martes, 7 de enero de 2014

AÑO NUEVO Y FÚTBOL VIEJO

Poco cambiarán las cosas en este año que ahora comienza. La única ilusión nueva será el Mundial de este verano, con nuestra laureada selección defendiendo el título.


Por la Liga de primera ya sabemos el cuento. El Barsa y el Atlético se disputarán el campeonato, con un Madrid esperando algún fallo de los anteriores para aspirar como mucho al segundo puesto, según marchan ahora las cosas. Los azulgranas continúan sólidos con sus estrellas atacantes Messi y Neymar casi en reserva, mientras que los de la segunda fila, Pedro y Alexis, les han cogido el relevo y el gusto en cuestión de goles siendo los máximos realizadores del equipo a mitad del ejercicio. Con tales argumentos parece difícil que tropiecen teniendo en cuenta que su fabulosa media le sigue funcionando como un reloj y que en la defensa, recuperado Valdés, no deben tener muchos problemas; con Montoya y Bartra cada vez más asentados supliendo estupendamente a los supuestos titulares Alves y Mascherano o Pujol.

El Atlético no baja el pistón, y aun tirando de garra por encima del buen juego que también lucen en ocasiones, parece que le han cogido el tranquillo a ir de colíderes y se dejan la piel en cada envite. La única duda es su escasez de goleadores en cuanto a número, que no en efectividad. Si Costa sigue en su excepcional momento de juego, tanto en goles como en colaboración con el conjunto y abriendo el área a sus compañeros, se mantendrán ahí, incluso con creces, si Villa recupera el olfato que siempre le ha distinguido y Adrián se entona.

 Lo del brasileño hispano sería, además, una gran noticia para Del Bosque, que no anda muy sobrado de delanteros en estado de gracia. Ojalá continúe don Pedro también metiéndolas en el Barça para que el gol no sea la debilidad en Brasil. Sin olvidar a Negredo, que anda por la Premier dándolas casi todas, o a un intermitente Torres que puede ser otra opción si Mourinho le da el sitio perdido. Soldado es quien menos posibilidades tiene por jugar a un nivel menor su equipo.

Por el Madrid hay luces y sombras. Por las primeras la eclosión de Jesé es una magnífica noticia siempre y cuando Ancelotti le dé la confianza suficiente haciéndole titular ya sin ninguna duda. Entre el canario y el ‘guadianesco’ Benzema no debería tener ninguna. Aunque reconozco que me pueda perder la querencia por los futbolistas jóvenes, a ser posible españoles, ahora mismo la progresión del canterano debería primar sobre la perenne espera de la calidad del gabacho. Pero claro, eso siempre que el ‘mánager’ de los fichajes deslumbrantes, el señor Pérez, no imponga lo contrario con su mimado francés. Ahora debería estar en otras lides, porque las sombras de su equipo empiezan con la cuestión de los dineros de las renovaciones y las exigencias de otros de segundo o tercer nivel, que han visto como con Bale se han roto las costuras de las fichas contenidas desde la única excepción de Cristiano. Y eso es un asunto tan grave como para poner en peligro algún éxito de esta temporada. La Copa de Europa es donde le veo más posibilidades si eso se supera y sus tres estrellas, los dos citados más Alonso sin olvidar a Ramos, aúnan sus esfuerzos sin reticencias en el empeño. Lo del donostiarra se puede complicar porque es muy goloso  negociar un fichaje en su condición de libre para la próxima temporada. Y las cuentas son fáciles. Teniendo en cuenta sus ficha anual, si pide a cualquier club una mejora de aquélla y encima solicita sólo la mitad de lo que valdría un traspaso suyo en el mercado, quince o veinte millones de euros, la cosa está clara. Le quedarían dos o tres años de fútbol a un buen nivel pero ganaría en esos años más del doble que en el Madrid, como poco. Así que D. Florentino tendrá que rascarse la cartera, con el riesgo de que a continuación vengan los otros damnificados de su clase con el cartelito de ‘la tristeza ronaldiana’; ustedes me entienden.

Y a nivel regional, el Murcia, como antaño, con peligro de desaparecer pero ahora con unas deudas insalvables. Pero siempre habrá un Murcia para sus sufridos incondicionales. Hay demasiada y buena afición para eso. El Cartagena en el mercado, con una buena situación deportiva, y por Lorca triunfando contra pronóstico ¡Toda la suerte del mundo a los tres! Hará falta.

lunes, 6 de enero de 2014

ESPAÑA NECESITA RADICALES

Sí, ya está bien de mediocres y pasteleros. La estupenda Constitución del 78, para su época, está sobrepasada por los acontecimientos. Situación agravada por la miopía de los inquilinos de nuestra política en el último decenio tras encontrar un país con enormes posibilidades el primer desastroso – Zapatero – y mal administrar la ruina hallada el segundo inútil – Rajoy – con un coro de grillos, siguiendo al inigualable Machado, D. Antonio, cantando a la luna en sus partidos y en la oposición.

Aquel gran marco jurídico nació al pairo de una etapa autoritaria y al inicio de otra ilusionante, aun dentro de las reservas que persistían fruto de la memoria histórica buena, la del recuerdo de la ignominiosa política de partidos e ideas del primer tercio del siglo XX tras una meta plausible: la de la libertad democrática del pueblo español. Y de ahí sus defectos buenistas pensando que todos remaríamos en la misma dirección, la de hacer una nación moderna con el objetivo común de engrandecerla por el bien de todos los españoles.

Un reformismo abortado

A ese respecto recuerdo que los entonces llamados nacionalistas  proclamaban que la denominación de separatistas respondía a una retórica franquista. Pues no, tal etiqueta se correspondía con otra memoria histórica acertada, la de quienes recordaban la insolidaridad colectiva de unas burguesías catalana y vasca aún ancladas en su realidad de niñas bonitas cuando España era un imperio. En las buenas, como de visita, todos somos buenos. El problema radicaba, y radica, en pelear por superar épocas convulsas de todo tipo: políticas y, sobre todo, económicas. Algunos creímos hace años en la opción reformista de Miguel Roca y su partido homónimo, pero el fracaso comenzó cuando ni él mismo se afilió a la formación que lideraba; por ejemplo.

Los virus pendulares

Aquella norma fundamental de la Transición llevaba incorporada el virus que con el paso del tiempo se ha revelado como mal que le llevará a la tumba. Y no era otro que la indefinición real de España como nación, viniendo a elevarla a una difusa nación de naciones. Y otra maldad latente, la de creer que en la permisividad indolente en todo estaba la Arcadia de una sociedad libre y democrática. Y las dos eran consecuencia de lo mismo: la legislación pendular tratando de huir de un pasado autoritario. Pues no. La experiencia ha demostrado que precisamente en la fortaleza de las leyes está la garantía de la libertad. Pocas pero claras. Cortas pero explícitas y determinantes. Sin dejar sitio a las interpretaciones interesadas y oportunistas de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.

Y ahora, si de verdad quisiéramos aprender de los errores para enmendar el futuro, deberíamos aprovechar lo bueno de aquélla y las lecciones aprendidas por sus fallos clamorosos reformándola en lo necesario. Pero claro, para eso necesitamos políticos con mayúsculas. Gente que prescindiendo de su acomodación miraran hacia el futuro con verdadero espíritu de servicio público y no con el de servirse del público contribuyente para seguir viviendo demasiado bien sin dar un palo al agua. La mayoría se dedica a servir de cla y mamporreros a sus jefes; los que los ponen en las listas.

Radicales y extremistas

Necesitamos radicales, que no extremistas. Demasiadas veces se confunden los términos. Ser radical es ir a la raíz de los problemas, no a parchear sus consecuencias. Ser extremista es no reparar en los medios, que nunca justifican los fines. Lo primero es sinónimo de esperanza, lo segundo de cementerios.

Carrozones, y Cristobicas con licencia para delinquir

Y para eso se debería empezar por la cabeza. El Rey hace tiempo que juega en otra liga, que dirían los futboleros. Y ya no está para trotar al ritmo que las circunstancias demandan. De ahí abajo todos radicales. Él haciendo un generoso mutis por el foro, como los grandes actores, y los demás aplicándose la misma partitura. En una sociedad donde a quienes nos bullía la sangre en los años setenta y ochenta del siglo pasado y ahora, en el mejor de los casos nos fluye por goteo y, sin embargo, nos llueven las ideas, no podemos esperar que la mayoría que debe ir tirando del carro se conforme con una pléyade de mandamases con sus anclas en aquellos tiempos, dedicados, como los castizos chapuceros, en que el tinglado se mantenga mientras cobran. Necesitan políticos que ilusionen, y ya me dirán ustedes las alegrías que carrozones como Rajoy, Rubalcaba, Lara, o los ‘cristobicas pujolianos’ como Mas, por alguna razón que pueda tener dentro de su fracaso electoral, seguido de toda su banda de paniaguados y los que están por llegar; puedan sugerir. Y además, delinquiendo sin consecuencias yendo contra el Estado. ¡Vaya ejemplo para quienes les mantenemos, Rajoy Brei!

