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lunes, 24 de diciembre de 2018

CUENTO NAVIDEÑO



La nieve pesa más que los sueños, con los que a veces imaginamos paraísos. Y rodeado de esos copos blancos que refrescan el alma y endulzan los ojos, rebusco en la alforza de mis recuerdos para despertar un lunes esperanzado.
Isco ha estirado su cuerpo al compás de un alma grande hasta levitar sobre el césped sin que le pese nada.  Juego ágil, de cara, a uno o dos toques, o regate hacia delante y desmarque rápido para recibir y ponérsela sutilmente al compañero en ventaja u hollar la red como si nada.  Entorno los ojos y pienso que Iniesta ha retornado veinteañero y merengón.
Asensio ha logrado pegarse el balón a la bota para conducir con seguridad y peligro directo. Y la antigua rapidez hacia cualquier sitio se ha tornado  productiva. Goles y asistencias inapelables. Gordillo y Michel, aquellos celebrados socios futboleros, se han fundido en un futuro balón de oro.
Bale  ha cambiado cristal por acero y corriendo la banda izquierda rompe cualquier defensa o partido con pases de la muerte y goles. Gento cabalga de nuevo.
Benzema piso más barro y menos moqueta y las enchufa con regularidad. Amancio ha vuelto gabacho.
Un error en la partida de nacimiento de Messi confirma que el argentino tiene diez años menos. Maradona, Kubala y Cruyff vestirán un decenio más la zamarra azulgrana cuan futbolísima trinidad.
El Barcelona entiende que el fútbol es más importante en España y en el mundo que la pajiza generalidad independentista y sus laceros. Los azulgranas recuperan tanta deportividad como nobleza y vuelven a enganchar sin reservas.
Florentino y Cristiano se arrepienten ante la soflama de un antiguo predicador: ¡”arrepentíos, pecadores”!, se piden perdón mutuamente y el luso vuelve a Chamartín en el mercado de invierno. El Madrid gana otra Champions, Pérez iguala a don Santiago y el archigoleador logra su sexto Balón de Oro.
Simeone cambia el percal por la seda y logra enjaretar su anhelado buen juego. El Atlético gana enamorando, logra otro doblete y el joven Gil emula a su padre con un desfile madrileño acolchonado, aunque sin faroles, enanos ni caballo.
Y así continué soñando hasta evaporarme. Despertar fue lo peor. ¿Cómo demonios pueden ocurrir esas cosas? Pero lo malo es que ocurren. No los sueños, sino las realidades. ¿Cómo pueden ser así con las magníficas condiciones que tienen? No quiero reiterarme, así que les dejo a ustedes su calificación; figurillas, soberbias, edades, política, estilos traperos… ¡Qué penas más grandes!

GOLES A UNA CASA CON BALCONES

Tres eran tres y ninguno era bueno. El primero sigue desaparecido, el segundo amaga con absurdos y el tercero vació. A falta de goles en el terreno de juego, goleadas de despropósitos y golfadas en los despachos. Dicen que el extremeño puso algo, que el mejicano nada y que el oriolano se los llevó, hasta ennegrecidos, aunque parece que antes abocó algo.  
Y después han llegado murcianos en bandada para remediar la agonía, pero qué mustios son los duelos en casa del pobre por muchos deudos que tenga. ¡Ay, esa soledad del presidente en el palco!
La afición llora penas entre cánticos y esperanzas desmochadas con pocas migajas en el corazón de esa gran casa con balcones que parece la mal llamada Nueva Condomina, que aparte de estar como el palo de un gallinero ni es condominio ni tiene nada que repartir. ¡Qué mérito tienen esos miles de murcianistas incondicionales! Lo más valioso del Real Murcia, aparte de su centenaria historia. Y a propósito, hay quien se lamenta continua y desabridamente de lo mal que se han hecho históricamente las cosas en el club grana. No reparan en que también hubo grandezas y gente de tanto esfuerzo como valía para que todavía respire. Tal vez debieran preguntarse algunos, antes de lanzar más piedras baldías, qué han hecho ellos por el Murcia. Es peor y más feo no hacer y criticar que equivocarse. A nadie se le ha negado nunca echar una mano.
Por eso, tanto los miembros de la Plataforma como los del Consejo, los peñistas y los accionistas merecen el apoyo del murcianismo en general. La lástima es que afloren desavenencias en este tiempo turbulento.
También sueño con el Murcia en Primera y las cuentas al día. Que es de miles de murcianistas y se gestiona bien. Y con un estadio lleno donde se cantan goles triunfantes. Y con el Cartagena y el UCAM en superior categoría. Se lo ganaron a pulso. No quiero despertar.
Feliz Navidad.  

