miércoles, 25 de marzo de 2015

MADRID Y BARÇA O LA DESIGUALDAD POR LOS DETALLES

Es verdad que cuatro puntos no son demasiados, suponen una derrota y un empate, porque el golaveraje particular es favorable al Rea Madrid. Pero son dos partidos, o mejor, dos pinchazos del Barça y la necesidad blanca de dos victorias; y eso suponiendo que también se gane todo lo demás. Francamente la liga está difícil para el Real, pero aún quedan diez jornadas y en el fútbol hemos visto de todo.

En el peor de los casos, habría perdido la Liga en Bilbao y en el Bernabéu y no en Barcelona. Porque esos mismos cuatro puntos eran la ventaja que tenía antes de esos dos fiascos sobre los blaugranas.

El partido de anoche fue bastante igualado en el juego, con ligera ventaja para el Madrid, y hasta en ocasiones de gol, pero aunque suene a tópico es verdad que decidieron unos pocos detalles. El primero estuvo en los porteros. Sin culpar a Casillas de la derrota, porque sería injusto, sí es verdad que Bravo estuvo más certero que él en una ocasión que pudo cambiar el resultado. Fue cuando desvió en un difícil escorzo, rectificando su primer impulso, un balón que había chutado Benzema y que tras desviar la trayectoria un defensa se iba para dentro. Ese fue su gran detalle, que resultó crucial. Como podía haber sido el de Casillas si hubiese podido desviar el que Suárez le cruzó al segundo palo cuando él se lanzó a cubrir el primero. Luego, también es verdad, ambos guardametas tuvieran intervenciones muy afortunadas, como las dos últimas paradas del madrileño, que evitó así la goleada culé en la última media hora que lució al contraataque.

El Madrid jugó su mejor partido en lo que va de 2015 y por ello pudo ganar en el Nou Camp. Su primer tiempo fue bueno y ahí tuvo las ocasiones para haber casi sentenciado el partido, como ese remate de Cristiano que repelió el larguero o el tiro fuera de Bale con media portería vacía, así como la mala suerte que tuvo en el que le anularon por un ligerísimo fuera de juego del portugués.

Luego, en la segunda parte empezaron bien pero el gol magnífico gol de Suárez les hizo cambiar su buen juego en el medio campo por intentar balones en largo a sus delanteros. Y aún así, pudieron y debieron empatar al menos para que se hubiera hecho justicia en el marcador.

El buen juego blanco durante una hora larga fue por otro detalle, pero este más importante que el de los porteros.  Y es que le ganaron el medio campo a sus rivales. Funcionó el medio centro del dúo Kroos- Modríc y fueron muy superiores al que opusieron Mascherano y Rakitic.  Los madridistas presionaron muy adelantados la salida del balón del Barça e incluso le robaron balones a sus medios al borde del área propia cuando querían salir con el balón jugado. Y es que, como hemos reiterado, el alemán juega más tranquilo con el croata a su lado y, sobre todo, con Ramos detrás haciéndole la cobertura en el centro de su campo.

Pero claro, cuando observamos al campeón del mundo con Alemania jugar tan bien más adelantado, tal y como lo hace con su selección, nos gustaría haberle visto en el Madrid con un medio centro tipo Alonso tras él. ¿Se imaginan al vasco y al teutón con Modric por la derecha e Isco por la izquierda con dos delanteros delante de la categoría que los tiene el Madrid? Seguramente estaríamos ahora hablando de otra cosa.

Y el Barça perdió el control porque no es igual Mascherano que un Busquets en forma; el catalán es más lento con los pies pero mucho más veloz que él con la cabeza. Y en ese otro detalle también está la diferencia. Los blaugranas aguantaron el partido al principio mientras que Iniesta pudo controlar por la izquierda, incluso creando peligro, pero tuvo pocos valores más en medio hasta que Messi, ya muy avanzado el partido, se echó atrás y pudo jugar entre líneas lanzando el contragolpe de su equipo. Y pudo controlar más cuando Busquets y Xavi salieron.

Finalmente, hubo otro detalle decisivo, y fue la superioridad de los centrales barcelonistas sobre los merengues, con mención especial para un espléndido Piqué. Pepe y Ramos dejaron unos huecos por arriba que sus rivales taparon bien.


En definitiva, esos detalles marcaron la desigualdad, al margen del juego general, pero todavía queda liga.  

jueves, 19 de marzo de 2015

ELECCIONES A LA CONTRA

Ni a favor del millón de empleos que se ha sacado Rajoy de la manga para Andalucía, ¡ay las chisteras, don Mariano!, ni de la bandera andaluza con que se ha envuelto Susana Díaz para mimetizarse con su tierra, a falta de mejor programa, ni nada que se le parezca. Los andaluces van a castigar al PP y al PSOE dejándoles en los huesos de sus anteriores resultados electorales. Y es que han hecho innumerables desméritos para ello, allí y en todos sitios.

Falta de ilusión
En el año con más convocatorias electorales en nuestra joven democracia, votar a la contra significa todo menos ilusión. Podría ser incipiente madurez, aunque la ausencia de programas significativos contra los que votar lo desdice, como también lo desmiente la orfandad de ideologías claras. La realidad es una falta de confianza hacia unos y otros que debería hacerles pensar, antes de tomar el olivo.

Que los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, hayan hecho de la bandera anticorrupción su eje fundamental abona la tesis de que la ciudadanía española empieza a distinguir el grano de la paja. Y como consecuencia van a votar contra los golfos, aunque la mayoría no se presenten. De todos modos, demasiados votantes van a depositar todavía sus papeletas a favor de los suyos antiguos “porque los otros también han robado”, y eso es, además de triste, desesperanzador para nuestra democracia libre.

Una ligera esperanza
Pero sí hay un hecho que abanica un rayo de luz: en muchos lugares los partidos citados no tienen aún caras conocidas. Eso sería muy bueno si se conocieran de verdad sus programas, pero nos vuelve la inquietud al constatar que solo la solidez o simpatía que se aprecia desde lejos por Pablo Iglesias y Albert Rivera mueve a la gente desde la diversidad a votar a sus partidos. Es decir, en nuestra inexperta democracia seguimos prefiriendo los personalismos a las razones. Cuando dejemos de sentirnos rebaños y aprendamos a analizar propuestas y a no consentirle una mentira clamorosa a los pastores, y mucho menos una corruptela activa o pasiva, habremos alcanzado la madurez democrática.

