lunes, 26 de noviembre de 2018

LA ACTITUD Y LA GRANDEZA NO SE COMPRAN



Modric quería irse este verano a Italia por la menor presión fiscal, siguiendo los pasos de Cristiano aunque sin enfado, y Bale continuó porque se fue el portugués. Pérez, ante el desencanto del galés, se lo había filtrado por boca de ganso antes del desbarre del archigoleador en Kiev, pero su actitud y la del croata están en mínimos. 
El mandamás blanco sabía que esa fuga ocurriría más pronto que tarde. Solo desconocía la fecha. Méndez, su intermediario de cabecera años atrás, le había advertido meses antes del cabreo preocupante de Cristiano por el incumplimiento de su reiterada promesa de renovación de por vida, ganando como el que más, tras ganar la decimosegunda. Pero en ese pulso de soberbias Pérez es mucho Florentino, más hecho y frío que el infantiloide luso. Y como ocurre a veces afortunadamente, por la maldad del egocentrismo, en el pecado lleva la penitencia de esta temporada el omnímodo empresario. Lo peor es el triste deambular madridista con el desastre de Éibar como última cuenta de un rosario que se antoja como aquel de la aurora que acabó a farolazos. La grandeza del Real Madrid no merece que se la jueguen  al yo más que tú dos personalidades pasajeras por muy acusadas y exitosas que sean. Afortunadamente, por otra parte, la excelsa categoría blanca permanecerá ligada a su historia porque un club tan laureado está por encima tanto de compras y ventas como de pasajeros y temporadas aciagas.  
En ese duelo tan evitable como larvado de Ronaldo y Pérez, uno de sus errores más graves como advertimos en junio a pesar del forofismo merengue, el futbolista ha ganado económicamente y va ganando en lo deportivo: líder destacado con la Juventus y pichichi con nueve goles en trece partidos, superando un record juventino goleador de hace cincuenta años y a símbolos como Inzaghi o Trezeguet. Ya veremos si al final de temporada consuma el doblete pasta/títulos, agregando la Champions al seguro campeonato doméstico.  Y puede ser un triplete si agrega el factor imagen mundial; la final de selecciones europeas a cuatro puede propiciárselo.
La aptitud puede comprarse, la actitud no. Nadie duda de la calidad de Modric, Bale, Varane o Kroos  ni de ninguno de los futbolistas blancos, pero es evidente que los cojones que abandera Solari  continúan gárgoles o lucen garlitos; estériles o uno solo a la vista aunque parezcan dos, que de apariencias también viven algunos.
Quienes sí lucieron hombrías fuero los de Mendilíbar, con el sorprendente canterano blaugrana y lateral extremo Cucurella a la cabeza, que le echaron lo que fue menester como suelen hacer en su reducido estadio y debería haber previsto el auxiliar ascendido Solari sacando una alineación más cojonuda que artista. Seguramente, sus figuras entrarían bufando al vestuario tras la dura derrota, y el argentino debería haberles dicho que esos cojones en Despeñaperros, como le dijera en Atocha en 1908 el insigne torero Rafael Gómez Ortega, ‘El  Gallo’, a la máquina del tren que le había llevado de Sevilla a Madrid viendo como soplaba desaforadamente humos en la estación, tras haber renqueado lastimosa en las cuestas de la celebérrima sierra.
Y también lucieron bemoles en el Wanda porque juego hubo poco. Los de Valverde pelearon con la garra que define a los de Simeone, rescatando un merecido punto al final por medio del tan sospechoso como arabesco Dembélé.  El Barça, aunque solo ha lucido a ratos sus excelencias, huele a reverdecer título porque está siendo el menos mediocre de los grandes. Y el Atlético suena a serio aspirante a todo a poco que Griezmann y sus figurones sean más efectivos; más fiables, en definitiva. Mimbres les sobran.
EL MURCIA SIGUE VIVO
La grandeza del Murcia también está al margen de fracasos puntuales o años de penuria; la multitudinaria respuesta a su ampliación de capital lo demuestra. El UCAM le ganó porque juega mejor y también tiene más gol, la justicia del fútbol, con un Isi Ros que cuando madure será un buen futbolista profesional. Mientras, es solo un proyecto ilusionante al que se le puede pasar el arroz; solo lleva un rato deslumbrando. Como él, y mejores, han habido muchos en la prodigiosa cantera murciana.
El domingo mañanero en la Condomina, aparte del resultado, fue un homenaje de los dos equipos a la actitud. Unos modestos y otros en precario; heroicos todos. Enhorabuena, así como al Cartagena y al Jumilla por sus gozosas goleadas. Buena temporada nos aguarda.


miércoles, 21 de noviembre de 2018

NI MILAGROS SIN SANTOS NI GOLFADAS SIN GOLFANTES



Luis Enrique no hará milagros con España. Ni él es un santo ni tiene futbolistas en olor de santidad. Luis sí lo fue. Y no tanto por sí mismo, que también, como por intuir sus infinitas bondades y poner en valor a media docena de futbolistas que traslucían gloria. Los bajitos que acercó a los altares confirmaron su santidad con el milagro de hacer a nuestra selección campeona de Europa y enseguida del mundo con un franciscano del balón, Del Bosque, quien tuvo su aura de santidad en la rara humildad de continuar la labor de su antecesor. Pero el tiempo pasado no vuelve.
De los ilustres que  nos llevaron a lo más alto apenas queda Ramos, viviendo ya también sus últimas lunas aunque haya ganado en capacidad de liderazgo, también desgraciadamente empezando a ser discutido por su paisanaje.  En España somos así. Si fuera inglés, alemán o italiano, aunque tuviera algún fallo, saldría a homenaje y ovación cerrada cada vez que se enfundara la camiseta de su país. Pero, ¡ay amigo!, como ocurre con nuestra controvertida historia pasada, la leyenda negra que le han colgado los impotentes a los que ha vencido empezamos a creérnosla también nosotros. Que si da palos, que si va de sobrado, que si es anárquico, que si ya no llega… ¿Ya no recordamos a aquellos futbolistas extranjeros de corte parecido, aunque no tan laureados, que nos llevaron por la calle de la amargura tantísimos años? En fin, somos así demasiadas veces. Admiradores acomplejados de ajenos y crucificadores veletas de propios tras súbitas ascensiones a los altares.
Ya no tenemos a ningún Pujol, Xavi, Iniesta, Silva, Cesc o Villa activos o en edad de merecer. Nos quedan el sevillano y Busquets, que tampoco es el de hace años. En Zagreb se vio. Pudo hacer unos cuantos cambios de juego sencillos y pases profundos a compañeros desmarcados y no se atrevió. Ahora anda encorsetado en el seguro del juego corto, que también padecen en el Barça, para que no se le rompan las costuras. Sigue siendo un excelente medio centro, pero añoramos al que fue mejor del mundo.
Y el remate mediocre es que los jóvenes que tanto apuntaban también la prefieren cortita y al pie. Isco, y Asensio, por ejemplos, el primero por definición y el segundo por inseguridad pasajera, esperemos; se lían en medio y no profundizan lo que debieran aunque a veces asomen su clase. Alguien debe recordarles que Guti tenía tanta o más, seguramente que los dos juntos, y pocas veces fue titular indiscutible en el Madrid y nunca en la selección. Saúl también es intermitente y De Gea ataja lo que para un buen portero, pero no los imposibles y decisivos que detenía Casillas, que sí fue un santo con milagros demostrados.
En definitiva, sin santos, tampoco esperemos milagros de Luis Enrique; más hereje que beato. Lo demuestran sus controvertidas decisiones y la errática explicación que dio tras lo de Croacia, comparada con las dadas tras sus triunfos en Londres y Elche; ahora resulta que está formando jugadores jóvenes. ¿Oiga, y la sub 21 para qué es? A fin de cuentas, sus efímeros éxitos en el Barça, por decir algo bueno, fueron más por ‘san Messi’ que por sus virtudes de estratega.       
   
