domingo, 27 de mayo de 2012

FINAL DE COPA: A GRANDES PROBLEMAS, SOLUCIONES VALIENTES

Vivimos en España una espiral centrífuga que tiene difícil solución al gusto de todos; aquella nación única que a muchos nos enseñaron desde pequeños hoy no es real. España es una suma de culturas – y lo ha sido siempre – y de sensibilidades diferentes respecto a pocas cosas, pero muy básicas, que hace imposible hoy enarbolar el pensamiento único como fondo común. Los nacionalismos periféricos y el  central son tan acusados que realmente no tienen encaje en un camino unívoco.

Final Copa del Rey 2012
Final Copa del Rey 2012
Es cierto que España como nación tiene ya algunos siglos, pero también  que desde entonces – siglo XVI-, han pervivido diferencias culturales y sociales muy acusadas entre los grupos humanos que la formaron. No se trata de hacer análisis histórico sino de evidenciar una realidad. En Cataluña y en las Vascongadas se han ido sembrando en los últimos decenios demasiadas semillas radicales  de lo antiespañol y la cosecha ya no tiene marcha atrás. Y a ello han contribuido políticos de todos los colores, unos más que otros, que también es verdad, pero es lo que hay. De la misma forma que durante siglos, y muy acusadamente desde el fin de la Guerra Civil, la siembra inversa fue por parte del nacionalismo central.

El resultado ha sido que los ciudadanos de regiones que nos sentimos ante todo españoles tenemos que soportar una y otra vez el desprecio y el insulto de quienes no se sienten tales. Pero la culpa es sobre todo nuestra. Nunca hemos sido inteligentes, ni valientes, para afrontar el problema de una vez. Aquí sólo hay tres caminos: centralismo español, que no resolverá el asunto nunca por las buenas y no creo que de verdad nadie estemos por el camino de las malas; reconocer que somos un Estado compuesto por diferentes naciones – nunca 17 autonomías porque no es real, claro-; y el de enfrentarnos todos a nuestras propias contradicciones para que nadie siga viviendo siempre del victimismo, que hay muchos, sobre todo en Cataluña y en las Vascongadas. La independencia de alguna parte es descartable radicalmente por injusta y no deseada por la mitad de sus pobladores.

En los dos últimos caminos sería conveniente coger el problema por su corazón y afrontar de una vez con inteligencia y valentía la raíz de la cuestión.

Como ejemplo para cualquier otra cuestión me voy a referir al fútbol. ¿Tan difícil es poner a catalanes y vascos ante la realidad que tendrían si de verdad consiguieran el propósito de algunos, pero con la amplificación de muchos,  de tener selecciones nacionales al margen de la española? No estaríamos inventando nada, pues en Gran Bretaña ya existe. Oiga ¡sí!, y además le voy a apoyar en cuantos organismos internacionales haga falta. Ahora bien, a partir de que lo consigan ya conocen la contrapartida: ustedes organizarán sus competiciones nacionales. Y, además, haremos una consulta a sus clubes por si alguno quiere seguir con nosotros. Y se acabó el problema. A partir de ese momento a callar, y ya no cabrían llantos de cocodrilo, ni gritos, ni pitos, ni gaitas. ¿Alguien cree que el Barsa querría jugar su liga con el Lleida, el Hospitalet, el Terrasa o el Manlleu? Podrían jugar sus partidos en el Miniestadi y  les sobraría aforo. ¿Y al Atletic disputando el título con el Indauchu, el Eibar o el Baracaldo?  ¿Y cuántos jugadores de élite querrían jugar en esas ligas? ¿Y cuánta publicidad y televisiones estarían interesadas en sus camisetas, campos y partidos? Pues lo mismo que ocurre en la liga escocesa o en la de Gales. Allí van jugadores españoles de 2ª o de 3ª y son figuras, pues sus nativos buenos juegan en la Premier inglesa.

Y en temas económicos y sociales lo mismo. Bastaría, por ejemplo, en dar la posibilidad al ciudadano español de elegir dónde pagar sus impuestos independientemente de dónde resida. Y por dónde cobrar la pensión o a qué servicio de salud o escuela acudir, claro; habría que tener en cuenta previamente cuántos hospitales, colegios o universidades se han construido con los impuestos de todos los españoles, naturalmente. O teta o sopas, pero las dos cosas, como disfrutan ahora en demasiados temas, ‘nanay del paraguay’. ¡Ya está bien!

Pero no, aquí nos empeñamos desde el miope nacionalismo centralista español en negar toda posibilidad inteligente y valiente. Así nos luce la política, la economía, la cohesión nacional, el himno y la bandera; entre otras cosas.

Por cierto, la Copa la ganó el Barsa con justicia.

viernes, 25 de mayo de 2012

LA REFORMA FINANCIERA O EL DILUVIO QUE VIENE


El 30% de provisión para préstamos del sector inmobiliario que estén al corriente, trasvase de activos tóxicos (lo resultante de los que no hayan pagado o no paguen), interés del 10% para las ayudas públicas a bancos…. ¡Oiga! ¿Y de lo mío qué?

Nubes blancas de fe

Dando por buenas las cifras que maneja De Guindos – toquemos madera- resulta que los Bancos tendrán que añadir 30.000 M de E. adicionales a los supuestos 107.000 que ya tienen provisionados para cubrir los riesgos ya malos, y los por llegar, del crédito global al sector inmobiliario.

Y, también, que con los 184.000 M que traspasarán a la Sociedad de Liquidación de Activos tóxicos – que ahora es obligado- harán hueco en sus maltrechos balances para poder financiar a los clientes que demanden nuevos créditos en el futuro. Aquí lo de la fe.

Las entidades financieras que estén bien – no más de tres o cuatro-, y puedan asumir su parte de aquellos 30.000 M contra sus cuentas de resultados, podrán continuar sin excesivos problemas si también tienen cubierto el capital de máxima calidad exigido por las autoridades europeas y españolas respecto a los riesgos que mantengan en balance.

Las que no puedan provisionar con cargo a sus cuentas de resultados tendrán que acudir a sus recursos propios. Si tienen reservas suficientes adelante y, si no, pues a iniciar la nefasta senda de la reducción de capital, con las pérdidas consiguientes para accionistas y clientes de productos considerados como de recursos propios para el Banco.

El único camino que les han dejado para evitar el desastre de la reducción es el de acudir a papá Estado, que les financiará sus necesidades de recursos para provisionar a un ‘módico’ 10%

Hablando claro

El Gobierno les ha dicho a los bancos: te ayudo aliviándote el balance para que puedas buscar financiación – ahora no les presta nadie en los mercados- y lubriques la economía española abriendo el crédito.

Y, como nada es gratis en esta vida –aunque a veces lo parezca con la Banca- , te obligo a ceder tus activos inmobiliarios tóxicos a una sociedadad hoc, al 50% o menos del valor que tú le dabas, que pueda ponerlos en el mercado a un precio real de venta en las condiciones actuales. Conformen se vayan vendiendo – hasta en diez años o más- irás recuperando lo que pusiste, incluso con  plusvalías sobre el valor de tasación que vamos a encargar a dos sociedades independientes, si hay suerte, cosa harto dudosa. Lo normal es que te cueste, además de lo ya perdido, la comisión  de venta.

¿Y de lo mío qué?

Para el personal de a pie se abren distintos escenarios según su posición. Para los accionistas hay dos noticias, una buena y otra mala. La buena es que previsiblemente, si se cumplen los objetivos de la Reforma, el valor de sus acciones se irá recuperando aunque muy lentamente – olvidémonos durante años de volver a ver el Ibex sobre los 12.000 de hace unos años-. La mala es que los dividendos se resentirán notablemente por todo lo anterior; tanto las nuevas provisiones normativas como las pérdidas por la cesión de activos que ya no estuvieran cubiertas, ambas obligadas con la Reforma, irán contra los beneficios. Claro que, la disminución de ingresos fiscales del Estado por esta merma tampoco  será minina; los bancos están en el 30% impositivo en Sociedades.

Para los clientes habrá dos cantares. Quienes tengan depósitos estarán razonablemente más garantizados, y lo normal es que obtengan intereses decentes ya que la financiación en los mercados de capital para los bancos será costosa. Aunque, por el contrario, con la subida de impuestos del gobierno del PP a las rentas del capital tampoco serán ninguna bicoca.

Los nubarrones amenazantes

Donde estará la cosa más fea será para quienes soliciten un crédito, aunque parezca paradójico conforme están las cosas ahora. Veamos.

El Gobierno debería encargar cartelitos con el texto de “abtenerse promotores,  constructores y españolitos que quieran promover, construir o comprar una vivienda en cuanto escampe”. Y con ellos a toda la industria dependiente. Porque si a la imagen arrastrada y a la inanición actual le sumamos el 30% de provisiones para los préstamos que se pagan o se paguen regularmente en el sector, ¿cuántos préstamos creen ustedes que se darán en este sector clave?

Y los pequeños y medianos emprendedores de otros sectores que quieran ‘tirarse al agua’ y empujar nuestra economía hacia arriba bien pueden ir ajustando con finura sus costes porque los financieros van a ser de aúpa; desde luego notablemente superiores al señalado por el ministro.  Eso de que el Estado prestará a los bancos al 10%, aunque no tenga nada que ver con esta otra película por ser distintos los escenarios, será el banderín de enganche de la Banca en sus nuevas condiciones de tipos de interés en los préstamos y créditos. Que en esas cosas sí que son muy eficientes y rápidos los bancos. En el sector del consumo hace tiempo que andan en esa onda.

Precisamente en el crédito al consumo es donde creo  que el Gobierno ha puesto sus miras. Quien compra un coche o un electrodoméstico no distingue mucho entre pagar un 6 o un 12, siempre ha sido así; no digamos ya en las tarjetas. Se consume, se vende, se contrata personal, se fabrica, se asesora, se sirve, se financia, se anuncia, se cobran comisiones, impuestos, se hacen infraestructuras, etc.  Es decir, empezar el círculo virtuoso económico.

