miércoles, 28 de agosto de 2013

EL MONO GIBRALTAREÑO Y LO DE SIEMPRE

Recuerdo cuando se criticaba del Régimen de Franco que sacara el tema de Gibraltar a pasear para taparse de algunos toros ‘pertinaces’ por encastados y astifinos para lo políticamente correcto entonces.

PEÑON DE GIBRALTAR


La actualidad de Pérez Galdós

Poco ha cambiado en el tiempo. Y sólo hay que leer para comprobarlo un artículo de prensa que me envió una buena amiga y que circula por las redes escrito en 1.912 por el inigualado observador social y gran maestro de la escritura, D. Benito Pérez Galdós. En él dibuja una panorámica de España y de los dos partidos que entonces se turnaban en el poder, los conservadores  y los liberales que inspiraran y lideraran en sus inicios respectivamente Cánovas y  Sagasta,  protagonistas de la célebre y mejorable Restauración borbónica reiniciada con Alfonso XII tras la Primera República y el fiasco anterior de Amadeo de Saboya, en el último tercio del siglo XIX.

Si se lee con detalle el mencionado artículo, se podrían intercambiar nombres, siglas y problemas de fondo con los actuales, aparte de las particularidades diferentes de cada época, claro.  Conservadurismo extremo de los políticos de todo signo para preservar sus canonjías, desinterés por los problemas reales que acucian a la ciudadanía, relevos sistemáticos de los mandamases, prebendas para los cesantes y ruina moral y económica generalizada de los españoles.   

Mucho ha llovido desde entonces, sí, pero en lo tocante a nuestros gobernantes parece que apenas hubiera sido un chaparrón veraniego. Como el asunto actual de Gibraltar.

El truco británico

Y entrando en él, no puedo menos que aplaudir la claridad de los ingleses cuando proclaman que siguiendo un acuerdo de su Parlamento soberano defenderán siempre lo que quieran hacer los gibraltareños en su conjunto, como súbditos que son de su Corona. Es decir que, salvo que se pronunciaran democráticamente los llamados llanitos por incorporarse a España, seguirán siendo ingleses de por vida.

Pero tan loable distinción de dignidad nacional esconde truco, claro, como casi todo lo que concierne a la política exterior secular que han seguido los británicos desde que alcanzaron la categoría de Imperio sustituyendo hace ya varias centurias al español de los Austrias y primeros Borbones.

Sin entrar en otros grandes episodios históricos: la India, Canadá, EEUU, Sudáfrica, Oriente Medio, etc., de donde salieron de diferentes maneras, nunca por las buenas, pero casi siempre con beneficiosos acuerdos comerciales que han sabido mantener en gran medida con un Mercado Común ex británico singularísimo: la Commonwealth; nos encontramos con la última salida colonial que  protagonizaron en Hong Kong. Y aquí, a pesar de sus dignas proclamas parlamentarias, no hubo nunca un referéndum por el cual sus habitantes decidieran unirse a China en menoscabo de la soberanía británica. Fue, como suele suceder en estos casos, la presión del coloso militar y económico asiático lo que hizo a los ingleses arriar su bandera. El miedo, en el fondo, y la salvaguarda de ciertos intereses económicos futuros suelen hacer buenos maridajes dentro de la cobardía de uso común en las relaciones diplomáticas. Pero en nuestro caso, desgraciadamente, España no es China, ni lo podrá ser ya nunca. Y en esa diferencia radican la tan cacareada soberanía y la dignidad británicas.

Nuestra vergüenza saharaui

Otra cosa es que a muchos españoles nos hubiera gustado que España se hubiera portado igual de bien en su momento con  el pueblo saharaui, que tenía hasta representantes oficiales en las Cortes del Régimen como ciudadanos españoles que eran de pleno derecho. Nos fuimos del Sáhara por la puerta de atrás y con el rabo entre las piernas, empujados por una muchedumbre marroquí bien pastoreada y jaleada por el ínclito Hassan II. La heroica para ellos y vergonzante para nosotros Marcha Verde.

El astuto y taimado rey alauita se aprovechó de la situación agónica del general Franco para sacar pecho perpetrando una supuesta invasión pacífica del protectorado español. Otro gallo le hubiera cantado, sin ninguna duda ni entusiasmos de ningún tipo, si el entonces Caudillo de España hubiera gozado de buena salud y de los agarres internacionales que en su tiempo tuvo. Pero ya se sabe, cuando un país se muestra débil todo son parásitos insalubres. Y los otrora aliados, si además tienen algo que pillar en la nueva situación, se ponen del lado del que puede tener  posibles, como también es moneda corriente en las relaciones diplomáticas internacionales.

En todo caso, por dignidad nacional, repito, muchos españoles sentimos vergüenza de tal cobardía histórica. Y es más, nos fuimos diciendo que en el futuro defenderíamos el acordado  referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui, cosa que ni ha sucedido ni sucederá nunca libremente. Y es que la debilidad es mala cosa para defender hasta las situaciones más dignas.

Así que ahora, como antes y como siempre pasará, dejémonos de reclamaciones territoriales gibraltareñas no sea que ‘el primo moro de turno’ de nuestro Rey, con inquietantes méritos  para tan incierto parentesco, tenga la ocurrencia de montar otra marcha del color que sea hacia Ceuta y Melilla.

Primos de otro tiempo

Cuando Aznar exhibía músculo internacional y era también ‘primo’ de Busch,  España jugaba en el equipo ‘estrellibarrado’ con relativa fuerza y ocurrió el asuntito de Perejil;  el desenlace nos fue propicio. Pero ahora, con la mediocridad galopante que nos asola se mire por donde se mire, un asunto así, por nimio que pareciera, tendría quizás un resultado diferente.

 Un buen bozal y el missing Trillo

Así que, aun aplaudiendo la gallardía del ministro Margallo, tengamos cuidado con algunos monos domésticos. Sin menoscabo, eso sí, de poner las cosas en su sitio a los simios y similares que se aprovechan de la situación gibraltareña para reírse de los españoles y hacer su agosto con todo tipo de negocios ilícitos.

Y hay muchos modos de ponerles bozal a los monos para que no muerdan. ¡Oído, Picardo!               


Por cierto, ¿dónde estará el oportunista ‘sirvoparatodo’ y ‘sobretodopalomio’ Trillo a todo esto? ¿Estará nuestro  embajador en los mismos michirones  de cuando los diarios económicos ingleses nos arrean interesadamente? Conteste, please.  

miércoles, 21 de agosto de 2013

EL DUOPOLIO, LA PEDREAY LOS BOQUERAS DEL VERANO

Cuando esta columna vea la luz ya habrá comenzado la Liga del duopolio, la pedrea y la tragedia. El duopolio del Madrid y Barça por el campeonato, la pedrea de los medianos por ver quien ocupa del tercer al sexto puesto que den opciones a jugar algo en Europa el año que viene, y la tragedia de ver quien pierde la categoría ocupando las últimas plazas. Así, el Atlético en mejor posición, Valencia, Real Sociedad, Sevilla y la agradable sorpresa de siempre, serán quienes opten a la pedrea.  Los demás navegarán entre calmas chichas y tormentas descendentes.

Y si eso ocurre en primera, con el interés añadido de ver cómo funcionan los culés con nuevo técnico y fichaje de relumbrón, y los blancos con un retorno a los jóvenes valores españoles y canteranos más un entrenador de categoría personal y técnica indiscutibles; en segunda para qué vamos a contar. Será malo que  veamos unas plantillas con jugadores veteranos llegados de la categoría de bronce o venidos a menos de la de oro, más los sempiternos inquilinos de la de plata, y poca atención, paradójicamente, a los jugadores jóvenes de sus canteras. Lucirán más éstos en los equipos de primera división que en los otros porque suelen tener mejores bases. Y también veremos en una y otra categoría una vuelta a los fichajes de medianías de allende nuestras fronteras por aquello de que serán baratos, sin percatarse de que las mejores inversiones son las derivadas de apostar por los jóvenes valores propios.