DESVARÍOS Y DERBI MURCIANOS
Califiquen ustedes de listo y tonto a quien les parezca, contrastado que De la Vega compró a Moro sus acciones del Murcia sin pagarle un euro, aunque le aguarde un complejo panorama judicial para hacer buena la opción de compra que ejecutó por mucha razón que le hayan dado las instituciones deportivas. Y así, aun con dudas respecto a los tejemanejes del extremeño y sus cuates, pasemos página hacia la presunta golfería.
¿Trincaron irregularmente del club quienes propiciaron la llegada del mexicano y luego su expulsión para el aterrizaje de Gálvez?  ¿Dónde está el dinero de los abonos y la publicidad de esta temporada? ¿Hay algún acuerdo oculto de no molestar que propiciara la llegada del nuevo consejo? ¿Para cuándo las demandas por el dinero negro y blanco desaparecidos? Hay pruebas clamorosas.
Y el derbi se lo llevó el Cartagena porque tiene gol y el Murcia no. Aprovechó sus escasas ocasiones en veinte minutos buenos, desde que Munúa acertó sacando al bético Gracia y cambiando de banda a Moyita, y los granas desaprovecharon media docena en sus superiores setenta; ganas le echaron, pero no basta ante un equipo con el empaque  albinegro.
    


jueves, 15 de noviembre de 2018

ENJUGASCAOS



Estaba jugando de dulce el domingo pasado al medio día el UCAM en la Condomina, ya mediada la segunda parte, con el torreño estilista Isi Ros en un extraordinario estado de forma, cuando un cachondo gritó en la grada hasta tres veces intermitentes, ¡gol del Betis! Y automáticamente se volvieron varios aficionados con mirada de asombro, como esperanzada, envuelta en una media sonrisa que traslucía su corazón merengue. Y es que el personal contento tiene ganas de marcha cuando nos enjugascan los goles del fulibán. Los viejos aficionados saben que esa expresión divertida no tiene nada que ver con el Barça ni con el Madrid ni con nada que no sea un desahogo bienhumorado de los muchos que circulan por las gradas futboleras. Y los taurinos también, porque responde a la irónica expresión de un malhumorado Rafael Álvarez, Búfalo en la magnífica serie Juncal del celebrado Jaime de Armiñán que protagonizó nuestro no menos añorado Paco Rabal. Había salido el Brujo a las terrazas de la Maestranza, molesto porque pitaban al hijo de su admirado Juncal y, además, porque su vecina de asiento no le dejaba tranquilo con preguntas continuas. Alguien le inquirió desde la calle por la bronca que se escuchaba, y el ocurrente limpiabotas le respondió: “¡que ha marcado el Betis, anda ya…!” Cosas del bachiller callejero.
Y ya por la tarde, cuando el Betis marcó en efecto el tercero de sus cuatro goles, un amigo me llamó para preguntar si es que había intuido al medio día los goles de los del excelente Setién en can Barça.  Y entre risas, le dije que sí, pero que no se confiara porque los de Messi tienen mucho gol. Y así fue, aunque  luego vino fuera de guion el cuarto de los béticos del extraordinario Canales. Un cántabro que nos recuerda a otro de no menos clase y más garra, Munitis, campeón de liga y de Europa con el Madrid galáctico de Figo y Zidane, que tan bien lleva esta temporada a los universitarios de Mendoza. ¡Qué temporadón llevan y qué mérito tienen!
El Barça perdió justamente por lo azaroso del fútbol y porque el Betis hace un fútbol excelente que no lo ha llevado a encabezar la tabla por su escasez de gol. Y dentro del factor imprevisible de este juego, los sevillanos llegaron seis o siete veces ante Ter Stegen y marcaron cuatro goles, incluida una cantada increíble del sin embargo segurísimo cancerbero teutón. Cosas del fútbol.
Y lo del Madrid de Solari certifica el enjugascamiento que generan los goles.  Aún no conocemos su libreto, pero los quince goles en cuatro partidos y solo dos en contra lo licencian para acabar la temporada y quién sabe más.
Cinco goles en Madrid, siete en Barcelona y seis en Vigo nos enganchan.

EL LISTO, EL TONTO Y EL GOLFO

Sobre el quién es quién de ese trío fantasmagórico que ha manejado el Real Murcia en los últimos tiempos, Moro, De la Vega y Gálvez; les voy a dar una pista que ayudará a que vayan encasillando a los aspirantes. Resulta que el mexicano Mauricio no puso un euro para ejecutar la opción de compra de las acciones que le otorgó Moro. Y no lo hizo porque me aseguran que no tuvo que desembolsar los cuatrocientos mil que habían convenido, al comprobar, al parecer y según documentó, que el déficit causado por el extremeño superaba el millón de euros que habían puesto en el documento como límite admisible. Y, además, ejecutó dicha opción cuando faltaban escasos días para que se cumplieran los tres meses sin pagar a jugadores y empleados que también habían convenido como límite para que decayera la cacareada opción. ¿Dueño del club sin poner un chavo? Ustedes mismos.
Los entusiastas directivos que han cogido las riendas, producto de la admirable Plataforma en favor del Real Murcia, tienen tanto trabajo hacia fuera como hacia dentro: ir preparando tantas denuncias contra quienes se hayan aprovechado de un moribundo como recabar cuantos remedios alcancen para mantenerlo con vida hasta que se encuentre el único eficaz para sus males: dinero a mansalva.
Mientras, como por la Cartagena renacida y la Jumilla entusiasmada, seguiremos enjugascaos entre cábalas jubilosas, pasmosas o fúnebres, que como todo en la vida van por barrios.
Por cierto, el nuevo presidente murcianista Almela, del que hablan bien, y el dueño in péctore por el desembolso anunciado, el notorio notario Tornel, deben atajar la fuga de futbolistas importantes por los más de tres meses que les adeudan. Tras las espadas, ahora pintan bastos.  
 


lunes, 5 de noviembre de 2018

CRISIS Y MALEANTES DE CARTÓN PIEDRA



El fútbol es una feria. Luce indispensable desde el verano para celebración de aficionados y también para preocupaciones episódicas y sus disgustos. Unos disfrutan el tren de la bruja y otros el tiovivo, las tómbolas, los látigos, los coches de choque o las norias. Siempre es igual, aunque sea un juego con demasiado cartón piedra, niños ilusionados, padres rejuvenecidos, abuelos generosos y también con sus tradicionales trileros y maleantes. Nada nuevo bajo el sol.
En la del Madrid, por ejemplo, hasta le pitan asombrosamente a Ramos por atreverse con penaltis en horas difíciles, uno de sus iconos en el último decenio. Y es que les falta un adorable becerro de oro, aunque sea engañoso, por ausencia de alegría; es decir, de goles. Una crisis tan embustera que para algunos ya es pasado. Craso error. De la misma forma que la larvada del Barça tampoco se ha superado por la goleada al Madrid o por dos goles a ultimísima hora en Vallecas. Hay más gozo en los culés solo porque tienen más gol. El juego es igual de malo en relación a lo que cabe exigirles a equipos cuajados de estrellas, salvo que sean también figuritas de cartón piedra en la mayoría de los casos. Pero esa feria de vanidades y falsarios gira y gira hasta toparse con la realidad: ¿cuántos jugadores del Barça o Madrid serían hoy indiscutibles en una teórica selección mundial? No en el ayer de la temporada pasada con su Mundial. Desde luego, casi nadie del Madrid y un par en el Barça, como mucho, Messi incluido.
Al juego lo justifican los goles. A partir de ellos empiezan los sesudos analistas a buscar tropecientos pies al gato sin tener en cuenta que el fútbol es solo un juego virtuoso en el que la ciencia tiene escaso lugar. Que el gol de rebote de Vinicius, por ejemplo, vaya a descubrir un nuevo astro es tan falso como el alumbrado por los dos golazos de Asensio al Barça el año pasado o que los cinco últimos goles de Suárez le hagan mejor jugador en dos semanas. El juvenil brasileño es una promesa ilusionante, el estilista balear un proyecto sólido y el uruguayo un aguerrido delantero consumado que alterna buenas y malas rachas como todo goleador.
A lo largo de la historia no pasan de una docena los futbolistas que marcaron época por su eficacia contrastada y duradera. Ahora tenemos la suerte de seguir disfrutando en nuestra liga de uno de ellos, y hasta hace poco hemos gozado de otro durante nueve temporadas. Cuando se apaguen Messi y Cristiano vendrá una etapa oscura, como siempre, hasta que emerjan otros soles en la galaxia futbolera. ¿Neymar o Mbappé?  Pueden ser, pero al primero se le está pasando el arroz en París y al francés le faltan muchas lunas para iluminar el fútbol mundial. Si los dos juntos no hacen al PSG campeón de Europa habrán ido ascendiendo hasta alcanzar, como decía Peter, su máximo nivel de incompetencia. ¿Se imaginan a Messi y Cristiano en un mismo equipo de alta alcurnia en los últimos años?  El sentido común nos dice que ellos dos han tapado innumerables carencias a sus equipos, con la excepción del argentino en los años que jugó con Pujol, Xavi e Iniesta, quienes junto a los mejores Villa y  Busquets lideraron también a la España campeona de Europa y del mundo. Plantel difícilmente repetible.

MALEANTES POR MURCIA

La moscarda que hace años se posó en el Real Murcia nos sigue ciscando. Y sus fieles seguidores continúan haciéndose preguntas: ¿si hay dueño, quién es?, ¿tiene posibles?, ¿para cuándo una demanda inquisidora, o querella, sobre quién y adónde se ha llevado el dinero de los abonos?,  ¿hasta cuándo seguirá compitiendo el equipo sin cobrar?  
Y más, ¿dónde está Moro y qué dice? ¿A quiénes les vendió sus acciones y qué, cómo y cuántos cobraron?, ¿los trincarán por tamaño desafuero? ¿Y De la Vega? ¿Sigue a la escucha?
Los esforzados murcianistas de la plataforma benéfica tienen una ardua tarea por delante. Para empezar, aparte de pedir a Gálvez que abandone, ¿van a exigir también responsabilidades a maleantes?, ¿y qué pinta el desbordado Toni Hernández en este maloliente tinglado?

martes, 30 de octubre de 2018

¿ANDE VAS, PÉREZ?



