Mostrando entradas con la etiqueta ZAPATERO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ZAPATERO. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de junio de 2020

LA AGUJA DE MAREAR DEL DOCTOR MORENO



Es un artilugio para orientar el sentido de la navegación sin descuidar el eje norte-sur como referencia. Y lo que tan bien manejan el doctor Moreno y sus colegas, les haría falta ahora y siempre a nuestros gobernantes y a quienes aspiran o dirigen algo para prever las consecuencias de sus decisiones sin perder de vista la situación real y hacia dónde ir.

En política debería ser el bien común de los españoles, según han ido decidiendo en cada consulta ciudadana durante los últimos cuarenta y cinco años. Y en fútbol, respetar el espectáculo al que tanto han contribuido los clubes y aficionados hasta colocar nuestra liga en primera línea mundial.

España es un estado de derecho basado en los principios liberales de libre concurrencia de ideologías representadas por partidos que respeten sus leyes, empezando por la Constitución que por abrumadora mayoría votamos en 1978, y los fundamentos de la distintiva e inviolable separación de poderes establecida desde Montesquieu en las democracias parlamentarias: el legislativo, el ejecutivo y el judicial.  Por eso escandaliza el oscuro asunto del ministro Marlaska, precisamente agravado por su condición de juez. Desde esta perspectiva es difícil entender que, si es como parece, un respetado coronel de la Guardia Civil le haya dado una lección magistral de respeto a la ley a todo un ilustre profesional de la judicatura que se ganó a pulso la consideración general en el ejercicio de su profesión. Prestigio ahora embarrado hasta límites insostenibles.

El presidente Sánchez necesita una aguja de marear que le indique continuamente hacia donde dirige la nave España, más allá de sus querencias partidistas y las de quienes le acompañan, a veces tan contradictorias e incomprensibles como insolidarias y trasnochadas, e incluso de su autoproclamada resiliencia personal.

La progresiva crispación ciudadana es geométrica y debería tener presente nuestra cainita historia y que en España no se ganan elecciones; se pierden. Véanse los casos de Zapatero y Rajoy; sus clamorosos errores les derribaron del caballo. La primera herradura perdida por el socialista fue negar en principio la crisis que acabó echándolo, y reiterarse en tal cerrazón hasta que tuvo que gobernar contra estilo, como hacen los principiantes o los toreros ayunos para figurar. Y el conservador, despreciando a personas relevantes y convicciones ideológicas que fueron santo y seña de su partido y minusvalorando corruptelas internas hasta dejarlo hecho unos zorros; recibió un centro derecha sólido aglutinado en el PP y lo dilapidó dividiéndolo en tres. Así les luce el pelo ahora, y lo que les queda mientras no utilicen también una aguja de marear certera y aúnen esfuerzos. 

En nuestro fútbol igual, aunque el navajeo entre Liga y Federación parece aparcado hasta que escampe. Pero el carácter personalista de las disputas entre Rubiales y Tebas hace que la desconfianza se extienda más allá de esta liga. Ahora, a la fuerza del COVID 19 ahorcan, pero pronto volverán a las andadas. El manejo del dinero en torno al fútbol, con sus dádivas personales y mamandurrias, librará una batalla decisiva en las elecciones federativas.

Mientras, Real Madrid y Barça continúan su dispar trayectoria. Los de Florentino haciendo virtud de su apuesta juvenil y remodelando el campo como promesa cumplida, lo cual es sintomático de su seguridad institucional y saneada situación; la aguja de marear blanca está controlada. Y los de Bartomeu coleccionando fichajes virtuales, lo que apunta que no tienen claro el eje norte-sur en su deriva. Como Messi estornude, y parece que algún moco asoma, la pulmonía blaugrana será de aúpa. Ya relampaguea por las Ramblas el afile de cuchillos. No obstante, los resultados, como siempre, dictarán sentencia.

Tomen nota Sánchez y similares. A la larga, el sufrido pueblo, como el general tiempo, pone las cosas en su sitio. Con virus o sin virus, la falta de grandeza en unos y otros es nuestra peor pandemia.

Nos queda la esperanza por eminencias humanas de la talla del doctor Santiago Moreno, jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas del Ramón y Cajal de Madrid, que en los años más duros del SIDA trabajó en el Morales Meseguer de Murcia con resultados extraordinarios.

Su diario sobre las penalidades por el coronavirus sufrido, cuya lectura reflexiva recomiendo, es una lección de la fidelidad incondicional que distingue su vocación: entereza, empatía, compañerismo, profesionalidad, entrega, humildad, cariño y coraje para luchar por los demás.

