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martes, 29 de abril de 2014

EL CINISMO NACIONAL

Vivimos en un país de contrastes y eso nos enriquece; es cierto. Pero también hemos construido una nación entre todos en la que sufrimos contravalores comunes que arruinan nuestra sociedad. El cinismo es uno de ellos. Podríamos poner muchos ejemplos, pero con pocos basta.

Populares y socialistas

El otro día entrevistaron en una cadena de radio al político popular González Pons, candidato del PP al parlamento europeo en las próximas elecciones, y ante la pregunta sobre qué le parecía la corrupción destapada en los cursos de formación para parados en Andalucía su respuesta fue de manual político profesional partidista. Según él, la señora Díaz, presidenta de la Junta, debía ponerse del lado de la justicia y colaborar en lo que fuera menester para que se supiera toda la verdad y los corruptos acabaran donde deben. Y lleva razón. Ahora bien, cuestionado por el asunto Bárcenas el asunto ya era otra historia. En vez de hablar de la evidente corrupción por los donativos de ciertos empresarios y del fraude fiscal consiguiente de su partido manejando dinero negro, y por ende de la misma exigencia a los responsables correspondientes de que fueran claros y colaboraran con la justicia, largó una parrafada para decir que todo el daño que el referido extesorero del PP le podía hacer al partido que representa ya lo había hecho. Y, más aún, envuelto en la bandera patriotera nacional, vino a decir que España tenía suficiente crédito en Europa como para que los casos de corrupción destapados en Andalucía con dinero comunitario no le afectaran en su imagen. ¿Cabe más cinismo? Y lo peor es que el periodista que le entrevistaba mantenía con él una charla entre risas por respuestas previstas.

La corrupción y el pueblo

El robo a mansalva del dinero destinado a formar parados para que puedan acceder al mercado laboral en mejores condiciones es de cárcel inmisericorde, además de la reparación consiguiente del roto económico con cuantos medios puedan disponer los ladrones. Y, la responsabilidad política de los sucesivos gobiernos socialistas en Andalucía debería llevarles a no ganar unas elecciones en muchos años. Lo mismo debería ocurrir con la confianza de los actuales y pasados dirigentes del partido en el gobierno de la nación. Si quienes deben velar por la solidaridad nacional y, por lo tanto, por la exigencia general de pagar impuestos, se han dedicado, cosa que pocos dudan, a pagar con dinero negro obras en su sede, además de repartirse sobres opacos como complementos de sueldo, no podrían ganar unas elecciones nunca en un país serio. Ni siquiera presentarse en unas listas para gobernar a quienes estafan.
Pero, desgraciadamente, los socialistas gobiernan en Andalucía a pesar de haberse destapado antes de las últimas elecciones autonómicas la corrupción que ya investigaba la ejemplar jueza Alaya. Y, para colmo de la desesperanza en la regeneración política, muchos votantes del centro derecha español expresan en privado que volverán a votar a los populares a pesar de todo lo que llueve y ha llovido porque, dicen, más vale malo conocido que bueno por conocer. Es decir, sabemos que son malos pero mejor eso que otra cosa porque en todo caso son nuestros malos. Un ejemplo de forofismo político que nos lleva por los caminos de esos contravalores que decíamos, con el cinismo como bandera real rojigualda.

Gobernantes

Como consecuencia de ese cinismo,  el señor Rubalcaba sigue siendo el líder del PSOE después de haber estado en medio de tanto asunto turbio en los últimos decenios. Y el señor Rajoy es el presidente del gobierno incontestado por la mayoría de sus correligionarios después de estafar a  sus votantes haciendo todo lo contrario de lo que prometió, y por lo tanto contrató, en su programa electoral. ¡Hasta su padrino Aznar se lo criticó públicamente!; que tiene tela.    