Los escombros
El derrumbe del PP de Rajoy se ha ido fraguando desde que se dio la vuelta como un calcetín remendado para estafar a millones de sus votantes, haciendo lo contrario de lo prometido. Y, como colofón, estaba cantado desde los célebres mensajitos a Bárcenas cuando ya le habían trincado por corrupción. Esas confianzas con un personaje de oscuras cuentas multimillonarias en Suiza, que ya se conocían entonces, abrió de golpe los ojos a muchos de los que no volverán a votarle ni en pintura. Porque, como hubiera sucedido en un país de verdad maduro democráticamente, debió dar paso a otro liderazgo en su partido y en España. Si no por vergüenza torera, que ha demostrado desconocer, al menos para no perjudicar a su partido; esa entelequia que tantas veces proclaman para que se larguen otros.

La ruina del PSOE viene de lejos. Así, por mucho que Pedro Sánchez se empeñe en ideas y propuestas, si fuera el caso de que cristalice alguna potente y concreta en la memoria ciudadana, la desastrosa gestión de Zapatero aún lastra su presente y su futuro. Tiene, eso sí, la baza con que  desarboló a Rajoy: es un político limpio. Pero eso, siendo una verdad importante a nivel personal, se difumina en la charca de los casos de corrupción de su partido.

Susana Díaz, por equivocado egoísmo también, ha perpetrado la tontuna de no usar la citada importantísima baza de su secretario general en la campaña andaluza. Y tal decisión, con lo que ha caído y cae desde el juzgado de la señora Alaya, es un error de estrategia política solo entendido desde las luchas internas socialistas, que a la postre suponen también su debilidad; hasta Felipe González ha tenido que pontificar que no huirá hacia Madrid.

A cambio, ha optado por seguir la clásica y  reiterada doctrina de Pujol y Mas en Cataluña, haciéndose pasar por la matrona de Andalucía. Cualquier ataque a su partido o a su persona es una afrenta a su tierra, lo que supone una indigencia intelectual que asusta.

Las nuevas construcciones
Por la izquierda, Iglesias está viendo cómo el globo de su Podemos está perdiendo altura porque también tiene puntos débiles relevantes. El primero, el techo que supone su adscripción filocomunista, que él trata de romper intentando colar una inteligente socialdemocracia que pocos creen. Sus inicios y relaciones de todo tipo con los regímenes bolivarianos lo desmienten, así como su equiparación activa a los extremistas del griego Tsipras. Como hemos reiterado, será difícil que pase del veinte por ciento en las elecciones donde se presente. Otra cuestión, ahí sí, es la influencia que tendrá en las distintas componendas postelectorales que se cuezan para formar gobiernos.

Y por la otra banda, Ciudadanos, el partido que tan eficazmente lidera Albert Rivera, también tiene dos debilidades serias. La primera, derivada de su falta de cuadros en los distintos escenarios donde va a competir, porque una cosa es prometer las cuatro cosas claras que tienen los, digamos, social liberales -centristas sin ataduras ideológicas-, defendidas con brillantez por su líder, que inspira a cientos de miles de españoles confianza, honradez y valentía; y otra el día después de su previsible pero insuficiente éxito electoral. Con las alianzas de gobierno que propicien empezarán las contradicciones. Sería muy bueno que se mantuvieran incólumes en una oposición constructiva. Y, la segunda debilidad es la indefinición del propio Rivera sobre si se presentará a las catalanas, a las generales o a ambas, que todo puede ser.

Un voto miope
En todo caso, el voto a la contra, que siempre es a corto, les viene bien a Podemos y a Ciudadanos ahora. Otro tema será el futuro. Y ahí, por el bien común, deberán todos laborar duro además de orar, que ayuda pero no alimenta, como en los viejos conventos.

Ojalá llegue pronto el tiempo en el que se vote con esperanza a largo.       

LAS RACHAS, UNAS VIENEN Y OTRAS VAN.

Como las olas en aquella bonita habanera, desde nuestra barquita futbolera siempre las hemos visto ir y venir, pero su belleza camina sinuosa por barrios.

Ahora le toca la mala al Madrid, como hace dos meses al Barça. Entonces Luis Enrique tenía las horas contadas y Messi ya no era el mismo, y ahora les toca a Ancelotti y Cristiano; el fútbol mismo.

Es cierto que los blancos padecen flojera, pero un buen resultado lo varía todo. Y si es contra los culés mejor. Así que, el próximo domingo puede que cambien de color los llantos. Lo normal sería que ganara el Barça porque están en buen momento, e incluso con suficiencia, pero la historia nos dice que el equipo que llega  peor a estos enfrentamientos suele tocar pelo.

Otra cosa es la movida del gallinero en tales rachas. Hay gallos de todo pelaje defendiendo sus intereses y posiciones oportunistas al margen de la realidad, y hasta mintiendo,  con capones de diversa condición de palanganeros. En el caso del Madrid tenemos ahora un ejemplo de todo ello. Pongan ustedes mismos a cada cual en su palo; no es difícil.

 Y, en esa vorágine emplumada,  no se analiza si en la primera vuelta del gallinero de enfrente,  Busquets, por ejemplo, andaba renqueante de su dolencia de pubis, o Piqué, que suele cubrir bien las espaldas de sus medios centros, parecía ‘enjugascao’ con otras aficiones. Como ahora no se tiene en cuenta, o se hace muy de pasada, cuando es vital, que el Madrid está sin medio centro  adecuado y sin el poderoso Ramos detrás para cubrirle las espaldas, tal y como venimos reiterando. Se dice que el fútbol es una suma de detalles, pero no todos son iguales. El señalado es la base de la columna vertebral de cualquier equipo.  Cuando funciona, la media ocupa bien los espacios,  los delanteros gozan de más ocasiones y las defensas parecen más seguras. Y cuando no, aparecen las dudas atrás, los individualismos ineficaces delante,  la indefinición anárquica en el medio campo y el plomo en las botas.

Ahora resulta que Ancelotti es un blandengue y hay que echarlo, cuando antes del mundialito se pedía a coro su renovación y parecía hecha; que Bale es un bluf, cuando hace bien poco era un fenómeno, incluso decisivo en partidos clave del año pasado; que Cristiano es un engreído, cuando aunque no pueda negarlo es el mejor goleador en la historia madridista, y de los mejores de la historia del fútbol, y a quien le debe su club en gran medida los escasos pero sonados triunfos de las últimas temporadas; o que Casillas es un petardo cuando tantas victorias le debe su equipo, por mucho que los años no pasen en balde.

Por otra parte, Florentino Pérez ha caído en la trampa del protagonismo en lo deportivo. Y es que, al margen de la posición crítica que se pueda mantener con él atendiendo a que gestiona el club según sus intereses empresariales, como es obvio si nos fijamos algo, es un futbolero empedernido que, en sus principios en la sombra, Valdano mediante, y ahora a todas luces, dirige deportivamente el club para lo bueno y para lo malo. Así, salvo el fichaje de Cristiano Ronaldo, que lo hizo Calderón y a punto estuvo él de echarlo para atrás de no ser por el acertado consejo de su paraguas argentino, casi todas las incorporaciones y salidas del equipo han sido cosa suya.