Eso por no hablar de los sindicalistas de decenios, más que trienios, y demás representantes canosos de cualquier estamento social, metidos en mil corruptelas.

Y habría que empezar, también por los responsables de la educación nacional. ¿No les dará vergüenza ir enganchados del gobén del carro mundial oliendo sus desechos como bien atestiguan las clasificaciones al uso? Pero eso sí, ellos siguen con sus mascaradas de armiños y birretes y defendiendo también sus cortijos.

Un viejo esquilmador en un tiempo nuevo

Nuevos tiempos, nueva ley fundamental, nuevo espíritu, nueva gente y viejo sentido común. Con renovado entusiasmo, claro, con un par de lo que ustedes quieran.

Ahora veremos la descomposición del partido en el poder; ya empiezan a desmarcarse algunos. Y se acentuará con el cataclismo que sufrirán en las próximas elecciones. Después cualquier otra variante del acabose anunciado del sistema que nos rige treinta y tantos años. ¿Tan difícil es verlo? ¿Y tratar de remediar sus malas consecuencias anticipando soluciones? ¡¡Pues para eso cobra de nuestro sudor tanto mandanga!!

Y mientras, un tal Montoro, redomado esquilmador, ideando sangrías de quienes aún respiran para mantener la ruina. ¡Vaya banda!, que diría Romanones.  

viernes, 3 de enero de 2014

EN CUALQUIER LUGAR DE ESPAÑA…

Hace poco tuve la inmensa fortuna de charlar con un amigo sabio. Lleva tanto tiempo fuera de España que la ha recorrido con ojos de turista extranjero, y está esperanzado a pesar del susto que le producen todos los días los distintos informativos que padecemos.

Esperanzas

Me comentó que su esperanza viene de observar a muchos españoles en cualquier lugar de España levantar cada día la persiana de sus pequeñas empresas con más voluntad que otra cosa, sabiendo que tienen un presente tan negro como el toro de Osborne. Y lo hacen con una mano en sus familias, otra en sus empleados, la mirada en el tendido esperando hallar algún rayo de luz, la boca dándose ánimos de donde no tienen,  y los oídos tapados para no escuchar el balamío de tanto inútil que dice representarles, y tampoco  los cascabeles de quienes, como vulgares mulillas, anuncian muerte a todas horas desde sus negras previsiones en cualquier medio.  El tacto lo reservan para guardar a sus disminuidos clientes en el arca, como al buen paño.

También le ha ilusionado el encomio de los que aún conservan su puesto de trabajo defendiéndolo con uñas y dientes trabajando mejor cada día, y no desde prebendas defensivas de una legislación laboral de otro tiempo, incapaz de promover el empleo sino todo lo contrario. Con trabas por todos sus encajes para criminalizar, además de arruinar, al valiente que se atreve a crear algún puesto de trabajo de un modo limpio y sin usar las sinvergonzonerías de aquélla. Claro que tales situaciones son producto del exceso de normas anti empresariales que asola a la economía real, la única que puede sacarnos adelante, según mi amigo. Y con él tantos otros.

Y le ha sorprendido también positivamente el optimismo de tantísimos españoles que salen a la calle a consumir a pesar de la que tienen encima. Sospechando, por ello, que debe haber una importantísima cantidad de economía sumergida porque de lo contrario no se explica. No hay ni un solo indicador de los de verdad, de los que llegan a los bolsillos de los corrientes, que dé para tanto. Los que usan algunos políticos y demás privilegiados son cuentos para conformar sus precarias conciencias. A esto último le añadí que tuviera en cuenta también la inmensa generosidad de tantos mayores que están manteniendo a hijos y nietos con sus pensiones y ahorros de toda una vida.

Extrañezas

Este hombre no se extrañó, sin embargo, de las ansias separatistas de los nacionalismos periféricos, pues instruido como es en cuestiones históricas y económicas tiene muy presente que eso ha ocurrido siempre que España ha sido débil y no ha podido calmar sus avaricias. Recordándome lo ocurrido en Cataluña, por ejemplo, cuando se perdieron las últimas colonias imperiales a finales del XIX o en la penosa II República. Sí le sorprendió en este caso que sean los descendientes de antiguos emigrantes de tantas regiones españolas los más encendidos defensores de los antiguos enjuagues más o menos subvencionados de la burguesía catalana, en forma de proclamas independentistas para continuar con sus ventajosos chupes del denostado Estado español. Concluyendo que les azuzan  ellos mismos como eficaces ladradores en su ignorancia, en definitiva.

Lo que me dijo que no se podía entender muy bien mirando con ojos de fuera es que pueda sobrevivir tanto mentiroso y estafador en la política, sindicatos y demás organizaciones de supuesta representación pública o empresarial. En cualquier país serio la mentira, la medio verdad o el fraude con tapujos es sinónimo de expulsión inmediata del sistema. Tampoco la poca vergüenza de los partidos financiándose con dinero negro o blanco procedente de ‘mordidas’, o de los sindicatos y organizaciones empresariales con subvenciones para formación, por ejemplo.

De locos

Otro tema que le causó asombro por deplorable fue la tan cacareada Ley de Defensa de Género, dándose el caso del contrasentido jurídico de ser el acusado quien deba demostrar su inocencia y no quien acuse, su culpabilidad. Este exceso y sin Dios normativo tiene como consecuencia demostrada más violencia. Nunca en la historia moderna de España hubo tantos casos de ello como desde la implantación de dicha ley. Ni tanto inocente fastidiado hasta la humillación desde la posición de superioridad que le otorga tal norma  a las supuestas víctimas.

Lo mismo sucede con la disparatada sobredimensión normativa en todos los sectores sociales, laborales y económicos españoles. “Y no digamos nada de la inflación de servidores supuestamente públicos que padecéis”, me decía.

Pero lo más inexplicable para él era la incapacidad y abulia de un gobierno con el mayor poder político en democracia para hacer lo necesario con el fin de salir del atolladero. Y se preguntaba, ¿Para qué se presentaron a unas elecciones entonces? Y más aún ¿Para qué están en política esos señores y señoras?

En la calle

Y yo, con el mayor dolor, le contesté que eso también se lo pueden responder con toda claridad en cualquier lugar de España: pues  para vivir del cuento y de los demás con la mayor cara dura; por no decir  con la máxima desvergüenza.

De todos modos, también le dije que sin duda saldremos, como tanto hemos reiterado. Y lo hice mirando avergonzado las colas de tanto ciudadano en las organizaciones benéficas. Y pensando en la de tantos otros que ni eso. Pero también con una sonrisa muy española : la de la esperanza ilusionada. Que nos dure, aunque ahora sea también dolida.         

jueves, 2 de enero de 2014

CARTA A LOS MAGOS

No se trata de volver a la edad de los sueños infantiles,  sino de desear a quienes mueven los hilos de los sentimientos deportivos que intenten cada día un mundo mejor. La auténtica magia.

Por eso me acuerdo en estas fechas de presidentes, técnicos y deportistas, sin olvidar a los informadores, que sean más ecuánimes en sus actividades o, simplemente, mejores personas. Y eso nos lo deberíamos aplicar todos.

 Al presidente del Barça habría que pedirle que deje de agitar banderas separatistas utilizando a su equipo; detrás de tales inquinas subyace demasiadas veces la paz de los muertos. Y no hable de eufemismos. No sería difícil hacer una relación cuantiosa de cuantos han caído realmente detrás de alguna bandera por ir de carne de cañón desde su ingenuidad, sin percatarse de que quienes les empujaron a ello nunca dan la cara, limitándose a azuzarles a ellos como  ladradores para luego venir a por la cosecha. Y ahí habría que mirar a los políticos irresponsables en su criminalidad en cualquier época que miremos. Y si alguno sufrió las consecuencias de sus actos fue tras huir primero para ser cazado después. No sé si me explico. Pero los que lanzó al infierno no podían huir, eran los tontos de aquel bote; la política para quienes viven de ella, que al menos lo dicen.

