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miércoles, 30 de septiembre de 2020

ESPEJISMOS

 

 

En los últimos veinte años, solo Messi y Cristiano han corroborado en el césped el diferencial del dinero que mueven respecto al resto de futbolistas. Y no siempre. De ahí para abajo juegan los matices.

Por lo más reciente y no abundar, en el Villamarín, un canterano blanco como Mayoral hizo más en pocos minutos que Jovic —sesenta millones de fichaje—en tres cuartas partes del partido. Y podríamos poner de manifiesto sus diferentes trayectorias y circunstancias, pero los dos o tres movimientos inteligentes de delantero que hizo el madrileño dieron para establecer comparaciones.  Sirva solo como ejemplo de los espejismos que acumula el fútbol.

Luego, también hay otras realidades, como que Benzema luciría más de media punta, que es su verdadero juego, con un delantero centro que le despejara horizontes. Lo que él mismo hizo durante años a contra estilo para favorecer infinidad de ocasiones y goles a Cristiano. Porque el francés sí es un media punta, no Isco ni Odegaard, por citar otros dos casos paradigmáticos. El malagueño es un interior con capacidad de organizar juego, pero con vocación de regate y regodeo estéril al que no le acompaña el físico ni los pulmones por mucha clase que atesore; tampoco la generosidad. Debería fijarse en un tipo como Thiago, que tampoco anda sobrado de velocidad, pero atesora una brújula en su cabeza y conjuga la clase con el juego a uno o varios toques, según conviene a su equipo, siempre con la vista alta. En contraste, el noruego sí tiene capacidad física y técnica, pero puede ahogarlo Zidane en su empeño de que juegue de espaldas a la portería para recibir desde atrás. Tal vez le vendría mejor jugar veinte metros más retrasado para explotar sus cualidades y encarar a las defensas contrarias con espacio por delante. Así triunfó en la Real.

Los técnicos, también con tantos matices como situaciones diversas, tienen más influencia en la trayectoria de los equipos que la mayoría de los jugadores que dirigen, incluidos los fichajes millonarios, los normalitos  y los canteranos.  Precisamente, la importancia de quienes son capaces de imaginar sistemas de juego, de reinventar futbolistas o manejar vestuarios complicados y les sonríe la fortuna y los triunfos son los más demandados y mejor retribuidos por los grandes clubes. Un futbolista solo no puede cambiar la historia de un club, pero un buen entrenador sí. Por citar algunos ejemplos, Mourinho está en la élite por ganar la Champions con un Oporto casi desconocido y luego con un Inter de medianías. Guardiola por cuanto consiguió en el Barça tras echar a sus figuras y hacerlo campeón de todo subiendo a canteranos desde tercera división, como él mismo, e imponiendo un estilo acorde a sus bajitos —en frase afortunada de Luis Aragonés—.  Simeone ha dotado al Atlético de un estilo inconfundible hasta devolverlo a la primera línea del fútbol nacional y  europeo. Y recientemente, Klopp y Flizk ocupan la cúspide devolviéndonos al fútbol total con el Liverpool y el Bayern con escasos grandes nombres, con Zidane también en el candelero inmediatamente anterior tras ganar tres Champions seguidas; record que será difícil de igualar, aunque este sí dispuso del mejor goleador mundial en plenitud sin tener que inventarlo.

Punto y aparte para el francés, a quien se le puede discutir lo que queramos, pero nadie le niega su magnífica gestión de egos en el siempre complicado vestuario madridista.  Ahora, sin embargo, anda reinventado un Madrid agostado por la edad y la salida de un goleador irrepetible para cumplir los designios de su jefe Florentino y hacer una transición potable hacia un equipo notablemente más joven. Un reto difícil en el que deberá mezclar dotes de buen técnico, lo que se le discute, con su demostrado saber hacer con los consagrados.

Volviendo al principio, podríamos hacer el ejercicio de quitarle los nombres y dorsales a los jugadores y enmascararlos para saber en cualquier partido quién sería capaz de distinguir entre los más y menos costosos para sus clubes. Seguramente nos llevaríamos muchas sorpresas. 

En el fútbol hay tantos espejismos como circunstancias inmanejables, que son demasiadas si le añadimos el factor suerte, que juega más de lo que muchos evidencian. Pero hay algo que no cambia: cuando triunfa un futbolista siempre está detrás el nombre de quien ha sido capaz de ponerlo, de mantenerlo y de hacerle creer en sus posibilidades.

 Y a veces hasta de inventarle un sitio diferente en el terreno de juego. Ese es el mayor mérito.

 

lunes, 24 de diciembre de 2018

DEL CUENTO AL ESPERPENTO Y LA ESPERANZA



Tan bonito es soñar situaciones agradables como horroroso despertar con pesadillas. Y al recordarme — que se decía en la huerta — del cuento soñado la semana pasada, hallé en el mundillo futbolero una esperpéntica amenaza: Mourinho cabalgaba de vuelta un ex brioso corcel tordo, blanco casposo ya de viejo.
De nuevo en el banquillo del Bernabéu. Otra vez en la Liga. Los forofos merengues y sus contrarios reverdeciendo horrores satanizándose con sus disparates. La palabra incendiada. La mesura por los suelos con dedos acosadores y agresivos y caballitos grotescos a lomos de cualquier paniaguado. Pancartas desvergonzadas. Un equipo convulso, una afición dividida hasta el odio y un presidente agilipollado. Y lo que es peor, una plantilla permanentemente bajo sospecha, viejas estrellas desacreditadas y un equipo desarbolado por su entorno inmediato con la consecuencia de jugar a  nada y ganar menos. Pero como todo tiene principio y fin, menos la energía, volví a entornar los ojos e imaginé la causa de mis pavores: la inseguridad, la avaricia o la intoxicación y el miedo. La inseguridad de algunos directivos blancos de pijama y orinal, la avaricia de ciertos medios de comunicación para vender más a costa de lo que sea o los correveidiles que Pérez tiene por ahí juntando letras para sondear a la plebe, y el miedo de quienes temen que la magnífica etapa blanca de los últimos cinco años llegue a su fin; justo desde que el depredador luso se marchó o lo marcharon.
Y desde la realidad de ser un  imposible teniendo a Löw en la recámara, mientras Solari persigue su lugar al sol con Abu Dabi como última etapa, pude descansar de nuevo. ¡Uf, que susto!
El Madrid ha ganado otro desvalorizado Mundial, con el único aporte de encontrar en Marcos Llorente un jugador apreciable que andaba despidiéndose de sus compañeros, y además canterano, porque el sueño presidencial del renacimiento de Bale como goleador seguro es solo humo nuevo sobre rescoldos viejos. Sus tres goles ante unos japonesitos que aquí estarían en Segunda B, o como mucho coleando en la A, son ‘milnovecientosna’. Y, eso sí, alargan una racha titulera que entona el camino sin retorno a una inevitable travesía desértica. El futuro espera a los madridistas, pero no debe enturbiarles las entendederas. Tras la marcha de un ciclón siempre hay que reconstruirse.
El Barça sigue a todo trapo sobre el infinito abanico de posibilidades que ofrece Messi. Un futbolista excepcional que ayuno de sus antiguos suministradores de balones francos se reinventa cada partido. Deleita, golea, hace jugar, contagia, lidera, mejora a sus compañeros, imagina, muerde y no descansa hasta ganar, ganar y ganar, que diría el recordado Luis Aragonés. ¡Qué lujo de futbolista!, para muchos, entre los que me encuentro, el mejor de la historia si los tiempos fueran comparables. La Liga es difícil que se les escape, pero es que ahora vemos que el objetivo fundamental desvelado por el argentino de ganar la Champions se antoja más cerca. El Barça y la Juventus tienen más argumentos que nadie porque se manejan con los dos mejores del mundo de la última década. Dos monstruos que se echan de menos en sus competiciones domésticas y que se han retado en Europa. Uno por quitarse sequías recientes que le roen los adentros, el otro, Cristiano, por reafirmar su hegemonía a despecho de su antiguo club, y los dos porque su cadena genética es un sinfín de trofeos: el ADN que los iguala. Ambos pertenecen a la familia de la docena de futbolistas que han marcado épocas en el fútbol. Nuestra gozosa esperanza es soñar que continúen medio lustro.