Además, ha cometido otro error de bulto que le puede costar la presidencia, al margen del juicio que deberá afrontar por haber sido elegido con un proceloso cambio de estatutos previo, tras la querella presentada y admitida de unos socios blancos. Y es que la soberbia ciega hasta las mentes más lúcidas. Pérez, a pesar de su indudable brillantez, se equivocó saliendo a la palestra para acusar a la prensa de los males que aquejan al club merengue. De ahí a los pañuelos, su pesadilla insufrible, hay un corto paso. El que media entre un par de malos resultados y sus correspondientes portadas críticas.

Enfrente, la falta de calidad o de planteamientos más atrevidos hace que el Atlético siga jugando a mimetizarse con sus adversarios, y esa falta de personalidad puede liquidar la época de Simeone. Él lo sabe, y ha pedido refuerzos en todas las líneas porque su estilo es innegociable. Ya veremos si el mandamás chino traga con ese fútbol de autor.     

viernes, 13 de marzo de 2015

UN MADRID ABURRIDO

Aunque es un juego, el fútbol tiene sus reglas no escritas y suele ser previsible, al margen del azar y de las genialidades. En semanas pasadas hemos tratado de bajar a sus orígenes: cuando los críos juegan a la pelota sin nadie que los pastoree. Y, decíamos, que lo primero es que alguien vertebre al equipo desde el centro del campo; el que lo hace fácil y desde ahí hace posible el mejor fútbol de sus compañeros. Todo lo demás son cuentos.

Que si las figuras merengues están en crisis o tiene la culpa la mano blanda del técnico, o, como en aquellas ocasiones ‘mourinheras’ felizmente superadas, los malos eran los árbitros influenciados por el llamado ‘villarato’.  Pero es más sencillo. En el fútbol es básico quien juega a uno o dos toques y sabe dónde ponerla antes de que le llegue. Esos privilegiados tienen permanentemente la posición de los jugadores en su cabeza y, además, saben jugar con los tiempos, el resultado, las virtudes propias y las flaquezas ajenas. Se trata del cerebro del equipo y suele ocupar el centro del medio campo.

Pues bien, desde que se marchó Alonso, el Real Madrid está huérfano de una figura tan fundamental. Lo ha podido ser Illarra, que lo ficharon para ese papel, pero la falta de confianza de Ancelotti en sus posibilidades, sobre todo tras un mal partido el año pasado en Alemania, y de ir dándole minutos  fuera de su sitio, como volante, le han diluido. También es cierto que ya su juego equilibrante en la Real Sociedad y en la selección sub 21 española no era tan claro como la de su paisano Xabi, porque conduce más el balón e incluso tiene más llegada, pero ese dinamismo le resta capacidad de juego en largo y del rigor táctico defensivo del ahora jugador del Bayern, aparte de ir peor por arriba. Y, para empeorar el asunto, no parece que el recién incorporado Lucas Silva sea el cinco que los merengues precisan.

De Kroos venimos comentando que su enorme calidad le permite jugar bien en cualquier sitio, pero en el medio centro se precisan otras cualidades: meter la pierna fuerte, jugar entre los centrales, etc.,  cuando se enfrentan a equipos de exigencia.  Y con Ramos detrás y  Modric a su vera se ha disimula algo su debilidad, pero ni Pepe ni Varanne están a la altura del sevillano, ni los otros medios madridistas ocupan los espacios del balcánico.   En fin, que se les agudiza una carencia fundamental hasta el punto de poner en riesgo la temporada. Parecen aburridos de jugar, y realmente aburren. Un detalle: hace poco lidiaron en liga en Getafe y apenas hubo medio graderío ocupado. Penoso.

El otro día le vi a Xabi Alonso un recital contra el Hannover de cómo se juega en su sitio, y hasta se permitió el lujo de marcar un gol de falta. Por cierto, ¿cuánto tiempo hace que Cristiano no convierte un golpe franco? ¿Y dónde anida sus ausencias Benzema o hacia dónde galopa Bale? Porque esa es otra, la falta de gol es una losa que les atenaza, impidiendo jugar con la calma necesaria para intentar un buen fútbol. Mal asunto en un equipo diseñado para ganarlo todo, desde el dineral gastado en su confección.

Para su desgracia y la del Real, Ancelotti tiene mucha tela que cortar ahora que llegamos al tramo decisivo de las competiciones, sintiendo como cuchillos el vaho del presidente y sus palafreneros en la nuca. Malos tiempos en ciernes para el técnico italiano y el club del Bernabéu, si finalmente la impaciencia agosta su destino.  

El Barça sí cuenta con dos medios centros adecuados, Busquets y el comodín Mascherano, y sigue a lo suyo. No lo tuvo fácil Luis Enrique para mantener las rotaciones y encajar al trío de lujo que baraja en sus puntas. Y tampoco le habrá sido fácil tragar con la larga mano de Messi en la realidad blaugrana. Un hombre de su carácter dará un portazo si ha de continuar dirigiendo con mano blanda, como le achacan al transalpino Carletto.


Conociendo la idiosincrasia culé, tampoco tiene un futuro claro si no gana  al menos dos de las tres competiciones a las que aspira, el pastizal que también han gastado así lo demanda. Porque se lo exigirán si Neymar, Suárez y el inigualable Messi siguen enchufándola. Y lo pueden ganar todo. De momento es líder merecido por la citada debilidad blanca, pero ya veremos.     

miércoles, 4 de marzo de 2015

CUATRO JINETES Y UNA AMAZONA, DE MOMENTO.

Rajoy, Sánchez, Díez, Iglesias y Rivera conforman la parrilla de salida para las próximas generales, pero solo de momento. Porque, permítanme, ni son todos los que están ni están todos los que son, como ha quedado claro tras los últimos debates; el oficial y el oficioso.


Rajoy

El presidente estuvo en su línea. Un discurso marmóreo y autocomplaciente para empezar, destacando los datos macro económicos que apuntan en la buena dirección pero silenciando los también ciertos que niegan el buen camino en la solución de los problemas estructurales de nuestra realidad socioeconómica. A quienes claman desde la sensatez que antes de recaudar más hay que gastar menos en improductividades, ni caso. Y sus nuevas promesas quedan en borrajas por sus clamorosos incumplimientos.

Donde sí gana Rajoy es en el cuerpo a cuerpo y ahí tira de dialéctica irónica malintencionada para enervar a los suyos y descalificar al contrario, incluso llegando a los malos modos cuando le nombran a su bicha particular: Bárcenas. En general, nada nuevo bajo el sol, aunque, viendo lo que hay, haya que reconocerle que es un parlamentario aceptable; ¡cómo añoramos a los González, Guerra, Fraga, Carrillo o Herrero de Miñón, e incluso al mismo Suárez en algunos momentos!


