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jueves, 11 de abril de 2019

DEL PESEBRE MONUMENTAL AL EJEMPLAR VALVERDE



O cómo el barroco Valdano cambia fútbol por halago de fondo a su antaño  jefe, Florentino Pérez, hoy patrón de tantos palqueros rumbosos de ese circo empresarial y político que es el tenebroso palco del Bernabéu; mientras desde el trabajo callado y la perseverancia un técnico humilde gana su segunda liga consecutiva en España tras haber ganado tres seguidas con el Olimpiakos en Grecia. 

El pelotero argentino, en un alarde de cinismo de ocasión, ha escrito que no está de acuerdo con los madridistas que prefieren grandes fichajes al nuevo estadio. Algunos tampoco lo estamos, pero sin ningunear la decepción de quienes están frustrados por la mala gestión deportiva del mandamás blanco.

Un descaro por su nuevo lugar cerca del rey sol merengue, como nuevo asesor personal todavía sin cargo en el organigrama, porque una cosa no hubiera quitado la otra si Pérez gestionara mejor lo futbolístico. De criticar reiteradamente al Madrid romo por desenganchar a Cristiano sin alternativas, a inciensar ahora a quien lo echó dos veces, primero por su desacuerdo con la reiteración de los galácticos y después por el fichaje de Mourinho.

Es el rendibú al poder del pesebre. Y se adorna con una media verdad, la peor mentira, recordando que  don Santiago Bernabéu hizo primero el nuevo campo y después vinieron los fichajes.  Lo que no añade es que entre la inauguración del estadio de Chamartín en 1947 y el primer gran fichaje, el de Di Stéfano en septiembre de 1953, transcurrieron seis años. Una eternidad para estos tiempos donde el presente y el futuro inmediato se hacen pasado lejano en menos que canta un gallo.

La auténtica realidad es que el Madrid de Pérez anda como puta por rastrojo enseñando un partido sí y otro también sus vergüenzas. Y lo peor no es que la escasa paciencia del fútbol puede menoscabar la esperanza depositada en la vuelta de Zidane, sino que puede castrar la loable apuesta —esta sí— de su presidente por rejuvenecer la plantilla. Ahora todavía resisten por la venda de probar la capacidad de sus antiguos jugadores y la de los nuevos, e incluso poniendo en el escaparate a quienes desean largar, pero como sigan aburriendo, el desánimo será el preludio de un tiempo de cuchillos largos que se llevaría por delante el deseado francés. Y después, el infierno.

La posibilidad de que Pérez dejara al Madrid a pañuelazos por no ganar nada tampoco el año próximo, que pudiera ser, y endeudado en quinientos millones largos de euros por el nuevo campo y en otros tantos por varios fichajes de relumbrón, es la pesadilla del florentinismo. Jamás se ha hecho un equipo campeón solo con dinero y tal vez fuera el momento de explicarle al madridismo que ahora toca hibernar hasta que cuajen los jóvenes y las tres o cuatro estrellas que deben sustituir a las decadentes actuales se adapten y tomen el mando.

Seguramente, el requiebro presidencial a Valdano para que vuelva al redil es un síntoma de los temores que acechan. Hay que sumar apoyos mediáticos, más todavía, por si vienen mal dadas. Hay que proteger al capo de tutti. Florentino quiere unir su nombre al del mítico Bernabéu con un monumento futurista en el Madrid de los pelotazos reales. Los económicos. Su ambición, como su pesebre para holgazanes y jetas y el nuevo estadio, también es monumental.

El tiempo pondría las cosas en su sitio si en esta España de nuestros pesares, alguna vez, pisaran los juzgados con su correspondiente sambenito quienes tanto daño hacen a la libre competencia en cuanto gestionan.

Mientras, el Barça continúa su rutilante racha triunfal liguera. El sábado ganó su octava Liga en once años, ¡tela marinera!, y no tiene visos de aflojar mientras mantenga al mejor del mundo y sus cuates. Messi, aparte de acariciar el balón jugando y deslumbrar con sus imposibles maravillas, hace mucho mejores a sus compañeros. Reparen en Suárez y Alba, como ejemplos.

Y, además, institucionalmente, los blaugranas viven una de sus épocas más estables desde el silencio dirigente y la prudencia generalizada de sus profesionales, empezando por Valverde, su ilustre obrero del banquillo.  Un ejemplo para tanto y para tantos, que este año puede rubricar su idílica trayectoria volviendo a reinar en Europa. Si hace un triplete, tras el doblete pasado, inscribirá su nombre en oro en su equipo y en el fútbol mundial.