Ese quo vadis huertano habría que preguntarle al hombre orquesta del Real Madrid tras la deriva calamitosa del que es su equipo más que nunca, sin Cristiano, y el colofón de la debacle en el Camp Nou.
Algunos queríamos albergar al principio de temporada la esperanza de que el capo de tutti blanco hubiera reconvertido su vieja afición galáctica multinacional hacia el romanticismo de la juventud y los de casa. No traer figuras extranjeras para dar opciones a los Asensio, Isco, Ceballos y compañía nos hacía ensoñar tal anhelo. Pero no es así.  Para hacer creíble tan loable estrategia debería haber explicado a sus devotos madridistas que les aguardaba un desierto hasta conseguir un equipo aspirante de nuevo a todo tras la marcha de su mejor goleador histórico. Y no hubiera sido difícil, pues la historia le hubiese dado la razón con lo que hizo en 1963 don Santiago Bernabéu cuando invitó al primer monstruo merengue, Di Stéfano, a dejar el club. Tres años después, en el 66, conquistó su sexta copa de Europa con un equipo de jugadores españoles, la mayoría jovencísimos salvo el veterano capitán Gento. Cuando se va el figurón que ha guiado a un equipo muchos años no tiene sustituto. Hay que reinventarse. 
Pero no nos engañemos, en el fondo subyace la misma realidad del antiestético fichaje de Lopetegui. El ex seleccionador fue el postre desesperado de una empachosa comida de cinco indigestos platos; los que le dijeron que no antes de sacar el antitanques y cargarse a la selección española. Y si no es así, aún está a tiempo de explicarlo. De ahí el ¿ande vas, Pérez?
La tozuda realidad es que no ha traído unas cuantas figuras porque le costaban demasiado, en un periodo en el que remodelar el estadio es su obsesión, o porque le han dicho también que no, como Mbappé antes de irse del Mónaco al PSG.  Una verdad tan tozuda como don Florentino, que tiene ya tantos años como soberbia, prepotencia y vanidad para cambiar el paso, por mucho que saque la vocecilla de humilde curica cuando se enfrenta a foráneos y a la prensa.  Ahora tiene la ocasión de demostrar su peregrina creencia de saber más de fútbol que de otra cosa — es lo que confía a sus más cercanos—. El Real Madrid está a la deriva sin timonel y sin velas, veremos si también sin gobierno.
En lo  meramente deportivo, el Barça goleó con justicia por su gran partido sin Messi. ¡Chapeau! Y Lopetegui se irá derrotado por una serie de circunstancias adversas, además de por la mala planificación crónica reciente. No recuerdo que los blancos hayan jugado tanto con los palos contrarios en lugar de con las redes. ¿Alguien recuerda otra racha semejante de casi goles en su historia? Incluso en Barcelona se puso de manifiesto con el tiro al palo de Modric que hubiera sido el empate. El Madrid jugó unos esperanzadores quince minutos y de tener fortuna en ese lance el partido hubiese sido distinto. El estado de ánimo juega demasiado en el fútbol, los culés se hubieran ido hacia arriba y el Madrid, crecido y a la contra, hubiese tenido opciones de ganar, que no de golear, porque carece de matadores.
EL QUO VADIS MURCIANO
El UCAM de Munitis —¡qué gran labor está haciendo el cántabro con sus esforzados  jugadores!— ha encontrado con los buenos resultados el buen juego. El domingo hicieron un partido espléndido ante el filial sevillista, con fases de superior categoría y media docena de canteranos en liza, lo cual tiene un mérito extraordinario. Parecía un duelo de filiales de calidad. Pero la veteranía de Isi Ros y Onwu inclinó el partido hacia los universitarios, ahora líderes y con renovadas expectativas. Pinta muy bien el austero invento de este año.
¿Y el Murcia qué?, se preguntan miles de aficionados. Lo comentábamos el otro día en Radio Marca con Cascales y en Onda Regional con Gregorio León, y con Faustino, Carlos, Antonio y el maestro Ibarra el jueves, y ayer mañana en la Condomina con excelentes socios veteranos del UCAM y murcianistas todos, no obstante. Incluso el pasado miércoles en Cartagena en mi comida con un grupo de entrañables amigos caballistas. 
Pues lo primero es saber quién es el dueño. Es una SAD y se rige por legalidades societarias. Así que al margen de los encomiables intentos de un grupo de entusiastas aficionados, lo primero es saber a quién preguntarle: ¿acho, ande vas? 

lunes, 22 de octubre de 2018

SAN QUIEN SEA, ORA PRO NOBIS



Cuando la desesperación atenaza es fácil implorar al cielo y hasta al infierno mismo. Es lo que sucede en el Madrid y, en otras circunstancias, lo que les ocurriría a los barcelonistas si la inminente ausencia de Messi descubre sus carencias como a los merengues la de Cristiano. Contra el Sevilla se vio. Los de Machín quizá habrían ganado el partido si el mejor del mundo no hubiera jugado los primeros dieciséis minutos. Porque de juego anduvieron tan sobrados como Ter Stegen en varias paradas antológicas. Por momentos, le dieron un baño al Barça en el mismísimo Camp Nou.
Lopetegui tiene poca culpa de la sequía goleadora de los merengues; hay que mirar más arriba. Y sustituirlo tampoco sería mano de santo. Con él o sin él las penurias acabarán cuando lleguen los goles; racha buena que podría amanecer en cualquier jornada. De los encuentros perdidos podrían haber ganado varios con el mismo juego; palos, porteros en su día prodigioso y fallos increíbles que afloran lo peor de un futbolista: la falta de confianza. Y si esa flojera acogota a los defensas y delanteros de un equipo el desastre está servido. Porque el desertor de España —¡cuánta ganas le tienen muchos!— ha probado con todo y con todos. El Levante, por ejemplo, ganó en el Bernabéu y bien pudo salir goleado. Dos fallos atrás, magníficamente aprovechados por los de Paco López, e innumerables ocasiones malogradas delante fueron una colección muy aproximada de los males que aquejan a los blancos. Madres detrás y gafes arriba, con los medios sin arriesgar tiros y pases profundos por inseguridad.
Unos añoran la supuesta flor de Zidane y otros dicen que les faltan hervores a quienes iban para balón de oro; Asensio, por ejemplo. Pero dejémonos de simplezas, lo que está faltando es el mejor goleador de su historia o sus alternativas. Era previsible que ni Benzema ni Bale ni ninguno de los delanteros que estaban, y mucho menos Mariano, el postre elegido in extremis, un jugador normalito; garantizan ni juntos ni individualmente los cuarenta y tantos goles de Cristiano. Si acaso, marcarán sus habituales treinta y pocos entre todos, pero seguirán faltando otros tantos como mínimo para ganar algo relevante; los que deberían haber hecho los sustitutos que nunca vinieron, y aun así faltarían otra docena. Y la madre de ese cordero no es Lopetegui, que bastante tiene con la previsión que hicimos algunos en junio de que no se comería el turrón.
Al margen de la mala suerte ocasional, que también juega, ese cordero tiene padre reconocido: Florentino Pérez. Porque es él quien desde su paradójica creencia de que si sabe de algo es de fútbol, como la de algunos de los que le acompañan sin voz ni voto en su directiva, hace y deshace desde siempre en lo deportivo, hasta propiciar la marcha de Cristiano. Por eso ha ido echando a quienes le llevaban la contraria; las verdades molestan a los soberbios cuando ejercen de tiranos.
¿Qué Pérez ha tenido aciertos? Claro, faltaría más que no hubiera dado una en quince años; Figo, Zidane, Ramos, Isco, Modric o Kroos, pero aparte de una decena de buenos fichajes entre el centenar largo que ha hecho y el éxito en lo institucional y económico, indiscutible aunque haya sido a rebufo de la rutilante trayectoria del fútbol español en este tiempo— ver los éxitos, la economía y el saneamiento de la mayoría de clubes— lo demás es campo yermo y mustio, que diría el poeta. Mérito grande tienen en Villarreal, Éibar, Leganés, Getafe o Vitoria.
Ahora hablan de Guti, Laudrup, Michel, Solari , Roberto Martínez o Conte —el San quien sea—, pero ni con alas arreglarían algo sin goles. Como en Murcia sin dinero.
EL SANTO DE MURCIA
Cuentan que años después de la guerra, ante la pertinaz sequía, los huertanos fueron a pedirle al obispo Sanahuja sacar en rogativa a la Virgen de la Fuensanta para que lloviese. Y el personaje,  socarrón, descorrió los visillos de su despacho en la plaza de Belluga y ante el sol espléndido que lucía el cielo azulísimo de esta bendita tierra, les dijo: hijos míos, haced lo que queráis, pero el tiempo no está para llover.
Y desde la esperanzada aun realista perspectiva de un pimentonero incondicional, imagino a los bienintencionados murcianistas que se han unido para salvar al Real Murcia en trance semejante.
Ojalá ocurriera, pero para un milagro, aparte de un santo, se necesitan circunstancias propicias. ¡Mucho ánimo! 
      