Pero, en fin, esto es lo que da la mata de nuestra reglamentación futbolística. ¡Que ganas tenemos algunos de que haya pocas normas pero radicales! Por decir algunas cabrían esas de que no se pudiera jugar en tercera por encima de los veinte años, en segunda ‘b’ con más de veintitrés y en la de plata superando los veintiocho; salvo, por méritos adquiridos en el propio club con algún campeonato o trayectoria ejemplar que lucir, o la circunstancia de haber sido internacional con España o cualquier otra selección. Y, es que, exceptuando a quienes tengan algo que enseñar, ya me dirán ustedes qué puede aportar al deporte rey un treintañero en las divisiones inferiores si no ha sido capaz de hacerlo hasta entonces con sus coetáneos. Al final son sacaperras, extiende vicios y arruinadores del esfuerzo de muchos entusiastas que con su trabajo y dinero mantienen equipos heroicamente en las categorías inferiores de nuestro fútbol. Lo que señalo supondría de inmediato un abaratamiento general del fútbol español con efectos tan beneficiosos en lo económico como higiénico en lo deportivo.

Y llegamos a los bocas, bocazas, boquerones y vocerillas del verano.

Mourinho ha dicho que el Madrid es política más que fútbol y que él ha entrenado al verdadero Ronaldo. Seguramente sueña con haber sido algo relevante  en  nuestra desvalorizada democracia,  aunque no pasara en tal alegoría de sereno barriobajero de turuta y boina capona. En cuanto a lo de Cristiano, gracias debería dar de haberlo tenido pues de lo contrario no habría ganado nada y probablemente hubiera durado menos aún en el Real. Este mete dedos lunático va a soñar con el Bernabéu toda su vida porque no se verá en otra igual, y con el fútbol español por sus frustraciones narcisistas.  

Arbeloa ha hecho protestas de agradecimiento infinito al anterior, seguramente por haberle inculcado el freno y marcha atrás en cuanto le dan el balón, porque antes de él algunas veces se atrevía a pisar el área contraria recordando sus tiempos delanteros juveniles. ¡Que pena!

Pérez ha proclamado respecto a Bale que 100 millones le parecen mucho para todo. Otro con amnesia, porque no recuerda los ochenta que pagó por un tal Kaká al que todavía se le espera por Chamartín. Ni los treinta por Coentrao o los cerca de mil en su paupérrima andadura presidencial. Y sí luce, sin embargo, a Cristiano, que también costó lo suyo gracias a Calderón, que fue quien lo fichó.     

Y a nivel local, quedémonos con una  desgraciada medianía que atiende por Sutil, que, al parecer, alguna  vez jugó a la pelota. Ahora, a falta de equipo a quien engañar, se dedica a insultar a algunos aficionados murcianos. Ya dijimos cuando menospreció a los cartageneros hace un par de años que con bozal luciría mejor que con borceguíes; ¡un zurrón y con las ovejas!, que es su sitio.


Ojalá, reiteramos, que los obligados canteranos aporten interés a nuestro fútbol.       

LA TERCERA VIA EN ESPAÑA

Estamos acuciados por varias crisis superpuestas en una situación verdaderamente alarmante por varios rotos en nuestras estructuras sociales.

Asoman más sus  sucios bolsillos la crisis económica y la política, con los seis millones de parados como blasón de la primera y la corrupción y el descrédito  más ruin  la segunda. Y no sólo los políticos son los culpables, porque no hay corrompidos sin corruptores ni gobernantes malos sin seguidores  con orejeras. Y tampoco sin cómplices. Sindicatos, empresarios, instituciones y hasta universidades y medios de comunicación; la sociedad civil en su conjunto como caldo de cultivo de tanto desmán.  ¿Excepciones? Claro que las hay, y en todos los sectores señalados, lo que ocurre es que deslucen más los oscuros de las desvergüenzas que las luces de la honestidad.

La crisis original

Pero no olvidemos que  esas crisis son consecuencia de la previa: la moral, por una generalizada pérdida de valores tanto en los individuos como en la sociedad.

Desde que arribaron a las playas de la normalidad las ilusionantes olas que originó la Transición política, con toda su carga ideológica y de ansias democráticas  de millones de españoles de todo signo, empezó a crecer el becerro de oro bíblico en torno a la cultura exclusiva del dinero. Y esa enfermedad del alma, cuando se olvidan los valores que todos sabemos, ha devenido en pandemia corrompiendo los cimientos  de una sociedad ideal basada en el compromiso,  el esfuerzo,  la honestidad,  la justicia,  la solidaridad,  la igualdad de oportunidades y en la libertad individual responsable.

Recuerdo cuando un magnífico profesor nos aclaraba que ganar dinero no era el fin de ninguna empresa, que eso era como respirar para el ser humano, y que nunca se deberían confundir los objetivos con los fines. Por poner un ejemplo, cuando las Cajas generalizadamente y algunos Bancos  confundieron ambos conceptos en estos últimos decenios y sólo miraron la cuenta de resultados como la Tabla de su Ley, pasó lo que pasó.

Lo mismo que ocurrió a los partidos políticos que han gobernado el país en cualquiera de sus épocas y geografías. Cuando olvidaron que sus fines no eran colocar a los propios en cualquier lugar al sol de los presupuestos generales del estado o de los propios, engrasados también por aquellos y por diversas corruptelas demostradas, olvidando que sus objetivos deberían ser aplicar sus programas ideológicos para alcanzar el fin del mayor bienestar posible de la sociedad a la que dicen servir, ha pasado lo que pasado.

Igual se puede decir de sindicatos, instituciones empresariales y de todo tipo, destacadas empresas, demasiadas personas físicas y muchas organizaciones que forman eso que se dio en llamar sociedad civil.

Y en el origen de todo ello está la ciudadanía española en su conjunto, pues todo el entramado anterior está formado por personas de carne y hueso y no por arcanos venidos de no se sabe dónde.

La tercera vía

Pero superar lo anterior sería necesario acometer la verdadera tercera vía como desencadenante de la regeneración total del país y de sus ciudadanos.

Y pasaría por un  consenso estadista entre los partidos políticos moderados que hicieran posible los cambios necesariosEn la Constitución para la democrática separación real de poderes. En las leyes electorales para que fuera realidad lo de una persona un voto con el mismo peso final independientemente de dónde se produzca y la implantación de listas abiertas para que nuestros representantes tuvieran total libertad  sin dependencias partidistas que la capan. Eliminación de todo tipo de subvenciones públicas salvo las destinadas a la asistencia social a los real y demostrablemente necesitados. Reducción notable de instituciones públicas ineficaces e ineficientes: senado, diputaciones, mancomunidades, mini ayuntamientos, empresas y empleados públicos, etc. Reforma del código penal y otros. Delimitación clara y definitiva entre atribuciones autonómicas y estatales. Balance fiscal anual comprobable de las Autonomías. Establecimiento  del mercado único para todo el territorio nacional y eliminación radical de las miles de normativas que lo impiden. Y lo mismo para cualquier expresión  nacional formativa, cultural o lingüística.

Y una novedad que ya sé que levantará ampollas: reconocimiento explícito para que cualquier parte del territorio pudiera plantear una cuestión de autodeterminación con todos sus requisitos y consecuencias – T O D O S       Y    T O D A S -, salvaguardando los derechos de quienes no lo quieran: personas, pueblos, ciudades, etc. Así como borrón y cuenta nueva y a partir de cero sin el paraguas del Estado, ni de Europa de momento. De cero para pensiones,  sanidad, educación, seguridad, etc. Es decir, contribuciones anteriores para derechos actuales por inversiones recibidas del resto del Estado secularmente. Como se diría en el pueblo,  lo comido por lo servido. Que ya está bien de provocaciones con tanto independentismo de salón o  criminal con el de pistola. Y aranceles inmediatos para todo comercio con esas partes separadas, claro. Teta o sopas, pero dos chupes no.

Y tras ese consenso entre los políticos  y su ejecución, un generoso e higiénico pase a la reserva inmediato de  quienes han colaborado activa o pasivamente en  la debacle.

No puede ser que España viva instalada en una mentira galopante  como algo normal. ¡No señor!   Embusteros ilustres ha habido y los hay   en todos los partidos y demás instituciones públicas, produciendo nauseas desde sus groseros rostros: teles, periódicos, puertas de cárceles o juzgados y ruedas de prensa; ahora y antes.

Una segunda Transición

Imaginación, honestidad, valentía, gente nueva, responsabilidad y libertad al poder. Esa es la única tercera vía que nos llevaría al  país deseado mayoritariamente: eficaz, moderno, serio, responsable, libre y comprometido con el progreso real de todos sus ciudadanos.

Y no el procurado por toda esta pandilla de políticos conservadores de todos los colores a derecha e izquierda, en infame coyunda a veces, y de instituciones retrógradas que han demostrado  alevosamente su ineficacia y maldad subjetiva y objetiva.