AGUILANDO MURCIANO

La Pascua nos ha traído el liderato del UCAM, el subidón del Cartagena, la continuidad airosa del Jumilla y el resurgimiento del Murcia con tres triunfos seguidos. El último de tanto valor que ha destronado al líder.
Los inverosímiles universitarios del deportista excelso y futbolero Mendoza están haciendo bueno el extraordinario trabajo de Munitis: con el presupuesto más austero de los tres grandes regionales, divierte, puntúa y manda en la clasificación. Y, encima, saca partido a canteranos y brillo a veteranos y promesas. ¡Cuánto mérito!
Los blanquinegros del ahora rutilante Munúa están haciendo del Cartagonova un castillo inexpugnable, que es el camino más seguro hacia la categoría superior. ¡Bendita esperanza!
Y los granas del valeroso Herrero se sobreponen a sus tenebrosas circunstancias, apoyados dentro y fuera por murcianistas de pro. El Murcia se resiste a morir. ¡Qué grandeza!   
       


miércoles, 21 de marzo de 2018

DE LA CHAMPIONS A LOPETEGUI Y MARCELINO



Otra vez la burra en el trigo, dirán en Europa. La Liga sigue a la cabeza de su fútbol, lo que supone reinar también en el mundial. Y no decaerá mientras Messi y Cristiano la protagonicen.
Nunca antes coincidieron en España el  mejor jugador y el mejor goleador del mundo. Y, además, en los dos clubes más laureados, que ahora no son causa sino consecuencia de tenerlos, aunque sean coetáneos de la mejor generación futbolística española.
Otra vez copamos los cuartos de Champions, con el consolidado Sevilla como invitado excepcional, que ya lo vivió en el lejano 1958 cuando el Real cuajaba su legendaria trayectoria. Y no han sido cuatro porque lamentablemente al Atlético lo ninguneó la suerte antes, en Roma.
A cinco partidos de la final puede pasar cualquier cosa, pero aventuro que Barça y Madrid estarán en semifinales. Y el Sevilla, si da su cara buena, suma posibilidades reales porque los Banega, Lenglet, Nzonzi, Sarabia, Ben Yeder y compañía disfrutan de una forma excelente. Y además tienen a Montella, un técnico de los que hacen crecer el fútbol reinventando jugadores; apostar por Navas de defensa lo demuestra.  El viejo zorro Heynkes deberá hilar fino para eliminarles. La exhibición sevillista en Manchester frente a los del incomprensible Mourinho habrá avisado a más de uno y andarán con las orejas tiesas. Los yanquis que gobiernan al United echarán cuentas y no le auguro porvenir al medroso  portugués, que vive del cuento cuesta abajo y sin frenos desde su afortunadísima Champions con el Inter.
El Barça tendrá pocos problemas con la Roma de Monchi. Están fuertes, con Messi disparado, y Valverde puede obrar el renacimiento, como en la Liga. Aparte, les sonríe la suerte y veremos si es la del campeón y tocan pelo tras seis años en barbecho. Y a la Juventus de Allegri le ha vuelto a tocar la negra. El Madrid de Zidane, por irregular que sea, tiene bastante más nivel y si juega al que ofreció contra los del becario Emery puede resolver la eliminatoria en Turín. Máxime con Pjanic, organizador, y Benatia, muro central, sancionados. Buffón, Chiellini y Barzagli no están para muchos trotes y solo Dybala e Higuaín amenazan, pero no demasiado.
Al City de Guardiola le ha tocado un rival inquietante, el Liverpool del súper goleador Salah,  cuña de su misma madera que ya le dio para el pelo en la Premier. Claro que tampoco le hubiese ido mejor con el Madrid, Barça o Bayern, porque con su defensa aún por consolidar en partidos de máxima exigencia tener enfrente a sus delanteros es mal asunto. Los de Manchester juegan mejor que los otros seis cuartofinalistas, exceptuando al Barça, pero habrá que ver su desenvolvimiento a estas alturas. Les hubiese favorecido jugar contra los italianos porque no tienen las agallas delanteras de los españoles y alemanes.
En clave de selección, Lopetegui sigue mostrando síntomas alentadores. Llamar a los viejos canteranos madridistas Parejo y Marcos Alonso y al sorprendente gigantón Rodri, canterano del Atlético, que lo repescará del Villarreal, indica que baraja con cabeza y honradez.  Por el buen gobierno de su equipo, el valencianista hace tiempo que debía estar. Con Busquets en el eje, o el propio Rodri  en su defecto, y Saúl o Koke, nos darían autoridad frente a cualquiera. Imaginémoslos con Iniesta y Silva por delante. O con Asensio, Lucas, Thiago o Isco si no se empeñan en conducir o jugar en redondo.  Y con el lateral del Chelsea, hijo y nieto de internacionales, tiene el relevo ideal de Alba. Marcos es un jugadorazo, aporta altura y es un peligro permanente en jugada y a balón parado cuando sube.
Y arriba no hay mucho más donde escoger. Costa es un valor seguro, Aspas el delantero español de más clase y Rodrigo está cuajando en el goleador que apuntaba. Morata sufre su tercer calvario y solo el relevo cantado de Conte podría avivarlo.
Por lo demás, destacan las ausencias de los polivalentes Sergi Roberto y Javi Martínez y del sevillista Sergio Rico. El navarro es titular indiscutible en el Bayern, el culé se justifica siempre y el meta es un autobús bajo los palos. En todo caso, Lopetegui y sus seleccionados merecen crédito.
Y hay que destacar el trabajo de Marcelino. Ha recuperado el brillo del Valencia, promoviendo y revitalizando futbolistas, y le dio la alternativa a un jovencísimo Rodri en el Villarreal. Otro extraordinario entrenador que imagina futuros internacionales. Para descubrirse.
    

