martes, 29 de abril de 2014

EL CINISMO NACIONAL

Vivimos en un país de contrastes y eso nos enriquece; es cierto. Pero también hemos construido una nación entre todos en la que sufrimos contravalores comunes que arruinan nuestra sociedad. El cinismo es uno de ellos. Podríamos poner muchos ejemplos, pero con pocos basta.

Populares y socialistas

El otro día entrevistaron en una cadena de radio al político popular González Pons, candidato del PP al parlamento europeo en las próximas elecciones, y ante la pregunta sobre qué le parecía la corrupción destapada en los cursos de formación para parados en Andalucía su respuesta fue de manual político profesional partidista. Según él, la señora Díaz, presidenta de la Junta, debía ponerse del lado de la justicia y colaborar en lo que fuera menester para que se supiera toda la verdad y los corruptos acabaran donde deben. Y lleva razón. Ahora bien, cuestionado por el asunto Bárcenas el asunto ya era otra historia. En vez de hablar de la evidente corrupción por los donativos de ciertos empresarios y del fraude fiscal consiguiente de su partido manejando dinero negro, y por ende de la misma exigencia a los responsables correspondientes de que fueran claros y colaboraran con la justicia, largó una parrafada para decir que todo el daño que el referido extesorero del PP le podía hacer al partido que representa ya lo había hecho. Y, más aún, envuelto en la bandera patriotera nacional, vino a decir que España tenía suficiente crédito en Europa como para que los casos de corrupción destapados en Andalucía con dinero comunitario no le afectaran en su imagen. ¿Cabe más cinismo? Y lo peor es que el periodista que le entrevistaba mantenía con él una charla entre risas por respuestas previstas.

La corrupción y el pueblo

El robo a mansalva del dinero destinado a formar parados para que puedan acceder al mercado laboral en mejores condiciones es de cárcel inmisericorde, además de la reparación consiguiente del roto económico con cuantos medios puedan disponer los ladrones. Y, la responsabilidad política de los sucesivos gobiernos socialistas en Andalucía debería llevarles a no ganar unas elecciones en muchos años. Lo mismo debería ocurrir con la confianza de los actuales y pasados dirigentes del partido en el gobierno de la nación. Si quienes deben velar por la solidaridad nacional y, por lo tanto, por la exigencia general de pagar impuestos, se han dedicado, cosa que pocos dudan, a pagar con dinero negro obras en su sede, además de repartirse sobres opacos como complementos de sueldo, no podrían ganar unas elecciones nunca en un país serio. Ni siquiera presentarse en unas listas para gobernar a quienes estafan.
Pero, desgraciadamente, los socialistas gobiernan en Andalucía a pesar de haberse destapado antes de las últimas elecciones autonómicas la corrupción que ya investigaba la ejemplar jueza Alaya. Y, para colmo de la desesperanza en la regeneración política, muchos votantes del centro derecha español expresan en privado que volverán a votar a los populares a pesar de todo lo que llueve y ha llovido porque, dicen, más vale malo conocido que bueno por conocer. Es decir, sabemos que son malos pero mejor eso que otra cosa porque en todo caso son nuestros malos. Un ejemplo de forofismo político que nos lleva por los caminos de esos contravalores que decíamos, con el cinismo como bandera real rojigualda.

Gobernantes

Como consecuencia de ese cinismo,  el señor Rubalcaba sigue siendo el líder del PSOE después de haber estado en medio de tanto asunto turbio en los últimos decenios. Y el señor Rajoy es el presidente del gobierno incontestado por la mayoría de sus correligionarios después de estafar a  sus votantes haciendo todo lo contrario de lo que prometió, y por lo tanto contrató, en su programa electoral. ¡Hasta su padrino Aznar se lo criticó públicamente!; que tiene tela.    

Comunistas

Y por lo mismo que el señor Cayo Lara, líder de IU, puede decir sin sonrojo que si hubiera una república la voz la tendría el pueblo en lugar de los banqueros. Como si en Francia, Alemania, EEUU o Italia, por ejemplo, las cosas fueran de otra manera a ese respecto. Pero claro, tal vez se refería a una república comunista de partido único. Y en efecto, en ellas la voz la tienen los que mandan en el régimen y no el pueblo, tal y como ocurría en la desaparecida URSS o sucede en Cuba,  etc. Y nadie relevante ni medio de comunicación alguno le dice nada de eso en este país de contravalores; aunque solo fuera que nos hablara de honradez, trabajo y bienestar común, que sería perfectamente defendible desde su óptica, ¿por qué no?, pero que se deje de enarbolar banderas de libertad y democracia, que le son impropias y muy lejanas a su ideología real comprobada donde gobiernan. O que exija explicaciones o deje de apoyar a un gobierno en Andalucía en el que tienen mil rotos en los cajones por donde maman impunemente tantos desalmados.

Nacionalistas

Igual podríamos decir de los diversos independentistas. Me cuesta creer que el conservador Mas y su homónimo vasco, Urkullu, defienda de verdad y no para conseguir dinero y otras prebendas un derecho a decidir, que no es sino una forma de derecho asambleario en el que cualquier parte podría separarse de su todo cuando quisiera. Este año nos sentimos españoles, o catalanes, o vascos, o de nuestro pequeño pueblo; y el que viene, si nos enfadamos por algo, nos vamos con la música a otra parte y en paz. Sería cuestión de hacer propaganda interesada con dinero de todos y un referéndum. Cinismo, desfachatez y desgobierno en estado puro.

Los ciudadanos


Y esa es la música que suena a todas horas en esta malhadada España. ¿Lo peor?, pues que la sociedad parece que baila a gusto con ella en lugar de apagarla para siempre. Si no, no se entiende. O, quizás, solo sea cuestión de inmadurez política. ¿Lo mejor? Se me ocurre que la esperanza de un cambio profundo, que es lo último que deberíamos perder. 

lunes, 28 de abril de 2014

TRES ESTILOS Y UNA PENA

Con el final de la temporada se van también algunas ilusiones para retornar en la próxima, y un buen hombre para siempre.

Tito Vilanova


Tito Vilanova nos ha dejado el sabor triste de su propio semblante y la certeza absoluta de que en la enfermedad, en las desgracias y en la propia muerte todos somos iguales; circunstancia que olvidamos con demasiada frecuencia. Si la tuviéramos presente tal vez nos fijaríamos más en lo que nos une a quienes consideramos rivales que en las diferencias, que, en todo caso, deberían ser enriquecedoras en lugar de bombas para tirarnos unos a otros. Es fácil el halago a quien se muere, y hasta la disculpa de viejas disputas, pero también una buena lección para el futuro si somos capaces de aprenderla. Lo hacemos desde la comprensión piadosa. Sería muy bueno que fuéramos capaces de comprender a quien tenemos enfrente sin necesidad de piedades, sino con generosidad e inteligencia. Ante el dolor todos somos iguales y en la dicha debería ser igual. Pero somos humanos y en esa cualidad anidan nuestras flaquezas. Desde tal realismo, nuestra oración y recuerdo para quien supo ser una figura desde un segundo plano. Y también batir un record de puntos en su Barça en la liga que ganó al Madrid de Mourinho, quien ha tenido un rasgo de reconocimiento en su desaparición que le honra. Cunda este ejemplo del portugués y descanse el catalán en paz para siempre.

Hablando de diferencias, el Atlético, el Madrid y el Barça ejemplifican tres ideas de fútbol distintas: la intensidad, la rapidez y el toque. Y cada una de ellas necesita desde su excelencia de las otras.

El Barça de Pep y Tito, el más grande de todos los tiempos hasta el punto de convertirse en el mejor equipo de la historia en vistosidad y resultados, como afirmaron los grandes del fútbol mundial, unía a su toque y posesión una intensidad en la recuperación y una velocidad en los metros finales que le hacían imbatible. Cuando ha perdido la rapidez, en especial sus estrellas,  se ha convertido en un equipo previsible y anda purgando los males del poderoso venido a menos con poco que rascar en ninguna competición.

