Mostrando entradas con la etiqueta REGENERACIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta REGENERACIÓN. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de abril de 2013

ANTE EL OCASO DEL SISTEMA


IDEAS AL PODER


Necesitamos ideas nuevas que alumbren el futuro, y ésa debía ser la función de nuestros gobernantes y de quienes aspiran a ello. Pero a la vista del páramo intelectual en que habitan los sudo dichos, sean bienvenidas cuantas ideas puedan aportar algo de luz en nuestro lamentable presente para guiarnos hacia un futuro mejor.

El sistema político y social que con tantas esperanzas nació en la difícil Transición hace aguas por todos sitios. No hay un solo poder del Estado que esté libre de la desconfianza general de la ciudadanía, y observamos con tristeza que quienes deberían tener el valor de afrontarlo con seriedad, imaginación y coraje, son incapaces de aportar ideas novedosas que realmente puedan debatirse con alguna dosis de entusiasmo que genere ilusión en el maltrecho pueblo español.

Sin líderes

Al frente del partido que gobierna hay un hombre, Rajoy, al que Dios no llamó por los caminos del liderazgo. Es un perfecto representante de la nomenclatura de los partidos; ésa que ha pervertido la naciente democracia de 1.978. Y enfrente, Rubalcaba en el PSOE, otro genuino ejemplar de lo mismo. Ambos, y los que les precedieron, han convertido paulatina y mezquinamente a sus organizaciones en unas máquinas pesebreras en las que priman las lealtades personales sobre las valías, con menoscabo de la verdadera representación ciudadana;  el halago sin vergüenza a la reflexión útil, con grave deterioro de la autocrítica como camino de mejora;  el posibilismo a la honestidad, con el consiguiente  demoledor ejemplo para los gobernados; y, entre otras perversiones, el todo vale para medrar  originando ansias de emulación y perversión de los valores sociales más básicos.

Podríamos seguir con cuantos partidos políticos han tocado pelo de cualquier poder en estos treinta y tantos años, salvando solamente, y por aquello de la evitación de prejuicios, a los que aún no han podido hacerlo.

Ideas y deseos a gritos

Se leen y escuchan por doquier opiniones para todos los gustos en forma de ideas, unas más novedosas que otras, y mediante la criba oportuna ellas deben ser la base para amalgamar un proyecto de Estado que sustituya mejorándolo sustancialmente al nacido con la Constitución del 78.

Y ahora es mucho más fácil que entonces por varias razones fundamentales. Se trata de pasar de una etapa democrática a otra y no de un rail a carretera.  De camino a camino. Conocemos los errores cometidos y sus claras e inevitable soluciones en la que ahora toca a su fin. Tenemos experiencia en ejercer durante tres decenios largos la soberanía popular. Y aunque hay nubarrones en lontananza no se atisban rayos y truenos, como entonces, - los que vivimos aquello sabemos que no era una alegoría meteorológica, sino una amenaza tan real como nuestro propio pasado-   sino un diluvio que bien encauzado podría llenar nuestras alforjas aunque sólo sea por aquello que venía a decir Goethe sobre que su sabiduría eran sus errores.

Y, además, el pueblo español en su mayoría está deseando que se hagan las reformas necesarias para sacar a nuestra sociedad de la esclerosis que ahora padece.

Ése mismo deseo que en forma de mayorías absolutas le otorgaron los votantes al partido del señor Rajoy tanto en el gobierno del estado como en la mayoría de las comunidades autónomas y en los ayuntamientos más relevantes en las últimas elecciones respectivas. Expectativas lamentablemente frustradas en muy poco tiempo por falta de ideas y determinación para, al menos, intentar solucionar de verdad los problemas estructurales que hacen insostenible al sistema. Y lo que es más grave, sin una oposición enfrente que le pueda hacer sombra en ningún sitio, porque ya se encargó el desastroso Zapatero de dejar a su partido, como a España, en la más absoluta de las miserias.

Lo de D. José Luis tuvo bemoles, porque cogió un país en inmejorables condiciones – las mejores de su historia-  para haber dado un salto cualitativo adelante y, por el contrario, lo dejó arruinado. Aunque sólo engañó en una cosa, es cierto. Dijo que era rojo, feminista y utópico; cosas que demostró; pero no dijo que era tan incompetente como indocumentado e irresponsable, que es en lo que de verdad mintió a propios y extraños.