martes, 15 de marzo de 2016

HUIR DE LA QUEMA

Luis Enrique huyó de la quema cuando olvidó su libro de estilo consintiendo que Messi no entrara en las rotaciones. Eso fue en su primera temporada como técnico culé, al filo de su ecuador, y desde entonces se le acumulan los galardones con el aprecio generalizado de los aficionados blaugranas y del universo futbolero. Pero él, como todos, sabe quién manda de verdad en el Barça, y quién hace de su equipo el referente del fútbol mundial. Contar con el mejor jugador del momento, y uno de los dos o tres  mejores de la historia, tiene esa doble cara: segundo plano y triunfo.
En el Atlético, sin embargo, son los directivos quienes huyen de la quema aferrados a su artista indiscutido: Simeone. Y es el importante porque cada año tiene que reinventar un equipo con aspiraciones; su plantilla se desangra con sus mejores jugadores, que son vendidos sin misericordia en aras del obligado cuadre de cuentas en los equipos con más números rojos que negros. Y ahí reside su éxito, aparte del estilo contrastado ya durante varias temporadas para hacer a los colchoneros los terceros en discordia en España. Otra cosa es a nivel europeo, donde no deja de ser un aguerrido equipo que sale al campo con el cuchillo entre los dientes; nada del glamour que corona a los verdaderos grandes: Madrid, Barça, Bayern, Manchester United, Chelsea, Juventus, Milán, ahora también PSG, etc. Es decir, pasa el tiempo pero nada nuevo bajo el sol.  
Y en el Madrid, el número uno es don Florentino. Solo tardó un par de temporadas para dejarlo claro, desde que llegó al Bernabéu en el 2000. Por el camino han quedado achicharrados técnicos y jugadores en una ruleta sin fin desde que Del Bosque y Hierro salieron del equipo. Antes le salió bien con Redondo, que se lesionó de gravedad en el Milán al poco de venderlo, pero con los demás ha tenido que usar los apagallamas de los reiterados fichajes deslumbrantes cada año como escudo. Él confiesa a sus íntimos que la bomba hay que cebarla cada año para seguir en candelero, y a ello se aplica con una perseverancia tan brillante para su ego e imagen personal como nefasta para el club. No quiero reiterarme en mi crítica global a su gestión, ya la conocen sobradamente los fieles a esta columna, pero quienes duden de lo que afirmo solo tienen que mirar las estadísticas. Es muy fácil comprobarlo.
Llegado de urgencia Zidane al banquillo eléctrico blanco, como penúltimo pararrayos presidencial, ya presenta síntomas de achicharramiento. Decir en voz alta, por mucho que lo piense para sus adentros, como muchos, que cómo va a hablar de fichajes y bajas si él mismo no sabe si estará este verano al mando de la plantilla merengue, es la prueba palpable del fuego inquisitorial que se le acerca. Dar la razón a sus predecesores, Ancelotti y Benítez, de que la plantilla está desequilibrada, ha sido la mecha. Y ahora, asumiendo que la quema institucional es más que probable, trata de huir de la personal porque piensa, y con razón, que su prestigio no puede ni debe ser una ofrenda más en el altar de los egos e intereses de quien lo fichó y ha usado como emblema. El cada vez más Pérez, en detrimento de la deidad Florentino, no tiene miramientos con quien ose disentir de sus planes. Dejar cientos de millones de euros en el banquillo para que jueguen Casemiro, Lucas Vázquez, Carvajal, Jesé o Borja Mayoral, es jugar a la ruleta rusa con la pistola presidencial. Solo que en lugar de una bala tiene solo un hueco en su tambor. Y esa única posibilidad es ganar la Copa de Europa. Y a ello se apresta Zidane tratando de armar un equipo desde el medio campo, en el reino de medias puntas de su plantilla.
Casemiro tendrá así la continuidad que le ha faltado para demostrar si de verdad es jugador para el Real Madrid, más que nada porque es el único medio centro disponible, como también venimos reiterando desde que se marchó Alonso. Y de rebote Lucas Vázquez, como extremo eficaz y peleón. Ahora, a esta tesis, se apuntan casi todos los especialistas, cuando han estado hablando de galgos y podencos desde entonces. Deben ser que los árboles florentinianos no les han dejado ver el bosque real del Real. En fin, parece mentira.

Suerte para Zidane en su acertada huida de la quema. Mourinho acecha        

lunes, 12 de octubre de 2015

DE MOURINHO A DEL BOSQUE

De Mourinho a Del Bosque
Es tan difícil establecer comparaciones entre profesionales futboleros como entre personas corrientes. Todos llevamos en la mochila circunstancias tan distintas que nos harían irreconocibles en las experiencias de otro y, por lo tanto, en su trayectoria vital y profesional, que junto a la formación, el carácter y la personalidad que al final conforman, pueden explicar los éxitos y fracasos ocasionales. Sin olvidar, como diría mi desde hace sesenta años amigo Tato, la suerte. Ese azar que se busca en la lucha tesonera e inteligente diaria, y también en su lotería: andar el camino durmiendo lo justo. Luego hay tipos con suerte y otros que parecen gafados, pero siendo necesaria tal fortuna, no es suficiente.
Napoleón, además de buscar en su mujer el secreto de cualquier hombre relevante, indagaba si sus oficiales eran hombres de suerte antes de ascenderlos. Experiencia, valía e intuición no le faltaban al militar y emperador francés, aunque, como a tantos, al final le perdieron la ambición y la soberbia. Y es que, hay quien tiene la voluntad y la sabiduría de levantarse después de uno o varios fracasos, y, por el contrario, todos conocemos a gente que no se recupera nunca de un éxito, y sigue entontecido hasta que la vida les da una lección de humildad. Los más señalados dentro de esta categoría mesiánica, jamás se recuperan de su cadena de éxitos y terminan en el hoyo.
Desde esas premisas, vayamos a las figuras que originan estas líneas. Mourinho lleva en el candelero desde el año 2000, con el Benfica, hasta ahora, que anda empantanado en el Chelsea. Ganó dos Ligas con el Oporto, dos Premier con el Chelsea en su primera etapa, dos Serie A con el Inter y una Liga con el Real Madrid. A ello hay que sumarle como títulos más relevantes dos Champions: Oporto e Inter y una Europa League con el club portuario portugués, aparte de ser nombrado tres veces como mejor técnico del mundo. Un palmarés al alcance de pocos entrenadores: diez títulos en 15 años. Como jugador fue mediano en la mediocridad.
Del Bosque, por el contrario, estuvo 13 años en la primera plantilla del Real, jugando más de trescientos partidos y fue dieciocho veces internacional, con un Mundial. En esa época ganó cinco Ligas. De entrenador, se curtió en la cantera madridista hasta que en 1999 le dieron la alternativa en el primer equipo. En cuatro años ganó dos Ligas y dos Champions. Relevó en el 2008 al inolvidable Sabio de Hortaleza en la selección española, y con ella ha sido campeón de Europa y del Mundo. Individualmente, ha sido nombrado dos veces mejor entrenador del mundo y cuatro mejor seleccionador mundial. Otro palmarés deportivo – nueve títulos y dos titulazos en 11 años- difícil de alcanzar, por no decir imposible.
Es decir, que como profesionales, y con la decisiva fortuna de haber entrenado a grandes equipos, estarían los dos en el podio de los diez mejores de la historia, sin establecer diferencias notables, salvo que el portugués ha sido más errante y solo en clubes, con el valor añadido de triunfar en tres ligas importantes, y el español ha sido de un solo club de relieve y de nuestra selección, con el galardón de ser el mejor equipo del siglo XX, el Real, y la mejor del mundo en el último decenio: España.  
Ahora bien, si vamos a los valores personales que traslucen como personajes públicos, las diferencias son abismales. Hablando en callejero, Mourinho es un bocazas maleducado y Del Bosque un señor. El luso, además de metededos, metepatas y desatado saltarín, es tan lenguaraz en sus desvaríos con la sin hueso que resulta imposible sintetizarlos: desde despreciar a un periodista español calificándole de ‘mierda en su profesión’, proclamándose él como top en la suya, hasta retar a su último equipo pontificando que si lo despiden echarían al mejor técnico que pueden tener. Del Bosque, al contrario, como recomendaba Kipling en “If”; es hombre en la victoria y en la derrota. Sobran comentarios.
Por eso, el ensoberbecido “special one”, Xosé, es como Atila: por donde pasa no crece la hierba  – deja plantillas, y hasta aficiones, rotas: Oporto, Chelsea, Inter y Madrid-, y don Vicente genera equipos para el triunfo. Lo hizo en el Madrid y lo hará con España, como Luis Aragonés, salvando su enorme distancia: el Sabio valiente creó estilo y escuela. Como otros en diferentes momentos: Zagallo, Michels, Cruyff, Sacci, Guardiola..., o Bernabéu de presidente.


martes, 25 de junio de 2013

ALGO ESTÁ CAMBIANDO, POR AQUÍ Y POR ALLÁ

Parece que por Barcelona la cabra vuelve al monte.  Rosell ha enfilado hacia su querencia tratando de reforzar el equipo con figurones extranjeros huyendo del exitoso recetario que Guardiola puso en valor desde la Masía. Y es que, como lo hizo bajo el protectorado forzoso del fantasma que  le ronda al actual presidente muy a menudo, su antecesor Laporta, pues hay que cambiarlo por el de los grandes fichajes que, además, suelen dejar ignotas comisiones por el camino.