jueves, 18 de octubre de 2018

DE VALDANO A ROBLES, AL MURCIA Y A MARADONA



Admirador del argentino futbolero de discurso barroco, no tengo menos que afearle su concepto de tragedia. Trágico es lo ocurrido cerca de Manacor y hace años en Lorca, y no en el Madrid de Pérez y Lopetegui. O lo que sucede cada día en el Mediterráneo occidental con tantas almas desesperadas en tanta patera. Lo del Madrid es puro juego deportivo, monetarista y de azar, que nada tiene que ver siquiera con el teatro griego, donde se representaban pasiones dramáticas y ejemplos de vida.
Tampoco lo afirmado por la ministra Robles es homologable a un insulto a España. Que abucheen al presidente del Gobierno va en su sueldo, que también pagamos los españoles; como el suyo y las mamandurrias de esa lumbrera llamada Zapatero que ansiaba conocer a Otegui y al fin lo  consiguió. Otro insigne patriota, ¡válgame Dios!, regado con el sudor de los paganos patrios.
Vamos a dejarnos de gilipolleces. El fútbol nunca tiene nada de trágico ni de patriota; si acaso de sentimental. Como tampoco las vicisitudes de quienes eligen dedicarse a lo público en detrimento de lo privado; en demasiados casos por pura incapacidad de hacerlo o por sacar la cabeza sobre sus colegas, que sería el caso del estulto licenciado leonés que sufrimos —no todos, claro, que de todo hay y es respetable— y de la juez. Sucedió igual con Rajoy, que ahora culpa a izquierdosos extremos e independentistas de su cese, sin calcular qué hubiera sucedido de pasar antes la poltrona a  alguien de los suyos. ¡Ay, los mediocres, los dogmáticos y los don Tancredos!
Que el Madrid no marque goles es mera consecuencia de la imprevisión, de los fallos, del azar y las circunstancias, que muchas veces se conjuran para que todo venga mal. Como ocurre con la política. En España, por ejemplo, no levantamos cabeza desde el 2004, y si me apuran, desde dos años antes; los que les sobraron al estirado del bigote. Qué pena que él mismo y González, al que también le sobraron años, no vuelvan para poner cierto orden en España; algo habrán aprendido de sus errores. Tras ellos navegamos las turbulencias del mundo cambiante gobernados por iluminados, tontarras y fanáticos; ¡qué peligro!
El paralelismo futbolero y político es paradigmático. Antes de la generalizada globalización, aleccionadora y mejorable, existían el sacrificio, los afectos y la fidelidad a los colores. Y figuras señeras como guías del pueblo: los de la Transición. Ahora nos quedan los intereses y  mangoneos y los dictadorzuelos. Aprendices de futbolistas que tienen agentes desde infantiles, o antes; clubes que demasiadas veces no sabes de quiénes son, aunque sus socios y aficionados parezcan vibrar como antaño; gobernantes que en poco se diferencian de los aspirantes, por estupidez insuperable o porque las economías domésticas están tan supeditadas a las supranacionales que dejan escaso margen para las particularidades; líderes políticos que parecen sacados de los viejos tebeos por lo que tienen de caricaturescos; y pueblos y aficionados inanes y entretenidos, si no alienados, por  redes sociales que dejan en mantillas las manipulaciones ocasionales de  antiguos medios de comunicación.  Todo mera fachada y, lo que es peor, trampantojos de realidades obscenas que poco o nada tienen que ver con aquellas que antaño se idealizaban.
Al hilo de lo anterior, ahora sale el otrora figurón futbolero y actual momia viva, Maradona, culpando a Messi, el mejor del mundo sin ninguna duda, de que necesita ir al baño veinte veces antes de los partidos. Como si esas incontinencias fueran nuevas entre deportistas. Si acaso, excepcionales por la cantidad, pero habituales. Y todo por ningunearlo. Y algunos se ríen desapegados.  La risa de lo morboso, lo ignorante y lo estúpido. Cada cual  pone el listón a su altura.
AGONIA GRANA
Donde hay pelo hay alegría, y donde no hay harina —dinero— todo es mohína. Desgraciadamente, Gálvez tiene las horas contadas y se nos avecina De la Vega, que tampoco parece nadar en posibles. Me filtran, no obstante, que tiene detrás a un murciano de aparente relumbrón, aunque tampoco aseguran que ate perros con longaniza. Ojalá funcione el invento y se ascienda con solidez.
Mientras, los casi once mil abonados murcianistas y los muchos más que lo sienten se preguntarán: ¿más promesas? Absténganse cantamañanas, cabría pedir.
Un duelo digno es mejor que un arrastre vergonzoso. Y resurgir de las cenizas tampoco es tan complicado. Otros lo han hecho con menos apoyo social que el Real Murcia. ¡Arriba los corazones!
  

jueves, 11 de octubre de 2018

¿PA QUÉ QUIES QUE VAYA?



“Pa ver cuatro espigas arruyás y pegás a la tierra…”  Eso escribía nuestro Vicente Medina en su Cansera; un precioso e intimista poema en murciano dando voz al alma vieja de un huertano depresivo. Como ahora están los madridistas: esmirriaos y mustios.
Pero no hay que desesperar. Tampoco es el momento de añoranzas ni  lamentos por lo que Pérez no previó en su día, al decidir que el malestar de Cristiano siguiera su curso cuando aún estaba a tiempo de reconducirlo. Y es que, las promesas hay que cumplirlas o, si se consideran inapropiadas por inmerecidas, explicarlo y tener una alternativa sólida; exceso de confianza o un asomo insensato de prepotencia. Otro más. Este con visos de llanto y crujir de dientes.
Empezó ilusionante la apuesta de Lopetegui; enganchaba. Pero en el fútbol no funciona nada sin goles. Ahora hay que seguir a Kipling y reedificar un club desde sus brasas, camino de una travesía desértica como advertimos hace tiempo. Ocurrió igual cuando se marchó Di Stéfano, el primer monstruo, a primeros de los sesenta del siglo pasado. Tres años en blanco hasta que un Madrid reconvertido ganó su sexta copa de Europa con aquel equipo ye-ye del 66 y solo el vestigio de Gento respecto a las cinco primeras. Es difícil inventar nada en un juego más que centenario. Ni siquiera para una mente tan prodigiosa en los negocios como ramplona en lo deportivo. Don Florentino, siguiendo a Homero, debería explicar a los suyos que el gozo debe estar en el camino más que en la meta. Aunque sea zozobroso y estéril y otros ocupen el lugar señero acostumbrado. Como la vida misma.
En todo caso, es difícil entender que alguien ducho en estrategia empresarial no previera con tiempo las consecuencias de dejar el cuerpo muerto. Benzema y Bale, sus apuestas, no eran alternativas para cincuenta goles. Como tampoco ganar cuatro Champions de cinco debería tapar las evidentes carencias que reflejaban en liga; los goles de Cristiano tapaban algunas. Y también cuesta comprender cómo se obnubiló tanto con sus dos éxitos consecutivos, los de Figo y Zidane, y, sin embargo, no aprendió nada de sus subsiguientes fracasos, que es el pozo de sabiduría de los sabios, según Goethe. Ya le costó irse en el 2006 y a punto estuvo antes de la pírrica décima Champions. Lo impidió el celebérrimo cabezazo de Ramos en Lisboa.
Ahora toca levantar los ánimos y reinventar un equipo bajo mínimos. No creo que sea problema de entrenador, por mucho que a Lopetegui le tengan ganas tantos por su deserción de España. Jugadores tiene para pelear por todo. E ideas futbolísticas también; hemos visto fases brillantes de juego. Solo falta que lo dejen hacer con confianza y muchos ánimos. Pero temo que la guadaña de su soberbia majestad no soporte una pañuelada en Chamartín. Los brillos madrileños sugieren que la torva guadaña presidencial siegue de nuevo. Una lástima, porque hay mimbres para enhebrar un equipo de futuro brillante.
¡TENGO UNA CANSERA…!
Y así acababa el insigne lírico archenero su poema.  Esa misma que rumian los murcianistas por lo institucional y económico, ahora que lo deportivo ilusiona.
Y vuelvo a la misma pregunta de hace unas semanas. ¿Qué hacen dos personas aparentemente lúcidas peleándose por una ruina? ¿Tan listo fue Moro para liarlos a los dos y largarse de fiesta? Más pronto que tarde saldremos de dudas; lo que hoy no se sabe por dinero, mañana se conoce gratis. Y entonces sabremos quién fue el ingenuo, el tonto y el golfo.  
Gálvez y De la Vega deberían sentarse y mostrar sus cartas antes de que diluvie. No atisbo otra solución que negociar hasta el límite de la honra del Real Murcia. Ese club tan grande, capaz de superar los diez mil abonados en una categoría impropia con todos sus pesares, que ha resurgido de sus cenizas demasiadas veces. O tal vez sea el momento de que alguien venga con el mazo y separe el grano de la paja para garbillar después los restos, si es que queda algo tras la tragicomedia que nos deprime.
¿Y por Cartagena? Pues que no es el momento de alardear de dinero y sí de rearmar morales desde la humildad. No sea que se oscurezca la excelente gestión de Belmonte y Breis y al final no haya ni estaca.
Mientras, el UCAM de Mendoza, de austero a sencillo, haciendo camino como Machado; con palos y cañicas sigue encumbrando. Y que dure.     
  


