viernes, 23 de marzo de 2012

LOS IDUS DE MARZO

Se dice en la huerta que el agua siempre va a lo hondo y no pide escrituras.

Lo del Madrid en Villarreal fue un sainete esperpéntico. En el club amarillo D. Fernando ya no las pone y bastante hacen sus jugadores con evitar, de momento, los puestos del tembleque, y la ‘mouchachada’ blanca pensó que jugaban contra un equipo mayor. Con Senna de mariscal de campo; ¡qué partidazo hizo, a medio gas, quien fue clave en la conquista de Europa por España! y con muy poquito más, los amarillos le birlaron dos puntos. Con Borja Valero, canterano blanco, tendríamos roto en lugar de descosido. Y todo en gran medida por el rácano planteamiento táctico de D. Xosé. Pero es mejor echarle la culpa a un árbitro que pasaba por allí y le vino el partido grande. Este buen señor perjudicó a los dos equipos pero sobre todo al más débil: dos penaltis escamoteados con empate a cero. Quien perjudicó al grande fue su propio técnico con la división acorazada que plantó en el centro del campo para tapar al medio pensionista Senna, y con la crispación que día sí y día también insufla a sus jugadores al calor de sus propios complejos entre quejicas y narcisistas.

Seis puntos, que de haber liga serían tres por la visita al Camp Nou, es una distancia inquietante que en manos de alguien con poso y sabiduría serían suficientes para encarar el tramo final con inteligencia; máxime con el ‘plantillón’ que hay. Pero me temo que se desatarán de nuevo todos los males que ya conocemos: irascibilidad, culpas a todo el mundo, expulsiones, mal juego y peor educación, victimismo, etc. Sólo la gran categoría de jugadores como Casillas, Alonso o Ronaldo podrán salvar la situación y hacer que se cumpla la gran promesa de las segundas temporadas de su técnico. Pero si por los azares del fútbol estuviéramos al final entre división de opiniones, bronca y gran bronca, el numerito de algunos sería de pasmo. Empezando por D. Florentino, que observa impávido, como un D. Tancredo, la conducta impropia de su valido luso. De no revertir los nervios en el Real se avecinan efemérides luctuosas para el madridismo. Quien siembra viento recoge tempestades.

Por cierto, el otro día tuve la enorme fortuna de ver en directo en Sevilla cómo los magos del Barsa hacían chico a otro equipo. Lo de Xavi, Iniesta, Messi, Fábregas y Alves no es fútbol, es magia ¡Mira que es difícil jugar así de bien y qué fácil lo hacen!

Y es que, en los dos casos anteriores, el agua no pide escrituras y busca los hondos. El Madrid, que goza del mayor presupuesto de su historia y ha gastado lo indecible para hacer una plantilla campeona, quizás no ha puesto al frente al director ideal. Manejar el juego y la imagen del mejor club del Siglo XX no es para un ‘niño terrible’ por muchos títulos que tenga, que muchos más tiene el club, sino para un caballero con sabiduría futbolística y carisma social.

En el caso del Barsa, mientras esté Guardiola, el agua seguirá buscando el paradigma de un juego excelente con la filosofía de su cantera. Cuando no esté, serán otros ‘llorares’; que todo llegará.

Mientras, los Páramies, Godall y cía., ‘boquerones’ mitad loros y mitad mofetas, esparciendo su basura. Y lo que nos espera.

Por la región tampoco andamos huérfanos de tormentas. El presidente del Cartagena hablaba de ascenso y, ahora, de pegar fuego al estadio con los jugadores dentro si se consumara el descenso. Quizás tendría que pensar en exorcizarse por algunos de los vientos que sembró, como echar a Juan Ignacio Martínez y creer demasiado en ciencias alternativas; por no hablar de brujerías. A su favor hay que decir que si no fuera por él el Efesé no habría conocido sus mejores años futboleros con varias temporadas en lo más alto de segunda con casi ascenso incluido A cada cual lo suyo, pero creo que ya está el hombre harto de usar su cartera para dar lustre al Cartagena y más pronto que tarde dejará de ponerlas. En este caso el agua también irá a lo hondo: descensos, impagos...desapariciones. Ojalá me equivoque.

En el Murcia dicen que la próxima será la del ascenso obligado ¡Joder, y ésta qué era! ¿La del bacalao? Aunque no engañaron, dijeron que la meta era mantenerse y en ello están.

¿La liga? Uf, ahora soplan iracundos los idus de marzo.

viernes, 16 de marzo de 2012

DE ‘BOQUERONES’, PÚAS Y ALCAYATAS

Volvió a moverse el patio del tema arbitral y salió un ‘boquerón’. El Sr. Godall, directivo del Barsa con el inefable Laporta, tan buen presidente en lo deportivo como nefasto en lo demás, sacó a pasear su lengua afirmando que con su baranda los árbitros se portaban mejor con los culés; tremenda revelación para goce de los profetas del manoseado ‘villarato’, pues viene a darles la razón en su tesis de que bajo el manto de Villar perpetró el incombustible Sánchez Arminio, a la sazón cacique de la banda arbitral, tropecientos atentados contra la integridad blanca, y de ahí la justificación de los numerosos éxitos recientes blaugranas. Y se gustó el hombre haciendo alardes para mayor demostración de sus conocimientos del tema. Afirmó sin que le temblara la lengua que cuando Laporta apostó por Villar en las famosas elecciones de 2.002, frente al candidato amadrinado por Florentino, empezó a poner las bases del reinado culé en España. Remató su ‘faena’ enarbolando el tótem de la mafia federativa en el fútbol diciendo que Laporta había ganado muchos puntos en los despachos; no se puede destrozar más en menos. Lástima del trabajo de Guardiola.

Comulgando con el desenfreno verbal del otrora directivo barcelonista llegaríamos a la conclusión de que Messi, por ejemplo, no es Lionel, el argentinito que fichó Rexach para el Barsa siendo un niño ‘mal crecido’, sino Laporta travestido de futbolista azulgrana sobre impecable traje celeste con barretina, aunque mal llevado y peor lucida; porque al hombre no le da la percha para buen corte.

Siendo facilón, con amigos ex directivos como Godall no necesita el Barsa más enemigos. Y todo con el silencio cómplice del propio Laporta y la ayuda del jefe de la cosa económica con él en el Club, el vistoso Martí de las chaquetas multicolores y corbatas a juego, terciando con aquello de que a Rosell le tiemblan los labios cuando se le nombra al antecesor. Lo que le tiembla a éste es la honestidad cuando se le vincula con algunos mandamases del fútbol brasileño en asuntos de cierta turbiedad, y a los ‘Laporta boys’ la cartera y el alma por haber dejado el provechoso palco azulgrana.

Los árbitros, generalmente, siempre han acunado a los grandes en decisiones dudosas, cuando no en flagrantes ayudas en casa y a domicilio, al margen de torpezas como la del Sr. Pérez cuando quiso mangonear a la Federación con un candidato de su confianza y le salió mal la jugada. Porque ahí Laporta fue más sibilino, dejándole con el culo al aire después de haber pactado con el madridista y otros presidentes de su cuerda la laminación de Villar, cambiando el voto en el último momento a favor del vizcaíno. Obviamente no sabemos cuánto le daría el equipo directivo de la Federación al Barsa a partir de eso momento, pero lo seguro es que no le quitaría nada.


Cambiando de tema, se acaba de conocer que los clubes de fútbol le deben al Estado más de 700 M. de Euros y que las correspondientes púas abarcan todo el espectro futbolístico profesional español más los lacerados de 2ªB. Parece que el único club grande que no debe nada de esto es el Real Madrid, que con D. Florentino al frente y con su cabeza ha devenido en institución seria en lo económico ¡Chapeau por él! aunque ya veremos cómo queda cuando lo deje.

El fútbol español es brillante en lo deportivo y un desastre en lo económico. Lo primero es reciente y lo segundo recurrente desde hace unas décadas; recordemos los sucesivos planes de saneamiento. Y esto es así desde que los clubes segundones de primera quisieron destronar al Madrid y al Barsa del podio y comenzaron una locura de gastos que bien merecería algún sainete de los hermanos Álvarez Quintero. Algunos presidentes encajarían bien en sus patéticos personajes. En Valencia, como ejemplo, olvidan su realidad histórica echando periódicamente a buenos técnicos porque ser terceros no les vale; mientras, en la ruina. Otro asunto son los equipos de tercera línea. Olvidaron la cantera y la mesura, justo por donde pasa el futuro, y ahí les duele crónicamente.

Las alcayatas donde han colgado algunos equipos sus ambiciones se están oxidando. Ya no ‘las ponen’, y poco a poco vuelven a su sitio. Muchos quieren ser lo que no pueden y el agua siempre va a lo hondo. Para seguir derrochando habrá que buscar alcayatas rusas o árabes. Mal pájaro en la bardiza.

sábado, 10 de marzo de 2012

DE ÉMULOS, COMPARACIONES Y AUSENCIAS

El otro día me quedé pasmado escuchando a un comentarista hablando de Messi. Decía el hombre que el argentino ‘había hecho un hat-trick y dos goles más”. Quizás ahora en las escuelas deberían enseñar a sumar de esa manera. ¡Qué disparate!, con lo fácil que es decir que ha hecho cinco goles en un partido. Y es que la gilipollez de los modismos en el fútbol engancha. A alguien se le ocurrió copiar a los ingleses y denominar como hat-trick el hacer tres goles en un partido y se quedó tan pancho. Luego vinieron los imitadores queriendo emularlo y ahora ya es común entre los periodistas y futboleros. Y todo por incorporar dándose importancia la lengua de Shakespeare al lenguaje futbolístico. Es verdad que en el uso del inglés tienen la ventaja de la economicidad de letras y palabras para diversas definiciones y matizaciones pero en español también se puede hacer. ¿No queda más bonito decir que ha hecho un tres en uno? O en el caso citado hablar de un cinco en uno. Sólo tres palabras cortitas en lugar de las cuatro usadas por aquél más el anglicismo compuesto. Lo más triste es que estos émulos se creen por ello más cultos deportivamente hablando.