El fracasado político independentista folklórico aguantó a D. Pep porque no tenía con  qué fichar y su recurso le salió tan bien que puede pasar a la historia como el mejor presidente culé de la historia. Luego hizo lo que pudo para justificarse a sí mismo sus desvelos con operaciones dinerarias, algunas aún por esclarecer, cuando menos oscurantistas en algún antiguo país comunista.

Y Rosell no piensa irle a la zaga. Con el bollo todavía caliente de los cuartos extraviados en la operación Neymar se anuncia la próxima llegada de un central ‘de garantías’; como si en casa no hubieran soluciones.

Neymar

Espero equivocarme por el bien del fútbol y del propio Barça, pero me temo que pronto miraremos hacia atrás con demasiada nostalgia desde el vagón de cola del tren blaugrana, que habrá iniciado un camino sin retorno claro hacia lo que siempre fue su historia: grandes fichajes, excelsos técnicos, alguna victoria sobre el Madrid para justificar la temporada y a celebrar segundos puestos. Y también volverán los viejos tiempos de echarle la culpa a la política por sus fracasos deportivos, pero esta vez ‘estelados’ todos de la mano de los mandamases de turno de la Generalitat.  Es decir, que la enormidad de la obra deportiva desarrollada en la mejor etapa barcelonista de siempre se irá por el sumidero de los presidencialismos irredentos, de los cuartos oscuros, de los llantos aldeanos y de la política miserable. ¡Qué pena! Y eso, ahora que tienen en su cantera una generación de futbolistas envidiable. Para mí, incluso mejor que la de sus actuales figuras que son los mejores del mundo sin ninguna duda desde hace unos años.

Y enfrente, parece que la fortuna podría sonreír al Real Madrid si es cierto que Pérez por fin se cae de su caballo, como S. Pablo, y apuesta por el producto nacional y por su tan cacareada ‘Fábrica’. Que hablen de Isco, Jese, Morata, Nacho, Carvajal y compañía; incluso de ese extraordinario talento que es el culé Thiago; es la gran noticia que muchos madridistas amantes del fútbol de verdad están esperando desde hace  tiempo. El gran problema estará en lo que se encuentre el nuevo técnico en el antiguo vestuario tras el tsunami Mourinho; un personajillo narcisista con complejo napoleónico y una cierta vena de aquel Atila que por donde pasaba no crecía la hierba a quien Pérez le dio el mando en la peor decisión deportiva que ha tomado en sus diez largos años, y han sido muchas; quizás, pensamos algunos, por ser el reflejo que le devuelven ciertos cristales cuando se mira en ellos. ‘Tim y Tom en el circo Kron’ de la avenida Concha Espina; otrora un club señor que nunca se dejó pisar el protagonismo futbolero por nadie. Ese circo en que ha convertido al Madrid emulando lo que fue el Barça en sus peores años: los azulgranas haciendo grandes fichajes y los blancos levantando títulos.

Por Murcia andan los aficionados preparando los cirios funerarios porque  el Murcia vuelve a estar al borde de su desaparición si el señor Samper no lo remedia. En los oscuros años noventa ya estuvo muy cerca, y sólo el empeño de algunos, entre los que humildemente me cuento junto con los extraordinarios compañeros con quienes compartí junta directiva y otras personas que nos ayudaron, pudo evitarlo. Entonces se debían nueve millones de euros y varias directivas sucesivas obraron el milagro, pero me temo que ahora la púa es demasiado gorda y el club ya no es de sus socios. ¡Mal pájaro tenemos en la bardiza!

Y en Cartagena  andan igualmente poniendo velas; Gómez está en el alero y también aguardan un milagro. ¿Será por intercesión del S. Antonio de la UCAM? El tan ilustre como irrepetible José Luis Mendoza, cartagenero y murciano de pro, tiene mano en esos temas y enormes valores demostrados.

Lo malo es que le piden muchas cosas desde demasiados sitios.  Lo bueno, su voluntad siempre presta. ¡Tino y suerte, maestro!

miércoles, 5 de junio de 2013

UNOS VIENEN Y OTROS VAN

Como las olas del mar, que decía aquella preciosa habanera. Lo bueno del fútbol es que nada es eterno, salvo el recuerdo de los grandes equipos y de los jugadores irrepetibles, y las temporadas se suceden con el ir y venir de unos y otros: jugadores, técnicos y dirigentes. Las despedidas suelen ser pacíficas en los dos primeros casos, salvo excepciones, y más ruidosas en el capítulo de presidentes salvo singularidades loables. Y este año tal historia será fiel a su tradición salvo en el Real.  

mourinho

Por el Bernabéu andan unos cantando con evidente alegría aquello de “se va el caimán, se va el caimán…” , mientras otros, los “forofísimos”, entonan llorando el “no te vayas todavía, no te vayas por favor…” Lo de Mourinho sería digno de estudio si el personaje lo mereciera, que no es el caso, porque la capacidad que tiene para dividir es antológica. Ha dividido a sus  jugadores generando situaciones esperpénticas, y otras de una gravedad extrema cuyas consecuencias son impredecibles; que a Casillas le zarandeen el coche e insulten a la salida de estadio, sin jugar, era algo tan impensable como de locos hace muy poco tiempo.  Esa deplorable locura en algunos, ya de por sí descerebrados, ha exacerbado el luso con sus desmanes.

También ha dividido a la afición blanca, en general, entre quienes sí saben lo que es el señorío en el Madrid y los que mejor estarían poblando las bandas de cualquier campo de pueblo, con todos mis respetos como ya señalé en su día para las aficiones modestas, con garrota o paraguas y perro diciendo barbaridades a los contrarios; los jenízaros ultrasur por ejemplo. 

Y hace ya tiempo que con su altanería chulesca genera división de opiniones entre las aficiones rivales: unos se acuerdan de sus parientes más próximos y otros de sus fenecidos. Y lo más grave no es eso, con ser también lamentable por muchos desméritos que haya hecho, sino que ha proyectado su imagen hacia la del Madrid y ahora no hay campo donde no se les pite e insulte  en cuanto aparecen por el césped los jugadores blancos. Yo aún recuerdo cuando no hace muchos años lo normal era lo contrario.

Después de darle caña durante dos años sólo me cabe desearle que vea la luz y cambie sus actitudes. Y suerte.

Pero en fin, remendando un epitafio que pude leer en Brihuega hace  años, cabría decirle: “ ya te vas, y te vas bien; tú descansas, y nosotros también”.

Y en la liga que con tanto brillo como tan desahogadamente ha ganado el Barsa,  por sus excepcionales registros y por incomparecencia merengue, otros equipos se despiden de primera por méritos propios, aunque ya veremos si no se descubren otras cosas antideportivas  que cada vez preocupan más a los aficionados; Zaragoza, Coruña y Mallorca deberán pasar por el purgatorio de segunda para intentar recuperar lo perdido, aunque si la Liga fuera seria con los temas económicos alguno de ellos, y de los que han permanecido, deberían dar con sus huesos ejemplarmente en la desaparición inmediata.

Hablando de los culés, no tengo muy claro el futuro de Vilanova pese al indudable éxito cosechado en su primera temporada en la Liga. La competición europea nos demostró que no fue bien gestionada la plantilla blaugrana en los periodos clave. Y tampoco el equipo puesto en escena en los momentos decisivos;  en cuanto asomaron ‘los miuras’ europeos se le vieron demasiadas carencias. De todos modos también es verdad que hay que darle un margen de confianza por las preocupantes vicisitudes personales pasadas en esta temporada que sin lugar a dudas habrán pesado también en los lunares señalados. Ojalá sean ya historia en la próxima.

Finalmente, hay que reseñar la continuidad de Simeone al frente del Atlético de Madrid y el gran éxito de la Real Sociedad que se ha metido en la Liga de Campeones con una plantilla básicamente canterana. Enhorabuena a los donostiarras.