Pedro Sánchez

El jefe de la oposición, por el contrario, tenía que empezar por convencerse a sí mismo de que podía ganar, para disipar las dudas en los propios sobre todo, y presentarse ante la nación como un aspirante capaz de gobernar España. Y lo primero lo consiguió, presentándose con una tranquilidad loable, solo traicionada por una cierta aceleración en su discurso inicial. Aunque en la crítica lo tenía más fácil, y de eso se trataba al debatir el estado de la nación, sin embargo, en el aporte de posibles medidas para sacarnos del atolladero le era más complicado. Los nublos de la nefasta gestión de Zapatero y sus gobiernos aún ocultan el sol para el PSOE.

Pero, como epílogo, se zafó del férreo marcaje del Presidente en su cuerpo a cuerpo al enarbolar una mano impoluta en su persona y en el papel que representa: el “¡yo soy un político limpio!” todavía debe resonar en los oídos de Rajoy y de los suyos, como así quedó sin duda en la retina de quienes le califican como ganador del duelo. Hasta el punto de concluyente fue tal afirmación, que renunció seguramente por ello al turno de contrarréplica al ver a su oponente descuadernado.  No cabía mejor alegato final con lo que está cayendo, dentro y fuera de su partido, ¡ojo!


Pablo Iglesias

Fuera del Congreso, Iglesias también ha terciado en el debate hasta autoproclamándose jefe de la oposición. La soberbia ensombrece a veces la virtud. Porque lo que no se le puede negar al líder de Podemos, que ahí sí ejerce como tal, es su buena capacidad comunicativa. Se esté de acuerdo o no con sus planteamientos, es innegable que sabe cómo llegar a la gente, sobre todo a quienes son propicios a su mensaje por diversos motivos.

Otra cosa es el rechazo que produce en demasiados ciudadanos, que ven en él y en su partido nuevo la reencarnación de todos los demonios del fracasado comunismo y similares.  Pero para superarlo tiene una estrategia inteligente, puesta en valor con bastante convencimiento en la entrevista de ‘Tele 5’, que fue el espacio más visto esa noche en la mejor hora: la transversalidad de su proyecto político y de sus seguidores. Habla convincentemente de que en su partido hay y caben antiguos votantes de cualquier partido, de derechas y de izquierdas, situándose en un centro virtual que es el objetivo que debe tener cualquier opción política que aspire a gobernar. La contradicción, y no pequeña, es que las medidas económicas que han anunciado hasta ahora son de una izquierda extrema. Habrá que esperar, en todo caso, a su programa real.

Y tiene un problema añadido: su mimetización con sus homólogos griegos de Tsipras. Esa es y será su prueba del algodón, y no parece que pinten bien las primeras muestras.


Albert Rivera

Albert Rivera es también un magnífico comunicador al que acompaña un buen proyecto para España, que lo ha defendido con valentía, además, desde Cataluña. Declararse de centro social y liberal es un buen marchamo para ocupar las preferencias de millones de españoles, pero tiene un problema serio: su indefinición sobre si será candidato o no al gobierno de la nación. A estas alturas no puede andar en ese espacio grisáceo. Debería lucir mucho más si quiere que las posibilidades de su partido, Ciudadanos, sigan creciendo y cristalicen.

Y recordar el fallido intento de Miguel Roca y su partido Reformista, a mediados de los ochenta, que falló en buena parte por hacer política en España desde Cataluña y ni afiliarse al nuevo partido para no dejar de pertenecer a Convergencia. El caso no es el mismo, pero las consecuencias sí pueden serlo.


Rosa Díez

La líder de UPyD es una política laboriosa y honesta, con propuestas serias para el país – quizás de las mejores-, pero hace tiempo que tocó techo electoral y no sabe verlo. Tal vez el personalismo le impida la generosidad y altura políticas para unir sus fuerzas a Ciudadanos. Junto a Rivera, formaría un dúo excelente con unas expectativas espectaculares.

Si unieran sus destinos quizás estaríamos hablando de que el futuro político se jugaría a cuatro bandas, y no a tres, como finalmente sucederá, en el que las posiciones políticas centradas, y España por ello, tienen un futuro muy preocupante.


Más amazonas

Y galopando en lontananza se perfilan otras féminas. Susana Díaz puede dar el salto a la gran política si gana en Andalucía y el PSOE, como parece, se estrella en las municipales. Y Soraya Sáenz de Santamaría puede ser la baza oculta de un Rajoy y un PP previsiblemente maltrechos en las consultas electorales previas.


El debate pasado ha servido para apuntalar a Sánchez, pero aún no hay foto fija de la línea final de salida.

martes, 3 de marzo de 2015

EL MIMETISMO DEL ATLÉTICO DE MADRID

Ocurre con los equipos que basan su juego en la intensidad al margen de la calidad que tengan, que por eso los hay en todas las categorías.

El Atlético es uno de los seis mejores equipos españoles en la historia de nuestro fútbol, casi siempre en el segundo escalón de ellos, por detrás del Real y del Barça y un poquito por encima del Valencia, del Sevilla o del ahora en horas bajas Atlético de Bilbao. A ese grupo cabecero se les han unido, incluso superándoles en ocasiones, otros como el Español, el Betis, la Real Sociedad y los también históricos Zaragoza y Deportivo de la Coruña en diferentes etapas. Cuestión distinta es el fenómeno coyuntural del Villareal, unido obligatoriamente a su mentor Roig, que ha aprovechado su moderna trayectoria implantando una envidiable política de cantera.

Pero el Atlético es otra historia. Ha alternado plantillas de una enorme calidad con otras, la mayoría, en las que la garra y el juego de guerrillas han sido su santo y seña. De las etapas mejores hay que recordar delanteras como aquella de los Ufarte, Luís, Gárate y Adelardo, con quienes llegó a estar dos temporadas el murciano Juan Antonio a finales de los sesenta del siglo pasado, jugando de extremo izquierdo cuando era diestro, recogiendo el once de un mítico como Enrique Collar. Esos enormes jugadores con otros de menos nombre pero de enorme garra, fueron quienes llegaron a la famosa final de la Copa de Europa contra el Bayern de Munich de Beckenbauer, y que tuvieron ganada hasta segundos antes del final con el espléndido gol de falta directa del mítico Luis.

Hay que recordar también el equipo presidido por el inolvidable Jesús Gil y que entrenó Antic, que ganó el doblete un año con jugadorazos como Pantic, Quico y compañía, aunque después cayeran al pozo de segunda.

Son las luces y sombras del equipo colchonero, en el han lucido jugadores tan dispares en épocas distintas como los exquisitos Ben Barek, Luiz Pereira, Leivinha, Ayala, Manolo o Futre, con otros que basaron su juego en la garra y la pierna dura, como Martínez Ovejero, Goicoechea, Jayo o el lateral Panadero Díaz, por citar ejemplos paradigmáticos.