Ocurre lo mismo con otras acepciones. Por ejemplo con el uso del término de estrategia para hablar de jugadas ensayadas. Ahora, cuando un equipo marca un gol en el saque de una falta y otro a la salida de un córner dicen que ha ganado con dos goles de estrategia. Y ya, en el colmo del absurdo, hasta a un gol de falta directa o a un penalti le llaman jugada de estrategia. El otro día, en un programa de una televisión regional, afirmaba un  sesudo experto futbolero que la estrategia en el fútbol es muy importante. ¡Joder, claro!, y en todo. Pero lo pobre de su reflexión no era esa obviedad, sino que se refería exclusivamente a simples jugadas ensayadas. Hombre, yo creo que la estrategia debería ser otra cosa por aquello de la importancia que tiene en su origen como planificación inteligente en la ciencia militar; concepto luego incorporado a otros campos como la empresa y diversas actividades humanas. Todavía, si sólo hablaran de estrategia cuando se coordinan varios jugadores para llevar a cabo diversas acciones, tendría pase, pero tirar una falta junto al poste o ajustada a la escuadra es habilidad y no estrategia. Pero amigos, esto no hay quien lo pare y lo peor es que crean hábito entre muchos emuladores; ya digo que la tontuna es muy contagiosa.

Hablando de Messi, debido a sus magníficas actuaciones ya le llaman el mejor jugador de la historia. Y puede llegar a serlo pues sólo tiene 24 años. Pero compararlo con fenómenos como Di Stéfano o Pelé ya es otro cantar. D. Alfredo no ganó ningún mundial pero fue el mejor como jugador total, pues lo mismo sacaba un balón jugado desde su área  organizando a su equipo que lo hacía  recibiendo en el centro, era rapidísimo y un gran goleador. Aparte ganó cinco copas de Europa consecutivas siendo el alma del Madrid y muchas ligas en Argentina, Colombia y en España. Pelé supero ampliamente los mil goles oficiales y ganó tres mundiales maravillando con su juego. Son diferentes.

 Son más comparables Cruyff y Di Stéfano, por ser todo campistas de gran carácter, rapidísimos y muy goleadores, salvando las distancias  en favor de D. Alfredo; y Pelé con Maradona y Messi por jugar  de medias puntas, con clara ventaja, todavía, del brasileño.

Puestos a comparar, entre Cristiano y Puskas, los dos mejores goleadores que recuerdo en el Madrid, el luso es más completo: golea con las dos piernas, iguala la fuerza del cañón húngaro en el golpeo, es más rápido y va muy bien de cabeza.

En cuanto a ausencias, ¿alguien nos puede explicar dónde están los futbolistas murcianos? Hay media docena por ahí. Antes, recuerdo al Murcia o al Cartagena con la mayoría de sus plantillas nutridas de jugadores de la tierra, sobre todo en segunda. Cuando coincidieron con el Ciudad de Murcia tenían entre los tres no más de media docena. Con buenas instalaciones, muchos equipos y tantas escuelas, ¿no salen?

¡Ay! los Tatono, Juan Antonio,  Silvio, Borja, Sergio, Barrera, Cuenca, Herrero, Macanás, Pelegrín, Angelín, Mompeán, Joaquín, Vidaña, Murciano, Ruiz Abellán, López, Canito, Ruiz, Amorós, Sebas, Sánchez, Eugenio, Juanma, Egea, Añil, García Murcia, Arango, Melenchón, Cordero y tantos otros… ¡si volvieran!  

El CAJICIDIO, OTRA PÉRDIDA DE VALORES

Como en otras realidades sociales, el acoso y derribo a las Cajas de Ahorro también hunde sus raíces en una pérdida de valores.

En España había después de la crisis de los noventa  más de sesenta Cajas Confederadas de larga tradición con razonables balances y resultados cada año, y tanta raigambre social y económica que encabezaban los índices de popularidad y buena imagen en sus zonas operativas. Desde que nacieron las primeras en el S XIX para amparar al pueblo llano ante la usura y hacer obras benéficas sociales y asistenciales con los beneficios que obtuvieran, vertebraron social y económicamente a las clases medias y bajas españolas prestando un servicio decisivo al desarrollo social y a la economía nacional.

Tras el estallido de la crisis actual el panorama cambió radicalmente. Por diversas razones y con el denominador común de la pérdida de sus valores de origen, quedaron  una docena de Cajas en buen estado financiero y económico, varias decenas razonablemente regular pero con perspectiva estable con apoyos puntuales, y sólo otra  docena en situación complicada que habría que haber aislado para evitar contagios y acabar absorbidas por  entidades financieras de mejor balance.

En esa situación, el Banco de España intervino con debilidad inicial ante las presiones políticas periféricas, básicamente, y flagrantes improvisaciones y desatinos, como los difusos SIP, cambios de criterio sobre capital recurrentes, y algunas inspecciones nunca bien esclarecidas; recordemos ‘el peor de lo peor’ de F. Ordóñez respecto a la CAM cuando estuvieron dos años sin salir de ella. Y, paradójicamente, se desataron los demonios que han llevado a su desaparición bajo un gobierno nominalmente socialista, aunque no único culpable.  Unas entidades creadas para el pueblo más necesitado  desaparecen dejando  un rastro de damnificados en algunos casos enorme y con una imagen tan desastrosa como inmerecida  en general y, lo que es peor, desamparando, como el tiempo demostrará, a millones de españoles que quedarán a merced de una docena de entidades financieras de ámbito nacional y  fácil entendimiento oligopólico para oprobio de su inerme  clientela. A quienes nieguen este infeliz desenlace, o lo hacen interesadamente con aparentes razones para tapar errores o ambiciones inconfesables, que los hay; o no tienen más remedio que hacerlo pues el que paga manda; o no se enteran mucho de esta película.

Desde mi doble perspectiva de antiguo empleado y directivo y después empresario y cliente, proclamo mi indignación por su injustificada desaparición. Y  denuncio que objetivamente, por mucho que hayan tratado de explicar la necesidad de su laminación tanto desde fuera como desde dentro de las mismas, a muchos que las hemos vivido con diversos grados de conocimiento y responsabilidad no nos podrán convencer  de que era inevitable. Y menos enarbolando la falta de tamaño, por aquello de sus necesidades de financiación y competitividad, que para nada justifica la realidad ni el cambiazo asesino que le han dado al valor originario de su verdadera función social y financiera.

Lo del tamaño es una engañifa  porque para  captar ahorros de sus clientes  y prestar dinero a otros que lo demandaran y después, con sus beneficios, hacer Obras Sociales y Culturales, no hacía falta más tamaño  del que ya tenían en su mayoría. Había Cajas que marchaban muy bien con cuotas de sus mercados de hasta el 30% o más, y otras que con menos cuota también funcionaban perfectamente. En Murcia, por ejemplo, entre CajaMurcia y CAM pasaban del 55% del total de recursos financieros regionales y hasta hace pocos años las dos estaban, una por eficiencia e imagen y otra por implantación y capacidad, en el grupo de cabeza de las Cajas españolas. Atendían a sus clientelas y competían entre sí y con el resto de entidades financieras  de un modo razonable y rentable. Las grandes dotaciones económicas que hicieron durante decenios a su  Obra Social lo demuestran. En el resto de España sucedía parecido. Y además, precisamente dentro de su tamaño cada una encontraba sus ventajas competitivas.  No nos engañemos, la mayoría de Cajas no estaban para financiar obras ni proyectos faraónicos, sino para atender a la clientela de sus mercados minoristas donde eran imbatibles; que le pregunten a los grandes bancos. Otro asunto es que hayan querido ser utilizadas para esas cosas por los políticos regionales de turno, ‘como caja de mano’; o por ambición desmedida de sus dirigentes como ‘caja de resonancia personal’.

El acoso y derribo a las tradicionales Cajas empieza a primeros de los 80 pasados, con un poder socialista generalizado, cuando empiezan a propiciar con nuevas reglamentaciones que los presidentes de las Cajas, la mayoría de ellos políticos empezando por las de fundación pública, dejaran su función meramente institucional y pasaran a ser ejecutivos. Así, los directores generales que hasta entonces eran la máxima autoridad ejecutiva  y  con excelentes carreras profesionales en el sector, pasaban a ser meros ejecutores de lo que decidían los políticos metidos a grandes financieros, amparados en unos consejos de administración también politizados. Esos cambios levantaban pasmo y acojone general dentro de las Cajas.

lunes, 5 de marzo de 2012

LA SINFÓNICA DE ESPAÑA


Orquestas sinfónicas españolas habrá la tira, pero ninguna que sea capaz de congregar a millones de personas de todo el mundo delante de un televisor para disfrutar de su fantásticas interpretaciones y embriagarse de la magia sincronizada y  los acordes de cada uno de sus fabulosos componentes. En días como el pasado martes es cuando cualquiera se enamora de ese fenómeno social y deportivo que es el fútbol.

Hemos comentado muchas veces lo difícil que es jugar así a la pelota. Parece que nuestros seleccionados tuvieran imanes atrayentes del balón en las botas y otros ‘distrayentes’ de los contrarios, porque hay veces que tocan y tocan hasta aburrirlos sin que ellos sean capaces de interceptarles. Y todo ello con una verticalidad asombrosa, tal y como me corregía un fino degustador de buen fútbol, mi amigo Jesús Carave, excelente jugador y mejor monitor de pádel, cuando yo le decía que era como el juego del Barsa sustituyendo a Messi por Silva y, el otro día, Soldado; como antes  Villa o Torres.

Comentaba también con otros amigos lo que ya es de general aceptación en el planeta futbolístico, que desde el Brasil de Pelé en el 70, el Madrid de Di Stéfano, la Holanda y el Ajax de D. Johan, y algunas cosas del Milán de Sacci, sólo el Barsa de Guardiola se asemeja a la belleza del fútbol de la Selección Española en los últimos seis decenios. Y es lógico que sea así en el caso del club catalán, porque cuando Luis Aragonés reivindicó el juego de toque para nuestros seleccionados olvidándonos de la otrora y supuesta furia española estaba calcando lo que ya se venía practicando en la Masía culé desde sus inicios. Pálido reflejo de ello en comparación con el laureado Barsa actual fue el juego de su famoso precursor Drean Team de los noventa. Y, también, aunque sólo con relevancia a nivel doméstico y con otros esquemas, el también bello juego del equipo de la quinta del Buitre madridista.

Hay quien dice que al fútbol se juega bien de muchas formas, y no les falta  razón, pero miren amigos, equipos muy goleadores con estrategias de ataque o contra ataque ha habido muchos en la historia, tanto en España como en Europa y en Sudamérica, y con unas condiciones defensivas espectaculares, también, fijémonos en los italianos. Ahora bien, conjuntos como los citados anteriormente, donde se aunaban las capacidades goleadores con las defensivas, y además se disfrutaba con el catálogo interminable de pases en corto, en largo, paredes, caños, juego a un toque o  dos, regates sin aparente esfuerzo, muchas veces quebrando sólo con la cintura, o amagando con el tronco o la cabeza, triangulaciones en dos metros cuadrados, y marcando gol como si fuera un pase más, y todo ello sin dar un patadón, jugando al fútbol desde el portero y haciéndolo fácil, como hacen los grandes las cosas realmente difíciles, ha habido y son los que son. Actualmente nuestra Selección y el Barsa. Por eso ya forman parte, como los anteriores, de la leyenda del fútbol mundial.