De los demás equipos destacar el lucimiento malagueño con un equipo engañoso, puesto que en cuanto se largue el jeque se acabará la fiesta probablemente, salvando el importantísimo trabajo realizado por ese magnífico técnico que es Pellegrini; y la nueva temporada de transición de un Valencia que tiene el enorme valor de sobrevivir entre los seis primeros vendiendo cada año a sus mejores jugadores por la ruina que soporta y la insoportable máquina que es triturando buenos técnicos.

De Murcia y Cartagena, el lunes próximo.

lunes, 25 de marzo de 2013

ROSELL ES A MOURINHO LO QUE IDIOTEZ A TONTINHO


Por si no teníamos poco con las  ocurrencias de Mourinho aparece el presidente del Barsa con la bandera idiomática por montera; éramos pocos y parió la burra.

Rosell y Laporta

Ahora resulta, según Rosell, que hablar catalán es la mejor manera de ser del Barsa. Bórrense de culés quienes desde cualquier rincón de España o del mundo sientan los colores blaugranas. Como decimos en la huerta, se necesita ser tonto para decir una tontuna tan grande. Es decir, que los parlantes catalanes son todos del Barsa, o deberían serlo. Y quienes no parlem están en el purgatorio, como aquellos niños que por no ser bautizados les decían ‘moricos’. Yo no sé lo que tendrá la poltrona del Camp Nou, pero es difícil encontrar dos especímenes tan desmochados consecutivos en ninguna otra. De Laporta a Rosell y desbarro porque me toca. El primero desperdició el gran bagaje deportivo cosechado, y el prestigio personal que lo podía haber supuesto,  y aprovechó el cargo para dar el salto a la política tirándose a una piscina sin agua con el lamentable ‘hostión’ consiguiente; resultados cantan. Y el segundo lleva el mismo camino, aunque es difícil que supere el excelso grado de idiocia de su antecesor. ¡Con lo bonicos que estarían disfrutando y luciéndose orgullosos con el juego y los resultados del equipo que presiden!

Pero el consuelo de muchos buenos barcelonistas es Mourinho. Tal vez por los años en que lo tuvieron  amamantado con biberón en la ciudad condal personajes parecidos a los anteriores, el luso saltarín no pierde ocasión de dar la nota tonta de la semana. Y cuando no es con sus futbolistas la toma como todo lo que suene a español. Su absurda fijación con los éxitos de nuestro fútbol y de los personajes que lo integran es paralela a la  tremenda frustración que tiene por no ser la salsa de todos los parabienes del mundo futbolístico. Y todo ello es producto de un mal disimulado complejo de inferioridad que se acrecienta por su consabido narcisismo.

Dice el de Setúbal que es muy difícil ser portugués en España. ¡Mira ver, Maribel! Lo que es difícil en cualquier sitio del mundo es opositar a tonto, demostrarlo y que no se note. Pero vamos a ver, hombre, está usted en uno de los mejores clubes de España y del mundo, por no decir el mejor; tiene más poder que ha tenido en él nadie en su historia y le han traído a los jugadores que ha pedido, salvo alguna discutible petición; cogió una plantilla extraordinaria a su llegada y goza del aprecio de una parte considerable de su afición; aunque menos de las que debería, ha ganado algunas cosas en los tres años que lleva; hasta ahora le han respaldado sus dirigentes, y sigue usted saliéndose del tiesto cada dos por tres. ¿Pero qué quiere más? Si lo más fácil en su posición es ser elegante, educado, generoso y magnánimo con todo el mundo, ¿por qué se empeña en topar semana sí y semana también contra todo lo que no sea de su cuerda? Algunos lo tenemos muy claro: no puede remediar tener celos de cualquier otro que consiga algún éxito que a usted se le resista. Pues lo lleva claro, porque para llegar a tener la categoría personal y profesional de un Vicente Del Bosque, por ejemplo, por no hablar de su currículum como jugador – ya imposible- y como técnico – muy improbable- le faltan a este individuo muchas cosas; entre otras talante, además de talento. Su última perla ha sido denunciar que le han dado al español la distinción de mejor entrenador del mundo el año pasado quitándoselo, asegurando que le han llamado algunos votantes diciéndole que le habían votado a él y no al salmantino. Se ve que no ha leído al conde de Romanones cuando se lamentaba de que todos los académicos le habían asegurado el voto personalmente para entrar en la RAE y que luego sólo obtuvo el de quien lo apadrinó. Su famosa exclamación de ¡qué banda! se la podría haber copiado el portugués echándole inteligencia al asunto.  

Tal vez  el mejor consejo que deberían seguir los citados es aquel que alumbra que a veces es mejor hablar poco y pasar por tonto, que hacerlo en demasía y demostrarlo. 

Mientras, menos mal, los futbolistas de ambos equipos parece que se han entonado en el tramo final de la temporada. Que Dios reparta suertes y alumbre a algunos.               

jueves, 3 de enero de 2013

EL ESPERPENTO LUSITANO


En Portugal, entre nativos y asimilados, como en España, debe haber de todo. Hasta personajes esperpénticos. Y, como en todos sitios, desde  los anónimos a algunos muy ilustres en los diversos registros y actividades en que se manifiesta el ser humano. Y el fútbol no iba a ser ninguna excepción. Lo que ya es mala suerte es que se junten dos colosales especímenes de esa cuerda en un mismo club. Y esa desgracia es la que ha tenido el Madrid de Pérez.

Mourinho PEPE

La lotería del absurdo le tocó al club blanco por partida doble con un jugador que ensombrece sus buenas dotes futbolísticas con una idiotez galopante y un técnico que colecciona títulos y gilipolleces a partes iguales. Como a los caballos pregonaos, a Pepe se le calientan los suelos, a Mourinho la boca y a ambos la cabeza.

Dice el central, quien debía estar fuera de la plantilla madridista desde lo de Casquero si hubiese un presidente señor, que en España nunca hubo un jugador merecedor del Balón de Oro. Ya sé que pedirle a un personaje de su tamaño intelectual un ejercicio de reflexión es una quimera, pero al menos sí debería exigirse, dada su profesión, un poquito de lectura ilustrativa sobre  historia futbolera. Y se encontraría con un tal Zamora que pasó como el mejor portero de su época; un Suárez, que lo ganó a primeros de los sesenta pasados; un Paco Gento que debió ganarlo como mejor extremo izquierdo del mundo y único futbolista con seis Copas de Europa ; un Amancio que estuvo en un tris de ganarlo; un Butragueño que era el goleador más exquisito de su década y envidia de todos los equipos; un Raúl que sigue siendo el mayor goleador de la historia blanca y de la Champions,  – todos madridistas, menos el gallego de pasado blaugrana y que lo ganó en el Inter -; o cualquiera de sus compañeros actuales que son campeones de Europa por partido doble y del mundo con España, amén de atesorar más títulos por clubes que los que él pueda soñar en su vida, como Casillas, Ramos o Alonso. Por no hablar de sus ahora rivales barcelonistas con los mismos méritos que los anteriores y varios años ya en el pódium; Pujol, Xavi e Iniesta.

Y eso, sin nombrar a cuatro portentos como Di Stéfano – con dos en su haber- Puskas , Kubalao Cruyff , que aun siendo extranjeros fueron tan importantes para el Madrid y el Barsa que forman parte de los genes blancos y culés desde entonces de por vida, y del fútbol español.  Hasta el punto que incluso D. Alfredo y D. Ladislao vistieron la camiseta de la selección española. Se ve que a estos extranjeros no se les persiguió; como también dice el payo que hacemos en España. 

El tal Pepe, como brasileño y portugués de adopción, podrá presumir de muchos compatriotas ilustrísimos en la historia del fútbol, con Pelé a la cabeza. Pero de su querido Portugal la historia se resume en Eusebio, su mejor jugador de todos los tiempos, y en Figo, mejor futbolista en todos los sentidos que el sudo dicho ‘pateador’, además de más prudente y elegante, y menos ‘boqueras’.