El Madrid de Ancelotti, por el contrario, tiene el mérito enorme de haber superado la etapa gris de los últimos años; a un juego ramplón se unía un estado permanente de crispación a todos los niveles con la salvedad de los chispazos de sus buenos futbolistas, en especial los de Cristiano, el mejor goleador de su historia. Y, además, ha consolidado su defensa con aportaciones como las de Carvajal y Nacho, más la mejor versión del controvertido Pepe y del discutido Coentrao en la recta final. Ramos sigue en buen nivel y el debate en la portería, otra nefasta herencia del técnico anterior, ha sabido el italiano llevarlo a buen puerto avalado por la evidencia de que Diego y Casillas son dos grandes porteros, además de dos enormes profesionales. Las sombras blancas han venido con los altibajos de Alonso, que cuando juega bien le da al equipo el equilibrio del que carece con sus ausencias. Lo que le falta al Madrid para ser fiable fuera de casa, que ahí radica su punto más débil, es que Illarra, Isco o Modriz se afianzaran en el mantenimiento del balón y no fueran a veces dos autopistas por las que los medios contrarios llegan al área propia con facilidad.

El estilo del Atlético pasa por la máxima intensidad siempre, y en cuanto le falla en algún punto es un equipo competitivo sin más que no podría aspirar a todo. Ese es el gran mérito de Simeone, hacer un equipo sin necesidad de estrellas. Porque los blancos y los culés en un mal partido tienen en los fogonazos de sus estrellas la válvula de escape. Los colchoneros, sin embargo, o están todos a tope o mal asunto. Sus figuras, Costa y Koke, por ejemplo, quizás no fueran titulares indiscutibles en sus dos rivales. Estoy deseando ver al brasileño-hispano con nuestra selección en Brasil.


A Guardiola, algún ilustre le critica en Munich su estilo, pero seguramente no haya caído en que su libreto es para varios años y no para una temporada. Si cuajara y en poco tiempo tuvieran a media docena de canteranos entre los mejores del mundo, y por lo tanto con escasos grandes fichajes, habría que oírle. Pero ese estilo necesita, como todos, el adorno de los trofeos.          

miércoles, 16 de abril de 2014

EL BARÇA HA LLEGADO ADONDE IBA

El equipo que asombró al mundo tanto con su juego de conjunto como por sus individualidades se ha ganado a pulso su situación actual. Y necesita, además, un aclarador porque sus aguas bajan demasiado turbias. No se ve nada claro en los despachos ni en el vestuario. El Barça ha sido en muchos estadios una caricatura de sí mismo. El mismo dominio de antaño pero sin pegada. El mismo cuerpo pero sin alma. El mismo nombre pero sin hombres. Ya, ni el blaugrana es su color. En la senda desaforada de los políticos que lo pastorean con oportunismo desvergonzado muestran sus dirigentes sus carencias entre balidos; salen al campo con los colores de Cataluña pretendiendo simbolizar a una región en la que juegan docenas de equipos a quienes no representan para nada, y molestan de paso a docenas de miles de seguidores que tampoco sienten esa bandería.  


De aquel equipo cuyo juego sonaba como la mejor orquesta imaginable de la historia nos ha quedado una banda para “el chocolatero”, con todos mis respetos, que ha tirado por la borda sus dos máximos objetivos: Liga y Copa de Europa.

La pedrea puede ser que como los mimbres están y no se les habrá olvidado jugar, les salga un buen partido contra el Madrid en la próxima final de Copa, como ya ocurrió en el Bernabéu hace poco. Pero esas milagrosas reapariciones son escasas. Que le pregunten a los toreros. Y el Barça parece eso, un viejo maestro necesitado de reaparecer por obligación inconfesable; detrás siempre está el bolsillo.

Las causas del bajón barcelonista, que no desastre, siendo finalistas de copa, cuartofinalistas de Europa y yendo terceros en liga; son varias. Ya decíamos el año pasado que hasta los mejores motores necesitan mantenimiento y actualizaciones sucesivas, y su primoroso sistema de juego se ha gripado por falta de guía desde el banquillo. La falta de innovación y de capacidad para imaginar alternativas ante rivales que se le cierran atrás con mucha disciplina, oponiendo la intensidad a la exquisitez, es una de ellas. La pérdida de motivación por todo lo conseguido y por gobernar el vestuario sus figurones es otra. La ausencia de aportaciones de sangre nueva desde abajo es el añadido. ¿Quién con fuerza suficiente les va a imponer a las figuras compañeros que les aprieten? ¿Quién se la va a jugar sentando a alguno de ellos en el banquillo sin la excusa de las rotaciones? ¿Quién va a decir públicamente que no desea que sigan en el equipo determinadas estrellas? ¿Quién va a exigir un fichaje desde las necesidades deportivas y oponerse a otros de interés de los directivos? Pues todo ello son consecuencias y carencias de la falta de mando en el banquillo culé desde la marcha de Guardiola.

Si añadimos los sucesivos escándalos institucionales, con una dimisión  presidencial por presunta mangancia o la absurda sanción de FIFA por  la incorporación de menores, impidiéndole fichar en dos años; y la división en el alto barcelonismo pidiendo elecciones, tendremos el cuadro de su molicie al completo. Se equivocaba Rosell y yerra Bartoméu buscando luengas manos blancas como muñidoras de sus males. Han sido tan cenutrios ellos mismos que no necesitan enemigos. Les han bastado un par de años para dilapidar el legado del mejor presidente barcelonista de su historia desde el punto de vista deportivo, el más importante en un club de fútbol; por impresentable que fuera también en otros temas el esperpéntico Laporta.

Enfrente tiene a un imprevisible Real capaz de lo mejor y lo peor de una semana a otra. Con los lunares de su partido ante el Barça en el Bernabéu y el de vuelta contra el Borussia, amén de algún otro de liga, tiene sin embargo el mérito de golear sin su mejor goleador histórico, Cristiano, aunque carezca de un juego uniforme y reconocible. Quizás el futbolista que mejor define su estado sea Benzema; nadie discute su calidad pero es muy discutible, sin embargo, la regularidad de su rendimiento. No es una apuesta segura.

Y al Atlético, una máquina que para su rendimiento óptimo debe agotar sus revoluciones. Es la única duda que alberga. Porque ni en la extraordinaria dirección de Simeone ni en la excelente disposición de sus jugadores hay ninguna. Si la Liga es regularidad, tampoco las hay en que se la merece. Necesitará también la suerte del campeón. Sería increíble que el Barça se la diera al Madrid, ganándole en el epílogo liguero.    

martes, 15 de abril de 2014

CUANDO SE PIERDE EL NORTE APARECEN LAS BANDAS


Y eso es lo que está ocurriendo en España, porque quienes tienen la obligación de liderar a la sociedad hace tiempo que se echaron también al monte. Realmente somos un país diferente en demasiadas cosas; unas buenas, otras menos y algunas malas de solemnidad.


Lo bueno

Afortunados en situación geográfica, clima, carácter, cultura antigua, moderna y contemporánea; y hasta en deportes. Y un optimismo congénito en que muchos basamos nuestra esperanza. Pero todo lo contrario en actitudes y aptitudes generales empezando por los de arriba.

Lo característico

Aparte de nuestro modo ancestral de encarar tanto lo cotidiano como lo extraordinario, necesitamos tener nuestro santo y nuestro día y nuestras devociones a Frascuelo y a María como cantara el gran Machado, pero no solo para nuestro disfrute o crecimiento personal sino para arrojar sus supuestas grandezas a nuestros vecinos. Tierra de moros y cristianos, de azules y rojos, o blancos y moraos; de cartagineses y romanos, policías y ladrones, pícaros y ciegos; de los de arriba y los de abajo, de nacionalistas de aquí o de allá. Y aparte de todo ello con un balbuceante sentido de la democracia y la libertad junto a una muy dudosa apuesta  por la honradez o de la valoración real de una sociedad ética.

Por eso aquí no dimite nadie de ningún cargo por muy evidente que sea su falta o su manifiesta poca vergüenza. Se trata de no darle en el gusto al supuesto enemigo, que no rival. Al de enfrente. O al que no viste nuestros colores, que no son, lamentablemente, los de la honestidad o la vergüenza, sino en general los que antes citábamos.

La calle

El otro día alguien criticaba en un lugar concurrido lo que hacen los políticos que meten la mano en la caja o gozan de enormes prebendas, deporte nacional ahora con toda lógica. Pero enseguida otro de los que le escuchaban apostilló que llevaba razón pero que él querría ser de aquellos para disfrutar de lo mismo. Esa es la sociedad que mayoritariamente hemos construido entre los hunos y los otros, que vino a decir Unamuno.

Lo malo

Pero a mayor responsabilidad mayor pena, como es natural, y, como titulaba, cuando nos deben guiar pierden el norte aparecen las bandas.