lunes, 10 de septiembre de 2018

LA VELOCIDAD POR BANDERA, MAGISTERIOS FUTBOLEROS Y ARCANOS MURCIANOS



Asegura Juan Manuel Asensi, quien fuera jugador importante del Barça y de la Selección un decenio largo en la década de los setenta del siglo XX, que su mejor entrenador fue Rinus Michels. Y eso que los tuvo de mucho relumbrón, como Di Stéfano en el Elche, quien lo ubicó de interior desde el extremo izquierdo en que jugaba de juvenil, y Kubala en el Barça y en el combinado nacional. Y cuenta el desgarbado y excelente futbolero alicantino que el técnico holandés les obligaba a jugar en el centro del campo a uno o dos toques; uno para cortar o controlar y otro para pasar.  El que no lo hiciera así, relata divertido, jugaba poco. Eso es velocidad tanto mental como física, que es el camino más directo hacia la portería contraria cuando se hace vertical. Y, también, lo más complicado  del fútbol. Por eso, solo los futbolistas privilegiados son capaces de interpretarlo y, como en todo deporte, es lo que diferencia a los buenos de los aparentes.
Viene a cuento de lo observado en el Real Madrid de Lopetegui y lo que mostró a ratos en Londres la Selección de Luis Enrique, sobre todo en el primer tiempo. El Barça, construido en torno a Messi, es otra historia porque dispone del mejor del mundo y con la velocidad por bandera.
Algunos recordamos con nostalgia y pesar el juego español antes y durante el mundial de Rusia. Tengo pocas dudas sobre lo que hubiera resultado de aplicar el marchamo de la velocidad y la presión alta, aparte de salir con dos puntas y prescindir de jugadores que nos hicieron jugar con uno menos: estaríamos hablando de laureles reverdecidos.
Luis Enrique ha comenzado con tan buen pie que no tengo reparos en corregir la presunción negativa que hice sobre su nombramiento. Si de verdad persevera, tanto en el juego como en la elección de nuestros internacionales, se habrá ganado mi humilde aplauso junto con el que de verdad importa: el de la esperanzada afición española, aunque tiene una ardua tarea por delante; en lo deportivo lo tendrá más fácil que en lo personal. Y es que, a las malas, que ojalá no lleguen, el pasado siempre vuelve y algunas palabras y actitudes suyas fueron tan desafortunadas como evitables.
El juego rápido es sinónimo de gol, que es la finalidad del fútbol, y perderse en adornos,  ruletas y regates en el centro del campo todo lo contrario. Como muestra, Isco, uno de nuestros mejores jugadores, es útil al borde del área contraria y una rémora demasiadas veces cuando baja al centro o a campo propio. Lopetegui parece que lo tiene claro. Prefería a Thiago atrás y al malagueño de media punta. Y Luis Enrique también, con el hijo de Macinho y el ilicitano Saúl detrás, a quien Simeone descubrió para el fútbol grande.
 A ese respecto, cuando un jugador cuaja o empieza, los mejores técnicos son quienes consiguen su mayor eficiencia acoplándolos adonde pueden ser más eficaces. El técnico atlético es un consumado maestro, como lo demostró también con Juanfran, bajándolo del extremo a defensa lateral derecho, y con Lucas Hernández, a quien ha hecho un defensa izquierdo campeón del mundo. Antes hemos comentado a Di Stéfano y a Asensi. Y podríamos seguir con Cruyff y el vasco Goicoechea, haciéndole lateral internacional desde el extremo, o apostando por el que decían medio centro enclenque Guardiola. O Emery y Alba en el Valencia, y tantos otros.
EN MURCIA TAMBIÉN HUBO MAESTROS
Cuenta el gran capitán murcianista Vidaña que José Víctor, el mejor técnico de juveniles murciano con el maestro Fernando Vidal, lo reconvirtió en defensa central desde el extremo izquierdo cuando vino desde Padules. Y que lo enseñó a saltar de lado para ir de cabeza, anteponiendo el hombro en lugar del pecho frontal. Eso es magisterio.
Ahora andamos buscando un interpretador de arcanos. A ver, si De la Vega muestra escrituras y Gálvez poderes, ¿ejercitó realmente la opción de compra que le otorgó Moro, con sus supuestos condicionantes, y el oriolano  una compra incauta de las que ya estaban vendidas, lo que implicaría  la consiguiente estafa, o actúa solo como apoderado del extremeño y confía en la ampliación de capital para quedarse con el club? Otras dudas, como expusimos, son si don Mauricio pagó algo de verdad y, en su caso, cuánto desembolsó el paisano del llorado Miguel Hernández.
 Y mientras, amigo murcianista, el balón sigue rodando. ¡Ay! “compañero del alma, compañero…”        

lunes, 23 de enero de 2017

¡VIVAN ESTAS CRISIS!