Rosell

Y ya de paso, al señor Rosell, rogarle que estuviera en el cargo por amor a unos colores y no, como parece su caso, para abundar en su bolsillo. Pero ya sé que solicitar esto es otra ingenuidad más.

Al del Madrid, a quien hay que felicitar por su grandiosa decisión de largar de una vez a los impresentables ‘Ultrasur’, también cabría pedirle que se decidiera por una vez a presidir con criterios futboleros en lugar de hacerlo mirando por sus intereses particulares. De esa manera veríamos jugar más a sus canteranos que a otros fichados para lucir cromos en sus negocios. Pero también sé que esperar tal bendición del señor Pérez es otra utopía.

A Guardiola lo dicho sobre la mezcla de la política con el deporte. ¡Qué desperdicio! Con el aprecio de tantísimos por su enorme caudal futbolístico tanto de jugador como mucho más de técnico y viene ahora con cuentos llorones de pertenecer a un ‘pequeño país…’ Otro que no ha leído historia. Y es que, como diría Jaime de Armiñán a través del recordado Paco Rabal en ‘Juncal’, nadie es perfecto.  Por eso tal vez muchos no crean que su extraordinaria humildad en cuantas declaraciones hace sea cierta. Si hubiera que hacer un listado de agravios en España respecto al poder del Estado Central, ¿qué no podríamos decir los murcianos?, por poner un ejemplo. Allí, en su Cataluña natal han sido siempre unos privilegiados, y lo siguen siendo, por mucho que se puedan compartir algunas de sus quejas por lo que tienen de verdaderas insolidarias otras regiones, donde miles de sus ciudadanos viven del cuento pagado por el resto de contribuyentes españoles.  

Pero en todo caso, habría que ponerle a este magnífico técnico  ante la dolorosa contradicción de cualquier chaval con una camiseta suya o de cualquier jugador blaugrana, de la región española que fuere, siendo insultado por aquéllos a quienes ellos dan alas para tal disparate por el mero hecho de no ser catalán.  Para llorar.

A quien ya no está con nosotros, pero quiere seguir estando, Mourinho; le pediría que se deje ya de chorradas, como la de que es el mejor técnico que ha tenido el Madrid, ¡que vaya tela!, producto de su frustración por el fracaso global cosechado en él, y se dedique a dirigir a sus equipos con algo más de humildad y menos crispación. Su política de que quien no está con él es su enemigo debería saber que genera actitudes extremadas de demasiados seguidores con la ignorancia por bandera; con el consiguiente peligro.

A ciertos informadores les rogaría que dejen de astillar para el gran circo que montan las declaraciones de deportistas que ni por asomo han dicho lo que ellos proclaman. Y es que, al contrario de en la guerra, en el deporte no debería valer todo.

Y ya, pero esta vez a los Reyes Magos de verdad, habría que pedirle que los clubes regionales alcancen sus objetivos al final de esta campaña, porque de otra manera: ¡largo me lo fiais, amigo Sancho!


Y a nuestros queridos lectores, desearles  mucha suerte en el nuevo año. Ahora y siempre.

jueves, 26 de diciembre de 2013

CAMPAÑAS, FRESCOS Y CANTAMAÑANAS

Ya tenemos otra. Ahora resulta que según Pérez hay una campaña contra España en Europa; otro que siendo una parte se cree el todo. Y ha protestado el señor presidente blanco porque alguien desde el Parlamento Europeo ha denunciado las continuas ayudas de los políticos españoles a los clubes de fútbol españoles. No se explican, como tampoco nos lo explicamos algunos, que estando nuestros equipos entrampados hasta los corvejones con deudas mil se puedan hacer esos fichajes multimillonarios anuales.

Pues mire usted, señor Pérez, a muchos nos parecería bien que alguien pusiera orden en ese arcano. Porque también es inexplicable la consabida huida hacia delante de muchos clubes, o ‘patá palante’ a la ruina, que llevan a cabo con sus presupuestos anuales. Tiene poca lógica financiera y económica, ni de nada, que pregonando desde ellos la supuesta riqueza de entidades como el Real Madrid, por lo mucho que ingresan, sus deudas sean cada vez mayores. Ya veremos lo que pasa cuando se destapen todos los pufos que sin duda hay detrás de sus creativas contabilidades.

Así que si no hay campaña, para aclarar las connivencias entre los poderes públicos y los intereses de todos con los clubes poderosos españoles sí debería haberla. Y más que campaña, una acción seria para dejar de ser desde la ruina nacional que nos asola a los contribuyentes, los tontos del bote de esta película protagonizada por tanto fresco. La última ha sido la alcaldesa de Valencia, la señora Barberá, que dice que el Valencia no se debe vender a pesar de la ruina estratosférica que soporta. Estará pensando en sanearlo ella desde su también arruinado ayuntamiento, o que sean todos los ciudadanos españoles quienes, con sus impuestos, ayuden una vez más a los descerebrados equipos de fútbol, entre ellos al suyo, claro. Mire usted, señora, si en el Valencia ha habido unos cuantos pelagatos de dineros ajenos, porque de sus cuartos ni medio, y todos ustedes lo han consentido, empezando por sus socios y aficionados y terminando por los mandatarios políticos, pues ‘a joerse tocan’, como ha pasado con otros equipos tan dignos como el del murciélago.

Y de can Barça vienen también vientos de frescos. Si en el Madrid piensan que hay una campaña en Europa contra el fútbol español,  creen que hay otra desde Madrid contra ellos. Es decir, que los blancos para tapar su penuria deportiva en cuanto a títulos y los blaugranas para cubrir las vergüenzas filibusteras de todo tipo de sus dirigentes, aquí todos tratan de tirar la pelota fuera del campo para seguir ocupando sus sillones curales, que diría el inigualable Ansón, don Luis María.

Ahora bien, contra la selección nacional, que sí es quien representa de verdad al fútbol español, mucho más que los clubes, no parece que vaya nada. Y nuestro combinado sí que levanta desde hace unos años las envidias del orbe futbolero mundial.

Más le valdría a los señores Pérez y Rosell limpiar sus casas por dentro y dejar de ser los mimados de otros frescos, como el señor Tébar, procurando que los dineros del fútbol se repartan mejor entre todos los equipos porque por el camino que vamos se cargan la Liga española. Es inconcebible que una competición que ha dado muchos representantes laureados en el fútbol europeo sea al final una cosa de dos, como la escocesa. O que la Copa del Rey sea una pugna con cierto interés y no una mamarrachada para los mismos. Si en lugar de a doble partido se jugara a uno sólo y el triunfador final tuviera algún aliciente europeo ganaría en emoción. Otra cosa es que haya a quien no le guste que en el cuadro último falten los grandes. Pero eso es otra frescura económica de quienes manejan la Federación. 


Y llegamos a los cantamañanas. Si un futbolista es contratado por un euro al año, por decir algo, ese dinero es sagrado juegue más o menos, mejor o peor, sea un buen profesional o un golfo, etc. Ahora bien, si resulta que le suena la flauta y lo hace muy bien, enseguida viene el representante de turno con la ayuda del periodista de cabecera exigiendo una mejora de su contrato en vigor y que le suban a euro y medio, dos o tres euros su ficha. O sea, si no juego cobro hasta el último céntimo, y si lo hago bien pido más. ¿Les suena Messi? ¿Y la pasada tristeza de Cristiano? Y tantos otros…     

sábado, 21 de diciembre de 2013

PERSAS, FILIBUSTEROS Y POCHOLOS

Semanas atrás hablábamos de los presidentes con excesiva tendencia a que sus aficionados fueran como aquellos persas que se humillaban ante sus nuevos reyes manifestándoles su total disponibilidad y  su alejamiento de la funesta manía de pensar. Se trata de personajes acostumbrados a mandar con ninguna oposición y que no perdonan la discrepancia, por muy leal que sea con el club que presiden. Y decíamos que Florentino Pérez encajaría a la perfección en ese patrón.