Los banqueros diciendo ahora que están dispuestos a dar todo el crédito necesario, con grandes campañas publicitarias y propagandísticas al uso. Y uno piensa que lo hacen cuando los españolitos de a pie tienen asumido el latrocinio normalizado de que cobren por ellos siete, ocho, nueve o diez veces más que pagan de intereses por sus ahorros. Y mucho más cuando los más poderosos han logrado repartirse el pastel entre media docena, cuando hasta poco eran varias docenas, y les resulta mucho más fácil ponerse de acuerdo hasta sin delinquir.

Pero lo de la defensa de la competencia es otra engañifla, de todos modos. Miren a nuestros distribuidores petrolíferos. ¿Si demasiados gobernantes, políticos, banqueros, sindicalistas o representantes empresariales se dedican a llevarse cuanto pueden sin reparo, cómo no van ellos a aprovechar unas vacaciones de semana santa para subir con desmesura los precios de los carburantes? Y lo han hecho ahora como ninguna otra petrolera en Europa. Otra banda, como las eléctricas en su mercado cautivo con apoyo político.

Vamos a otra cosa. Si ya resulta evidente, como nadie sin nada que ocultar lo dudó en su momento, que el partido que gobierna en España y en la mayoría de municipios y regiones ha estado utilizando una contabilidad B para manejar todo el dinero negro que ha podido a su antojo, como han hecho todos, por otra parte; ¿cómo no van a tratar de defraudar al fisco los ciudadanos y pequeñas empresas y autónomos, o grandes, para eludir ivas, venías y demás peplas fiscales? ¿Quién se puede escandalizar por ello?

Y si además no dimite nadie por ello, ni hay asomos de vergüenzas y ni mucho menos de pedir disculpas y jurar enmienda, ni justicia que de una vez y de oficio ponga a los defraudadores donde deben estar, con aforamientos o sin ellos, porque son ellos mismos quienes hacen las leyes a su antojo y gobiernan a los poderes judiciales que deberían gozar de toda la independencia que en un estado democrático cabe suponer; ¿quién puede desgarrarse la ropa por ello?

Y si con la tasa de paro más alta del mundo homologable los responsables políticos andan enzarzados en disputas independentistas, o aferrados a no cambiar una constitución que al final van a enterrar entre todos, o dándose codazos por un carguico o cargazo, o por un puesto en las próximas elecciones europeas, pero eso sí, todos con la boca pequeña diciendo que el desempleo oficial es una lacra inasumible; ¿quién puede extrañarse de que haya un porcentaje cada vez más creciente de las generaciones que no han vivido otras realidades con la indignación por bandera?

El futuro inmediato

Pues eso, que hace tiempo que los de arriba perdieron el norte y los demás, con pocas excepciones, nos hemos convertido en una banda. Una banda que veremos a ver por dónde sale, como estamos viendo en muchos casos, que algunos ingenuos aún creemos que se podría reconducir hacia una sociedad moderna donde el futuro fuera bueno recuperando los valores perdidos. El problema es que no se intuyen, y se les espera cada vez menos, líderes con esos valores por bandera y con la valentía necesaria para sacarnos adelante. Que Dios reparta suerte, que se dice en los toros, y que nos toque un buen lote, aparte de que alguien nos eche un capote oportuno.

lunes, 14 de abril de 2014

DE MANOS NEGRAS, MANDAMASES, FÚTBOL Y TONTIESTRATEGAS

No hay manera de que algunos dejen de confundir la velocidad con el tocino. Cuando un mediocre está en cualquier poder y le sacan los colores, siempre acude a la supuesta y consabida mano negra para justificar sus desmanes. Es lo que ocurre ahora con los mandamases del Barça, que no quiero ni nombrarlos, salvo al president Bartomeu, que aducen una conspiración – naturalmente blanca – detrás de la sanción de la FIFA. Lo mismo que ven tras el saqueo fiscal, solo de momento, del caso Neymar, porque ya veremos los mangoneos que pueden estar todavía ocultos en este capricho cada vez más oscuro del ex Rosell. De momento, este último creo que no puede pasar por Brasil ni en avión a ocho o diez mil metros de altura. En cuanto a la florentinitis que manifiestan cada dos por tres, deberían dejar en paz al señor Pérez, si fueran inteligentes, porque ni el hombre creo que esté detrás de nada de eso – es bastante más listo y tiene otras ocupaciones – ni encontrarán nunca un rival que sea tan nefasto en lo deportivo para su club y, por consiguiente, tan bueno para sus intereses.

president Bartomeu

Pero vamos a ver, ¿no sería más fácil negociar una salida digna y razonable al enredo, si es que en realidad se ha incumplido algo? ¿O buscar alianzas en los equipos que se preocupan de buscar valores futbolísticos en cualquier país?, que los hay. Porque esa norma de la FIFA, además de absurda, va en contra de la promoción de chavales que en sus lugares de origen no tienen oportunidades. Pongamos dos ejemplos. Messi, a quien le han dado no sé cuántos balones de todos los colores ya, de no haber sido porque el Barça se lo trajo tan tierno y puso a su disposición no solo su célebre Masía sino los mayores avances de la medicina para corregir sus deficiencias de crecimiento, no sería hoy quien es y el fútbol mundial se hubiera perdido uno de esas estrellas que surgen cada veinte o treinta años. Otro caso es el de Eto’o. Pirri se lo trajo al Madrid también muy crío, quince años, y luego ha llegado adonde jamás lo hubiera hecho de seguir en su Camerún natal. ¿O piensa el señor Blatter o alguien de su entorno que sí?
Deberían los señores mandamases federativos ocuparse más de la realidad del deporte, que debe crecer con todas las ayudas posibles, y menos de vivir demasiado bien del cargo. Si se supieran los emolumentos de todos los personajetes que pululan por las moquetas de las instituciones futbolísticas, y todas sus mamandurrias varias, sin darle un palo al agua más allá de los oropeles de todo tipo que conllevan sus cargos, el personal se escandalizaría. Y, además, sus cargos se pueden considerar vitalicios, sin control de nadie, porque ya se ocupan ellos de repartir chupes, medallas y demás fanfarria a los representantes de los clubes y federaciones que les votan. Son, perdónenme algunos, unos reyezuelos de taifas futboleras en demasiadas ocasiones.

Y vamos al fútbol bueno. El partido del otro día entre el Atlético de Madrid y el Barcelona fue un homenaje al juego de intensidad, de clase y de emoción, digno de la eliminatoria que disputaban, con nota especial para los colchoneros en su conjunto y para Iniesta en los culés, que dio un recital acorde con su inmensa categoría resumido en el magistral pase de gol que le regaló a Neymar  Gran noticia para Del Bosque que el manchego llegue al final de temporada en tan buena forma. Dejaron la pelota en el alero para la vuelta, en la que puede pasar cualquier cosa, y han sacado esta semana sus partidos de liga con más pena que gloria seguramente por eso. El Madrid, por su parte, jugó uno de esos partidos europeos que siempre lo hicieron grande; ya está en semis. Habrá dos españoles en ellas. Y en Anoeta, casi andando, también barrió.


Y llegamos a los tontiestrategas. Precisamente en el gol de García al Villarreal los comentaristas de televisión se llenaron la boca de decir que había sido una jugada de estrategia. ¡Anda con Dios!, ahora resulta que marcar de córner, empujando descaradamente a un defensa, es otra estrategia. Serán primos de los que el otro día titularon: “hat-trick de estrategia” Fue una falta directa, un penalti y un vulgar rebote en otro córner en no sé qué partido. ¡Pos pijo, qué sabios! que diría aquel!  

miércoles, 2 de abril de 2014

A REBUFO DE LOS SUBIDONES Y DEL VAMOS A MATARLES

Ya sabemos que los violentos aprovechan cualquier oportunidad para hacerse notar en manada, porque de uno en uno su cobardía es aún más galopante, pero las consecuencias las pagan quienes menos culpa tienen de las circunstancias que originan cualquier protesta en la calle.

He asistido a varias charlas de amigos, y a otras de oídas en grupos cercanos adonde me encontraba:



Sobre la marcha por la dignidad el otro día en Madrid

   —Uno de ellos decía que iba de subidón y había apedreado en la cabeza a un policía que estaba en el suelo herido.
   —Y otro alentaba a los sanitarios a dejar morir a un guardia herido por fascista…
   —A ese le daba yo un bajón de guantás ( en realidad usó otro término) que no las cocía en siete años, por hijo de p….
   —Sí, y al de los fascistas lo mismo, y encima lo tenía a la sombra unos cuantos años. Porque, además, quizás se llamen a sí mismos luchadores por la libertad, como dicen algunos. A ver si en la cárcel reflexionan…¡Qué sabrán esos lo que es el fascismo!
   —Se aprovechan de la blandenguería de quienes nos gobiernan —apuntó un moderado.
   —Sí, pero a esos que dices los ponía yo enfrente de aquellos energúmenos a ver qué hacían.
   —Pues salir corriendo, que es lo que hacen cuando deben tomar alguna decisión que pueda resultar impopular para algunos… —apuntó el primero.