De Mourinho me queda poco por decir. Y por eso, como ya señalé, la perezade reiterarme ahora cuando le sueltan estopa tantos; entre ellos muchos de los que antaño le halagaron o pasaban por alto sus tontunas, ‘lloreras’, mala educacióndeportiva y desplantes infantiles, atacados de su misma ‘titulitis’, sin reparar en el inmenso daño que le haría al Real Madrid. 

Pero sí diré algo concluyente. No le critico, como también todos ahora, la suplencia de Casillas; está en su perfecto derecho a elegir entre su plantilla y a equivocarse, como todos en nuestras decisiones profesionales y personales, pero sí en un hecho irrefutable que habla a las claras de su mediocridad como técnico. En su tercera temporada aún no sabe nadie a qué juega su equipo. El Madrid vive, sin discusión posible, de los goles de Cristiano y de los destellos de clase de la excelsa plantilla que el D. Tancredo blanco le ha puesto en sus manos. Nadie nunca tuvo antes los jugadores ni el poder que  acumula. Ni lo habrá cuando se largue. Pronto, espero.

¿Qué hubiera hecho Pellegrini – mejor técnico, durmiendo, que él -  con esos jugadores y poder  si Cristiano no le hubiera faltado, como ocurrió, en los momentos clave? “Virguerías, Titi, virguerías”.    

domingo, 23 de septiembre de 2012

MOURINHO, ESE FENÓMENO ... DE FERIA.


Así completaría el titular. Algunos amigos se sorprenden de que no me haya referido al portugués sabiendo lo que pienso, estando en horas bajas. Y no lo he hecho porque mi visión crítica sobre él, y del fútbol, no depende de resultados, ni para lo bueno ni para lo malo. Además, lo del Madrid ahora les pasa a todos los equipos tarde o temprano. Otra cosa es que ocurra lo que anuncié antes de  empezar la liga, advirtiendo sobre la posibilidad del mal de altura degenerando en una catástrofe, como ya paso en 2.006, con fuga presidencial incluida.


El tema del fenómeno luso es mucho más grave que ganar o perder unos partidos o un título. Como he analizado muchas veces su trayectoria con datos, esos que no mienten, simplemente referiré que los mismos hablan de un técnico que asegura títulos a base de talonario pero que no hace equipo. Añadiendo, que eso pasa porque para él lo importante son los cuartos y su currículum y no el club que le paga. Y eso puede estar bien para equipos segundones con un potente ‘pagano’ detrás, pero no para el club más laureado de la  historia. Porque parece que la vena triunfal del Real ha empezado con el narcisista portugués y su clan de mamporreros; esos que lo ponen por las nubes mientras que están chupando a su vera: futbolistas de estómago agradecido, ‘tuercebotas’ diversos, y ‘llevaytraes’’;  ‘jorgemenditos todos, o ‘chupaesquinas’ esperando una oportunidad. Habrá que oír públicamente cuando no haya tetaa algunos de ellos. Coincidirán con lo que relevantes ex profesionales madridistas de siempre hacen en privado, o dejan entrever en los medios.

Cuando afirmo que es un técnico mediocre tengo en cuenta varios clamores. Los primeros derivan de su ceguera recalcitrante, causa de los sucesivos repasos que le dio el Barsa de Guardiola en la mayoría de sus enfrentamientos. Todos sabíamos, sin necesidad de ciencia, que en cuanto dejara a sus extraordinarios futbolistas jugar como ellos saben,  las tornas cambiarían, o se igualarían al menos, como así fue. Empeñarse en poner a Pepe de Di Stéfano, o a Coentrao por la derecha para marcar a Iniesta, ni más ni menos, sólo son dos muestras significativas. En la frustrante pasada semifinal de Copa de Europa con los alemanes, él tuvo la culpa retrasando al equipo cuando adquirió la ventaja inicial, capando el vendaval de juego de sus muchachos que hubieran podido golear fácilmente; echarle la culpa después a la mala suerte de los penaltis es elevar a categoría futbolística lo que es una pura anécdota.  Un buen técnico español como Benítez, calificó el estado de la plantilla que le dejó en el Inter como de catastrófico. Esto puede ser subjetivo, pero lo que no tiene discusión es que ningún equipo que ha dejado levanta cabeza en años. Al contrario, fijémonos en la herencia que dejó Del Bosque al Madrid, Luis a la selección, o Guardiola al Barsa.  Y, finalmente, el espectáculo de sacar a cinco o seis delanteros esta temporada en los partidos que se le tuercen es propio de equipos sin lustre; ‘tos a correr p’lante’, pelotazos a la olla y el que la pille ‘pa’ él. De regional ramplona.

Cuando se gana, la estrella es él;  la derrota es culpa de los árbitros, de sus jugadores, de la prensa, de las instituciones o de gente del club, a los que hay que apestar. Y sólo apuesta por futbolistas que coman en su mano llamándole papaíto. A los internacionales españoles que le pueden mirar pensando que no le deben nada, ni en pintura, máxime si además tienen amigos por ahí u opinan bien de otros técnicos. Y de canteranos para qué hablar. ¿Alguien sabe de algún futbolista que haya sacado,  o reconvertido para mejorarlo? Sólo a Ramos de buen central, si es que le quitó él la manía de ir al suelo enseguida.

Ahora dice que pelear hasta el final y ganar casi siempre,o hacer remontadas legendarias, es el verdadero señorío. Que lo demás es filosofía barata. Los que llevamos 50 años siguiendo al Madrid no hemos conocido otra cosa. Pero, además, saboreando elegancia,  deportividad,  grandeza,  respeto e infinidad de títulos.De señorío no son los llantos indignos, las meteduras de todo, los ‘caballitos’ y demás vulgaridades,  tan reiterativas y variopintas en este sujeto, haciendo antipático al Real; ¡el Madrid contra el mundo!

El fenómeno Mourinho: rascas detrás y sólo hay feria tan carísima como fulera.

lunes, 10 de septiembre de 2012

CRISTIANO Y EL BACHILLER CALLEJERO


Cristiano Ronaldo es un futbolista excepcional y uno de los mejores goleadores que ha dado el fútbol mundial. En el Real Madrid no recuerdo a nadie como él desde Puskas, y éste era mayor y cojo; sólo tenía la pierna izquierda y vino ya con 30 años. Pero, sin embargo, a sus excepcionales dotes futbolísticas y profesionales – es muy difícil mantener su nivel durante los años que él lleva destacando- no se unen las de la listeza. Éstas se adquieren normalmente en los años infantiles y juveniles cursando el bachiller callejero, o, lo que es lo mismo, luchando entre iguales y superiores para sobrevivir con éxito, salvo que el de arriba te premie con esos notabilísimos dones de nacimiento; que también los hay.

Podríamos decir que ‘por sus gestos los conoceréis’ remedando la clásica afirmación cristiana referida a lo de ‘sus obras’, cuando nos referimos a los listos de verdad. Es una pena que a un personaje como el denominado CR7 no lo haya llamado Dios por esos caminos.

Cristiano ha tenido gestos y declaraciones que delatan las debilidades de su personalidad cuando públicamente ha hecho el tonto de manera manifiesta. Lo de señalarse el muslo cuando ha hecho algún gol aprovechando su gran potencia, o declarar que le tienen envidia porque es guapo, rico y famoso, ponen de manifiesto lo anterior. Y hace unos días abundó en su estulta niñería declarándose en estado de postración por tristeza no aclarada desde el envidiable estrado de la zona mixta del Bernabéu; lugar sólo para privilegiados ante los medios de comunicación, y agraciados de la vida desde su condición de máximas figuras futbolísticas como estrellas del mejor club del mundo en la centenaria historia de este deporte.