Hace unos días un antiguo empleado del Real Madrid desde los tiempos de Bernabéu corroboraba esa versión en una entrevista a un diario deportivo nacional. Pero tampoco tiene demasiado mérito tal anticipación por cuanto es algo tan evidente como fácil si se tiene la curiosidad de preguntar en su entorno empresarial. D. Florentino, como tantos otros personajes de su nivel o parecido, sólo respeta a quien teme. Por eso, saquen ustedes mismos sus conclusiones. ¿A qué jugador le va a permitir cualquier cosa? Pues está claro, a D. Cristiano. Los demás que vayan atándose los machos si quieren echarle un pulso - ¡oído, Ramos!- E incluso al lusitano, y ahí demuestra su indiscutible inteligencia, le ha colado un gol con el fichaje de Bale. Dentro de poco, y si no al tiempo, ya no será aquél el referente exclusivo de los blancos. Tendrán que repartirse los honores y esa división serla la fuerza del presidente blanco. Así que a los de casa se les echa de comer, y cuanto más canteranos mejor por ser más fáciles, y a los de fuera, como siempre hacen estos personajes, se les da una carta lujosa para que elijan y se les pone en un sitial.

Pero claro, si hubiera que elegir entre un ‘dictadorcete’ y un filibustero, la cosa es muy complicada. En cualquiera de los dos casos hasta puede salir bien un tiempo si hay suerte; el Barça de Laporta, sin ir más lejos. E incluso la segunda opción tiene la ventaja de que se largan, más pronto que tarde, porque suelen planificar a más corto plazo sus verdaderos objetivos: la pasta a toda costa. En el primer supuesto es más difícil porque suelen estar dotados de una inteligencia superior, marcándose metas a más largo plazo, porque saben que se puede ganar de todo más indirectamente que metiendo las manos en el club. Como ejemplo me quedo con la frase del ilustre y veterano periodista JM García cuando asegura que es más difícil ser presidente de EEUU que del Real Madrid tras el cambio de estatutos del Sr. Pérez. 

En filibusterismo no hemos ido mal servidos en nuestro fútbol, y el mejor ejemplo actual sería el de la directiva que encabeza el Sr. Rosell en el Barça. O, para ser más exactos, quizás en él mismo y algún compadre de asiento cercano. ¿Cómo se puede decir que no es posible explicar el destino de 40 millones de euros de un fichaje presidiendo un club con varias docenas de miles de socios, siendo éstos los dueños, además? ¿Y hacerlo con el argumento de que tal circunstancia está amparada por una cláusula de reserva particular del receptor? ¡Pero, oiga, que el Barça no es su casa! ¿Se puede aguantar tamaña desfachatez?

Y lo más sorprendente es que aún no se ha visto en el Camp Nou ni una sola protesta generalizada por tal desmán. Pero claro, es que seguramente están más entretenidos levantando banderas esteladas o esperando a que llegue el minuto 17 para falsificar la historia enalteciendo a quienes sólo pelearon con una facción de españoles contra otra. Los partidarios de la Casa de Austria contra la francesa de los Borbones por la Corona de España. Nada de Cataluña ni de catalanes contra España ni los españoles. Y, con ese ejemplo se demuestra lo sencillo que es engañar de múltiples formas a cientos de miles de personas. ¡No, no sean mal pensados! Que la referencia histórica aquí sólo ha sido un desahogo sin pretender nada más ni politizar nada. Me refiero a lo fácil que es llevárselas cuando el personal está por la labor circense en lugar de por la seriedad, y con tal de ver a un tal Neymar vestido de azulgrana cualquier disparate es pasado por alto.

Y es cuando llegamos a los pocholos. Porque no me negarán ustedes lo tiernos que resultan cien  mil espectadores, la mayoría dueños del club, levantando banderitas tras birlarle 40 millones de euros quien les preside con el mayor descaro.  

miércoles, 11 de diciembre de 2013

DE LA RUINA A LA MISERIA, PERO SIEMPRE ADELANTE.

Sí,  como diría el mejor Marx, Groucho, partiendo de la ruina hemos alcanzado la miseria, pero, como deseamos la mayoría de españoles, saldremos adelante sí o también. Y eso pasará a pesar de haber corrido delante del peor Zapatero y del rompesuelas Rajoy hasta quedarnos descalzos.

De ‘huno’ a otro.

Para nuestra desgracia pasamos de un iluso a un inútil; de un ignorantón a un inerte; de un mentiroso a un estafador. De un político malo a otro malísimo. En definitiva, de ‘huno’ – como hubiera dicho Unamuno, D. Miguel -   con dos decenios viviendo de los PGE a otro aún más luengo en idéntica mamandurria.

Y como no quiero que esos calificativos queden en el albur de una simple y lamentable opinión despectiva, por muy generalizada que esté en el sufrido contribuyente español, voy a tratar de argumentarla en corto y en directo, para no aburrir.

Iluso uno porque pensaba que España era una jauja, dada la ‘boyantía’ económica, y por ende social, que presentaba cuando la cogió en 2.004, sin entender que tal circunstancia no era producto de la casualidad sino del trabajo y esfuerzo de millones de trabajadores y, antes, por la capacidad de emprender de decenas de miles de empresarios de toda cualidad, con la colaboración imprescindible de unos gobernantes dotados de la sabia virtud política de no estorbar, sino todo lo contrario. Y lo de inútil del otro porque ha sido incapaz hasta ahora de enderezar nada con más poder que nadie, como tantas veces hemos dicho, desde Franco. Mayoría absoluta en casi todo y sin oposición relevante. ¡Hasta los más preclaros de su partido se lo han dicho!; desde su posición de libertad, claro. Y le han reiterado lo que debía haber hecho por su empeño zopenco en dejarse llevar por cuatro ‘emboscaos Areneros’ y otros paniaguados cercanos que le arrastrarán finalmente al desolladero.

Ignorantón aquél por ser comúnmente aceptado su escaso bagaje para la responsabilidad que adquirió, demostrado hasta el aburrimiento con el equipo del que se rodeó. E inerte éste por hacer poco, malo y a medias para que todo siga igual.

Lo de mentiroso lo ha reconocido el mismo Zapatero con lo de negar la crisis, sólo que confiesa que fue sin querer y la puntita nada más. Y lo de estafador Rajoy se demuestra señalando que ha incumplido, en todo, el programa electoral con el que pidió el voto  a los españoles. Como jurista debería saber que eso es estafar por incumplimiento de contrato a los millones de ciudadanos que se lo compraron dándole su confianza; se estudia en primero de carrera. La penúltima estafa ha sido el incumplimiento de su promesa electoral de despolitizar la justicia.

Otros embustes

De todos modos, aquél mintió sólo en una cosa. Dijo que era rojo, utópico y feminista; cierto. Pero no lo de su redonda incapacidad; la mires por donde la mires. Pero éste último ha mentido a mansalva; empezando por cuando dijo que era previsible, para luego vendernos la burra de que el no sabía lo mal que estaba el patio. Los bandazos que dio al principio no se los salta un galgo. Y de tonto no tiene un pelo. Por cierto, ¿alguien se cree que él no sabía nada sobre las golfadas del tal Bárcenas, estando tantos años en la fontanería política y a los mandos del PP? Dejará al partido peor que su antecesor al PSOE.

Presentando libros por ‘alegrías’; podrían haber dimitido, por nefastos

El de Zapatero, cuyo nombre desconozco y ni me interesa, prometo, y conmigo todo con el que hablo; que no lo leeré por decencia. Y el que podría presentar Rajoy, cuyo título le sugiero: ‘De cómo mantenerse en la brocha hasta sin escalera sin hacer nada’;  al menos tendría su toque, porque guasa tiene el payo, pero tampoco sería recomendable aunque sólo fuera por higiene mental. Nos chulean de pensamiento, palabra y obra y después lo quieren hacer como legado.

Una reflexión oportuna

La pregunta, o afirmación interrogante, sería la de Javier Navarro Valls, quien nos la hizo el otro día a un grupo de amigos compartiendo mesa, mantel y preocupaciones: “Es lo que nos merecemos. ¿O no?”

Y eso también se justifica porque nosotros somos quienes hemos votado a los horrendos, siendo recalcitrantes en el error. Claro que la próxima vez los va a votar ‘Rita la Cantaora’, que se dice por ahí.

Y la cuestión referida se explica por la evidencia de que los políticos actuales que mandan, todos o casi, han sido incapaces desde su mediocridad de llegar a ningún pacto por el futuro de España. ¡Ninguno y en nada! Deberían leer historia reciente, o tener más vergüenza política.

¡No podrán!