Abundando en lo anterior, fijémonos en un par de detalles. Valdés en el Barsa lleva varios Zamoras seguidos con su equipo marcando goles a porrillo. Casillas en la Selección tiene un registro de partidos sin encajar gol, ganándolo todo también, impresionante. Y, además,  con sus equipos dando recitales de excelente juego por donde van y encandilando a todo el mundo, con raras excepciones en ambos sentidos, que de todo hay siempre. Porque no olvidemos que los futbolistas no son máquinas, que el fútbol es un juego donde el azar juega un papel decisivo muchas veces, y que no hay más ciego que el que no quiere ver. Todavía hay quien dice que el fútbol del Barsa o de la Selección les aburre, y es que la perfección y la belleza también cansan. Sobre todo, ¡Ay forofos! si quien juega así de extraordinariamente no es tu equipo.

Del Bosque tuvo la sabiduría de manejar la herencia de Luis, respetándola, y aportar alternativas, y esto habla bien de su enorme inteligencia futbolística, pero además lo hace desde la humildad y la buena educación, sin una palabra más alta que otra, lo que le enaltece aún más como persona.

Finalmente, para los que se aburren, el futuro lo llevan claro. En el banquillo estaban los Xavi, Mata, Thiago, Javi Martínez y cía; las selecciones inferiores arrasando y del juego del Barsa B para qué hablar. 

EL FUTBOL ACTUAL EN ALGUNOS NOMBRES PROPIOS

Quería empezar encabezando como “de hombres, hombrecillos, monicacos, monicaquillos y….”, pero por aquello de respetar la libertad de cada cual a catalogar como le parezca bien, o regular de bien, he decidido hacerlo con algo más liberalmente correcto. Al final motejen ustedes mismos.

Maradona, exilado en algún lugar de Arabia según el peculiar y notable ex cancerbero paraguayo Chilabert, acaba de señalar a Valdés como mal portero, diciendo que sus compañeros hacen al meta del Barsa menos malo de lo que es. El excéntrico guaraní ha dicho del astro argentino, tan gran ex futbolista como estrambótico personaje, que anda  por ahí, perdido, porque por aquí no le aguanta nadie. Y le ha recomendado al portero catalán que no le haga caso al otro porque no entiende de fútbol y que para él es el mejor del mundo.

Platiní acaba de declarar que Villar es el dirigente deportivo más exitoso del mundo. Desde  luego de los más longevos en el cargo sí que lo es, otra cosa es la motivación del halago del excelente ex futbolista gabacho. Seguramente no es casualidad que lo haya declarado en los días siguientes de los aciagos guiñoles franceses respecto a los deportistas españoles, ni de que el francés aspire a presidir la FIFA y quiera asegurarse los votos que el bilbaíno le pueda deparar. En cuanto a los larguísimos periodos de presidencia de los personajes que acceden a tales cargos en las más relevantes federaciones deportivas, debe ser  que va en la genética de sus poltronas, sueldos, golosinas y mamandurrias varias que les acompañan. Se dice que algunos no servirían, o sólo para eso, ni de auxiliares en cualquier otra función retribuida. Yo no sabría qué decir. Pero Villar sí tendría qué aclarar por qué le dice a Rosell, en privado, que ya no puede darle más. ‘Mami… ¡qué será lo que tiene el negro!’

Florentino Pérez acaba de hacerse fotos abrazado a sus baloncestistas tras ganar brillantemente la final de copa al Barsa. Lo que de verdad le gustaría, que para eso llegó, sería hacerlo así en el fútbol . Esperemos que este año pueda hacerse arrumacos con sus peloteros y con su valido portugués con el trofeo de la liga, ya que por indiscutibles méritos propios lo tienen a huevo. Otra cosa es que puedan sacar mucho pecho aludiendo a la grandeza histórica madridista, pues no olvidemos que sería la liga nº 32 que ganaría el mejor club del siglo XX; la tercera de D. Floren en diez años, lo que tampoco sería para tirar muchos cohetes sobre todo por la ingente cantidad de pasta, técnicos y jugadores puestos en ese empeño. Ganó sus dos únicas y una Champions a principios de la década pasada con el heredado técnico Del Bosque. Con  la copa reciente son 4 trofeos; un 5,5% de los 72 del Real.

Guardiola anda como personaje Shakesperiano espetando a la calavera aquello de ser o no ser, siguiendo sus inclinaciones literarias, mientras decide si seguir o no al frente de las huestes azulgranas, y tiene  al barcelonismo emulando la mística de nuestra Sta. Teresa viviendo sin vivir en él. No me extrañaría que dentro de unos días peregrinen a Sanpedor con el modernillo Rosell a la cabeza enarbolando un pendón de Laporta y se postren a los pies de D. Pep recitando el antiguo manifiesto persa: “ Aquí nos tienes señor, lejos de nosotros la funesta manía de pensar” Pero claro, en su favor hay que decir que ha ganado tres ligas, dos copas de Europa y una del rey, mas otros siete títulos oficiales, hasta trece, en menos de cuatro años; casi un 20% de los 72 que ha ganado el Barsa en su historia.  

Pensando un poco, ¿en qué altares no pondrían algunos a otros personajes también citados si hubieran conseguido lo mismo, o parecido, y además no dejaran de fabricar grandes jugadores ‘a por na’ sacándolos de la cantera? ¡Vamos! el Bernabéu ya hubiera cambiado de nombre, y hasta es probable que estuviera en vías de canonización y tuviéramos algún otro príncipe purpurado, con monaguillo y sacristán en la chepa. Y sin esos logros en ello están, buscando previamente el obligado milagro.

Para finalizar, D. Paco Gómez ha puesto al Cartagena en almoneda y los madrileños ‘samperes’ dueños del Murcia aspiran a mantener la categoría, que no sería poco estando las cosas como están.

Y es que, ladrillos vamos a poner pocos durante algunos años. 

EN EL ECUADOR DE LA TEMPORADA

A estas alturas ya tenemos algunas cosas claras. La Copa se la jugarán el Bilbao y el Barsa, en la Liga el Madrid lleva una apreciable ventaja y en   la Copa de Europa los dos equipos españoles sobrevivientes son claros favoritos. Podríamos decir que en la Copa no hay nada nuevo bajo el sol; no en balde los culés y los leones son dos clásicos de esas finales y los que más trofeos tienen. En la Liga ocurre igual; los merengues han estado toda su vida así, aspirando siempre al triunfo y quienes más veces la han ganado, con los azulgranas a rebufo que son quienes más ligas recientes tienen. Y a nivel europeo  tampoco es extraña la situación; como en nuestra Liga, el Madrid es el que más veces la ha ganado y el Barsa el de más triunfos recientes.

Pero ello da pie a un somero análisis: salvo matices, ninguno de los actuales dirigentes, técnicos o jugadores han descubierto ni aportado nada a la realidad histórica del fútbol español. Sólo el hecho de que el Barsa sea en las dos principales competiciones el de triunfos recientes más sostenidos es relevante. Y no exclusivamente en lo que respecta a los números, cuestión fundamental, sino en la imagen que ha proyectado en todo el mundo. Se le reconoce como el que mejor juega y, con su técnico a la cabeza, lleva camino de leyenda. El mejor Barsa de la historia, sin duda, está ya en el crisol de los equipos legendarios del fútbol mundial. El Madrid de Di Stéfano es el único referente blanco en este tenor; lo digo por la amplia legión de seguidores blancos que para su desgracia sólo tienen en la retina al club de D. Floren de los mal llamados ‘galácticos’ y el actual del ‘pseudo’ inventor del fútbol, Mourinho, y, como mucho, en la lejanía el de la quinta del ‘Buitre’; referentes menores y muy modestos en la historia del fútbol.

Y también es de señalar el hecho de que a nivel doméstico sean los dos equipos que más decididamente apuestan por la cantera los que se disputen la Copa. En este asunto los vizcaínos representan la tradición y los catalanes la innovación. Precisamente el Madrid actual representa ahora el papel que siempre jugó el Barsa: fichar a los mejores jugadores del mundo y a los técnicos más mediáticos para andar siempre con la obsesión de ganarle a Madrid. Ahora es justamente al revés; marchamo ‘made in Pérez’: gastarse en las últimas temporadas 500 M. de Euros para desbancar al Barsa y hacer el ridículo más que menos. Y, para más ‘inri’, con el aplauso generalizado del madridismo más forofo, aunque parece que últimamente han sobrevolado por el Bernabéu los espectros de los antiguos buenos seguidores blancos y se oye algún pito que otro. Ya hemos recordado alguna vez que por mucho menos a D. Santiago Bernabéu le zarandearon el coche al entrar al estadio, con él dentro, y que, sin embargo, el actual presidente goza del beneplácito casi general siendo el peor mandatario blanco en cuanto a trofeos conseguidos y años en la poltrona; comprueben los datos, que son clarísimos, quienes opinen lo contrario. Y eso sin hablar de la relación gasto/triunfos, que ya sería de una relación tan mala como escandalosa.

Decíamos que el Barsa, por el contrario, representa la innovación  respecto a la política de cantera, justo desde que Guardiola asumió el mando. Y no sólo en España; ahora mismo encabeza la clasificación europea de los grandes equipos en ese sentido, con quince canteranos alineados el último año. Le sigue el Manchester United con catorce. Y hablo de innovación porque ha sido capaz de romper su modelo de siempre y con el de cantera alcanzar sus mayores glorias desde que lo fundaron. ¡Ahí es nada!. Pero es que, además, muy cerquita del Madrid, es el segundo club que más ingresa de Europa. Claro que esto no hay que confundirlo, como hacen algunos desde la simpleza informativa, como el segundo más rico, porque en esa misma lista aparece el Valencia en el puesto 19 y ya sabemos cuál es su realidad económica. No se trata de ingresar más, como es evidente, sino de que la diferencia entre ingresos y gastos sea lo más positiva posible

Pero como hablábamos de certezas, la verdad es que apostando por la cantera le va rematadamente bien y es reconocido como el mejor del mundo. ¡Qué grande!

viernes, 20 de enero de 2012

SON YA MUCHAS TONTURINHAS

Efectivamente, como nos temíamos el lunes pasado, al final hubo ‘tonturinhas’ en la ida de copa Madrid-Barsa. Y las que te rondaré, morena.

