse entre líneas. Y ese salto fue una de sus mágicas innovaciones tácticas. En un partido contra el Real Madrid destiló las gotas de grandeza que luego ha consolidado. ¿El mejor de la historia? Xavi dice que sí.
La Selección volverá a ser grande, Lopetegui obrará, con Iniesta haciendo de Xavi y de sí mismo, en un juego malabarista tan singular como su infinita calidad. Será otra reinvención de un jugador diferente, como ya hicieron algunos. Y es que, cuando se pierde la décima de segundo porque los años pesan más que los kilos, salen a relucir la inteligencia y la experiencia de mili; al manchego áureo le sobran esos valores en la misma medida que clase y ganas.
Finalmente, el Sevilla, Bilbao y la Real, y los amarillos villarrealenses de Roig, cuajarán una temporada para soñar con la siguiente, en la que partirán como serias amenazas de los tres grandes. Y el Valencia, ¡ay los chinos ches!, aunque sean de Singapur; salvará el pellejo a costa de algún damnificado modesto, que siempre los hay en esta Liga de nuestros pecados y alegrías. Parejo es el paradigma de sus pesares. De soñar en el verano con un cambio de aires sevillanos a verse envuelto en líos, con la sempiterna música de viento en las gradas cuando el carro se tuerce. 
Y en llegando a nuestra tierra, que se dice por la huerta, en Jumilla y Lorca recogerán cosecha y el Cartagena subirá a Segunda. El Murcia, pobrecico mío, enderezará su destino sobre la campana, si la suerte y los idus de los meses venideros, los buenos, se conjuran. Sueño con que sube y empieza a solucionar su ruina, para formar un tridente apasionante, con los del efesé y los universitarios del UCAM, en el hermoso intento de subir a Primera, donde los granas deberían estar siempre por historia, afición, estadio y categoría de ciudad; la séptima de España.
Para eso deberían los de Guadalupe y Sangonera mantener el tipo en Segunda, empalmando unos cuantos resultados positivos. Y en eso están Mendoza y compañía. Los veremos en Alcorcón. El problema del fondo de la sartén clasificatoria es que están calentitos y todos quieren meter la cuchara en su boyantía; en el fútbol, como en tantas cosas, se precisa imaginación, perseverancia, paciencia y santa mala leche, que decía un tío mío.  

¿Que sigo soñando? Claro, es lo que toca ahora. Y  siempre. Si no alumbras  proyectos nuevos estás muerto, que dice mi amigo José Ignacio Gras. Optimismo, cabeza y voluntad. Los pesimistas, un zurrón y al campo, a echarse un pienso. ¡Feliz Año!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Web Analytics