Y es que, los salvajes ganan en cualquier sociedad donde reine la hipocresía social, y por ende la política. Y de cara hacia dentro decimos una cosa, en la que de verdad creemos, pero de cara a la galería optamos demasiadas veces por la corrección mal entendida.

Olvidamos con frecuencia que a mayor libertad, que es lo deseable, debe corresponder mayor firmeza en los poderes públicos, precisamente para salvaguardar la de la mayoría; que son quienes mantienen el tinglado y a quienes se deben los políticos elegidos para procurar el bien común. Y este no se alcanza haciendo la vista gorda ante los que apuestan por la convulsión social.

Desgraciadamente, tanto el gobierno de Rajoy actual como el de Zapatero anterior, tras ópticas diferentes en tantas cosas se parecen demasiado en otras: el don tancredismo ejecutivo cuando hay que reprimir a los que se saltan la ley en la calle o en las instituciones. Véanse las manifestaciones o las amenazas respecto a romper las normas básicas del Estado.

Sobre las huelgas universitarias en ciernes

   —Dijo uno de esos estudiantes que ahora era la ocasión de ir a matarles (a los policías que habían acudido a la petición de auxilio del rectorado).
   —Para que veas lo que estudian algunos. Y eso que se les supone universitarios, ¡anda que si fueran analfabetos…!
   —A esos los tenía yo a pan y agua y haciendo carreteras por ahí de sol a sol, a ver si las meninges se le repoblaban de sensatez, o, al menos de educación.
   —Sí, esos son quienes gritan lo de la enseñanza pública ante todo. Querrán que les paguemos los demás sus desvaríos.
   —Bueno, bueno, es lo que hemos creado. Una juventud que lo tiene todo demasiado fácil. El todo gratis es lo que tienen. En lugar de agradecer lo que se les da, como es de bien nacidos, piensan que han nacido con todos los derechos del mundo. Así que no nos quejemos…

En realidad, hay mucha razón en lo que piensan quienes no lo tuvieron tan fácil en su juventud. Las conquistas sociales son un hecho que se debe defender desde la racionalidad, pero en ningún caso a pedradas. Porque tampoco se conquistaron así. Son fruto de una evolución positiva de la sociedad en base al sacrificio económico de los ciudadanos contribuyentes, a quien quienes las disfrutan deberían agradecérselo aprovechando bien sus oportunidades; pero nunca son una prebenda con la se nace. Otra cosa es que sepamos inculcárselo así a nuestros hijos.

Sobre los asaltos a las vallas en Ceuta y Melilla

   —Oye, es que no hay derecho a pegarles tiros. Habría que acogerles y solucionar los problemas de donde huyen. Yo no tendría valor para disparar a ninguno de ellos si los tuviera enfrente y les mirara a los ojos.
   —Sí, pero tampoco se puede dejar pasar a todo el mundo. Luego los sueltan en cualquier lugar de España y allá se las apañen. A eso tampoco hay derecho, porque luego los problemas los pagan otros.
   —Bueno –argumentó un tercero —, el problema es que les ponemos cara y ojos a los que saltan, que por otra parte son los más fuertes. Pero, ¿qué pasa con quienes no pueden saltar una valla?, que son los más débiles, y, otra cuestión: ¿Y a quienes luego tenemos que mantenerlos con nuestros impuestos? ¿O los que pagan las consecuencias de su marginalidad? No olvidemos que el sesenta por ciento de la población presidiaria en España es extranjera?
   —No, es que según algunos habría que ponerles azafatas, ¡no te fastidia! Mira, una cosa es como actuaría un ciudadano de bien y otra cómo debería hacerlo un político, que está para tomar decisiones.

En esta cuestión se nos olvida con frecuencia que las fronteras, como las puertas de nuestras casas, deberían ser inviolables. ¡Oiga!, usted tiene en nuestro país toda la libertad del mundo, pero no para invadir la de los demás. Y para entrar en mi terreno debe, al menos, pedir permiso, ¿no?

¿Y a los paganos quién nos poner ojos y cara?

Otra cosa es que seamos solidarios con los países de donde huyen para mitigar su pobreza. Pero eso es otra cosa. Y habría mucho que rascar.


En los tres casos, el problema es que a quienes sufrimos las consecuencias de todo ello nadie nos pone ojos y cara. Pero estamos ahí y les mantenemos.

martes, 1 de abril de 2014

DEL TANQUE ATLÉTICO A LAS COSICAS MERENGUES Y CULÉS

Si hay algo que diferencia claramente a unos y otros, aparte de sus diferentes aptitudes de juego, son las actitudes de sus integrantes.

Simeone


El Atlético es un equipo con mayúsculas respecto a la unión que respira su vestuario. Y eso acompaña a que Simeone, su líder indiscutible, pueda sacar todo su partido a la enormidad de un delantero como Costa, quien juega de espaldas y frente a la portería como pocos con una velocidad increíble a pesar de su carrocería. Toca hacia atrás  para desmarcarse y recibir encarando al portero, o se da la vuelta con el balón en los pies y el marcador encima con una orientación sublime buscando espacio para ganarle la carrera hacia el marco contrario; además de que aguanta la presión  y la leña soltando también estopa. Muy pocos en el mundo están ahora a su nivel; ese es uno de los secretos de este atlético como se pudo ver en San Mamés.

Con él coinciden tres medios excelentes: el corre millas Gabi, Koke – enorme volante – , un Suárez omnipresente y cualquier otro interior  pegado a la banda para combinar con el medio punta de turno, Arda, Diego o García y servir balones al españolizado puntero brasileño, aparte de llegar ellos por sorpresa y posibilidades al área rival. Si le unimos una defensa rápida y fibrosa, con dos laterales incansables haciendo de extremos y gol ocasional también todos ellos, más un portero muy bueno, tendremos el cóctel que el técnico argentino ha unido en la santa conspiración de derribar a los dos mitos de nuestro fútbol. Pero sobre todo y ante todo está el espíritu de equipo sin fisuras en lo anímico y en lo personal, donde la mayor estrella es el objetivo a conseguir sin alharacas. Partido a partido, dicen desde su bien pertrechado tanque de estilo germánico.

Por el Bernabéu empiezan a salir cosicas poco buenas. Hasta hace  tres jornadas parecía que su velero iba con viento en popa y con una velocidad de crucero imparable viniendo desde atrás, como cuando en el atletismo de fondo es muy difícil esprintar a quien te sobrepasa con una inercia conseguida a tus espaldas con tiempo y distancia suficiente hasta la meta.

Parece que la culá frente al Barça en el memorable partido del tres a cuatro ha sacado a flote unas divergencias que estaban larvadas o escondidas. Las descabelladas excusas echando la culpa al árbitro con razones peregrinas, más lloronas que ciertas, por parte de algunos, Ramos y Cristiano sobre todo, de las que no quiso saber nada el propio Ancelotti con muy buen criterio; y cercanas a las que se escuchan en la calle a los forofos madridistas, han traído una ruptura peligrosa con quienes desde la objetividad hablaron de posibles errores arbitrales en lugar de las conspiraciones mourinhistas a las que se acostumbraron muchos. Es absurdo asegurar que Undiano tuviera premeditación en contra cuando señaló un penalti a favor  que no era antes de pitar dos que sí lo eran en contra. Se podría haber ahorrado el falso y el que le pitaron a Ramos por sospechosa exageración en la caída de Neymar tras el agarroncito de aquel,  y no hubiera pasado nada, cierto, pero tampoco hubiera cambiado el marcador final. Sí lo hubiera hecho Benzema, que estuvo bien, si acierta en el que tuvo para el tres a uno, como un ejemplo de los varios que hubo en los dos equipos; Messi falló otro, impropio de su categoría.

En resumen,  un partidazo en el que pudo ganar cualquiera que ha traído consecuencias diferentes a ambos. Al Madrid le han aflorado más divisiones, aparte de la desastrosa que dejó el portugués saltarín con el tema de Casillas. Otro efecto de ellas son los pitos en el estadio blanco.  Y al Barça le ha servido para tapar de momento la que tan bien señalaba Cruyff  con el asunto de las perras del brasileño capricho o negociete de Rosell. Efectivamente, ahí, como también hemos señalado aquí desde el principio, tienen los culés una cosica grave.