Otro técnico español ejemplar por todo para la historia. ¡Olé grande por el Chingurri! 


jueves, 18 de octubre de 2018

DE VALDANO A ROBLES, AL MURCIA Y A MARADONA



Admirador del argentino futbolero de discurso barroco, no tengo menos que afearle su concepto de tragedia. Trágico es lo ocurrido cerca de Manacor y hace años en Lorca, y no en el Madrid de Pérez y Lopetegui. O lo que sucede cada día en el Mediterráneo occidental con tantas almas desesperadas en tanta patera. Lo del Madrid es puro juego deportivo, monetarista y de azar, que nada tiene que ver siquiera con el teatro griego, donde se representaban pasiones dramáticas y ejemplos de vida.
Tampoco lo afirmado por la ministra Robles es homologable a un insulto a España. Que abucheen al presidente del Gobierno va en su sueldo, que también pagamos los españoles; como el suyo y las mamandurrias de esa lumbrera llamada Zapatero que ansiaba conocer a Otegui y al fin lo  consiguió. Otro insigne patriota, ¡válgame Dios!, regado con el sudor de los paganos patrios.
Vamos a dejarnos de gilipolleces. El fútbol nunca tiene nada de trágico ni de patriota; si acaso de sentimental. Como tampoco las vicisitudes de quienes eligen dedicarse a lo público en detrimento de lo privado; en demasiados casos por pura incapacidad de hacerlo o por sacar la cabeza sobre sus colegas, que sería el caso del estulto licenciado leonés que sufrimos —no todos, claro, que de todo hay y es respetable— y de la juez. Sucedió igual con Rajoy, que ahora culpa a izquierdosos extremos e independentistas de su cese, sin calcular qué hubiera sucedido de pasar antes la poltrona a  alguien de los suyos. ¡Ay, los mediocres, los dogmáticos y los don Tancredos!
Que el Madrid no marque goles es mera consecuencia de la imprevisión, de los fallos, del azar y las circunstancias, que muchas veces se conjuran para que todo venga mal. Como ocurre con la política. En España, por ejemplo, no levantamos cabeza desde el 2004, y si me apuran, desde dos años antes; los que les sobraron al estirado del bigote. Qué pena que él mismo y González, al que también le sobraron años, no vuelvan para poner cierto orden en España; algo habrán aprendido de sus errores. Tras ellos navegamos las turbulencias del mundo cambiante gobernados por iluminados, tontarras y fanáticos; ¡qué peligro!
El paralelismo futbolero y político es paradigmático. Antes de la generalizada globalización, aleccionadora y mejorable, existían el sacrificio, los afectos y la fidelidad a los colores. Y figuras señeras como guías del pueblo: los de la Transición. Ahora nos quedan los intereses y  mangoneos y los dictadorzuelos. Aprendices de futbolistas que tienen agentes desde infantiles, o antes; clubes que demasiadas veces no sabes de quiénes son, aunque sus socios y aficionados parezcan vibrar como antaño; gobernantes que en poco se diferencian de los aspirantes, por estupidez insuperable o porque las economías domésticas están tan supeditadas a las supranacionales que dejan escaso margen para las particularidades; líderes políticos que parecen sacados de los viejos tebeos por lo que tienen de caricaturescos; y pueblos y aficionados inanes y entretenidos, si no alienados, por  redes sociales que dejan en mantillas las manipulaciones ocasionales de  antiguos medios de comunicación.  Todo mera fachada y, lo que es peor, trampantojos de realidades obscenas que poco o nada tienen que ver con aquellas que antaño se idealizaban.
Al hilo de lo anterior, ahora sale el otrora figurón futbolero y actual momia viva, Maradona, culpando a Messi, el mejor del mundo sin ninguna duda, de que necesita ir al baño veinte veces antes de los partidos. Como si esas incontinencias fueran nuevas entre deportistas. Si acaso, excepcionales por la cantidad, pero habituales. Y todo por ningunearlo. Y algunos se ríen desapegados.  La risa de lo morboso, lo ignorante y lo estúpido. Cada cual  pone el listón a su altura.
AGONIA GRANA
Donde hay pelo hay alegría, y donde no hay harina —dinero— todo es mohína. Desgraciadamente, Gálvez tiene las horas contadas y se nos avecina De la Vega, que tampoco parece nadar en posibles. Me filtran, no obstante, que tiene detrás a un murciano de aparente relumbrón, aunque tampoco aseguran que ate perros con longaniza. Ojalá funcione el invento y se ascienda con solidez.
Mientras, los casi once mil abonados murcianistas y los muchos más que lo sienten se preguntarán: ¿más promesas? Absténganse cantamañanas, cabría pedir.
Un duelo digno es mejor que un arrastre vergonzoso. Y resurgir de las cenizas tampoco es tan complicado. Otros lo han hecho con menos apoyo social que el Real Murcia. ¡Arriba los corazones!
  