Otro cantar, como decíamos, será el de los  pequeños  y medianos empresarios y los autónomos. Con intereses superiores al 10 % no hay ahora mismos sectores económicos que puedan pagarlos con los márgenes comerciales que circulan.  Aquí estará la piedra angular del remonte de la crisis a expensas de esta Reforma financiera. Y la prueba del algodón de las otras.

Las grandes empresas andan otros caminos y esta movida  les vendrá bien en todo caso.

Lloverá, pero ojo que no será a gusto de todos. Ojalá no sea un diluvio; aunque con la racha que llevamos, ¡lagarto, lagarto!

RAJOY: ENTRE EL HULE, LA BRONCA Y LA PUERTA GRANDE


Suárez

Suárez pasó a la historia por ir al hule tras especializarse en situaciones duras. Eran los años de la Transición y tenía a amplios y muy significativos sectores sociales a la contra. El Presidente Suárez sabía que se la tenía que jugar a contra estilo porque no había otro camino. Contaba con el beneplácito Real y la simpatía popular, pero carecía de ayudas cercanas para durar mucho tiempo en cabeza del cartel. La cogida fue de aúpa y tras el hule hubo de retirarse un tiempo. La reaparición fue, como casi todas, de más pena que gloria a pesar de unos inicios prometedores. Suárez está ya para siempre en la historia como un Presidente imprescindible y valiente.

Calvo Sotelo

Leopoldo Calvo-Sotelo fue el personaje necesario para lubricar el paso del centro derecha a la izquierda. Está en la historia como un Presidente breve pero sumamente serio, eficaz y aseado. Inteligente, era consciente de ello y no se le conocieron grandes glorias ni fracasos.

González

Felipe González fue un Presidente de relumbrón tras una brillantísima carrera en una oposición que bramaba por un cambio brusco de tercio. Y tuvo un éxito mayúsculo tras calmar las revueltas aguas de un socialismo que todavía levantaba los puños mayoritariamente en todas las plazas. El triunfo le acompañó en sus primeros diez años de un modo arrebatador. Realmente acabó la Transición y bajo su mandato España entró en Europa y en la modernidad. Hasta la derecha dijo que si no hubiera existido habría que haberle inventado. Se rodeó de gente de gran categoría y embridaron los desboques de unas estructuras sociales y económicas que todavía vestían los pelos de la dehesa del tardo franquismo. Soportó por ello hasta tres huelgas generales – su hule – y alcanzó cotas de gran practicidad  filosófico-política con lo del metro de Nueva York, ‘aunque le atracaran’,  o la indiferencia ante el color del gato que cazara ratones. Fue un gran presidente en sus años duros y hasta se gustó en los más cómodos,  pero lo acomodaticio genera  indolencia. Está en la historia como un grande, aunque también como aquél al que le sobraron varios años de mandato por algunas malas compañías y porque lo excesivamente largo en democracia genera todo tipo de corruptelas.

Aznar

Le siguió Aznar, quien originariamente fue la gran esperanza blanca del centro derecha. Sus cuatro primeros años fueron para enmarcar. De ahí el arrollador éxito para su segundo mandato. Como persona inteligente se rodeó de los mejores y éstos le auparon a la cumbre del mundo. España bajo su mandato se convirtió en la envidia de todos. José M. Aznar, sin embargo, tal vez por la embriaguez del éxito o por la dejadez de saberse fuera voluntariamente, dejó de arrimarse de verdad en los dos últimos años que indudablemente le sobraron. También ha pasado a la historia como un Presidente importante, con sus luces económicas en los primeros seis años y las sombras de la soberbia en los últimos.

Zapatero

De Zapatero, aparte de su sonrisa de aparente buen talante, basta con afirmar que ha sido el peor Presidente en la historia moderna española. Ni una sola política para unir voluntades; ni una ley buena por indiscutible, sólo la de dependencia y sin dotación de medios; España a la ruina por imprevisión, ineficacia y manos rotas; ni colaboradores – como buen mediocre nunca se rodeó de figuras-, ni sapiencia personal, porque ‘lo que natura no da, Salamanca no presta’, ni pasado ni futuro. Una calamidad. Y así pasará a la historia, ¡hasta en su partido!

Rajoy

Ningún político ha tenido tanto poder en España desde su paisano, el General, y sus comienzos fueron inquietantes. Hizo su carrera para la alternativa con poca brillantez pero con notable seriedad. Aseguraba un liderazgo seguro y previsible y debutó incumpliendo promesas amparándose en su ignorancia, poco creíble, sobre la situación real heredada. Se dejó influenciar en exceso por Arenas y Montoroen aras de un triunfo en Andalucía y como penitencia superadora de los perennes complejos de la derecha española – recuerden a Solís, la sonrisa del Régimen de Franco-,y obtuvo un grave deterioro propio y de España: subida de impuestos a los supuestos más pudientes en rentas del trabajo y capital – votantes suyos -,  y retraso de los presupuestos con gran descrédito mundial, etc. Como resultado, el batacazo andaluz y la prima de riesgo por las nubes. Continuó con vaivenes y bandazos con la esperanzadora Reforma Laboral; muy mal aplicada, por cierto, en algunas grandes empresas; y la criticada e injusta amnistía fiscal para ‘el negro’. Sólo destacable el intento de meter en cintura a las CCAA.

Rajoy midió mal el protagonismo que los españoles le dieron mayoritariamente. Lo suyo hubiera sido decir muy claramente   que tenía cuatro años por delante para sacar a España adelante quemándose en tan digno empeño por la crítica hora que le había tocado vivir; a él y a todos nosotros.

Ahora parece que lo ha entendido apretando las tuercas a los distintos aspectos de nuestro inviable estado del bienestar. Le falta limar muchas cosas aún: la desproporcionada y en muchos casos estéril arquitectura administrativa y política española y el enorme tejido adiposo que la rodea; una verdadera reforma a la baja de la función pública para ganar eficacia y eficiencia; y poner finalmente a la banca a funcionar, entre otras cosas. Mientras los bancos no lubriquen la economía cumpliendo su función real todo esfuerzo de crecimiento será inútil.

La hora de España

Los toreros saben que para triunfar en Madrid sólo caben dos salidas: o el hule tras una heroica actuación, o la puerta grande por la brillantez, el acierto y el valor real. Los demás sólo son broncas y chuflas. El patio no está para silencios, aliños, ni división de opiniones. Es la hora de España; nos jugamos demasiado. Tu hora de la verdad, Presidente.   

viernes, 18 de mayo de 2012

LA PELOTA ARTIFICIAL

Suele ocurrir que el dinero siempre es de alguien y es normal que su propietario haga con él lo que le venga en gana. En el fútbol nuestro de cada semana podemos asistir a espectáculos diversos. Desde los dos grandes equipos que tienen lista de espera para darse de alta como socios a aquellos otros que hacen rifas en el campo para hacer frente a sus ruinosas economías. Y, en medio, una suerte tan variopinta de casos que haría muy prolijo su análisis. Pero en el fondo se dividen en cuatro grupos más o menos definidos.

El Madrid y el Barsa por un lado, como paradigmas de clubes que no deberían tener grandes problemas dinerarios salvo tontunas cum laude, que también las ha habido. Varios equipos detrás como Valencia, Sevilla, Atl. de Madrid, Español o Betis, incluso Zaragoza entre ellos, en los que el afán por ganarle a los primeros les hace casi siempre andar con el balance hecho unos zorros y arrastrarse por los procelosos caminos de las deudas a todo el mundo, las ventas de jugadores estrella para ganar tiempo, y las continuas denuncias sobre las injusticias en el reparto de los dineros de las televisiones para tapar lo que es una evidencia: nunca podrán estar a la altura de los dos grandes. A veces les suena la flauta en forma de una pléyade de canteranos que les hace competitivos, aparte de eficientes en lo económico, o de algunos fichajes baratos que luego ponen huevos de oro. Pero el final siempre es el mismo: equipos segundones de primera con algún título ocasional y algún que otro año en segunda.

Después estaría el Bilbao, un grupo él solo, con una filosofía irrenunciable basada en la cantera y en el ADN local, con bastante manga ancha hasta regiones limítrofes y que siempre anda entre los dos grupos descritos haciendo la guerra por su cuenta. Cuando las hornadas son buenas pueden disputar los títulos y cuando no, deambulan por primera división sin grandes agobios. Un caso ejemplar y que a algunos nos produce envidia por ser lo que querríamos para nuestro equipo.

Y en el cuarto grupo están casi todos los demás clubes, que reparten su historia entre primera y segunda con algunos éxitos aislados en la máxima categoría producto de circunstancias irrepetibles en todos los sentidos. Ahí tenemos los casos de un club histórico con el Deportivo de la Coruña o el más reciente caso del Villarreal.

Intentar hacer la guerra emulando a los grandes está bien si tomaran el ejemplo del Barsa actual y reciente: base en la cantera y algunos fichajes que acompañen. Lo que no tiene sentido es que equipos del segundo grupo – los eternos aspirantes y siempre en la ruina- o los del último, con menos de veinte mil socios y escasa capacidad recaudatoria en todo lo demás, traten de cubrir sus aspiraciones tirando de chequera. Ya sabemos el resultado: ruina sobre ruina para escasos éxitos que siempre suponen un canto de cisne.

El ejemplo más cercano lo tenemos en el Real Murcia. En 1.993 tenía una deuda de 1.500 M de pesetas producto de dos gestiones diferentes. Hasta finales de los ochenta acumuló la mitad de esa deuda, coincidiendo con su mejor época para quedar una temporada noveno en primera, y en un par de temporadas aciagas sumó la otra mitad con otro presidente. Ahí empezó el tenebroso declive del club grana que estuvo a punto de desaparecer varias veces. Después vino el actual propietario con varios proyectos que tampoco han consolidado al Murcia en primera; eterna aspiración. Nuestro equipo sigue siendo un ascensor de tres paradas: las dos segundas y la primera.