martes, 2 de octubre de 2018

ALGO SE MUERE EN EL ALMA



Cuando un goleador se va...  Es lo que asoma en el Real Madrid tras marcar un solo gol en sus últimos tres partidos de Liga. Y esto no es el tópico de añorar ausentes. Los blancos iniciaron la temporada con la piel mudada. Jugaban distinto de cuando estaba Cristiano, asociándose rápidos a uno o dos toques, imprimiendo velocidad a sus transiciones con todos en la misma partitura, sin solistas estrella, con pases espectaculares en largo para cambiar el juego de banda a banda y presionando solidariamente a una cuando se perdía el balón, incluso muy arriba. Y, muy importante, tirando a puerta desde fuera con acierto y siendo efectivos dentro. Pero todo eso también se ha perdido en esos mismos tres partidos. Luego, si se trata de volver a lo de antes, que es lo más parecido a lo visto en esos casi trescientos minutos de liga, nos falta el artillero mayor del reino. Y acompaña otra circunstancia determinante. Ha sido contra los tres equipos de más fuste de los enfrentados hasta ahora: el Atletic, el Sevilla y el Atlético; justamente contra los grandes era cuando aparecía el zapatazo del ausente para, al menos, salvar los muebles.
Este verano comentaba con algunos madridistas que la muy posible orfandad de goles no sería contra los equipos pequeños sino contra los grandes. En esas citas no solía fallar el tan legendario como egoísta portugués.
El Barça tampoco anda muy allá, y cuando no golea Messi todo son murrias. Los culés no han variado su juego, pero este año andan más que los anteriores. Y cuando no se corre o se hace sin cabeza normalmente pierdes. El problema de Valverde es tan complicado como el de Lopetegui, al margen de aciertos o errores propios, porque depender tanto del pie izquierdo de Messi como de sus diagonales supersónicas y de su cabeza pensante puede ser ruinoso. Me decía con razón Quique López, gran aficionado blanco, que el Barça sin el genio argentino sería un equipo vulgar, pero lo peor es que lo sea también con él. Y eso es lo que le ha ocurrido, como al Madrid, en sus últimos tres partidos ligueros.
Minutos antes del partido contra el Atlético, mi colega en el Real Murcia y futbolero de pro Faustino Cano me escribía premonitoriamente: “no me gusta eso de los tres de arriba del Madrid. El Atlético tiene mucha fuerza en el centro del campo. Ya veremos. Me huele mal”. Eso mismo pensaba yo, hasta el punto de comentar que veía favorito al Atlético.  Y la lesión de Bale  creo que salvó a Lopetegui de un desastre al sacar a Ceballos para arreglar su medio campo.
De todos modos, siguen encabezando la tabla y esto acaba de empezar, aunque me temo que las ausencias, las querencias y los amaneramientos serán difíciles de soslayar. El turrón se acerca y ya veremos quién se lo come en el banquillo.
Igual que se les acercan el Sevilla y el Atlético, con el Valencia también despertado de su letargo inicial; los tres con plantillas muy estimables y jugadores que podrían ser titulares en cualquier equipo del mundo, incluidos Madrid y Barça. Así que ojo al parche. Se intuye una Liga apasionante.
EL AGUJERO NEGRO DEL MURCIA
Al margen de lo deportivo, hay algo que debería preocupar y mucho a la ejemplar afición murcianista. Al parecer, los empleados llevan cinco meses sin cobrar y los jugadores esperan recibir pronto el mes de agosto. Y esto, a final de septiembre y con presumiblemente un millón largo de euros recién cogido por abonos, es tan sospechoso como insólito. Los problemas económicos solían aparecer cerca de la Navidad, cuando se acababa el dinero de los abonados, por lo que alguien debería aclarar y pronto qué se ha hecho con ese dinero.
Si todo se fía a la ampliación de capital en marcha, mal asunto, porque salvo que Gálvez cumpla con lo prometido es una quimera que otros vayan a acudir a la misma.
Si al final llevara razón el ‘experto financiero y de eventos varios’, De la Vega, y los oriolanos tampoco aportan nada, sería para echarse a temblar. Y mucho más si no explican qué han hecho con ese dinero. Porque no hay noticias de que se hayan pagado deudas. ¿O sí? Tal vez alguien haya recogido velas. O varios. ¿Será que de unos a otros hay el mismo trecho que de lunes a martes? ¡No den lugar, señores!

miércoles, 26 de septiembre de 2018

HIPÉRBOLES, CENUTRIOS Y RAMPLONES


HIPÉRBOLES, CENUTRIOS Y RAMPLONES
A veces el presente nos reconcilia con el pasado. Es indiscutible que el Real Madrid hizo un partidazo contra el Roma y  que los madridistas y los buenos aficionados disfrutaron hasta la añoranza por los equipos que tanto nos hicieron disfrutar. Pero pontificar que el de Lopetegui es el mejor Madrid de los últimos años o compararlo con escuadras legendarias como el Barça de Guardiola es una hipérbole. Una evidente exageración producto de la euforia transitoria porque acaban de iniciar el camino; el partido contra el excelente Español de Rubí lo manifiesta.
Sin embargo, muchos de esos aficionados sí empiezan a distinguir el trigo de la paja. Nada más acabar el partido de Champions me dijo mi amigo Juan Ignacio, el Maestro Ibarra, que había disfrutado como hacía tiempo y que la proyección que intuía en el juego de los blancos le gustaba incluso más que el mejor de la quinta del Buitre. Y llevaba razón, porque al núcleo esencial de este Madrid le avalan tres Champions consecutivas y a aquel que reinó durante cinco años en la Liga con fases exquisitas de juego le faltó la guinda de coronarse también en Europa. Otro futbolero añejo, Antonio Sánchez Carrillo, señalaba, no obstante, que la falta de efectividad ante el gol, porque pudieron ser seis o siete goles en lugar de tres, era preocupante. Y le asistía también la razón. 
A ese respecto, Julián Fernández, vecino  y amigo de las Bojadillas de Nerpio, menos ducho en temas futboleros, me comentaba acertadamente el sábado viendo el partido contra el Español que el Madrid jugaba más como equipo sin Ronaldo. Es lo que apreciamos desde que el luso no acapara la finalización del juego blanco y lo que da valor y lustre al trabajo de Lopetegui. Realmente es un juego más atractivo por mucho que la sombra de Cristiano seguirá siendo alargada hasta que el rejuvenecido y españolizado equipo merengue empiece a cuajar en títulos lo que ofrece y promete en vistosidad.  
Creo que esas tres opiniones reflejan la realidad del Madrid. Como también la subraya que al margen de tropiezos puntuales y fases grisáceas, que son consustanciales a todos los equipos del mundo a lo largo de la historia, es muy atrayente para el aficionado; engancha.
Como engancharon en su momento y ya no hay quien las pare algunas tontunas que ciertos cenutrios pusieron de moda hace años. Por ejemplo, eso de llamar hat-trick en lugar de triplete a hacer tres goles,  que ya lo dicen hasta los niños en las escuelas de fútbol o por la calle y lo repiten sin cesar desde demasiados comunicadores veteranos hasta quienes cogen una alcachofa radiofónica o televisiva por primera vez o quienes empiezan a emborronar cuartillas.  Con lo rico que es nuestro idioma para definir o adjetivar cualquier vicisitud diaria o futbolera, nunca faltarán  cenutrios que adapten anglicismos de fortuna debido a la ramplonería galopante que nos asola.  De pena.
Como lamentable es que otros lumbreras, seguramente por presumir, se arroguen sapiencias de las que carecen al hablar de jugadas de estrategia. Si ya es absurdo que quienes dictaron en su momento los manuales en las escuelas de entrenadores llamaran estratégicas a las jugadas ensayadas a balón parado, cuando en cualquier otra actividad nunca se entiende lo estratégico como puntual ni a corto plazo, desde la ciencia de la guerra a las organizativas, políticas o empresariales, por citar las más comunes; resulta tan hilarante como ridículo y desesperante que esos indocumentados llamen jugada de estrategia a cualquier saque de esquina, de banda, falta o golpe franco. Y citaré un ejemplo real que no hace mucho leí por ahí.
El titular decía: “Hat-trick de estrategia de Cristiano”. A saber, el goleador blanco había marcado una falta directa, tras desviar un defensa el balón;  había hecho el segundo de cabeza en un saque de esquina tras salir el portero a por uvas, cuando lo tenía todo a favor para agarrarla o despejar la pelota; y había hecho el tercero tras rechazar otro defensa una falta lateral botada por Kroos. Es decir, que todas esas circunstancias las había previsto en los entrenamientos el estratega de turno de Zidane para las jugadas ensayadas de balón parado.
Volviendo al principio, esperemos que el Madrid de Lopetegui no eche en falta los dobletes y tripletes de Cristiano, sean de mal llamada jugada estratégica, giliestrategia, tontiestrategia o lo que sea.
Y que los comunicadores enriquezcan su lenguaje y sean menos cenutrios y ramplones.     