Pero saldremos sin ninguna duda, porque a pesar de que vivamos la hora de los enanos políticos, con perdón de quienes padecen tal circunstancia física y todos mis respetos; con nuestras capacidades ancestrales, nuestras enormes posibilidades naturales, nuestra riqueza humana y empresarial y nuestro optimismo congénito; sin despreciar la generosidad familiar de tantas personas mayores que están salvando los muebles de una juventud desaprovechada, la solidaridad de tanta gente y la picaresca obligada de tanta economía sumergida por culpa de la ceguera de quienes nos desgobiernan y/o aspiran a seguir haciéndolo, por qué no decirlo; éstos y aquéllos, y los que sigan, que ojalá sean como otros que sí hemos tenido o mejores;  no podrán con el pueblo español en su conjunto. ¿Alguien lo duda? Pues al tiempo, en cualquier caso. Siempre fue así.

MUNDIAL, COPA Y ALGÚN MALANDRO

Con el sorteo del próximo Mundial empiezan las consabidas especulaciones sobre el devenir de su desarrollo y el gran interrogante final, ¿quién será el campeón? Y ocurrirá lo de siempre. Conforme se acerquen las fechas ocuparán más espacios en los periódicos, en las emisoras de radio y en las televisiones. Y entre los medios de comunicación habrá también de todo. Desde el que se trabaje bien las noticias sobre tan magno evento hasta quien vea en ello la oportunidad de dar un estirón en su audiencia echando palomas al viento; o cuervos, que también los hay.

Me refiero a los comunicadores que aprovechan para azuzar sus filias y fobias. Los que inician campañas más o menos veladas para que sus amigos entre los futbolistas con posibilidades sean finalmente seleccionados, y aun titulares, y los que marchen en sentido contrario. Al final, casi todo se resume en esas lides y calendas en premiar a quien ha sido simpático con el de turno, dándole entrevistas sabrosas o alguna confidencia en plan de filtración de noticias del vestuario, y castigar al parco y exclusivamente profesional. Por ello no será de extrañar que algunos jugadores salgan mejor parados que otros sea cual sea su situación real. Y también habrá quien confíe más o menos en las capacidades de nuestros seleccionados en conjunto para hacer un papel acorde a su trayectoria en los últimos años.

De hecho, con los últimos amistosos ya hemos visto algunas espadas en alto. Hace poco decíamos que algunos se han olvidado de cuando la selección española era capaz de ganar o poner en serios apuros a las últimas campeonas de todo, o a las que siempre han estado en candelero, y sin embargo en las competiciones oficiales el lamento por distintas circunstancias que hacían real nuestros fracasos eran nuestro canto. España lleva una racha inigualable en mucho tiempo con dos copas de Europa y una del mundo sucesivas. Y eso, afortunadamente, ya no hay engendro, de corto o de largo vestido, que nos lo quite; ni sabelotodo que hunda sus miserias en nuestras desgracias futboleras internacionales.

Nuestro combinado hará un papel estelar, sin ninguna duda, porque mimbres tiene para ello. Es cierto que los años no pasan en balde, y que algunos jugadores enormes tienen difícil sustitución, cuando no ninguna, pero tampoco es dudoso que aun con características diferentes vienen otros desde abajo, o haciendo otro papel en el juego de la propia selección, que pueden aportar cualidades distintas pero igualmente importantes. Me refiero a los Cesc, Iniesta, Isco, Thiago, Muniaín, Illarra, Costa, Koque y compañía que siguen ahí, o llegan, con todas las posibilidades del mundo para reverdecer recientes laureles. Y si no se gana el Mundial tampoco será para rasgarse las vestiduras. Con estar entre los cuatro mejores ya estará el pabellón cubierto. Al final, como tanto hemos comentado, el fútbol es un juego en el que un pequeño detalle o el azar puede cambiar demasiadas cosas.

Y llegamos a la Copa del Rey. Uno añora las escasas ocasiones en que hasta muy avanzada la competición se jugaba a partido único en casa del más débil, tipo Inglaterra, y ahí sí que había interés competitivo en lugar de folklores y lluvia de dinero en las taquillas. De esto último sigue habiendo, pero sólo con los dos o tres grandes. Entonces, la mera posibilidad de que un antiguo tercera, los de segunda B, y los propiamente de segunda pudieran eliminar a un primera, fuera quien fuera, llenaba los graderíos. Y estaba también el afán competitivo por hacerlo. Pero claro, cuando los grandes siempre imponen sus criterios e intereses la cosa se descafeína. ¡Qué poca grandeza tienen nuestros supuestos grandes! Por esa culpa, la Copa sólo adquiere interés  a partir de semifinales, en los que los de siempre se reparten el bacalao, como ocurre ahora en la Liga por el tema de los cuartos televisivos. En fin, unos clubes de papá rico. Caprichosos, dictadores, soberbios y aprovechados del más débil. Así de indeseables.


Finalmente, quiero comentar algo que ocurrió en el Cartagonova con la reciente visita del Barça. Desconozco los motivos últimos, pero que a un chavalín con discapacidad algún malandro le impida salir al campo con los blaugranas por no sé qué gilipollez, como que sólo podía salir un niño y había alguno más uniformado con la vestimenta e ilusión por hacerlo, me parece cosa de impresentables, por no decir algo peor. ¿Quién sería el lumbrera? ¡Habrase visto imbécil! 

viernes, 6 de diciembre de 2013

DE BALE, CRISTIANO, MESSI, NEYMAR Y COSTA

Siendo las máximas estrellas de la liga escasamente emocionante que padecemos, bien merecen estos cuatro algunas reflexiones.



Bale llegó al Madrid en expectativa de confirmar las excelencias que traía de la Premier, avalado por la opinión de quienes le habían seguido, pero con la losa de haber costado 16.800 millones de las antiguas pesetas; que se dice pronto. Partiendo del disparate de esa cantidad sólo asumible por las rentabilidades económicas aparentes que un club como el Real Madrid pudiera obtener por él, siempre engañosas como al final de esta enloquecida etapa del fútbol veremos, reconocerán quienes dudaban de su fichaje que es un futbolista importante. Y además tiene el mérito de  haber empezado generando dudas por su estado físico, ahora despejadas por su excelente rendimiento en goles y aportación al juego. Y lo hace fácil, sin deslumbrantes alardes técnicos, como siempre hicieron los buenos de verdad en el tiempo. Su juego es sencillo pero insuperable. Juega en largo y en corto; dribla controlando, amagando o en velocidad; le pega con las dos piernas aunque su buena es la izquierda; va bien de cabeza, golea, pasa a uno o dos toques, pelea, cubre su zona y, sobre todo, es joven y lo hace sin darse importancia; como el que juega entre amigos. Un enorme fichaje deportivo del Sr. Pérez, que todo hay que decirlo. Otra cosa será la justificación económica. Como antes decíamos, una cosa es hacer números sobre el papel, que lo aguanta todo, y otra la chicha real: estamos cansados de escuchar que el Real es el club más rico del mundo pero su deuda crece año tras año. En cualquier economía no se trata de ingresar más si los gastos también crecen, sino que su diferencia sea buena. También conocemos la realidad de muchas empresas que se arruinaron porque cuanto más vendían más perdían.

Lo de Cristiano es algo parecido, sólo que éste lleva ya muchas temporadas al máximo nivel y creciendo. Ahora es el mejor del mundo, con pocas dudas, pero es que lleva entre los mejores desde antes de llegar al Madrid. La única diferencia con aquél es que, aun siendo un profesional de excepción por la dificultad de estar tantos años en el candelero en un deporte tan exigente como el fútbol, siempre le ha acompañado la polémica. Y nunca por sus aptitudes deportivas. Sus cuitas le vienen de un carácter aparentemente tan infantil – aunque yo no lo creo – que le hace enemistarse con quienes no debería; básicamente con quienes no le rinden pleitesía o le niegan alguna de sus indudables virtudes balompédicas. Pienso que en realidad es un narcisismo de alguna manera justificado. Esperemos por su bien personal que no vaya a mayores porque la vida es muy larga.
Messi está atravesando un desierto físico que como es natural le pasa factura a su rendimiento deportivo, lesiones al margen. Y es que lo verdaderamente portentoso es que haya hecho el carrerón de los últimos cinco o seis años con unas condiciones naturales débiles para sus exigencias. Sólo hay que comparar su cuerpo con el de un atleta como Cristiano para apreciar sus carencias. Ha sido también sin ninguna duda el mejor delantero de esos años, que no futbolista, y por todo ello tiene un mérito más que extraordinario. Cuando hablo de goleador y no de juego pienso en la diferencia entre el Messi del Barça y el de Argentina. Esperemos que se recupere bien y pronto por el bien del espectáculo fútbolero.