Sin embargo, si hay un sello característico del Atlético es el de mimetizarse con el contrario. Así, compiten con equipos de la mitad de la tabla o de ahí hacia abajo con sus mismas armas, y con los grandes también. Si vemos un encuentro contra el Elche, el Celta o el Granada este año, tendremos un Atlético corriendo como ellos para ganar el partido por piernas o por algún destello de calidad de los mejores jugadores que tiene, y, sin embargo, si es contra el Barça o el Madrid contemplaremos a un equipo en el que sus jugadores, al margen de correr y meter más la pierna, su identidad fundamental; sacarán sus mejores galas y hasta alguno de ellos le mojará la oreja a las figuras blancas o culés, haciendo alardes de igual o más categoría futbolística. A eso nos referíamos con el mimetismo citado.

Y en Europa les ocurre igual. De tal suerte que parece un Atlético diferente si juegan contra el Chelsea o la Juventus, por decir algo, a que si lo hacen contra el Bayer Leverkusen, tal y como ha ocurrido en su último encuentro de Champions. El miércoles pasado se mimetizaron con los alemanes, que andan por la mitad de su tabla. 

La diferencia con la temporada pasada, aparte de que se le han ido jugadores básicos, es que entonces todavía eran una sorpresa y fueron una apisonadora con los equipos medianos y pequeños. Este año, los de abajo los tienen muy estudiados y ellos siguen empeñados en jugar según sean sus rivales. Por eso, contra los grandes siguen haciendo buenos partidos pero pierden sus opciones con los inferiores. En todo caso, ¡grande el Atlético de Simeone!

Finalmente, nos reafirmamos en que nuestros dos grandes no están inmersos en ninguna crisis, como han demostrado en Europa, y que sufren lo normal de cada temporada: no son máquinas y sus jugadores son tan de carne y hueso que siempre no están igual de bien. A la postre, estarán disputando las dos competiciones fundamentales porque su calidad, y la cantidad de la misma que tienen en sus plantillas, están muy por encima de sus oponentes. Otra cosa es que lo ganen todo, circunstancia que apenas ha ocurrido a lo largo de la historia.  

miércoles, 25 de febrero de 2015

EL FÚTBOL, COMO EL TIEMPO EN FEBRERO

Este juego de nuestros disfrutes, con más pasiones que entendederas, suele removerse cuando asoma la primavera. Así, tras la Pascua, cuando los ceros abundan en los resultados, los goles florecen con los almendros. Y parece que se volviera al principio del campeonato, cuando se dan lo resultados más asombrosos porque aún no se conocen bien los equipos. Si miran las jornadas de esas épocas del año verán resultados deslumbrantes.

 Y también al final, en sentido inverso al mero juego, en cuyas últimas jornadas también se producen tanteos que más que sorprender sonrojan; la poca vergüenza y los vuelos de maletines tienen la culpa. Sería bueno que las sospechas de compraventas que siempre han acompañado al fútbol se volvieran alguna vez evidencias demostrables judicialmente y algunos acabaran donde deberían. Y no hablamos de primar a cualquier equipo por obtener un resultado positivo, sino por perder vergonzosamente. ¿Condenarán a alguien por ello? Lo dudo. Para dar ejemplo negativo siempre les queda el Murcia a los impresentables que rigen nuestro fútbol.

Finalizando la primera vuelta el Real Madrid parecía un ciclón imbatible, con record de victorias para Ancelotti seguidas, y un mes largo después pareciera que se les hubiera olvidado ganar. Pues miren, ni una cosa ni otra. Los que peinamos canas, y algunos ni eso, podemos recordar que ni el Madrid de Di Stéfano, Rial o Puskas y Gento, que pasa por haber sido el mejor de su historia, ganaba siempre, ni siquiera tenía asegurados los campeonatos domésticos. Aunque ganara cinco copas de Europa seguidas, no pudo hacer lo mismo en la Liga ni en la Copa. Entonces, el Barça de Kubala, Ramallets y Luisito Suárez competía en igualdad de condiciones.

El lunes pasado decíamos que los blancos no atravesaban ninguna crisis y ahora decimos lo mismo del Barça, que después de perder con el Málaga en un mal partido dentro y alejarse sus opciones de liderar la Liga muchos dirán que ha entrado en depresión. O que la pelea de Messi con Luis Enrique aún colea, que los problemas extradeportivos están influyendo, etc. Y aunque todo ello tenga su influencia, lo cierto es que el fútbol se mueve en una especie de rueda de la fortuna que es lo que en el fondo le da su picante. Si no fuera simplemente un juego sería demasiado aburrido.

Y hay otra evidencia que no por mucho repetirla deja de ser cierta. Los futbolistas son personas, no máquinas, y no siempre están igual de despiertos, de rápidos o de acertados. Y no tienen tampoco las mismas rosas en el culo un día que otro. Quienes han jugado compitiendo alguna vez, en el deporte que sea, lo saben muy bien.

Un amigo y antiguo futbolista modesto de mi pueblo, pero tan buen goleador en los años sesenta como persona siempre, y que me llevé a la directiva que presidí del Murcia, Jesús Ruiz, guadalupano de pro y qepd., desgraciadamente; me confesó que había épocas en las que no veía la portería y que, cuando la enfilaba, le parecía más pequeña que el balón. Y otras, sin embargo, enchufaba para dentro todo lo que le caía hasta con la uña. Venía a confirmar lo que tantas veces se ha dicho de que los goleadores van por rachas. De ahí lo enorme y grande de la regularidad de Cristiano y Messi, a quienes  tenemos la suerte de disfrutar en nuestra liga tantos años. Y que nos duren.

El Madrid, simplemente y como hemos reiterado, sufre cuando se enfrenta a equipos de enjundia en el medio campo. El otro día, alguien de la categoría futbolística de Stielike dijo que a él le parece Kroos un ocho y no un cinco, y que habría que arroparle para que luciera mejor y que el equipo blanco no se resintiera.

También el Barça, aunque juegue con su famoso trío de delanteros, con Neymar y Suárez pululando alrededor de Messi, precisamente en ese liderazgo tiene su punto débil. El día que no está acertado todos los demás se nublan. Esa es la circunstancia que Luis Enrique quería superar con sus rotaciones, pero no le han dejado. Ya veremos cómo lo solucionan, porque ni el argentino ni nadie debería ser nunca insustituible, como tampoco lo es nadie en la vida.