Un antiguo jefe mío le dijo a un compañero algo así como que lo grave no era que hubiera hecho una tontería, sino que eran ya muchas tonterías. Y eso es lo que sucede con Mourinho en el Real. Sin querer entrar en complejos análisis técnicos hubo, sin embargo, algunos detalles tan absurdos como clamorosos. Dispuso el hombre a Pepe de eje central del equipo, a lo Di Stéfano, que manda huevos que diría aquél; a Xabi echado a la derecha para suplir las seguras deficiencias de Altintop con Iniesta; y a Lass de medio estorbo haciendo de lebrel por todo el campo. Y no acabaron ahí las tonturinhas. Sacó a Carvalho del ostracismo para hacer de Pepe y debido a su evidente falta de facultades se jugó la expulsión un par de veces; una de ellas: entrada por detrás a Messi con patada a la rodilla en el centro del campo, era de roja directa sin discusión alguna. Ítem más, debido al planteamiento de jugar a verlas venir resulta que Cristiano estuvo más tiempo haciendo de segundo lateral izquierdo apoyando a su paisano Coentrao, y  Benzemá de ayuda de cámara por  el centro del campo del  ya mundialmente reconocido como virtuoso del pisotón y la patada cachicuerna a contrarios en el suelo, el gran Pepe. Otro que, como el lateral, también costó sobre los 30 millones de euros en su momento. ¿Hay quien dé más? Porque, por lo visto, D. Xosé con el _Barsa no da más de sí. Esas genialidades le pudieron costar acabar el partido goleado y con nueve jugadores, pero claro, entonces hubiéramos tenido otra nueva sesión de “por qués” y la facilona y repetida excusa del árbitro, de la Española, de la UEFA, de la FIFA, o de vaya usted a saber, porque Valdano ya no está.

Y otra consecuencia nefasta del partido es que hay algunos españolitos que saben que no cuentan para nada, como Granero o Albiol, que se unirán pronto a la pléyade de excelentes futbolistas blancos esturreados por ahí por D. Tancredo Pérez  y/o su valido portugués: Javi García, de timón del Benfica, y Rodrigo; Mata, Negredo, Soldado, Pedro León, Borja, etc.

Y el próximo miércoles otro probable viacrucis blanco. Pero, vamos a ver, ¿es que el Madrid no puede salir a jugar al fútbol como viene haciendo casi toda la liga? El otro día un exfutbolista relevante decía en televisión que “claro, había que entender a Mourinho pensando en cómo parar con su equipo al torbellino de juego azulgrana”, a lo que Alkorta, que de esto sabe algo, le respondía: “con su equipo no, con su equipazo”. Y es que, al menos de nombres, todos coincidimos en que el Real no ha tenido en su vida una plantilla tan buena como la actual porque, entre otras cosas, ha costado la friolera de 500 millones, euro arriba o abajo. Sólo un detalle, el mejor partido que ha hecho en los últimos tres años el Madrid con el Barsa, hablando de jugar con sus valiosas armas, lo hizo en el Nou Camp con Pellegrini en el banquillo, cuando sólo la mala suerte del remate de Cristiano con Valdés ya casi batido le impidió puntuar; resultado que le hubiese otorgado ni más ni menos que la liga; ésa que acabó con 102 puntos. Sin ese accidente  la historia doméstica del fútbol español sería otra: ni habría tanto alemán,  turcos ni portugueses cantamañanas en el Real, ni el Barsa tendría tantos títulos,  las arcas blancas atesorarían algunos cientos de millones más y su señorío, el de verdad, no el de ‘dedinhos’, pisotones y patadas rastreras, ondearía tan alto como siempre. Y, lo que no es baladí, mucha menos crispación estéril entre los lamentablemente ‘aforofados’ seguidores blancos.

Tengo para mí, que diría mi admirado Ibarra, que a Mourinho no lo ficharon para golear al Granada o al Getafe, con todos mis respetos, o para ganarle al Sevilla o al Valencia, cosa  siempre  de lo más normal, sino para acabar con la hegemonía culé y ganar títulos. Y ya me dirán ustedes.

Claro que de momento tenemos la liga a mano, pensará más de uno. Pero ojo, que los cinco puntos son volátiles; de ellos hay tres muy dudosos con la visita a Barcelona. ¿Y la Champions? ¡Uf!, el horno no está para bollos.

sábado, 14 de enero de 2012

OTRO CLÁSICO DE GRANDEZA


Decimos a menudo que la grandeza del fútbol está en lo imprevisible de sus resultados cuando se enfrentan dos equipos dispares, uno grande y otro pequeño, o cuando se producen remontadas increíbles en pocos minutos.

Pero no nos engañemos, la grandeza de lujo se produce cuando juegan un partido dos grandes equipos. Y en España tenemos la inmensa fortuna de contar con los que sin ninguna duda son los dos mejores del mundo. Y, además, en los que se lucen nueve de los mejores once jugadores del planeta según la FIFA, y a los que entrenan dos de los tres mejores técnicos mundiales. Esto que disfrutamos desde hace ya algún tiempo en nuestro fútbol nunca había ocurrido antes en la Liga. Habría que remontarse a los tiempos de Di Stéfano y Kubala para hallar tanta calidad en los jugadores emblemáticos del Madrid y Barsa, aunque entonces también había en el mundo otros jugadores que incluso les superaban, como era el caso de Pelé. Ahora mismo, la supremacía mundial de Cristiano y Messi, como la de sus equipos, no la discute nadie.

Hace unas semanas comentábamos aquí que esta temporada el Real está siendo más regular que el Barsa en cuanto a resultados, sobre todo fuera de casa, y aun con el repaso que le dieron Pep y sus canteranos en el Bernabéu la tónica continúa igual: a pesar de los tres puntos que se llevaron a su zurrón los blaugranas, los merengues les sacan cinco considerables puntos. Y en éstas llegamos a los cuartos de copa; todo un lujo de eliminatoria.

En principio parecería que a dos partidos los pronósticos se inclinan por los culés, pero en estos momentos hay elementos de análisis suficientes para pensar que las fuerzas están más igualadas que nunca. Por un lado, el Barsa del juego bonito está echando en falta los goles de sus delanteros; salvo Messi, son los medios quienes están enchufándolas, con Cesc de figura goleadora, pero la docena de goles que un Villa en plenitud llevaría a estas alturas de la liga, o la media de Pedro, por ejemplo, son el lastre que le ha hecho perder tantos puntos lejos del Nou Camp. El Barsa sigue jugando bien y dominando a mansalva pero le falta punch a domicilio. Por otra parte tiene una plantilla  mermada con sólo 16 futbolistas disponibles del primer equipo. Les queda, eso sí, la enorme capacidad de Pep para reconfigurar su equipo y reinventar sistemas de juego y su sabia osadía para convertir ocasionalmente en fenómenos a los jugadores del filial. En eso no recuerdo a ningún entrenador en la historia de fútbol que le supere. El Madrid, por su parte, llega embalado a este cruce con una capacidad goleadora ‘in crescendo’, pues al cañón de Cristiano le ha sumado el renacimiento de Benzema y el olfato de Higuaín, Di María, etc. No recuerdo otro Madrid desde el de Di Stéfano, Puskas y Gento con tanta capacidad goleadora tanto en las competiciones internas como en Europa. Si  a ello le sumamos  que pese a algunas distracciones por alto y a balón parado últimamente, es difícil llegarle con claridad y hacerle goles, tenemos a un equipo que dándole la razón a Mourinho, por aquello de sus segundas temporadas, está en disposición de ganar los tres títulos en juego.

Pero  hay dos cosas que sí pueden modificar todos los análisis objetivos. Por un lado la manía que una parte de seguidores blancos asiduos al Bernabéu le han tomado a Cristiano por aquello de ciertas actitudes del luso, que son las mismas por las que le pitan en todos los campos, y por las injustas acusaciones de que se eclipsa frente al Barsa. El Madrid no ha tenido un goleador de la categoría del portugués desde Puskas, además de ser un portento de ambición profesional en todos los sentidos. Y justamente ese extraño divorcio que empieza a aparecer con  bastantes seguidores puede originar una merma en el rendimiento de un jugador tan temperamental; mal asunto en el tramo final de la temporada.

Y, por otro lado, está la comedura de coco que reina entre el técnico y los jugadores blancos, casi complejo de inferioridad, cuando se enfrentan al Barsa. Si D. Xosé no hace inventos raros tácticamente, como acostumbra frente a los azulgranas, y algunos jugadores no sobreactúan indebidamente con pasadas de vueltas, como también sucede, el Madrid tiene muchas papeletas en esta rifa.

Pronóstico incierto tirando para blanco, salvo ‘tonturinhas’.
 

COMO LA CABRA, EL DEL DEDINHO TIRA AL MONTE

Quien iba a refundar el Real Madrid y como ‘vacuna antibarsa’ encandiló a todo el madridismo ya está asomando la patita mercenaria. Hasta tal punto secuestró voluntades que el otrora omnímodo presidente le dio todos los poderes y ahora, desagradecidamente, anuncia ‘urbi et orbe’ que está deseando tomar las de Villadiego; ¡que se largará pronto, vamos! El Madrid sólo ha sido, se trasluce, otro trofeo de caza para su salón.

Ingratitud de quien “señalaba dónde estaba el señorío del Madrid a los madridistas”, en nefanda afirmación de su Presidente; el que pasó de “Ser Superior” –  Butragueño dixit- a “D. Tancredo”, como peaje del nefasto tránsito desde las alturas del mando apoyado por una potente guardia pretoriana: Valdano y Cía., a un indolente dejar hacer, cuan rey bobo, con un valido estilo Antiguo Régimen ostentando el bastón de mando: Mourinho.