Pero lo de D. Mariano tiene, si cabe, más enjundia y delito. Con treinta largos años de experiencia en distintos cargos políticos y ejecutivos en primera fila de la política local, autonómica y estatal;  con más poder que nadie desde Franco,  sin oposición relevante, como hemos dicho; y viéndoselas venir un año largo antes de llevar a la primera magistratura del país, no sólo ha sido incapaz de tener una sola idea útil para sacarnos adelante aminorando la insostenible losa administrativa y política que nos hunde irremisiblemente, sino que insiste en mantener el tinglado sangrando, Montoro mediante, a los pocos que aún respiran sin asistencia y a todo aquel que se atreve a moverse emprendiendo algo de provecho en nuestra mal gobernada nación. A quien aún se moja creando puestos de trabajo y, por lo tanto riqueza, ni un soplo en el ojo, y leña al mono que estos ‘gilipollas’ lo aguantan todo. Hará bueno a su predecesor.

Pregunten por ahí a ver que les dicen, si es que lo dudan.

Las dos primeras

Así que sólo nos queda la esperanza de las ideas. Y en este caso habría que hacer como en las antiguas reuniones creativas denominadas ‘tormentas de ideas’. Todas valen, en principio, siempre y cuando sean para mejorar y no para destruir estérilmente. Hemos avanzado demasiado para tirar ahora por el camino de en medio despreciando lo mucho bueno conseguido en estos tres decenios.


Las dos primeras debían ser, por abrumadora coincidencia ciudadana, hacer un verdadero pacto de estado entre quienes corresponda para encarar el futuro, y adelgazar la estructura política y administrativa para no tirar por el desagüe el insufrible esfuerzo a que se está sometiendo infamemente al pueblo español. Ése que sería un buen vasallo si tuviese buen señor, como tantas veces ha demostrado.        

martes, 19 de marzo de 2013

A PESAR DE ESTA BANDA


A PESAR DE ESTA BANDA, SALDREMOS ADELANTE.

Sí, a pesar de soportar al presidente más gris y rancio que ha dado nuestra democracia. Ése que llegó a la Moncloa por la confianza de los suyos y la esperanza de los que no, pero que en su desesperanza le vieron como clavo ardiendo donde agarrarse tras el tsunami Zapatero, y que acumuló más poder que nadie desde su paisano el general Franco dilapidando las expectativas que despertó en poco más de un año.

A pesar, también,  de sufrir al líder de la oposición más oscuro y sospechoso de todo lo imaginable - nada bueno, claro – que ha pasado por el Parlamento nacional desde la entronización de D. Juan Carlos, y que cuenta sus distintas etapas de poder por otros tantos escándalos a los que ha ido poniendo sordina desde el mando, pero dejándose tantos pelos en la gatera como descrédito en la ciudadanía.

A pesar, para colmo, del escaso relieve político de los demás jefes de los partidos que pueblan, o despueblan, el Congreso de los muditos o ese panteón de hombres pretendidamente ilustres que es el Senado, si los comparamos con quienes los ocupaban en los primeros años de la esperanzadora democracia que nos dimos todos, ahora devenida en una desacreditada y lamentable partitocracia.

Y, finalmente, a pesar de todo lo demás que les rodea desde las instituciones que supuestamente debían ser pilares básicos de nuestro sistema político, y que antes o después de aquellos, por desméritos propios o asimilados de los estrictamente políticos que los pastorean, o por llevar el virus de los despropósitos en su propio seno; han caído en la misma mediocridad, ineficiencia, ineficacia o poca vergüenza, haciéndose acreedores de la consiguiente desconfianza de la ciudadanía.

La genética de un pueblo

A pesar de todo ello, les quería decir, saldremos adelante. Y será así porque la fuerza generatriz de un pueblo, como el español, tiene en sus genes sus propias fuentes de alimentación. La historia nos avala.

Un pueblo que ha tirado hacia adelante durante siglos a pesar de las nefastas monarquías sucesivas que liquidaron el imperio español, enredándose en afanes ajenos a los españoles, con el nefando colofón del reinado de Fernando VII que traicionó a todos e impidió la modernidad liberal en España originando a la postre tres guerras civiles en el XIX. O el de Alfonso XIII,  que por sus clamorosos errores, indecisiones, ambigüedades e irresponsabilidades propició el caldo de cultivo de la sangrienta Guerra Civil del 36.

Y que también soportó la disgregadora I República, abortada, y la nefasta II, en casi todos los sentidos, que acabó enfrentando a media España con la otra mitad porque no supieron sus políticos hacer un régimen donde cupiesen todos los españoles por culpa de  sucesivas legislaciones hechas contra sectores considerables de la población.

Y que soportó tan estoica como resignadamente un régimen personal y populista, con etapas de dictadura y ‘dictablanda’ durante casi cuarenta años, porque al menos le garantizaba una paz social a la que estaba desacostumbrado.