Finalmente, coincidimos con el citado Uli en que la Liga debería tener más equipos que pudieran optar al título. A ver si la última jornada de febrero apretara algo la cabeza.

miércoles, 18 de febrero de 2015

DE BOLAS DE NIEVE A FALSAS CRISIS

Desde junio de 2009, cuando Florentino Pérez retornó a la presidencia blanca, el Real Madrid lleva gastados o invertidos en fichajes, que según sus resultados deben catalogarse como una cosa u otra, setecientos cincuenta millones de euros; ciento veinticuatro mil millones largos  de pesetas.  Aunque, eso sí, casi cien de ellos corresponden a los de Cristiano Ronaldo, que tenía ya comprometidos el su antecesor Calderón, quien lo fichó procedente del Manchester United. Sin duda, la mejor inversión desde entonces. 

Una frase clásica del mandamás merengue es que cada año hay que cebar la bomba, y eso hace. Da igual que hay sido un año bueno o malo, lo importante es hacer mirar a sus seguidores hacia adelante, con tal zanahoria, y que se olviden de lo conseguido con tanto esfuerzo económico. Así, la bola de nieve es cada vez más grande y obliga a todo el mundo en el club a continuar corriendo para que no le pille. Es la misma praxis que utiliza en sus empresas. Cuando las deudas de un conglomerado de esa categoría alcanza magnitudes incomprensibles para la mayoría de ciudadanos, y difícilmente manejable por nadie, ni para cualquier Gobierno, por ejemplo; se convierte en un riesgo de tal calibre para el sistema que el problema lo tienen los demás y no el deudor.

Es lo que siempre se ha dicho a nivel popular: si debes cientos de miles a los bancos tienes un problema, pero si debes millones el problema lo tienen ellos. Y, por ello, deben cuidarte para no perder las esperanzas de cobro.

Así, las deudas del Real Madrid siguen tirando del carro con las ayudas de todos. Y los grandes proyectos también, con  la de las Administraciones públicas madrileñas. Veremos qué pasa con el proyecto del nuevo estadio, “lo que sea-Bernabéu”, que de momento se ha cargado la Justicia aunque venía empujado por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Y ese proyecto es clave porque hay que generar mucho dinero, tal cual hace el club del Bernabéu bajo la batuta del ingeniero y empresario Pérez, ya que el gran problema surgiría si algún día la máquina se ralentizara. En ese supuesto el Madrid tendría graves problemas financieros y económicos. Pero mientras que la bola rule no hay chamba. Y a ello se afana su brillante presidente, que hace de incendiario y bombero, al tiempo, con el fin de tapar los agujeros.

Él sabe muy bien, y lo maneja con enorme habilidad, que importan más la copa de Europa ganada el año pasado, la del Rey del mismo año y la del 2011, la Liga del 2012 y los otros cuatro menores en estos años, entre los que se cuenta el mundialito de clubes de finales de año, que todo lo demás. ¿Qué más dan los 750 millones gastados para tan magros resultados en esas cinco temporadas – no mejoran la media del club a lo largo de su historia, si acaso la igualan- o que la deuda actual ascienda a 700? Lo importante son las ventas de cada año y que las encuestas sigan presentando a don Florentino con incontestable aceptación general entre los seguidores madridistas. Lo primero para que la bola siga rulando y lo segundo para lo que de verdad le importa. Apunten ustedes Australia y Nueva Zelanda como el próximo destino de la pretemporada blanca; allí tiene Pérez a una de sus empresas pasando momentos de apuro y habrá que apuntalarla, como ya hizo con sus intereses en Francia, Alemania, Inglaterra o  EEUU en su día, o con los de Centroamérica últimamente.

Y mientras, la prensa y los seguidores hablando de crisis en el equipo, cuando la realidad es que sigue líder en la Liga y con buenas perspectivas en Europa. Otra cosa es la carencia que ya hemos apuntado en su medio centro, que si no cambian las cosas, le puede cobrar una factura inquietante cuando lleguen los equipos grandes y la recta final de la temporada.

El Madrid no tiene ninguna crisis, aparte de los bajones de juego que todos los equipos pasan cada año. Si no fuera por ellos, los grandes  ganarían todos los partidos, con la única incógnita de los encuentros entre si, y eso nunca ha pasado en la historia del fútbol, ni ocurrirá.

En todo caso, nos espera un final de temporada apasionante porque hay otra media docena de equipos, dentro y fuera, con opciones serias a los dos títulos más relevantes.  

martes, 17 de febrero de 2015

EL JAQUE OCULTO DE RAJOY

Le están enseñando la puerta en la distancia porque no hay manera de que él mueva el picaporte, agarrado con uñas y dientes al suelo ‘arriolano’ que aún le vende ciertas esperanzas.


Razones para irse

Ser el político peor valorado en todas las encuestas, sin excepción, no es un buen banderín de enganche para ilusionar en las próximas generales. Como tampoco son suficientes los alentadores datos macroeconómicos que se vislumbran desde ciertos brotecillos ‘enverdinaos’ sobre el páramo  español, que aún no se materializan para la inmensa mayoría de los ciudadanos, y que esconden la dura realidad de haber aumentado en su mandato la deuda pública de España desde los 600.000 millones de euros al billón largo. ¡Tela!

 Y solo el miedo inducido a Podemos desde el poder, por mucha campaña que se haga, sumado al que sin necesidad de que se lo metan en vena le tienen millones de españoles a sus dirigentes filo bolivarianos, que ya se va encargar Tsipras de azuzarlo involuntariamente desde Grecia; no dará para superar, como mucho, el treinta y cinco por ciento de los votos desde el que intentar un gobierno, aunque sea en precario.  

El verdadero miedo escénico es el interno del PP. Empezando por los escasos barones autonómicos y municipales limpios de polvo y paja, así como por  pesos pesados que llevan años en las Cortes y en otras instituciones,  que ven peligrar sus poderes por el descrédito del partido a nivel de calle tanto por las corruptelas de cada día como a la inanición del presidente para tomar medidas ejemplares.

La bandera de la renovación es enarbolada por muchos personajes relevantes de la sociedad dentro y fuera del PP. Y es que se ha renovado mucho en España. El PSOE e IU, por muchos problemas que a su vez tengan, o la propia monarquía, pasando por la renovación de ideas, proyectos y ambiciones de partidos pequeños, tal que Ciudadanos, o la muy exitosa  irrupción de Podemos, dibujan un cambio de escenario irreversible al que hay que subirse para pintar algo en el convulso panorama que se avecina.

De ahí la gran alarma producida en los últimos meses, y los mensajes más o menos subrepticios consiguientes a don Mariano de que piense con generosidad y cierta urgencia en un recambio capaz de ilusionar a su electorado. Porque en las próximas generales no les bastará a los populares con ganar minoritariamente, en cuyo caso irían por un largo periodo a la oposición, y, lo que es peor, a una refundación ineludible cuando no haya prebendas que repartir. Hay que ganar con mucha diferencia, y eso es ahora misión imposible con las mismas caras de siempre.