Mientras que el fútbol modesto y el mediano no se den cuenta de que estar sólo al albur del dinero de alguien para mayor divertimiento de sus aficionados tiene poco recorrido, no se pondrán las condiciones para consolidar ningún proyecto serio.

Al Villarreal le han faltado un par de temporadas para recoger los frutos del buen trabajo hecho. Roig es un tipo inteligente que le dio el impulso inicial para después ir hacia una política de cantera con retoques de clase. Ojalá lo consiga en esta etapa. El Español también pisa ahora esa senda.

Es el futuro, lo demás son pelotas artificiales. Nos hemos acostumbrado a la tontuna de pedir futbolistas caros, entradas baratas, ¡vamos a ganarle al Madrid!, y, si fracasamos, ¡presidentes peseteros! o ¡ futbolistas mercenarios! Más de risa que de pena.

viernes, 11 de mayo de 2012

EL COLOR DE UNA LÁGRIMA

Hacía tiempo que no me emocionaba con un partido de fútbol. En ese momento pensé que merecía la pena ser aficionado, que había sentimientos por encima del fracaso, y me acordé de los mundiales de Corea y Japón, del de EEUU y el último de Méjico, en los que por errores arbitrales España quedó apeada cuando podría albergar esperanzas. Por un momento estuvieron en mi retina los rostros ensombrecidos de Michel y sus compañeros cuando el gol cierto que no le concedieron frente a Brasil; y el de Luis Enrique llorando por el codazo de Tassoti; y las ojeras de luto de Joaquín, Hierro y Guardiola por su indignación con el arbitraje del egipcio y su ayudante del banderín.

Pero también tuvieron luz en mi memoria las lágrimas de alegría de Alfonso, Ferrer, Quico, otra vez Guardiola, y sus compañeros de selección olímpica cuando el oro de Barcelona. Y las mías cuando Cesc batió a Buffón en aquel decisivo penalti del europeo frente a Italia; y las de muchos españoles cuando el gol de Torres a Alemania en la final. Y, como no, las de media España, por no exagerar, cuando el de Iniesta frente a Holanda en la final del mundial de Sudáfrica; y las de nuestros seleccionados levantando la Copa del Mundo: Casillas, Pujol, Xavi, Iniesta, Ramos, Villa, Alonso, Busquet, Pedrito, Reina, Piqué o Del Bosque.

Y me acordé de la emoción de niño cuando el Murcia ascendió a Primera en 1.963, con los Campillo, Tatono, Aznar, Dauder, Paz, Martínez, Lax, Vicedo, Marsal, Lalo y Monovar, en aquel increíble empate a uno contra el Levante de Wanderley y Serafín en la vieja Condomina. Y las de jovenzuelo tres años más tarde con el triunfo del Madrid ‘ye-ye’ frente al Partizán de Belgrado ganando la VI Copa de Europa, con aquel tremendo equipo sólo de españoles de los Betancort, Pachín, De Felipe, Sanchís, Pirri, Zoco, Serena Amancio, Grosso, Velazquez y el gran Paco Gento. Y ya de mayor, con el Murcia de los ascensos consecutivos a 2ª y a 1ª con José María Martín y Mesones a los mandos respectivos en los años 1.972 y 1.973; en esas plantillas la mayoría eran murcianos, muy bien acompañados por media docena de buenos jugadores de fuera: los Blas, Pablo, Jerónimo, Ponce, Barrera, Férez, Canito, Herrero, Ruiz-Abellán, Murciano, Añil, López, Sergio, Cuenca, Macanás y algunos más, con los José, Ojeda, Vera Palmes, Valenzuela, Juárez , García Soriano y Cristo, entre otros, y el inolvidable, por tantos motivos, José Moreno Jiménez de Presidente.

Y la final española de París entre el Valencia de Cañizares, Albelda y Baraja y el Madrid de Casillas, Sanz, Helguera, Karanka, Raúl, Salgado, Morientes, Hierro, Sanchís y Del Bosque, que viví emocionadamente en directo con tres niños.

Y entonces pensé que en el triunfo también hay sentimientos.

Viene esto por la emoción que sentí, y la envidia sana, viendo llorar a los jugadores del Atletic de Bilbao y a muchos de sus miles de seguidores cuando perdieron la final de la Liga Europea frente al Atlético. Pensé que en esos colores había sentimientos, y eso es lo más grande del fútbol, aparte de la estética del buen juego y el interés por un resultado. Y me chocó enormemente que algunos comentaristas valoraban muy positivamente que los colchoneros hubieran ganado dos veces en tres años con dos alineaciones totalmente diferentes y un par de canteranos. Tiene su mérito, claro, pero una vez más el triunfo mercenario aunque el club esté en la ruina. Dudo que muchos de esos jugadores lloraran de haber perdido.

Entre el resultado y los sentimientos me quedo con lo segundo porque no está reñido con el éxito. Ahí está el Barsa de Guardiola como paradigma de lo que quiero decir. Y su enorme, emocionante, y entrañable despedida.

Confesaba Pepe Vidaña, el Gran Capitán Grana, en la comida semanal de la Peña del Pavo que él había llorado retransmitiendo un nefasto Zaragoza-Murcia de triste recuerdo, cuando hacía tiempo que ya no jugaba. El Maestro Ibarra añadía que él lloró, inhabitualmente, hace un par de años cuando el fatídico penalti repetido que nos mandó de nuevo a 2ª B. Yo sé que también han vestido sus lágrimas de verdad y grana en los triunfos murcianistas. Eso son sentimientos ante todo. Por eso les duele la desconsideración de algún indocumentado o que alguien dude de su murcianismo. A otros les daría igual.

Las lágrimas son transparentes; algunos mocos, ‘verdes’.

viernes, 4 de mayo de 2012

‘ pa qué quies que vaya…….¡tengo una cansera!’

Con el fin de la Liga alguien podría emular a nuestro gran poeta archenero Vicente Medina y repetir ‘afutbolada’ su deliciosa Cansera.

Ya tenemos al Madrid justo campeón porque ha sido el más regular del campeonato batiendo todos los records. Y a sus miles de aficionados festejando por todo lo alto la consecución de su Liga nº 32. Pero también, como desde que llegó, a su singular y exitoso técnico Mourinho desdeñando a todo lo que no sea de su cuerda enarbolando la bíblica sentencia de que ‘quien no está conmigo está contra mí’. Una muestra: acabado el partido no quiso atender a los medios de comunicación españoles y sí al propio canal televisivo del Real Madrid y a una cadena de televisión portuguesa; seguramente le importan un pimiento los centenares de miles de aficionados y madridistas que siguen el fútbol en español por los medios de comunicación generales. Y es que, este hombre y los de su guardia pretoriana con D. Tancredo Pérez de pasivo contemplador, han hecho del Real un coto cerrado donde antes había un ubérrimo campo para disfrute de todos, como invita su himno. Pero el Madrid, afortunada e históricamente, está por encima de quienes sucesivamente se aúpan en su campeonísima imagen para mayor gloria propia. El clan de los lusos pasará y los blancos seguirán ganando campeonatos y batiendo marcas, como han hecho siempre, desde que con D. Santiago Bernabéu al frente y Di Stéfano y Gento, entro otros, iniciaron la etapa más espectacular de club alguno en el mundo allá por los años cincuenta del siglo pasado. D. Alfredo continuará estando en el póker de mejores futbolistas de la historia, siendo el emblema madridista por excelencia, y Paco Gento el jugador que más Copas de Europa tenga del mundo. Raúl su máximo goleador y quien mejor ha representado los valores del madridismo moderno. Y, entre otros muchos madridistas de siempre que han llevado con excelso honor su corazón blanco, Vicente del Bosque será el técnico que una vez fue seleccionador campeón del mundo con España.

Señalo todo lo anterior como recordatorio para quienes creen que el Madrid lo han inventado sus actuales dirigentes. Estos pasarán y el club merengue seguirá siendo el club más laureado del fútbol mundial.

En la otra acera, aun cuando tienen la elegancia de felicitar al campeón y reconocer la justicia de su triunfo, vuelven a las andadas lastimeras y victimistas que también fueron siempre parte de su cultura patria. Guardiola no ha podido resistirse a lo que genéticamente mamó como blaugrana deslizando un ‘…pero ha habido cosas esta temporada que nuestro silencio tapó…’ Pero hombre D. Pep, usted podrá decir que efectivamente han pasado una temporada con muy mal fario en forma de lesiones y enfermedades varias y graves, y le honra y mucho haber llegado al final del curso haciendo un juego excelente y optando hasta última hora a todos los títulos, habiendo ganado tres de los que han jugado y pudiendo optar a un cuarto, mas no es lícito que achaque a ‘las meigas negras’ que el Real Madrid les haya sacado una buena distancia en la Liga porque la han ganado a ley y, además, contra su Barsa; el mejor de la historia.

En los otros equipos más de lo mismo, con el Levante como el equipo revelación de todos los años y el Villarreal, otrora ejemplo para muchos de los modestos, luchando por no descender. Luego tenemos a Del Nido en el Sevilla echándole la culpa a todo por no poder mantener el nivel de recientes temporadas; al Valencia echando al entrenador por no poder disputarle a los dos grandes su hegemonía, ¡ vaya tela!; al Atlético de Madrid empantanado en sus sempiternas pupas; al Español sacándole toda la punta que puede a su portentosa cantera; y al argentinizado Bilbao enarbolando su histórica bandera de club singular basado en el producto nacional haciendo un juego fantástico. ¿Los demás?, pues yunques y martillos, por barrios.

Por la Región también pisamos recientes huellas. El Cartagena, ya en 2ª B, sumido en el shakesperiano “ser o no ser” de su presidente de turno, y al Murcia prometiendo que la próxima temporada será la buena.