Los españoles y el general tiempo

Un pueblo así, les decía, lleva en su genética el antivirus de la profunda depresión destructora. España saldrá adelante porque sus ciudadanos siempre estarán por encima de las circunstancias que la coronen, la mangoneen o traten de conducirla al sumidero de la historia. Y miren que muchos lo han intentado. Los que fueron y los que no; los citados, los sugeridos, los evidentes y los sobreentendidos. España ha salido siempre adelante a pesar de ese desfile de personajes tan poco recomendables en su historia. Y saldrá también adelante a pesar de la banda de incalificables, por no ser muy cruel en los calificativos, que ahora nos representa y desgobierna.

Y ha sido y será así porque siempre ha habido y hay hombres y mujeres con la valía y el coraje suficientes para superar todas las dificultades y encaramarse al tren de su camino impidiendo el desastre. Empezando por los millones que luchan denodadamente día a día para sacar a sus familias y empresas adelante desde el anonimato, y siguiendo por algunos, que los hay, que aun estando dentro del sistema que nos arruina tratan de enderezar la nave denunciando los desmanes que contemplan y peleando por limpiar las instituciones en las que están, por el bien de todos.

Salen pocos, pero yo creo, a pesar de mi desesperanza muchas veces, que son más de los que parecen, porque se me antoja improbable que haya tanto cenutrio y golfos juntos. Más bien soy de la opinión de que la tiranía de los núcleos de poder de partidos e instituciones no les deja respirar. Pero dejemos obrar al general tiempo. El agua siempre va a lo hondo sin pedir escrituras. Y la opinión generalizada del pueblo español respecto a la situación que padecemos es imparable.

Los cambios que casi todos pensamos

Los cambios que están en la mente de todos acabarán por hacerse realidad. Algunos de ellos los expusimos en la colaboración de la semana pasada, y otros muchos se describen en multitud de artículos y opiniones diariamente en los medios de comunicación y en las redes sociales. Le pese a quien le pese y en cuanto a ese general infalible le llegue su momento. Sólo es cuestión de tiempo. Y quienes ahora se agarran a sus poltronas también lo saben.

Generar ilusión y un Papa

A los demás nos toca empujar del carro cada uno  como pueda. E ir creando ilusión desde el más desgarrador desánimo viendo lo que vemos todos los días. Esto de meternos ilusión en vena es más importante de lo que creemos. Y transmitirla. Porque juntos en ese empeño saldremos adelante.

PAPA FRANCISCO I

A ver si con el nuevo Papa vienen tiempos mejores. A Roma parece que ya ha llegado el general que antes les decía: su tiempo, con una dimisión y un Francisco. Aquí nos conformaríamos con un Paquito. O, si son pequeños, con dos pero que tuvieran un par muy grande de lo que fuera.  Mucho ánimo.


miércoles, 13 de marzo de 2013

QUÉ BUEN MOMENTO PARA UN CAMBIO REGENERADOR


IDEAS PARA UN CAMBIO REGENERADOR

A veces, puesto a pensar sobre las soluciones que tanto se reclaman a quienes alguna vez criticamos el sistema, se me ocurren cosas. Y alguna hemos expuesto desde este blog. Pero la que más me ha gustado fue la de un sueño que tuve una siesta de estas.

Una reunión imprescindible

RAJOY - RUBALCABA

Fue un duermevela lúcido que recuerdo más o menos así. Resultaba que Rajoy y Rubalcaba habían decidido ser estadistas de una vez y se habían reunido para arreglar el asunto de España. Y, al acabar, salieron juramentados en coger el toro por los cuernos y dar la batalla del futuro de verdad. Habían acordado dejarse de reproches y de refriegas estériles y hacer un grupo de trabajo conjunto que hallara  soluciones a  los problemas que nos acucian.

Un grupo de héroes

Puestos a la obra, designaron a algunos de sus colaboradores más preclaros y a personalidades relevantes de éxitos reales medidos en diferentes sectores del panorama nacional que no tuvieran nada que ver con ambos partidos. Incluso buscaron algunos asesores internacionales de prestigio indiscutible, sin cargas ideológicas redentoras de nada,  para que ayudaran en la metodología y contribuyeran a la mayor efectividad del grupo sin ostentar voto en sus conclusiones. Y así, tras un periodo razonable de tiempo, este grupo dictaminó lo siguiente:

Algunas conclusiones, no excluyentes

-   Reformar el sistema electoral para que se cumpliera de verdad lo de una persona un voto, lo mismo uno de un partido nacionalista en cualquier región que  otro en el lugar más remoto de España, y estableciendo listas abiertas en todas las ocasiones.

