jueves, 11 de enero de 2018

LA BARAJA DE CRISTIANO


Desde su iconográfica muestra como rey de copas sonreía, pero el rictus y la ostentación ocultaban su desengaño. Ser la sota de oros le atormenta; Messi es el rey áureo y Neymar el caballo. Y por eso pretende que don Florentino le baraje de nuevo, sabiendo que el baranda merengue, aparte de andar siempre tras los ases y disponer de un mono sempiterno en la manga, nunca lo ha considerado caballo de su hierro aunque sea el más lucido de su cuadra. No es baladí el hecho de haberle recomendado un pienso hasta junio, cuando podría haberlo enjugascado hasta ese momento con halagos y algunas cartas menores; furufalla y glea, como decimos por aquí.
Cristiano Ronaldo puede presumir de corona de copas, y hasta de bastos por la contundencia primaria de su juego, aparte de la de espadas por su espíritu luchador, pero la de oros se la tiene merecida Messi. Otra cosa es que le hayan arrebatado el caballo, que siempre ha ido alternando con las otras figuras mayores con su tan glorioso como menudo rival. Él sabe que se queda sin tiempo para estirar la disputa, porque tanto Messi, por su polivalencia, como Neymar por edad, quizás le hayan ganado ya la mano. Para un goleador el físico es más importante que para cualquier otro futbolista, y hace algún tiempo que los años frenan al portugués. Marcará goles mientras juegue, pero una cosa es hacer varias docenas al año y otra muy distinta mantener solamente la dignidad. Del mejor a gran goleador o a buen delantero se mueve también la horquilla salarial futbolera. Y, además, sus rivales, en especial Messi, pueden bajar el pistón goleador y seguir siendo los mejores del mundo en su puesto; el argentino ya lo hace.
Así que se avecinan tiempos complicados por Concha Espina. A la tormenta Zidane se le acerca el tifón Cristiano. Y juntos, como es muy posible que ocurra en el primer semestre del 18, pueden ocasionar un huracán desastroso. Pero ahí estará la ambiciosa mano de don Florentino. Tiene varias opciones, dentro de lo azaroso del fútbol, pues un tercer triunfo consecutivo en Champions puede ser el mejor pararrayos, cosa difícil, aunque más real que la finiquitada Liga. La inferior Copa del Rey tampoco arreglaría nada.  Si se acaba en secano, como es muy posible tal y como está ahora el Real, dejaremos el ojo y entraremos antes del Mundial en pleno huracán. El mandamás blanco barajaría de nuevo, pero sin Zidane ni Cristiano en su mesa. Sus cartas las pintarán otros. Ya anticipamos lo de Löw y Neymar.      
Y ahí aparece el PSG; tercero en discordia. Un cambio de cromos es tan irreal ahora como realidad palmaria puede que ya masticada. El jeque blanco y los auténticos quizás estén barajando la próxima partida.  Un acuerdo de intereses.
Febrero, primero, según les vaya el cruce, y junio después, según acabe la  Champións, determinarán los cambalaches. Dos clubes en idéntica encrucijada. Cristiano ya lo ha ganado todo en el Madrid y un año de sequía sería demasiado tanto para sus ambiciones como para las de su presidente. Y otro año irrelevante en Europa supondría despertar del enésimo sueño frustrante para los qataríes.  Habría que cebar la bomba, siguiendo el prontuario de Pérez, y tanto a él como al Fondo Soberano árabe del PSG les sobra capacidad y atrevimiento para hacerlo.
Así, Ronaldo recuperaría el rey de oros que tanto le obsesiona; Pérez mostraría en el Bernabéu otro trofeo de tropecientas puntas, el deseado Neymar, aparte de su sueño húmedo alemán, Lów; y los árabes franchutes ganarían otro periodo de ilusiones europeas. Seguramente, ¡ojo!, con el propio Zidane a los mandos. ¡Ahí es nada!
¿Les extraña? Pues no se asusten, no, y agárrense que arrecia el viento.
Mientras, el Barça acelera con la culminación del fichaje interruptus de Coutinho del pasado verano. ¿Otro gatillazo? Ya veremos. Con Valverde barajando hay muchas posibilidades de que el brasileño menudo ligue bien con su fenotipo argentino. De nuevo el fantasma blaugrana amargaría los sueños de don Florentino, porque, así como Cristiano no arreglaría las carencias de los jeques, Neymar tampoco haría olvidar al portugués.
Una sombra culé haciendo pipí hacia el Sena y el Manzanares sería el sórdido cartel de esta insospechada película.
Y Ronaldo pidiendo cartas nuevas mientras su presi se reconcome con el Barça y sus records monetarios futboleros en pocos meses. Vaya tela… ¡A que le tira el mazo a los blandos!

                
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