¡Puerta a todo lo malo comprobado y savia nueva! ¿Es que no habrá quien levante esta bandera desde el sistema? ¿Tendrá que venir de fuera? Pues mal asunto.

miércoles, 14 de agosto de 2013

DEL DERROCHE AL VIVERO

Cuando los afanes desmedidos se desbocan aparece la ruina. Y éste es el lastimoso y merecido estado en el que se encuentran la mayoría de los clubes de fútbol españoles.

Todo empezó con el despelote de los dineros de las televisiones, que hizo perder el sentido de la realidad a demasiados dirigentes que creyeron en el infinito de tal circunstancia económica. Así, equipos de medio pelo soñaron con grandes hazañas fichando  jugadores de primer y segundo nivel mundial con el fin de competir de igual a igual con los grandes.

Si a ello le sumamos el afán de notoriedad social de algunos personajes venidos a más por su fortuna en los negocios tendremos el cuadro final de actores que han protagonizado los últimos veinte años de nuestro fútbol.

Como consecuencia de todo ello engordaron las ansias de docenas de miles de aficionados que pudieron disfrutar de notables equipos en estadios pequeños o medianos con escasas masas sociales y sin ver aumentados en igual medida los precios de sus cuotas anuales. Conclusión: que acostumbrados a soñar con verdaderas posibilidades de triunfo ante los poderosos ahora se desfondan cuando llega un Real o un Barça y le endosan cuatro o cinco a domicilio. Y es que no hay cosa peor que acostumbrar a la gente al buen jamón ‘avirutado’ y luego dejarles con un trozo del hueso para hacerse un caldo viudo en el mejor de los casos.

Recuerdo un partido que presencié en Jerez contra todo un Real Madrid hace apenas tres años y mi sorpresa al comprobar la animosidad de la grada contra las estrellas blancas.  Y la enorme impotencia rayana en la histeria que les produjo a los socios jerezanos su clara y lógica derrota. Entorné los ojos y me pareció estar en el Nou Camp o en el Calderón entre aficionados culés o colchoneros acostumbrados a jugarles tradicionalmente  de igual a igual a los merengues. En ese momento me percaté de la gran mentira en que por unas cosas y otras se había instalado en el fútbol patrio. Y recordaba en el viaje de vuelta cuando hace muchos años los antiguos aficionados y socios del Murcia, e incluso de otros clubes cercanos, iban a la Condomina a ver jugar a los granas contra el Madrid, el Barça o el Atlético de Bilbao, por hablar de tres clásicos, y al margen de que el resultado fuera normalmente adverso se divertían respetuosamente saboreando el juego de las figuras que traían esos equipos. Todo eso se ha terminado. Y se ha acabado lamentablemente no por la cuestión puramente deportiva, sino por las ensoñaciones de grandeza que les han inoculado a los socios y seguidores de los clubes modestos desde sus dirigencias, aparte de las cuestiones políticas identitarias que también han colaborado lo suyo en la creación de injustificados complejos de igualdad en cuestiones tan azarosas como el fútbol.

Pensar que un equipo con pocos miles de socios y un estadio para un par de docenas de miles de espectadores como mucho pueda competir de igual a igual con otros que les quintuplican, como poco, es un espejismo que suele tener finales desastrosos. Una cosa es que en un partido pueda darse cualquier resultado, y ahí la grandeza de este deporte, y otra que se espere con desesperación la victoria propia como algo natural ante quien es notable y notoriamente muy superior. Ahí están la engañifla y el mal subsiguiente que han ocasionado algunos mandarines de pueblo a sus fieles. La ruina final de tan descabellados proyectos es el colofón natural de tanta tontuna. En la vida diaria ocurre lo mismo en casi todos los aspectos humanos. Un ejemplo es  el consabido drama de los nuevos ricos en cuanto se les tuercen los vientos.

Este año las diferencias se agrandarán en nuestra Liga. Desgraciadamente nos pareceremos más a la escocesa que a cualquier otra europea. Dos grandes y dieciocho comparsas. Es el resultado, también, de la pésima gestión hecha desde la Liga de Fútbol Profesional permitiendo, cuando no alentando, el injusto reparto de los dineros de la tele. En el desmadre señalado de los filibusteros regionales han sacado partido los caciques de los dos grandes y beben por la parte ancha del embudo.

El resultado final es que los otrora derrochadores serán viveros o granjas de engorde y la hegemonía de los dos grandes acabará con el interés de la Liga. El aburrimiento está servido. Ojalá que la obligada  irrupción canterana lo arregle.            

martes, 13 de agosto de 2013

DE LA INDIGNACIÓN A LA INDIFERENCIA

Hace unos meses tuve la fortuna de poder charlar unos minutos con un gran humanista entre candilejas: el inigualado artista Pedro Ruiz. Fue  en el antiguo cine de Callao tras acabar su actuación. Y realmente mereció la pena.

pedro ruiz

Yo le recordaba, y así se lo indiqué, de cuando se presentó ante el gran público en el Madrid de la Transición, a finales de los 70 y primeros de los 80, haciendo unas interpretaciones personales, que no imitaciones, llenas de sentido de los políticos del momento y criticando con un humor pleno de profundidad las debilidades sociales españolas y las humanas de todos en aquel tiempo de convulsión y esperanza. Y hacía reír y pensar sin complejos de ningún tipo a los tirios y troyanos que tenían el buen gusto de ir a verle y a escucharle sin distinción de ideologías ni condición social alguna. También comentamos su gran programa de entrevistas años después en televisión donde desnudaba también con mucho sentido en primera persona a cuantos personajes de diversa condición se prestaron a ellas. Todo un fenómeno del espectáculo con humor y mensaje.

Aburrimiento

Pero lo que más me impactó, aparte de su aclaración sobre las íntimas y respetabilísimas circunstancias personales y familiares que habían motivado su desaparición pública en los últimos doce años, fue su respuesta a mi pregunta sobre por qué no incluía las parodias a los políticos del momento en su nuevo espectáculo. Y es que me dijo que no contaba con ellos porque sencillamente le aburrían hasta la indiferencia.

Y lo cuento porque se parece bastante a lo que ahora mismo nos ocurre a la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles. La diferencia tal vez sea que Pedro Ruiz haya llegado a esa situación desde la contemplación de la gran mediocridad que agujerea las alforjas de quienes dicen representarnos, como también algunos de nosotros, y la gran mayoría hemos llegado desde la indignación desesperante sobre el futuro que nos aguarda con semejante banda de inapropiados, por no decir indeseables, para los puestos que desempeñan.

Espectáculo lamentable

El lamentable espectáculo del debate pasado en el Senado sobre el papelón de Rajoy en el deprimente asunto de los papeles de su hasta anteayer protegido de confianza Bárcenas, abona lo anterior.

Que unos señores teóricos diputados representantes de la soberanía popular, ‘ocupalistas’ de ocasión en realidad por la deferencia del jefe político de turno, se levanten en volandas para aplaudir al Presidente del Gobierno por reconocer que se había equivocado confiando en quien manejaba los dineros de todos los colores de su partido, es una señal inequívoca de todo lo que ustedes quieran menos de honestidad y responsabilidad. Porque de lo confesado por el jefe de los populares no se desprende en ningún momento que se refiriera al manejo de un dinero cuando menos sospechoso de desvergüenza en todas sus variantes, ni a preguntarse públicamente por su origen y génesis, sino a que su error había sido el de confiar en su discreción y espíritu de sacrificio personal en aras de la salvaguarda pública del partido que a todos ellos les mantiene en sus prebendas. Seguramente don Mariano confiaba en lo que su números dos y ahora también en entredicho esta vez por vía marital, la señora Cospedal, había proclamado al destaparse el escándalo: “que cada palo aguante su vela”. Es decir, que el antiguo tesorero se comiera solo el marrón de su desdicha al haber sido pillado con las manos puestas en demasiados millones de euros de cada vez menos dudosa procedencia. El pueblo soberano a quienes los señores palmeros ‘ocupalistas’ dicen representar, si algo tiene claro en todo este lío de corrupción es que esa pasta es una realidad tan oscura como delictiva; con pocas dudas, además.