Se han dado numerosas versiones sobre las causas de su íntimo desánimo, porque él no ha aclarado, pero ninguna por sí sola ni en conjunto justifican su inapetencia vital en el equipo merengue. El  éxito y los títulos le sonríen, es de los que más ganan y el equipo juega mayoritariamente para él. Otra cosa es la envidia pueril  a otros compañeros y rivales, si no fuera exclusivamente un asunto pecuniario, que ya dijimos que ‘las perras’ son la perdición de las personas.

Yo me inclino por creerle cuando declara que no es una cuestión de dinero, pero en ese despeje aparentemente desinteresado están la debilidad de carácter señalada, como pecado, y su correspondiente penitencia. Será muy difícil que no le llamen de todo menos guapo en cuantos campos rivales visite, aparte de pitarle cuasi unánimemente, como ya lo vienen haciendo. Lo peor es que con él arrastra a su equipo, y eso la mayoría de sus compañeros no se lo merecen; mucho menos el laureado Real Madrid, aunque últimamente sus dirigentes han hecho bastantes desméritos para ello. El problema, en este aspecto, no es solamente Cristiano.

El asunto de la pérdida de simpatía por soberbia empezó con ‘los galácticos de D. Florentino, aunque la denominación no sea patente suya; incluso antes, con el ‘clausulazo’ de Sanz al Valencia por Mitjatovic. Otros equipos como el Barsa también lo hicieron y la cosa no ha llegado a tanto. ¿Por qué será? 


Volviendo al asunto de Cristiano y el bachiller callejero, cuando se cursa éste con nota se va por la vida distinguiendo entre los que van contigo y los que no, y entre lo que te beneficia y perjudica a la larga.  Cualquier disputa por celos que el portugués mantenga con algunos de sus propios compañeros – con Casillas, Ramos o Alonso, por ejemplo-  es tan malo para él como para el club, y si es con jugadores de otros equipos como Iniesta, Xavi, o Messi, es infructuosa. Si el argentino y el manchego le han ganado el pulso en las últimas distinciones individuales internacionales es algo que tiene que dilucidar jugando mejor. Lo que no tiene remedio es  su imposibilidad de competir nunca con los españoles citados en cuanto a campeonatos internacionales. Y sies un llanto por falta de mimos y  pleitesía en el Madrid, baberos, pañales y laureles fuera. Los hombres, como los árboles- que diría Alejandro Casona- mueren de pie. 

Claro que si mira la el ejemplo del ‘metededos’ Mourinho, – al que también le molesta que los internacionales españoles sean amigos-, tal vez haya visto un camino; gana tanto él individualmente en todo como imagen y señorío pierde el Madrid. Porque lo mejor de las vitrinas blancas llegó antes del narcisista clan portugués.

domingo, 29 de julio de 2012

MOURINHO COCEA DE NUEVO


Como si de una pregonada mula roma se tratara, ‘en sintiendo’ los aparejos de una nueva temporada ha empezado a soltar coces a todo lo que se mueve. Y ha bastado para ello un simple partido de pretemporada. ¿Y a quién le ha tirado las patas por alto? Pues a dos de sus más conspicuas obsesiones negativas: a los canteranos madridistas y a los españoles en general. Se podría decir que es consciente de que nunca superará dos realidades innegables, y eso le ha ocasionado dos complejos de inferioridad tan enormes como el hermoso Mar de la Paja del lisboeta estuario del Tajo.


La primera realidad es que la cantera madridista siempre ha dado y dará excelentes futbolistas que regularmente han sabido aprovechar los buenos entrenadores que ha tenido el Real Madrid a lo largo de su centenaria y gloriosa historia. Y su obsesivo complejo es saber la propia incapacidad para jugársela con futbolistas sin contrastada experiencia por mucha calidad que atesoren. Pero se tapa con una generalización perogrullesca diciendo que “este resultado – por el partido perdido contra el Benfica- va para los iluminados que creen que todos los canteranos sirven para jugar en el primer equipo”. Ningún ‘iluminado’ que crea racionalmente en la cantera podría asegurar nunca eso, cabría contestarle. Pero sí valen aquellos que un entrenador perspicaz y realmente bueno atisbe que tiene los cimientos técnicos, físicos y personales suficientes, a poco, claro, que el numeroso cuerpo técnico que tiene a su disposición el entrenador del Real, y él mismo, le dediquen la atención necesaria en estos casos. Por hablar de ejemplos recientes, con Mourinho nunca hubieran salido ni triunfado los Chendo, Camacho, Sanchís, Michel, Butragueño, Martín Vázquez, Raúl, Guti o Casillas, en los  que otros técnicos como Di Stéfano, Amancio, Valdano o Del Bosque y algunos más, sí supieron ver pasándoles directamente de las categorías inferiores al primer equipo sin adquirir experiencia previa en otros lugares.

Y nombrándole otra ‘bicha’, podemos asegurar, también, que él no hubiera tenido lo que hay que tener como Guardiola tuvo para largar a figuras como Ronaldinho, Deco, oEto’o,en un Barsa que con ellos había ganado una Copa de Europa y alguna liga,para dar los galones a Xavi, Iniesta, a un tal Messi que aún no había ganado nada; a Busquet, Pedrito o  Piqué y hacer con ellos la base de un equipo canterano campeón que ya está en la historia como el referente de una época.

La segunda realidad que no superará nunca, sólo explicable desde la mediocre personalidad de un resentido- no sabemos por qué-,  es el triunfo a todos los niveles del fútbol nacional español. Por ello afirmó a los periodistas españoles tras el referido partido “que si pensáis que el 5 a 2 es una tragedia para vosotros, españoles, y una fiesta portuguesa, es vuestro problema”. ¿Qué tendrá que ver España con que el Madrid sea goleado en un amistoso? Pues eso, que al egocéntrico luso le traiciona el subconsciente y en el fondo lo que le fastidia, con ‘j’, es interiorizar que nunca alcanzarán ni él como técnico ni su país como selección los triunfos de nuestros entrenadores y nuestros diferentes equipos nacionales con la absoluta a la cabeza.

Pero no tuvo ni un segundo para reconocer el gran estado de forma del murciano Javi García, canterano madridista desechado por él con el consentimiento de su jefe, Sr. Pérez, que es un ídolo para la afición del Benfica y no tiene nada que envidiar sino que mejora a varios de los mercenarios fichajes que se han hecho en el Madrid en los dos últimos años. A Rodrigo, otro canterano que largó, no pudo verle porque está con España en los Juegos. ¡Ah! y al que había que aplaudir previamente era a Coentrao; después, sobre Callejón que hizo dos goles ni media palabra.

Es decir, pierde el Madrid y la culpa es de los cuatro canteranos que jugaron; ¡toma ya motivación! Y a los españoles, en general, que les vayan dando, porque el Madrid es suyo y… ¿de su presidente?

Veremos qué pasa esta temporada con el valido de D. Florentino si ya desbarra así y aún no hemos empezado. ¡Uff!

De momento anda el hombre ocupado en ver cómo le pone una sombrilla a Arbeloa trayendo a algún veterano de su cuerda, y a un media punta extranjero para impedir el paso a los de abajo. Porque lo de Morata es pura cosmética. Al tiempo.

viernes, 1 de junio de 2012

MOURINHO & GUARDIOLA


Tan diferentes como incomparables, tan distantes y tan cercanos, tan enfrentados ahora como compañeros antaño. Y, seguramente, tan amigos después. Es curioso observar con qué saña son atacados por los aficionados y periodistas  forofos de sus máximos rivales, y ridículo más que patético. Y es que esos disparates son parte de los mimbres de los que se nutre la arquitectura del fútbol. Sin rivalidades tan enconadas seguramente no generaría tanta expectación como éxito de masas. Es el condimento esencial del que se nutre la salsa del deporte más popular en nuestro entorno. Y es, también, lo que llena cientos de páginas y de horas en los medios de comunicación que se ocupan del balón pie.