Neymar es un caso parecido al de Bale pero en menor cuantía. Fue más barato, con muchos agujeros negros en su fichaje que ya veremos por dando asoman – atentos a Rosell y sus cuates -, pero también su rendimiento es menor, de momento. Tiene unas innegables condiciones que debería explotar antes que tarde para que no se generen las dudas inevitables en una figura de su talla y en el club donde juega. En conjunto le falta madurar en aspectos determinantes si quiere consagrarse como el figurón que despuntaba. De momento funciona.


Y llegamos a Costa. Un futbolista venido de menos a más, con mucha mili en diversos clubes españoles, y del que nos alegramos que por fin haya encontrado su momento. Por lucha y perseverancia se lo merecía. Tiene gol, velocidad, fuerza y es solidario con el juego de conjunto. Otra cantar es el excesivo carácter que a veces asoma. Ojalá cuaje en el delantero que España necesita. ¡Suerte!     

miércoles, 27 de noviembre de 2013

UNA LIGA CON ESCASA EMOCION

Lo que tanto se venía anunciando ya ha llegado. La Liga española de   primera división carece de los ingredientes que durante decenios le ha otorgado saber que cualquiera le podía ganar a cualquiera poniendo en aprietos a los grandes más veces que menos.  Y vuelven las goleadas  evidenciando la enorme distancia  entre quienes manejan presupuestos astronómicos y los que se han de conformar con las migajas de un injusto reparto económico de sus derechos televisivos.

Se entiende lo que argumentan quienes le dan lustre a la competición contando con los mejores jugadores del mundo, teniendo que abordar fichajes supermillonarios y sueldos acorde con la categoría de los mismos y las cifras que manejan otra media docena de clubes en Europa. Pero tal circunstancia justificaría otra organización del fútbol en la UEFA. En un continente con tan excelentes comunicaciones lo suyo sería crear una liga entre sus grandes equipos sin menoscabo de las competiciones de honor locales. Así, un campeonato con liguilla final entre los primeros clasificados en el que participaran los dos o tres mejores de cada federación nacional: Madrid, Barcelona, Atlético, Milán, Inter, Juventus, Bayern, Borusia,  Manchester, Arsenal, Chelsea, París SG, Lyon, Mónaco, etc., o los que selo ganaran con un torneo ex profeso previo, tendría sin ninguna duda el interés continuo del que está huérfana la llamada Champions.



Otra cosa sería que en sus respectivas ligas locales pudieran concurrir con un segundo equipo competitivo y en el que se rodaran las futuras estrellas internacionales. Y eso será el futuro del fútbol europeo, primero por el propio interés de los clubes sobredimensionados y después por el equilibrio que otorga la emoción a cualquier campeonato deportivo.

En España me da la impresión de que volvemos a aquellos años en los que el Madrid y el Barça acaparaban los títulos con la única discusión posible  del Atlético y alguno más esporádicamente. También entonces contaban aquéllos con grandes goleadores que salían a más de un tanto por partido y otros que sólo por verles jugar ya merecía la pena pagar una entrada: Di Stéfano, Puskas, Gento, Kubala, Suárez, Cruyff  y Maradona después, y compañía. Todos ellos componentes siempre del mejor equipo mundial que pudiera hacerse.

Así, en la actualidad la Liga es una competición dual en la que el interés por arriba se circunscribe a si el Barça aguantará toda la competición con su inmejorable racha de victorias o si el Madrid será capaz de acortar esa distancia, por el contrario, sumando a su capacidad goleadora la regularidad en el juego de la que ha carecido, aprovechando, además, cualquier pájara de los blaugranas. Todo ello con el único aliciente de que el admirable Atlético de Simeone sea capaz de aguantar finalmente el tirón con un gran equipo pero sin la plantilla de aquéllos.

Y las emociones se quedan para la pedrea europea desde la tercera posición hacia abajo y para los duelos de la cola. La primera tiene el aliciente económico salvador de los inevitables desajustes presupuestarios de los aspirantes, y la última ha existido siempre como premio de consolación para los clubes que logran escapar de la quema para iniciar una nueva temporada entre los grandes, al hilo de otro año de suspense endeudándose hasta las cejas en tal empeño. Es decir, ruina sobre ruina. Y así vamos, hasta la debacle final.

Llegando al ecuador del campeonato, las tertulias futbolísticas de los aficionados y las crónicas y titulares de los medios de comunicación se basan en el futuro culé, con Messi lesionado, y en los sustos madridistas en cuanto el sempiterno Cristiano da con su esplendoroso físico en el césped doliéndose de algún ‘recao’ avieso de sus impotentes marcadores. Eso, más las absurdas críticas al juego azulgrana dirigido por Martino – porque es el mismo libreto de siempre con más o menos recargo de bombo -  o las dudas razonables sobre los planteamientos de Ancelotti, teniendo que lidiar con una pléyade de excelentes futbolistas consagrados y las ganas y categoría de los jóvenes canteranos o fichajes nacionales incorporados con acierto este año, en un madridismo dividido lamentablemente como herencia de los desmanes del penúltimo capricho del señor Pérez, en forma de un luso estrambótico que campó a sus anchas por el otrora señorial vestuario blanco.

Menos mal que nos queda la selección, envuelta en otras dudas sin sentido. ¿Es que no  nos acordamos ya cuando antes le ganábamos a las grandes en los amistosos para luego no conseguir nada? Anda y anda.       

jueves, 21 de noviembre de 2013

DE LA POLÍTICA, A LA POLITICA

De la mala a la buena, de la demagógica y oportunista a la obligada, de la absurda a la deportiva, de la estéril a la enriquecedora. Todo eso es lo que ha ocurrido de verdad con el partido entre Guinea y España.

El Régimen de Obiang supuestamente organizando tal evento para darse lustre, y los demagogos patrios aprovechando la ocasión para sacar la patita. Menos mal que apareció D. Vicente poniendo cordura con aquello de que allí no iban para derrocar a nadie. Y podía haber añadido que para nombrar o consolidar a un político, tampoco.



El uso del fútbol, o del deporte,  por algunos políticos no es nuevo. Y hasta ha sido bueno en ocasiones, por lo que tiene de capacidad de ilusionar  e incluso de unir bajo los mismos sentimientos de pertenencia a gentes diametralmente opuestas en tantas cosas. Pero el uso partidista o ideológico de algo en lo que se conjugan tantas interioridades personales me parece tan absurdo y peligroso como criminal.

En la historia ha habido ejemplos para todos los gustos. Desde aquéllos positivos del rugbi en Sudáfrica, con Mandela como impulsor, y el del pingpong entre los norteamericanos y chinos, como factor de distensión en sus relaciones; hasta la utilización para sus fines políticos racistas de los Juegos Olímpicos de Berlín en el 36 por parte de Hitler.

Y en España tampoco hemos andado cojos de tal desmán.  España ganó la Eurocopa del 64 jugada en España con un equipo menor del que podía haber dispuesto cuatro años antes cuando la selección contaba con Di Stéfano y Puskas en todo lo suyo (nacionalizados), más los Gento, Suárez y hasta Kubala, ya un poquito mayor. ¡Ahí es nada! Pero ocurrió que tal campeonato se jugaba en Rusia y el Régimen de Franco se opuso a que España jugara allí. Luego sí vinieron aquellos a España y le ganamos la final en el Bernabéu.

Ahora estamos asistiendo al uso del Barça como arma arrojadiza política a favor del independentismo catalán. Y lo peor es que el intento ha calado en una gran parte de los seguidores culés en Cataluña. Ahí está el inicio del peligro que indicaba. Algún día, y ojalá me equivoque, lamentaremos algún hecho criminal a rebufo de tal engañifla.

Y llegamos a la buena política alrededor del partido amistoso internacional jugado en la antigua colonia española. Y fue el debut de otro canterano barcelonista en la selección: Bartra. Y no por proceder de allí, sino por lo que significa para el fútbol español que un club apueste por sus chavales jóvenes para suplir sus necesidades más relevantes. Se hablaba mucho de que el Barcelona necesitaba un central, y van y con valentía paciente se inventan uno. ¡Tomen nota los mediocres y billeteros!

Lo mismo podríamos decir del Atlético de Simenoe. Necesitaban un lateral derecho hace dos temporadas y el argentino reinventó a Juanfran, pasándolo de extremo a defensa,  con tal éxito que lo hizo internacional ni más ni menos que con la campeona de Europa y del mundo actual.