La Liga estará al final en uno o dos puntos, cuando no en golaverajes particulares, pero las cosicas o cosazas de unos y otros seguirán latentes para la temporada que viene, con el Mundial en medio – qué ganas tenemos algunos –, pero esta temporada quedará en el recuerdo porque unos admirables futbolistas medianos rojiblancos metieron los pavos a la sombra a los dos ricachones patrios. ¡Olé, colchoneros! 

lunes, 31 de marzo de 2014

SUÁREZ, UN ASIDERO PARA LOS NEUTRALES DE ENTONCES

Unos dirán que fue un personaje o un eslabón imprescindible para nuestra historia moderna. Otros que una desgracia y algunos que un traidor. Benéfico o venéfico — del castellano viejo referido al veneno —. Ángel o demonio, bueno o malo, según sus pasiones. Pero para la mayoría de quienes vivían en aquella apasionante época tratando de salir adelante sin prejuicios políticos ni orejeras de parte, fue un hombre que les sirvió de agarre personal para jugar a la política, votando en libertad muchos de ellos por primera vez en su vida e intuyendo que de su mano se podían evitar males mayores.

Adolfo Suarez


La perspectiva histórica

Hay que situarse en aquellos años para comprender la repercusión de su dimensión humana en millones de españoles. Los que le dieron la razón y su confianza, y por lo tanto su victoria electoral  en sucesivas elecciones. Hablamos de referéndum, elecciones locales y regionales, y generales. Su invento de la UCD —Unión de Centro Democrático—, desde la presidencia del Gobierno, fue el refugio aglutinador de quienes no querían aventuras políticas que sonaban a guerracivilismo ni tampoco una continuidad del franquismo.

Por aquellos entonces, España salía de una larga siesta política con gran actividad social, sin embargo, en la que los afanes fundamentales eran hallar un lugar en la sociedad para empinar la olla, levantar el techo y cubrir las necesidades básicas saliendo adelante con la familia. Aparte de pasarlo bien en los ratos de ocio y procurar un futuro mejor para los descendientes. Nada extraño ni ajeno a la realidad actual, por otra parte.

Muerto Franco en la cama de un hospital, para duelo de muchos, oprobio de tantos  y normalidad para los más, por mucho que ahora se quiera decir desde la engañifla histórica de que era muy odiado por la sociedad española, el futuro no pintaba halagüeño para quienes querían vivir conscientemente al margen de lo que entonces se decían politequerías.

Primera Transición

Y en ese momento apareció Adolfo Suárez de la mano del Rey Juan Carlos I, con el muñidor Fernández Miranda entre bambalinas, hablando a los españoles con una cercanía humana y una proximidad comunicativa tan mundana y normal que hizo a millones de ellos confiar fundamentalmente en su imagen y sus palabras. Aquello de hacer normal a nivel político lo que era normal a nivel de calle caló en la gente, dicho con voz y mirada frescas, casi juveniles, en millones de hogares a las diez de la noche gracias a la tele; hasta el punto de hacer una legión mayoritaria de votantes sin partido político al uso que galvanizara a las masas.

El único secreto fue la receptividad de la mayoría social que deseaba seguir viviendo con tranquilidad y en paz, a despecho de los cantos de sirena a un lado de la balanza política y los augurios tenebrosos al otro lado. De hecho, hasta la presentida desmembración de la UCD  por las ansias personalistas de muchos de sus barones, y la enorme presión en contra del abulense por parte de los poderes fácticos de entonces — banqueros, militares, iglesia y similares —, con la ductilidad del monarca, Suárez siguió contando con el aprecio político, y yo diría que hasta personal sin haberle tratado, de la mayoría de sus votantes.

Dimitió, y con él se dio término a la primera y más importante etapa de la Transición, y cuando quiso volver, pasado un tiempo, ya se había pasado el suyo. El pueblo español es de mirar hacia adelante, como ya ha demostrado suficientemente a lo largo de su historia, y conducen su vida mirando siempre al frente. Para el pasado están los retrovisores, que solo sirven para comprobar si alguien quiere pasarnos.

Segunda época

Y aparecieron en escena, dejando los segundos planos, personajes como Felipe González, Fraga y Calvo Sotelo dando inicio a la segunda y última etapa de la Transición. En la primera quedó Suárez, con Carrillo en la tramoya, que ya nunca fue el mismo; y las esperanzas consolidadas de ningún salto en el vacío de millones de españoles.

Ahora, cuando todos le recordamos después de que él mismo perdiera su memoria hace un decenio largo, el mejor homenaje que podemos hacerle es echarle a nuestra vida un poco, al menos, de la mucha imaginación que él le echó entonces al futuro de España.

Gracias Presidente

Bueno, malo o regular, según los gustos, pero nadie podrá quitarle ya el lugar en la historia que le corresponde, por haber anidado en el corazón de tantísimos españoles la ilusión por un mañana sin sustos ni continuidades huecas. Desde mi modestia, solo me queda agradecerle en nombre de muchos cercanos que confiaron en él, y ya le esperan al otro lado de la vida, su extraordinaria aportación al bienestar común. Gracias, Presidente. Aunque no acabaras un libro en tu vida, según algunos de tus detractores cercanos, que de todo hay.    

lunes, 24 de marzo de 2014

CON LA COPA DE EUROPA EN EL HORIZONTE

Escribo estas líneas antes del partido Real  Madrid-Barça pero su resultado no será determinante, salvo que ganen los blancos, para lo que llevan todas las papeletas.



El Real llega al tramo final de la Liga con más carburante y mejores ruedas que su rival. Y también, como hace tiempo no pasaba, con un juego definido. Los barcelonistas siguen con el suyo de siempre pero han perdido demasiado tiempo en hacerle un sitio a Neymar, desperdiciando por ello la mejor aportación de su verdadera estrella, aparte de Messi: Iniesta. Ya dijimos que jugar por la banda izquierda con Alba o Adriano, el brasileño y el manchego era apostar por el atasco. Y de eso parece que se dio cuenta su técnico argentino y ya en la última aparición del capricho de Rosell lo hizo por la derecha.

Si el Barça continúa con tal sensatez puede plantarle cara a los blancos en el Bernabéu, e intentar la victoria para que la competición doméstica llegue con incertidumbre hasta el final. Contra el  Osasuna se vio algo de lo que digo, con Neymar en el banquillo. Ahora bien, si vuelven a las andadas se pueden llevar algo más que el disgusto de decir adiós a sus posibilidades.

El Madrid es una fábrica de goles basada en una defensa excelente, una media rocosa y jugona y un ataque demoledor. Como hacía años no tenía. Y con una condición que  han elevado a la categoría de arte: la velocidad. Justo la que le falta a los barcelonistas; ahí puede estar la clave no solo de la Liga sino de la Copa de Europa; en donde ambos tienen puestas muchas esperanzas esta temporada.

Y con esa meta en el horizonte inmediato se enfrentan en España. Para mí que los de Ancelotti tienen el título nacional en el bolsillo y mayores posibilidades también fuera. Salvo el Bayern de Guardiola, no veo ahora a ningún equipo a su altura. Y, además, han tenido la suerte de cara en el sorteo enfrentándose al club menos poderoso de los que quedaban. Por lo tanto, tendrán también menos desgaste. Lástima de la lesión de Jesé, que estaba llamado a tener un protagonismo relevante en estos meses, también con otro objetivo en su horizonte: el mundial de Brasil.

A ver si con esa desgracia le llegan más oportunidades a Isco y a Morata, dos auténticas joyas en su vitrina. El malagueño puede ser un jugador de época a poco que le den, y se dé el mismo, las oportunidades necesarias, porque debe apretarse más los machos para ser titular en un equipo en el que las partituras están fijas en manos de sus mejores solistas. Y el delantero canterano explotará, sin ninguna duda, en el equipo que le asigne ese número fantástico que es el nueve. Cuando juega ahora, dadas sus escasas apariciones, lo hace con demasiada precipitación, sin el sosiego y la calma que tan necesarias son para adquirir seguridad en el juego. Si le llegaran podría ser otro futbolista legendario

En el Barça, por el contrario, carecen ahora de canteranos en su plantilla que amenacen a sus titulares, y eso se nota. Con el mal negocio que hicieron con Thiago, de lo que los bávaros del Bayern se están aprovechando bien; su hermano Rafinha en el Celta, para gozo de los celestes; y Delofeu en Inglaterra, solo los fugaces destellos de los jóvenes a los que Guardiola dio oportunidades: Pedro, Busquets, Piqué y Tello, ya consagrados los tres primeros, hablan de su apuesta por la cantera. Y el canario, desgraciadamente, no juega lo que debería precisamente porque hay que hacerle hueco a quien ha costado, que se sepa, más de cien millones de euros.