lunes, 10 de septiembre de 2018

LA VELOCIDAD POR BANDERA, MAGISTERIOS FUTBOLEROS Y ARCANOS MURCIANOS



Asegura Juan Manuel Asensi, quien fuera jugador importante del Barça y de la Selección un decenio largo en la década de los setenta del siglo XX, que su mejor entrenador fue Rinus Michels. Y eso que los tuvo de mucho relumbrón, como Di Stéfano en el Elche, quien lo ubicó de interior desde el extremo izquierdo en que jugaba de juvenil, y Kubala en el Barça y en el combinado nacional. Y cuenta el desgarbado y excelente futbolero alicantino que el técnico holandés les obligaba a jugar en el centro del campo a uno o dos toques; uno para cortar o controlar y otro para pasar.  El que no lo hiciera así, relata divertido, jugaba poco. Eso es velocidad tanto mental como física, que es el camino más directo hacia la portería contraria cuando se hace vertical. Y, también, lo más complicado  del fútbol. Por eso, solo los futbolistas privilegiados son capaces de interpretarlo y, como en todo deporte, es lo que diferencia a los buenos de los aparentes.
Viene a cuento de lo observado en el Real Madrid de Lopetegui y lo que mostró a ratos en Londres la Selección de Luis Enrique, sobre todo en el primer tiempo. El Barça, construido en torno a Messi, es otra historia porque dispone del mejor del mundo y con la velocidad por bandera.
Algunos recordamos con nostalgia y pesar el juego español antes y durante el mundial de Rusia. Tengo pocas dudas sobre lo que hubiera resultado de aplicar el marchamo de la velocidad y la presión alta, aparte de salir con dos puntas y prescindir de jugadores que nos hicieron jugar con uno menos: estaríamos hablando de laureles reverdecidos.
Luis Enrique ha comenzado con tan buen pie que no tengo reparos en corregir la presunción negativa que hice sobre su nombramiento. Si de verdad persevera, tanto en el juego como en la elección de nuestros internacionales, se habrá ganado mi humilde aplauso junto con el que de verdad importa: el de la esperanzada afición española, aunque tiene una ardua tarea por delante; en lo deportivo lo tendrá más fácil que en lo personal. Y es que, a las malas, que ojalá no lleguen, el pasado siempre vuelve y algunas palabras y actitudes suyas fueron tan desafortunadas como evitables.
El juego rápido es sinónimo de gol, que es la finalidad del fútbol, y perderse en adornos,  ruletas y regates en el centro del campo todo lo contrario. Como muestra, Isco, uno de nuestros mejores jugadores, es útil al borde del área contraria y una rémora demasiadas veces cuando baja al centro o a campo propio. Lopetegui parece que lo tiene claro. Prefería a Thiago atrás y al malagueño de media punta. Y Luis Enrique también, con el hijo de Macinho y el ilicitano Saúl detrás, a quien Simeone descubrió para el fútbol grande.
 A ese respecto, cuando un jugador cuaja o empieza, los mejores técnicos son quienes consiguen su mayor eficiencia acoplándolos adonde pueden ser más eficaces. El técnico atlético es un consumado maestro, como lo demostró también con Juanfran, bajándolo del extremo a defensa lateral derecho, y con Lucas Hernández, a quien ha hecho un defensa izquierdo campeón del mundo. Antes hemos comentado a Di Stéfano y a Asensi. Y podríamos seguir con Cruyff y el vasco Goicoechea, haciéndole lateral internacional desde el extremo, o apostando por el que decían medio centro enclenque Guardiola. O Emery y Alba en el Valencia, y tantos otros.
EN MURCIA TAMBIÉN HUBO MAESTROS
Cuenta el gran capitán murcianista Vidaña que José Víctor, el mejor técnico de juveniles murciano con el maestro Fernando Vidal, lo reconvirtió en defensa central desde el extremo izquierdo cuando vino desde Padules. Y que lo enseñó a saltar de lado para ir de cabeza, anteponiendo el hombro en lugar del pecho frontal. Eso es magisterio.
Ahora andamos buscando un interpretador de arcanos. A ver, si De la Vega muestra escrituras y Gálvez poderes, ¿ejercitó realmente la opción de compra que le otorgó Moro, con sus supuestos condicionantes, y el oriolano  una compra incauta de las que ya estaban vendidas, lo que implicaría  la consiguiente estafa, o actúa solo como apoderado del extremeño y confía en la ampliación de capital para quedarse con el club? Otras dudas, como expusimos, son si don Mauricio pagó algo de verdad y, en su caso, cuánto desembolsó el paisano del llorado Miguel Hernández.
 Y mientras, amigo murcianista, el balón sigue rodando. ¡Ay! “compañero del alma, compañero…”        

martes, 4 de septiembre de 2018

OCTUBRE ROJO



El Real de Lopetegui juega muy bien y golea. Ya gustó en la Supercopa de Europa aunque no ganara por desafortunados detalles defensivos, al margen del repaso que le dio el Atlético en la prórroga con un acertado Simeone en ciertos argumentos tácticos.
Parece que el primer título europeo de la temporada genera síndromes contradictorios. El Barça salió trasquilado el año pasado frente al Madrid y, sin embargo, empezó tan enchufado en la Liga que antes de Navidad ya la tenía en el bolsillo. Y este año se repite el comienzo con el perdedor europeo hecho un cohete y el vencedor pasando penurias. El Madrid juega súper engrasado y al Atlético le chirrían las bisagras. Advertimos que los colchoneros no deberían caer en la euforia porque el partido lo perdieron los merengues; Simeone ha podido comprobarlo en cuanto ha empezado a competir. Dos goles a favor y tres en contra en tres partidos de liga y la espesura por argumento le marcan el camino. Con ese plantillón  debe reflexionar. Además, es contradictorio con la esencia de su pasado.
Lopetegui, cara de la moneda anterior, está convenciendo a todos. Reconozco que a mí el primero. Y no por el juego atractivo, que ya lo conocíamos de su paso por la selección, sino porque está consiguiendo lo que muchos negábamos: que Benzema y Bale encuentren la continuidad de su mejor vena goleadora desde que visten de blanco. Al paso que llevan cualquiera puede optar al Pichichi, o los dos, aunque aún sea pronto. Y más que por sus goles por la facilidad con que los hacen y la cantidad de oportunidades que tienen y tendrán con sus surtidores de juego: Isco, Kroos, Asensio, Marcelo, Carvajal y Ceballos son capaces de darles varios balones de gol por partido, aparte de los que pueden facilitarse entre ellos o a sí mismos. Un espectáculo este Real Madrid de tan nuevo cuño y éxito que nadie se acuerda de Cristiano Ronaldo, lo cual es paradigmático de lo que pueden hacer esta temporada por mucho que también sea cierto que todavía no han llegado las cuestas. Enseguida llegarán y será cuando podamos contrastar lo que ahora apuntan. Octubre será el mes rojo de los blancos. Si lo superan con éxito será difícil pararles porque, sumada a la calidad, su confianza  subirá exponencialmente. Otro logro importante de Lopetegui es hacerles jugar rápido a uno o dos toques, como tanto hemos anhelado, y desahogar los atascos con cambios de juego constantes. Da gusto verles jugar y presionar. Y nadie nombra a Zidane con nostalgia; ¡para descubrirse!
Y llegamos a Luis Enrique. Al margen de lo acertado o no de su primera lista, de la que es muy dueño, empezó queriendo hacerse el simpático, pero la bufonada de preguntar a sus colaboradores si empezaban con el himno, marcándose un amago de la posición de firmes, es sencillamente lamentable. Además, a los sobrados antipáticos les queda feo impostar cercanía y sencillez; parece que quisieran reírse del personal. Más le vale empezar con buen pie ante Inglaterra y Croacia porque si pintan bastos necesitará casco de acero.
Desde el punto de vista deportivo, me parece tan acierto la selección de Marcos Alonso como error la ausencia de Aspas. El nieto de Marquitos es para mi gusto el defensa español de más personalidad junto a Ramos y Carvajal. Y el gallego es, con diferencia, el goleador español de más calidad.  No obstante, parte de la grandeza del fútbol es la cantidad enorme de opiniones que genera, con o sin argumentos y más o menos apasionadas, pero a todas les llega su San Martín. Los resultados y el tiempo dan y quitan razones aunque a veces no aparece ni estaca.  
TRAS EL VERANICO DE LOS MEMBRILLOS
El Murcia, el Cartagena, el UCAM y el Jumilla también tendrán su octubre decisivo. Entonces sabremos a qué aspiran en realidad y qué Liga jugarán. Los dos primeros tienen el ascenso como objetivo ineludible, los universitarios son una esperanzadora incógnita y los vinícolas han empezado con buen tono.
También sabremos si al Murcia le llegan los dineros, si logra Gálvez los apoyos que demanda, si sale o no del embrollo legal que lo nubla y si cuajan o no las expectativas deportivas que ha generado.  Y, en la ciudad departamental, con buenos mimbres, si echan de menos o no a Monteagudo, un técnico excelente al que la suerte abandonó; y si han superado la orfandad mediocampista que padecen.
¡Suerte a todos!