La irreverente ‘ley’ de Mahoma

Y ha sacado una acertada conclusión desde el más castizo acerbo popular. Como en aquella jocosa ley de Mahoma respecto a otro tema, “tan chorizo es el que da como el que toma”. Empresarios indignos vestidos de ventajistas, tesoreros de partidos devenidos en corruptos, comisionistas golfos varios, políticos pluriempleados o trincones y desvergonzados, etc. Pocos notables se escapan a lo largo y ancho de la sufrida geografía patria. Tal vez los políticos y empleados de los partidos que aún no han tocado pelo, con todas las excepciones que se quieran, o los empresarios que no tienen el relieve suficiente para poder lubricar la máquina de las adjudicaciones públicas; salvando también a quienes sigan teniendo la honestidad por bandera, que  los hay.

Los otros

Pero no sólo era vergonzante ver aplaudir a los sumisos del gobierno, sino que además de ello producía risa lo de los irredentos opositores. Que otros ‘ocupalistas’ se dediquen a aplaudir las intervenciones del señor Rubalcaba, que ha estado en todos los asuntos turbios del PSOE desde aquellos lejanos pero no por ello menos corruptos temas de Filesa, ‘roldanes’, etc, cuando intentaba darle lecciones de honestidad a Rajoy pidiéndole que por tal virtud debía de marcharse, no sólo es cómico sino de vergüenza ajena.

Aparte de regocijarse indignantemente en otro mundo, tienen por tonto al conjunto del pueblo español que los mantiene. Ese pueblo que como decíamos ha pasado de la indignación a una peligrosa indiferencia  con poca marcha atrás que, ¡ojo!, debería preocuparles.

Cómo estará el patio que algunos políticos tienen reparos de acudir a espacios públicos notorios por pura vergüenza o miedo. Y es que no es para menos. Tal es su descrédito que son señalados despectivamente.

Lo positivo

La parte positiva sería que en el futuro se tuviera la noción general de que un político es un servidor público y no un figurón de nada; las figuras deben reconocerse en el sector privado, que es el productivo.  Y como tal debería ser tenido en cuenta, exigiéndole honestidad como primer valor considerable. Y espíritu de sacrificio el segundo, aparte de valía demostrada e imaginación en otras cosas.  

Después, mandatos limitados, al sol si mete la pata y a la sombra si alarga la mano.     

martes, 6 de agosto de 2013

LA LIGA DE LOS DESTAPES

Dentro de unos días empieza la liga en la que se verán muchas de las vergüenzas que acogotan a nuestro fútbol doméstico. Salvo los dos grandes, Madrid y Barça, y la incógnita del Atlético de Simeone con Villa pero sin Falcao, todos los demás intentarán salvar los desvencijados muebles en que han devenido sus estructuras tras años de vino y rosas tratando desmedidamente de emular a los ricos desde su medianía social y mediática. Los Sevilla, Valencia, etc., han pasado de ser compradores compulsivos para igualarse a los dos primeros espadas a tornarse  en vendedores por la necesidad de cuadrar algo sus paupérrimas cuentas. Y todos, como el recién ascendido Villarreal, tendrán que buscar en sus canteras las piezas para hacer unas plantillas competitivas dentro de lo que cabe.

Simeone


Lo de mirar en sus bases es la buena noticia, porque la ruina que asola a la mayoría de nuestros clubes es la palmariamente mala. Otra cosa será lo que piensen sus aficiones y cómo respondan, acostumbrados como han estado a creerse mucho más de lo que son. Ahí tenemos el ejemplo del Valencia, que ha sido una trituradora de buenos entrenadores desde la grada porque no le ganaban la Liga a los dos grandes. Y es que, sus sucesivos dirigentes  han malacostumbrado a unos aficionados para los que las cuentas era lo de menos. Se trataba de vestir el muñeco con fichajes de relumbrón para emular a quienes como el Barça o el Madrid tienen cola de aspirantes a socios además de llevarse más de la mitad de los dineros de la tele.

La grandeza secular del fútbol ha estado en que cualquier equipo podía en un partido ganarle al notoriamente superior, incluso en que se podía ganar una Liga a los dos gigantes si cuajaba una pléyade de buenos canteranos como ocurrió con el Bilbao o la Real hace varias décadas. O hacer grandes temporadas con una base de cantera y algunos fichajes baratos afortunados, casos de los equipos sevillanos o del Español. Ahora bien, cuando se ha tratado de hacer la competencia a los blancos o blaugranas por el dinero de algunos mecenas o de ciertas instituciones, como el mismo Betis o el Valencia, el Coruña o el Villarreal en diferentes etapas y temporadas,  el final siempre es el mismo: la ruina más o menos inminente en cuanto falla el ponedor. Y eso por no hablar de otros equipos de menor cuantía que han pululado por doquier tanto en primera como en segunda división. Estos cuentos de cenicientas siempre acaban igual.

El problema es lo que antes comentaba; los socios y aficionados se han acostumbrado a que venga alguien con los billetes y les haga un equipo al que puedan jalear con aires de suficiencia para que gane a los grandes. Y  traer a esa buena gente a la realidad será duro. Venderles ahora que el dinero siempre es de alguien y que si quieren grandes fichajes deberán pagar los abonos y entradas a precios prohibitivos no me parece una tarea fácil. Decirles que hay que apoyar a los chavales de la cantera para que reforzados por algún descarte de los grandes, como ha sido siempre, es la asignatura que toca estudiar será arduo y bastante complicado. Pero eso es lo que toca ahora por las circunstancias. Y yo añado que afortunadamente, aunque no por la ruina que nos obliga sino por mi creencia en que es lo mejor para todo. Tanto para el espectáculo del fútbol en sí mismo  como para su bien como deporte de referencia para tantos jóvenes. En esta aseveración reconozco que me puede mi querencia por el fútbol joven. Prefiero aplaudir el intento de un chaval con entusiasmo y clase que el logro de una figura en su mejor estado, y no digamos nada del de una mula ‘cansá’ de las muchas que vienen demasiadas veces a los equipos modestos a ganar sus últimos duros engañando a bobos.


Así que esta temporada, junto con las incógnitas de cómo resultarán los dos nuevos proyectos de merengues y culés, el ver cómo andan de vergüenzas canteranas los demás equipos obligados a un destape público por sus malas cabezas anteriores será lo que de verdad le dará interés al campeonato de liga. Ojalá que salgan muchos y buenos chicos de las bases, como ya lo vienen haciendo en los últimos años para el bien de nuestras selecciones, y podamos seguir disfrutando de nuestro deporte  más seguido.             

martes, 23 de julio de 2013

LA DIFICIL ENCRUCIJADA DEL BARÇA

Lo de Tito Vilanova es una lucha personal enorme, de la que ojalá salga bien como le hemos deseado siempre desde aquí y lo seguimos haciendo enviándole todos los ánimos del mundo. Y respecto del Barça una preocupación mayúscula por cuanto representa. Atrás quedan los acuerdos o desacuerdos con algunos de sus planteamientos y decisiones técnicas, la pena por los meses que la temporada pasada no pudo dirigir a su equipo y, sobre todo, la brillante Liga ganada batiendo el record de puntos de los blaugranas en todos los tiempos, destacando que lo ha hecho tras la mejor etapa culé de su historia.

Tito Vilanova


Ahora tienen Rosell y sus directivos la dificilísima cuestión de elegir a un nuevo preparador que no haga chirriar la excelencia alcanzada en las últimas temporadas. Y un tema adicional será ver qué dirección toman: si la de la continuidad eligiendo a alguien de la casa, o que la haya conocido bien en su vida profesional; o, por el contrario, se decantan por  quien no haya bebido en los abrevaderos blaugranas nunca con el riesgo de ruptura que eso supone. Realmente, cuando se viene de una etapa tan exitosa y tan enmarcada en una filosofía de juego tan característica de los valores canteranos y sus bases técnicas, es una lotería inquietante salirse de ella apostando por quien no la haya mamado. Difícil papeleta tienen por delante los mandatarios actuales, acuciados además, como están, por otros frentes que amenazan con abrir en canal otros aspectos de su entorno. Ahora es cuando Rosell tiene la ocasión de demostrar su valía, porque hasta ahora todo ha sido administrar la feliz herencia recibida en lo deportivo. Pep, sobre todo, y Tito les han dejado el listón demasiado alto para andar con experimentos, y en la solución del problema planteado tan involuntariamente puede estar el germen de su destrucción. Si fracasan, lo que no sería demasiado raro, el inefable Laporta tendrá más que un pasillo una autopista a sus pies para volver en olor de multitudes. Si triunfan, lo que también es muy posible si aciertan con el recambio, habrán labrado su propio perfil y ya no vivirán, como hasta ahora, de prestado a cuenta del camino marcado por sus antecesores. Como se dice en los toros, están ante la hora de su verdad, con la ventaja que les otorga los magníficos mimbres que tienen para hacer un cesto rutilante. Ojalá acierten por su bien y por el del fútbol español y el mundial.