En fin, que pase lo que pase esta noche –escribo esto por la mañana-  el Madrid continuará con todas sus opciones a todo y con un equipo muy engrasado y de toda fiabilidad, y el Barcelona, depende de cómo salga del Paseo de la Castellana, podrá continuar en la lucha doméstica o centrarse en Europa, donde, para colmo, le ha tocado un hueso con el Atleti de Simeone que se lo pondrá de todo menos fácil. Son unos gladiadores que no dan un balón por perdido y que también tienen sus opciones en todo; claramente menos en Europa. A los colchoneros les vendría muy bien un empate entre sus rivales, o una victoria azulgrana, para seguir con posibilidades.


Suerte para los mejores. Y goles.

miércoles, 19 de marzo de 2014

LA PUESTA EN VALOR

De fútbol hablamos todos sin cortapisas. Tanto los que hemos estado vinculado al llamado deporte nacional de cualquier manera – aparte del de la envidia –, como los que sin otras posibilidades ni obligaciones lo han hecho desde la grada o el sillón-bol, que es otra forma de ejercitar el cuerpo con menos riesgo para los meniscos.

Ayer domingo tuvimos la fortuna de poder charlar en una sobremesa con mi amigo Pedro Vidal en La Manga, con su entrañable Tina, maestra de verdad, a los mandos. Este cartagenero urbanita del campo, licenciado en ‘buscavidas’ y hasta maestro – máster, que se dice -, por la nada mentirosa ni endogámica universidad de la vida, con cuarenta y algunos años de experiencia laboral empinando la olla familiar, que se dice pronto, me dijo algo que excitó mis desgastadas neuronas: “Ancelotti ha puesto en valor el Real Madrid”

Venimos de una semana en la que se han evidenciado ciertas realidades. El Barça por fin ha encontrado una manera más sensata de rentabilizar deportivamente el ruinoso - por no hablar de desvergonzado - fichaje de Neymar. El conocido como Tata Martino, que vaya manía tienen los hispanos con apodar a sus deportistas con motes pretendidamente legendarios en cuanto empatan con alguien, tuvo el acierto de colocarlo en la derecha del ataque blaugrana. De ese modo, el chico pudo lucirse algo, que no es poco con lo que cae por la comanche Barcelona futbolera, pero sobre todo dejó que el mejor jugador culé junto con Messi, el manchego Iniesta, desarrollara su excelso juego ayudando a media parte de fútbol esplendoroso azulgrana. Ya era hora. En estas páginas venimos diciendo desde septiembre que la banda izquierda barcelonistas es una multitud improductiva con Alba o Adriano, Neymar y Messi; con dos, dada su calidad, bastan.

El Atlético tuvo su noche de gloria con el Milán, o Milan, que dicen los pretenciosamente ilustrados – deberían seguir hablando en italiano a continuación cuando lo llaman de esa manera, igual que los estultos del hat-trick en inglés -. Y bastó que sus legionarios jugaran a tope de sus posibilidades y un poco de suerte, porque de otra manera sería imposible dadas sus características reales. Los colchoneros cuentan con un medio que corre más que ningún otro del mundo, con el ‘metrónomo’ en la mano, Gabi, aunque no lo parezca. Y con dos ayudantes, Koque y Suárez, que aúnan calidad y fortaleza por igual, y unos medias puntas muy diferentes pero igual de efectivos como Arda y Raúl García, que unidos al ‘páncer’  Costa en estado de gracia y a la colaboración esporádica del eficaz goleador Villa, derriban las defensas enemigos a golpes. Si a ello le unimos una defensa rocosa en su centro y dos laterales aplicados que parecen saetas en cuanto pueden, los ex madridistas Philipe y Juanfran, con Courtois, uno de  los mejores porteros de mundo, hallaremos el secreto del bien ponderado Simeone. Todo un portento de equipo con escaso fondo de armario, vivo y con posibilidades en la Liga y en la Copa de Europa.

Es otro ejemplo de la puesta en valor que decíamos. Por el contrario, el técnico argentino del Barça ha menguado el del equipo que pusieron en sus manos. Sobre todo al del espíritu Guardiola, que como bien dice Xavi será siempre incomparable a ningún otro. Con el entrenador catalán Neymar difícilmente hubiera venido, y lo que es más grave, a Thiago nunca lo hubieran vendido. Al hijo de Mazinho se lo llevó él a Munich para hacerlo figura por 15 M de euros; poco dinero en comparación con lo que se mueve en esas alturas; sabiendo lo que podía esperar de su juego y dejando al listillo Rosell ‘enjugascao’ con el brasileiro, sus oscuras comisiones – por decir algo - y sus cosas.


Enfrente, como bien decía mi amigo Pedro, el italiano ha puesto en valor al Madrid haciéndole jugar a campeón, dando cancha a canteranos como Carvajal y Jesé, más su apuesta de futuro por Illarra e Isco, al que tiene que pulir ciertos desmayos; encontrando su sitio al excelente Modric y sabiendo marinear el tirón con el inicialmente lesionado Bale, y con los valores que ya tenían los blancos: su mejor goleador de la historia, Cristiano, el ‘guadiana’ Benzema y la brújula de Alonso, apoyados en el espléndido Ramos, en Marcelo y en sus seguros porteros, Diego y Casillas, más el contundente y alocado Pepe – qué lástima de cabeza, por cierto-. ¿Y para cuándo Morata?  

viernes, 14 de marzo de 2014

MÁS ESCUELA Y MENOS UNIVERSIDAD

Ya sé que el título puede levantar sarpullidos en algunos y sonrisas en otros, pero también razonamientos paralelos en bastantes.  Entre los primeros estará los severos defensores de la universidad para todos, como paradigma de una sociedad avanzada e imprescindible dentro de la engañifla general que hemos dado en llamar progreso, y entre los segundos aquéllos que, además, tildan de anticuados los valores que antaño constituían la base de la educación. Afortunadamente, entre los terceros habrá muchos de los que todavía caminan por el mundo con la urbanidad, el respeto, el saber estar a las buenas y a las malas, la generosidad solidaria, la honradez personal y la conciencia por banderas.

El adorable dinero

Mucho se habla de la pérdida de valores como la piedra angular perdida de nuestra estructura social, pero pocas veces caemos en que esos valores son en buena parte los descritos. El dinero se ha convertido en el norte de la brújula humana de nuestra sociedad. No hay nada más importante que correr tras él como meta, olvidando que en el mejor de los casos es sólo un medio para andar el camino con mejores posibilidades de alcanzar lo que de verdad merece la pena en la vida: ser un hombre en el sentido que Kipling le daba en su poema ‘If’; ¡qué gran lección de humanidad!

El sentido de la vida

Cuando se ha pisado la escuela, como todos; cuando se han pasado muchas horas amarrado al mullido banco universitario, como tantos; y, además, se ha trabajado, como la mayoría, teniendo la suerte como los menos de  hollar máster, miércoles, jueves, seminarios, cursos, jornadas y demás cuentos y cuentas sin fin en escuelas de todo tipo; algunas de negocios dirigidas y pontificadas demasiadas veces por quienes no han hecho un negocio privado en su vida, que ya tiene tela; se tiene un panorama, o escenario, que queda más in, para poder opinar. Y siendo todo ello valioso para quien realice estos estudios con verdaderos sentido: aprender cosas nuevas y, sobre todo, analizar dónde se encuentra cada cual dentro de lo que le rodea y a lo que aspira; se echa en falta también demasiadas veces el fallo por su base. Me refiero a que difícilmente se estudia con las materias necesarias las básicas. Ésas que deberían hablarnos del compromiso social como personas que se forman, se desarrollan y trabajan en un entorno de otras personas a quienes deben ser útiles. Como diría Víctor Frank, y trascendiéndolo socialmente, el hombre en busca de sentido.