Así que me embozo el sayal de nuestro gran Vicente Medina y me sumo en su melancólica cansera. Suerte que tenemos la Eurocopa de selecciones a la vista y gozaremos lo que nos deparen nuestros internacionales; ¡ a disfrutar, amigos! Espero.

sábado, 28 de abril de 2012

HASTA LUEGO, SEÑOR GUARDIOLA

Envié desde Canadá, donde me encuentro presentando mi poemario “Luces de Plegaria”, una columna que titulaba ‘El mal fario, la mediocridad y lo impresentable’, cuando estalla la noticia de la marcha de Guardiola. Hacía alusión al año ‘en que no tocaba’, según palabras del laureadísimo técnico del Barsa tras la semifinal frente al Chelsea, en clara referencia al mal fario que llevan los blaugranas de lesiones y enfermedades. Ni una lagrimilla por la mala fortuna que les apeó con injusticia de la Champions siendo claramente superiores a los ingleses ni, por supuesto, queja alguna por el poco acierto de sus hombres clave. Pep, un señor, como siempre ha sido.

Me refería también a la mediocridad con que Mourinho encaró el partido frente al Bayern echando al Madrid para atrás tras el dos a cero, con un expresivo gesto a Casillas y Alonso, en lugar de celebrarlo. Y, claro, la ramplonería le llevó a caer justamente eliminado porque, añadía, lleva las riendas de los blancos como el jinete al que le dan un pura sangre y se empeña en montarlo cuan mula roma ‘cocera’. Hay que decir, también, que ganará la liga merecidamente.

Finalmente aludía a las impresentables declaraciones de Joan Gaspart en las que decía que “me importa una mierda lo que haga el Madrid, ni equipo español ni leches…”, siendo, entre otros cargos, vicepresidente de la RFEF. Y señalaba que sus máximos responsables deberían cesarlo de inmediato salvo que tengan más desvergüenza que él.

Pero ahora mismo, la marcha de Guardiola es lo más relevante. Y lo es porque con el de Santpedor se marcha el técnico español más laureado en menos años en toda la historia, y todo un señor del fútbol que ha llevado a su equipo a ocupar un puesto entre las leyendas del fútbol mundial. Y, además, poniendo en valor los esquemas de la cultura futbolística de la cantera barcelonista. Si los entrenadores se midieran por el valor económico añadido que suman a sus jugadores habría pocos que podrían ni siquiera acercársele. En España podríamos encontrar a Di Stéfano, cuando tuvo los redaños de hacer titulares del Madrid a los jovencísimos integrantes de ‘la quinta del Buitre’; aunque nunca llegaron a los éxitos futbolísticos de los chicos de Guardiola.

Pero en el fútbol no todo es fútbol; hay mucho más. Como fenómeno social tiene tal relevancia que desborda su mera perspectiva de altísima competición: docenas de millones de seguidores a diario en todo el mundo, muchos de ellos niños y adolescentes. Se convierte, pues, en una referencia de comportamiento y en un espejo imprescindible para millones de

jóvenes; en una escuela de vida, en definitiva. Y sus protagonistas son iconos a emular también por los menos jóvenes. Si las figuras preminentes del fútbol tuvieran comportamientos educados, elegantes y respetuosos, aun dentro de la garra y de la competitividad que le son tan indisociables como imprescindibles y necesarios, que lo uno no está reñido con lo otro, generarían un movimiento espontáneo en ese mismo comportamiento civilizado de tal magnitud que evitarían muchos de los sucesos reprobables que tan a menudo se ven entre aficionados. Y no sólo eso, sino que en ese caso sí que podríamos decir que el fútbol de alta competición sería un espectáculo saludable y beneficioso para la sociedad. Desgraciadamente todavía dista mucho de ser así. Sólo hay que ver en qué degeneran muchas celebraciones o fracasos.

Guardiola tuvo y atesora los valores a los que antes me he referido: carácter, valor, competitividad, garra, elegancia, educación, respeto e inteligencia en el triunfo y en el fracaso, como diría Kipling.

En la derrota, sufrimiento y deportividad. En el triunfo, alegría y respeto. Y siempre, valentía, educación y elegancia; sus claves.

Le hemos visto sufrir con España en Eurocopas y Mundiales. También la alegría de ganar un oro Olímpico. Ha dicho que el Madrid es el mejor equipo de la historia y que Raúl ha sido el jugador más importante de España. Lo ha ganado todo con el Barsa y nunca se le oyó petulancia alguna: “los buenos son los jugadores”. Y cuando ha perdido: “van delante porque han sido mejores”, o “este año no tocaba”.

Se ha ido un grande, como señala la prensa mundial; ojalá que sea sólo un hasta luego. Por cierto, ¡qué gran seleccionador nacional español sería en su momento! La actual campeona del Mundo, y su técnico, tienen un sello al que Guardiola no es ajeno.

El futuro sería alegre esperanza.

jueves, 26 de abril de 2012

EL MAL FARIO, LA MEDIOCRIDAD Y LO IMPRESENTABLE

En el fútbol la suerte también juega, y al Barsa le faltó en su eliminatoria frente al Chelsea. Y no sólo ha sido en ese partido; el mal fario le ha acompañado casi todo el año. Guardiola estuvo acertado, además de elegante como siempre, cuando dijo que este año no tocaba. Señaló lo evidente. Recordemos la ristra de lesiones y enfermedades: Villa, Affelay, Abidal, Pedro, Iniesta, Piqué, Alexis y con Xavi y Pujol entre algodones. El colmo fue frente al Chelsea: dos palos y media docena de fallos ante el gol increíbles, penalti incluido; aunque los errores no son mala suerte.

Así ha sido el año del Barsa. Por contra ha subido y descubierto para el gran fútbol a tres grandes jugadores de la cantera: Thiago, Cuenca y Tello. Muchos considerarán esta temporada un fracaso, pero eso es discutible. Si al final gana la Copa del Rey, cosa muy probable, Guardiola habrá salvado los muebles manteniendo intacta la imagen de ser el equipo que mejor juega del mundo. Y la del club, sin perder en ningún momento los papeles. Y estas cosas, en un equipo acostumbrado a ganarlo todo en los últimos tres años, no son baladíes. Menos aún cuando ha tenido enfrente a su máximo rival apretándole las tuercas y disputándole los laureles hasta el punto de ganarle merecidamente la Liga. Rival, que ni el año pasado ni éste ha sido un dechado de deportividad, sino un continuo provocador por la acostumbrada falta de prudencia y elegancia de su primer técnico. El año acabará con la Supercopa para el Barsa y - ¡lagarto, lagarto!, pensarán todavía bastantes aficionados de ambos equipos- seguramente también la Copa de esta temporada; y la Liga para el Madrid.

En cuanto a la mediocridad, Mourinho sacó a relucir en el partido de vuelta frente al Bayern su condición de técnico ramplón para el Real. Y afirmo lo anterior porque tuvo un gesto que lo retrata manifiestamente cuando tras el dos a cero, en lugar de celebrarlo, se volvió como un poseso hacia Casillas y Alonso y les dijo que ‘piano, piano’. Y ahí se acabó el buen partido que el Real estaba haciendo hasta ese momento. El portugués echó el equipo hacia atrás y ya sólo existieron los alemanes; con veinte minutos de buen juego se conformó. Merecida derrota de los blancos por culpa inequívoca de su técnico. Sólo hay que recordar que los muniqueses tuvieron tras ese primer cuarto de partido tres o cuatro claras ocasiones de gol, aparte del penalti, por ninguna del Madrid, que, encerrado en su campo, se limitaba a pegar ‘patadones’ hacia adelante para ver, como le gusta al luso en los partidos importantes, si enganchaban alguna Cristiano o Benzemá. Definitivamente, siga o no, gane algo más o no, este hombre ha demostrado suficientemente su escaso perfil para un equipo con el ‘plantillón’ que tienen los blancos. En los momentos clave lo dirige como el que monta a

un pura sangre como si llevara una mula ‘cocera’, por roma y ‘pregoná’. Y eso sin contar con la nefasta influencia que ha tenido para la actual imagen del Real Madrid, que antes de él ya salía a casi un título por temporada – sobre todo hasta la llegada del Sr. Pérez, que ésa es otra -, con algunos comportamientos rayanos en lo barriobajero. Y cuando no, en lo plañidero, con sus continuas quejas y excusas de mal perdedor. ¡Oiga! ¡ que está Ud. en el Madrid!

Y, finalmente, llegamos a lo impresentable. Lo de Joan Gaspart no tiene ningún calificativo amable. Que muchos forofos se expresen como él entra dentro de lo normal en el mundo del fútbol, pero que un tío que ha sido presidente del Barsa, y que es vicepresidente actual de la Federación Española de Fútbol y directivo de Asociaciones Empresariales vinculadas a la españolísima CEOE, diga en un programa de radio que “ni equipos españoles ni mierdas, que a él se la sopla lo que haga el Madrid”- prácticamente literal- es para echarlo inmediatamente de cuantos puestos ocupe en cualquier organización española. Y los máximos dirigentes de estas instituciones tendrán menos vergüenza que él si no le exigen la dimisión inmediata, o le expulsan ipso facto.

Como presidente fue malísimo y llorica, como ‘ex’ se ha superado. ¡Vaya ejemplo para los menores aficionados!

Ya me parecía que por ‘su estampa’ parece que va siempre oliendo a caca de gato. Pero debe ser la suya.

viernes, 20 de abril de 2012

PARA LAS CUESTAS ARRIBA QUIERO YO MI BURRA…..

Con las semifinales de la Copa de Europa llegaron las dudas, y en ellas están quienes prefieren desconocer que el fútbol es simplemente un juego donde el azar es decisivo. Y, también, quienes no alcanzan a comprender que los futbolistas no son máquinas y alguna vez las piernas o la cabeza no funcionan igual.

Hay otros factores que también condicionan, como cualquier decisión arbitral imprevista o el planteamiento del técnico de turno. El Madrid y el Barsa han vivido en sus carnes a lo largo de su luenga historia muchas de esas vicisitudes. Por eso no entiendo a Mourinho cuando tiene el cuajo, y algo más, afirmando que Guardiola sabe cómo ha ganado algunas eliminatorias en la máxima competición continental entre clubes. ¿ Acaso olvida él cómo eliminó al Barsa con el Inter con un gol, el tercero de Milito en San Siro, en clamoroso fuera de juego? Debería ser más prudente como profesional que es, aunque quizás el Señor no lo llamó por ese camino, y recordar, además, que en el partido de vuelta, con Eto’o de lateral izquierdo, se le aparecieron todos los santos del cielo en un partido que debió perder por goleada.