Hay quienes me han insistido en que entre a valorar lo sucedido entre Guardiola y Vilanova, pero no lo voy a hacer porque jamás entraré en las relaciones personales entre profesionales y amigos; al menos de antaño. Sólo señalo que me parece lamentable por los dos haber llegado al punto de enviarse mensajes por terceros interesados o públicamente a través de la prensa. Tengo de ambos una excelente imagen y creo que salvo que hayan malmetido terceras personas muy cercanas a ellos, con una llamada directa se podía haber solucionado cualquier problema. Porque la amistad tiene eso. Esa amistad que no necesita de calificativos. O es o no es, y no vale aquello de la buena o regular amistad.

Enfrente, por el contrario, disfrutan de días de vinos y rosas con la llegada de Ancelotti y Zidane a los mandos que hasta ahora, además, están teniendo el acierto de dar juego a los jóvenes para gloria y disfrute de quienes creemos en ello para reverdecer viejos laureles. A ellos, también, le deseamos todo el acierto y la suerte del mundo por el bien del fútbol.

Y llegamos a final con el polémico reparto de los dineros televisivos. Es un absoluto disparate que el Madrid y el Barça acaparen más de la mitad de su cuantía porque si bien son quienes más audiencia tienen también es verdad que sin los demás equipos no valdrían nada sus alardes y no tendrían glorias que vender. Yo creo que en sus propios marchamos tienen la materia de venta millonaria suficiente para no tener que ahogar a los demás clubes con un reparto tan ignominioso que, aparte de todos los agravios, lo único que conseguirá será que nuestra Liga vaya perdiendo interés paulatinamente hasta convertirse en una de Gales o Escocia.

Aunque otra cosa, también, es la nefasta idea de los más modestos en emular a los grandes olvidando sus canteras. Y en ese disparate han hundido alguno de ellos vidas y haciendas.

miércoles, 17 de julio de 2013

LISTOS DE PAPELES

Mariano Rajoy
Así deberían estar los que meten la mano donde no deben en un país decente. Y más liquidados aún quienes promueven y sostienen tal estado de cosas. En la corta historia de nuestra democracia hemos tenido ejemplos de tan lamentable situación en demasiados partidos políticos, y contra lo que la decencia, la vergüenza y el sentido común dictan, nunca ha ocurrido lo que debería. Es decir, que tanto los pringados directamente como quienes han convivido con ellos siendo responsables de tales organizaciones políticas ni han dimitido, mal menor, ni han ido a contar días a donde deberían haber ido, que no es otro sitio que un encierro digno y de duración suficiente para que reflexionen y sirvan de escarmiento ejemplar. Y así ha sido y sigue siéndolo con escasísimas excepciones a pesar del tremendo daño que hacen al país al que dicen servir y a los ciudadanos que los mantienen con sus impuestos.

Un suponer

Ustedes imaginen que nos enteramos de que cualquier jefe de gobierno de cualquier país de nuestro entorno ha estado cobrando dinero negro de su partido en una etapa anterior a ocupar el puesto que ahora ostenta. Pensaríamos, sin duda,  que ese sujeto es un sinvergüenza, su partido una cueva de chorizos y el país que aguanta tal cosa sin que dimita y el partido haga una profunda remodelación de estructuras y de principios, además de pedir los perdones correspondientes y devolver el dinero sustraído a la hacienda pública, una nación sin convicciones morales de ningún tipo y sus ciudadanos una manada de borregos.

Pues eso mismo es lo que puede pasar con España por el camino que vamos. Ojalá no demos lugar  a que individuos de la catadura del presidente actual de Venezuela, un espécimen que atiende por Maduro, se permitan seguir diciendo a los cuatro vientos que pueden detener el avión en que viaje Rajoy para ver si lleva a bordo el dinero que roba a los españoles. La clave de todo ello va estar en el resultado final que arroje el asunto de los papeles del extesorero del PP; que tengamos suerte y todo sea falso.

Deducción lógica  

Sin prejuzgar que sean reales o no las acusaciones del tal Bárcenas y la autenticidad de sus manoseados papeles, hay sin embargo una reflexión lógica que aclara bastante la verosimilitud de este nuevo escándalo económico político.

Veamos, si tan limpios de toda iniquidad están Rajoy y compañía no se entiende que sólo cuando el antiguo tesorero del PP ha dado con sus huesos en la cárcel y empieza a soltar lastre mal oliente amenazando con más porquería, sea cuando empiezan a llamarle delincuente y otras maldades. Lo natural hubiera sido que desde el principio, hace ya unos cuantos meses, le hubieran puesto una querella por calumnias, al menos, cuando no por otras cosas mayores. ¿O es que no les chocaba lo de que este individuo tuviera tantos millones de euros fuera de España sabiendo a lo que se había dedicado durante los últimos veinte años? Porque no creo que los altos cargos del partido puedan amasar trabajando honestamente las docenas de millones del elemento en cuestión.

Lo que nos dicta el sentido común es que durante todo este tiempo han estado pasteleando con él, con el compañero Arenas como  pastelero mayor del reino de por medio junto con otros compinches haciendo de hombres buenos para evitar males mayores para toda la banda ¿O no? Y este pequeño detalle producto de un razonamiento de lo más corriente nos lleva a la triste conclusión del refranero: “cuando el río suena, agua lleva”.

Nadie en su juicio normal puede creerse que en España se puede amenazar al Presidente del Gobierno y al partido que lo sustenta con temas tan criminales sin recibir a cambio una querella como una catedral, cuando no fuera también acompañada de otras acciones más tajantes en lo inmediato. Y el individuo que ahora les tiene en jaque lleva haciéndolo demasiado tiempo sin que ninguno de los aludidos haya tomado las medidas drásticas que cualquier persona normal hubiese acometido. Conclusión, siguiendo la lógica: en lo que muestran los dichosos papeles hay más de verdad que de mentira. Por eso, como dice la canción, hay muchos y muy notables trincones entonando eso de ¡’Mieeedo, teeengo mieeedo’!

Capados de futuro

De todos modos, en el pecado llevan la penitencia. Porque dudo mucho que en el futuro inmediato sepamos la verdad de toda la inmundicia que ahora tira por tierra la imagen de España y de sus soportes políticos, y mucho más que alguien pague las obligadas consecuencias que debería, pero lo que sí tengo claro es que toda esa gente que aparecen señalados en los papeles de marras están también listos de papeles del mañana. Esta gente tiene el futuro político más negro que una noche sin luna.

Y claro, ahora se trata de repartir estopa para todos lados. Que si Aznar en la sombra, que si Aguirre azuzando, que si Gallardón a la espera, que si raras conspiraciones de no se sabe muy bien quién para cargarse a Rajoy, etc.; los movimientos deslavazados y nerviosos del que huele su propia chamusquina o quiere hacer méritos ante los jefes  y no tiene otros argumentos para defender la posición.

Un disparate indignante


Lo más indignante, sin embargo, no son las excusas baratas de los anteriores, sino que un dirigente como González Pons tenga la impiedad y desvergüenza, por no usar palabras mayores, de decir que el PP es Miguel Ángel Blanco (qepd) y no Bárcenas. ¿Cabe mayor indignidad? Deje usted con Dios a los que a fin de cuentas pagaron con la vida su honesta militancia, vilmente asesinados por criminales sin perdón humano posible, y no los mezcle con personajes de larga y siniestra mano que ustedes mismos, sin  que nadie les obligara, han mantenido en el partido en puestos de la máxima confianza y muy bien pagados por cierto hasta hace cuatro días. Se ha cubierto usted de miseria, D. Esteban. ¿Tanto tiene que tapar? 

martes, 16 de julio de 2013

LA TONTUNA VA POR BARRIOS

El éxito sólo aburre a los tontos. Ya decíamos que por can Barça las aguas bajaban demasiado revueltas de un modo sólo explicable desde los protagonismos absurdos de los ‘poltroneros’. O, pensando peor, desde los afanes crematísticos para beneficio propio de algunos personajes oscuros.