Pero ese sentido hace años que se ha convertido en el de ganar dinero a costa de lo que sea. A eso se enseña en un porcentaje altísimo en todo lo citado. Así, vemos a infinitos y estúpidos licenciados en cualquier materia viendo dónde meter mano para obtener éxito rápido, que suele ser equivalente a ganar dinero igual de urgente y rápido para saciar el ansia de ser alguien en la sociedad. Porque, lamentablemente, todo ello es un reflejo de esa misma sociedad que así lo demanda en casi todo su conjunto. Y en el casi hay que contar con quienes todavía, pocos, entienden su vida de otra manera. Dinero sí, claro, porque si no se tiene es difícil poder hacer nada; pero no a costa de lo que sea ni para lo que sea. Dinero, sí, por supuesto, pero para andar el camino haciendo un mundo más habitable para todos. Dinero para un empresario como modo de hacer más empresa y crear más puestos de trabajo sirviendo eficaz y eficientemente a la sociedad. O igual para un profesional. Dinero para un trabajador como modo de sacar a su familia adelante dignamente. Dinero para cualquier persona con el fin de que pueda cubrir a satisfacción sus necesidades básicas. Dinero para las Instituciones públicas como materia prima de su equitativa contribución al bienestar general, etc. etc.

El bolsillo lo carga el diablo

Pero no dinero para ser cada vez más guapos, más rubios, más altos, más brillantes, más importantes y pertenecer a la media humanidad que deslumbra a la otra media. Ni para aprovecharse de ello pisando cuellos, vivir en golfo, apretar sogas de ahorcado, enchufar y ‘paniaguar’ a amiguetes y todos los etcéteras que se quieran poner. No sé si se me entiende.

El respeto de los Maestros de verdad

Y acabo por el principio. El otro día un amigo presentaba a otro  en un acto diciendo que era un maestro a la antigua usanza. De los que aún enseñan en su escuela desde la urbanidad o cómo alimentarse bien, a las materias escolares que tenía asignadas. Y uno se queda pensando en la utilidad de saber muchas matemáticas cuando se llega a la universidad, idiomas o lengua, por ejemplo; si se carece de lo básico: de saber el verdadero sentido de la vida. Ése que nos enseñaban antes de ser un hombre de provecho. Ya sé que a muchos les sonará a antiguo, y tal vez los sea, pero nadie podrá decir en serio que por ello sea malo,  inútil o trasnochado. Seguramente es mucho más importante de inicio que todo lo anterior.


Y es así porque lo académico se puede aprender en cualquier edad, ahora bien, lo básico, o se aprende de niño y jovenzuelo o ya no se alcanza nunca. Y luego tenemos lo que nos merecemos. Empecemos por el respeto. Miren a su alrededor.

martes, 11 de marzo de 2014

DE CARDENAL A LA SELECCIÓN ESPAÑOLA CON MURCIA AL FONDO

El Secretario del Estado para el Deporte ha propiciado esta semana un gran debate en la España futbolera y deportiva haciendo una loa al Fútbol Club Barcelona. Y se puede criticar la oportunidad o no de su irrupción comunicativa, incluso es muy discutible su apoyo directísimo a unos personajes que lo dirigen con más sombras que luces, pero lo que dice es incuestionable.

Hay pocos ejemplos, si es que los hay – Cardenal dice que no -, que muevan tanto deporte bajo su marca, ni que sus equipos sean más laureados, si salvamos al Real Madrid en fútbol y baloncesto o al antiguo Liceo Caixa Galicia en hockey sobre patines. O que apoye tanto como sus equipos a sus canteras. Otra cosa es que pague más impuestos que nadie, que eso habría que verlo.

Ahora bien, lo de que pertenece a la marca España es bastante matizable. Efectivamente lo es por cuanto en el mundo compiten como equipos españoles, pero muy a su pesar por culpa precisamente de sus dirigentes y muchos de sus aficionados catalanes, bien cebados por los políticos oportunistas de turno.

Y, finalmente respecto del responsable del deporte español, es impresentable que insinúe la existencia de una conspiración anti Barça con el epicentro claro en Madrid. Menos mal que no ha dicho en el Madrid blanco, pero eso parece desprenderse de sus palabras.   

Cuestión distinta han sido sus diferentes deportistas que han competido sin nada que reprocharles, sino todo lo contrario, con las distintas selecciones españolas. Y como ejemplos tenemos los éxitos del hockey, waterpolo, baloncesto y fútbol, sobre todo. A nadie se le oculta que la gloria de nuestros futbolistas internacionales en los dos últimas Eurocopas del 98 y 2.002, y en el Mundial del 2.000, se basó en gran medida en el estilo de juego del Barça y en sus jugadores. Los Xavi, Iniesta, Pujol, Piqué, Busquets, Pedro, Cesc, o Alba así lo atestiguan. Con su técnico detrás, claro. Y de eso se dio cuenta Luis Aragonés, en primer lugar, y Del Bosque le siguió a pie juntillas. Y dentro de esos deportistas catalanes que han hecho bandera de nuestra selección no podemos olvidar a los baloncestistas actuales Gasol y Navarro, o antaño Epì, que lo dan y  dieron todo por los colores españoles, incluso presumiendo de nuestra nacionalidad en todo el mundo.

Otro vocero habitual y respetado del fútbol, como Valdano, ha dicho que cuando se habla bien del Barça o de alguno de sus futbolistas ejemplares, tipo Pujol, parece que en Madrid hubiera que hacerlo en voz baja. Y en esto, aunque en otros temas sea también perfectamente criticable, lleva más razón que un santo. Y lo hace con algo tan sensato como la grandeza de reconocer los méritos del adversario. Y eso, sin ninguna duda, es patrimonio de los fuertes; de quienes no van por la vida con complejos, vamos. Hacerlo es hacer aún más grandes tus propios éxitos, al tiempo que un ejemplo de excelencia deportiva y hasta humana.

Me emociono cuando veo a Raúl halagando a Guardiola, o cuando éste dice que aquél ha sido el mejor futbolista español. Como  cuando el único balón de oro patrio, el gallego y ex barcelonista Luis Suárez, dice que Di Stéfano es el más grande de la historia. O cuando el atlético  Luis hablaba maravillas de su amigo madridista Paco Gento. Ejemplos hay para todos los gustos, pero éstos son los buenos. Los productos del extremismo forofo son la grasa que le sobra al deporte.

Y llegamos a nuestra Región.  El ‘Efesé no anda muy allá, pero los blanquinegros parece que han encontrado el modo de enderezar su rumbo económico, con Gómez  por fin en el estribo. Pero el Real se encuentra en fase terminal. Ahora sí, su centenaria historia está llegando a término.

Al señor Samper parece que no lo quedan conejos en la chistera, y salvo milagro de algún grupo inversor valiente, pero mucho, su final llegará con ‘la calor’ del próximo verano. Demasiados millones en la gatera  oscura ‘samperiana’ para tan escasos recursos. Al final, el otrora todopoderoso mandamás de la Liga de Fútbol Profesional, que en los años noventa, tras el ascenso del 93 a 2ª A, no quiso meter al Murcia en el Plan de Saneamiento, será el enterrador póstumo del equipo grana.  Quien a hierro mata… Pero ya hablaremos otro día de este triste asunto, con sus palanganeros murcianos por medio. ¡Ay, Señor!       

miércoles, 5 de marzo de 2014

UN MADRID REAL

Ya teníamos ganas algunos de ver a un Real Madrid que hiciera honor a su trayectoria. Y eso es lo que está haciendo desde que Ancelotti dio con la tecla de su mejor juego. Porque ahora sí se sabe a lo que juegan los blancos. Y, además, con dos de sus mejores características: la calidad y la garra.

Escudo Real Madrid


Aunque a mí personalmente me gustaría ver con más protagonismo a Isco y a Jesé, o a Morata, hay que reconocer que los que salen al campo lo hacen con las cualidades antes mencionadas. El técnico italiano prefiere a Di María en lugar del malagueño cuando la exigencia de los partidos hace que Cristiano necesite un escudero que baje a defender por su zona, caso del argentino, porque a él se le exigen otras cosas. Y lo del galo Benzemá es otro cantar. Es indiscutible su clase y el estado de gracia por el que atraviesa, pero eso debe agradecerlo a la paciencia que ha tenido el club con él, seguramente por ser un empeño personal del presidente Pérez. No recuerdo a ningún delantero centro que haya tenido sus oportunidades durante varios años. A cualquier otro, de tener su mediocre rendimiento hasta esta temporada, le hubieran largado sin más; casos de Negredo, Soldado o del propio Higuaín. Y no es que esté comparando, que son tan diferentes que sería absurdo, pero sí el puesto en el juegan y lo que cabe exigirle: el gol. En mi caso hubiese preferido al madrileño, ahora en el Manchester City. Y tiempo tendrá de demostrarlo en el próximo mundial, en el que será de la partida salvo contratiempos físicos.