-   Que ningún cargo electo ganara más en sus responsabilidades políticas que lo que ganara con su trabajo habitual. Salvo los máximos ejecutivos y con limitación de tiempo en el puesto.

-  Que todos los componentes de los diversos órganos del poder judicial fuesen elegidos únicamente por los juristas profesionales en sus diferentes especialidades.

-   Suprimir la palabra subvención de todos los presupuestos públicos, salvo para los programas de asistencia social a personas dependientes sin recursos.

- Suprimir todas las sociedades y fundaciones públicas elevando el nivel, la responsabilidad y el trabajo del funcionariado. Quitando también el carácter vitalicio de los empleados públicos y retribuyéndoles según su productividad real.

-  Que sólo tengan carácter de empleados públicos profesionales específicos en cada una de sus funciones, subcontratando con empresas privadas todo el trabajo auxiliar de la Administración, y que ningún empleado público pudiera ser removido de sus funciones por ningún poder político desde el tercer nivel de los mismos hacia abajo. Es decir, que sólo pudieran ser nombrados a dedo por la confianza de los ministros,  alcaldes o presidentes de Comunidades Autónomas, sus segundos.

- Que tanto los partidos políticos como los sindicatos, y todo tipo de organizaciones empresariales y de la llamada sociedad civil, se nutrieran única y exclusivamente de las cuotas de sus afiliados o de donaciones privadas debidamente acreditadas y con total transparencia.

-  Endurecimiento al máximo nivel de pena en el Código correspondiente de cualquier atisbo de corrupción, tanto para el corrompido como para quien corrompa.

-   Supresión del Senado quedando únicamente como una Cámara de representación territorial donde los diputados regionales pudieran reunirse ocasionalmente para analizar y proponer al Congreso leyes nacionales que les pudieran afectar con el fin de homogeneizar en todo el Estado aquellas que regulan actividades suprarregionales.

-  Endurecimiento del Código Penal de modo que se acabara con el lamentable espectáculo de delincuentes, organizados o no, que entran y salen de prisión, o ni llegan a entrar, con multitud de delitos cometidos reincidentemente.

-  Dotar a la  Justicia de los medios humanos y métodos de gestión más modernos con el fin de agilizar su administración.

- Proteger el desempleo sólo hasta que se encuentre un solo trabajo del nivel solicitado en un radio geográfico adecuado y razonable.

-  Elección libre de atención médica y sanitaria por parte de los contribuyentes reales al sistema de protección pública.

-  Hacer competitivos en el mercado todos los centros sanitarios y educativos públicos, garantizando el actual estado asistencial pero fijando su mantenimiento con cargo a los Presupuestos de acuerdo con sus respectivas productividades y logros en investigación, innovación y resultados sanitarios y académicos medibles obtenidos periódicamente. A salvo de tal discriminación quedarían únicamente los dedicados a la atención de quienes no pueden valerse por sus propios medios por las circunstancias que fueren.    

- Reducción importante de políticos retribuidos de los ciudadanos en todos los ámbitos de la Administración, así como de los Órganos de los mismos: concejales, diputados, ayuntamientos, etc.

-  Reformar la Constitución en cuanto fuera necesario para todo ello.

Emprendedores y bancos

Y el colmo de la dicha fue creerme el sueño durante unos minutos imaginando una nación renacida al vuelo de tales acontecimientos, en la que  cualquier emprendedor de lo que fuera  tuviera a su disposición un servidor público, o varios, para desembrozarle el camino administrativo, en lugar de tres o cuatro matachines viendo cómo hacer embutidos con sus logros y desvelos para mantener el sistema derrochador y corrupto que nos ahoga.

Y que los bancos se dedicaban a financiar sin abusos ni usuras y no a malmeter en cuantos negocios huelen sus lumbreras.

Un buen momento para un cambio regenerador

Y después de un largo etcétera que ya no recuerdo bien, me desperté con la ilusión de que Rajoy y Rubalcaba habían convenido retirarse de la vida pública, junto con sus compañeros de generación, dando paso a las siguientes generaciones sin pesadas mochilas generadoras de todo tipo de desconfianzas en la ciudadanía. Igual que resto de mandamases autonómicos, municipales, y gerifaltes sindicales, empresariales y de la llamada sociedad civil envueltos en situaciones escandalosas.

El ‘recopetín’ fue cuando creí escuchar en una radio que el Rey había abdicado en su hijo.

Y que en España se volvía a sonreír.