Rosell

Rosell ha iniciado su cuesta abajo y a estas alturas me inclino por la segunda de las opciones manejadas en el párrafo anterior, aunque como no disponemos de pruebas evidentes y sólo de los sospechosos extravíos actuales de dinero procedente de fichajes extraordinarios, y de algunos desvaríos que todavía están en manos de la justicia brasileña desde que este sujeto era un ‘mandao’ de Laporta, nos limitaremos a comentar la nueva etapa que se abre. Y, básicamente por lo anterior, este periodo se me antoja tres veces malo.

Laporta

Malo para el Barça y sus seguidores, malo para nuestra selección y malo para el fútbol en general. La hora de su cantera ha pasado y ahora llega la de las estrellas rutilantes fichadas a golpe de talonario, como si Rosell quisiera emular al peor Pérez posible.

Es curioso cómo el presidente madridista quiso hacer de su equipo el antiguo Barça a partir del segundo año de su mandato, allá por 2.002, encadenando la peor racha deportiva de mandatario alguno en la casa blanca; en sus siguientes siete años al frente del Real ha ganado dos ligas y una copa. De pena. Y, además, gastando cerca de mil millones de euros en fichajes, lo cual hace que su trayectoria pase de penosa a escandalosamente mala.

Pues bien, miren por dónde ahora viene  Rosell  y empieza lo que aquél pergeñó desde que se decidiera a largar a Del Bosque y compañía para oprobio de quienes habían creído que la apuesta por el fútbol bueno de los azulgranas era una seña de identidad genética en los tiempos modernos. La gran diferencia entre Pérez y Rosell está en la enormidad que les separa fuera del fútbol. El madridista, por muy criticable que sea su gestión deportiva y como presidente, para lo demás que se le conoce es un señor dotado de una preparación e inteligencia al alcance de pocos y no necesita el dinero líquido procedente del fútbol para nada. Otra cosa es su habilidad para convertir al Real Madrid y cuanto representa en el departamento de relaciones públicas de sus empresas. Del blaugrana no se conocen sus actividades económicas privadas más allá de su ligazón al mundo del fútbol en sus diversas variables desde que se dio a conocer como compi de Laporta en el Elefante Azul; la plataforma de socios que les llevó a dirigir el club. Así que se me antoja que este personaje tiene gatos en la barriga para defender a ultranza sus intereses particulares, sean cuales sean. De su antecesor ya sabemos que paso de ‘yernísimo don nadie’ con despacho de abogados de secano a la política gracias a su paso por el sillón presidencial culé, y ahora, cuando el asunto no le ha cuajado, prepara su vuelta al Camp Nou para reverdecer laureles.  Ya veremos en lo que acaba quien debió pasar a la historia como el mejor presidente barcelonista y no como un personaje de opereta por sus desméritos fuera del fútbol. Y ya veremos, también, en lo que termina el ‘gran fichaor’ Rosell.

Y mientras, los magníficos canteranos del Barça y posibles futuras estrellas haciendo o preparando maletas para jugar en otros clubes por aquello de que tienen que coger experiencia. Lo ‘mismico’ que argumentaba Pérez para hacer igual con los jóvenes canteranos madridistas cuando entonó el canto galáctico de sus pesares. Ya me dirán la experiencia que tenían los coetáneos de Butragueño cuando Di Stéfano y Amancio les hicieron titulares en el Madrid, o la que acumulaban Pedro y Busquets cuando Guardiola los pasó del filial de tercera  al Barça de Xavi, Iniesta, Pujol y Messi  para ser titulares. Pero claro, hablamos de técnicos que apuestan por el fútbol y por trabajar con los jóvenes, no de personajes llegados a las presidencias de los equipos para medrar personalmente, o

Así que la tontuna va por barrios. Ahora le toca al Barça, porque el Madrid parece que afortunadamente ha iniciado una nueva andadura apostando por la cantera y por el producto joven nacional. Y más pronto que tarde veremos los diferentes resultados.

Rosell enterrará al mejor Barça de la historia y Pérez podrá hacerse perdonar el desastre de su gestión deportiva hasta ahora.

miércoles, 10 de julio de 2013

LA HORA DE LAS BANDERAS AUTÉNTICAS

Por mucho que nos cueste admitirlo desde nuestro genético sentido optimista de la vida, los españoles estamos ante una de esas horas que los taurinos dirían de la verdad. Machacados como nos tienen  los ‘zapaterianos’, ‘marianiles’ y asimilados menores regionales que nos han desgobernado desde hace ya casi una decena de años, sin contar los últimos dos sobrantes de los ‘josemaris’,  la orfandad más esterilizante se ha adueñado del altar pagano de nuestras advocaciones políticas.

Reinventándonos sin líderes

Así, sin referentes con los que guiarnos y en quienes confiar y ayunos de esperanzas, debemos reinventarnos  con lo que siempre nos ha dado fuerza: la confianza en nuestras propias posibilidades; base donde se sustenta el optimismo vital a que antes me refería. Eso, unido a la solidaridad familiar que también es una generalidad entre nosotros; padres, abuelos, hermanos, cuñados, amigos y demás familia; y la picaresca – léase economía sumergida forzada mayoritariamente por el mal gobierno -   que tantas veces hemos citado como negativa pero que tiene como lado positivo el enorme talento creativo hispano para tirar hacia adelante, más el estado del bienestar en cuestiones básicas, son las cuatro patas del banco que aún sostiene las constantes vitales de nuestra sociedad.

Sin ello no se explica, como bien han proclamado algunos observadores internacionales, que con la complicada situación económica que padecemos y el estigma del veintitantos por ciento de paro como estandarte de la misma siga brillando el sol en nuestras calles. Bares, restaurantes, tiendas, estadios y recintos deportivos, carreteras, espectáculos musicales, fiestas, y un largo etcétera costumbrista como si aquí no pasara nada. España en estado puro.   

La pena viene por el lado de los políticos y demás representantes de la ciudadanía o de la llamada sociedad civil, como casi siempre también.

Y es que, en lugar de enarbolar banderas auténticas en las que pudiéramos engancharnos, ‘sus mediocridades’ están dedicados a lo suyo: figurar, chupar del bote de los tontos contribuyentes, preservar sus cesantías, pensiones y demás prebendas y canonjías de ‘quiquí’; y tirar de cuantas levitas sea menester, cuando no otras bajezas de mayor desvergüenza, para ganarse la voluntad de sus ‘listeros’. ¿Excepciones? Pocas o mudas.

Las realidades auténticas

Uno de los estandartes a que me refiero sería el de luchar sin descanso contra el paro, que fórmulas hay suficientes como ya hemos dicho reiteradamente: primar de verdad la creación de empleo con valientes medidas fiscales, bajar los impuestos para que el dinero esté en los mercados del consumo y no financiando a fondo perdido ineficiencias públicas, y facilitar el mantenimiento y la creación de empresas y la promoción de  emprendedores suprimiendo las barreras de todo tipo que hoy impiden o retrasan hasta el aburrimiento a quienes lo intentan; desde las burocráticas y normativas hasta las financieras y fiscales.

Otro banderín sería el del reiteradísimo adelgazamiento del enorme y desproporcionado sector público que nos arruina drenando los recursos económicos que deberían a financiar al sector privado, único actor relevante en la auténtica creación de empleo real. Lo público debería reducirse al mantenimiento del citado estado del bienestar entendiéndolo como una sanidad y educación eficiente para todos, a la justicia, la seguridad  y a la previsión social, y una digna representación política de la ciudadanía. Todo lo demás habría que  remirarlo para ver por dónde meter el bisturí con valentía extirpando todo lo que fuera menester. Empezando por suprimir la palabra subvención del lenguaje de los distintos presupuestos públicos. El que quiera polvo que vaya a la era y no se enganche a la teta de todos para vivir del cuento o sacar adelante las elucubraciones de muy distinto pelaje que nos sangran por doquier causando, además, la desmoralización de quienes se juegan su vida y sus cuartos en poner en marcha sus proyectos. Partidos, sindicatos, patronales, fundaciones, empresas públicas y similares bajo una lupa potentísima.      

Y, finalmente, sería muy necesario que enarbolaran la bandera de la honestidad tirando de una vez de la manta de todas las corruptelas, chorizadas, desvergüenzas, latrocinios y demás ralea que por activa y por pasiva llenan hoy los juzgados de medio país y tantos espacios informativos, más los que están en la cola, para oprobio del pueblo español que asiste abochornado al espectáculo lamentable que demasiados personajes que pululaban y pululan por las instituciones antes mencionadas nos endilgan.