¡Honor a él y a cuántos nos regalan su aguja de marear para conducir el sentido de la vida!   


sábado, 31 de mayo de 2014

Una etapa nueva para una nueva España

Con las recientes elecciones ha empezado el proceso que se veía venir. Y era deseable que llegara porque los responsables políticos de la desesperanza que padecemos no han sido capaces de anticiparse a las consecuencias de su ignominia, que ojalá fuera solo por incompetencia. Los responsables socialistas y populares de la última docena de años y sus homónimos nacionalistas periféricos han cavado el foso que ahora les separa de la sociedad a la que dicen servir y a la que mienten sin pudor ni reparo. Y la mayoría de esa ciudadanía, cansada de sus torpezas, ineficacias, engañifas y corrupciones, ha empezado a enseñarles la puerta de salida. Empieza una nueva etapa.
Personajes para la historia

Una nueva era que debería alumbrar una sociedad, con valores también diferentes, que hiciera posible una nueva España. Una nación donde un personaje con el proceloso pasado político de Rubalcaba sea impensable que llegue a dirigir un partido político. O que, en la acera de enfrente, siga siendo presidente del Gobierno quien estafa a sus votantes, caso de Rajoy, y pueda continuar como si tal cosa con sus responsabilidades porque sus valores éticos no le obligan a lo contrario o porque sus gobernados soporten con una desmoralizante apatía las más evidencias que sospechas de que ha estado cobrando sobresueldos en dinero negro y que su partido, bajo su responsabilidad, ha estado manejando fondos no fiscales de procedencia corrupta.
Ante el desastre obtenido en las urnas uno ha dicho que se larga, ¡alabado sea Dios!, y el otro, fiel a su contumacia diletante, anuncia un plan para reanimar al PP a partir de septiembre. Algunos pensamos que el tándem Zapatero-Rubalcaba pasará a la historia como el liquidador del centenario PSOE, pero Rajoy lo hará él solito –con sus cuates Arenas y Montoro sonriendo en primera fila- como el rompedor de la unión del centro derecha español que tanto esfuerzo y trabajo costó a sus antecesores.

Herederos

A los socialistas ya les han salido varios partidos que aspiran a su herencia social, algunos con éxitos sucesivos en diversas elecciones, como el de Rosa Díez, y otro muy reciente: el de Pablo Iglesias; vaya coincidencia con el histórico tipógrafo fundador. Y a los populares pronto le saldrán opciones ciertas de derecha real –lo de Vox es difícil que permanezca como tal y en solitario pero miremos a Francia- mientras crecerán los más centristas que ya cuentan con cierto bagaje, caso de Ciudadanos de Rivera.

Como aviso a navegantes, sería bueno que el citado exitoso homónimo del histórico Pablo Iglesias aclarara si responden a la realidad sus alabanzas ejemplarizantes al desaparecido Hugo Chaves venezolano. Más que nada para que nadie se llamara a engaño respecto a su verdadera filiación política. Hermana, por otra parte, del núcleo duro de Izquierda Unida que defiende a capa y espada la dictadura castrista de Cuba, entre otras lindezas pseudodemocráticas.

Separatismos

Y lo de los nacionalistas catalanes se parece cada vez más a sus colegas vascos. La burguesía centroderechista de uno y otro lado perderá su hegemonía política a favor de los radicales independentistas de izquierda o su extrema, que reman a favor de los nuevos tiempos. El problema de la unidad de España tiene en esas dos regiones el antiguo problema de siempre y ya no hay lugar a las contemplaciones. Se ha dejado crecer la feria de los despropósitos y no tiene solución fácil; ni difícil tampoco con medidas estrictamente políticas.
Los gobernantes democráticos centrales han ido cediendo atribuciones y dinero a los nacionalistas periféricos porque en el fondo era lo que en realidad venían reclamando, pero ahora es otra cuestión. Ha crecido una especie de dignidad nacionalista catalana de amplio espectro ideológico que ya cuenta con la mayoría minoritaria social de la que antes carecía. Y pronto será mayoría absoluta.
Ese tren, por culpa de las ambiciones nacionalistas y de la miopía de los gobiernos centrales y del enanismo político de quienes los han presidido y de sus partidos, no tiene freno salvo algún improbable milagro de sensatez, hasta que llegue a la estación que se han puesto como meta. Mientras es cuestión de dinero casi todo tiene solución. Pero cuando se entra en el mundo de los sentimientos es difícil vencer al de un pueblo. Y ese ha crecido en Cataluña alimentado por la estulticia de demasiados políticos de pacotilla a ambas orillas de la futura frontera. Esperemos que en ningún caso se parezca a la barbarie sanguinaria sufrida durante demasiados años por el conflicto vasco, cuando no a algo aún peor.