Algo así le ha sucedido este año al Barsa en Londres: un partido que debió ganar por varios goles se le tornó en un resultado inquietante. Pero claro, aún no he escuchado a Guardiola acordarse de la mala suerte para justificar el desaguisado. Me parece que es perfectamente consciente de que el desacierto de sus jugadores ante la meta contraria, en la hora de la verdad del fútbol, fue la causa determinante de que no se trajera la eliminatoria resuelta. Nada, por otro lado, que no se pueda remediar en el Nou Camp en la vuelta.

Y al Madrid le ocurrieron otras cosas. Quizás la actitud de sus jugadores no fue la idónea, aparte de que el Bayern tiene peligro arriba, pero sólo arriba. Y tal vez, también, Mourinho no estuvo fino en los cambios. Ha sido muy criticado por no alinear a Marcelo de inicio, pero tampoco creo que eso fuera determinante. Lo que de verdad no supo hacer fue leer el partido, en mi modesta opinión. Los alemanes tienen dos extremos peligrosos y un tronco arriba que las remata casi todas, aparte de un buen portero, pero poco más. Un equipo sin medio campo apreciable es vulnerable si le ganas ahí la partida, pero los madridistas se dedicaron a pegar pelotazos para el campo contrario esperando que Cristiano o Benzemá controlaran alguna. No es normal, salvo por lo anterior, que el Real actual en el que su divisa es el peligro en sus delanteros, sólo tuviera dos ocasiones de gol en todo el partido: el que metieron, por un clamoroso fallo anterior de Cristiano y de

los defensas teutones; y otro del francés que no entró por una gran intervención de Neuer. A mi parecer, si el luso se percata antes de la situación y saca a un par de jugones, que los tiene, en el medio campo al inicio de la segunda mitad se hubiera traído un buen resultado.

Lo del Barsa fue distinto. Si Alexis y Cesc, principalmente, hubieran estado acertados lo normal hubiera sido un uno a tres o cuatro tranquilamente. Los de Guardiola tuvieron el balón ¡casi un 80 %!

A la vuelta lo venden tinto, que decía nuestro clásico aforismo, y en los segundos partidos nuestros dos equipos tendrán la oportunidad de dejar las cosas en su sitio. Me preocupa más el Madrid, curiosamente, porque los alemanes a la contra pueden ser muy peligrosos y a los blancos le están haciendo goles con facilidad en el Bernabéu. Lo del Barsa lo tengo más claro, pues los milagros rara vez se repiten y supongo que los ingleses saldrán igual. De ésta no alean.

Pero en definitiva, como tantas veces se ha repetido en el fútbol, los grandes jugadores son para las grandes ocasiones, y es de esperar que los dos mejores futbolistas del mundo, que dicen por ahí, tiren de orgullo y marquen un par de goles por barba. De todos modos me fío más de los Xavi, Iniesta, Pujol y compañía que de los acompañantes de Casillas, Ramos y Alonso. Y, además, no creo que Mourinho quiera inventar otra vez en casa. Que ésa es otra. Guardiola, por el contrario, juega siempre igual porque se fía de su gente y, fundamentalmente, de sí mismo.

domingo, 15 de abril de 2012

CUATRO HOMBRES PARA LA HISTORIA, Y UNO CLAVE

Cuando se analicen estos años de fútbol y de la Liga española se hablará necesariamente de dos técnicos: Mourinho y Guardiola, y de dos futbolistas: Messi y Cristiano. Junto a ellos aparecerán otros tan importantes como pálidos a su vera. Es verdad que han convivido con la mejor pléyade de jugadores españoles de la historia: Xavi, Iniesta, Casillas, Ramos, Pujol, Alonso, Villa, Silva, Cesc, Piqué, Torres y algunos más, que han hecho a España campeona de Europa y del Mundo, con dos técnicos españoles, Luis Y Del Bosque, que, así mismo, conformarán la nube más laureada del fútbol español junto con aquella más lejana del 64 de Villalonga y sus muchachos: Suárez, Amancio, Zoco, Fusté, Olivella, Iríbar, Pereda, Marcelino, Lapetra, Rivilla y Reija, y otros también. Entonces era leyenda, y lo sigue siendo, Gento, que había ganado cinco copas de Europa y que dos años más tarde ganaría la sexta al frente del Madrid ‘ye-ye’. Igual que ahora es también gloria en activo Raúl, aunque no haya figurado tampoco entre los campeones.

Pero las páginas más gloriosas de nuestro fútbol a nivel mundial se están escribiendo ahora: los dos indiscutibles mejores futbolistas del mundo, los dos mejores equipos mundiales, con diferencia, y la selección que mejor fútbol hace, también por aclamación y objeto de deseo general, y que invariablemente ocupa el primer lugar del ranking mundial.

¿Y qué ha ocurrido para eso? Pues que un técnico, Luis Aragonés, se dio cuenta de que el fútbol español tenía que expresarse en el campo como de verdad era: exquisitamente técnico con el balón, generoso en el esfuerzo e inteligente para saber jugar sus bazas, olvidándose de la tan manoseada ‘furia española’ que hasta ese momento era el funesto banderín de enganche. Después le siguió otro técnico, D. Vicente, que no sólo apostó por lo mismo sino que lo mejoró con otras variantes en el mismo sentido.

Y que un club, el Barsa, se la jugó con un Guardiola jovencísimo y con la sola experiencia de haber entrenado en Tercera, que ha ganado todo lo ganable en menos de cuatro años apostando sin dudas por el estilo de juego de su cantera y ha llevado a su equipo a ser la envidia futbolística del mundo. En este asunto tuvo un papel destacado un presidente como Laporta, nefasto en todo lo demás, muy bien asesorado por D. Johan, el icono por excelencia del barcelonismo. Igual que en el tema de la selección nacional la gloria le cabe al incombustible Villar, que parece ‘singularmente corto’ pero ha demostrado mucha sapiencia balompédica; igualmente bien asistido de otro figurón: Fernando Hierro.

Y, enfrente, el Real Madrid ha contado con la ambición sin límites de D. Florentino que, otras cuitas al margen, tuvo el acierto de refrendar el fichaje de Cristiano por su antecesor, el inefable Calderón, y el de fichar a Pellegrini, a quien no se le ha hecho justicia en el club, y después entregar las riendas a Mourinho por aquello de intentar acabar con la hegemonía blaugrana, y que en ello sigue.

En resumen, que tenemos al mejor rematador de todos los tiempos: Cristiano Ronaldo, tan gran profesional como sobrado de más; a Lionel Messi, que va camino de convertirse en el mejor delantero de la historia, al tiempo que tan excepcional goleador como el anterior aunque de más elaboración, y a dos técnicos que merecen comentario aparte.

Mourinho es el ‘enfant terrible’ del fútbol mundial. Coleccionista de títulos, provocador, egocéntrico, manipulador, irascible, motivador rayano en lo histérico, y técnico de éxito seguro allá por donde va. Parece que, sin embargo, con su gente es otra cosa, ojalá sea así, pero su imagen pública sufre el deterioro lógico que produce su afectada puesta en escena.

Y Guardiola, el fabricante de sueños. Fuerte de carácter pero educado, prudente, intimista y respetuoso, Y digo sueños porque lo fácil es tirar de cartera; lo verdaderamente ensoñador es fabricar grandes jugadores, y él no ha parado de hacerlo desde que llegó: Busquet, Pedrito, Piqué, Thiago, Cuenca, Tello y Montoya, más los que vienen, sin olvidar que ha sacado lo mejor de los Xavi, Iniesta, Valdés y Cesc, aparte de encumbrar a otros como Alves o Mascherano y de convertir a Messi en el mejor del mundo dándole libertad y apartándole lo que estorbara.

El futuro de Guardiola es tan imprevisible como seguramente brillante. Pero ahora es, y sin duda será, un hombre clave del fútbol español.

viernes, 6 de abril de 2012

TERNURA, Y DOS PARTIDOS PARA UNA LIGA

Confieso que algunos amigos me producen ternura hablando de fútbol. Me refiero a la lucha interna que sufren entre el excelente juego del Barsa y su ‘catalanitis’. Y ahí entran tanto los madridistas confesos, y españolistas ante todo, como los culés avergonzados por las aptitudes de algunos dirigentes catalanes contra España y sus símbolos, secundados por una masa, simplona como todas, entontecida por aquellos. El jueves asistimos al gran espectáculo de S. Mamés con la mayor parte de los seguidores vascos homenajearon a Raúl aplaudiéndole con elegancia y generosidad en reconocimiento a tantos años como gran jugador, y nadie creo que dude de su españolidad. También hubo algunos que le insultaron a él y a España. Pero es que, imbéciles hay en todos sitios.

Y hablo de ternura porque escuchar a murcianos o cartageneros defender con tanto ardor a España, cuando hemos sido el culo del mundo siempre para casi todos sus dirigentes deportivos y políticos, habla mucho de nuestra bonhomía. Como muestra, dos botones. Deportivamente, el Murcia fue al único club español que bajaron a 2ª B por no hacerse S.A.D., con Rubalcaba de ministro responsable por cierto. Y, si hablamos sólo de política, salvo un gobierno de Franco con Silva Muñoz a la cabeza haciendo el Trasvase Tajo-Segura, ningún otro dirigente nacional ha hecho nunca nada singular por nuestra Región. Recordemos que la autopista del Mediterráneo se paró muchos años en Alicante; que ahora nos cuentan que el AVE por Alicante llegará en algún lustro; y que al todavía non nato aeropuerto le han puesto zancadillas políticos de todos los colores. Y como nos descuidemos nos quedamos también sin agua gracias a regiones tan españolas como las dos Castillas, Madrid o Aragón; recordemos el fallido proyecto del triple trasvase de Borrell o el más reciente del Ebro –‘hijoputadas’ de Zapatero y Caroll Rovira aparte-. Señalo lo anterior, justamente, porque creo que nunca deberíamos mezclar el fútbol y la política.