         

martes, 28 de agosto de 2018

FLORENTINO Y GÁLVEZ, LA SOLEDAD DE DOS PRESIDENTES


FLORENTINO, MÁS PRESIDENTE QUE NUNCA
Los ambiciosos no renuncian a sus sueños irredentos, pero a veces sí. Los tozudos no aprenden de sus errores encadenados, pero a veces sí. Los soberbios no renuncian a su amor propio infinito, pero a veces sí. Los poderosos no se bajan de su incandescente atalaya, pero a veces sí. Y así podríamos continuar barajando hipótesis para hacer un traje a medida a don Florentino Pérez. 
En el 2000, cuando era anónimo en España, puso en marcha lo de Figo para darse a conocer y consiguió ganar inopinadamente la presidencia blanca a un Lorenzo Sanz que acababa de conquistar su segunda Champions. La continuación es la historia de la leyenda galáctica con la aparente frase de zidanes y pavones —estrellas y canteranos—: Zidane, Ronaldo, Beckham, etc., para ganar notoriedad personal en Europa y más allá. El asunto funcionó pocos años y resultó ruinoso en lo deportivo, por lo que en 2006  cogió el olivo y se largó tras devorar a media docena de entrenadores, dejando al Madrid desarbolado. Antes, con la recalificación de la vieja ciudad deportiva, logró estabilizar económicamente al club.
En 2009 eclosionó la crisis económica mundial y pensó que era el momento de volver a dar lustre a su figura porque sus intereses empresariales lo necesitaban, y allá que fue con armas y bagajes para poner de nuevo al Real al frente de su departamento de relaciones públicas. Pero volvió a las andadas con más sombras que luces y tras el disparatado estandarte de Mourinho,  ya con Ancelotti, en 2014 tenía la maleta hecha. Sin el acierto de Ramos en Lisboa se habría ido otra vez por la puerta falsa. A partir de ahí todo le ha venido de cara, con el acierto de poner a Zidane al frente del equipo y, entonces sí, rubricar la segunda mejor etapa deportiva del Real Madrid con tres Champions consecutivas. El refrendo glorioso es que tiene a mano emular a su admirado y el de todo el madridismo don Santiago Bernabéu, el todavía incólume símbolo histórico blanco.
Ahora, cuando está de vuelta de todo gracias a su indiscutible valía empresarial, llega el momento de demostrar la valía futbolera real. Con la fuga cantada de Zidane y la extemporánea y previsible de Cristiano, debe de ejercer de presidente en la zozobra, que es donde de verdad se muestra la talla de un líder. Asegurábamos que los verdaderos objetivos del “capo di tutti” eran Neymar y  Löw para el banquillo, y está siendo coherente. Lo del técnico alemán lo malogró afortunadamente el éxito progresivo de Zidane en Europa la pasada campaña, pero lo del díscolo y exuberante jugador brasileño está todavía demasiado crudo. Y mientras, Florentino Pérez empieza a percibir estoicamente los nervios de quienes antes alabaron su decisión de largar a Cristiano; pensaban que lo tenía todo controlado con un as en la manga. Hace bien. Solo una estrella así, aun cuando algunos pensamos que está bien donde está, o quizás Mbappé, podrían mejorar su plantilla. Tiene un plantel ilusionante, pero la incógnita es si soportará un revés a corto en la Liga; ya decía el doctor Ripoll que la tabla es la que manda.
En todo caso, aun siendo crítico con Pérez por cuanto hemos dicho desde hace años, parece que empieza a ejercer. Ojalá persevere y sus ilusionantes jugadores hagan bueno a Lopetegui. Solo faltarían Marcos Alonso, Thiago y quizás Rodrigo o Aspas. Todos a tiro. Si Florentino aguantara el tirón empezaría a ser un presidente de verdad en lo deportivo.  
GALVEZ, O LA SOLEDAD DE OTRO PRESIDENTE
Dice el oriolano de apellido legendario murciano que se encuentra solo. Y es comprensible. La semana pasada planteábamos inquietudes tormentosas, pero a estas alturas Gálvez se ha ganado el respeto del murcianismo.
Poner tanto dinero —él dice que dos millones, aunque parecen muchos— para que el Real Murcia cabalgue de nuevo, tiene tanto mérito como la incertidumbre en la que navega. Si es así, merece nuestro apoyo. ¡Mucho ánimo!
Al segundo en discordia también se le ve venir. El mexicano arrastra papeles legales que zurren como cadenas y le alumbran faroles lejanos. ¿Será un fantasma?  De momento porta el sambenito de estar más tieso que la mojama. ¿Qué busca? Dicen que ya lo hizo antes allende Castilla.  ¿Qué le vendió en realidad Moro? ¿Y a Gálvez? ¡Mira que si el extremeño resultara el más listo!
¿Golfo, dice? ¡Quite usted, por Dios! …. Cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras.

martes, 21 de agosto de 2018

DON SIN DIN .... (Y LA CALOR MURCIANA)



Ruina en latín, por decirlo suave. El Madrid jugó bien una hora contra el Atleti en la supercopa europea, pero una cosa es contar peces y otra pesar pescado. Y es que, arriba faltaba padre y atrás sobraron madres. Decíamos que los goles hacen bueno el  juego mediocre; el oscilante Madrid de Zidane, por ejemplo; y su ausencia hace malo el bueno: el que dibuja Lopetegui. Si entornamos los ojos, ¿qué hubiera sido del fútbol asombroso de la selección que diseñó Luis y eclosionó con Del Bosque en Sudáfrica sin la espada de Villa?  ¿O de la excelencia del Barça de Guardiola sin el punch de Eto’o y Villa primero, o sin los tropecientos goles de Messi después, desatado de la banda derecha por el clarividente técnico?
Benzema y Bale parecen renacidos tras la marcha del astro que los ensombrecía, aunque no vayan a optar al Pichichi. Isco luce galones y Asensio, si insiste con él Lopetegui y no es flor de un día, como ocurrió al inicio de la temporada pasada; o si no fichan otro punta, marcará una veintena de goles. Pero sumados a los que marquen el galés y el francés, si continúan finos, no harán la pirámide de Cristiano, ancha en sus goleadas a equipos medianos y puntiaguda en la docena que hacía a los grandes en  momentos cumbre. ¡Ahí está la madre de este cordero! Cuando pintaba peor  aparecía el zamarrazo del tan ególatra como histórico y decisivo Cristiano y al bote.
Me gustó el Madrid por su presión arriba, la rapidez en las triangulaciones,  los continuos cambios de juego y por no descomponerse tras el sorprendente gol tempranero de Costa. Y debe ser ilusionante para los merengues aun con la derrota. Sin embargo, aunque el Atleti es mal rival para ensayos, no me gustó la blandenguería atrás en  los goles, y sobre todo sin Casemiro.  Finalmente, esos detalles que marcan las finales tuvieron nombre propio: Marcelo. Buen partido en líneas generales, pero evitó el triunfo de los blancos al disputar un absurdo fuera de banda, preludio del empate colchonero, y fallando un espectacular remate en el último segundo antes de la prórroga. Cosas del fútbol.
Ahora dirán que es pronto, que todavía están a tiempo o que precisan fichajes, pero ese tiempo es lo que necesitan de verdad. Y si no se arman de paciencia llegarán las prisas con los movimientos deslavazados que preceden a la locura del desastre. Una travesía desértica que debería ser también esperanzadora. El fútbol vislumbrado en Tallin y la calidad y juventud de sus próximas estrellas lo merecen. Florentino debe perseverar en su loable cambio de estilo, aunque lo dudo. La ambición a corto ciega a los más preparados. Y la soberbia más. Y hasta el miedo a los pañuelos que anticipamos hace cuarenta días.
Y al Atlético no debe cegarle tampoco el éxito— perdió el Madrid—, aunque puede ser su año. Simeone tiene plantilla para soñar, pero es listo y sabe que de diez partidos que juegue así, contra equipos grandes perdería ocho; solo lució a ratos y en la prórroga, con un Costa espectacular y un excelente Lemar, al que cambió enseguida de banda para frenar a Carvajal y Bale. Es un gran táctico y ahí estuvo la clave que impidió al Real liquidar el partido, que bien pudo. Y en el cambio del mediocentro Thomas para ubicarlo en la media punta y contrarrestar el buen inicio blanco en la prolongación. ¡Extraordinario Simeone!

LA CALOR MURCIANA

Es tan insoportable como las preguntas sin respuesta ante la esperpéntica situación grana. ¿Qué hacen dos personas peleándose por una ruina?  ¿Otorgó Moro una opción de compra sin contraprestaciones? ¿Cuánto y cómo cobraron él u otros, antes y después? ¿Qué se ha hecho con el reciente efectivo pagado por miles de abonados, y por lo tanto no fiscalizable? ¿Alcanzará hasta noviembre? ¿Quién le ha pedido dinero a quién, cuánto y por qué, para retirarse de la pugna?  ¿Cuánto han puesto de verdad unos y otros? ¿Tienen proyecto y solvencia económica?
Tal vez lo único claro sea lo que afirma el buen ex futbolista y técnico murciano Sergio: la grandeza del Real Murcia, aun ruinoso.
Y que desgraciadamente hemos perdido una entrañable institución murcianista.  Antonio Ruiz Abellán, vecino que admiré desde jovenzuelo, ex futbolista de época y ex directivo, desde ese cielo donde asegura acertadamente su hermano Pepe que está, se preguntará lo mismo.
¡Qué lamentables aquellas dudas y qué penosas estas certezas!