¿Qué pensarán ahora las docenas de miles de abducidos seguidores blancos? ¿Habrá rincones suficientes en el Bernabéu y en  miles de barrios y pueblos para que esa multitud de irreflexivos forofos clonados – antes buenos y entendidos seguidores blancos-  se arrebujen para llorar sus penas?  ¿Qué ocurrirá cuando vuelva a Chamartín  “ o fenómeno” portugués al frente de otros colores luciendo gestos narcisistas, corriendo desaforadamente la banda,  haciendo el caballito o tirando de dedito? Porque no olvidemos que cosas por el estilo ha hecho en el Nou Camp mordiendo  la mano que un día le dio de comer. Y me temo que su salida del Real no va a ser tan calladita como fue la del Barsa, porque allí nunca dejó de ser un segundón y aquí vino de superestrella. Ni la del Inter; allí lo ganó todo y aquí parece que el Señor no le ha llamado por ese camino. Ni siquiera la del Chelsea, porque allí le hizo ganar cosas a un club que no acostumbraba. Ni por supuesto la del Oporto; de su tierra salió en figura.  No, del Madrid saldrá ‘escocío’ porque vino como redentor al mejor club del mundo, que ya había ganado todo antes de él, y se irá con más pena que gloria a pesar de haber disfrutado de más poder y medios que ningún otro técnico en la gloriosa historia blanca. Y claro, lo hará dejando en la estacada a miles y miles de cándidos  aficionados a los que increíblemente ha hipnotizado, y a un presidente, que también es un mesías para esos mismos aficionados, que cometió  el enorme e irreparable error de poner  el club a sus pies.

Y cuando eso ocurra, los ‘primaveras blancos’ caerán de su burro y D. Tancredo, si no se ha ido antes y vuelve a ser D. Florentino, sacará a pasear su previsible otro yo, el de la  justificada soberbia en este caso, y le dará algún sartenazo gordo, eso sí, con florentinas palabras. Y el primer atisbo de ello se puede leer entre líneas, ante su asomo de tocata y fuga,  con el reciente y fulgurante anuncio de que el actual seleccionador alemán,  Low, está en el punto de mira blanco. ¿Casualidad? Como diría una amiga,  hace tiempo ya que no creo en los Reyes Magos.

El afán de protagonismo de Mourinho es asombroso. Ahora que ha endulzado el comportamiento y que sus jugadores se han conjurado para encarar el futuro superando  el frustrante complejo blaugrana, que no es poco, y que el Madrid este año es notoriamente superior al del año pasado gracias a su plausible trabajo como buen técnico que es, amén de que el club en general le ha hecho piña, resulta que hay que enredar anunciando en la BBC su deseo de estar en la Premier  pronto. Ya son ganas de liarla ¿O tampoco será casualidad? Ahora que empieza la recta final de los títulos en juego sus palabras no han podido ser más inoportunas ¿Qué influencia tendrán en sus jugadores? Veremos.

Ah¡ y ya sabemos que Arbeloa ni canterano alguno sirven; hay que fichar  brasileñitos o hacer a Coentrao ambidiestro ¿Y si probara a trabajar de verdad  haciendo futbolistas, o reconvirtiendo otros, en lugar de fichar figurines y tullidos? Creo que ni él ni nadie del Madrid se han enterado de que hoy los mejores están en España.  Esto  no es baladí: los galardones y laureles internacionales de nuestras selecciones y jugadores lo demuestran.

Sin ‘dedinhos’ ni peteneras cabrunas, con perdón,  los sabios dedos de notables técnicos españoles lo demuestran a menudo; “repasinhos”  puntuales de Pep aparte.

LA LEYENDA SINFÓNICA QUE NO CESA

 He querido unir en un título remembranzas de dos formas de belleza, la música y la poesía, ambas realizadas con el esfuerzo y el talento humano puestos al servicio del disfrute de todos, independientemente de gustos, colores o ideas. Porque eso es lo que hace el Barsa con su extraordinaria forma de jugar. Será difícil que los amantes de este juego podamos disfrutar en el futuro de un equipo que logre armonizar en el césped tantas cualidades en torno a un balón, con unas reglas determinadas y un buen equipo enfrente; porque todo juega. Realmente se acaban los adjetivos para definir tanta belleza; terminamos antes diciendo que hacerlo mejor es casi imposible; al menos hasta ahora no recuerdo otro equipo en la historia del fútbol que supere al Barcelona actual. Podríamos acordarnos del Madrid de las cinco copas de Europa, de D. Alfredo, de Puskas y Gento; o del Brasil del 70 en el mundial de México con Pelé, Tostao y Gerson;  de la Holanda de D. Johan o del Milán de Sacci; pero también convendremos que, a salvo de gustos, la perfección engranada como denominación de origen del Barsa actual es difícilmente superable. Y lo digo  porque además de que su fuerza reside en un conjunto de magníficos futbolistas a cual de ellos mejor, resulta que en su inmensa mayoría proceden de la Masía, donde los responsables de la cantera azulgrana hacen encajes de bolillos para formar y ‘fabricar’ auténticos clones futbolísticos en lo esencial, al margen de las cualidades singulares de cada uno de ellos. Cuando salen al campo, y esa es otra, vienen todos con la lección aprendida de cómo se juega en este equipo: hasta los tres cuartos de campo a uno o dos toques, con apoyos y triangulaciones constantes, y al llegar cerca del área rival se aceleran los pases hasta encontrar al compañero mejor desmarcado y ‘pa dentro’. Parece fácil, pero todos sabemos lo difícil que es jugar así de sencillo. Ayer en Fukuyama nueve canteranos formaron en el equipo titular y fueron campeones del mundo.

Y de todo lo anterior hay un responsable sobresaliente: Pep Guardiola. Por supuesto que antes que él otras personas tuvieron ese bello sueño y lo pusieron en marcha, pero quien lo ha llevado a su máxima expresión es el joven técnico catalán. Seguramente no es casualidad que él mismo sea también producto de esa filosofía de fútbol basado en mamar su esencia desde abajo. Y tampoco es casualidad el éxito obtenido basado en la fe en su proyecto, como decíamos el otro día comentando su último triunfo en el Bernabéu, pues en Japón volvió a salir con el mismo esquema: tres defensas y de ahí en adelante a tocar y tocar hasta encontrar el hueco. ¿El rival?, a Guardiola le importa sobre todo lo que sus jugadores sean capaces de hacer en el campo con fidelidad a su filosofía futbolística. Como dijo Cesc Fábregas antes del encuentro: “ si el Barsa tiene el balón Neymar no juega”. Y así fue. Una sucesión de maravillas futbolísticas hasta que llegaron los tres primeros goles; luego a seguir disfrutando. ¿Que algunas veces puede salir mal?, ¡claro!, pero lo normal es que salga bien con tantos y tan buenos jugadores de fútbol. Y nosotros, los amantes del fútbol, a disfrutar.

Así que ya pueden ir los agoreros que hablan del fin de un ciclo dedicarse a otra cosa, porque de verdad que de esto saben poco.  Esta gloriosa época futbolística, independientemente de los colores que ame cada cual, se acabará, desgraciadamente, cuando Guardiola se vaya del Barsa, porque si difícil es encontrar un grupo de futbolistas tan buenos en el mismo equipo, más difícil será encontrar a un técnico que tenga la visión y la voluntad de ponerlos y, lo que es más importante, el valor de mantenerlos contra viento y marea, sin importarle que venga de tercera, como ha pasado con algunos de ellos: Busquet y Pedro; de juveniles: Thiago; de segunda: Cuenca; o de ser suplentes en otros equipos, como Piqué;  además de repescar sin falsas soberbias a Cesc; por citar a algunos. Aparte de darle galones a los que ya estaban: Xavi, Iniesta o Messi; no olvidemos que antes de Pep los galones del Barsa los llevaban otros, que parece que lo olvidamos con mucha frecuencia. Para Pep las figuras estaban dentro.

Lo dicho: la leyenda continúa; esperemos que por mucho tiempo, aunque sólo sea por nuestra selección.

LA FUERZA DE LA FE

Cuando se cree en algo con fe, y el esfuerzo se encamina hacia un objetivo siendo coherente con la seguridad mental que te otorga aquella, normalmente se obtiene éxito; y si éste es esquivo siempre te quedará  la satisfacción de haberlo intentado. Esto es lo que debe pensar Guardiola y así se lo tiene grabado a sus jugadores: el convencimiento de que estás haciendo lo que debes y como debes.

Llegaba el Madrid al partido frente al Barca como favorito porque ha galopado excelsamente este año en todos los partidos, dentro y fuera, con la sola excepción de su visita al Levante, mientras que su rival andaba al trote borriquero en los partidos de fuera, salvo en Milán. Y los hechos parecían confirmarlo: antes del primer minuto ya iba por delante en el marcador; mejor imposible. Y, además, con una primera media hora primorosa en su labor de asfixiar al Barsa mientras los de Pep intentaban encontrar su juego; eso sí, fieles a sí mismos y al patrón que les ha hecho ganarlo todo.

Y lo que la lentitud de sus movimientos con los pies le negaba, la fortaleza mental de su fe en su admirado juego les iba dando alas hasta que engarzaron las dos primeras joyas. En la primera apareció Iker pero con la segunda no pudo. Y ahí cambió todo. Quedaban dos tercios de partido y el rumbo del viento varió. Ahora las velas que llevaban empopadas su nave con fuerza eran las azulgranas, mientras que las blancas se desinflaban. Y en la segunda parte apareció San Iniesta para terminar de soplarlas, con la ayuda decisiva de Alves en el papel de extremo cuando su técnico decidió jugar con tres defensas mediada la primera parte. Y ahí termino el clásico. Lo demás son accidentes del juego: el fallo de Valdés en el madrugador gol blanco, la suerte de Xavi en el segundo del Barsa, el fallo de Cristiano en el que pudo ser el dos a dos y hasta el golazo final de Cesc. Lances de un deporte que tiene en el azar, como todo juego, una premisa fundamental en su desarrollo.

Otra cosa son las cuestiones del planteamiento táctico del partido. Nunca me meto en estos análisis por parecerme que hay expertos que lo hacen mejor, pero como viene a cuento de lo que creo que fue decisivo, y así encabezo este artículo, voy a hacer una excepción.

Guardiola planteó el encuentro fiel a lo que es su estilo: tres defensas claros y dos falsos, Alves y Busquet, ganando la superioridad en el medio campo. Y arriba dos flechas, uno en banda y otro por dentro, Alexis y Messi, con el martillo pilón de Cesc entrando como falso delantero centro. Así viene jugando desde que incorporó este año al magnífico canterano exiliado en Manchester.

Mourinho, por el contrario, incorporó una variable incomprensible sacando a Coentrao de lateral derecho. A estas alturas estará rumiando la demostración que le hicieron Iniesta y Cesc de por qué España es campeona del mundo y Portugal no; el primero se lo llevó de calle cada vez que entró por su lado natural y el segundo le hizo una anticipación digna de estudio en su gol. ¿Qué buscaba el portugués con esa innovación? Evidentemente se equivocó. Este es uno de esos detalles que se dice que deciden los partidos entre dos grandes. Pero no el único ni el principal.