Votar con la cabeza y la cartera

El tiempo nuevo para una nueva España no va a ser fácil tampoco en sus orígenes porque la dispersión política no garantiza paz política precisamente, y sufriremos sus consecuencias, pero nada cambia sin el precio correspondiente. Será necesario para construir una nueva ciudadanía y el pago que habremos de satisfacer por nuestra inmadurez democrática al votar por impulsos, romanticismo, principios trasnochados o costumbre, en lugar de hacerlo con una mano en la cabeza y otra en la cartera. Lugares donde residen nuestro futuro, nuestra vida y el bienestar de quienes queremos.

Afortunadamente, nuestros nietos ya no tendrán que pasar ese sarampión; nuestro tiempo les servirá de vacuna. Agárrense que vienen emociones fuertes.

viernes, 7 de febrero de 2014

ENTRE PEDRO JOTAS, MEDIOCRES Y FLORENTINOS

Sí, así hemos vivido los últimos treinta años en España, con los paréntesis de algunos visionarios que desde la política, las empresas, los sindicatos, la llamada sociedad civil y el anonimato heroico han hecho posible la parte aceptable de nuestra realidad actual. Una situación en el mundo homologable de las sociedades avanzadas, a pesar de todos sus defectos.

Pedro Jotas

Pero precisamente por poder hacerlo en eso que llamamos libertad, podemos darnos con el canto de la normalidad occidental en los dientes. Llevan razón quienes critican negando que vivamos en una democracia efectiva por aquello de que en España lo de la separación de poderes es irreal. Y los que aducen que no hay libertad plena en el cuarto poder: la prensa, por su dependencia económica de quienes medran cerca del ejecutivo. Pero aquí también hemos tenido episodios notables de críticas sin cuento a los poderosos. Y ya enlazo con el ejemplo de Pedro J. Ramírez y los que como él han protagonizado  periodismo de raza en largas etapas.

Pedro J. Ramirez


Con todos los defectos que sin duda tendrá el personaje, nadie puede dudar de que le ha soltado estopa tanto a unos como a otros desde su nunca escondida confesión liberal, vocación informativa mediante. La prueba más evidente es que no es santo de la devoción de los socialistas ni tampoco de los populares, pasando por cualquiera de las demás opciones políticas. Y en ello ha cimentado su indudable éxito periodístico durante tantos años, siendo refugio muchas veces de quienes nunca han sido complacientes con el poder establecido.

Notables y muñidores de mediocres

Salvando los primeros tiempos de Suárez, empeñado por muy diversos motivos en liderar nominalmente una transición pacífica desde la dictadura a la democracia parlamentaria; los seis años iniciales de González, metiendo a España en la Europa y en el mundo moderno de las libertades; y los idénticos de Aznar, consiguiendo un país próspero desde la ruina que heredó; hemos navegado con mediocres al timón. Lo peor ha sido su coincidencia en nuestro último decenio. Al exfalangista y franquista primero le sobraron años y gestos y le faltó preparación; al segundo, también exfalangista aunque sevillano, y socialista en la clandestinidad – cuando era ‘Isidoro’- le sobraron sus últimos siete y demasiados mangantes en su entorno; y al heredero tardío de Fraga, más le hubiese valido manejar sus mayoría absoluta en el 2.000 con el talento y el talante de su minoría mayoritaria parlamentaria del 96. Y, sobre todo, haber tenido más inteligencia cuando el todavía no aclarado 11-M – demostrando tener “la cintura de una rueda de tractor”, en afortunada frase del inolvidable Luis Aragonés refiriéndose al holandés Koeman en sus tiempos barcelonistas -, y habernos ahorrado la herencia del ‘Tancredo’ Rajoy, de la que él mismo se arrepiente cada día.  ¡Vaya vista tuvo el tío!

Pero sea como fuere, esos tres presidentes en sus mejores años, con el paso fugaz de Calvo Sotelo; fueron lo mejor de los últimos casi cuarenta años en España. De los siguientes ya está casi todo dicho y no es cuestión de cansar, que ya tenemos bastante.