Hablando de los descerebrados dirigentes políticos y deportivos que han exacerbado sus sueños separatistas antiespañoles mezclando el fútbol y la política, hay que darle la razón a Florentino Pérez cuando se ha negado a que una masa informe y cobarde, como todas, aprovechen la final de Copa del Rey para insultar a España y a sus símbolos en el Bernabéu. Se puede decir que eso es entrar en el juego de aquellos, pero, seguramente, si en otras cosas se fuera tan firme como el presidente blanco nos ahorraríamos muchos espectáculos deleznables. Por ejemplo: ¿alguien se imagina una liga catalana con el Barsa y el Español jugando contra el Manlleu, Hospitalet, Manresa o Reus Deportivo; ¿y una vasca con el Bilbao o la

Real haciéndolo contra el Indauchu, Baracaldo, Sestao o Real Unión de Irún? Pues ellos tampoco. Justamente eso es lo que habría que responderles, animándoles, cuando piden selecciones nacionales. Entonces veríamos cómo la negativa vendría de los mismos clubes que ahora defienden con la boca chica planteamientos por el estilo. Ni jugadores de élite, ni televisiones, ni grandes presupuestos y estadios, ni docenas de miles de socios, etc. En estos temas, como en otros, habría que poner antes la inteligencia y la firmeza que el rancio, por otra parte, nacionalismo español. Luego, enarbolan el victimismo y se aprovechan de la tan detestada España y de todos nosotros.

Dejando este casposo tema, estamos en la recta final de la Liga y la incertidumbre acecha al Madrid y al Barsa. Los blancos tienen una notable ventaja porque han sido mejores hasta ahora, pero salvo sorpresas hay dos partidos que van a marcar el desenlace. Uno es la visita del Real al Calderón y otro el encuentro del Nou Camp. Si los de Mourinho salvan el primer envite aunque sólo sea con un empate será muy difícil que pierdan el título. Y si ocurre lo peor tampoco está tan claro que el Barsa lo vaya a tener fácil. El Madrid actual es un equipo temible porque tiene una capacidad realizadora que no recuerdo en la historia del fútbol español. Por el contrario, el Barsa es más fiable en cuanto al juego de conjunto. Son, sin duda, los dos mejores equipos del mundo, con el gran mérito para los azulgranas de que se basan en la cantera y sus rivales en la cartera. Es cuestión de criterio y gustos.

Disfrutemos de nuestra Liga y del gran momento de nuestro fútbol a todos los niveles. Algún día lo echaremos de menos.

domingo, 1 de abril de 2012

EL PRODUCTO NACIONAL Y VÍSPERAS DE LUTO

Qué ganas tenía de ver al Madrid vestido de producto nacional. Ha tenido que ser en un campo cuesta arriba para los visitantes, el antiguo Sadar de Pamplona, donde Mourinho se haya caído de su abigarrado guindo foráneo alineando a seis españoles para dar un golpe casi definitivo a la Liga. Y ahora, cuando seguramente le lloverán los elogios, es cuando me inclino por alinearme entre los que creen que es un técnico para equipos pequeños, como dice mi contertulio Carlos Peñalver, o directamente un mal entrenador, que diría el ex colegiado y amigo Ángel García. La clave de esta cuestión está en la siguiente pregunta que nos hacemos muchos: ¿es que con estos jugadores no se podría haber ganado claramente en Villareal? Y no sólo ésa, sino esta otra: ¿Esos jugadores: los Casillas, Arbeloa, Ramos, Albiol, Alonso y Granero, hubieran dado el humillante espectáculo futbolístico y extra deportivo que dieron los blancos por tierras castellonenses y por tantos otros campos? A buen seguro que no. Ítem más: ¿tan corto de entendederas es el técnico luso? Porque vimos que para dar con la tecla adecuada y jugarle al Barsa de tú a tú necesitó de varios ridículos previos. Y, acabemos: ¿qué ocultos intereses hay detrás del fichaje y alineación de tanto jugador extranjero mediocre en el Madrid?

A pocos se les escapa que estamos hablando de jugadores que han ganado títulos con el Real, y la mayor parte ellos son campeones de Europa y del Mundo con España ¿Alguien nos puede explicar cuándo les llegará alguno de los extranjeros que han jugado muchos partidos en sus puestos a las suelas de sus botas? Y no sólo podemos hablar de los futbolistas españoles que actualmente militan en el club, sino de bastantes de los que han despreciado y andan por ahí dándolas todas en sus equipos habiendo salido del equipo blanco. En varias ocasiones hemos reiterado los nombres de muchos de ellos que están en la mente de todos: Javi García, Mata, Borja, Rodrigo, Jurado, Soldado, etc., por no hablar de los que todavía están en las bases.

Guardiola afirmaba el otro día que la única diferencia entre sus criterios y los del técnico argentino Bielsa, revelación del año en la Liga y en Europa, con otros entrenadores, es que ellos dos ponen a los canteranos y éstos no. Y realmente le asiste toda la razón. Morientes corroboraba este criterio diciendo que de no haber sido por la valentía de Di Stéfano y de Valdano la quinta del Buitre y Raúl probablemente no hubieran existido.

El producto nacional está de moda en el fútbol europeo y mundial. La selección absoluta y las inferiores, el Barsa, el Bilbao, Raúl, Mata, Torres y tantos otros, junto con algunos técnicos españoles, lucen los mejores carteles en cualquier plaza extranjera. A ver cuándo se dan cuenta de esto los lumbreras que dirigen al Real Madrid y se dejan de tantos cantamañanas que oscurecen la impoluta zamarra blanca.

En cuanto al luto, por Cartagena, desgraciadamente, ya andan preparando las exequias de un deceso anunciado. Parece increíble que con la indudable calidad para segunda de muchos de los componentes de su plantilla estén coleando a estas alturas de la temporada. Pero el fútbol es así. Otras temporadas, seguramente por el acierto de Juan Ignacio Martínez, se cogieron rachas favorables y hasta se rozó el ascenso con jugadores veteranos haciendo el mejor fútbol de la categoría. Y, paradójicamente, con plantillas más limitadas que la actual exceptuando a dos o tres jugadores. Ahí reside una parte de la grandeza de este deporte: nunca se puede asegurar a priori qué resultado dará un equipo. En el Murcia, por ejemplo, todos recordamos temporadas en las que se consiguieron ascensos a primera con unas plantillas tan limitadas que hasta las jornadas finales no se hablaba de ello. Recuerdo unos años con Mesones y José Víctor en los setenta y otro más reciente con David Vidal en que sucedió así.

Y lo peor para el Cartagena no será el descenso. Lo verdaderamente grave vendrá después, como anunciamos. En el momento en que su actual presidente se canse y deje el club estaremos otra vez en el deprimente pasado no muy lejano. Y es que, cuando se basan sólo en la iniciativa y en el dinero de un señor, los equipos modestos tienen las patas cortas. Aviso a navegantes para los ahora casi salvados murcianistas. El luto está presto en el arca.

sábado, 31 de marzo de 2012

LA TORRE DE BABEL

Una ventaja que tienen las actividades comunes de muchas personas es la enorme oportunidad que alumbran para poder compartir o contraponer opiniones coincidentes o discordantes, y eso favorece enormemente la comunicación social. El fútbol no es una excepción. Alrededor de este fenómeno de masas pululan todo tipo de criterios tan respetables como dispares. En España, especialmente, por ser el deporte rey, siempre se ha dicho que dentro de cada aficionado hay un técnico o seleccionador en potencia. Ahora mismo tenemos la gran dicotomía de los aficionados madridistas y barcelonistas en la que tercian todos los demás. Hay a quienes nos gusta más el juego que destilan los blaugranas como pacientes artesanos del balón y a quienes les subyuga el trepidante ritmo que imponen los blancos. Se podría decir que en el estilo de los de Guardiola el más rápido es el balón por la velocidad que le imprimen sus jugadores jugando a uno o dos toques y los de Mourinho, por el contrario, imponen su rapidez y pegada, pero ambos se basan en la enorme calidad de sus futbolistas. 

 Tenemos la suerte de poder seguir diariamente las vicisitudes de los que sin duda son hoy los dos mejores equipos del mundo y esto lo echaremos de menos cuando pase esta gloriosa época del fútbol español, refrendada y coronada por el gran momento de nuestra selección nacional que aúna las coronas de Europa y del Mundo. Nos guste más una forma de juego u otra lo más sabio es que disfrutemos del momento, pues somos las generaciones de aficionados actuales las únicas españolas que han podido hacerlo históricamente. Esto no va en detrimento de que sigamos discutiendo de fútbol en la menor ocasión que tengamos, sin pasarnos, claro, que es una forma de hablar de temas poco comprometidos entre amigos. Cuando las conversaciones derivan hacia otros campos más delicados, como la política, por ejemplo, el asunto puede caminar por sendas más espinosas y quebradas. Esta es otra de las ventajas que tiene el fútbol. 

 Es mejor, por lo tanto, subir por las empinadas cuestas de la Torre de Babel futbolística que por otras, que tampoco le van a la zaga en cuanto a disparidades seculares, pues en ese sinfín de lenguas veniales de todos los colores podemos hallar hasta momentos realmente divertidos. Sólo escapan a estas sanas contradicciones las posturas extremas que alberga el ‘forofismo’, y más aún cuando se les agregan ingredientes que no deberían dar sabor a este maravilloso guiso: temas políticos, prejuicios interregionales, etc. Dejemos el fútbol en su dimensión y olvidemos las otras cuestiones que para nada suman, sino todo lo contrario. Todos sabemos que son muchas veces los presuntamente ofendidos por esas posturas quienes en realidad son los culpables, por hacer banderías de temas con demasiadas aristas, pero en realidad no son sino complejos de inferioridad que manifiestan en el fútbol porque son incapaces de mantener con rigor histórico y verdadera dignidad esos asuntos en sus foros correspondientes. Me refiero, claro está, a ciertos especímenes vascos y catalanes que confunden el culo con las témporas. Pronto tendremos un ejemplo de lo anterior en la próxima final de Copa entre el Barsa y el Atlètic. 