Comunistas

Y por lo mismo que el señor Cayo Lara, líder de IU, puede decir sin sonrojo que si hubiera una república la voz la tendría el pueblo en lugar de los banqueros. Como si en Francia, Alemania, EEUU o Italia, por ejemplo, las cosas fueran de otra manera a ese respecto. Pero claro, tal vez se refería a una república comunista de partido único. Y en efecto, en ellas la voz la tienen los que mandan en el régimen y no el pueblo, tal y como ocurría en la desaparecida URSS o sucede en Cuba,  etc. Y nadie relevante ni medio de comunicación alguno le dice nada de eso en este país de contravalores; aunque solo fuera que nos hablara de honradez, trabajo y bienestar común, que sería perfectamente defendible desde su óptica, ¿por qué no?, pero que se deje de enarbolar banderas de libertad y democracia, que le son impropias y muy lejanas a su ideología real comprobada donde gobiernan. O que exija explicaciones o deje de apoyar a un gobierno en Andalucía en el que tienen mil rotos en los cajones por donde maman impunemente tantos desalmados.

Nacionalistas

Igual podríamos decir de los diversos independentistas. Me cuesta creer que el conservador Mas y su homónimo vasco, Urkullu, defienda de verdad y no para conseguir dinero y otras prebendas un derecho a decidir, que no es sino una forma de derecho asambleario en el que cualquier parte podría separarse de su todo cuando quisiera. Este año nos sentimos españoles, o catalanes, o vascos, o de nuestro pequeño pueblo; y el que viene, si nos enfadamos por algo, nos vamos con la música a otra parte y en paz. Sería cuestión de hacer propaganda interesada con dinero de todos y un referéndum. Cinismo, desfachatez y desgobierno en estado puro.

Los ciudadanos


Y esa es la música que suena a todas horas en esta malhadada España. ¿Lo peor?, pues que la sociedad parece que baila a gusto con ella en lugar de apagarla para siempre. Si no, no se entiende. O, quizás, solo sea cuestión de inmadurez política. ¿Lo mejor? Se me ocurre que la esperanza de un cambio profundo, que es lo último que deberíamos perder. 

domingo, 21 de abril de 2013

ALGO SE MUEVE EN EL SOLAR ESPAÑA Y EN EUROPA


Algo es algo, pero por fin parece que algunas caretas  empiezan a decaer en este gran teatro de  la burocracia  y el ‘y tú más’ y ‘yo en los tuyos’ en que han convertido a España demasiados profesionales del trile y la politiquería. Y también, aunque en serio,  en nuestra madastra Europa.

Angela Dorothea Merkel

En Europa

Porque parece que anda el personal tomando posiciones ante lo que se adivina como un triunfo electoral de la Sra Merkel en Alemania en el próximo otoño. Si fuera así, que ya se ha cuidado ella con su ortodoxia luterana económica y fiscal de ponernos a todos europeítos los pavos a la sombra para hacer méritos, es posible que los vientos cambien. Hasta hace un año estuvo haciendo de líder europea, pero desde ese tiempo acá está en su bunker alemán cuidando de su gallinero y azuzando a sus primos centroeuropeos y a los del norte para que nos sujeten a los supuestos  derrochadores del sur. Si ganara, es muy probable que vuelva a soplar nuestras velas en forma de facilidades financiero-fiscales  propiciadoras de más gasto con el fin de que volvamos al gran supermercado alemán a comprar de todo. Es lo que tiene el dinero, que ante su poder casi todo se iguala. Empezando por  las ideologías materialistas y terminando por casi todas las demás.