Mediocres

Y llegamos a los que se han aprovechado en exceso de ‘sus excelentísimas mediocridades’ – Zapatero y el gallego - y de los irresponsables años sabáticos de los anteriores: todos los ‘florentinos’ que en España son, atentos siempre a manejar las debilidades políticas para campar a sus anchas por los palcos, despachos, ministerios, ayuntamientos, consejerías, palacios y demás jaleas reales de cualquier Estado débil. Sólo hay que echar un vistazo a las fortunas que, a pesar de todo lo llovido, han florecido y siguen haciéndolo en los últimos quince años. No más de una docena de aviesos olfateadores de las debilidades ajenas; básicamente de quienes manejan los boletines oficiales.

Florentinos

Entre ellos, además del inefable Pérez – el peor presidente del Madrid en su historia deportiva, sin contar sus gastos corrientes, que ya sería una comparación escandalosa; aunque habría que salvar, sin embargo, el lustre social e institucional y la normalidad económica que le ha dado al club – tendríamos a notables contratistas de obra pública, algunos de ellos metidos de lleno en la corrupción política; a los grandes banqueros que quedan, tras el latrocinio cometido y permitido en las Cajas de Ahorro, propiciando un ‘magamonopolio’ en manos de media docena escasa con los escrúpulos justos para perdición de sus clientes; y a una variopinta especie de conseguidores de todo pelaje, en el que cabrían desde ex políticos y gabinetes jurídicos y económicos siempre bien relacionados con el poder, hasta algunos pseudo periodistas o comunicadores perseverantes en el tajo de las fontanerías partidistas e institucionales, con su consiguiente tráfico de influencias, hagiografías, informaciones privilegiadas y similares; hasta empresarios o sindicalistas más nominales que otra cosa, descuideros de cargos de representación para medrar en sus bolsillos. Todos ellos sin olvidar a los habituales de las nomenclaturas de los partidos que han tocado poder; llenando sus carteras al pairo de la enorme economía sumergida vergonzante de los mismos.

Nosotros, el pueblo

Como resultado de todo ello, nos encontramos ahora con una ciudadanía deseosa de romper con todo lo anterior, y con todas las razones del mundo, sobre todo entre los más jóvenes; y con una sociedad en general defraudada con lo que le han ofrecido a cambio de demasiadas ilusiones democráticas marchitas, aparte de su generosidad fiscal sin límites; no gozando tampoco de aprecio el poder judicial, sino todo lo contrario,  por aquello de su politización – salvo notabilísimas excepciones –; y la cumbre del sistema: la monarquía parlamentaria, por demasiadas cosas también ya muy sabidas.

En resumen, un pueblo desencantado con sus instituciones representativas,  y que sólo puede anhelar a salir adelante con su propio esfuerzo, como siempre ha hecho, sin esperar que nadie le ayude.


Entre los anteriores hemos vivido, y vivimos, y así nos va. De todos modos, si hemos salido de peores, saldremos de ésta sin ninguna duda. ¡Seguro!              

martes, 28 de enero de 2014

LA ESPAÑA QUE VIENE

Producto de las sucesivas irresponsabilidades de quienes nos han gobernado en el último decenio, el panorama es inquietante. Muchos ciudadanos, aburridos ya de nombrar al dúo del pavor que han encabezado esos gobiernos, con el gallego todavía al frente del último; se han refugiado en un pasar de la política que tampoco es recomendable. Por ese hecho, arguyen desde distintos foros, los mediocres galopan a sus anchas por las moquetas de nuestros impuestos.

El de León, en cualquier otra circunstancia política y social más seria, no hubiera pasado de cualquier ayudantía a profesores universitarios con cierta enjundia, o de diputado ‘pulsateclas’ como estuvo tantos años por el sistema de listas cerradas que nos desespera. Y el de Pontevedra, de ayuda de cámara de políticos con más bagaje, gracias también al sistema de medro en los partidos que nos asolan; o de probo registrador de la propiedad, a lo que nunca debió renunciar por el bien de los contribuyentes a los que masacra.

Falso reformismo

Ahora se han sabido dos circunstancias que dicen bien a las claras las falsas ansias reformistas del tal Rajoy. A pesar del tremendo ajuste que ha hecho el sector privado de nuestra economía, resulta que el montante de los sueldos públicos ha aumentado en los últimos años. Y, escandalosamente, se sigue subvencionando a partidos y sindicatos a despecho del clamor popular en contra de esas mangancias encubiertas con eufemismos de toda índole. Aunque no me gusta el término por generalista e indeterminado, cabe decir que el presidente del desgobierno es un clarísimo representante de la casta política que parasita a la sociedad española desde hace ya demasiado tiempo; subconjunto de eso que llaman ‘élites extractivas’.