La clave estuvo en que el Barsa fue fiel a su estilo desde el principio, aun cuando se le puso la cosa muy cuesta arriba, y que  el Madrid no supo mantener la importante ventaja inicial. Cuando pasó la primera media hora insuperable que siempre tiene esta temporada se le acabó el repertorio. El sábado Mourinho no supo reaccionar y Guardiola le ganó la partida. Así de sencillo.

Se podrían decir muchas cosas más. Que si la cantera le ganó a la cartera con ocho canteranos frente a uno, que  el directísimo juego del Madrid aún está lejos de igualar el mundialmente envidiado juego de toque del Barsa, etc. Pero indudablemente la piedra angular estuvo en la fe del técnico catalán y de sus jugadores. Porque hay que tener mucha fuerza mental para jugarle al Madrid en el Bernabéu con tres defensas, y mucha fe para seguir jugando la pelota, Valdés por ejemplo, después de un fallo tan clamoroso. Y de Xavi qué decir: ¡expertos de pijama y orinal, balón de oro ya!

EL LIDERAZGO DE DON MOURINHO

Tenemos la suerte de contar en nuestro fútbol con un personaje tan controvertido como exitoso entrenador. La pasada semana decíamos que sería difícil encontrar a alguien tan caballeroso como Guardiola en el panorama futbolístico mundial, y ahora es oportuno señalar al portugués como el paradigma de cuantos técnicos aspiran a dorarse al sol de la fama.

Mourinho deslumbró con su Oporto ganando la Champions en base a un fútbol rocoso no exento de ramalazos de calidad. Después fichó por el Chelsea y amparado en los posibles de su millonario presidente ruso elevó el caché del equipo londinense hasta llevarle a un éxito relativo en Inglaterra y al pódium de lo mediático. Fichó a diestro y siniestro sin importarle nacionalidad ni edades y logró acoplar un equipo con el que dio bastante guerra en los campeonatos domésticos sin alcanzar el brillo en las competiciones europeas. Digamos que renunció al estilo que le había llevado al éxito en Portugal, con una plantilla en su mayoría indígena, aglutinando una especie de ONU en el equipo inglés. Y, después, en el Inter hizo una apuesta diferente también a la primera y con menos euros que libras y rublos conformó una plantilla de jugadores de segunda fila y otros de primera venidos a menos con la que alcanzó sus mayores éxitos hasta ahora. Triunfó en Italia y en Europa ganando su segunda Copa de Europa con triplete incluido. Y de Lombardía al corazón de España.

Llegó al Madrid con la aureola de quien es capaz de hacer un equipo campeón a poco que le den libertad para hacer y deshacer a su antojo. Y, además, con el plus para el madridismo de haber eliminado al Barsa de Guardiola en las semifinales europeas el año anterior, aunque fuera como fue: gracias a un gol de Milito descaradamente en fuera de juego en S. Siro y a que en el Nou Camp, con Eto’o de lateral izquierdo, se le aparecieron todos los santos del calendario.

Y hete aquí que a los mandos del mejor equipo del Siglo XX se dedicó el primer año a echarle la culpa a todo lo que se movía por su incapacidad para frenar la hegemonía de los azulgranas. Y tuvo éxito en su cruzada. Secuestró el tradicional buen criterio del Bernabéu para saber cuándo se juega bien o no e hizo “mourinhistas” acérrimos a la inmensa mayoría de los seguidores blancos. Y no sólo eso, sino que hasta hizo acólito de su fe al mismísimo Florentino, hombre prudente y moderado en sus manifestaciones y ahora un ‘hooligans’ más; casi podría enfundarse una camiseta y enarbolar banderas con los ‘ultrasur’. Su frase de que “Mourinho nos ha señalado lo que es el señorío del Madrid” se podría poner en el Museo de los Despropósitos del fútbol. Ni el luso podía llegar a más ni un presidente del Madrid a menos.

¿ Y qué ha ocurrido para llegar estos extremos? Pues que Mourinho no sólo es un buen entrenador, cuestión ésta que está fuera de toda duda, sino que es, ante todo, un líder. Su capacidad de liderazgo es también sin margen para el error su principal virtud como entrenador. Sus jugadores le defienden siempre aun cuando no le duelen prendas para echar a la hoguera al que no ejerce en el campo y fuera de él como les dicta. Lo prueba que  le añoran en los equipos por donde ha pasado. Y no sólo ocurre esa rareza en sus jugadores, sino que su enorme capacidad de influencia secuestra también la voluntad de sus dirigentes. En el Madrid, sin ir más lejos, ha logrado que los directivos e incluso los periodistas afines se aprendan su catecismo y lo repitan con gran aplicación y esmero. Es un hombre orquesta; se ha quedado con todo el poder.

Y ahora estamos en su segunda temporada, la de los éxitos, según él mismo pontifica, y en verdad que lleva camino de demostrarlo. El Real hace un juego primoroso apretando de un modo descomunal desde el principio de los partidos, es líder destacado en la Liga y asusta a todos con su enorme eficacia. Este año el Madrid lo puede ganar todo. Pocos dudan de que es el máximo favorito en todas las competiciones, máxime cuando el Barsa anda en horas bajas.

Mourinho es un gran líder, otra cosa es lo que ocurre cuando deja un equipo. Normalmente no levanta cabeza. Esa es la otra cara de la moneda.   

DON JOSÉ GUARDIOLA

Será difícil encontrar en el futuro un técnico que consiga alcanzar sus éxitos al frente de un equipo de fútbol español; y en nuestro pasado no existe.

Y será difícil aglutinar en la misma figura, dentro y fuera de nuestras fronteras como entrenador y antes de jugador, a un hombre que eleve la caballerosidad a su máxima expresión sobre la base del triunfo con mayúscula. Guardiola lo ganó todo con su equipo en el terreno de juego con el 4 a la espalda dentro y fuera de España. Y lo ha vuelto a hacer, superándose extraordinariamente, como técnico. Y en la selección nacional ganó el oro olímpico en su ciudad, ¡qué suerte!, y no alcanzó mayores cotas porque le tocó vivir una de las muchas etapas futboleras en las que nuestro equipo de todos sucumbió ante el infortunio. La selección en la que él jugaba era un equipazo pero le faltaba eso que ahora sí nos ha acompañado, la suerte, porque mimbres tenía, como la actual, para haber hecho historia en el fútbol mundial.

Recuerdo sus gestos y gritos de satisfacción enormes cuando en compañía de Quico, Ferrer, Alfonso y demás, ganaron la final de las Olimpíadas de Barcelona. Y, por el contrario, la tristeza de su rostro, junto a la de Hierro y otros, en tantas frustraciones compartidas en Eurocopas y Mundiales por nuestros internacionales.

Jugador  tesonero, de calidad y nervio, jugando normalmente a un toque, sin rehuir el choque, pero sin una entrada alevosa, que yo recuerde. De morro caliente cuando se trataba de defender a sus compañeros y, paradójicamente, el primero en felicitar al contrario por su victoria. Capaz de pararse a aplaudir a un compañero cuando hacía algo inaudito, como Ronaldo, y capaz, también, de cultivar y mantener grandes amistades personales con sus rivales más directos, como en el caso de Raúl.

Capaz de irse de su equipo de siempre a jugar al extranjero cuando sintió que no tenía el cariño de sus dirigentes, sin un mal reproche, y de volver después a empezar desde lo más bajo entrenando al filiar de 3ª división.

Aprendió mucho de D. Johan, como él mismo dice, y de tantos otros buenos entrenadores de categoría mundial que le dirigieron, y no tuvo tampoco el menor empacho en vestirse de humildad, un traje que nunca le falta en su armario, y pasarse varios meses en Murcia viendo como entrenaba Lillo al Ciudad para seguir formándose.

Y con el valor suficiente para debutar en el Barsa, siendo de la casa y viniendo de ascender al filiar de 3ª a 2ª B, para dejar en el banquillo a Messi, a Touré Yayá y a Keita, después de haber largado a Ronaldinho y a Deco, y sacar de titulares a Busquet, Pedrito y a Piqué, dos que subió del tercera división y uno que siendo de la cantera venía del segundo equipo del Manchester U. Y los bemoles de aguantarlos perdiendo el primer partido en Soria y empatando el segundo con el Racing en casa; hasta que no ganó en Gijón, en la siguiente jornada, no cambió esa situación. Claro que, a esas alturas, ya todos sabían quien mandaba en un vestuario que se había convertido en una casa de fulanas sin amo en los últimos tiempos.

Esta misma temporada, con un Madrid por delante asustando con su espléndido juego, ha tenido los redaños de empatar dentro con el Sevilla e ir a Granada a muerte dejando en el banquillo a Villa y a otros, y repitiendo a Cuenca, otro chaval de la cantera. ¿ Se imagina alguien a otro entrenador- sin señalar- que tenga el valor de dejar a una figura en el banquillo, Benzema o Higuaín, por ejemplo, para sacar a Morata en esas circunstancias? ¡ Ni loco!.  Y le salió bien. Algunos achacan esas cosas a la suerte o a los árbitros, pero las cosas son más sencillas. Simplemente se trata de tres atributos: vista, valor y ‘buevos’.

Lo ha ganado todo con su equipo y sigue con la humildad de alabar a sus máximos rivales y de reconocer a otros técnicos, entre ellos al del ‘caballito’ en Valencia, como los mejores del mundo. Aún no se le ha escuchado una arrogancia en sus horas de triunfo. Dice que gana porque sus jugadores son muy buenos.

Pero todavía en muchos foros se le sigue llamando de todo menos bonito. Dicen que finge humildad. ¿ Qué dirían de D. Xosé, si vistiera de azulgrana?  

EL FUTBOL EN LA ECONOMÍA ACTUAL

Parece que determinados sectores  del panorama futbolístico español quisieran vivir ajenos a cuanto sucede a su alrededor. Nuestro deporte es permeable a las circunstancias sociales y económicas que le rodean, y no verlo así es empecinarse en cometer errores de gestión y de análisis.

Veamos el ejemplo de la Selección cuando se le critica por acudir a jugar partidos amistosos con el acicate de jugosos contratos. Es verdad que se podrían planificar mejor cuando los equipos que la surten andan inmersos en varias competiciones coincidentes, con partidos entre semana y compromisos serios a la vista, pero también es cierto que  se podrían jugar esos encuentros con jugadores menos cargados de partidos. Se podría objetar que la Selección se juega su honra y debe ir con los mejores, pero que pruebes en primera línea a algunos de los que habitualmente son suplentes o están en las quinielas de siguientes convocatorias  tendría un doble valor. Por un lado se pueden ir viendo opciones de futuro y, por otro, siempre habría alguna justificación real a que el juego de la campeona del mundo no fuera todo lo brillante que se le exige; circunstancia que ocurre, de todos modos, cuando la motivación de los titulares no es la idónea, como ocurrió en Costa Rica. No nos engañemos, el dinero que la Federación Española obtiene en esos encuentros es importante y sería de tontos no aprovechar el momento, como importante también sería aclarar su buen uso.