Juego de mediocres

Si los de Zapatero ignoraron canallescamente la crisis, los de Rajoy han ninguneado hasta su programa. Si aquellos nos fastidiaron mintiendo, estos lo mismo pero  estafando a los incautos que esperanzadamente  les votaron mayoritariamente. Y ninguno ha cogido el toro de verdad  por su cuernos y blandos por puras mediocridad y cobardía.

Cuatro banderas

“A por el Empleo” “A por el Estado útil” y “Contra la Corrupción” Tres banderas bajo las que lucharíamos millones de españoles con entusiasmo. Lo demás son cuentos para dormirse ellos mismos sobre nuestras ilusiones y carteras.

Y “A por la Valentía”. Porque cuidado, no sea que del folklorismo preocupante de tantos independentismos irredentos pasemos de nuevo al tiro y la bomba en la calle,  en anteriores y nuevos lugares. Unos supuestos intelectuales cargan las pistolas con palabras más o menos hermosas y otros descerebrados las disparan ladrando. Del sentimentalismo más o menos justificado al salvajismo injustificable. De la utopía nacionalista al crimen más atroz media un pequeño paso.

¿Por qué no se reúnen a analizar de verdad con los papeles necesarios; balanzas fiscales, deudas reales históricas y ventajas forales incluidas; y se dejan de medias verdades, cerrilismos,  mentiras obscenas e historias trucadas; enrocados tras banderas de fortuna, y llegan a conclusiones entendibles  exentas de visceralidad y de ventajismos partidistas para engaño de tantos y oprobio de muchos más? Sería lo valiente y honesto.

Y si al final alguien quiere marcharse razonadamente, pues adelante. Pero, eso sí, de verdad y con todas sus consecuencias y no amagando con la boca pequeña. Porque, seguramente, habría menos púgiles de salón, como Mas, Garitano y compañía;  con las cuentas reales y el futuro inmediato en las manos.     

martes, 9 de julio de 2013

A VER SI FUERA VERDAD

Parece que algo milagroso está acaeciendo por el Bernabéu. Y dicen que quien ha hecho zozobrar al caballo y que Pérez caiga del mismo para  su vuelta a la fe canterana, de la que abjuró por su megalomanía e intereses  postrándose con los adoradores de becerros de oro al ‘galactismo’ más estéril, tiene nombre y apellido: Zinedine Zidane. Ojalá sea así y entre el inolvidable fenómeno francés y el nuevo inquilino del banquillo blanco, el italiano Ancelotti, nos traigan aquellos luminosos días en los que quienes vestían la gloriosa camiseta madridista la sentían de verdad sin estar sujetos a personajillos de medio pelo, como ha ocurrido en el último trienio,  y al asunto de las pelas. De esto último es natural que cuiden, pues forma parte de su profesionalismo, pero deben tener claro que también lo debe ser su ilusión por alcanzar las mayores cotas deportivas para sí y, sobre todo, para el club que les cobija bajo un escudo tan inigualable como impagable.

Zinedine Zidane

Zidane sabe un rato de esto, aunque luzca el hombre ahora  prudencia como antes excelencia jugando, y su prestigio puede obrar finalmente el milagro que se empieza a divisar en lontananza. Pero ha de acompañarle la sabiduría del nuevo técnico. Ancelotti necesitará manejar las tres uves del éxito en el difícil empeño que tiene por delante si finalmente es cierto que también apuesta por la juventud para hacer con ella una plantilla y un equipo legendario: vista para elegir a chavales de dentro o que lleguen de fuera con el cuchillo de la calidad y el coraje en la boca,  voluntad inquebrantable de hacerles jugar con un esquema reconocible y acorde con la exitosa trayectoria secular del club, y valor para aguantar la fórmula al margen de los primeros resultados inquietantes que puedan llegar. No sería el primero en hacerlo en la historia reciente de nuestro fútbol. Fue lo que hizo Guardiola en el Barsa haciéndole marcar una época en la historia del fútbol.

En tan loable fin tiene el italiano una gran desventaja respecto del catalán y, sin embargo, un punto fuerte personal que puede contrarrestar aquella.

La debilidad es que los jóvenes del Barsa tenían una forma de jugar desde las categorías inferiores que les confería marchamo de calidad y gusto por el buen juego, el de la Masía, y, por el contrario, los del Madrid carecen de un esquema propio desde su base y cada equipo ejerce en el campo lo que su técnico de turno les enseña. Por eso en los blaugranas suelen aparecer varias futuras figuras en la misma tacada generacional y en los blancos priman las individualidades. El último ejemplo de lo excepcional fue cuando la llamada quinta del buitre, y también contribuyó a ello lo que a continuación diremos.

La ventaja del nuevo entrenador madridista es el gran prestigio profesional con el que llega al Bernabéu, más el apoyo que pueda encontrar en Zidane para superar las seguras dificultades que hallará en el comienzo de la ilusionante aventura que parece vislumbrarse. Y, también, que una parte notable del madridismo está deseando que ello suceda. Enfrente tendrá a los forofos irreductibles que tienen a ciertos personajillos de cuyo nombre quiero dejar de acordarme como pendones de su barriobajero madridismo y jalean meteduras de pata, de dedos, de lengua o de lo que haga falta.

Ojalá tenga Ancelotti las cinco uves - con ‘vuevos’ -   que tuvieron Di Stéfano y Amancio para hacer titulares a los Sanchís, Butragueño, Michel y Martín Vázquez, por ejemplo.

Y hay otro hecho por el que también suspiran los buenos aficionados blancos: que en  el futuro de España como mejor selección del mundo en la actualidad, según la propia FIFA, jueguen un número notable de valores madridistas y no los escasos dos o tres fijos que se han alineado en el último quinquenio coincidiendo con la edad de oro de nuestro fútbol. Las mieles de esa grandísima  gloria también se las ha birlado el máximo rival. El Barsa no sólo ha llegado a tener hasta ocho jugadores titulares en la actual campeona del mundo y las dos últimas de Europa sino que  ha sido el referente de mejor juego mundial que ha exhibido nuestra selección.

Muchos madridistas están deseando que los Morata, Jesé, Isco, Carvajal, Derik o Illarramendi, si afortunadamente se confirmara su fichaje, y algún otro por el estilo – lo de Thiago sería la ‘releche’ por la actual tontuna culé – tomen el protagonismo que merecen.   

miércoles, 3 de julio de 2013

SUPERANDO LO PEOR, QUE YA ES DIFÍCIL

Contaba en confianza el excelso e irrepetible profesor Fuentes Quintana que con ocasión de las negociaciones previas a la firma de los Pactos de la Moncloa hubo de recordarle a su homónimo Lasuen, que era el experto económico de la AP de Fraga, el chiste aquel de quien se había equivocado de número de teléfono y su interlocutor, al repetirle los dígitos que había marcado, le informaba de que no había acertado ni uno.

Fuentes era vicepresidente del gobierno de la UCD de Suárez y estaba analizando con los expertos de cada partido,  sindicatos y empresarios, los datos básicos de la economía española.  Cada cual iba exponiendo los suyos según su leal entender para redactar el papel del consenso que supuso la superación de la terrible realidad económica y social que sufríamos a finales de los setenta. Boyer  y Tamames, por el PSOE y  PCE respectivamente,  eran otros de los significados asistentes.

Rajoy

Pues bien, al Rajoy de nuestros pesares habría que decirle ahora, rememorando al ilustrísimo profesor, que ni acierta ni acaba bien y plenamente ni una sola de las reformas que sucesivamente va amagando con llevar a cabo. La última ha sido la reciente de las AAPP a la que la vice Soraya se refirió con aquello de que “ahora le tocaba sacrificarse a los políticos”. Y es que, en cuanto le han salido respondones en CCAA y ayuntamientos, también los suyos; en lugar de mantenerse firme en su propuesta ha enviado a sus propios a pastelear acuerdos particulares con quienes más teme para tapar bocas. Lo mismo hizo con lo del control de los déficits autonómicos o con la reforma de los ayuntamientos siguiendo su inveterada costumbre de confundir el miedo con la prudencia.

El compañero Arenas en la sombra

Desgraciadamente, nuestro presidente da toda la impresión de ser un hombre superado por las circunstancias que le han tocado en desgracia y de estar en manos de algunos personajes con cuyos afectos próximos no necesita enemigos. Montoro y Arenas serían los prototipos de tales especímenes.