Este Real sí es real porque el italiano flemático le ha dotado, además, de ese señorío que nunca debió perder. Y han sido tres largos años de hacer el ridículo fuera de los terrenos de juego con quien nunca supo en realidad dónde estaba. Aquel malandro lusitano, con la aquiescencia ‘tanqrediana’ de su desbordado presidente Pérez., más atento a sus negocietes palqueros derivados de la crisis económica  que al tema deportivo; se rebozó en la charca de sus propias inmundicias verbales y gesticulativas poniendo a los blancos contra todo el mundo mundial, incluidos muchos madridistas de siempre.

La otra noche en feudo ‘rauliano’ de Alemania y el domingo en la orilla del Manzanares, vimos las dos virtudes ancestrales merengues: el juego excelso y la lucha sin fin con una intensidad virtuosa en ambas, goles incluidos. En tierras teutonas dando una lección del mejor fútbol posible: dominio y llegada; y en Madrid con veinte minutos en cada parte de lo mismo, aunque con menos peligro porque la furia y el juego colchonero están a bastante distancia del de los mineros alemanes.

La Liga sigue como estaba, con los tres grandes clásicos en un pañuelo, aunque se me antoja que es difícil que se le escape a los madridistas porque son actualmente más fiables que sus oponentes, como ya decíamos hace algunas semanas. Arriba disfrutan de una capacidad goleadora sin parangón actual en el mundo.; tal vez sólo igualable por el Bayern de los españoles Guardiola, Thiago y Javi Martínez. Cristiano, Bale y el francés sólo necesitan media ocasión para golear. Y abajo tienen una defensa como hacía tiempo no gozaban, con dos porteros de las máximas garantías. Diego López y Casillas, junto con el barcelonista Valdés, deberían estar en la lista de 23 para Brasil. En el medio campo también andan bien, con Alonso de director de orquesta y Modric de solista amalgamador todoterreno. Y en la banda están Illarra y el citado Isco, que serían titulares en cualquier equipo de campanillas, para cualquier emergencia.

Llama la atención también la dualidad de sus cuatro laterales, dos muy ofensivos, Marcelo y Carvajal;  y los otros, Arbeloa y Coentrao, más defensivos.  Con los jóvenes y excelentes centrales Nacho y Varane,  y el medio Casemiro, esperando desde prometedora polivalencia.   

Un equipo  que ha encontrado la talla de su juego de siempre, y que enfila la recta final de la temporada con  sólidas garantías para aspirar a todo, teniendo en cuenta sobre lo señalado la excelente condición física que atesora; cuestión imprescindible en el último tercio de las competiciones para salir campeón. La hora de la verdad taurina. Cuando el brazo debe estar suelto para sujetar la espada con empeño y acierto, basándose en un corazón potente y unas piernas sueltas. Sin olvidar la cabeza, claro, que es donde anidan las otras virtudes. ¡Suerte!    

jueves, 27 de febrero de 2014

SOBREVIVIENDO EN UN PAÍS DE GOLFOS Y PEORES

Pues sí, sobrevivimos en un país de golfos y peores. Y lo hacemos pagando los impuestos requisatorios de unos burócratas metidos a políticos que siempre han visto en los presupuestos públicos su medio de sustento y el de sus ‘mierdaenbrazos’. Los ‘Rajoyes’, ‘Sorayos’, ‘Montoros’ de ahora; y los ‘Zapateros’, ‘Vegueros’ y ‘Solbesitos’ anteriores; pasando por la mayoría de reyezuelos y ministrillos de las malhadadas autonomías y ‘paniaguadores’ ayuntamientos supuestamente democráticos, émulos de sus mayores, campan a sus anchas por esta empobrecida España de nuestros pesares. Y raquítica en todos los sentidos. Desde el económico al ético, a través de una pérdida de valores galopante.

Sufridores

Cuando uno ve en su entorno más próximo que gentecilla de la calaña más incompetente y rastrera alzan sus testas sobre los sufridos contribuyentes, sin otro remedio que pagar sin remedio el espectáculo variopinto de tanto inútil sinvergüenza viviendo a costa de los demás, enchufados en cualquiera de las cloacas del poder establecido sin dar más palo al agua que el de asistir a plenos, consejos, comisiones, comités, etc., o sencillamente a su inventado puesto de trabajo pseudopúblico; dan ganas de bajarse del tren de la ignominia que nos deparan. Pero es imposible a poco que con mucho esfuerzo hayas hecho algún patrimonio o estés en vías de hacerlo con tu trabajo.

Aprovechados

Ejemplos hay para todos los disgustos: el presidente pepero diciendo sin sonrojo que ahora sí toca cumplir algo de su programa; el que se le opone con todas las sospechas de nada bueno en su curriculum político, Rubalcaba, diciendo que no cuenten con él para seguir votando a favor de la unidad de la nación; el gris Urkullu, rompeolas silencioso de las ansias soberanistas extremas vascas, hablando de que el mudito Rajoy crispa a la sociedad por no darle cancha pública a los criminales de ETA, aunque sí haya hecho la vista gorda en algunos temas lacerantes – lo de la Parot ‘bruseliana’, por ejemplo- ; el tal Granados poniendo risita de conejo tras su impresentable y nada justificada cuenta suiza; su ex jefa Aguirre lanzando puyas día sí y otro también sin atreverse a presentar batalla de una vez en su partido; el valido González madrileño con ático marbellí de vistas de todos los colores, y ninguna al mar, echando pulsos; el ínclito Mas dale que te pego con su carrera independentista catalana hacia la nada, cada vez más sólo en su descabellado empeño; el antiguo dóberman P.A.C negando su contribución activa y pasiva al latrocinio de su extesorero Bárcenas, con sus más relevantes jefes en un silencio tan cómplice como evidente de cooperación necesaria; demasiados y destacados sindicalistas nadando en mares encharcados de corruptelas de diversa consideración, y contrarios empresariales en la cárcel o a punto de entrar; y, en el colmo de la desfachatez, individuos como el convicto expresidente sevillista Del Nido, entre otros muchos especímenes de su catadura, pidiendo indultos como el que juega a las quinielas alegando que ya han aprendido y que son más útiles al sol que a la sombra, con la firma desvergonzada de muchos coleguillas de palco, trinque y representación – como el Bartomeu del Barça haciendo complementarias en Hacienda a toda velocidad por fichajes como el de Neymar -. En fin, un despropósito casi generalizado en las alturas de nuestra sociedad. Eso sin olvidar que la máxima magistratura del país ya ha sido capaz de decir cartucho todo seguido; como aquel chiste cuartelero del recluta aprendiendo a decirlo en lugar de ‘carchuto’. De pena.

La Europa cínica

Quedan, afortunadamente y sin saber hasta cuándo, millones de españoles que levantan cada día la persiana de sus vidas esperando, como Machado en Soria a orillas del Duero, otro milagro de la primavera viendo surgir un brote verde de un tronco desmochado.

Leer periódicos, escuchar emisoras o ver informativos, es un ejercicio diario y tormentoso de cilicios arroscándose a la cintura como víboras viperinas. Y, encima, hay que soportar que desde Bruselas nos pidan explicaciones sobre desgracias como las surgidas al otro lado del estrecho por repeler una invasión de indocumentados. Como dijo alguien allí habrá que poner azafatas para recibirles. Pero en la propia europeísima Bélgica borran a unos cientos de españoles de sus censos negándoles el pan y la sal, porque supuestamente no pueden atenderles en sus servicios sociales, y aquí no ha pasado nada. Es mejor que mueran de inanición que intentando saltar una valla; que está ahí por algo. Esos mismos leguleyos son quienes han estado decenios amparando a los terroristas españoles huidos con mil argucias diferentes. Y es que, la hipocresía y el cinismo de otros burócratas mayores que los de aquí, todos ellos gozando de sueldos escandalosos en las instituciones europeas, tiene difícil parangón.

El tío de la vara

Yo me imagino a los miembros de cualquiera de las bandas descritas llegando a sus despachos por la mañana viendo cómo seguir chupando del bote, y cada día más; y a los millones de amas de casa, padres de familia, empresarios o autónomos en cualquier lugar de España, o de Europa, anhelando poder sacar a su gente adelante con más voluntad y capacidad de sacrificio que medios, y con la espada encima de todo tipo de impuestos, tasas, contribuciones y precios abusivos por todo tipo de suministros básicos, y se me cae el alma al suelo.



¿Cuándo recortarán de verdad estos bandidos el gasto público para bajar impuestos?

Ganas insuperables me dan de hacer como el tío de la vara de Mota; se lo merecen sobradamente. ¿Y a ustedes?     
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