Otro ejemplo son los criticados nuevos horarios de la Liga y el afán por el dinero. La mayoría de los clubes de primera división están en suspensión de pagos cuando no en quiebra técnica. Si se desmaquillaran algunos balances se vería lo anterior en toda su crudeza. Fijémonos en los grandes. El Madrid anda en más de 600 M de euros de deuda reconocida, siendo quien más ingresa del mundo; pero claro, también es el que más gasta. El Barsa anda en una situación parecida, pero con unas perspectivas mucho mejores. Tiene a favor que su fábrica de materia prima, La Masía, está en disposición de generarle cada año dos o tres buenos jugadores para el primer equipo y eso supone, a la larga, como mínimo un ahorro medio de unos cien millones de euros por temporada en fichajes. El Madrid, por el contrario, tiene que prever ese gasto para seguir ‘cebando la bomba’, en términos de su presidente. Y claro, por ello, D. Florentino tiene que echar mano de su capacidad de gestión e inventarse algún que otro pelotazo económico como el que se avecina en la próxima remodelación del Bernabéu en connivencia con los poderes públicos. Ya lo hizo una vez con la vieja Ciudad Deportiva para salvar al equipo blanco de la ruina, lo que ocurre es que varios años después la deuda es otra vez de pasmo. Añadiendo que su política deportiva es lo más lejano a basarse en el producto propio tiene que preparar en cada presupuesto un dineral escandaloso para fichajes. Y se va quedando sin conejos que sacar.

Y para qué hablar de otros equipos como el Valencia, Español, Zaragoza o Atlético de Madrid. Todos sabemos las telarañas y trampas que agujerean sus alforjas.

El Betis vivió muchos años de la cartera y las ocurrencias de ‘D. Manué’ ,y ahora vaga a la deriva. El Sevilla del acierto de su Secretaría Técnica en  fichajes y cantera; ahora ordeña de nuevo vacas flacas, por eso Del Nido, su singular presidente, tiene el grito en el cielo con la pasta de la tele. El Villarreal, mientras el Sr. Roig las ponía y gestionó bien lo deportivo iba de gloria, ahora, cuando se trata de vivir de lo que se genera, resulta que las ratas no son conejos y también andan exaltados; algo les salva  el haber hecho una buena política de cantera. Del ‘Depor’ no hablemos, y de los norteños, salvando al Bilbao por su envidiable singularidad, la misma ruina.

En Murcia y Cartagena, mientras las pongan el Sr. Samper y el Sr. Gómez habrá fútbol profesional. Pero aquí hace tiempo que nos cargamos las canteras y así nos luce el pelo. Cuando se ha querido vivir de nuevos ricos hemos arruinado los clubes sin pasar de la mediocridad.

En resumen, que el fútbol, tal y como está montado, o mira hacia el dinero de la publicidad de los países emergentes y hacia la cantera o a medio plazo será insostenible. Al tiempo.

RODRIGO

¡Cómo juegan estos chicos! El otro día tuve la enorme fortuna de ver jugar a la Selección sub 21 de España. Como soy un vicioso del fútbol disfruté como un cerdo en un charco. Qué manera de jugar; qué forma de pasarse la pelota, de desmarcarse, de hacer paredes, de dar el balón en ventaja para el compañero, de llevar la pelota cosida al pie con la vista levantada, de aprovechar las ocasiones, de hacerlo fácil o de lujo, según el momento, en definitiva, qué forma tan sencilla de interpretar este juego que otros hacen tan complicado. Y es que, cuando se sabe qué hacer con la pelota y a lo que se juega, todo es más fácil. La cosa se complica cuando en lugar de tocar el balón se le maltrata, o cuando para dar el balón de cara o con ventaja se prefiere el arabesco, en el caso de los ‘figuritas’, o, sencillamente, no se sabe hacer. Es decir, cuando no se sabe jugar o cuando por muchas capacidades físicas y técnicas que se tengan nunca se llegará a nada porque quizás se olvida que el fútbol, como cualquier otro deporte de competición, requiere de cabeza, tronco y extremidades, pero, ¡ojo!, por ese orden.

Y disfruté viendo a varios futbolistas jóvenes en nuestra selección que están llamados, sin duda, a ser grandes figuras a nivel mundial a poco que la suerte les acompañe, que ésta también juega. Y de entre ellos, no porque jugaran mucho mejor que sus compañeros sino por lo que tienen de vidas paralelas, me fijé especialmente en dos, en Rodrigo y en Thiago.

Ambos tuvieron una infancia común en Vigo, por la gran relación que había entre sus padres, y jugaron mucho a la pelota juntos. Después tuvieron la enorme fortuna de formarse en las canteras de los dos mejores equipos españoles, Rodrigo en el Real Madrid y Thiago en el Barcelona. Viéndoles jugar empecé a imaginar la de veces que de niños se pasarían el balón en la húmeda Galicia, y la de discusiones y alegrías que tendrían con un balón de por medio. Y, también, la de veces que seguramente juntos soñarían despiertos con llegar a ser alguien en esto del fútbol. Después, por los avatares de la vida, sus caminos tomaron rutas diferentes y acabaron siendo máximos rivales luciendo colores enfrentados. Pero afortunadamente, para quienes nos gusta el fútbol con mayúscula, la selección española los ha vuelto a unir.

Mientras veía a Rodrigo meter un tres en uno – qué manía con usar el inglés para decir que fulanito ha marcado tres goles en un partido-, y a Thiago hartarse de recitar fútbol como si se tratase de poesía, seguí pensando en la distinta suerte de ambos siendo los dos tan grandes. El hijo de Macinho jugador del primer equipo del Barsa, y ya jugador de la selección campeona del mundo, y Rodrigo marcando goles en el Benfica portugués porque en ‘su Madrid’ ni flores; no llegó a debutar.

Y claro, me puse en el lugar del delantero centro de la Sub 21 y en lo que pensará cuando vea a su íntimo amigo jugando al máximo nivel tanto en el club de sus sueños como en la selección que es envidia de todo el mundo. Y no me costó mucho trabajo pensar, como seguramente él, que en su día tomo la decisión equivocada, que en lugar de irse al Madrid debió marcharse con su amigo Thiago a la Masía. Quizás hoy jugaría con seis o siete de los mejores jugadores del mundo, todos ellos canteranos del Barsa.

Y puesto a seguir pensando me vinieron varios interrogantes que hace tiempo contemplo. ¿Tiene mucho que envidiarle Javi García a Khedira? ¿ Y Mata a Ozil? ¿ Qué hubieran hecho en el Madrid Negredo o Soldado si les hubieron dado las mismas oportunidades que a Higuaín, por ejemplo? Recordemos que al argentino, buen jugador sin duda sobre todo en el desmarque, le dieron toda la confianza durante dos temporadas seguidas cuando necesitaba de diez oportunidades para hacer un gol. Y así podríamos poner varios ejemplos más en el último decenio.

Rodrigo, cuando se vuelva para Lisboa, irá soñando caminos de la luna pero ninguno de ellos será blanco. Rodrigo, gran delantero, siempre pensará que una vez equivocó sus pasos. Y con él, cuantos canteranos madridistas siguen o no en Madrid. Todo lo contrario de sus colegas del Barsa, para quienes sus sueños lucen orgullosos de azul y grana.   

UN GRAN ESPECTÁCULO Y LAS TONTUNAS DE RIGOR

El partido entre el Cartagena y el Murcia fue, ante todo, una gran fiesta del fútbol. Con dos aficiones entregadas a sus colores animando  y abucheando las celebraciones de las contrarias, como debe ser, que esto es un poco la salsa del fútbol, y sin ninguna alteración mencionable en las gradas. Así da gusto. Y es que, cuando se plantea el fútbol como una fiesta alcanza tales cotas que lo hace el mayor espectáculo deportivo.

Asistí al partido acompañado de mis hijos y mi nieto, junto a mis entrañables amigos María y Antonio con sus respectivos hijos, gracias a las  entradas correlativas que pude conseguir por la mediación de mi colega de mesa y mantel Ángel García, de la peña de los miércoles, y su eficiente Milagros. Nosotros pimentoneros y ellos muy del Efesé, con sus camisetas y banderitas blanquinegras animando a su equipo; ellos disfrutaron en la primera parte y nosotros en la segunda. Después, comida de confraternización y un garbeo por el precioso puerto que cantara Cervantes, que estaba atestado y parecía una feria. Por cierto, felicidades a los cartageneros por su nuevo y magnífico Auditorio. Cartagena estaba el domingo preciosa y en sus muelles había dos trasatlánticos, uno de ellos tan enorme que es el segundo mayor del mundo. Viendo esas cosas se aprecia el enorme salto cualitativo que ha dado la ciudad en los últimos lustros.

Volviendo al partido de la máxima rivalidad regional, tuve ocasión de saludar a muchos amigos de Murcia y Cartagena que andaban mezclados por el graderío y disfrutando, como todos, de una buena mañana futbolera. Repito, qué gran espectáculo y qué ejemplo tan estupendo de madurez y educación dieron unos y otros festejando cada cual el buen juego de sus equipos en sana paz y armonía. Dos equipos en los que se adivinan   mimbres suficientes para hacer una buena temporada si la suerte acompaña. Al final de la contienda me acordaba de las veces que en la vieja y en la nueva Condomina nos visitaban equipos grandes que llegaban tres veces a puerta y nos hacían dos goles dejándonos con cara de pardillos. El Murcia había tirado quince córner y un sinfín de faltas, dominando durante casi todo el partido  y jugando mejor, pero al final los puntos se iban para Madrid o Barcelona, por ejemplo. Porque eso fue lo que pasó en el Cartagonova. Y no digo con ello que haya tanta diferencia entre uno y otro, pero eso es lo que pareció. El Cartagena dominó durante muchos minutos, es verdad que con más corazón que cabeza, y marcó primero, pero el Murcia en dos jugadas a balón parado se llevó los tres puntos. El Real Murcia fue, en esta ocasión, el equipo grande. Así es el fútbol muchas veces.