 Es lamentable que ensucien la extraordinaria gesta futbolística de sus canteras en el fútbol mundial con posturas ridículas; el mérito indiscutible de sus jóvenes jugadores y de los técnicos que apuestan por ellos; y la gran aportación que hacen al fútbol nacional nutriendo nuestras selecciones. Y, lo que es peor, la gran división que generan entre los buenos aficionados españoles que otrora eran seguidores suyos. Muchos se avergüenzan de serlo por esas cuestiones. 

 Al respecto de esta bendita Torre a la que me refiero, me acuerdo cada día más de aquella ‘Conquista de la Cumbre’ que hacía el inolvidable Baldo en la prensa murciana hace ya demasiados años. ¡Qué lástima que no existiera siempre esa gracia en cuantas clasificaciones y opiniones futbolísticas se hicieran! Sería muy sano que todos nos diéramos cuenta de que el fútbol es sólo un juego para nosotros, los aficionados, y una profesión para quienes viven de él, y no un campo de batalla donde dirimir otros asuntos.

 He sacado hoy a colación este asunto porque andamos iniciando la recta final de todas las competiciones y se avecinan momentos de alta tensión. Ojalá que nunca más tengamos que lamentar cosas como en el pasado. Y estamos en puertas de partidos decisivos donde coincidirán miles de aficionados diversos. Haya cordura.

viernes, 23 de marzo de 2012

LOS IDUS DE MARZO

Se dice en la huerta que el agua siempre va a lo hondo y no pide escrituras.

Lo del Madrid en Villarreal fue un sainete esperpéntico. En el club amarillo D. Fernando ya no las pone y bastante hacen sus jugadores con evitar, de momento, los puestos del tembleque, y la ‘mouchachada’ blanca pensó que jugaban contra un equipo mayor. Con Senna de mariscal de campo; ¡qué partidazo hizo, a medio gas, quien fue clave en la conquista de Europa por España! y con muy poquito más, los amarillos le birlaron dos puntos. Con Borja Valero, canterano blanco, tendríamos roto en lugar de descosido. Y todo en gran medida por el rácano planteamiento táctico de D. Xosé. Pero es mejor echarle la culpa a un árbitro que pasaba por allí y le vino el partido grande. Este buen señor perjudicó a los dos equipos pero sobre todo al más débil: dos penaltis escamoteados con empate a cero. Quien perjudicó al grande fue su propio técnico con la división acorazada que plantó en el centro del campo para tapar al medio pensionista Senna, y con la crispación que día sí y día también insufla a sus jugadores al calor de sus propios complejos entre quejicas y narcisistas.

Seis puntos, que de haber liga serían tres por la visita al Camp Nou, es una distancia inquietante que en manos de alguien con poso y sabiduría serían suficientes para encarar el tramo final con inteligencia; máxime con el ‘plantillón’ que hay. Pero me temo que se desatarán de nuevo todos los males que ya conocemos: irascibilidad, culpas a todo el mundo, expulsiones, mal juego y peor educación, victimismo, etc. Sólo la gran categoría de jugadores como Casillas, Alonso o Ronaldo podrán salvar la situación y hacer que se cumpla la gran promesa de las segundas temporadas de su técnico. Pero si por los azares del fútbol estuviéramos al final entre división de opiniones, bronca y gran bronca, el numerito de algunos sería de pasmo. Empezando por D. Florentino, que observa impávido, como un D. Tancredo, la conducta impropia de su valido luso. De no revertir los nervios en el Real se avecinan efemérides luctuosas para el madridismo. Quien siembra viento recoge tempestades.

Por cierto, el otro día tuve la enorme fortuna de ver en directo en Sevilla cómo los magos del Barsa hacían chico a otro equipo. Lo de Xavi, Iniesta, Messi, Fábregas y Alves no es fútbol, es magia ¡Mira que es difícil jugar así de bien y qué fácil lo hacen!

Y es que, en los dos casos anteriores, el agua no pide escrituras y busca los hondos. El Madrid, que goza del mayor presupuesto de su historia y ha gastado lo indecible para hacer una plantilla campeona, quizás no ha puesto al frente al director ideal. Manejar el juego y la imagen del mejor club del Siglo XX no es para un ‘niño terrible’ por muchos títulos que tenga, que muchos más tiene el club, sino para un caballero con sabiduría futbolística y carisma social.

En el caso del Barsa, mientras esté Guardiola, el agua seguirá buscando el paradigma de un juego excelente con la filosofía de su cantera. Cuando no esté, serán otros ‘llorares’; que todo llegará.

Mientras, los Páramies, Godall y cía., ‘boquerones’ mitad loros y mitad mofetas, esparciendo su basura. Y lo que nos espera.

Por la región tampoco andamos huérfanos de tormentas. El presidente del Cartagena hablaba de ascenso y, ahora, de pegar fuego al estadio con los jugadores dentro si se consumara el descenso. Quizás tendría que pensar en exorcizarse por algunos de los vientos que sembró, como echar a Juan Ignacio Martínez y creer demasiado en ciencias alternativas; por no hablar de brujerías. A su favor hay que decir que si no fuera por él el Efesé no habría conocido sus mejores años futboleros con varias temporadas en lo más alto de segunda con casi ascenso incluido A cada cual lo suyo, pero creo que ya está el hombre harto de usar su cartera para dar lustre al Cartagena y más pronto que tarde dejará de ponerlas. En este caso el agua también irá a lo hondo: descensos, impagos...desapariciones. Ojalá me equivoque.

En el Murcia dicen que la próxima será la del ascenso obligado ¡Joder, y ésta qué era! ¿La del bacalao? Aunque no engañaron, dijeron que la meta era mantenerse y en ello están.

¿La liga? Uf, ahora soplan iracundos los idus de marzo.

viernes, 16 de marzo de 2012

DE ‘BOQUERONES’, PÚAS Y ALCAYATAS

Volvió a moverse el patio del tema arbitral y salió un ‘boquerón’. El Sr. Godall, directivo del Barsa con el inefable Laporta, tan buen presidente en lo deportivo como nefasto en lo demás, sacó a pasear su lengua afirmando que con su baranda los árbitros se portaban mejor con los culés; tremenda revelación para goce de los profetas del manoseado ‘villarato’, pues viene a darles la razón en su tesis de que bajo el manto de Villar perpetró el incombustible Sánchez Arminio, a la sazón cacique de la banda arbitral, tropecientos atentados contra la integridad blanca, y de ahí la justificación de los numerosos éxitos recientes blaugranas. Y se gustó el hombre haciendo alardes para mayor demostración de sus conocimientos del tema. Afirmó sin que le temblara la lengua que cuando Laporta apostó por Villar en las famosas elecciones de 2.002, frente al candidato amadrinado por Florentino, empezó a poner las bases del reinado culé en España. Remató su ‘faena’ enarbolando el tótem de la mafia federativa en el fútbol diciendo que Laporta había ganado muchos puntos en los despachos; no se puede destrozar más en menos. Lástima del trabajo de Guardiola.

Comulgando con el desenfreno verbal del otrora directivo barcelonista llegaríamos a la conclusión de que Messi, por ejemplo, no es Lionel, el argentinito que fichó Rexach para el Barsa siendo un niño ‘mal crecido’, sino Laporta travestido de futbolista azulgrana sobre impecable traje celeste con barretina, aunque mal llevado y peor lucida; porque al hombre no le da la percha para buen corte.

Siendo facilón, con amigos ex directivos como Godall no necesita el Barsa más enemigos. Y todo con el silencio cómplice del propio Laporta y la ayuda del jefe de la cosa económica con él en el Club, el vistoso Martí de las chaquetas multicolores y corbatas a juego, terciando con aquello de que a Rosell le tiemblan los labios cuando se le nombra al antecesor. Lo que le tiembla a éste es la honestidad cuando se le vincula con algunos mandamases del fútbol brasileño en asuntos de cierta turbiedad, y a los ‘Laporta boys’ la cartera y el alma por haber dejado el provechoso palco azulgrana.

Los árbitros, generalmente, siempre han acunado a los grandes en decisiones dudosas, cuando no en flagrantes ayudas en casa y a domicilio, al margen de torpezas como la del Sr. Pérez cuando quiso mangonear a la Federación con un candidato de su confianza y le salió mal la jugada. Porque ahí Laporta fue más sibilino, dejándole con el culo al aire después de haber pactado con el madridista y otros presidentes de su cuerda la laminación de Villar, cambiando el voto en el último momento a favor del vizcaíno. Obviamente no sabemos cuánto le daría el equipo directivo de la Federación al Barsa a partir de eso momento, pero lo seguro es que no le quitaría nada.


Cambiando de tema, se acaba de conocer que los clubes de fútbol le deben al Estado más de 700 M. de Euros y que las correspondientes púas abarcan todo el espectro futbolístico profesional español más los lacerados de 2ªB. Parece que el único club grande que no debe nada de esto es el Real Madrid, que con D. Florentino al frente y con su cabeza ha devenido en institución seria en lo económico ¡Chapeau por él! aunque ya veremos cómo queda cuando lo deje.

El fútbol español es brillante en lo deportivo y un desastre en lo económico. Lo primero es reciente y lo segundo recurrente desde hace unas décadas; recordemos los sucesivos planes de saneamiento. Y esto es así desde que los clubes segundones de primera quisieron destronar al Madrid y al Barsa del podio y comenzaron una locura de gastos que bien merecería algún sainete de los hermanos Álvarez Quintero. Algunos presidentes encajarían bien en sus patéticos personajes. En Valencia, como ejemplo, olvidan su realidad histórica echando periódicamente a buenos técnicos porque ser terceros no les vale; mientras, en la ruina. Otro asunto son los equipos de tercera línea. Olvidaron la cantera y la mesura, justo por donde pasa el futuro, y ahí les duele crónicamente.