Esos dos ejemplos son los de verdad admirables, por lo que tienen de política deportiva sostenible y motivadora para los más jóvenes, quienes, en definitiva, tienen el futuro de nuestro fútbol en sus cabezas y pies. Y para eso hay que incorporar a los cuadros de mando decisivos a los técnicos que tienen la capacidad de adivinar potencialidades y el valor de apostar por la savia nueva.   Lo otro, aquello de decir: “me falta un medio o un delantero, ¿dónde hay uno bueno que lo compro?”, es de los mediocres y ‘carteranos’ a los que hacía referencia antes.

Los equipos españoles llegarán en buenas condiciones a la recta final de los campeonatos europeos de esta temporada, otra cosa es que los coronen. A ver si los blancos lo hacen con sus jóvenes incorporaciones nacionales dentro del equipo titular, porque en el Barça y Atlético, con políticas bastantes opuestas en lo que comentábamos,  eso lo tenemos garantizado.

Como también tenemos asegurada la presencia de nuestra selección en Brasil donde la veremos desarrollar de nuevo la excelencia de su juego. Otra cosa será que se pueda volver a ganar el trofeo, porque, no lo olvidemos, el fútbol no deja de ser un juego en el que el azar tiene más importancia de la que creemos. Luego se justifica el acierto con mil argumentos, pero hay uno que nunca falla: la suerte del campeón. Que así sea.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

GOLFOS, FRESCOS Y CAMPAÑAS

Lo de las campañas en contra urdidas por no se sabe muy qué intereses bastardos es algo que siempre han enarbolado los frescos para tapar a sus golfos, cuando no su propias golfadas, con el fin de poner sordina a las informaciones  que les pongan en la picota a ellos o a sus instituciones,  difamando al mensajero o destapador de aquéllas. Y siempre con la misma trama: es tan gordo lo que sale a la luz que, una de tres,  se censura en lo posible usando todo tipo de argucias, si se puede;  se ofrece una cabeza de turco menor cuando el asunto es tan imparable como elocuente; o se niega todo desde un comunicado impersonal eludiendo  las explicaciones o preguntas, o, sencillamente, desde el silencio. Y, en todo caso, se inicia una caza de brujas interna buscando al topo traicionero que ha filtrado las tropelías hacia afuera, aparte de  iniciar un ataque inmisericorde contra quienes hayan osado sacar a la luz pública tales canalladas.

De todo en la historia contemporánea

A lo largo de la historia han sido tantas estas  sinvergonzonerías que sería prolijo enumerar hasta las más notables. Pero ciñéndonos a nuestra historia reciente las hemos tenido de todos los colores sociales, políticos y sindicales.

Desde aquella lejana letanía republicana en ese sentido, en la que los gerifaltes que la gobernaron  desde su mismo inicio, en 1.931, veían enemigos por todos sitios, que, aunque los hubieron,  siempre fueron menores que sus propios actos por acción u omisión; hasta la del  Régimen personalista del general Franco, que pasó por dictadura,  ‘dictablanda’ y ‘distapoco’,  pero siempre con las supuestas campañas ‘antiespañolas’ por bandera, confundiendo España con los intereses de quienes mejor vivían en aquellos larguísimos años. Y para señalar las manos ocultas de quienes las orquestaban, lo mismo les daba las conspiraciones marxistas y comunistas que las nunca bien  definidas ‘judeomasónicas’;  ni bien  aclaradas  tampoco.

Frescos en la más reciente
                    
Y llegando a las más recientes, nos encontramos con  la famosa paranoia de Felipe González cuando en lugar de aclarar y llevar él mismo a sus compañeros de partido y gobierno cogidos en diversos y sucesivos latrocinios  a los tribunales, se sacó de la chistera la tan famosa como inexistente confabulación entre los peperos de Aznar y los comunistas de Anguita para acabar con él y lo que representaba : “Aznar y Anguita la misma mierda…” . Así como también la elevación de un periódico, que le sacaba los trapos sucios, a la categoría de enemigo público  principal y obsesivo, llamándole   ‘el inmundo’.

Más cerca en el tiempo tenemos  la cantinela de Rajoy y su corte señalando a diversos medios de comunicación como inspiradores de la trama Gürtel o la de Bárcenas – alguno de ellos el mismo que obsesionó a los socialistas - sin explicar aún la realidad de sus actos u omisiones y, claro está, proclamando a todos los vientos sus ilustres inocencias y limpiezas ‘patenarias’, sin sacar a la luz ni empapelar tampoco a sus indudables golfos.

En todos los casos señalados aparece la figura del fresco tras la del golfo implicado: el que dice que el partido o institución de que se trate está a salvo de ningún desmán. Incluso a veces se atrevieron a poner la mano en el fuego por algún notable sinvergüenza demostrado,  pero no se queman, como tampoco se mojan bañándose en la cosa política demasiadas veces. Debe ser que la frescura golfante es ignífuga e impermeable.

El sindicalismo nacional

Ahora tenemos el ejemplo de los ERES andaluces y el de la UGT. Resulta que de aquéllos no sabían nada los sucesivos y diferentes frescos mandamases de la Junta, y todo es una campaña de la derecha recalcitrante, con la dignísima juez Alaya como alfil.  El último de este jaez en salir a la palestra  es el eterno Méndez – con el apoyo del tan inverosímil como sospechoso de cualquier cosa cuando menos regular tirando para mala, Rubalcaba- , quien arguye que todas las mangancias de sus subordinados, muchas de ellas de un chabacano sólo comparable al de sus protagonistas, son producto de la campaña de un medio de comunicación.  Y claro, se trata de un supuesto ataque al sindicalismo en general, porque así como el Rey Sol proclamaba en Francia que el estado era él, aquí y ahora resulta que el sindicalismo son la UGT y Méndez.

-         ¡Oiga! ¿y los cuartos dónde están o en qué se han gastado?
-         Y los golfos quiénes son y dónde están?

Ni aquellos respondieron nunca ni éste lo hará ahora. La culpa siempre es de otros con tal de seguir chupando del bote con descaro, alevosía y poca vergüenza.  Y quien citica a la parte, por cualquier motivo justificado o golfería, ataca al todo.  Da igual lo que sea o quiénes sean.  Si Francia era  Luis XIV; la II República, la izquierda; el franquismo  España o la democracia Felipe; Méndez es ahora el sindicalismo nacional.


Del golfo público al fresco ilustre y a la campaña paranoide  sólo media un despropósito o un robo. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

EL TELEGRAMA DE RAJOY

Como aquel repetidor que telegrafiaba a sus padres glorificando sus malos resultados, Rajoy se empeña en repetir sus errores, aumentándolos.

Desaprovechó sus magníficos resultados electorales, tanto en las elecciones municipales y autonómicas como en las generales subsiguientes menos de un año después de aquéllas, para hacer lo que los españoles que le votaron mayoritariamente esperaban: sacarnos del hoyo donde nos dejó la incompetencia de Zapatero zopencamente apoyado por sus muchachas y muchachos. Entonces debió tomar las difíciles medidas radicales que la ocasión demandaba, y ahora, al socaire de una etérea e impersonal mejoría de la economía española sólo acreditada desde la eventual buena marcha de la Bolsa y la esperanzadora deriva del costo de nuestra deuda pública, trata de jugar a la ruleta rusa del oportunismo político de cara a las próximas citas electorales continuando con la dejación de sus funciones.

La economía real

La situación económica vuelve a moverse actualmente por los arcanos de unas expectativas de futuro que los grandes inversores internacionales aprecian desde sus no menos ignotas atalayas supranacionales. Pero la realidad para lo importante de cara al futuro es que ni crece el empleo estable, ni hay dinamismo en el mercado interior, ni crece el consumo, por lo tanto; ni fluye el crédito hacia el sector real de nuestra economía ni, por consiguiente, lo hace la inversión empresarial necesaria para reactivarla. Y eso es algo que no precisa de lentes sociológicas para comprobarlo. Basta con mirar a nuestro alrededor.

La de Rajoy y ‘su Montoro’

Si con la soga al cuello no fue capaz Rajoy de echarle a la cosa lo que los valientes ponen en juego cuando hay que arremangarse, dando la medida de su medrosa mediocridad, mucho menos lo haría en época de bonanza. Y si llegaran las vacas gordas, que ojalá lo vean nuestros atribulados ojos aunque es muy improbable con su liderazgo, le ocurrirá como a los  lidiadores realmente malos: que un buen toro descubre a un mal torero.