El primero como el ministro más nefasto que haya conocido la hacienda pública española, y el segundo como su padrino y  muñidor en la sombra de tantos despropósitos como acumula ya D. Mariano en la resolución de algunos de los asuntos más peliagudos con que se ha enfrentado dentro de su partido en los convulsos años padecidos desde que Aznar, en infausta hora como ya reconoce hasta él mismo, lo nombró ‘dedocráticamente’ heredero político.

El peor error de Aznar

Fue el último de la media docena de errores graves, y quizás el peor para España según vemos ahora, que empañaron en sus últimos dos años los excelentes seis anteriores: recule absurdo en ciertas cuestiones de su decreto laboral que aún estamos sufriendo, como la consagración de los PER sine die; cabezonería y protagonismo excesivo en lo de Irak,  con ciertos ridículos lingüísticos personales ribeteados en yanqui;  impensable rendición ante PRISA en lo de Antena 3 Radio y la TV digital de Telefónica, a quien ahora culpa de algunos males personales y familiares; anuncio apresurado de renuncia de sus responsabilidades en años cruciales para consolidar lo realizado dedicándose a preparar su aterrizaje en el sector privado; y mala gestión inmediata posterior del atentado del 11-M por intereses electoralistas tan improvisados sobre la marcha como miopes. Le salió al revés.

Preguntas sin respuesta

Y vuelvo a realizar las mismas preguntas de hace unas semanas criticando su nefasta y contra natura política económica y fiscal: ¿es que no habrá nadie en su círculo de confianza que sepa y pueda convencerle de  su tremendo error con las continuas subidas de impuestos? ¿Nadie entre ellos hace caso de los concluyentes análisis que señalan que drenar dinero de las economías domésticas y del sector privado en general para mantener el ruinoso tinglado público genera un efecto pernicioso contrario al consumo, a la inversión y como consecuencia a la creación de empleo, que es el único resorte válido para salir de la crisis que padecemos? ¿Nadie tampoco ha reparado en que la bestial subida del IVA en algunos sectores sólo ha propiciado el pase a la economía sumergida de miles de pequeños empresarios y autónomos, a hacer trampas en el caso intermedio y a cerrar sus negocios a otros tantos por resultarle insoportable? ¿Y ya, en el sumun de la estulticia, tampoco se han dado cuenta de que no sólo ocurre todo lo anterior sino que además menguan cada vez más los ingresos del Estado por pura inanición de los machacados contribuyentes que quedan en pie y por la desaparición de tantos otros, al margen de quienes siguen teniendo un sueldo medio más o menos fijo y no tienen escapatoria mientras lo conserven?

Lo último que se le ha ocurrido al infumable Montoro es subir los impuestos al alcohol y al tabaco. Por la inoportuna ley de Zapatero ‘antifumeque’ negando toda libertad a la gente para elegir, dada su natural aversión al ejercicio de ciertas libertades individuales, quedaron maltrechos amplios sectores de la hostelería donde se perdieron miles de puestos de trabajo. Ahora se trata de rematarlos a base de impuestos ahuyentando a los escasos clientes que mantienen algunos abiertos.

Empeorando lo peor

Es el suma y sigue de un gobierno supuestamente conservador y liberal que gobierna siguiendo los postulados de aquellos a los que tanto censuró culpándolos de todos nuestros males en lo que supone la mayor estafa política de nuestra reciente democracia.

Por dar un detalle, ni los comunistas de IU llevaban en su programa una subida del IRPF tan brutal como la que perpetró Montoro con el ‘don tancredismo’ de Rajoy por montera.

Se puede gobernar muy mal, tenemos el ‘zapaterismo’  muy reciente, pero tanto como para hacer pasable a aquél con todo en su mano para lo contrario sólo es capaz de hacerlo alguien mucho peor.  Por mala herencia que recibiera, nadie ha tenido tanto tiempo para prepararse, un año largo, ni tanto poder  democrático en España.     


martes, 2 de julio de 2013

CINCO HOMBRES PARA UNA SELECCIÓN EXTRAORDINARIA

Dice Scolari que a España le quedan dos años de juego bonito; ojalá. Y me alegraría porque su error es despreciar a la excelente generación de futbolistas que vienen detrás de los actuales: Thiago, Isco, Morata, Muniesa, De Gea, Montoya, Muniaín, Illarra, Oliver, Jese, Delofeu, Derik, etc.  Miren su juego y resultados.

Pero antes  que nos quiten lo ‘bailao’ durante cinco años. Tras ver a la torcida brasileira pitar a nuestra selección de puro miedo en el mismísimo Brasil, recuerdo el casi medio siglo que llevo viendo fútbol conscientemente y las grandes decepciones que nos hemos llevado con nuestros internacionales en cada una de las grandes citas mundiales; ahora ya, afortunadamente, agua pasada.

Y para que llegara este quinquenio de ensueño han tenido que confluir las sapiencias futbolísticas de cinco hombres fundamentales para entenderlo. Los cinco fueron magníficos futbolistas internacionales españoles y sufrieron en carnes propias los mismos desengaños que los aficionados.

Quien inició el lustro portentoso fue Luis Aragonés. El maestro colchonero decidió tras un tiempo gris en la selección dar la alternativa a los jugadores excelentes que funcionaban con la cabeza, el tronco y las extremidades, pero por ese orden. Y aparcó a otros buenos jugadores que exigían un protagonismo que restaba en lugar de sumar; futbolistas emblemáticos que tuvieron sus oportunidades y no lograron que la selección ahuyentara sus clásicos fantasmas  teniendo un papel preponderante en la misma. Raúl quizás fue el ejemplo más evidente; magnífico profesional y el mejor goleador internacional español de la historia pero con el mal fario de fallar en los momentos clave con la zamarra roja.

Así, los Xavi, Iniesta, Casillas, Cesc, Alonso, Ramos, Silva, SennaTorres, Villa y algunos más tomaron el relevo en su papel de protagonistas dotando a nuestro equipo nacional de una forma de jugar que empezó a maravillar en el europeo del 2.008  proclamándose campeones rompiendo el gafe que hasta ese momento nos perseguía; y contra Italia y Alemania, que no eran moco de pavo. Luis se percató de que por pequeños que fueran en comparación física con los demás, si se ponían a jugar como ellos sabían no habría quien los parara, como así sucedió. Y, además, les enseñó a jugar el otro fútbol que hacen los equipos campeones; el juego pardo que demasiadas veces nos había dejado en la cuneta. Ése en el que eran expertos los italianos y alemanes a quienes dimos ‘pal pelo’ en el campeonato de Europa donde empezó todo. ¡Grande Luis!

Al de Hortaleza le siguió el merengón Del Bosque; empeño de Hierro. Un hombre tan tranquilo como experimentado que ya venía de vuelta habiendo ganado muchas cosas importantes con el Madrid y que en lugar de sacar el panfleto de la soberbia, como algún cantamañanas hace en estos tiempos – no señalo pero quienes me siguen lo pueden imaginar-, sacó el de la sabia humildad y perseveró en el estilo que su antecesor puso en práctica con tal acierto que incluso lo superó ampliamente. Un mundial y otro título europeo avalan su trabajo. Y mientras, el fútbol mundial tan asombrado con el juego de España que todos han tratado de imitarlo en estos últimos años. Y cuando digo todos me refiero a los que de verdad saben y son importantes en tal dimensión futbolística. Hay otros que prefieren ningunear a los técnicos españoles citados y a sus futbolistas más emblemáticos por puro complejo de inferioridad. ¡Enormes Fernando y Vicente!

Y para completar el poker activo de ases que han propiciado el salto cualitativo del fútbol español apareció hace también cinco años Pep Guardiola. El técnico y exjugador culé por excelencia, por mucho que a algunos mandamases barcelonistas actuales les joda reconocerlo, le echó al asunto lo que había que echarle y les dio el mando a sus grandes futbolistas canteranos en detrimento de los figurones extranjeros hasta  hacer del Barsa un equipo legendario. Tan de leyenda que ganó todo lo ganable y ha pasado a la historia de los mejores clubs de fútbol marcando una época; equipos así su cuentan pocos.  Y ha sido tan importante su aportación que aparte de los Busquets, Pedro, Piqué o Valdés, que él incorporó; el fútbol reconoce que el estilo actual de la selección es el de su Barsa.  Casi ‘na’. ¡Gracias, Pep!

Cinco hombres imprescindibles para entender el éxito  español en cinco años para la historia; sumándoles un gran Villar delegando con clarividencia ¡Olé, Presidente!   Ojalá que sus herederos hereden también sus sabidurías.         
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