Gracias a ellas el fútbol es un juego diferente. Si no fuera así, el Real Madrid o el Barça lo hubieran ganado todo siempre. La historia demuestra lo contrario, por mucho que sean hegemónicos en España, y en buena medida en Europa y el mundo.
Sin entrar en títulos aislados,  que hacen a los clubes grandes, el marchamo de grandes entre los grandes son sus dobletes, tripletes o “muchospletes”. El  Real ha conseguido ocho triunfos dobles en su historia si miramos los  de más lustre: Liga, Copa, Copa de Europa, Europa Ligue o las antiguas Uefa y de Ferias, y la extinta Recopa; en las temporadas 1957, 58 y 62 (las de Di Stéfano y Gento) y en la más espaciadas de 1975, 80,86,89 y 2014; sin ningún triplete en sus alforjas. El Barça ha conseguido nueve dobletes: 1952,53 y 59 y 60 (los años de Kubala) y en 1992, 97, 98, 2011 y 2016 (estos dos últimos con Messi), a los que suma los tripletes del 2009 con Guardiola y 2015 con Luis Enrique, también con Messi de estrella fundamental.
Los Bilbao, Zaragoza, Sevilla y Atlético de Gil también tienen algún doblete histórico, aunque excepcionales.
En resumen, ocho dobletes merengues contra nueve culés y dos a cero para los blaugranas en tripletes. Y como dato singular, el Barça le ha dado la vuelta a la historia coincidiendo con la presidencia de Pérez en el Madrid. En su etapa ha conseguido un doblete  mientras que sus rivales por antonomasia han ganado dos, además de los dos únicos tripletes del fútbol español.  Datos son amores: antes de él, el Real reinaba en títulos oficiales y con él, el Barça lo ha rebasado. Pero es que, hasta en la intrahistoria blanca le gana Bernabéu, su referente, con quien intenta compararse. Con don Santiago el Madrid ganó cuatro dobletes y con don Florentino solo uno, sin entrar en comparaciones monetarias. Si bien es cierto que estuvo treinta y seis temporadas y el “ser superior” no llega a la mitad; pero al tiempo, con sus estatutos busca eternizarse. Y aún le falta su franquicia, porque a Cristiano lo fichó Calderón, aunque lo soba arteramente, y hace bien.
Hablan de crisis en el Madrid por perder dos partidos seguidos tras cuarenta sin conocer la derrota; ¡bendita crisis! Sigue liderando la Liga con un partido menos y está en octavos de la Champions, aunque tenga un problema en la Copa — yo del Celta no estaría tranquilo—.  Aparte de ser el máximo goleador y el cuarto menos goleado, y ahí tiene un problema; empatado con el Barça en 17 encajados, tres más que el Atlético y el Villareal. 
Por la Liga han pasado los mejores, salvo Pelé, y ahora disfrutamos del mejor del mundo y de quien puede llegar a máximo goleador de la historia; Messi y Cristiano, y mientras que el argentino será legendario, como en su día lo fueron en mayor o menor medida Kubala,  Di Stéfano, Gento, Puskas, Butragueño, Raúl, Xavi Guardiola o Cruyff —estos últimos por distintos motivos— el portugués no  pasará de ser el mejor goleador en la historia blanca, salvo que en sus últimos años madridistas logre remontar los laureles del club del último decenio.
A los goleadores da pena verlos en sus rachas ciegas, como ahora le ocurre a Cristiano; parecen torpes. Ahí y en la aparente orfandad de sistema está la clave de la falsa crisis blanca, pero no es solo eso.  Ramos es su segundo goleador, y eso indica que los demás delanteros no la enchufan.  En un equipo que aspire a todo, es un bache.  Si el luso hubiera estado acertado en Sevilla, o Keylor, probablemente hablaríamos de Zidane y el récord de imbatibilidad europea.
En la portería los fallos cuentan más que los aciertos.  La trayectoria de Casillas evidencia que es la posición más desaboría. Keylor nunca pasó de ser un buen porterico, en expresión futbolera, y tiene sus glorias contadas.
Recuerdo al Madrid campeonísimo perder en Elche contra un novato en los años cincuenta en el viejo Altabix. Chancho, ex murcianista, hizo ese día un marcaje extraordinario al mejor Di Stéfano.
Y al Barça palmar en la Condomina contra el Murcia de Kubala con el recordado gol del “negro” Sánchez a Zubizarreta por entre las piernas, en la portería del sector B. 
Crisis en un grande es cuando no gana nada un año, ni se le acerca, o  cuando se interesa en broncas algún cantamañanas mediático… 


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