          
  

jueves, 12 de julio de 2018

DE CRISTIANO A LUIS ENRIQUE



El madridismo florentiniano veía con buenos ojos largar a Cristiano Ronaldo. Y tienen sus razones, aunque fundamentalmente están hartos de los desplantes del luso. Pero el asunto tiene una mar de fondo que la mayoría ignora o quiere ignorar, que al caso es lo mismo.
Cuando el Real Madrid ganó la decimosegunda Champions, en la primavera de 2017, Florentino Pérez prometió una revisión del contrato a Cristiano para equipararlo a quienes más cobraban en España; entonces, Messi y Neymar. Un año más tarde, al ganar la decimotercera, aún no se había atendido aquella promesa y el portugués salió por peteneras en Kiev.  Estuvo desacertado por el momento y la situación, claro que sí, y hasta insolidario y egoísta con sus compañeros, pero también estaba harto. Florentino Pérez nunca ha digerido que Cristiano fuera fichaje de su antecesor, Ramón Calderón, y de ahí sus sucesivos intentos de hacerle sombra; Kaká, Benzema, Bale y sus reincidentes suspiros por Neymar. Y tampoco soporta su soberbia majestad que nadie ensombrezca su armiño  blanco; entre la corona y el escudo luce su perfil imperial.
Lucha de egos, dicen algunos, pero no lo es tanto. El presidente blanco tal vez atisbó erróneamente que se acercaba la fecha de caducidad de Cristiano, a quien de alguna forma responsabilizaba, junto a Zidane, de la debacle del Madrid en Liga ya en la Pascua. De ahí arranca este vodevil y la fuga del técnico. “El Moro”, como lo llaman por la zona noble del Bernabéu, se enteró de los devaneos de su valedor Pérez con Löw, como anticipamos aquí en abril, y tomó la decisión de hacer piña con sus jugadores y largarse a final de temporada. Y Cristiano, al tanto también de los inicios de la enésima intención de su presidente de fichar a Neymar, reiteró en vano que le cumpliesen lo prometido. Quizás, teniendo en cuenta estos antecedentes, y el descubrimiento posterior de sus asesores fiscales de la legislación italiana, sea más fácil entender por qué se ha ido a la Juventus.
La salida de Cristiano tendrá consecuencias imprevisibles, aunque tampoco tan difíciles de imaginar. Si con él, algunos pensamos que Lopetegui tenía difícil llegar a la Pascua, sin él lo tendrá aún más crudo. Y no solo el técnico. A Florentino Pérez sería bueno que alguien le recordara que la gloria mundana es efímera. Todos los que ahora aplauden que largue al portugués, en cuanto vengan mal dadas pedirán su crucifixión.
¿Quién meterá el año que viene los previsibles cuarenta goles de Cristiano?  ¿Bale? ¿Bencema? ¿Neymar? ¿Mbappé? ¿Kane? Nadie, salvo Messi, puede asegurarlos hoy en el mundo. Ni siquiera tres de los anteriores juntos. Porque, tres enanos, ni puestos uno encima de otro, hacen un gigante; seguirían siendo tres enanos empalmados. Son buenos jugadores, pero en cuestiones goleadoras son unos enanos al lado del gigante Cristiano; el mejor goleador de la historia blanca y seguramente de la mundial.
Decíamos que donde hay goles hay alegría porque hacen mejores a todos, pero también es cierto que esos mismos parecen malos cuando faltan. Ya hablaremos cuando se huela a turrón; intuyo pañuelos como aviesos cuervos blancos por el Bernabéu. Mal asunto.
Económicamente salen ganando Cristiano y la Juve. Deportivamente solo los italianos. Y el tiempo dirá el grado de perjuicio blanco en todo. De momento le espera una travesía desértica de un par de años como mínimo. Eso mismo ocurrió con Di Stéfano, indiscutiblemente mejor jugador, pero la Saeta venía de cuatro años en blanco en Europa y el luso de tres Champions consecutivas, tenía 38 años por los 34 de Cristiano y había marcado 277 goles en once años con el Madrid por los 450 del portugués en nueve. Como goleadores la ventaja es enorme a favor del nuevo Juventino.
Cambiando de acera, Rubiales se la jugó dignamente echando a Lopetegui y ahora se la ha jugado rayando lo absurdo con Luis Enrique. Cara y cruz del mismo carácter. Personalidad y osadía. ¿No había otro más adecuado? ¿Era necesario abundar en la división de los aficionados? ¿Quiere provocar? El asturiano ganó un triplete cuando se dejó avasallar por Messi en el Barça. Y continuó en el banquillo por lo mismo. Después, en un atisbo de dignidad, se marchó.
Rubiales y Luis Enrique tendrán quienes les escriban. Y quienes le susurren. Y quienes los vituperen. El técnico está acostumbrado, pero el novato presidente no. Los resultados darán y quitarán razones, aunque tampoco auguro nada bueno. Ojalá me equivoque.      

miércoles, 4 de julio de 2018

SIGO EN BLANCO, COMO HIERRO



Rubiales hizo lo que debía, pero el relevo de Lopetegui no ha estado a la altura. Así de sencillo y así de claro, aunque ya sé que cualquier explicación a toro pasado es ventajista y que hay opiniones para todos los gustos.
Y ya no va esto de que con dos delanteros llegamos más; aún no entiendo la cerrazón de Hierro con jugar solo con uno. Tampoco de apostar por mantener a un portero que no ha aportado absolutamente nada al equipo tras el fallo ante Cristiano. Ni lo de mantener a Silva de titularísimo, cuando está en evidente baja forma. No, esto va de un técnico que se ha visto superado por las circunstancias del juego en todos los partidos; no en uno solo o contra Rusia. Ni ha acertado con las alineaciones titulares ni con los sucesivos cambios; siempre hemos jugado con uno o con dos futbolistas menos; con Silva siempre, y luego con Lucas, Thiago o Asensio, quienes han jugado en posiciones forzadas y estáticas; es de suponer que por indicaciones de su técnico. Pero, en fin, más allá de estas opiniones, que como todas en fútbol son subjetivas y válidas o no como las de cualquiera, hemos visto a una selección con una sola idea, la de marear la pelota de una lado a otro sin profundidad alguna. Solo dos veces la tuvimos y fueron dos goles; los pases de Busquets e Iniesta a Costa contra Portugal e Irán.  El resto fue un sin fuste de sobos de balón sin más perspectiva que hallar a alguien, normalmente Isco, que decidiera arriesgar y buscar el área contraria. Y desde las bandas, que tampoco eran lo profundas que deberían haber sido, nos queda el pase de Carvajal a Aspas, que también fue gol. Aparte de todo eso, solo la espléndida jugada de Iniesta que culminó con el golazo de Isco a Marruecos justificó la presencia de nuestros jugones.
España ha tenido de cara el VAR y el cruce en el grupo más asequible para haber hecho mucho más. Pero ni por esas, y viene a echarnos una Rusia que son poco más que un grupo de futbolistas que en todo un Mundial forman una banda más que un equipo de élite. En cuanto la coja una selección seria se quedan sin aire.
Decía en mi columna del lunes en La Opinión que estaba en blanco, y la verdad es que por mucho que he buscado explicaciones no encuentro ninguna más allá de lo expuesto, que tampoco es mucho. Quizás que el fútbol sea solo un juego es la más evidente, donde los jugadores también fallan. Pero es que hasta en un  juego hay que imaginar, apostar y arriesgar cuando se tienen opciones de ser algo más que simples jugadores. Y España tenía y tiene mimbres para haber subido la apuesta en cada uno de los partidos que se nos pusieron cuesta arriba o favorables. Nos faltó guía. Nos faltó valor. Nos faltó asumir riesgos. Nos faltó aprovechar cuanto teníamos. Nos faltó optimizar nuestras ventajas competitivas. Nos faltó eficiencia y eficacia. Nos faltó visión estratégica para buscar los puntos débiles de los contrarios. Nos faltó, en definitiva, alguien con el liderazgo suficiente para dirigir. Y eso se llama un técnico capacitado. Hierro ha dado el cante. El principio de Peter se ha cumplido una vez más; aquello de ir ascendiendo hasta alcanzar el mayor grado de incompetencia. Que se dedique en adelante a otra cosa, donde seguramente será mejor.
¿La ausencia de Lopetegui ha sido decisiva? Pues seguramente, pero eso no lo exime de corresponsabilidad por hacer las cosas mal. Debería haber copiado de Pochettino o Allegri, que le dijeron a don Florentino que hablase primero con sus presidentes, pues tenían contrato en vigor. Y él más, por estar recién renovado.
Ahora ya no queda más que mirar para adelante y buscar a un seleccionador que pueda encarar la próxima Eurocopa con garantías. 2020 está a la vuelta de la esquina y la selección, aparte de renovar a unos cuantos, debe asumir que el tikitaka ya pasó a la historia, por muy glorioso que fuera desde 2008 a 2012, y hemos de buscar otro sistema desde lo que nos quede valioso de entonces. Que no todo es malo. Hemos dominado los cuatro partidos jugados en Rusia, y eso es un buen punto de partida.
¿Dónde estará nuestro siguiente Luis Aragonés? Ese es el quid. Alguien con el conocimiento, la experiencia, la clarividencia y la imaginación necesaria para diseñar el futuro.    

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