Y, finalmente, llegamos a las irremediables tontunas que también se vivieron en torno a este partido. Podríamos recordar el título de aquella película de pistoleros: “El bueno, el feo y el malo”. El lado bueno sería lo  comentado sobre el ambiente que se vivió dentro y fuera del estadio, y la docena larga de jugadas de calidad que se vieron en el partido por parte de los dos conjuntos; el feo fue, sin duda, el culo que un seguidor murcianista enseñó por la ventanilla de uno de los autobuses que llevaron a los peñistas al llegar a las inmediaciones del campo, a cuyo escatológico propietario habría que decirle aquello que de tal culo tal carita; y el malo, también sin discusión, el ‘figura’ del Murcia que se vanaglorió de haberse reído de los contrarios y de su afición de parte de los aficionados propios. Pero en este caso con un añadido de tontuna galopante, pues se trata de un profesional que debería de cuidar más sus expresiones. Habría que recordarle a este jugador, a quien su carrera no le dará para jugar la Champions, que es preferible hablar poco y pasar por tonto que hablar demasiado y confirmarlo. Lo peor es que días después unos dirigentes de peñistas granas hablan de homenajearle. Desgraciadamente los descerebrados abundan. Imaginemos que un día algún inocente pagara por ello sin merecerlo. Entonces lamentaríamos estas gilipolleces y, claro, nadie se responsabilizaría de ellas.

 Y también estuvieron los de la pancarta de que Cartagena no es Murcia. Seguramente, a estos lumbreras les caerá mal cuando algunos barcelonistas, por comparar, dicen que Cataluña no es España. Pues eso, que la estulticia va por barrios.

LA FAUNA DEL FÚTBOL

En un deporte profesionalizado como es el balompié, donde abundan quienes se arriman a él con el afán de levantar unos duros, nos encontramos con una fauna variopinta que hallan en cualquier tema, o mejor, en cualquier asunto trivial, por generalizado, causas para subrayar su supuesta mayor enjundia.

 Por ejemplo, cuando Jorge Valdano, que fue tan buen jugador como técnico, alumbró su famoso aserto de que “el fútbol es un estado de ánimo”. Toma claro, como en cualquier otra cosa de la vida; cuando venimos de una serie de cuestiones favorables parece que la siguiente la abordamos con tanta seguridad que tenemos la mitad del éxito conseguido. Pero esta frase ha pasado de comentario anecdótico a categoría filosófica, y tras él la han repetido hasta la saciedad muchos componentes de esa fauna a la que antes me refería.

Al contrario del anterior, alguien como Di Stéfano, mejor jugador y técnico, hizo fácil de palabra lo que también hiciera fácil jugando: “ el fútbol es un juego donde compiten once contra once y se trata de meter la ‘vieja’ en el arco del portero que menos conozcas”. Cortitas y al pie –como también diría- en lo referente a hacer filosofía con los simples avatares de un juego.

Otra evidencia la tenemos con determinados conceptos que ahora se repiten cansinamente en cualquier retransmisión o crónica futbolera; verbigracia: “jugada de estrategia”. Oiga, mire, la estrategia no se ensaya, se planifica. Usted podrá ensayar la táctica y su despliegue en el campo, las jugadas a balón parado y el movimiento y situación de sus jugadores en estas ocasiones, pero difícilmente lo que planificó a principio de temporada contando con los medios de que disponía: jugadores, presupuesto, objetivos, etc. Es decir, de dónde parte, con qué medios cuenta, dónde quiere llegar y alternativas para corregir desviaciones de sus propósitos. Y a muchos especímenes de la fauna aludida se les llena la boca hablando de jugadas de estrategia en lo que simplemente son el saque de un córner, de banda o un golpe franco. Ya me dirán ustedes qué estrategia supone disponer de un futbolista que le pegue bien al balón en estas circunstancias. Pero es que, en el paroxismo del absurdo,  hasta un gol de penalti lo elevan a la categoría de estrategia. Y en esa fauna hay desde antiguos futbolistas a técnicos devenidos en comentaristas y periodistas por doquier.

Podríamos poner múltiples ejemplos, pero la grandeza del fútbol está en su simpleza y en la enorme influencia que el azar tiene en su desarrollo. Luego, hay peculiaridades generalistas que se repiten temporada tras temporada. Como diría el inolvidable Dr. Ripoll, la tabla es la que manda, hay que llegar al balón antes que el contrario, el coraje no tiene sustitutivo, y si no te meten ningún gol normalmente debes puntuar. Así de fácil.

Pero claro, la sencillez es característica esencial de los genios, y en la fauna aludida no abundan. Recuerdo la anécdota que refería el admirado maestro Ibarra, respecto a la pregunta que le hacía un ‘intrépido’ periodista a un entrenador del Murcia después de ganar por siete a cero en la vieja Condomina: “ ¿ Eusebio, contento?”. Lo más lamentable es que al corral futbolero han acudido gentes supuestamente ilustradas y en general no han traído más que tópicos, irrelevantes evidencias técnicas y conceptos terminológicos rayanos en la ramplonería desinformativa.

Cuando se publiquen estas líneas habrá transcurrido otra jornada de liga y las certidumbres estarán en lo de siempre. Habrá media docena de entrenadores en la cuerda floja por las urgencias y la montaraz memoria reciente que lo rige; se habrá jugado el Cartagena-Murcia y otros partidos, y los medios repetirán lo consabido, que si uno jugó mejor pero no tuvo fortuna, que si el otro ganó con justicia, y que si el de más allá por tal camino se encamina hacia la gloria o el abismo. Pero los de la fauna se empeñarán en evangelizarnos con sus ‘sagaces’ hallazgos.

Escucharemos que Guardiola le dio caña a Mourinho porque dijo que el Madrid ya jugaba de escándalo el año pasado, y que con Pellegrini también lo hacía bien; los sacapuntas de siempre tornando un halago en rejón.

Esto del fútbol es como cuando en los toros escuchamos que al toro hay que hacerle las cosas bien. ¡Joder!, pues claro. Los ‘genios’ deberían traducir en fácil lo que es sencillo. Y más quienes en esta fauna han vivido, viven o pretende vivir de él. 

DEDINHO, O LA DUCHA ESCOCESA

Quien iba a refundar el Real Madrid y como ‘vacuna antibarsa’ encandiló a todo el madridismo ya está asomando la patita del agua fría  diciendo que pronto se largará. Después abre la caliente con que se queda. Al pronto otra vez fría pidiendo fichajes y abroncando a jugadores, sobre todo si son españoles, y el acabose si canteranos, y después la caliente dándole besitos a los chicos con cara de bueno y asegurando que no vendrá nadie ‘nhuevo’. Ingratitud mercenaria.

Ingratitud de quien “señalaba dónde estaba el señorío del Madrid a los madridistas”, en nefanda afirmación de su Presidente; el que pasó de “Ser Superior” –  Butragueño dixit- a “D. Tancredo”, como peaje del nefasto tránsito desde las alturas del mando apoyado por su guardia pretoriana: Valdano y Cía., a un indolente dejar hacer, cuan rey bobo, con un valido estilo Antiguo Régimen ostentando el bastón de mando: Mourinho.

¿Qué pensarán cuando se vaya las docenas de miles de abducidos seguidores blancos? ¿Habrá rincones suficientes en el Bernabéu y en  miles de barrios y pueblos para que esa multitud de irreflexivos forofos clonados, otrora entendidos aficionados,  se arrebujen para llorar sus penas?  ¿Qué ocurrirá cuando vuelva a Chamartín  “ o fenómeno” portugués al frente de otros colores luciendo gestos narcisistas, corriendo desaforadamente la banda,  haciendo el caballito o tirando de dedito? Porque no olvidemos que cosas por el estilo ha hecho en el Nou Camp mordiendo  la mano que un día le dio de comer. Y me temo que su salida del Real no va a ser tan calladita como fue la del Barsa, porque allí nunca dejó de ser un segundón y aquí vino de superestrella. Ni la del Inter; allí lo ganó todo y aquí parece que el Señor no le ha llamado por ese camino. Ni siquiera la del Chelsea, porque allí le hizo ganar cosas a un club que no acostumbraba. Ni por supuesto la del Oporto; de su tierra salió en figura.  No, del Madrid saldrá ‘escocío’ porque vino como redentor al mejor club del mundo, que ya había ganado todo antes de él, y se irá con más pena que gloria a pesar de haber disfrutado de más poder y medios que ningún otro técnico en la gloriosa historia blanca. Y claro, lo hará dejando en la estacada a miles y miles de cándidos  aficionados a los que increíblemente ha hipnotizado, y a un presidente, que también es un mesías para esos mismos aficionados, que cometió  el enorme e irreparable error de poner  el club a sus pies.

Y cuando eso ocurra, D. Tancredo, si no se ha ido antes y vuelve a ser D. Florentino, sacará a pasear su previsible otro yo, el de la  justificada soberbia en este caso, y le dará algún sartenazo gordo, eso sí, con florentinas palabras. Y el primer atisbo de ello se puede leer entre líneas, ante su asomo de tocata y fuga,  con el reciente y fulgurante anuncio de que el actual seleccionador alemán,  Low, está en el punto de mira blanco. ¿Casualidad? Más bien suena a choque de egos, que  son tremendos por cierto.

El afán de protagonismo de Mourinho es asombroso. Ahora que ha endulzado el comportamiento y que sus jugadores se han conjurado para encarar el futuro superando  el frustrante complejo blaugrana, que no es poco, y que el Madrid este año es notoriamente superior al del año pasado gracias a su plausible trabajo como buen técnico que es, resulta que hay que enredar anunciando en la BBC su deseo de estar en la Premier  pronto o  trasluciendo que gana él y pierden los jugadores. Ya son ganas de liarla. ¿O tampoco será casualidad? Ahora que empieza la recta final de los títulos en juego sus palabras no han podido ser más inoportunas ¿Qué influencia tendrán en su plantilla? Veremos.

Ah¡ y ya sabemos que  ni Granero ni Arbeloa ni canterano alguno sirven y que Albiol deberá hacer las maletas; hay que fichar  brasileñitos o hacer a Coentrao ambidiestro ¿Y si probara a trabajar de verdad  haciendo futbolistas de abajo, o reconvirtiendo otros, en lugar de fichar figurines, tullidos y representados de amiguetes? Creo que ni él ni nadie del Madrid se han enterado de que hoy los mejores están en España: los galardones internacionales de nuestras selecciones y jugadores lo magnifican.

Sin ‘dedinhos’ ni peteneras, los sabios dedos de algunos técnicos españoles muestran a menudo el verdadero  señorío; “repasinhos”  puntuales de Pep aparte.
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