Es el momento ideal por todo lo que nos rodea. Imagínenlo.

jueves, 7 de febrero de 2013

ES LA HORA DE LOS VALIENTES


Ante la angustia, la esperanza; ante la corrupción, los honestos; y ante la mediocridad generalizada, los valientes.

regeneracion politica

Hay que recordar a Kipling cuando decía en su poema ‘If’ que si eres capaz de empezar de nuevo aunque fuera con desgastados instrumentos para superar una gran pérdida serías un hombre. Y eso es lo que necesita España en estos momentos: hombres de verdad. Un movimiento regenerador que mueva los cimientos de la corrupción y la mediocridad que nos han asolado y sea capaz de rearmar la democracia y la honestidad en nuestro país. Y de paso la ilusión de más de cuarenta millones de españoles que asistimos indignados y desesperanzados al lamentable espectáculo que nos deparan todos los políticos actuales que en España son; o casi todos, por no generalizar injustamente. Y de ese casi generoso, además de necesario, deben salir quienes nos conduzcan por el tenebroso paso que ahora atravesamos.

Por actores o espectadores cómplices

Unos por actores y otros por espectadores activos o pasivos, los que han protagonizado en primera línea el último acto de nuestro actual sistema supuestamente democrático deben coger sus bártulos y marcharse a casa. Los protagonistas de los dos últimos decenios, por decir algo.  Desde la corona al último ayuntamiento de España, pasando por partidos, sindicatos, órganos judiciales y de toda representación pública o semipública, empresariales, etc. debieran hacer un último acto de servicio a la nación y hacer un regenerador mutis por el foro. Y quienes queden sin mácula, que algunos habrán sin duda, empeñarse en una enorme tarea sin desmayo para sacar el carro del lodazal, enjaretarlo de nuevo y ponerlo cara al futuro. Si no es así, además de nuestro presente, habremos arruinado aquél. El tiempo marca las horas sin descanso, y hay cosas que o se arreglan de inmediato o nos hundirán para siempre. La mentira, la desvergüenza, la mediocridad, la corrupción extendida y el cinismo no tienen arreglo más que con la radicalidad de su extirpación. Y en su erradicación no puede haber medias tintas.

Desde el Rey al último de la fila

Rajoy no puede seguir al frente del gobierno y del partido que lo sustenta. Ni Rubalcaba en el suyo, ni Mas y el clan de los Pujol con el añadido de Durán en los suyos. Pero tampoco sus segundos, secretarios, lacayos, palafreneros y ‘chupaesquinas diversos’.

Y lo mismo podríamos decir de las demás instituciones del Estado, empezando por la mismísima Corona. Es la hora del cambio con mayúsculas. La de los valores regenerados. Como se dice en los toros, estamos ante el momento de la verdad; el de triunfar, quedar aseados, o, al menos, darnos una oportunidad para ir en el siguiente cartel. Lo contrario será la depresión  colectiva de un pueblo con imprevisibles consecuencias, o algo peor. El problema radica en que si los que han de marcharse serán capaces de ver esa necesidad y de actuar en consecuencia. Estamos ante la oportunidad de hacer bueno, aunque sea a última hora, el supuesto de que todos estuvieron ahí en un principio por el afán noble de servir a los demás.

Las encuestas que se publican lo dicen a las claras: el pueblo español no confía en los partidos mayoritarios que hasta ahora les ha gobernado, y esa desconfianza no se traduce en grandes esperanzas en los minoritarios. Seguirán donde están aunque engordaran algo sus resultados en una supuestas elecciones próximas. Pero es que en el extranjero el descrédito es parejo al del interior.

La limpia

Ya no vale con lamentarse y mirar hacia atrás con más o menos ira buscando culpables y el origen y la génesis de nuestro calamitoso estado actual. Con matices, todos sabemos la vida, obra y milagros de sus protagonistas. Es la hora de agarrarnos al futuro con determinación y fe. Y de hacer, como dice el pueblo llano, una limpia general. Váyanse a su casa, que ya está bien. O quizás, Dios no lo quiera, tendremos que echarlos a patadas de sus ilustrísimas poltronas; porque esas cosas se sabe cómo comienzan pero nunca cómo terminan. Y la historia nos dice que suelen acabar muy mal para todos.

La solución desde dentro.

La solución debe venir de dentro del sistema. De aquellos que desde el interior de los partidos políticos estén libres de toda sospecha y se atrevan a jugárselo el todo por el todo para comenzar el enhebro del futuro.

Es la hora de quienes no teman a su pasado, que no es poco, y tengan el coraje suficiente y necesario para airear su casa y nos hablen de un futuro cierto. Y con ese discurso de bolsillo y alma transparentes sean capaces de ilusionarnos imaginando tiempos mejores. Es el momento de los buenos. Es la hora de los valientes.
     
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Web Analytics