Se limitó en su momento a la facilona subida de todos los impuestos, ¡todos!, con tan irregular como inoportuno calendario, estafando a quienes le votaron con el ruin incumplimiento de las promesas electorales incluidas en su programa. Y, también, con la miopía indignante de no ver la necesaria poda del sector público, que es la verdadera carcoma arruinadora de los presupuestos del Estado; si los ingresos no llegaban para cubrir los abultados gastos lo natural hubiera sido acometer urgentemente la disminución de éstos de un modo suficiente. Y hablo de gastos corrientes estériles y no de bases esenciales: las subvenciones a mangantes de toda laya, las innumerables empresas públicas o los enchufados en las AAPP, por reiterados ejemplos.  Limar gastos superfluos es lo que ocurriría en cualquier lugar y circunstancias modificables por la voluntad humana.  Temía y teme enfrentarse a las protestas de los paniaguados afectados  que hicieron de vivir de los presupuestos públicos su insolidaria dedicación egoísta particular,  sabiendo que los sufridos y esquilmados contribuyentes no suelen protestar en manifestaciones multitudinarias, aun cuando se acuerden en privado de los familiares vivos y muertos de quienes les roban hasta la ruina.

Pero claro, esto último se manifiesta silenciosamente en las urnas, y a ello sí le temen quienes se han hecho profesionales de la política con una de las  divisas de la peor cara dura militante: el valor de los cobardes, evidenciado habitualmente en respetar sólo a quien temen.

Con tal hoja de ruta, se trata ahora de prometer una indefinida bajada de impuestos, desde su escasa credibilidad, a la vista del más que probable batacazo electoral que se anuncia tanto desde todos los miradores sociológicos como del propio sentido común y el ruido de la calle.

Y para ello ha tomado un camino demencial, también producto de su propio autismo político, ensalzando como “un gran ministro” al nefasto ministro responsable de ambos desmanes, el ahora ‘socialistoide de pitiminí’ converso  e inefable antiliberal Montoro; el encargado de los impuestos y de la administración pública. Y cuando entrecomillo la reciente querencia ideológica de sus actos  es por el respeto que me merecen los auténticos, como todo aquel que se respeta a sí mismo y a los demás sin engañar respecto a sus creencias.

Claro que, en aras del oportunismo político, D. Mariano podría haberle sacrificado siguiendo el manual propio de la politiquería más indeseable, pero ha preferido una inquietante lealtad. Virtud, que si no fuera por el abundamiento en la ruina que ambos al alimón nos han procurado, sería hasta loable, pero que en las presentes circunstancias no es sino una promesa de una muy preocupante futura incapacidad de gobierno.

El telegrama

Y es que, como aquel mal estudiante, ‘el mudito’ Rajoy anda redactando su cínico y engañoso telegrama tras los exámenes de septiembre: “Queridos padres: exámenes extraordinarios, profesores entusiasmados, quieren que repita, y repito”.

Ni supo torear al malo, ni sabe lidiar al regular, ni hará faena al bueno; si llega. Pero, además, en nada: ni en economía, ni en política interior, ni en capacidad de liderazgo, ni en la ilusionar a la población expectante, ni siguiera, y eso ya es para echarse a temblar, en la transparencia ejemplarizante de su propio partido.

Su herencia: ¿a quién votar?

España va saliendo de la respiración asistida en sus grandes números gracias a un sector de la economía real que ha debido ganarse la vida en el extranjero; como en aquellos lejanos años de alpargata de los sesenta del siglo pasado en unas condiciones distintas y con unos protagonistas diferentes bajo un régimen político en las antípodas del actual.

¿Rajoy? Ojalá pase ese amargo cáliz de nosotros lo antes posible. Y lo peor es lo que pueda seguirle si no ocurre antes la catarsis que España necesita. ¿A quién votar?, se preguntan sus seguidores menos ‘apesebrados’. Ésa será su peor herencia. El páramo infame en que dejará también las opciones políticas de centro y centro derecha que representa. ¡Suerte!, porque la necesitaremos ante la atomización política que nos espera.

LOS PRESIDENTES PERSAS (2)

Hace dos semanas recordábamos el Manifiesto de los Persas, refiriéndonos el modo omnímodo en el que ejercen  algunos presidentes cuando logran que sus aficionados se postren a su pies, con aquella nefasta proclama del “aquí nos tienes, señor, lejos de nosotros la funesta manía de pensar”.

En la actualidad, el máximo exponente de tal dictadura es Florentino Pérez. Aunque ya empieza a tener alguna contestación en algunos sectores del madridismo, lo cierto es que durante demasiados años ha ejercido con carta blanca para lo que se le antojara. Recordábamos sus primeros seis años, en los que tuvo luces al principio respetando el legado de su antecesor, Sanz, que había ganado dos copas de Europa y una Liga en medio de ellas; incorporando en el inicio del ‘galactismo’ a Figo, Ronaldo y Zidane, para hacer otro triplete sucesivo con dos Ligas y una Champions. Después, con su tabla rasa ‘manu militari’ de Del Bosque, Hierro, e incluso del mismo Valdano, inició su caída; no ganando nada relevante más hasta su huida por la gatera mallorquina, tras haber hecho un club ingobernable donde se tenían más en cuenta los contratos publicitarios de sus estrellas que los criterios meramente futbolísticos.

Sus objetivos reales ya los había conseguido a esas alturas, pasando de ser un señor al que nadie conocía fuera de su familia y círculo de influencia en Madrid – antes del año 2.000- a ser un empresario de referencia en España y en buena parte de Europa – año 2.006-.

Tras dos años largos en sus cuarteles de invierno, dedicado a rentabilizar en sus empresas las excelentes relaciones cosechadas en su presidencia, y dejando el club en manos de un ingenuo, efímero e inoperante Fernando Martín – Martinsa-; volvió a la presidencia con ansias renovadas. Las dos temporadas anteriores había presidido el club un controvertido Ramón Calderón, que a pesar de ganar dos Ligas seguidas nunca contó con las simpatías de la masa madridista ni de la prensa afín. Seguramente sus maneras, pero sobre todo los chanchullos barriobajeros detectados en alguna asamblea, lograron que el madridismo pidiera a gritos un cambio en la presidencia blanca.

Esa marea ‘anticalderoniana’, manejada habilmente por el ‘florentinismo’ emboscado, con  Eduardo Inda al frente del diario Marca como máximo exponente del mismo, logró su sibilino propósito. Dicen que tal cruzada le costó el puesto, por su descaro, al periodista balear – el incombustible José María García llegó a llamarle jefe de prensa de Florentino en un programa de Mundo TV con Pedro Jota Ramírez de testigo -, volviendo al periodismo de investigación donde es todo un especialista de éxito.

Así, volvió al club en olor de santidad y multitudes faltándole sólo entrar bajo palio al Bernabéu, e inició una nueva era de presidencialismo agudo. Y lo hizo acompañado de nuevo por su escudero Valdano, quien al poco tuvo que coger de nuevo el olivo cuando en un ataque de protagonismo presidencial, Pérez cometió el despropósito de fichar al ínclito Mourinho porque el año anterior, con más suerte y ayuda arbitral que gloria, había eliminado al todopoderoso Barça de Guardiola en Europa con un Inter con Eto’o de lateral izquierdo en el Nou Camp. Y para tal desgobierno, largó a un excelente técnico como Pellegrini, que había fichado con criterios meramente futbolísticos su ayuda de cámara argentino, con la excusa del ‘alcorconazo’ en la Copa del Rey de esa temporada.

Más tarde, con el paupérrimo bagaje de una Liga y una Copa en el palmarés del luso ‘metedetodo’ en tres temporadas, contando con la plantilla más cara en la larga historia blanca, se cobró también la cabellera del lusitano y fichó a un técnico italiano más educado y elegante, pero también más manejable.

Si primero fue lo de ‘Zidanes y Pavones’, ahora es aquello de que los técnicos se ocupan de los fichajes menores – Isco, Illarra, Carvajal y Cía –  ocupándose él de los grandes – Kaká, Benzema o Bale ( y tienen que jugar, sí o ) -, porque el que realmente ha sido el mejor fichaje del Madrid en los últimos tiempos, Cristiano Ronaldo, fue la grandiosa herencia que dejó Calderón, pese a los intentos de Pérez de aparecer como protagonista.

Ha hecho fortuna que la desgracia de don Florentino ha sido  el mejor Barça de todos los tiempos. Pero, como decía el excelente técnico asturiano Pasieguito, tras un buen partido del Murcia ganando a su enorme Gijón de Quini en la Condomina: “contra los buenos marcajes existen los mejores desmarcajes”. (Continuará, sDq)   
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