Si sales a empatar, pierdes

Incluso se empieza a repetir como un mantra la pena de que Rajoy no diera el paso de irse antes, concretamente cuando lo de Bárcenas, porque desde entonces este hombre no está para enarbolar ninguna bandera de regeneración. NI mucho menos puede generar la ilusión necesaria para ir a una confrontación electoral tan extrema como la que se avecina con alguna garantía de éxito; está asumido que el 30 o el 35 por ciento es el techo máximo al que puede aspirar y, por ende, saldrá a empatar el partido, que es lo mismo que jugar a perderlo por goleada. La que le van a endosar las fuerzas de izquierda en su conjunto.


La hora de Ciudadanos

En resumen, que a Rajoy le están enseñando la puerta porque también hay otras alternativas. Ciudadanos podría ser buena si contara con los apoyos suficientes. Y hacia esa barquita, de momento, se están echando algunos cabos ante el pavor de la nomenclatura ‘pepera’, que por eso están ninguneándolo cuanto pueden. Sin embargo, los más sensatos piensan que tal vez bien empujada podría ir convirtiéndose en un barco capaz, al menos, de ser la bisagra alternativa al gobierno grande de PP y PSOE para salvar los muebles en esta encrucijada; aspiración entre bambalinas de españoles con poder, y de fuera, de instituciones sociales y de muchos ciudadanos, pero a día de hoy imposible de materializar.

Albert Rivera da bien en España porque lleva años dando la cara dignamente en su Cataluña natal frente a los desmanes de los independentistas burgueses de CIU y de los tripartitos de ocasión de izquierdas. Y junto a su imagen y aparentes talante y talento, no es mal banderín de enganche para ilusionar.  


El jaque con la reina Soraya

Enrocado en sus silencios, y como ya comentamos, el presidente tiene una jugada fuerte y posibilista sin las circunstancias se le hacen insostenibles: un varapalo en las autonómicas y municipales, de las que las andaluzas serán unas primarias clarificadoras.

Y no es otra que su protegida, la todopoderosa vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

De hecho, cuando a la mayoría de votantes confesos del PP se les abre esa ventana, sus gestos y expresiones denotan y jalean una esperanza que no les asoma pensando en Rajoy como aspirante a repetir en el cargo; saben que eso será imposible porque no lograría, en ningún caso, los resultados suficientes. Y, además, salvo que funcione el pacto oculto de no agresión con el PSOE, que también señalamos, cada vez más precario debido a su crisis; tampoco conseguiría apoyos para ostentar un gobierno en minoría parlamentaria.  


Doña Soraya, en cambio, tiene a su favor la formación y eficacia que nadie le discute, la laboriosidad que trasluce y, ojo, una potente hoja de servicios sin mácula alguna de corruptelas, que ya es mucho. Si a ello le unimos su buena capacidad comunicativa, con un lenguaje sencillo desde el rigor de las ideas y los datos, la fresca juventud, su género, que sería un plus; y el apoyo que suscita en la mayoría de los medios, estarían en el PP ante el perfil adecuado para, entonces sí, hacer un intento esperanzado a finales de año. Porque, como añadido, desde su practicismo, ella sí podría llegar a acuerdos impensables ahora con otras fuerzas políticas. 

jueves, 12 de febrero de 2015

EL MEDIO CENTRO, SIN MOCHUELO

No fue el fallo de Iker, a quienes los atléticos corearon, ni el coladero de Coentrao, que no cortó una. Tampoco las correrías sin cabeza de Khedira,  ni la abulia de los delanteros, no; el problema residió en Kroos, fuera de sitio salvo el último cuarto de hora de la primera parte, únicos minutos en los que el Madrid jugó a algo.

 Ya decíamos el otro día que el Real tenía un problema en su medio centro cuando se enfrenta a equipos solventes, y el Atlético lo es en el centro del campo sobre todo, donde sus jugadores meten la pierna con ganas y hasta con criterio. Porque ya no se puede hablar solo de intensidad en el equipo de Simeone; hay que destacar también su calidad. Desde Tiago o Suárez, da igual quien juegue, hasta Raúl García o Arda, que tanto monta  siendo tan diferentes, pasando por el omnipresente Gabi o el imprescindible Koke, aunque el sábado aportara poco tiempo; todos juegan a lo mismo, con la aparición estelar del novedosísimo Saúl, que vaya partido se marcó contra los merengues con golazo incluido.

En realidad todo el equipo rojiblanco voló a gran altura sobre unos merengues ‘conejiles’, cuan gran ave rapaz avistando a su presa para lanzarse en picado en el momento propicio. Y mientras, como el político socialista leonés innombrable por nefasto, Ancelotti contando nubes. Porque no se explica otra cosa siendo reincidente en el error. Cuando se enfrenta a los del Calderón sigue soñando con la final de Lisboa, sin percatarse de dos circunstancias evidentes para algunos. Vamos a ver, a esa final llegó un Atlético muy mermado físicamente y aún así estuvo a punto de ganarle la Champions. Hecatombe blanca que no ocurrió por la suerte de marcar Ramos a falta de segundos, y que seguramente hubiese ocasionado cambios radicales desde las altas esferas del club. Pero no se produjo, y de esos polvos estos lodos. Fíjense en una coincidencia con el partido del cuatro a cero: tampoco allí tuvo el Madrid un medio centro al uso; Alonso, sancionado, no jugó.

Ya sé que las lanzas se volverán contra Casillas, por sus mano blanda en el primero gol, o contra la blandenguería en las bandas, sobre todo en la izquierda, y seguramente también contra el pasotismo de sus delanteros, como decíamos al principio. También se culpará al medio campo madridista en general o se obviará el enorme partido que hicieron los medios colchoneros, contra el que pocos equipos del mundo hubieran hecho algo, pero si se mira el partido hasta el tres a cero, cuando todo se acabó, verán que salvo esos diez o quince minutos finales del primer tiempo, con Kroos sacando el balón jugado entre los centrales,  y los cinco primeros del segundo, el Real fue impotente. Y es que se notó también mucho la ausencia del factor que demasiadas veces suple las carencias del alemán en ese puesto; Ramos no estuvo para hacerle la cobertura.  Ahí, en esa carencia y en tal ausencia, el Madrid de Ancelotti perdió el partido. Otra cosa fue la goleada, que solo hay que achacarla al partidazo del Atlético. Sus delanteros, sus dos flechas laterales, Juanfran y Siqueira, y sus medios, fueron muy superiores a los madridistas; como el técnico argentino sobre el italiano.

Mucho tendrá que cambiar el Madrid si quiere optar a los títulos, sobre todo en actitud – en Córdoba ganó de chiripa y el Sevilla le regaló los puntos en el Bernabéu fallando goles-  pero básicamente deberán solucionar el problema del medio centro. Ese olivo clave necesita urgentemente un mochuelo de respeto. Un jefe del centro del campo para que Kroos pueda ser el verdadero motor del Real Madrid; el jugador que junto a Cristiano marque las diferencias.