lunes, 22 de mayo de 2017

PERSEVERANCIA, CREATIVIDAD Y AGONÍAS


Una Liga, una Champions, un ascenso o un descenso, aunque a veces pueda parecerlo, no se ganan ni se pierden en el último minuto del último partido, ni por los árbitros o la fortuna, siempre necesaria en cualquier juego; perseverancia es la baza, como en la vida.
Es sábado y mañana el Real Madrid entonará el alirón frente al Málaga de Michel, dejando atrás sus demonios tinerfeños a manos de los chicos de Valdano, a quien los forofos blancos mantienen en el baúl de sus fobias. Y no por aquello, superado por un cinco a cero con él de técnico en el Bernabéu a los blaugranas del hípercreativo Cruyff, su bestia negra entonces, sino por cuitas comunicadoras más recientes derivadas de una supuesta inquina suya con el madridismo florentinesco.
Luis Enrique hubo de recrear con Suárez y Neymar la gloriosa creación canterana de Guardiola, a quienes asoció meritoriamente con el príncipe Messi , circunstancia de la que algunos dudábamos, sobre los rescoldos del legendario sistema que entronizó don Pep. Y aunque le salió bien sus primeros años, ha acabado devorándole.
Al más billetero que creativo Pérez, su apuesta por Zidane también le salió redonda a la primera. Don Florentino, muy acertado, halló el talismán que lo encumbrará finalmente al Parnaso de las glorias blancas, diecisiete años después y  mil trescientos millones de euros gastados en fichajes mediante, que se dice pronto. Y hay que felicitarle, por mucho que se le puedan criticar otras cosas. Lo que es el fútbol: hace tres años meditaba una segunda espantada porque tampoco veía el camino de sacarle punta a su segundo proyecto, pero aquel cabezazo de Ramos en el noventa y tres en Lisboa iluminó las sombras que rumiaba con sus más cercanos. La duda  es que el omnímodo mandamás no se aburra pronto de su propio éxito, veleidoso como es, y opte por buscar horizontes alejados de su guardiolesco Zidane enarbolando su errónea máxima: ser entrenador del Madrid es lo más fácil del mundo porque basta con sacar a los mejores. No creo que cometa tamaño error; demostraría ser tan poco inteligente, y no lo tengo yo por tal, como cuando presume de sabelotodo futbolero.
Si los blancos ganan esta Liga, por lo que venimos apostando hace meses, será porque habrán sido mejores —y si no, lo sería el Barça—, y como dice elegantemente el propio Luis Enrique, habrá que dejarse de excusas y felicitarles. Y lo mismo con la que sería su doceava Champions. Además, ambos logros, tendrían el valor añadido de finiquitar la hegemonía blaugrana en el siglo XXI y el inicio de otro reinado merengue, tanto nacional como europeo.
Bajando nivel, el UCAM ha logrado hoy un merecido triunfo, quizás suficiente para mantener la categoría. De ahí el alborozo en el banquillo de los universitarios, invasión de campo incluida, cuando el aguileño Morillas hizo el tercer gol al final del partido. El equipo de José Luis Mendoza está a dos o tres puntos de conseguir su modesto objetivo para este año, de la mano de un buen entrenador con los mimbres —salvo Iban Salvador— que heredó del agonías Salmerón, que nos recetaba triste sufrimiento hasta el final jugando con nueve o diez por detrás del balón y largando pelotazos hacia arriba; les he seguido toda la Liga tanto dentro como fuera. Francisco ha dotado de un creativo estilo de guerrilla a sus jugadores, suficiente para imaginar que con él en el banquillo desde el principio los azulones hubieran navegado por mitad de la tabla, superando la precaria realidad de ser los terceros con menos presupuesto de Segunda División.
Comprobada la igualdad en esta categoría, el año próximo deberían perseverar en su ambición deportiva a todos los niveles y aspirar con un presupuesto más generoso a otras metas, como en baloncesto. Tienen el espíritu, la categoría institucional, la base deportiva, la dirección técnica adecuada y una afición creciente, y esperemos que la creatividad para no padecer otro año lastimero.
 Y el Real Murcia galopa con suficiencia hacia el ascenso; en Pontevedra lo manifestaron. Deseado Flores ha demostrado creatividad futbolera dotando de eficacia y murcianía al legendario equipo grana; ¡gran acierto! Ojalá alcance su meta, junto con el Cartagena de Belmonte —en la dificultad reside el mérito— y el Lorca, y el año próximo disfrutemos de cuatro equipos murcianos en Segunda. ¿Lo imaginan?

 Si soñar es vivir ideales, la realidad más noble es luchar por ellos. ¡Imaginemos sueños y fuera agonías! 
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