En nuestro patio

Los de IU empiezan a ser lo que de verdad son: comunistas ante todo. Y han empezado por Andalucía, donde gracias a las necesidades del desmemoriado Griñán, por aquello de que se enteró de los ERE´s por ajenos, llevan algún tiempo tocando pelo. El cuento viene de la dramática situación de muchas familias abocadas al desahucio como consecuencia de la mal explicada crisis económica que nos asola. Y en ése relato ocasional han encontrado el clavo donde agarrar sus ansias depredadoras sobre la propiedad privada. Con la loable excusa de amarrar a las culpabilísimas entidades financieras, que lo son en gran medida,  y evitar que echen a familias indefensas de sus viviendas, se han sacado de la manga un decreto que afectará más si nadie lo remedia a otras familias tan decentes como aquellas que con el producto de su trabajo han invertido en viviendas más que en otras cosas, antes que malgastárselo, y menos a los teóricos destinatarios de tan demagógica medida; los bancos. Pero es bueno que asomen la patita. Porque ya está bien de hablar de que comunismo es libertad y democracia en lugar de decir lo que realmente es. Hay algunos, honrados, con los que se puede hablar de cuestiones  respecto a la bondad de sus recetas sociales y políticas y se puede estar de acuerdo o no con ellos, igual que con sus igualitarios principios, pero cuando alguno  empiezan hablando de libertad el asunto se acaba, porque sólo hay que ponerles ante la tesitura de que citen algún caso en la historia del mundo donde el comunismo en el poder  la haya facilitado. Ni eso ni nada que tenga que ver con la democracia plural participativa.

Marxismo sí, como un método cuasi científico de analizar la historia evolutiva de la humanidad en base a los cambios económicos y productivos, tan perfectamente entendible como discutible, pero en cuanto a lo demás ya les dio la respuesta su profeta Lenin cuando le hablaban de libertad; “¿Libertad, para qué?”

Los socialistas están atravesando la era donde los abandonó ZP y en su odisea tienen algunas ideas muy aprovechables. Por ejemplo la que le sugirió Rubalcaba a Rajoy de suprimir las diputaciones; la del catalán Navarro respecto a la necesidad profiláctica de la abdicación del Rey en su hijo Felipe; o la actualísima de suprimir el senado y convertir ese panteón de hombres ilustres en una verdadera cámara de representación territorial donde los diputados regionales dirimieran sus preocupaciones.

Junto a ellas por fin están hablando para que se les entienda de verdad proponiendo subir impuestos a los ricos y a las grandes empresas; o, al menos, trabarles para que puedan deducir menos con ingenierías fiscales de todo tipo. Eso es socialismo, no lo de bajar impuestos, que decía el  estulto Zapatero en uno de sus descerebrados ataques utópicos. Cada mochuelo a su olivo.

Lo de bajar impuestos para galvanizar la economía es de los otros, como bien demostró y con notabilísimo éxito Aznar en sus primeros años; magnífico presidente en aquella legislatura. La lástima fueron los últimos, donde entre otros relevantes desatinos legó a este país a un D. Mariano para la posteridad. ¡Vaya ojo tuvo el tío!

 Y los conservadores desconcertados con un presidente  que a las primeras de cambio se puso el hábito socialista, alegando alevosamente ignorancia,  y quemó su programa electoral basado en las exitosas recetas liberales puestas en prácticas por el anterior gobierno del PP y en su previsibilidad personal,  subiendo impuestos a troche y moche machacando sobre todo a sus electores; retrasando presupuestos por intereses partidistas – Andalucía-; improvisando cada trimestre una reforma que acaba en estéril ‘coitus interruptus’- Reforma Laboral, Emprendedores, Reforma Local, etc.-. Además de aprobar por consenso una estupenda Ley de control del déficit público que se salta a la torera en cuanto le aprietan – Cataluña y Cia- por aquello de no tomar decisiones valientes. Y  de mantener el ruinoso árbol de nuestras AAPP sin podar.

Un Rajoy con más poder que nadie  para poco. Ahora  enarbola el valor de la discreción – reuniones secretas-  como forma de gobernar. Como si hubiese tenido alguna vez otro en política. Discreto no, discretísimo en todas las acepciones del término. Hasta el aburrimiento más supino para sus propios. ¡Ay pena, penita, pena! Ojo a los movimientos de Esperanza Aguirre y Vidal Cuadras, entre otros.

Y  los demás a lo suyo; los nacionalistas llorando para mamar y Rosa Díez y su UPyD predicando algunas cosas hermosas. Ya veremos. Por cierto, ¡vaya inquina le tiene Rajoy a Dña. Rosa desde el principio!

En fin, es bueno que caigan las caretas. Aunque muchos confíen más en lo que pueda venir de Alemania.  ¿O no? 
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