Mientras, el Barça sigue a la expectativa. Ya veremos qué es capaz de hacer en Bilbao, porque allí deberá señalar a las claras que aspira al campeonato. Si no gana enviará el mensaje de que juega al futbito en lugar de al fútbol, con sus tres estrellas punteras regodeándose con triangulitos en el Nou Camp, porque fuera es donde se ganan los títulos de verdad. A domicilio se evidencia el verdadero carácter de los equipos, sobre todo el de los grandes; con el arrope de su parroquia suelen ser buenos.


De todos modos, temo que este año el principal reto blaugrana puede estar con Bartomeu y otros en los juzgados. Por el bien del fútbol, espero equivocarme.  

miércoles, 4 de febrero de 2015

SÁNCHEZ, EL ÁLFIL SACRIFICADO POR PODEMOS

Hay elementos que estorban a grupos de interés. Al PSOE no le salen bien las primarias o las elecciones libres internas, y el PP ni se las plantea porque aquí pintan poco los electores; solo se respeta a quien manda.


La libertad en España

En fin, la historia repetida de todas las nomenclaturas políticas y no que en España han sido y son, cuando la libertad es una estrofa suelta; un adorno solitario sin mucho contenido en el himno uniforme de cualquier sociedad adormecida. Un cuento de truculencias.


En el PSOE

El pecado de Pedro Sánchez es el original: no deberle el puesto a ningún  santón socialista. Y su fallo, aparte de sus inocuas meteduras de pata, ponerse de perfil respecto a las posibles responsabilidades en las tremendas corruptelas andaluzas de sus dos últimos capos: Chaves y Griñán. La vieja guardia socialista, con el omnipresente Felipe al fondo, no se lo perdona y, además, le tienen un miedo cerval a otro “zapateriano”. Como tampoco le han pasado por alto los recientes mandamases, con Zapatero también al fondo, que no haya sacado pecho de los supuestos avances conseguidos durante los mandatos del estulto leonés, que por eso dejó así al PSOE.

Ha querido rectificar en Valencia este fin de semana alabando a unos y otros, pero llega demasiado tarde su amago de vuelta al redil. La suerte del larguirucho madrileño  ya está echada, - una pena-  y salvo un tan milagroso como poco factible éxito en las municipales y autonómicas de mayo, porque el previsible éxito en Andalucía no constará en su haber - es cosa de doña Susana-, será descabalgado antes del verano pare enfilar las generales con otro jinete; amazona más bien. Y ahí la Díaz tendrá todas las posibilidades de encabezar un movimiento aglutinador de las diversas corrientes socialistas.

El clamoroso silencio de los socialistas norteños, con los vascos como mayor exponente; los movimientos hacia el sur de los catalanes, con la Chacón como mascarón de proa surcando las prometedoras aguas andaluzas; la movida ‘podemosa’ del propio Zapatero, con Bono de muñidor y agitador de conciencias – recuerden sus dos pontificadoras y televisivas manos en el fuego por Chaves y Griñán-, contrastan con el poderío y suficiencia de la sultana andaluza convocando elecciones en su feudo dándole un sartenazo a los comunistas de IU, como reto y recado a sus primos de Podemos de lo que les puede esperar con ella enfrente. Tal vez, la única alegría socialista en meses ante al auge de los hasta antes de ayer asamblearios y herederos aspirantes del 15 M. Pablo Iglesias se puede llevar el primer revolcón de su corta y fulgurante carrera.


En el PP

Pero no solo han sido sus colegas de partido quienes le han amortizado, también sus rivales del PP, con el poder de Génova y el de Moncloa unidos en el mismo empeño. Sánchez no es fiable tampoco para ellos porque no tiene puntos débiles visibles ni intereses personales desde donde amarrarlo. No le pueden decir a la cara el …y tú más, sino el genérico vosotros, y se les vuelve en contra; se encoge de hombros y les reprueba que él sí tomaría medidas enérgicas e inmediatas, no como ellos han hecho en clamorosos  casos recientes.  

Consecuencia de todo es la situación de su liderazgo generada en las últimas semanas. Propios y extraños empiezan a llamarle ya ‘el breve’, como al Rey Juan Carlos moteaban unos y otros a la muerte de Franco, aunque ahí se equivocaron.


El acuerdo entre bambalinas

Pero tal circunstancia no es casual ni fortuita. Está orquestada desde el más allá de las salas de máquinas de ambos partidos al constatar que el liderazgo de Sánchez no frena a Iglesias.  A esos poderes fácticos populares y socialistas les ha unido un miedo común: Podemos. Y lo han hecho envueltos en la bandera benéfica del bien de España. En la cuestión de estado; esa falacia que tan extraños compañeros de cama ocasiona.

Y no han enhebrado posibles pastos electorales ni una gran coalición de gobierno posterior, no; sus bases no están preparadas para ello, por mucho que una gran mayoría social de no comprometidos ideológicamente lo pudiera desear. Están llegando a una conclusión pactada de menos riesgo para ambos. Se trata de dejarse gobernar allí donde más votos obtengan porque Podemos les asusta; y es que es para acongojarse. Para muchos millones de españoles, y con todas las razones que ellos mismos airean en cuanto a sus ideales políticos – al margen de sus críticas a la corrupción, compartidas también por quienes les temen-, el panorama de una España gobernada por Monedero, Errejón y compañía es devastador.

El pacto no escrito al que han llegado es claro: si en Andalucía, como es de esperar, el PSOE de Susana Díaz consigue ser el partido más votado, el PP le apoyará en temas puntuales para que pueda gobernar. Y al revés.

Y en coherencia, de momento, estudian hacer lo propio en las generales. Quedan fuera las municipales porque no competirá el rival común, y en las autonómicas se vería caso por caso.


La última bala de Rajoy

Otra cosa serán los carteles para la Moncloa. Es claro quién optará por los socialistas si todo se desarrolla como han previsto: Susana Díaz. Pero en el PP puede haber una gran sorpresa por el mismo miedo que les une. Si los populares no salvan los muebles en las de mayo, que es lo más probable, Rajoy puede y debe dar un paso atrás. Lástima que no lo haya hecho antes. Y ahí aparecería otra mujer. Apunten el nombre de Soraya Sáenz de Santamaría. Por ahí van los tiros, porque ningún otro nombre, ni hombre, podría enfrentarse al reto con ciertas garantías. Aunque no controla el partido - en un partido tan presidencialista tiene relativa importancia- , tiene a su favor una potente hoja de servicios sin corruptelas. Y eso ya es mucho con lo que llueve y se avecina.

Que tengamos suerte.    
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