Mourinho es hoy el entrenador de más prestigio internacional ganado a golpe de títulos en todos los equipos y países donde ha trabajado. Su estilo y sus criterios serán discutibles, que lo son sin ninguna duda, pero el éxito que acompaña toda su trayectoria desde que pasó a ser primer espada es indiscutible. Y, además, tanto los hinchas como los jugadores y dirigentes de los equipos que ha dirigido le añoran.


No soy sospechoso de coincidir con sus planteamientos ni con la personalidad que trasluce, pero eso no está reñido con reconocer sus méritos. Es más, a pesar de todo creo que no es entrenador para el Real Madrid tal y como he venido manteniendo en esta columna. Pienso que los blancos han sido ganadores siempre y lo seguirán siendo cuando él no esté. Y opino también que su forma de ser no está acorde con el prestigio y el señorío del mejor equipo del siglo XX. Pero también sé que para D. Florentino es único, pues tener un valido como él le exime de bajar a la arena y puede ocuparse de lo que realmente quiere:  recoger los frutos de su siembra; la de tener al Real Madrid como el departamento de relaciones públicas de sus múltiples intereses económicos y sociales. El Presidente es el verdadero ‘fenómeno’ de la plantilla merengue; tan inteligente y listo como educado. 

Mourinho no incorporará valor a ningún jugador de la cantera ni a ninguno de los fichajes que le hagan. Sencillamente usará a estos últimos para sus fines, que no son otros que el lucimiento personal obteniendo títulos. A los de la casa siempre los verá verdes para jugar en el primer equipo, y es que él no está para aportar patrimonio a su club ni para romanticismos deportivos; está para ganar dinero a través de sus logros. Y eso los profesionales del fútbol lo saben y lo aprecian: los amores están en la cartera.

Guardiola, por el contrario, si anda caminos de la tarde, como el poeta, y ha conseguido ser el mejor entrenador en la historia del Barsa basándose en la cantera para su tan increíble y exitosa como corta trayectoria. Pasarán muchos años para que surja, si es que surge – como decían de García Lorca- otra figura así en el fútbol mundial. Catorce títulos en cuatro años no lo ha logrado nadie ni creo que lo haga. Y  menos con los rivales que ha tenido enfrente. Y mucho menos aún con la categoría personal, los escasos medios, el respeto, la elegancia y la valentía con que lo ha hecho, además de la enorme revalorización patrimonial que ha aportado a su club a través de la imagen dada y del valor económico de la plantilla que deja.

El otro día comentaba con unos amigos que no hay entrenador más barato que Guardiola, cobre lo que cobre, teniendo en cuenta el valor que hoy tienen en el mercado los Pedro, Busquets, Piqué  y cía. Y lo que ha revalorizado a los que ya tenía el Barsa. Porque se nos olvida que Xavi estaba pensándose irse cuando el anterior entrenador, que Iniesta jugaba a ratos, que Messi destacaba como extremo y no era, ni por asomo, el mejor del mundo; las figuras eran Ronaldinho, Eto’o y Deco cuando él llegó. Y los puso a todos en la calle para que jugaran en figuras los anteriores. ¿Que se equivocó con algunos fichajes? Sí, pero también acertó con otros. Ahí están las estadísticas de todos ellos.

En resumen, que Mourinho es aparentemente el mejor entrenador del mundo pero Guardiola es, con seguridad, el mejor entrenador del Barsa en su historia. Si queremos asegurar sin reparar en medios, el luso. Si se trata de hacer club, patrimonio, señorío y futuro, D. PepGuardiola. 

lunes, 24 de octubre de 2011

EFECTIVAMENTE, NO CAMBIA …DON MOURINO

Lleva razón el ínclito técnico del Real, ahora reconvertido en ‘capo di tutti’ con permiso del  Sr. Pérez que ahora quiere jugar un desconocido papel de Don  Tancredo en su nueva refundación del mejor equipo del siglo XX. Y digo nueva porque con esta ya lleva cuatro. La primera al llegar a la Presidencia allá por el año 2.000 cuando no le conocía casi nadie en España, por cierto, de la mano del fichaje de Figo y con su inefable eslogan al año siguiente de “Zidanes y Pavones”. Aquella le duró poco, pero fue la mejor en cuanto  a resultados deportivos: dos Ligas y una Champions. A continuación inauguró aquella otra de un “Técnico moderno”, y echó a Del Bosque. Ahí empezaron sus males; tropecientos técnicos y grandes fichajes para no ganar nada y salir corriendo por la gatera antes de que le sacaran los pañuelos. Después cuando su reaparición estelar de nuevo con Valdano bajo el brazo, para más de lo mismo, con la pedrea de la Copa del Rey; meritoria, eso sí, por ganarla ante el mejor equipo del mundo actualmente. Y a partir de esta temporada  iniciamos el reinado con un valido en plan ‘Manuel Godoy’: D. Xoxé Mourinho, aquél extremeño y éste del otro lado de la raya, una vez puesto en la calle Valdano. Veremos cuando tiene D. Florentino, como aquél Carlos IV de triste recuerdo, su motín de Aranjuez y su posterior vergonzosa fuga a Bayona de la mano de Napoleón. Esperemos que cuando esto suceda, que barrunto que no será muy tarde si continúa el valido al mando, como le sucedió a aquel débil Rey, no le suceda un nuevo nefasto Fernando VII y aboque al club blanco a la peor etapa de su centenaria y gloriosa vida. Cuando se miran las deudas reconocidas en balance es para echarse a temblar, por mucho que se les llene la boca a algunos hablando de que es el club que más ingresa del mundo, sin reparar en que también es el que más gasta.

Decía al principio que el ‘Don’ Mourinho no cambia, y si no miremos lo que ha pasado nada más comenzar la temporada. “¡A mí no me calla nadie”!, dice en su primera rueda de prensa ante el primer embate oficial, la Súper Copa contra el Barsa. Y, a continuación, tras el magnífico partido del Bernabéu, no comparece ante la prensa porque el señor está enfadado con el árbitro. Entonces manda al bueno de Karanka para decir cuatro chorradas en plan de faena de aliño, y para soltar eso de que en el fútbol español no cambia nada. Realmente lastimoso.

Para empezar no concibo a ningún hombre de verdad importante diciendo eso de que a él no le calla nadie, porque en su caso, y ojalá para el bien del Madrid me equivoque, simplemente le callan los resultados, que, como los números, son inapelables en sus juicios. Y mucho menos es presentable tan desafortunada como soberbia e impotente afirmación en el máximo exponente de una institución  como la del Real Madrid que a fuer de verdaderamente importante no necesita ponerse flores, y mucho menos tan ridículas, para resaltar su valía y su gloria.

Y con respecto a su cabreo con el árbitro del partido, sólo me remito a lo que afirmó alguien tan poco sospechoso de poco madridismo como Sanchís cuando hizo el resumen del partido que había comentado en TVE: “ el árbitro no ha tenido influencia en el resultado”. Concluyente. Y el otrora gran jugador madridista no hizo sino decir lo que pensamos muchos   que no  somos forofos madridistas, aunque sintamos los colores blancos como el que más. Y que nos gusta el fútbol por encima de todo. El Madrid hizo un grandísimo partido, el mejor de todos los enfrentamientos de este año con el Barsa, y se mereció ganar sin duda, pero el fútbol tiene estas cosas, un equipo de circunstancias  que sólo jugó cercano a su nivel habitual el primer cuarto de hora de la segunda parte le llegó cuatro veces y le hizo dos goles; el primero bellísimo. Aquí se hizo realidad eso tan manido de la suerte de los campeones.

Quizás habría que recordarle a Mourinho que el fútbol español tiene a gala tener ahora mismo a los mejores futbolistas del mundo en todas sus categorías, resultados y éxitos nacionales mandan, mientras que él va camino de convertir al Real Madrid en la Legión Extranjera. Y ambas realidades sí que no van camino de cambiar.
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