Las alcayatas donde han colgado algunos equipos sus ambiciones se están oxidando. Ya no ‘las ponen’, y poco a poco vuelven a su sitio. Muchos quieren ser lo que no pueden y el agua siempre va a lo hondo. Para seguir derrochando habrá que buscar alcayatas rusas o árabes. Mal pájaro en la bardiza.

sábado, 10 de marzo de 2012

DE ÉMULOS, COMPARACIONES Y AUSENCIAS

El otro día me quedé pasmado escuchando a un comentarista hablando de Messi. Decía el hombre que el argentino ‘había hecho un hat-trick y dos goles más”. Quizás ahora en las escuelas deberían enseñar a sumar de esa manera. ¡Qué disparate!, con lo fácil que es decir que ha hecho cinco goles en un partido. Y es que la gilipollez de los modismos en el fútbol engancha. A alguien se le ocurrió copiar a los ingleses y denominar como hat-trick el hacer tres goles en un partido y se quedó tan pancho. Luego vinieron los imitadores queriendo emularlo y ahora ya es común entre los periodistas y futboleros. Y todo por incorporar dándose importancia la lengua de Shakespeare al lenguaje futbolístico. Es verdad que en el uso del inglés tienen la ventaja de la economicidad de letras y palabras para diversas definiciones y matizaciones pero en español también se puede hacer. ¿No queda más bonito decir que ha hecho un tres en uno? O en el caso citado hablar de un cinco en uno. Sólo tres palabras cortitas en lugar de las cuatro usadas por aquél más el anglicismo compuesto. Lo más triste es que estos émulos se creen por ello más cultos deportivamente hablando.

Ocurre lo mismo con otras acepciones. Por ejemplo con el uso del término de estrategia para hablar de jugadas ensayadas. Ahora, cuando un equipo marca un gol en el saque de una falta y otro a la salida de un córner dicen que ha ganado con dos goles de estrategia. Y ya, en el colmo del absurdo, hasta a un gol de falta directa o a un penalti le llaman jugada de estrategia. El otro día, en un programa de una televisión regional, afirmaba un  sesudo experto futbolero que la estrategia en el fútbol es muy importante. ¡Joder, claro!, y en todo. Pero lo pobre de su reflexión no era esa obviedad, sino que se refería exclusivamente a simples jugadas ensayadas. Hombre, yo creo que la estrategia debería ser otra cosa por aquello de la importancia que tiene en su origen como planificación inteligente en la ciencia militar; concepto luego incorporado a otros campos como la empresa y diversas actividades humanas. Todavía, si sólo hablaran de estrategia cuando se coordinan varios jugadores para llevar a cabo diversas acciones, tendría pase, pero tirar una falta junto al poste o ajustada a la escuadra es habilidad y no estrategia. Pero amigos, esto no hay quien lo pare y lo peor es que crean hábito entre muchos emuladores; ya digo que la tontuna es muy contagiosa.

Hablando de Messi, debido a sus magníficas actuaciones ya le llaman el mejor jugador de la historia. Y puede llegar a serlo pues sólo tiene 24 años. Pero compararlo con fenómenos como Di Stéfano o Pelé ya es otro cantar. D. Alfredo no ganó ningún mundial pero fue el mejor como jugador total, pues lo mismo sacaba un balón jugado desde su área  organizando a su equipo que lo hacía  recibiendo en el centro, era rapidísimo y un gran goleador. Aparte ganó cinco copas de Europa consecutivas siendo el alma del Madrid y muchas ligas en Argentina, Colombia y en España. Pelé supero ampliamente los mil goles oficiales y ganó tres mundiales maravillando con su juego. Son diferentes.

 Son más comparables Cruyff y Di Stéfano, por ser todo campistas de gran carácter, rapidísimos y muy goleadores, salvando las distancias  en favor de D. Alfredo; y Pelé con Maradona y Messi por jugar  de medias puntas, con clara ventaja, todavía, del brasileño.

Puestos a comparar, entre Cristiano y Puskas, los dos mejores goleadores que recuerdo en el Madrid, el luso es más completo: golea con las dos piernas, iguala la fuerza del cañón húngaro en el golpeo, es más rápido y va muy bien de cabeza.

En cuanto a ausencias, ¿alguien nos puede explicar dónde están los futbolistas murcianos? Hay media docena por ahí. Antes, recuerdo al Murcia o al Cartagena con la mayoría de sus plantillas nutridas de jugadores de la tierra, sobre todo en segunda. Cuando coincidieron con el Ciudad de Murcia tenían entre los tres no más de media docena. Con buenas instalaciones, muchos equipos y tantas escuelas, ¿no salen?

¡Ay! los Tatono, Juan Antonio,  Silvio, Borja, Sergio, Barrera, Cuenca, Herrero, Macanás, Pelegrín, Angelín, Mompeán, Joaquín, Vidaña, Murciano, Ruiz Abellán, López, Canito, Ruiz, Amorós, Sebas, Sánchez, Eugenio, Juanma, Egea, Añil, García Murcia, Arango, Melenchón, Cordero y tantos otros… ¡si volvieran!  

El CAJICIDIO, OTRA PÉRDIDA DE VALORES

Como en otras realidades sociales, el acoso y derribo a las Cajas de Ahorro también hunde sus raíces en una pérdida de valores.

En España había después de la crisis de los noventa  más de sesenta Cajas Confederadas de larga tradición con razonables balances y resultados cada año, y tanta raigambre social y económica que encabezaban los índices de popularidad y buena imagen en sus zonas operativas. Desde que nacieron las primeras en el S XIX para amparar al pueblo llano ante la usura y hacer obras benéficas sociales y asistenciales con los beneficios que obtuvieran, vertebraron social y económicamente a las clases medias y bajas españolas prestando un servicio decisivo al desarrollo social y a la economía nacional.

Tras el estallido de la crisis actual el panorama cambió radicalmente. Por diversas razones y con el denominador común de la pérdida de sus valores de origen, quedaron  una docena de Cajas en buen estado financiero y económico, varias decenas razonablemente regular pero con perspectiva estable con apoyos puntuales, y sólo otra  docena en situación complicada que habría que haber aislado para evitar contagios y acabar absorbidas por  entidades financieras de mejor balance.

En esa situación, el Banco de España intervino con debilidad inicial ante las presiones políticas periféricas, básicamente, y flagrantes improvisaciones y desatinos, como los difusos SIP, cambios de criterio sobre capital recurrentes, y algunas inspecciones nunca bien esclarecidas; recordemos ‘el peor de lo peor’ de F. Ordóñez respecto a la CAM cuando estuvieron dos años sin salir de ella. Y, paradójicamente, se desataron los demonios que han llevado a su desaparición bajo un gobierno nominalmente socialista, aunque no único culpable.  Unas entidades creadas para el pueblo más necesitado  desaparecen dejando  un rastro de damnificados en algunos casos enorme y con una imagen tan desastrosa como inmerecida  en general y, lo que es peor, desamparando, como el tiempo demostrará, a millones de españoles que quedarán a merced de una docena de entidades financieras de ámbito nacional y  fácil entendimiento oligopólico para oprobio de su inerme  clientela. A quienes nieguen este infeliz desenlace, o lo hacen interesadamente con aparentes razones para tapar errores o ambiciones inconfesables, que los hay; o no tienen más remedio que hacerlo pues el que paga manda; o no se enteran mucho de esta película.

Desde mi doble perspectiva de antiguo empleado y directivo y después empresario y cliente, proclamo mi indignación por su injustificada desaparición. Y  denuncio que objetivamente, por mucho que hayan tratado de explicar la necesidad de su laminación tanto desde fuera como desde dentro de las mismas, a muchos que las hemos vivido con diversos grados de conocimiento y responsabilidad no nos podrán convencer  de que era inevitable. Y menos enarbolando la falta de tamaño, por aquello de sus necesidades de financiación y competitividad, que para nada justifica la realidad ni el cambiazo asesino que le han dado al valor originario de su verdadera función social y financiera.

Lo del tamaño es una engañifa  porque para  captar ahorros de sus clientes  y prestar dinero a otros que lo demandaran y después, con sus beneficios, hacer Obras Sociales y Culturales, no hacía falta más tamaño  del que ya tenían en su mayoría. Había Cajas que marchaban muy bien con cuotas de sus mercados de hasta el 30% o más, y otras que con menos cuota también funcionaban perfectamente. En Murcia, por ejemplo, entre CajaMurcia y CAM pasaban del 55% del total de recursos financieros regionales y hasta hace pocos años las dos estaban, una por eficiencia e imagen y otra por implantación y capacidad, en el grupo de cabeza de las Cajas españolas. Atendían a sus clientelas y competían entre sí y con el resto de entidades financieras  de un modo razonable y rentable. Las grandes dotaciones económicas que hicieron durante decenios a su  Obra Social lo demuestran. En el resto de España sucedía parecido. Y además, precisamente dentro de su tamaño cada una encontraba sus ventajas competitivas.  No nos engañemos, la mayoría de Cajas no estaban para financiar obras ni proyectos faraónicos, sino para atender a la clientela de sus mercados minoristas donde eran imbatibles; que le pregunten a los grandes bancos. Otro asunto es que hayan querido ser utilizadas para esas cosas por los políticos regionales de turno, ‘como caja de mano’; o por ambición desmedida de sus dirigentes como ‘caja de resonancia personal’.

El acoso y derribo a las tradicionales Cajas empieza a primeros de los 80 pasados, con un poder socialista generalizado, cuando empiezan a propiciar con nuevas reglamentaciones que los presidentes de las Cajas, la mayoría de ellos políticos empezando por las de fundación pública, dejaran su función meramente institucional y pasaran a ser ejecutivos. Así, los directores generales que hasta entonces eran la máxima autoridad ejecutiva  y  con excelentes carreras profesionales en el sector, pasaban a ser meros ejecutores de lo que decidían los políticos metidos a grandes financieros, amparados en unos consejos de administración también politizados. Esos cambios levantaban pasmo y acojone general dentro de las Cajas.
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