Tiempo de mentiras

Y ahora nos viene el despelote gubernamental y político con la llegada de un carrusel electoral encadenado; elecciones europeas, locales, autonómicas y generales en los próximos dos años y pico.

A nivel nacional vendrá el tío Mariano con las rebajas fiscales – ya han empezado a anunciarlas -, y bajando al feudal saldrán los ‘taifeños’ con las reivindicaciones de todo tipo que hasta ahora no se han atrevido a exponer en voz alta. Ya han empezado también, como es el caso de los presidentes mediterráneos abanderando el proceso de quejas generalizadas por los mimos a la ‘robada’ Cataluña. A este respecto hay que señalar  que el inefable Montoro está jugando con una supuesta baza que hace tiempo debería haberse hecho pública: las balanzas fiscales de las autonomías. Cuestión ésta que quizás hubiera impedido ‘sanbenitos’ demagógicos como los enarbolados por Mas y compañía, antes de tirarse al monte independentista, salvo que sea tan manifiesta su injusticia que encima les otorgue alas en su carrera hacia la nada. Sea como fuere, la transparencia en las cuentas públicas nunca debería ser una excepción oportunista sino una normalidad obligada en todo gobernante.
Es otro más de los juegos que se traen los políticos con minúscula que nos ha legado la prostituida Transición. Tan loable en tantos aspectos, pésele a quien le pese, como mal llevada en su continuidad por la apatía de quienes deberían haberse percatado de que nada vivo permanece quieto. Todo en esta vida debe ir actualizándose, y mucho más en los vertiginosos tiempos en que vivimos: cualquier realidad empieza a quedarse vieja cuando aún está madurando. Y eso es así, para pasmo de todo tipo de conservadores que ven en cualquier cambio un riesgo extremo.

Los peligros están en el inmovilismo que ejercen personajes como el actual presidente del Gobierno o su oposición más relevante. La imaginación debería ser una cualidad fundamental para la política; con la honestidad, los valores humanos y la capacidad de sacrificio.

Incumplir contratos electorales – los programas - ; mentir – los papeles de Bárcenas y similares -; y la cobardía – no acometer los temas con valentía a riesgo del propio puesto o no decir la verdad a los españoles -;  son demasiadas evidencias de lo peor de un gobernante.

La realidad callejera que no sale en los papeles

El resultado de todo ello, junto con la envenenada herencia de su predecesor, será una España ingobernable salvo chanchullos a todo plan, producto de un mapa electoral dividido en demasiadas opciones políticas con escasas posibilidades de gobierno. Si a ello le sumamos la ruina que padecemos, y la expulsión del mercado hacia la economía sumergida de decenas de miles de autónomos y pequeños empresarios, más la incapacidad manifiesta de hacer el ajuste del sector público y la inevitable reforma constitucional que la mayoría demanda, consenso mediante; tendremos perfilado lo que nos espera.

Hace poco un amigo ha hecho reformas en su vivienda: fontanero, electricista, carpintero, tapicero, pintor, albañil y cerrajero. Importes individuales de varios cientos de euros y ni una sola factura por deseo expreso e innegociable de aquéllos; todos hasta hace poco  en la economía aflorada. Otro amigo, votante tradicional del PP, confesaba su decisión de no votar,  o de hacerlo por cualquiera de los partidos pequeños de centroderecha, a lo que se sumaron bastantes de quienes le escuchaban. Y el tercer ejemplo era de un sufrido empresario que aún mantiene su taller abierto, y confesaba su temor cerval a que se hiciera la reforma del sector público poniendo en el mercado laboral a los centenares de miles de empleados, que no funcionarios, sobrantes; porque imaginaba las calles a tiros. Alguien le argumentó que eso ha pasado en el sector privado,  con millones de nuevos parados, y no ha habido ninguna revolución. Tal es el miedo que infunden a los que mantienen el cotarro con su esfuerzo los paniaguados de los gobernantes.


Con esos mimbres es difícil que hagamos en España un buen cesto. Sólo nos queda, como tantas veces hemos dicho, el optimismo congénito de los españoles. Como en el romance del Mio Cid, ¡qué buenos vasallos si hubiese buen rey!    
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Web Analytics